Mirando hacia dentro. Cuando la culpa no es de los demás.

Paco Cerrejón | 15 de junio de 2009 a las 12:49

En el anterior post comentaba la falta de políticas culturales en torno al cómic que sufrimos en España, usando como ejemplo la orden de ayudas a las artes escénicas de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En los comentarios que ha generado el post, especialmente en Facebook, las opiniones han ido dirigidas hacia afuera, nadie ha planteado la culpa que el propio sector tiene en todo esto (yo tampoco lo hacía en el post anterior). Y precisamente de la responsabilidad que tienen los profesionales del cómic es de lo que creo que hay que hablar.

Porque la principal responsabilidad en la falta de medidas políticas de apoyo al cómic español la tiene el propio sector y no los políticos o los medios de comunicación o a quien se quiera culpar.

El cómic español no está organizado, no existe ninguna entidad que pueda representar al sector con un mínimo de legitimidad (y no, Ficomic, no vale, ya que aún siendo la principal entidad sobre comics del país, su ámbito de actuación es exclusivamente catalán, definido en sus propios estatutos, además de otras consideraciones que no vienen ahora a cuento). La principal consecuencia de esta desorganización es la falta de una interlocución real y efectiva con las distintas administraciones públicas. Si el sector no se dirige a la Ministra de Cultura y a los distintos consejeros de Cultura de las comunidades con un plan de apoyo serio, con datos que revelen no ya la importancia cultural del cómic, sino también el peso del sector como industria cultural, si no se habla de los puestos de trabajo que generamos, de los que se podrían llegar a generar con un mínimo apoyo público, si esto no lo hacemos nosotros, no lo va a hacer nadie en nuestro lugar. Nadie se va a parar a diseñar políticas activas de fomento y apoyo a la historieta española si el propio sector no se molesta en hacerlas o lo que es mucho peor, ni siquiera en pedirlas con un mínimo de credibilidad y seriedad.

El cómic español está totalmente atomizado, lo que sin duda dificulta esa necesaria organización, pero aún así, tengo la firme creencia que sin una interlocución seria y real el cómic no recabará más que apoyos puntuales de parte de las administraciones públicas, apoyos que aunque puedan mover ciertas cantidades económicas (ínfimas en la mayor parte de los casos), siempre serán insuficientes y ni siquiera servirán para parchear una situación que se agrava por momentos.

El cómic español necesita desesperadamente el apoyo de las administraciones públicas, pero necesita aún más el apoyo del propio sector.


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