Más sobre el cartel de Brieva para el Festival de Cine

Paco Cerrejón | 17 de septiembre de 2012 a las 11:13

Hay que saber mirar, hay que tener el tiempo, la paciencia y la curiosidad para poder mirar. Y luego opinar. Si no es así, posiblemente nos estaremos equivocando.

A raíz del cartel que Miguel Brieva ha dibujado para el Festival de Cine Europeo de Sevilla (que podéis ver en la entrada anterior de este mismo blog) se ha montado un revuelo localista y en mi opinión tremendamente simplón, con argumentos pobres y escasos (apenas los 140 caracteres de twitter). Pero sobre todo me ha llamado la atención la crítica que situa al cartel dentro del tópico. Hay una mujer vestida de sevillana y por tanto ya es tópico, ya es lo de siempre, la Sevilla rancia contraataca… Por eso mismo digo que hay que saber mirar, bueno, también hay que saber opinar, pero eso ya es harina de otro costal.

Vaya por delante que de los tres carteles que Brieva ha realizado en Sevilla, Festival de Cine, Zemos 98 y Encuentro del Cómic, este es el que me ha gustado menos, pero me sigue gustando y mucho. Es un cartel denso, con discurso, con crítica e ironía, con varias lecturas, por todo ello , complejo. A nivel de cartelería, la sevillana en primer plano atrae la atención, fija la primera mirada del espectador y le da dos informaciones básicas sobre el evento, la primera es que estamos en Sevilla, la segunda, gracias al pelo convertido en proyector (los hay que lo ven como un homenaje/copia a Martirio) es que estamos hablando de cine. Los dos primeros objetivos del cartel están cumplidos. Pero además esa primera impresión deja una sensación extraña, un tanto incomoda. La pose, el traje son los típicos en este caso, pero tanto el fondo como el agua en donde está de pie la flamenca aportan una nueva dimensión al cartel, dan una sensación extraña, casi de otro mundo. Desde luego, no es lo tópico. Esa sensación es la que lleva al espectador a fijarse un poco más y es entonces cuando descubre un mundo distinto, casi otro cartel. La flamenca está en una especia de lago con pequeños islotes. Sobre las aguas, o lo que parecen aguas, encontramos flotando elementos extraídos del tópico sevillano, claveles, botellas de manzanilla, rueda de carretas, guitarra… restos de algo irreal y que se nos vuelven extraños sacados de su contexto. Luego está la Giralda, otro elemento icónico de la ciudad pero que como el resto del cartel, está fuera de lugar, como la estatua de la libertad del final del Planeta de los Simios, con un animal difícil de identificar ¿un lemur? agarrado a la torre, al modo de King Kong, pero mirando fijamente al espectador, lo que refuerza la rara sensación que provoca el cartel. Y junto al animal, una rama surge de la Giralda y sobre ella un camaleón cazando zapateros. Ya sobre los islotes vemos un hombre vestido de chaqueta, con un corazón ardiendo por cabeza y con una vara coronada con un gato de la suerte, una reinterpretación de la omnipresente en la ciudad Semana Santa, una silla de enea, un sofá, una televisión, una sombrilla, etc… Aquí el cartel se vuelve casi un libro, necesita mucho tiempo para poder leerlo al completo y aún más tiempo para, no descifrarlo, sino interpretarlo.

Brieva propone un discurso en el cartel, construido a base de referencias descontextualizadas sobre los tópicos de una ciudad que demasiadas veces se los cree. El autor juega con ellos, los descontextualiza, los transforma y en esa especie de dejadez con que los trata también existe una crítica a una ciudad que gasta demasiado tiempo viéndose el ombligo y gustándose. Ha un discurso crítico y estético, con influencia clara de Magritte, recreando una Sevilla surrealista, onírica pero muy reconocible.

La polémica que ha suscitado es bastante pobre, posiblemente porque las redes sociales donde se ha desarrollado no dan para argumentos de peso, ni para la reflexión y el espacio que necesita un cartel tan complejo como este. Una polémica que ha obviado además el bajísimo nivel que poseían los carteles anteriores del Festival, realizados por cineastas alejados totalmente del mundo de la ilustración y del diseño.

No he querido dejar pasar la polémica sin dedicarle este texto, a modo de reflexión y explicación sobre un cartel acertado en la forma y en el fondo. Más allá del gusto personal, que la mayoría de las veces se usa como excusa, faltan argumentos solidos en el debate, quizás la crítica que señala que como diseño el cartel tiene lagunas sea uno de los debates más solidos, aunque también discutible.

Lo dicho, Brieva aporta un buen cartel, el mejor que ha tenido el Festival hasta la fecha y una obra que está muy por encima de la media de la cartelería sevillana (busquen por internet los carteles de las fiestas de primavera de los último años, yo me niego a ponerlos en este blog).


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber