En defensa de la Cultura (de todos), en apoyo del mantenimiento del Ministerio de Cultura
Leo estupefacto, aquí, que ayer mismo el grupo de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados presentó una moción instando al Gobierno del Estado a suprimir tres ministerios, el de Igualdad, el de Vivienda y el de Cultura. Para más inri, esta moción salió aprobada con al apoyo de todos los grupos menos el socialista. Afortunadamente no es vinculante para el gobierno.
Si alguien con responsabilidad en Esquerra Republicana leyera esto me gustaría señalarles lo hipócrita de su actuación (aunque posiblemente lo sepan ya). Verán, a nivel estatal piden la supresión, bajo la excusa (falsa, torticera y demagoga) del ahorro presupuestario, del Ministerio de Cultura, mientras que en la Generalitat de Cataluña, no sólo no instan al Presidente Montilla a eliminar la Consejería de Cultura, sino que encima ostentan la titularidad de la misma en la figura de Joan Manuel Tresserrras, miembro de este partido. El otro argumento que usan es que las competencias en materias culturales están transferidas a las Comunidades, pero si esto les importara realmente, también habrían pedido la supresión de otros ministerios como Sanidad o Educación, cuyas competencias, como bien saben, las ostentan las Comunidades. Parece que según estos señores, sólo una cultura merece atención política, y no es la de todos, ni siquiera les importa la catalana, no nos equivoquemos, sólo les interesa la cultura que ellos entienden por catalana.
Sinceramente pienso que un Ministerio de Cultura y las respectivas Consejerías son absolutamente necesarios en una democracia (incluso aunque le dediquen tan escasa atención al cómic, no he podido evitar escribirlo). Y ya que estamos en crisis, empezaré por lo económico. Las llamadas industrias culturales representan un porcentaje nada desdeñable del PIB español, con un número muy alto de personas trabajando en el sector, además es un sector que salvo contadas excepciones está manteniéndose a salvo de la crisis y no está destruyendo empleo, incluso lo crea. Las expectativas de crecimiento son, por si fuera poco lo anterior, muy favorables, sobre todo en comparación con otros sectores económicos. Otro aspecto es que frente al modelo cultural anglosajón, en el que las iniciativas de apoyo a la Cultura surgen de lo privado y donde lo público apenas tiene peso, España en lo referido a políticas culturales (y aquí coinciden en gran medida PSOE, PP y el resto de grupos parlamentarios, incluso los de Esquerra, aunque se olviden) se inscribe en la tradición europea, con Francia como mejor ejemplo, en la que el peso del apoyo a la Cultura recae en lo público. Evidentemente cada modelo tiene sus ventajas y desventajas, pero en nuestro país, especialmente tras los años de dictadura, se optó claramente y con un consenso generalizado por hacer políticas culturales desde lo público, con las que ayudar a una difusión lo más amplia posible de la Cultura, permitiendo desarrollar sectores que de otra manera no hubieran podido crecer (teatro, danza, opera, artes emergentes, etc.) y permitiendo que estas manifestaciones puedan llegar al mayor número posible de ciudadanos. Así por ejemplo, gracias a estas políticas un asiento en la ópera, en la Bienal de Flamenco e incluso en algunos conciertos de rock puede comprarse a un precio por debajo del coste real de las producciones, o unos señores como Almodóvar y Amenábar pudieron realizar sus primeras películas, por poner sólo un par de ejemplos.
Si lo que se quiere es cambiar el modelo de política cultural en nuestro país (y dudo muy seriamente que ese sea el motivo) que se diga a las claras, si se quiere dar una colleja parlamentaria al Gobierno, que no se haga con las cosas de comer (es decir, no con los sectores económicos que están ayudando a salir de la crisis) y se piensa que únicamente mi cultura vale la pena o que no existe una cultura española que se diga también, pero a las claras y sin argumentaciones de parvulario.
En mi humilde opinión un Ministerio de Cultura hoy día, visto lo visto, es más necesario que nunca, porque la Cultura somos todos y es de todos y cuantos más mejor.








