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Corto Maltés: Bajo el Sol de Medianoche

Paco Cerrejón | 14 de octubre de 2015 a las 5:00

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Su madre, perdonadme el chovinismo localista, era sevillana, aunque la conocían como la Niña de Gibraltar. Su padre en la ficción era un marinero de Cornualles pero su verdadero padre, el que lo creó entonando una balada de un mar salado, era un veneciano universal, en el mejor sentido, uno de los genios que habitó el pasado siglo XX, Hugo Pratt (aunque a punto he estado de escribir Corto Maltés). Hoy, años después de la desaparición de su padre autoral vuelve el marino a su periplo de viñetas, esta vez embarcado con dos españoles, el guionista Juan Díaz Canales y el dibujante Rubén Pellejero.

Bajo el Sol de Medionoche es el título de este nuevo álbum en el que Corto, poco tiempo después de los hechos narrados en su primera aventura, La Balada del Mar Salado, recorre el Gran Norte, entre los Estados Unidos y Canada, llevando una carta de Jack London para una de las mujeres de su vida.

La aventura jalona cada página de este cómic, aunque me aventuro a escribir que la mayor aventura en este caso sea la que han protagonizado los dos autores que se han atrevido a jugar con uno de los mitos de la historieta europea, con el trasunto de uno de los grandes creadores del siglo XX, el mismísimo Hugo Pratt. Y para mi ambos salen bien parados del reto. En Dieter Lumpen Pellejero con los guiones de Jorge Zentner dejaba clara la influencia que Pratt y Corto ejercían en su trabajo, y en esta nueva encarnación del marino esa influencia se hace aún más evidente con un estilo gráfico más cercano que nunca al de Pratt. Díaz Canales traza un guión “maltesiano”  de corte clásico, más cercano a los orígenes aventureros del personaje que a los últimos álbumes realizados por Pratt, de corte más esotérico y onírico.

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Bajo el Sol de Medianoche es un cómic trabajado con profesionalidad y respeto,  un nuevo capítulo de la vida de Corto Maltés de lectura agradecida y emocionante.

Sin duda, es un placer reencontrarse con un viejo conocido como Corto, aunque sea sin Pratt.