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CÓMO EXPLICO AHORA QUE SPIRIT ES UN GRAN TEBEO Y MILLER UN GRAN HISTORIETISTA

Paco Cerrejón | 26 de diciembre de 2008 a las 11:52

Aunque no puedan creérselo después de ver la película, The Spirit es uno de los grandes tebeos de todos los tiempos y Frank Miller uno de los grandes del cómic. En serio, de verdad.

Y no, no puedo explicar lo de la película. Prefiero no pensar demasiado en ello.

WILL EISNER´S THE SPIRIT

Paco Cerrejón | 4 de diciembre de 2008 a las 19:06

The Spirit de Will Eisner

Norma, 35 euros, 192 páginas, color

Aprovechando que el posiblemente mejor narrador visual vivo, Frank Miller, está por nuestra piel de toro promocionando la adaptación al cine de uno de los mejores tebeos de toda la historia, The Spirit, voy a escribir un rato sobre este cómic. Sobre la película también lo haré, pero otro día.

En 1940 un joven Will Eisner creo The Spirit para un suplemento dominical compuesto exclusivamente por cómics. Las historias que presentaba estaban protagonizadas por un investigador privado, Denny Colt, al que todos daban por muerto y que se dedicaba a impartir justicia en la ciudad de Central City tras un antifaz y el atractivo nombre de Spirit. Pero la realidad es que el personaje pronto se convirtió en la excusa para contar cualquier historia que Eisner quisiera narrar.

Durante los años en que Eisner escribía y dibujaba The Spirit la absoluta mayoría de autores de comics se veían a si mismo como artesanos, como dibujantes de segunda categoría. Eisner discrepaba ya entonces, defendía a capa y espada la categoría de la historieta como arte, era consciente que los cómics podían llegar al mismo nivel que la literatura, lo que le valió alguna que otra bronca de varios dibujantes, que quizás sintieran vértigo de verse fuera del resguardo que les proporcionaba el no tener que hacer “arte”. Consciente como muy pocos de las posibilidades creativas y plásticas del medio en el que se desenvolvía, quiso explotar y mostrar todas las capacidades del medio. Y el vehículo que usó, y de que manera, fue The Spirit.

Argumentalmente Eisner se movía generalmente dentro de las claves de la novela negra, pero aportándole un toque de humor ácido y a veces cierta ternura. En ocasiones, ya he dicho que la serie no era más que un contenedor para contar aquello que le apeteciera, saltaba a la ciencia ficción (sobre todo en los números finales de la serie, con la ayuda del gran dibujante Wally Wood) o a la comedia. Buena parte del atractivo de estas historias la tienen los personajes secundarios, Ellen Doran, la angelical novia de Spirit, hija del comisario Dolan, Ebony, el ayudante negro (estábamos en los 40 y los 50 y en los USA) o la pléyade de mujeres fatales a cual más atractiva y despiadada. Otra de las claves de la serie es la ciudad, CentralCity, similar a la Nueva York donde se crió Eisner, repleta de bajos fondos, sombras, alcantarillas y rascacielos, siempre amenazante. Las de Spirit son historias, urbanas la mayoría, con una importante carga de crítica social, que huyen de moralinas de buenos y malos sin más, historias que calan como la lluvia que empapa muchas de las páginas de este tebeo.

Gráficamente el trabajo en The Spirit es sencillamente impresionante. Cada historia se abría con una sola viñeta que ocupaba toda la página y que le servía para coger al lector y sentarlo dentro de la historia (lo qué era de gran ayuda, ya que en cada entrega tenía sólo siete páginas para contar toda la historia). Además el nombre del personaje siempre iba con una tipografía diferente y plenamente integrado en el dibujo, podía formar el nombre de Spirit hojas sueltas de papel que volaban llevadas por el viento, o las paredes de un edificio, por ejemplo. Su dibujo, y también su narrativa, se basaban en buena parte en el dominio de las sombras, con una clara influencia de las películas expresionistas. Jugaba a su antojo con éstas, estirándolas, deformándolas para crear la ambientación exacta que cada escena requería. En este aspecto se le ha relacionado en numerosas ocasiones con Orson Welles y su Ciudadano Kane y muchos de los hallazgos compositivos de Eisner están en la película y muchos de los de la película están en The Spirit, en una especia de toma y daca de influencias mutuas.

Además, por si fuera poco, estas joyas de siete páginas han envejecido realmente bien. Se leen con una tremenda facilidad y si no se conoce, sería difícil adivinar que se escribieron y dibujaron hace más de cincuenta años. Son historias con un ritmo muy controlado, que lleva al lector exactamente por donde quiere su autor, con el número de viñetas exacto y el texto justo para no ser redundante con el dibujo.

En España la editorial Norma se está encargando de reeditar todas las historias de The Spirit en álbumes de 192 páginas. Además el dibujante Darwing Cooke está recreando al personaje en una nueva serie, que actualmente está publicando la misma editorial. Esta nueva visión tiene su interés, pero les recomiendo encarecidamente la de Eisner.

Y termino como empecé. Si alguno de ustedes ha leído o visto Sin City (mejor lo primero) cuando lean Spirit entenderán porqué les digo ahora que Frank Miller es el alumno aventajado de Eisner. Pero sobre esto ya escribiré otro día.