Auxilio de los cristianos

Fernando Ollero | 25 de mayo de 2017 a las 8:00

María Auxiliadora de Nervión.

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San Juan Bosco y María Auxiliadora de Triana.

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Los clicks rocieros

Fernando Ollero | 21 de mayo de 2017 a las 9:00

Los famosos clicks también peregrinan al Rocío.

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Traslado a Santa Ana

Fernando Ollero | 12 de mayo de 2017 a las 10:26

Traslado del simpecado de la hermandad de Rocío de Triana a la parroquia de Santa Anta para la celebración de la novena y función principal.

Rocio Triana

Rocio Triana

Rocio Triana

Rocio Triana

Los clicks en la Feria de Abril

Fernando Ollero | 28 de abril de 2017 a las 10:58

Ya vimos los clicks cofradieros. Ahora este precioso diorama con los clicks en la Feria de Abril. No le falta un detalle, incluido un costalero, y el recordado Francisco Palacios, El Pali.

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A la Virgen de la Amargura

Fernando Ollero | 26 de abril de 2017 a las 23:14

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Sevillanas dedicadas a la Virgen de la Amargura, inmortalizadas por Francisco Palacios Ortega, “El Pali”, con letra de Aurelio Verde y música de Federico Alonso Pernía. No faltan las inmortales notas de Amarguras de Manuel Font de Anta. Incluidas en el álbum Estar Lejos de Sevilla, publicado por la desaparecida casa Hispavox en 1984. A la guitarra participó en aquella grabación Rafael Riqueni.

Video del canal de Federico Alonso Pernía

Son las cuatro de la tarde…

Fernando Ollero | 25 de abril de 2017 a las 11:33

Ya tenemos la Feria encima- este año en versión extendida, quien sabe si el año que viene en versión ampliada-. A buen seguro un de los temas principales de las tertulias seguirán siendo los incidentes de la Madrugá. Curioso es que mientras en la Semana Santa se reduce el aforo en algunas calles, y lo que veremos el año que viene, y hasta se sugiere sotto voce que no cabemos todos, que sobra gente, y que hay que ir pensando en un números clausus para los nazarenos, para la Feria ni se haya planteado el tema más allá de los años de la limitación pares e impares de las matriculas de los coches de caballo.

Al lío. Para ir entrando en ambiente las famosas sevillanas que le dedicaron los Cantores de Hispalis a la cofradía de San Benito. Pues eso… son las cuatro de la tarde…

Presentación al Pueblo

Video del canal del usuario porsevillanas

Esto es mucho más…

Fernando Ollero | 24 de abril de 2017 a las 12:47

Creo que todos tenemos que hacer una profunda reflexión, un servidor el primero, sobre los análisis que hacemos de la Semana Santa y de nuestras cofradías. Nos regodeamos en cuestiones secundarias, nos parapetamos en los números, por muy espectaculares e impresionantes que sean. Destacamos el sonido y la potencia de una banda que ha debutado, dejando a un lado el esfuerzo de toda una cofradía en 14 horas de estación de penitencia. Dejamos aparcados sensaciones, vivencias, sentimientos, momentos, enseñando el lado feo, casi todo en la vida tiene un lado menos amable, en vez de esforzarnos en mostrar el lado hermoso.

No se trata de vivir en un eterno pregón. Pero nuestra Semana Santa es mucho más que picnics, nazarenos metepatas, algún paso que roza en una puerta a la entrada. Retratamos la suciedad que queda esparcida por el suelo, en vez de alabar que en unas calles donde hay decenas de miles de personas apenas suele haber suceso alguno, tema de la Madrugá aparte. Hemos conseguido que los incidentes de la noche eclipsen una tarde de Viernes Santo esplendida.

Para la Semana Santa del año que viene además de quejarnos de nuestro querido CECOP podríamos esforzarnos todos un poco en mostrar que hay detrás de todo esto. Como se organiza una cofradía, los preparativos y como se cuidan los detalles. Que siente alguien, ya sea de fuera o de dentro, cuando se acerca la hora. Enseñar  el porqué algunos pasos se vuelven hacia la puerta de los conventos; las relaciones de vecindad de las cofradías más allá de si pertenecen a una jornada concreta o no.

Nos quejamos de aquellos que se quedan en aspectos más o menos secundarios de la Semana Santa cuando da la impresión que nosotros mismos no somos capaces de mostrar lo principal.

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El Santísimo Cristo de la Expiración, El Cachorro, la tarde del Viernes Santo de 2017. Uno de los regalos que nos dejó una Semana Santa sin una nube de lluvia a la vista.

Lo que nadie cuenta…

Fernando Ollero | 21 de abril de 2017 a las 12:13

Hay cosas que nadie o casi nadie cuenta. A unos no les interesa, centrados en demostrar que las aglomeraciones son peligrosas. Otros porque las cofradías son una toma de la calle; si, tomamos la calle, llenamos horas de televisión, radio, generamos océanos de contenido en RRSS, y queramos verlo o no eso hay gente a la que le incomoda.

Nadie cuenta que al monstruo lo alimentamos nosotros mismos, unos por acción y otros por omisión. Los problemas que hay en nuestra Semana Santa terminan ocultando cosas muy hermosas, y sentimientos. Aunque parezca increíble, medio escondida ahí está la Semana Santa a la que le pusieron letra los poetas, la que describieron los pioneros en esto que llamamos hoy en día turismo cofradiero.

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Pocos, casi nadie diría yo, hablan de los nervios de más pequeños  al vestir la túnica nazarena, o la ropa de monaguillo. Nadie cuenta las emociones de esos niños y niñas, que han debutado en las bandas donde tocaron, o tocan sus padres. Nadie cuenta como se desmoronaron las ilusiones de un grupo de chavales y chavalas que vieron impotentes cómo horas y horas de ensayos rodaron por los suelos. Nadie cuenta los casos en los que para muchos mayores el mejor bálsamo es su papeleta de sitio y su túnica planchada.

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Nadie cuenta que acabamos de vivir una Semana Santa plena, han salido todas las cofradías; la primavera en Sevilla es como es, y que no haya sustos con la lluvia ningún día es una rara avis. Nadie habla de las botellas de agua en los canastos de los diputados de cofradías de negro ruán para evitar desfallecimientos. Nadie habla de aquellos que han refrescado los pies de los nazarenos que iban descalzos. Nadie cuenta esas manos que al amanecer ofrecieron un café al nazareno, cuando aún le quedaban largas horas de estación de penitencia.

Nadie cuenta la historia de los Guardias Civiles que escoltan a los pasos, muchos de ellos en Semana Santa aúnan su vocación y su profesión, con la devoción a sus titulares.  Nadie cuenta la historia de aquellos policías locales que antes de aprobar las oposiciones salían de nazarenos o acólitos, o tocaban en una banda, y ahora viven la Semana Santa de forma diferente, de servicio dentro de los dispositivos de seguridad desplegados.

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Nadie cuenta que posiblemente tengamos la Semana Santa más organizada de la historia, nadie cuenta  que los nutridos cortejos nazarenos de hoy en día pondrían los pelos como escarpias a nuestros tatarabuelos que veían como las cofradías tenían que intercambiarse nazarenos. Nadie cuenta que más allá de las críticas a algunas marchas, las bandas tocan más y mejor que nunca.

Nadie cuenta que más allá del negocio que supone para sus propietarios y/o arrendatarios, los bares en Semana Santa sirven para refrescarse, recuperarse y tener una animada tertulia entre cofradía y cofradía.

Nadie cuenta que tras los antifaces, bajo las trabajaderas, detrás de los pasos, hay creyentes y no creyentes; hay ateos convencidos a los que les duelen tanto los incidentes como a los más beatos. Nadie cuenta que las cofradías no son terrenos exclusivos de nadie, que cabemos todos. Nadie cuenta que la Semana Santa tiene un poco de la magia de la Navidad: momentos de reencuentros, de convivencia con los que viven lejos de Sevilla, de vuelta a casa por unos días.

Lo que nadie va a proponer…

Fernando Ollero | 20 de abril de 2017 a las 11:32

Quien más y quien menos ya ha leído una docena de propuestas para mejorar la seguridad de la Semana Santa, muchas de las cuales son poco menos que equivalentes a un estado de excepción: más limitaciones en el movimiento del público, más calles aforadas y valladas, más policía nacional, y lo que es más sorprendente: la propuesta para poner una suerte de derecho de admisión en el centro de Sevilla.

Hasta ahora muy pocos hablan de la total falta de autocrítica de las propias cofradías, ni van a la raíz de muchos problemas de la Semana Santa en general, y de la Madrugá en particular: las cofradías llega un momento del día en que están todas unas detrás de otras. Ya lo decía el recordado Antonio Domínguez Valverde hace muchos años, a la salida de la Catedral una cofradía hacia cada lado. Se habla de llevar la carrera oficial de Puerta de Jerez a Plaza Nueva, cuando las soluciones pueden ser mucho más sencillas, pero implican destapar la caja de los truenos: cambios de itinerarios, de orden, y quién sabe si de día para realizar la estación de penitencia.

Quién más y quien menos puede ver como el Domingo de Ramos los problemas entre la calle Placentines y la calle Francos pasan tres cofradías seguidas primero, y dos también seguidas después. Se da por bueno que la cofradía de la Amargura con un orden, compostura, y un saber hacer que ya quisieran muchas, tenga que pasar por varias calles vacías de vuelta de la Catedral porque a alguien se le haya metido entre ceja y ceja que esto es lo que hay.

El Lunes Santo salen tres cofradías cuyas sedes canónicas no distan más de 500 metros entre sí, jornada en la que además el barrio del Arenal esta algo saturado. El Martes Santo hemos visto como se ha saturado la zona de la Alfalfa, con tres cofradías que coinciden allí, una de ida y dos de vuelta.  El Miércoles Santo tiene sus puntos críticos en la zona Placentines-Francos y en la calle Orfila, solucionado como viene siendo habitual aforando la zona y/o cortando calles al público.

Y llegamos a la Madrugá: se habla con razón de movida nocturna, de falta de educación, de botellón, pero como dice un buen amigo solo hay que coger un compás y un cronometro. Los incidentes se concentran en la franja horaria de cuatro a seis de la mañana, justo cuando las cofradías son todas continuación unas de otras. En vez de ponerle el cascabel al gato, dejar en el cajón derechos de antigüedad, itinerarios más o menos históricos, y años de reuniones y de comisiones que no han llevado a ninguna parte, se entrega la cuchara a la autoridad civil, y se parchean horarios en vez de poner en marcha soluciones.

Respecto a nuestro querido CECOP… las vallas, los aforamientos, los acotamientos y derechos de admisión no son más que una cura de emergencia mientras se pone en marcha una reforma integral de la Semana Santa- con los referidos cambios de itinerarios, orden de paso, tal vez de día para hacer la estación de penitencia- que bien podría incluir una reducción del aforo de la carrera oficial, la puesta en marcha de medidas preventivas previas a la Semana Santa en forma de inspecciones de tiendas de conveniencia, controles en los transportes públicos destinados a impedir que el publico vaya con lotes de alcohol y otras substancias.

Pocos, muy pocos hablan de repoblar de cofrades las calles durante la Madrugá, que el público educado y familiar pueda tomar posiciones para arropar a las cofradías, dentro de un orden llenar las calles en vez de vaciarlas, dar facilidades para ver cofradías en lugar de alejar al público de ellas. Nadie habla de que los pasos vayan un poquito más a tambor, y con más marchas clásicas, menos vallas que sirvan de parapeto a picnics y campamentos. Una Semana Santa segura con alta participación es posible y viable, pero de eso nadie habla.

 

De traca gorda es esa columna, mil veces compartida en redes sociales por el medio de comunicación donde se ha publicado, en la que se afirma que en Sevilla sobra gente en Semana Santa…

Prendimiento

Ojalá podamos volver a vivir momentos como este , sin vallas,sin aforamientos, sin problemas.

Momentos…

Fernando Ollero | 19 de abril de 2017 a las 12:45