Fernando Ollero | 4 de junio de 2012 a las 9:00
Díptico editado por la entonces Caja San Fernando en 1987 con motivo de la festividad del Corpus Christi. Interpretación de la Tarasca de Sevilla en 1698, según la carta de pago que está en el archivo de la Catedral de Sevilla a Francisco Ruiz Gijón. Está representada en forma de hidra de siete cabezas.
El texto que aparece en su interior esta firmado por Rafael Ramos Sosa, con una reseña de cómo se celebraba la fiesta del Corpus en el siglo XVI y las distintas variaciones de la Tarasca a lo largo del siglo XVII.
Hace años la Caja San Fernando en la fachada de su sede central, la antigua Audiencia, montaba vistosos altares. El de aquel año de 1987 estaba compuesto por un frontal del plata de la parroquia de San Andres del siglo XVIII, gran destello de plata, fechado en 1756, de la hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén de Antequera, y un vástago de los talleres de Villarreal, formado por piezas pertenecientes a la hermandad de la Pastora de Cantillana y a la cofradía del Baratillo, con exorno floral de Ramito.
4 de junio de 2012 a las 11:10 am | Enlace permanente
El motivo de este díptico fue el montaje en el interior del patio de la Caja San Fernando de una reproducción de esta tarasca. Sobre una plataforma con siete caras (en cada una de ellas aparecía uno de los pecados capitales), surgía un enorme dragón cuyas cabezas echaban humo por la boca. El díptico explicaba el significado de este “bicho” en medio del patio.
4 de junio de 2012 a las 2:28 pm | Enlace permanente
Recuerdo aquella Tarasca, una pena que no se exponga más…
4 de junio de 2012 a las 5:12 pm | Enlace permanente
Era muy pequeña pero me acuerdo perfectamente. ME ENCANTÓ!!!!
6 de junio de 2012 a las 10:06 pm | Enlace permanente
Recuerdo perfectamente aquella tarasca, la música de fondo era Carmina Burana de Orff. En años sucesivos se hicieron otras instalaciones memorables: recuerdo un crucificado en la fuente del patio, que manaba sangre de su costado, y abajo el ángel de las Aguas con el cáliz. Otro año se instaló la custodia de Laureano de Pina de San Miguel de Jerez, rodeada por doce apóstoles vestidos de blanco, de distintos pasos de Semana Santa. Las cajas tenían entonces “obra social”, hoy son bancos.