La otra estación de penitencia

Fernando Ollero | 20 de marzo de 2017 a las 11:35

Virgen de la Amargura

Son días de tremenda actividad, montaje de los pasos, reparto de papeletas de sitio, cultos, conferencias, conciertos… la Semana Santa está cerca y se nota en la ciudad.

A unos cientos de kilómetros de aquí, la estación de penitencia no comenzará a la hora de vestir la túnica, empezó en el momento en que recibió un correo electrónico del secretario de su hermandad confirmando la reserva de su papeleta de sitio; su sueño estaba más cerca: participar desde dentro de lo que tantas veces admiró por fuera. Los nervios crecen, se acerca la fecha. Ya lo tiene todo preparado. Sus amigos se lo habían avisado; cuando una imagen toca tu hombro empieza una historia de amor que te acompañará para siempre.

A veces no caemos en la cuenta al estar ensimismados por tanta belleza que nos rodea, pero toda una legión de nazarenos que viven lejos de nuestra ciudad hace semanas que empezaron a mover la logística necesaria que les permitirá, D.M., pisar los mármoles de la Catedral haciendo estación de penitencia con su cofradía. A las dificultades que podemos tener los de aquí para cuadrar obligaciones familiares y laborales hay que unir desplazamiento y alojamiento. La devoción puede ser la misma, o incluso más.

Dedicado a un naranjo lejano.


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