Lo que nadie va a proponer…

Fernando Ollero | 20 de abril de 2017 a las 11:32

Quien más y quien menos ya ha leído una docena de propuestas para mejorar la seguridad de la Semana Santa, muchas de las cuales son poco menos que equivalentes a un estado de excepción: más limitaciones en el movimiento del público, más calles aforadas y valladas, más policía nacional, y lo que es más sorprendente: la propuesta para poner una suerte de derecho de admisión en el centro de Sevilla.

Hasta ahora muy pocos hablan de la total falta de autocrítica de las propias cofradías, ni van a la raíz de muchos problemas de la Semana Santa en general, y de la Madrugá en particular: las cofradías llega un momento del día en que están todas unas detrás de otras. Ya lo decía el recordado Antonio Domínguez Valverde hace muchos años, a la salida de la Catedral una cofradía hacia cada lado. Se habla de llevar la carrera oficial de Puerta de Jerez a Plaza Nueva, cuando las soluciones pueden ser mucho más sencillas, pero implican destapar la caja de los truenos: cambios de itinerarios, de orden, y quién sabe si de día para realizar la estación de penitencia.

Quién más y quien menos puede ver como el Domingo de Ramos los problemas entre la calle Placentines y la calle Francos pasan tres cofradías seguidas primero, y dos también seguidas después. Se da por bueno que la cofradía de la Amargura con un orden, compostura, y un saber hacer que ya quisieran muchas, tenga que pasar por varias calles vacías de vuelta de la Catedral porque a alguien se le haya metido entre ceja y ceja que esto es lo que hay.

El Lunes Santo salen tres cofradías cuyas sedes canónicas no distan más de 500 metros entre sí, jornada en la que además el barrio del Arenal esta algo saturado. El Martes Santo hemos visto como se ha saturado la zona de la Alfalfa, con tres cofradías que coinciden allí, una de ida y dos de vuelta.  El Miércoles Santo tiene sus puntos críticos en la zona Placentines-Francos y en la calle Orfila, solucionado como viene siendo habitual aforando la zona y/o cortando calles al público.

Y llegamos a la Madrugá: se habla con razón de movida nocturna, de falta de educación, de botellón, pero como dice un buen amigo solo hay que coger un compás y un cronometro. Los incidentes se concentran en la franja horaria de cuatro a seis de la mañana, justo cuando las cofradías son todas continuación unas de otras. En vez de ponerle el cascabel al gato, dejar en el cajón derechos de antigüedad, itinerarios más o menos históricos, y años de reuniones y de comisiones que no han llevado a ninguna parte, se entrega la cuchara a la autoridad civil, y se parchean horarios en vez de poner en marcha soluciones.

Respecto a nuestro querido CECOP… las vallas, los aforamientos, los acotamientos y derechos de admisión no son más que una cura de emergencia mientras se pone en marcha una reforma integral de la Semana Santa- con los referidos cambios de itinerarios, orden de paso, tal vez de día para hacer la estación de penitencia- que bien podría incluir una reducción del aforo de la carrera oficial, la puesta en marcha de medidas preventivas previas a la Semana Santa en forma de inspecciones de tiendas de conveniencia, controles en los transportes públicos destinados a impedir que el publico vaya con lotes de alcohol y otras substancias.

Pocos, muy pocos hablan de repoblar de cofrades las calles durante la Madrugá, que el público educado y familiar pueda tomar posiciones para arropar a las cofradías, dentro de un orden llenar las calles en vez de vaciarlas, dar facilidades para ver cofradías en lugar de alejar al público de ellas. Nadie habla de que los pasos vayan un poquito más a tambor, y con más marchas clásicas, menos vallas que sirvan de parapeto a picnics y campamentos. Una Semana Santa segura con alta participación es posible y viable, pero de eso nadie habla.

 

De traca gorda es esa columna, mil veces compartida en redes sociales por el medio de comunicación donde se ha publicado, en la que se afirma que en Sevilla sobra gente en Semana Santa…

Prendimiento

Ojalá podamos volver a vivir momentos como este , sin vallas,sin aforamientos, sin problemas.

  • Francisco de Asis

    Menos mal que alguien dice algo lógico. Pero hace falta demostrar humildad y querer salvar nuestra Semana Santa. A ver quien da el primer paso.
    Caso contrario una compañía de la Legion acompañando a cada paso. Veras tu como se acababa “to de to”. Ea


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