Son las cuatro de la tarde…

Fernando Ollero | 25 de abril de 2017 a las 11:33

Ya tenemos la Feria encima- este año en versión extendida, quien sabe si el año que viene en versión ampliada-. A buen seguro un de los temas principales de las tertulias seguirán siendo los incidentes de la Madrugá. Curioso es que mientras en la Semana Santa se reduce el aforo en algunas calles, y lo que veremos el año que viene, y hasta se sugiere sotto voce que no cabemos todos, que sobra gente, y que hay que ir pensando en un números clausus para los nazarenos, para la Feria ni se haya planteado el tema más allá de los años de la limitación pares e impares de las matriculas de los coches de caballo.

Al lío. Para ir entrando en ambiente las famosas sevillanas que le dedicaron los Cantores de Hispalis a la cofradía de San Benito. Pues eso… son las cuatro de la tarde…

Presentación al Pueblo

Video del canal del usuario porsevillanas

Esto es mucho más…

Fernando Ollero | 24 de abril de 2017 a las 12:47

Creo que todos tenemos que hacer una profunda reflexión, un servidor el primero, sobre los análisis que hacemos de la Semana Santa y de nuestras cofradías. Nos regodeamos en cuestiones secundarias, nos parapetamos en los números, por muy espectaculares e impresionantes que sean. Destacamos el sonido y la potencia de una banda que ha debutado, dejando a un lado el esfuerzo de toda una cofradía en 14 horas de estación de penitencia. Dejamos aparcados sensaciones, vivencias, sentimientos, momentos, enseñando el lado feo, casi todo en la vida tiene un lado menos amable, en vez de esforzarnos en mostrar el lado hermoso.

No se trata de vivir en un eterno pregón. Pero nuestra Semana Santa es mucho más que picnics, nazarenos metepatas, algún paso que roza en una puerta a la entrada. Retratamos la suciedad que queda esparcida por el suelo, en vez de alabar que en unas calles donde hay decenas de miles de personas apenas suele haber suceso alguno, tema de la Madrugá aparte. Hemos conseguido que los incidentes de la noche eclipsen una tarde de Viernes Santo esplendida.

Para la Semana Santa del año que viene además de quejarnos de nuestro querido CECOP podríamos esforzarnos todos un poco en mostrar que hay detrás de todo esto. Como se organiza una cofradía, los preparativos y como se cuidan los detalles. Que siente alguien, ya sea de fuera o de dentro, cuando se acerca la hora. Enseñar  el porqué algunos pasos se vuelven hacia la puerta de los conventos; las relaciones de vecindad de las cofradías más allá de si pertenecen a una jornada concreta o no.

Nos quejamos de aquellos que se quedan en aspectos más o menos secundarios de la Semana Santa cuando da la impresión que nosotros mismos no somos capaces de mostrar lo principal.

Cachorro-2017

El Santísimo Cristo de la Expiración, El Cachorro, la tarde del Viernes Santo de 2017. Uno de los regalos que nos dejó una Semana Santa sin una nube de lluvia a la vista.

Lo que nadie cuenta…

Fernando Ollero | 21 de abril de 2017 a las 12:13

Hay cosas que nadie o casi nadie cuenta. A unos no les interesa, centrados en demostrar que las aglomeraciones son peligrosas. Otros porque las cofradías son una toma de la calle; si, tomamos la calle, llenamos horas de televisión, radio, generamos océanos de contenido en RRSS, y queramos verlo o no eso hay gente a la que le incomoda.

Nadie cuenta que al monstruo lo alimentamos nosotros mismos, unos por acción y otros por omisión. Los problemas que hay en nuestra Semana Santa terminan ocultando cosas muy hermosas, y sentimientos. Aunque parezca increíble, medio escondida ahí está la Semana Santa a la que le pusieron letra los poetas, la que describieron los pioneros en esto que llamamos hoy en día turismo cofradiero.

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Pocos, casi nadie diría yo, hablan de los nervios de más pequeños  al vestir la túnica nazarena, o la ropa de monaguillo. Nadie cuenta las emociones de esos niños y niñas, que han debutado en las bandas donde tocaron, o tocan sus padres. Nadie cuenta como se desmoronaron las ilusiones de un grupo de chavales y chavalas que vieron impotentes cómo horas y horas de ensayos rodaron por los suelos. Nadie cuenta los casos en los que para muchos mayores el mejor bálsamo es su papeleta de sitio y su túnica planchada.

cirio

 

Nadie cuenta que acabamos de vivir una Semana Santa plena, han salido todas las cofradías; la primavera en Sevilla es como es, y que no haya sustos con la lluvia ningún día es una rara avis. Nadie habla de las botellas de agua en los canastos de los diputados de cofradías de negro ruán para evitar desfallecimientos. Nadie habla de aquellos que han refrescado los pies de los nazarenos que iban descalzos. Nadie cuenta esas manos que al amanecer ofrecieron un café al nazareno, cuando aún le quedaban largas horas de estación de penitencia.

Nadie cuenta la historia de los Guardias Civiles que escoltan a los pasos, muchos de ellos en Semana Santa aúnan su vocación y su profesión, con la devoción a sus titulares.  Nadie cuenta la historia de aquellos policías locales que antes de aprobar las oposiciones salían de nazarenos o acólitos, o tocaban en una banda, y ahora viven la Semana Santa de forma diferente, de servicio dentro de los dispositivos de seguridad desplegados.

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Nadie cuenta que posiblemente tengamos la Semana Santa más organizada de la historia, nadie cuenta  que los nutridos cortejos nazarenos de hoy en día pondrían los pelos como escarpias a nuestros tatarabuelos que veían como las cofradías tenían que intercambiarse nazarenos. Nadie cuenta que más allá de las críticas a algunas marchas, las bandas tocan más y mejor que nunca.

Nadie cuenta que más allá del negocio que supone para sus propietarios y/o arrendatarios, los bares en Semana Santa sirven para refrescarse, recuperarse y tener una animada tertulia entre cofradía y cofradía.

Nadie cuenta que tras los antifaces, bajo las trabajaderas, detrás de los pasos, hay creyentes y no creyentes; hay ateos convencidos a los que les duelen tanto los incidentes como a los más beatos. Nadie cuenta que las cofradías no son terrenos exclusivos de nadie, que cabemos todos. Nadie cuenta que la Semana Santa tiene un poco de la magia de la Navidad: momentos de reencuentros, de convivencia con los que viven lejos de Sevilla, de vuelta a casa por unos días.

Lo que nadie va a proponer…

Fernando Ollero | 20 de abril de 2017 a las 11:32

Quien más y quien menos ya ha leído una docena de propuestas para mejorar la seguridad de la Semana Santa, muchas de las cuales son poco menos que equivalentes a un estado de excepción: más limitaciones en el movimiento del público, más calles aforadas y valladas, más policía nacional, y lo que es más sorprendente: la propuesta para poner una suerte de derecho de admisión en el centro de Sevilla.

Hasta ahora muy pocos hablan de la total falta de autocrítica de las propias cofradías, ni van a la raíz de muchos problemas de la Semana Santa en general, y de la Madrugá en particular: las cofradías llega un momento del día en que están todas unas detrás de otras. Ya lo decía el recordado Antonio Domínguez Valverde hace muchos años, a la salida de la Catedral una cofradía hacia cada lado. Se habla de llevar la carrera oficial de Puerta de Jerez a Plaza Nueva, cuando las soluciones pueden ser mucho más sencillas, pero implican destapar la caja de los truenos: cambios de itinerarios, de orden, y quién sabe si de día para realizar la estación de penitencia.

Quién más y quien menos puede ver como el Domingo de Ramos los problemas entre la calle Placentines y la calle Francos pasan tres cofradías seguidas primero, y dos también seguidas después. Se da por bueno que la cofradía de la Amargura con un orden, compostura, y un saber hacer que ya quisieran muchas, tenga que pasar por varias calles vacías de vuelta de la Catedral porque a alguien se le haya metido entre ceja y ceja que esto es lo que hay.

El Lunes Santo salen tres cofradías cuyas sedes canónicas no distan más de 500 metros entre sí, jornada en la que además el barrio del Arenal esta algo saturado. El Martes Santo hemos visto como se ha saturado la zona de la Alfalfa, con tres cofradías que coinciden allí, una de ida y dos de vuelta.  El Miércoles Santo tiene sus puntos críticos en la zona Placentines-Francos y en la calle Orfila, solucionado como viene siendo habitual aforando la zona y/o cortando calles al público.

Y llegamos a la Madrugá: se habla con razón de movida nocturna, de falta de educación, de botellón, pero como dice un buen amigo solo hay que coger un compás y un cronometro. Los incidentes se concentran en la franja horaria de cuatro a seis de la mañana, justo cuando las cofradías son todas continuación unas de otras. En vez de ponerle el cascabel al gato, dejar en el cajón derechos de antigüedad, itinerarios más o menos históricos, y años de reuniones y de comisiones que no han llevado a ninguna parte, se entrega la cuchara a la autoridad civil, y se parchean horarios en vez de poner en marcha soluciones.

Respecto a nuestro querido CECOP… las vallas, los aforamientos, los acotamientos y derechos de admisión no son más que una cura de emergencia mientras se pone en marcha una reforma integral de la Semana Santa- con los referidos cambios de itinerarios, orden de paso, tal vez de día para hacer la estación de penitencia- que bien podría incluir una reducción del aforo de la carrera oficial, la puesta en marcha de medidas preventivas previas a la Semana Santa en forma de inspecciones de tiendas de conveniencia, controles en los transportes públicos destinados a impedir que el publico vaya con lotes de alcohol y otras substancias.

Pocos, muy pocos hablan de repoblar de cofrades las calles durante la Madrugá, que el público educado y familiar pueda tomar posiciones para arropar a las cofradías, dentro de un orden llenar las calles en vez de vaciarlas, dar facilidades para ver cofradías en lugar de alejar al público de ellas. Nadie habla de que los pasos vayan un poquito más a tambor, y con más marchas clásicas, menos vallas que sirvan de parapeto a picnics y campamentos. Una Semana Santa segura con alta participación es posible y viable, pero de eso nadie habla.

 

De traca gorda es esa columna, mil veces compartida en redes sociales por el medio de comunicación donde se ha publicado, en la que se afirma que en Sevilla sobra gente en Semana Santa…

Prendimiento

Ojalá podamos volver a vivir momentos como este , sin vallas,sin aforamientos, sin problemas.

Momentos…

Fernando Ollero | 19 de abril de 2017 a las 12:45

Más allá del triangulo de las Bermudas

Fernando Ollero | 18 de abril de 2017 a las 12:33

Vamos a dejar aparcados, al menos de momento, las principales comidillas de esta Semana Santa: los aforamientos al paso de la cofradía de la Amargura, que a estas alturas parece un conejillo de indias, y los famosos sucesos de la Madrugá, y vamos a ver otras cosas.

Ya lo he comentado en alguna ocasión, la nueva Semana Santa es para elites, y no lo digo por aquellos que tienen la suerte de tener abonos en la carrera oficial o acceso a balcones privilegiados. Conocimiento del callejero de Sevilla y sentido de la orientación, tener en la mente horarios e itinerarios, saber calcular la longitud de los cortejos, tener una idea de la velocidad a la que pueden avanzar las cofradías son casi imprescindibles. Cualquiera puede ver que hay básicamente dos clases de público, el que se patea la ciudad, y el que planta su sillita a las primeras de cambio sobre todo en aquellas calles por las que pasan varias cofradías. Se critica el coto cerrado que puede suponer la carrera oficial, y sin embargo para bien y para mal no se habla de momentos sublimes que se pueden sentir en cuanto el cronometro y las vallas lo permiten.

Una de las cosas en la que pocos caen, volvemos los conocimientos sobre el callejero y los itinerarios  y horarios de las cofradías, es situarse en zonas que nos permitan una salida cómoda, eso o tener paciencia y esperar unos minutos a que se vaya disolviendo la bulla. Y sobre todo salvo que tengamos el paso justo delante no situarse en las bocacalles, al fondo siempre hay hueco.

Llama la atención que no se le meta mano a aquellos que acampan en lugares en los que no está permitido hacerlo. No lo digo yo, lo dicen las señales con las que riega nuestro ayuntamiento algunas zonas y que parece que están de adorno. Se retiran papeleras, contenedores de basura, se retranquean algunos kioskos, se quitan veladores, pero hay calles por las que literalmente no se puede pasar desde horas antes que aparezca la cruz de guía por allí.

No está resuelto en absoluto que hacer para que toneladas de basura no acaben esparcidas por el suelo. Sin ir más lejos el Domingo de Ramos la calle Cuna tras el paso de la Borriquita parecía el escenario de un botellón una noche de fin de semana cualquiera.

Se critican los planes de seguridad del CECOP, pero los cofrades de a pie hacemos en general muy poca autocritica. Igual soy un bicho raro, pero mi forma de ver cofradías, donde y cuando va cambiando con el paso de los años, huyendo de mitos y de lugares mitificados, e intentando buscar sensaciones y emociones; cada vez me resultan más tiernos y encantadores esos tramos de nazarenitos, que desprenden una alegría equivalente a la del día de Reyes, y me causan más admiración los últimos tramos, en los que las manos, los ojos y los andares de los nazarenos revelan toda una vida en la hermandad.

Apocalipsis

Fernando Ollero | 17 de abril de 2017 a las 12:57

Quien más y quien menos ha leído opiniones  de lo más variopintas sobre los incidentes acaecidos la pasada Madruga: la Semana Santa está herida de muerte, la Madrugá está en la UVI, y cosas por el estilo. Quién más y quien menos ha expresado su opinión sobre posibles medidas y soluciones. Lo que más me llama la atención son los que abogan por blindar el centro, poner controles de acceso, arcos de seguridad, etc. llegando a defender pérdidas de derechos civiles con tal de primar cierto tipo de seguridad. De los inventores de la Feria sin feriantes llega el no va más: cofradías sin cofrades. Estamos locos, locos de remate.

Un breve paseo cualquier viernes, o sábado por la noche nos da una idea de lo que podemos ver en la Madrugá. Botellón, consumo de drogas, falta de civismo, peleas, falta de educación, falta de valores. Unos minutos en coche por una carretera cualquiera nos da muestra de una creciente agresividad al volante, no solo de canis, si no de coches de gama alta con gente perfectamente trajeada al volante acosando a otros conductores, algunos camioneros y conductores de autobuses que da miedo ver lo que hacen, etc. Una cola en cualquier establecimiento nos muestra aquellos que se creen muy listos y que los que esperamos somos poco menos que gilipollas; un viaje en trasporte público, y podremos ver como hay gente que no deja pasar, que incomoda con sus ruidos y charlotadas, que llegan a empujar a otros pasajeros. Podríamos seguir analizando pequeñas situaciones cotidianas en las que se dibujan los males que asolan actualmente a la sociedad.

Llega Semana Santa, también pasa en Feria, y todo eso que vemos todos los días coincide en el mismo punto y a la misma hora. ¿Alguien espera que alguien mal educado y grosero, que va dando el mitin todo el año, se porte bien porque están pasando capirotes por delante?

La mezcla de campamentos y picnics, vallas, y los tapones que provocan el que pasen tres cofradías seguidas por la misma calle está haciendo que muchos cofrades estén rediseñando su Semana Santa. Unos han encontrado la comodidad del sofá de casa, otros se están sumando a los que emigran a la playa a las primeras de cambio o a otras localidades con Semanas Santas más tranquilas, y muchos están explorando otras calles y horarios para ver cofradías, abandonando a estas a su suerte en las zonas aforadas y acotadas.

Hace años que en la Madrugá el público nocturno y el diurno no tienen nada que ver el uno con el otro. No hay más que ver los movimientos que hay por el centro de Sevilla desde última hora de la tarde, y los que se producen a partir de las seis de la mañana. Se habla de las mesas y cachimbas en la calle Pureza, pero no se dice ni mú del aspecto que presenta la calle El Silencio un par de horas antes de la una de la madrugada, lo que se puede encontrar en la cuesta del Bacalao pese a las vallas, los botellones en las calles más insospechadas, etc.

Desgraciadamente los incidentes en la Madrugá no son algo nuevo, van al mismo ritmo que la movida nocturna. Habrá quien recuerde lo que se podía ver cuando pasaban las cofradías por la plaza de la Gavidia hace muchos años, o alguna pelea, desbandada incluida por la plaza del Salvador, o lo que podíamos encontrar en la plaza de la Encarnación esperando a la cofradía de los Gitanos. Da la impresión que hasta el año 2000 peleas, empujones y griterío tenían lugar de forma más localizada.

Se da por bueno  que los incidentes avalanchas y estampidas  se transmiten por si solos a lo largo del centro de Sevilla. Se da por bueno dejar en manos de la autoridad civil poner orden en el maremágnum en que se hemos convertido algunas cosas. Las cofradías pueden hacer mucho más, desde servir de correa de transmisión de valores cívicos, hasta una reordenación de horarios e itinerarios. Creo que de lo más acertado que he leído estos días es que las cofradías amplíen sus planes de autoprotección, formando a los miembros de sus cortejos sobre lo que hacer, y lo que no se debe hacer, en caso de emergencia. A los vándalos puede que les resbale la actitud de los nazarenos, pero para muchos ver como los nazarenos mantienen la calma, y consiguen esquivar carreritas, no inmutarse ante ruidos que lo único que buscan es provocar una estampida, y ver como se ponen a cubierto para evitar ser arrollados puede ser la mejor medicina, y eso puede conseguirse si los diputados mayores de gobierno tienen equipos competentes, y no tener en los equipos auxiliares trajeados a los enchufados de turno, sino gente que sepa calmar los nervios, mantener la compostura, y transmitir calma y serenidad con una sola mirada.

No olvidemos una cosa, los que vestimos la túnica nazarena somos una minoría en cada hermandad; en vez de vallas, aforamientos, distanciar a los devotos de sus imágenes titulares lo que tendríamos que hacer es rodear y arropar a las cofradías, no dejarlas indefensas.

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Cruz de guía de la cofradía de la Esperanza de Triana en el punto donde debía incorporarse la banda de San Juan Evangelista

Salud y Refugio

Fernando Ollero | 13 de abril de 2017 a las 10:28

Martes Santo

Fernando Ollero | 12 de abril de 2017 a las 14:15

Del Lunes Santo

Fernando Ollero | 11 de abril de 2017 a las 8:00