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Diario de un cofrade

Fernando Ollero | 9 de marzo de 2017 a las 8:00

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Quienes me conocen saben de sobra mi desidia sobre las exaltaciones y pregones al uso, decantándome por otro tipo de actos alternativos. El programa del 8 de marzo de 2017 en el teatro de la Maestranza había despertado mi interés, me atraía la idea de un recorrido por la Semana Santa de Sevilla de la mano de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. No era la primera ocasión que escuchaba marchas procesionales en este escenario, y/o de la mano de nuestra orquesta.

Bajo la dirección de José Colomé, y con la colaboración de Erika Leiva y Manuel Cuevas, el programa incluyó las marchas Amarguras, Jesús de las Penas, Pasan los Campanilleros, Valle de Sevilla, La Madrugá, Sevilla Cofradiera, Aquella Virgen, y Procesión de Semana Santa en Sevilla, además de cuatro saetas, de estas últimas especialmente notable tanto en letra como la interpretación la cantada por Erika Leiva dedicada a la cofradía del Cachorro.

Como indica el título, el programa desarrolló un recorrido por las calles de Sevilla en Semana Santa, señalando momentos de las cofradías que quien más y quien menos tenemos en nuestra memoria. No era fácil superar el resultado que disfrutamos con los arreglos de Antón García Abril para la película Semana Santa dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón y producida por Juan Lebrón, estrenada hace 25 años.

El resultado del trabajo de José Colomé estuvo a la altura, y en mi opinión fue especialmente bueno en las marchas La Madrugá y Procesión de Semana Santa en Sevilla. Como ya hiciera Gracia Abril, aportó una visión diferente de Pasan los Campanilleros, composición que ha sido y es maltratada en ocasiones por algunas bandas de música, y que fue denostada por el arzobispado de Sevilla en tiempos pretéritos.

En cuanto a nuestra orquesta qué les voy a contar. Es cierto que el programa que atacaban no tenía una especial dificultad, pero como en anteriores ocasiones se lo han tomado con mucho interés; mención especial merecen  el viento madera y la percusión, aportando dulzura, cuerpo y fuerza según lo iba demandando el director.

En este tipo de programas se nota, y mucho, que el público no es el habitual que suele darse cita en el teatro de la Maestranza. Igual me hago viejo, pero ver a alguien con un paquete de palomitas por los pasillos me puso los pelos como escarpias. Sobre el uso de los móviles… es predicar en el desierto; hay quien parece que está siempre pendiente de alguna reunión de última hora de la OTAN o del Consejo de Seguridad de la ONU. Ah, y no hace falta tararear las marchas.