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Churras y merinas

Fernando Ollero | 13 de febrero de 2017 a las 11:47

Hace ya tiempo que vemos que en ocasiones se mezclan en blogs, webs y en las redes sociales noticias sobre hermandades y cofradías y otras acerca de las asociaciones civiles con imágenes y procesión. Está claro que segundas beben de las primeras, muchos de los miembros de las conocidas como piratas pertenecen a hermandades, y son una forma de emular la vida y actividades de estas.

Cada cual sigue la línea editorial que estima oportuno y sabrá que es lo que publica, pero meter en el mismo saco a unas y a otras me parece una vía muy peligrosa. Nos escandalizamos cuando vemos en algún medio de comunicación a nivel nacional noticias que banalizan nuestra Semana Santa, sin pararnos a pensar lo que nosotros mismos mostramos. Internet hace que la información fluya a la velocidad de la luz, buscando impacto, visitas, y en ocasiones ingresos por publicidad. Alguien de fuera ve que como se ha puesto a la venta imágenes y pasos en una conocida red social y lo primero que se le pasa por la cabeza es vaya tela con el mercadillo que tienen montados estos, cuando eso no es del todo cierto

La compra-venta de enseres, la cesión de imágenes devocionales es algo común desde hace mucho tiempo, unas veces de forma directa, y otras mediante intermediarios. Recordemos que Juan Manuel Rodríguez Ojeda aceptaba enseres como forma de pago de los que se realizaban en su taller, que después vendía, en ocasiones retocados y transformados.

Respiraderos que hoy forman parte de retablos, canastos que podemos ver como balaustrada en un coro, o que se han utilizado como gradas en altares de cultos, un cirial que pasó a ser el asta del banderín de la agrupación musical, bordados que antes formaban parte de un manto, palio, o túnica y que hoy vemos en otros enseres. Pasos que fueron vendidos a otras hermandades, etc.

Esto no hay quien lo pare y mucho me temo que seguiremos viendo noticias de hermandades y asociaciones pirata mezcladas, y lo que es peor analizadas mezclando churras con merinas.

Las puertas de los urinarios

Fernando Ollero | 7 de febrero de 2017 a las 12:08

Recodaban hace unos días una pintada “dando recuerdos” a la agrupación musical Jesús Despojado en la puerta de los servicios de la sede social de una conocida tertulia cofradiera, de esto hace más de 30 años. El periodista Carlos Navarro Antolín en sus columnas de opinión comenta de vez en cuando que hay cosas en internet que recuerdan a las puertas de los urinarios, y no le falta razón.

Y en esas seguimos. El coctel funciona a las mil maravillas: es mentar a una banda- mejor que mejor si es la agrupación musical Virgen de los Reyes- un poco de polémica- imprescindible mucha brocha gorda- y el barril de Brent se dispara, en forma de repercusión, de visitas, de impresiones de tuits, de favoritos.

Decía el maestro Yoda- no me miren así- que más seductor, más rápido el lado oscuro es. Es algo más complicado destacar utilizando otras formas, requiere esfuerzo, y sobre todo tiempo. Es posible que haya quien se haya contagiado de las secciones cofradieras dominicales de la prensa de papel, olvidando que para los periodistas estos temas son una faceta más, entre otras muchas, de su trabajo.

La realidad nos muestra que hay que pasar de lo que se mueve alrededor de las bandas, incluidos sus estrenos y novedades. No se puede hablar de los uniformes; no se puede decir si tal o cual banda está a su mejor nivel; o ha pegado un bajón; no se puede preguntar que hace una campana tubular o una trompa en una banda cristera; todo lo que no suene a halago y hojana genera problemas.

Me comentaba un cofrade de la vieja escuela que llegará el momento en el que ultimo grito en tecnología será un zapatófono.  Nos quitará de encima a las compañías que se dedican a montar y administrar las RRSS, esto cada vez se parece más al Gran Hermano de George Orwell, y nos permitirá vivir ajenos a polémicas de todo a cien.

Si han llegado hasta el final de estas líneas se lo agradezco, a fin de cuentas el titulo esta elegido con toda la intención de captar  su atención.

Cuñados cofradieros

Fernando Ollero | 10 de enero de 2017 a las 8:00

Quien más y quien menos estamos aun aterrizando tras la Epifanía, pero los de las prisas para todo, la eterna Cuaresma y la incombustible primavera, están ya dándole paso a la trasera, y eso que aun no atisbamos en el horizonte la festividad de la Candelaria; como nos gusta marcar tendencia, igual hay que pedir que en años venideros en el Belén en vez de una cruz de guía pongan una batea con su coro, o casi mejor una marmota.
Fijo que uno de los temas comentados en las sobremesas de las reuniones con familiares y amigos ha sido ese cuñado que todos tenemos que es el que más sabe de todo y opina sobre todo; viene siempre de vuelta, apostilla a toro pasado, siempre lleva la contraria, porque siempre lleva la razón y los demás no.

¿Alguien ha hablado alguna vez de los cuñados cofradieros?  Si, esos elementos que saben todo lo que hay que saber sobre cofradías, los primeros en enterarse del más mínimo rumor- cuando se confirma suelta ese ”ya lo sabía”-, no sabemos cómo se las arreglan pero siempre salen de nazareno en mejor sitio, y están presentes en los más selectos croqueteos, hayan sido invitados o no. Suelen calificar como tradiciones de toda la vida aquello que se empezó a hacer ayer por la mañana. Aún no tienen el pedigrí, y sobre todo la pompa y el boato, que se otorgan los autodenominados  rancios, todo se andará, y desde luego están faltos del encanto y la simpatía que despiertan los Tontos de Capirote que describió Francisco Robles en su libro.

Sonrían por favor, en el fondo todos somos un poco cuñados cofradieros.

Equivocando conceptos

Fernando Ollero | 30 de noviembre de 2016 a las 8:00

Quienes me conocen saben de sobra que todo lo que aquí vuelco suelen ser solo divagaciones mías, y que en muchas ocasiones la pereza, o tal vez el ir siempre nadando contracorriente, hace que no me prodigue demasiado opinando. Hasta mis compañeros del radioblog, y algunos oyentes, dicen que últimamente estoy más tranquilo en los programas. Como he dicho alguna vez las cofradías son un producto de temporada, y parece que está mal decirlo estamos fuera de temporada. Hasta que se vaya el Rey Baltasar o concluya la función principal del Gran Poder –como prefieran- no empieza la pretemporada.

De un tiempo a esta parte parece que nos da por compararnos, cofradieramente hablando, con lo que hacen en puntos cercanos. No voy a negar que nuestras hermandades y cofradías tengan margen de mejora, muy amplio por cierto, lo que no quita que sea injusto decir que aquí hacemos las cosas mal.  Mal que pese las cofradías sevillanas son el espejo en el que se miran muchas otras, se copian diseños, se encargan enseres aquí,  se compran enseres que se han utilizado aquí, se tocan las marchas de aquí,  e incluso en ocasiones oficiales de juntas de gobierno acuden a cultos y actos invitados por hermandades de fuera. Quizás lo que haya que indicar a los de fuera que no copien tanto, sobre todo lo malo, y den rienda suelta a su idiosincrasia.

Si, es cierto. En nuestras hermandades y cofradías hay cosas que por así decirlo se han importado, el ejemplo más claro es parte del repertorio de las bandas de cornetas y tambores, y se han encargado diseños, y enseres fuera; sirvan de ejemplo el trabajo de Antonio Cobos Soto (1908-2001), que vivía en Madrid, en los diseños de muchos enseres de la cofradía de la Amargura, o buena parte del juego de varas de la misma, también realizado en Madrid.

Más que compararnos con lo que hacen fuera, tendríamos que mirarnos un poco menos el ombligo, aunque sea digno de admirar, y trabajar  aquellos aspectos manifiestamente mejorables. Tal vez podamos echar en falta las procesiones magnas que se celebran en otros lugares, como aquí se hizo antaño, pero no nos podemos quejar con el tremendo calendario que tenemos entre rosarios de la aurora, traslados, Via Crucis, procesiones de gloria, procesiones extraordinarias, etc.

Lo que si puede pasar es que tenemos una Semana Santa tan desbordada, que haya quien coja carretera y manta cuando llegamos a la temporada de capirotes, y se deleite con las cofradías de otros lugares; hay quien también trata de aislarse de esa pre cuaresma que parece que nunca termina, dosificando mucho a donde va y lo que ve. Que haya quien no va a escuchar banda alguna fuera de Semana Santa para evitar empacharse.

Y nosotros mientras tirando piedras sobre nuestro propio tejado; si, fuera hay todo un mundo cofradiero por descubrir y disfrutar, pero no a costa de ser injustos con lo nuestro.

amparo

Para terminar un abrazo a los cofrades que aman, lo nuestro pero que por una causa u otra viven fuera, ejemplo a seguir por su fidelidad, y a los que la tan criticada costumbre de ver procesiones y traslados tirando fotos y videos como si no hubiese un mañana les hace sentirse un poco más cerca.

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Urticaria

Fernando Ollero | 6 de abril de 2016 a las 8:00

instrumentos

Foto: Juan Carlos Vázquez/ Diario de Sevilla

No falla, es hablar de costaleros o de música, o de las dos cosas a la vez y sube el pan. Vivimos en un mundo que nos lleva con prisas a todas partes, pocos pasan del titular y la foto que acompaña a la entrada o artículo, de record es si leen el primer párrafo. Y como en parte es lógico si no se reparte hojana en cantidades industriales llueven las quejas, las protestas y se dispara a bocajarro un “estas tirando por tierra nuestro trabajo”. A estas alturas uno está ya curado de espanto. El principal enemigo de las bandas esta dentro, y en la nube de hooligans que pululan por ahí, que ni disfrutan, ni dejan disfrutar de las cofradías. Los demás comprendemos que puede haber fallos, accidentes, que a alguien le traicionen los nervios, y que haya años buenos, y no tan buenos. Y quien más y quien menos sabemos que  las bandas cristeras tienen por lo general un saturado calendario entre ensayos, certámenes, y procesiones.

Dicho esto. No sé si los que forman parte de las bandas cristeras saben, o llegan a entender que buena parte de las críticas que se vierten en el ciberespacio, en prensa, y en la calle es sobre repertorios y arreglos. Cuando se califica una marcha…”atasco en Torneo” “cañones del Navarone” “la tormenta perfecta” no estamos juzgando el esfuerzo realizado en los ensayos, sino si nos gusta el resultado y a que nos recuerda. Cuidado no es algo que pase solo con las bandas cristeras, algunos tendrían que escuchar por ejemplo al respetable que acude a la temporada de abono de la real orquesta sinfónica de Sevilla.De vez en cuando los músicos profesionales reciben aplausos muy tibios, cuando no un silencio que se corta con un cuchillo, o directamente reciben un pateo de parte del público.

Hay quien dice que hay marchas que no suenan a Semana Santa. La pregunta es ¿a que Semana Santa? ¿a la anterior a la importación del repertorio de los bomberos de Málaga? ¿a las dos décadas de reinado casi absoluto de las agrupaciones musicales? ¿A la revolución de Eritaña con sus sardanas y gaitas?.

De nuevo voy a hacer un ejercicio de me gusta/ no me gusta: No me gusta en general la banda de las Cigarreras, ni los arreglos de las marchas, ni las de nueva composición; ¿eso significa que toquen mal? No. No me gusta la banda de la Redención, ni la de la Encarnación, ya lo he comentado alguna vez, tocan bajito, y lento; ¿eso significa que yo opine que desafinan estas dos bandas? No. Me gusta la banda de las Tres Caídas, ya si tuviese menos tubas, trombones, trompas, trompetas, etc. serían la caña. No me gusta, lo que se dice nada de nada la banda de los Gitanos, han mejorado mucho. ¿He dejado de ver como cada año al Señor de la Salud? No, y me he emocionado como siempre. Soy firme defensor de la banda de Arahal, dicen que suena anticuada, que si tal y que si cual, suenan como tienen que sonar. Por si alguien lo duda, seguro que sí, soy incondicional de la agrupación musical Virgen de los Reyes, desde los tiempos en que tocaban bajo el nombre de Jesús Despojado de sus Vestiduras. Me gustan los sones de la banda de la Centuria Macarena, me recuerdan a mi niñez.

El problema viene en cuanto alguien se atreve a decir no me gusta,  con epítetos, o sin ellos, zas, los músicos en pie de guerra. No digamos si alguien se atreve a cuestionar los uniformes, el costalero corneta, los pinganillos, o cualquier otra cosa. En realidad da igual, las criticas por lo general no son bien recibidas. No solo en las bandas cristeras; quien se atreve a cuestionar cualquier cosa es señalado, y se le tacha poco menos que de ignorante. Llama la atención la salida de tono de un director musical sobre las criticas recibidas. Una parte de los opinadores  tienen poca educación, pero no hace falta seguir de cerca a una banda para poder hacer una critica, en todo caso tener criterio y escuchar muchas cosas.

Creo que una de los temas que peor llevan las bandas son los trolls cibernéticos. En esto les pasa como a las propias cofradías: cabe preguntarse si sus relaciones publicas y comunity managers están preparados para lidiar con esa parte del “publico” que para alabar a su banda favorita no tiene mejor ocurrencia que despotricar sobre las demás.

La suerte esta echada

Fernando Ollero | 17 de marzo de 2016 a las 10:22

metereologia

Captura de pantalla de la imagen de satélite infrarroja de la web de la
AEMET hoy 17 de marzo a las 09:00

Bastaron un par de años con un arranque semanasantero tranquilo, soleado y caluroso para que olvidásemos que una de nuestras mayores preocupaciones es el tiempo.

La fragilidad de nuestra Semana Santa se demuestra en la repercusión que en ella tiene cosas que son cotidianas, como la mala educación que muestran día a día muchos de los que nos rodean, el tipo de ocio nocturno preferido por buena parte de los más jóvenes
Como en toda celebración al aire libre el tiempo, siempre mirando al cielo.

Más que temer a la cantidad de agua que pueda caer, una de las cosas que me causa pavor es la reacción que puedan tener las cofradías, y los cofrades, ante la aparición de la lluvia. El crecimiento desmesurado, y tal vez el afán de tenerlo todo planificado hace que cuando pintan bastos en lo meteorológico la capacidad de reacción sea escasa, acortando el margen de maniobra. Pedir una prórroga implica la posibilidad de salir un poco más tarde, pero eso debe acompañarse de un reajuste de los horarios.
El trabajo de un diputado mayor de gobierno y su equipo toma su verdadero valor cuando sopla el viento en contra.

La meteorología pone también en un brete la capacidad del consejo de cofradías para salir airoso, o no, de situaciones comprometidas. De un tiempo a esta parte la norma indica que en caso de que una cofradía busque refugio por causa de la meteorología esta debe dar por suspendida su estación de penitencia. Antaño esto no era así.

Las nubes nos traen recuerdos de retornos a la sedes canónicas en las postrimerías de la Semana Santa, el abuso del chero ta chero por parte de algunas cofradías trajo como consecuencia la prohibición de que los pasos volviesen con música. La puesta en marcha de esta medida trajo consigo el efecto secundario de pasos volviendo con total parsimonia, envueltos eso si con mucho recogimiento.

Se habla del nivel de las juntas de gobierno, y el consejo. Semanas Santas como la que estamos a punto de vivir dejan al descubierto si los que piensan que el perfil dominante es muy bajo tienen razón o no.

La suerte está echada.

Actualización: la AEMET ha publicado ya la primera predicción especial para Semana Santa

prediccion

Coge el dinero, y corre

Fernando Ollero | 22 de febrero de 2016 a las 9:00

Aclaración antes de que alguien se tire a mi cuello: Sí, el titular es para llamar la atención; en el ciberespacio hay que vender la burra, y lo que vende es lo secundario, lo accesorio, y sobre todo lo morboso. ¿Alguien en la sala que ha preguntado por qué la telebasura es líder de audiencia indiscutible?

nazarenos-valle

Foto: Belén Vargas/Diario de Sevilla

Dicho lo anterior, aún hay muchos cofrades que están con los pelos como escarpias tras destaparse el affaire de la hermandad del Valle. Y quien más y quien menos polemiza sobre si debería denunciar la hermandad a su ex mayordomo a los tribunales de justicia.

Sin caer en esparcir mierda por todas partes creo que se hace un flaco favor tapándolo todo siempre. Más allá de lo que trasciende a la opinión pública, en más de una ocasión se han cubierto con un velo de silencio problemas que se repiten una y otra vez. También decir que no me gustaría estar en el pellejo de Lucas Maireles, y pasar de puntillas sobre algunas actitudes de algunos de los partidarios de su candidatura durante la campaña de aquellas elecciones en las que resultó elegido hermano mayor.

Aun no he leído a ningún analista cofradiero sugerir medidas para que este tipo de casos sea más difícil que se produzca. Algún lector recordará aquel hermano mayor que en los años 80 del pasado siglo repasaba semanalmente las cuentas de la mayordomía. O aquel directivo de una multinacional que propuso que su hermandad siguiese el plan contable, como si fuese una empresa.

Parece claro que hay que hacer algunas reformas en el funcionamiento de las juntas de gobierno, de tal forma que las cuentas fuesen auditadas de vez en cuando por hermanos ajenos a la junta de gobierno. Sí, seguro que salta quien dice que las cuentas están expuestas para quien quiera consultarlas X días antes del cabildo general, y que nadie va a pedir los justificantes. Me temo que maquillar unas cuentas no es demasiado difícil, y no creo que sea buena idea que el interventor lo nombre la autoridad eclesiástica.

Dejando a un lado los desfalcos, a lo largo de la historia ha sido habitual que algunas hermandades estuviesen entrampadas hasta las orejas, y se destinasen los fondos a continuas reformas y estrenos, en vez de a sufragar los gastos de la estación de penitencia. Y conocida es la anécdota de aquel orfebre al que una hermandad tuvo ocho meses “encerrado” en la casa hermandad mientras labraba la corona de oro para la Dolorosa titular, pesándose el trabajo realizado diariamente, y entregándole el oro justo cada jornada.

¡¡Feliz Navidad!!

Fernando Ollero | 10 de febrero de 2016 a las 9:53

Pensaba mientras improvisaba estas líneas insertar el video de Boney M. cantando aquello de Feliz Navidad, o tal vez aquella memorable versión de José Feliciano. Vivimos en una sociedad en la que se grita una ocurrencia, y la masa se contagia enfervorecida.

Un año más las redes sociales, los sistemas de mensajería instantánea, algunas webs se inundan de mensajes dignos del christmas más cursi. Hay quien confunde la profundidad y riqueza que nos proporciona el español, o castellano como prefieran, con merengue y almíbar para todos en forma de felicitación. Y con eso de tener una Cuaresma prefabricada que pretendemos que dure todo el año, ya no sabemos si estamos todavía en el tiempo de Navidad, en un cumpleaños, o en esos carnavales que duran poco menos que hasta la semana de Pasión.

Cuidado, quien más y quien menos es feliz este gris miércoles de febrero, pisamos por fin la tierra prometida para el cofrade que es la Cuaresma, con toda la carga que tiene de ritos que no por repetidos dejan de tener importancia. Tal vez por temas de calendario no damos abasto, nos hemos acostumbrado a ver ensayos de costaleros, palios a medio montar, reservas de papeletas de sitio, y Dolorosas vestidas de hebrea fuera de temporada. No digamos a consumir productos audiovisuales semanasanteros de forma compulsiva desde que el mismo momento que entra el palio de la Virgen de la Aurora, haciendo nuestro un conocido eslogan televisivo.

Anda el personal distraído con las torrijas, y nadie comenta en qué iglesia va a recibir la imposición de la ceniza, ni se escucha a nadie hablar de que hoy las comidas han de ser de vigilia, y además frugales, por aquello que es día de ayuno. Pocos comentan a qué retiro cuaresmal van a acudir ¿en su parroquia?, ¿tal vez en su hermandad?

En el fondo nuestro arzobispado tiene razón, y los planes de formación para seglares tienen que ser muy básicos.

La próxima vez que esos guardianes de las esencias, defensores de tradiciones (de ayer por la mañana), adalides de las buenas costumbres osen siquiera verter la más mínima crítica sobre las tribus kofrades, mírense un poquito el ombligo porque son más o menos lo mismo que aquellos a quienes censuran; la gomina, traje y corbata no hacen al monje.

Tengan una buena, y fructífera, Cuaresma. A ver cuántos mensajes de feliz estación de penitencia recibo llegado el momento.

Amargura de hebrea

Foto: Hermandad de la Amargura

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Engullida

Fernando Ollero | 27 de enero de 2016 a las 10:31

Los cofrades nos estamos acostumbrado a que, salvo nazarenos, hay de todo todo el año. La vuelta de tuerca viene esta vez en la vestimenta de las Dolorosas. Durante un tiempo fue una rarísima excepción que la Virgen de la Estrella estuviese vestida de hebrea durante el adviento, se puede ser más o menos condescendiente en algunos casos dada la apretada agenda de algunos vestidores, pero ya nos vamos superando, dos semanas antes del miércoles de ceniza ya hay Dolorosas vestidas de hebrea.

A base de querer de todo, todo el año, hemos ido dando de lado a la Cuaresma, contagiados por una sociedad en la que cotiza a la baja el concepto producto de temporada, a la cual hemos añadido la desnaturalización de lo que debería ser considerado como plato gourmet, y lo hemos dejado a la altura de lo que podríamos engullir en una hamburguesería ambulante.

Si, habrá quien piense que en la Cuaresma es algo más que Vírgenes vestidas de hebrea. Me gustaría  ver si quien piensa así acude alguno de los retiros que organizan las hermandades, o siquiera respeta la vigilia.

Esperemos que ya que vemos de forma regular algún crucificado en lo alto de un paso en noviembre, no terminemos viendo nazarenos por carnaval.

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Cuestión de metros

Fernando Ollero | 25 de enero de 2016 a las 9:00

Hablamos mucho, para no decir nada, verborrea que se lleva el viento. Se comentan minutos, se habla de acuerdo,  y abrazos celebrados con lógica alegría tras meses de desencuentros.

Repasando lo que se ha comentado estos meses atrás, y salvo un esbozo en el famoso informe encargado por el consejo a una consultoría de ingeniería, en ninguna parte he visto encenderse la luz roja de alarma sobre la longitud de los cortejos de algunas cofradías. Sí, hay quien comenta que algunas hacen un esfuerzo en comprimir su cuerpo de nazarenos para hacer más livianos cruces imposibles con plantones asegurados. Hay quien traza líneas rojas, a sabiendas de la papeleta que le está dejando al que venga detrás.

Han vuelto a ver la luz esas fotos de la manifestación de capirotes verdes vista este año en la calle Cuna. Nadie se ha atrevido a argumentar que el cortejo de esa cofradía con los nazarenos puestos en estado de revista tiene lo menos un kilometro de longitud; el cortejo de la cofradía que va delante por la carrera oficial tiene una longitud de lo menos ochocientos metros. Podemos hacer todos los chistes y chascarrillos que queramos, es lo que hay.

Llegan unas semanas, tal vez unos meses de calma, por lo menos hasta elecciones al consejo, pero aunque se use la técnica del avestruz, los minutos son los que son, y los metros no hay quien los estire.

Ya que estamos fue muy comentado el conteo de cortejos por el tema de las bandas, lo quieran o no estas ocupan espacio, en algunos casos practicamente la Campana entera. No, no son el origen del problema. Y ya que estamos, a ver si la próxima expresa de ingeniería estudia la influencia que pueden tener los cruces de la carrera oficial. Se empiezan a ver curiosas carreras de los nazarenos por recuperar los metros perdidos.

En otro orden de cosas, se habla del tema de las setas, como si no hubiésemos conocido lo que pasaba hace tiempo en la plaza de la Gavidia. No es nada que no veamos cualquier fin de semana, en una calle cualquiera. La falta de educación, de civismo, el no observar unas mínimas normas de convivencia tiene su reflejo en lo que padecemos en la noche más hermosa. Acuérdense de estas palabras cuando pongan en su casa la música a todo trapo, cuando recuerden las lecciones de bricomania un domingo a las ocho de la mañana, cuando le den al vecino con la puerta del portal en las narices, o cuando ustedes, o sus hijos y sobrinos, se dediquen una noche cualquiera a ponerlo todo como un estercolero, y a molestar a todo el que pase por la calle. Claro… que tonto se me olvidaba…aquí nadie hace nada de eso…

Llegará el otoño, volveremos a hablar de los mismos temas, a trazar las mismas líneas rojas, a comentar si son galgos, si son podencos. Hay quien ha vuelto a mentar la bicha del números clausus, nada nuevo bajo el sol, sin ver que todo es cuestión de ver como se encajan cortejos de varios cientos de metros. Hay soluciones, ¿se aprobaran algún día?