Fernando Ollero | 10 de septiembre de 2012 a las 12:00
Las cubiertas de la iglesia de Santa Catalina durante las obras acometidas en 2010.
Cada día parece más evidente que nuestra diócesis ha de cambiar de mentalidad a la hora de restaurar su rico patrimonio. Es comprensible que se esperen ayudas publicas, resulta curioso ver las cosas que se han subvencionado desde la Junta de Andalucía y nuestro ayuntamiento en los últimos años, eso es una cosa y otra muy distinta esperar siempre a que nos saquen las castañas del fuego.
Es cierto que hay otros monumentos en estado lamentable de ruina, que hay que calibrar las prioridades, mucho más con la situación económica que padecemos, pero no es de recibo que en demasiadas ocasiones vemos que la mezcla de dejadez y el paso de los años tengan el mismo resultado: proyectos de restauración con un alto coste económico, que terminan siendo prácticamente inabordables sin una fuerte inyección de fondos públicos.
Cuando en junio de 2004 se cerró la iglesia de Santa Catalina, a muchos no les cogió por sorpresa, sabían que pese a actuaciones parciales, caso de la restauración de la capilla sacramental en 1997 , presentaba problemas muy graves, y que se presentaba difícil el particular rescate de la Consejería de Cultura. Ahora existe la coartada de la crisis económica, en aquel entonces no.
Es complicado cambiar la mentalidad, mucho más viendo como algunos tachan de parque temático aquellos templos en los que se cobra una entrada, fuera del horario de culto, a los no residentes en nuestra archidiócesis. Va siendo hora de derribar viejos tabúes, incluido el uso de nuestras iglesias para actos culturales (dentro de un orden), que no todo han de ser pregones , cabildos y conciertos de marchas procesionales, para favorecer la conservación de auténticos monumentos.
Fernando Ollero | 28 de mayo de 2012 a las 9:00
Ayer se cumplieron ocho años de un mal día. En cabildo de oficiales convocado de urgencia por el hermano mayor se comunicaba a los entonces miembros de la junta de gobierno de la hermandad de Santa Lucía el inminente cierre de la iglesia de Santa Catalina, y el traslado de la imagen titular a otro templo. En principio se barajó la parroquia de San Pedro, aunque finalmente fue la antigua iglesia del Valle, sede canónica de la hermandad de Los Gitanos, donde se le dio culto durante unos meses. Curiosamente dicho cabildo de oficiales tuvo lugar en la sacristía de Santa Catalina.
Atrás quedaron meses de rumores, de compás de espera suspirando por la culminación de las obras de San Román. No llegó la reapertura al culto de la parroquia hasta el 19 de Septiembre de 2004 con la dedicación del templo presidida por el entonces Cardenal arzobispo de Sevilla, su eminencia D. Carlos Amigo Vallejo, tras pasar toda una década cerrada.
Desde entonces se ha avanzado poco. Un rayo de esperanza fue la rehabilitación de las cubiertas hace dos años. Tras esto todo han sido buenas palabras, pero la realidad de las cuentas de los organismos públicos se impone, de momento hay pocos avances. Hace ocho años se hablaba del mal estado de las cubiertas, los estudios posteriores sacaron a la luz problemas de todo tipo, incluida la cimentación. Ya por aquel entonces llamaba la atención un socavón en la solería.
Fernando Ollero | 18 de mayo de 2012 a las 8:40
Fernando Ollero | 10 de mayo de 2012 a las 9:00
Video de youtube subido por el usuario semanasantanadalucia. El paso del Santísimo Cristo de la Exaltación, para mí será siempre los caballos, saliendo de Santa Catalina.
Algunas voces vuelven a clamar por la restauración de la iglesia de Santa Catalina, a punto de cumplirse el octavo aniversario de su cierre al culto. Hay quien comenta que con la crisis económica que padecemos será difícil financiar la costosas obras que necesita. Para que engañarnos el toro nos cogió en este tema, como en tantos otros.
El cierre de Santa Catalina no fue una sorpresa, desde tiempo atrás esta iglesia presentaba muchos problemas, antes de su cierre al culto.Meses antes de su clausura parecía que se estaba aguardando la reapertura al culto de la parroquia de San Román. No nos engañemos, cuando Antonio Hiraldo Velasco comunica la triste noticia a las hermandades, no había crisis económica, otra cosa es que la Consejería de Cultura pudiese estar dispuesta a sufragar las obras; creo recordar que con la restauración de San Román llegaba a su fin el convenio mediante el cual se rehabilitaron varias iglesias sitas en nuestro casco histórico. Santa Catalina se encontró con el grifo de los fondos públicos casi cerrado.
No hay que quitar merito al dispendio que supuso la restauración de la cubierta, aunque haya pendientes de pago algunas partidas. El caso es que parece que apenas se ha avanzado nada en buscar vías alternativas para costear las obras, aunque las actuaciones no permitiesen la reapertura al culto, que menos que frenar el deterioro. Hace casi ocho años que se tapio el acceso a la capilla sacramental, una joya del barroco, sin que haya trascendido el estado en que se encuentra.
Mucho me temo que las voces que claman por la restauración de Santa Catalina pronto volverán a ser ahogadas por la voracidad de la actualidad cofradiera. Como las comparaciones son odiosas hay quien saca el tema del posible despilfarro en las famosas setas de la Encarnación. No hay que irse tan lejos, que unos metros antes, hay una parroquia donde el que más y él que menos hemos visto obras de restauración, con fondos públicos y sin ellos. Salvando las distancias de los costes económicos… si, las comparaciones son odiosas…
Fernando Ollero | 9 de febrero de 2012 a las 10:00
Esta semana celebra la hermandad de la Exaltación quinario en honor a su Cristo titular, en la parroquia de San Román.
Parece mentira, pero el próximo mes de junio se cumplirán 8 años del cierre de la iglesia de Santa Catalina. Fotos cortesía de Ricardo J. Calvo León. El altar de insignias y los pasos de la cofradía de los Caballos en su sede canónica.
Fernando Ollero | 31 de agosto de 2011 a las 16:30
Foto cortesía de Ricardo José Calvo León.
Los pasos de la cofradía de los Caballos, en la iglesia de Santa Catalina la mañana del Jueves Santo, 17 de abril para más señas, de 2003.
A finales del mes de mayo de 2004, saltó la noticia del inminente cierre de la iglesia debido al mal estado que presentaba. Las lluvias caídas sobre nuestra ciudad en el otoño de 2003 agravaron el estado que presentaban las cubiertas, ya restauradas.
Hace unos días nuestro arzobispo D. Juan José Asenjo comentaba que la iglesia de Santa Catalina no corre, en estos momentos, ningún riesgo y que es consciente de la crisis económica que padecemos.
Eso esta muy bien, pero cuando se decidió cerrar Santa Catalina no había crisis económica, si bien es cierto que por aquel entonces se estaba acometiendo el final de las obras de restauración de la parroquia de San Román. El caso es el Santa Catalina lleva más de 7 años cerrada, y visto lo visto la rehabilitación integral puede demorarse unos cuantos años más.
¿No hay otra fórmula para la restauración de Santa Catalina que no sea esperar a los fondos públicos? Si el arzobispado tiene una partida presupuestada para tal fin este año, ¿no se puede acometer la restauración por fases?
Fernando Ollero | 28 de mayo de 2011 a las 9:47
Mañana se cumplen siete años desde el cierre al culto de la iglesia de Santa Catalina debido al estado de ruina que presentaba (y presenta).
Se consiguió restaurar las cubiertas, gracias a las aportaciones de la Gerencia de Urbanismo y la Consejería del Cultura que pagaron a medias los más de 800.000 euros que costo la obra, pero quedo aparcada la restauración integral del templo debido al alto coste, mas de 4 millones de euros.
Cuando se comunico el cierre a las hermandades que tienen su sede canónica en Santa Catalina, estas se prepararon para un largo destierro. Por aquel entonces se estaba ultimando la restauración de la parroquia de San Román, que requirió una fuerte inversión y daba la impresión de que la restauración de Santa Catalina tendría que esperar, pese a que el templo daba señales de un grave deterioro desde años atrás.
Y además la crisis económica que atravesamos ha dejado las arcas publicas, muy mermadas, y no sabemos hasta que punto el arzobispado puede (o quiere) hacerse cargo en solitario de la restauración.
Y a todo esto en vez de lamentarnos ¿los católicos sevillanos seriamos capaces de sufragar el importe de la restauración por suscripción popular?
Fernando Ollero | 23 de febrero de 2011 a las 18:00