Cuentan que en la carpintería hubo una extraña asamblea …

Paco Cumbreras | 10 de diciembre de 2010 a las 20:02

Cecilia Mary es una voluntaria de ISF  ; ella es de Argentina, Licenciada en Educación Social y actualmente cursa un Máster en Granada.   Durante un mes está colaborando con ISF en Perú.   Aquí tenemos sus primeras impresiones.

Implementación herramienta de diagnóstico

Implementación herramienta de diagnóstico

El trabajo comunitario y la cuestión de género

Llegué dos semanas a Otuzco y ya la primera semana estuvimos implementando las herramientas de la ASEG. Estuvimos en dos comunidades llamadas “Campo Nuevo” y “Chagapampa”. Una de las herramientas permite conocer el trabajo, tanto agrícola como no agrícola, que realizan durante todo el año las mujeres y los hombres. Durante las reuniones me llamó la atención la cantidad de trabajo que realiza la mujer durante todo el año en comparación con el hombre, quien trabaja mucho durante las épocas de siembre y cosecha pero luego el trabajo es menor. En cambio en el caso de la mujer, durante todos los meses del año posee mucho trabajo independientemente del trabajo agrícola, ya que carga con casi todo el trabajo no agrícola, como ser cuidado de los animales y quehaceres domésticos.       

Por otro lado, asistí a varias inauguraciones de centros comunales, donde se ve el trabajo comunitario, tanto de mujeres como de hombres. Durante la inauguración en la comunidad de Pichampampa el maestro leyó un cuento donde se refleja esta noción de trabajo comunitario que muchas veces lleva a que peligre la posibilidad de llevar a cabo tareas en conjunto.

El cuento se llama Asamblea de Herramientas y dice así:

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.

El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar pero ¿la causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

 Ante el ataque el tornillo aceptó, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inicio su trabajo.   Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente la tosca madera se convirtió en un mueble.   Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomo la palabra el serrucho y dijo “señores ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades.

Eso es lo que nos hace valiosos. Asi que no pensemos ya en nuestros puntos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerzas, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos”.

Cecilia Mary; Otuzco, 10 Diciembre 2010

 

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PAco Cumbreras

Sevilla, 10 Diciembre 2010

  • mara

    BUENIIIIISSSSSIMOOOOOO !!!!!!