LA PETITE FABIANNE Y AYITI GEN MOUN

Paco Cumbreras | 4 de marzo de 2010 a las 17:43

Fabianne y papáFabianne es una niñita que nació dos días después del terremoto. La conocí ayer, cuando participaba en una misión de Intermón Oxfam de evaluación de los daños provocados por el terremoto en Fontamara, un barrio del extrarradio de Puerto Príncipe.

En la foto se la ve en brazos de su padre, Monsieur Nicolas a quien, a pesar de que ahora vive en una tienda de campaña, se le ve contento. Supongo que para esta familia la niña Fabianne supone un “Volver a empezar”. La niña vive en uno de los muchos asentamientos de afectados de este barrio, que se ubica en una ladera que mira al mar Caribe; todos los espacios libres (plazas, solares vacíos…) están ocupados por tiendas o sombrajos donde viven casi 800 familias.

También conocí a Monsieur Julie Gustar, quien no dudó en posar ante su casa con la esperanza de que sirva para que alguien le ayude a reconstruirla; como tantas otras casas de este barrio, tendrá que terminar de destruirla. El terremoto de Haití del 12 de enero afectó a muchísimas personas como Julien y Nicolas: personas y familias de clase humilde que, en 36 segundos, se quedaron sin casa.

Este barrio, como otros que estamos evaluando, presentan una situación de salud pública delicada; las aguas residuales se mezclan con las aguas de la red de agua de abastecimiento, debido a que el terremoto provocó la rotura de muchísimas tuberías de agua. En estos momentos de la emergencia nos concentramos en asegurar el acceso al agua potable de la población. De hecho en Intermón Oxfam ya lo estamos haciendo en otros barrios de Puerto Principe y en localidades como Gressier o Petit Goave, también seriamente afectadas por el seísmo.

En el barrio hay también un grupo de personas, que se autodenominan “Ayiyi gen moun” (Haití está todavía en el mundo). Son un grupo de vecinos que procuran canalizar las acciones para la reconstrucción del barrio. Nos buscan para enseñarnos cómo intentan colaborar y participar para que la ayuda llegue a Fontamara.

Al igual que la sonrisa de oreja a oreja del padre de Fabianne, la iniciativa de estas personas es digna de admiración y te permite no perder el ánimo y la esperanza cuando ves tantísimas cosas por hacer. Ante un desastre de tantísima magnitud como éste es imprescindible administrar bien los recursos y fuerzas disponibles para que sean bien aprovechados.

A + ( a plus, hasta luego….)
Paco Cumbreras

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