Sonrisas

Paco Cumbreras | 4 de marzo de 2010 a las 17:41

100211 Sonrisas 01Cuando a nuestro mundo (el del norte) llega la noticia de un gran desastre que ocurre en algún país del mundo de aquí (el del Sur), la pena y la tristeza nos embarga, sobre todo en los días posteriores a la catástrofe. Es una reacción lógica y, creo yo, natural.

Siempre hay un periodo en el que los medios de comunicación hacen un despliegue para cubrir una información que, en ocasiones, se muestra desde un enfoque negativo y algunas en el sentido más dramático. Los medios de comunicación más sensacionalistas aprovechan el evento para sólo enfocar una cara triste, aunque igual en ese mismo espacio, pero fuera de plano de la cámara, puede haber gente conversando o niños jugando.

Un terremoto de la magnitud de este último en Haití provoca mucha pena, bien es verdad; sólo hay una palabra que lo describe: desastre. No me puedo imaginar lo que estarán sufriendo, pongamos por caso, las casi 12.000 personas que ya estamos asistiendo en la zona del centro de Puerto Príncipe. Todos ellos perdieron sus casas, viven ahora en los campos de desplazados del terremoto, casi todos perdieron a alguien en su familia, entre sus vecinos.

La vida sigue.
La gente no pasa todo el día lamentándose, como pudiera pensarse si vemos la mayoría de fotos e imágenes que, desde el norte, se nos muestra. No todo es absolutamente tristeza. El día a día de Puerto Príncipe ya se parece a un “volver a empezar”. En casi todo lugar donde hay escombros, ves a alguien procurando sacar algo que pueda aprovechar.

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Los campos de desplazados de afectados por el terremoto son, salvando las distancias, como pequeñas ciudades, donde hay de todo: niños jugando, madres haciendo de comer, un pequeño mercado, gente discutiendo, gente riendo, gente triste, gente trabajando, gente mirando al cielo, poca gente mirando al suelo…

Y también hay gente riéndose, no todo es tristeza y lamentaciones. En la foto nos vemos a nosotros mismos, parte del equipo WASH de Intermon Oxfam, con el Comité de desplazados de la Plaza de Santa Ana, después de nuestra última reunión semanal el viernes pasado. Para ellos es una alegría que venga una organización del extranjero a trabajar con ellos y a colaborar para mejorarles sus condiciones de vida y ayudarles a “aguantar el chaparrón”.

También hay muchas sonrisas en torno a los grifos colectivos que reparten el agua de nuestros tanques. En estos lugares, donde la gente espera pacientemente a que el bladder esté lleno y pase la media hora para que el cloro haga efecto, se acumula mucha gente, la mayoría gente joven y niñas. Muchos no paran de jugar, bromean entre ellos mientras esperan, como las muchachas de la foto, que cojen agua en el bladder de Martissant; cuando les propongo hacerles fotos, posan con mucho arte y al enseñarles su imagen en la pantalla de la cámara, se desternillan de la risa.

Llegan aquí noticias que en estos días, mientras estamos trabajando por aquí, en el mundo del norte está habiendo una gran movilización ciudadana para recoger fondos para esta Acción Humanitaria de Emergencia. Si tú eres una de esas personas que están contribuyendo con su granito de arena, tú estás provocando una sonrisa.

A +

Paco Cumbreras

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