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UN ANDALUZ EN HAITÍ

Paco Cumbreras | 8 de marzo de 2010 a las 15:08

cumbreras

Me presento: soy Paco Cumbreras y estoy en Haití trabajando en el operativo de emergencia de Intermón Oxfam para asistir a la población afectada por el terremoto del pasado12 de enero. Antes de Haití, estuve en varios países de África y América con varias ONGs; durante los últimos diez años tuve la suerte de conocer la gente de lugares como Congo, Malawi, Zambia, República Centroafricana, Mozambique, Chad, República Dominicana, Perú, El Salvador… ¡Y en la mayoría de ellos siempre encontré que sus gentes no estaban muy acostumbrados a escuchar su lengua con acento andaluz!

En esto de la Cooperación Internacional estamos pocos españoles; es más la gente de países del norte de Europa. Y entre los españoles, todavía menos somos los andaluces que estamos en este asunto: trabajo, aventura, dedicación … cada uno lo ve de una forma. Di el “salto al extranjero” cuando consideré que tenía algo que aportar en contextos difíciles y a personas que nacieron en lugares del mundo sin tantas oportunidades como las que tenemos en Andalucía y en el resto de “países del Norte”. Y es que estoy en esto porque me interesa trabajar de una forma que sea útil a la gente y también para conocer el mundo.

En Intermón Oxfam trabajo como técnico de agua y saneamiento, el trabajo principal de la organización: distribuir agua potable a los afectados por el terremoto. Mi formación es la de hidrogeólogo. Estudié Ciencias Geológicas en Huelva y trabajé durante 10 años en el ámbito de las Aguas Subterráneas, Medio ambiente y abastecimiento de agua a la población de Sevilla, Huelva y Cádiz. Antes de atreverme a trabajar en el extranjero lo hacía en Sevilla, ciudad donde resido, aunque nací, estudié y me crié en Huelva. Mis orígenes se hayan en Lepe, de donde es toda mi familia y donde paso la mayor parte del tiempo en los periodos de descanso de lo que llamamos misión, que es el tiempo que uno está en algún país del Sur trabajando como Cooperante.

En este blog pretendo hablarles y contarles historias de personas que trabajamos en esto y, sobre todo, de personas a las que ayudamos. No pretenderé emitir juicios de valor ni justificar nada de nadie; simplemente quiero contartes la realidad de la gente de aquí.

A +

Paco Cumbreras

Puerto Príncipe, 7 marzo 2010

(fotografía del autor tomada en Puerto Príncipe)

LA PETITE FABIANNE Y AYITI GEN MOUN

Paco Cumbreras | 4 de marzo de 2010 a las 17:43

Fabianne y papáFabianne es una niñita que nació dos días después del terremoto. La conocí ayer, cuando participaba en una misión de Intermón Oxfam de evaluación de los daños provocados por el terremoto en Fontamara, un barrio del extrarradio de Puerto Príncipe.

En la foto se la ve en brazos de su padre, Monsieur Nicolas a quien, a pesar de que ahora vive en una tienda de campaña, se le ve contento. Supongo que para esta familia la niña Fabianne supone un “Volver a empezar”. La niña vive en uno de los muchos asentamientos de afectados de este barrio, que se ubica en una ladera que mira al mar Caribe; todos los espacios libres (plazas, solares vacíos…) están ocupados por tiendas o sombrajos donde viven casi 800 familias.

También conocí a Monsieur Julie Gustar, quien no dudó en posar ante su casa con la esperanza de que sirva para que alguien le ayude a reconstruirla; como tantas otras casas de este barrio, tendrá que terminar de destruirla. El terremoto de Haití del 12 de enero afectó a muchísimas personas como Julien y Nicolas: personas y familias de clase humilde que, en 36 segundos, se quedaron sin casa.

Este barrio, como otros que estamos evaluando, presentan una situación de salud pública delicada; las aguas residuales se mezclan con las aguas de la red de agua de abastecimiento, debido a que el terremoto provocó la rotura de muchísimas tuberías de agua. En estos momentos de la emergencia nos concentramos en asegurar el acceso al agua potable de la población. De hecho en Intermón Oxfam ya lo estamos haciendo en otros barrios de Puerto Principe y en localidades como Gressier o Petit Goave, también seriamente afectadas por el seísmo.

En el barrio hay también un grupo de personas, que se autodenominan “Ayiyi gen moun” (Haití está todavía en el mundo). Son un grupo de vecinos que procuran canalizar las acciones para la reconstrucción del barrio. Nos buscan para enseñarnos cómo intentan colaborar y participar para que la ayuda llegue a Fontamara.

Al igual que la sonrisa de oreja a oreja del padre de Fabianne, la iniciativa de estas personas es digna de admiración y te permite no perder el ánimo y la esperanza cuando ves tantísimas cosas por hacer. Ante un desastre de tantísima magnitud como éste es imprescindible administrar bien los recursos y fuerzas disponibles para que sean bien aprovechados.

A + ( a plus, hasta luego….)
Paco Cumbreras

Sonrisas

Paco Cumbreras | 4 de marzo de 2010 a las 17:41

100211 Sonrisas 01Cuando a nuestro mundo (el del norte) llega la noticia de un gran desastre que ocurre en algún país del mundo de aquí (el del Sur), la pena y la tristeza nos embarga, sobre todo en los días posteriores a la catástrofe. Es una reacción lógica y, creo yo, natural.

Siempre hay un periodo en el que los medios de comunicación hacen un despliegue para cubrir una información que, en ocasiones, se muestra desde un enfoque negativo y algunas en el sentido más dramático. Los medios de comunicación más sensacionalistas aprovechan el evento para sólo enfocar una cara triste, aunque igual en ese mismo espacio, pero fuera de plano de la cámara, puede haber gente conversando o niños jugando.

Un terremoto de la magnitud de este último en Haití provoca mucha pena, bien es verdad; sólo hay una palabra que lo describe: desastre. No me puedo imaginar lo que estarán sufriendo, pongamos por caso, las casi 12.000 personas que ya estamos asistiendo en la zona del centro de Puerto Príncipe. Todos ellos perdieron sus casas, viven ahora en los campos de desplazados del terremoto, casi todos perdieron a alguien en su familia, entre sus vecinos.

La vida sigue.
La gente no pasa todo el día lamentándose, como pudiera pensarse si vemos la mayoría de fotos e imágenes que, desde el norte, se nos muestra. No todo es absolutamente tristeza. El día a día de Puerto Príncipe ya se parece a un “volver a empezar”. En casi todo lugar donde hay escombros, ves a alguien procurando sacar algo que pueda aprovechar.

100211 Sonrisas 04

Los campos de desplazados de afectados por el terremoto son, salvando las distancias, como pequeñas ciudades, donde hay de todo: niños jugando, madres haciendo de comer, un pequeño mercado, gente discutiendo, gente riendo, gente triste, gente trabajando, gente mirando al cielo, poca gente mirando al suelo…

Y también hay gente riéndose, no todo es tristeza y lamentaciones. En la foto nos vemos a nosotros mismos, parte del equipo WASH de Intermon Oxfam, con el Comité de desplazados de la Plaza de Santa Ana, después de nuestra última reunión semanal el viernes pasado. Para ellos es una alegría que venga una organización del extranjero a trabajar con ellos y a colaborar para mejorarles sus condiciones de vida y ayudarles a “aguantar el chaparrón”.

También hay muchas sonrisas en torno a los grifos colectivos que reparten el agua de nuestros tanques. En estos lugares, donde la gente espera pacientemente a que el bladder esté lleno y pase la media hora para que el cloro haga efecto, se acumula mucha gente, la mayoría gente joven y niñas. Muchos no paran de jugar, bromean entre ellos mientras esperan, como las muchachas de la foto, que cojen agua en el bladder de Martissant; cuando les propongo hacerles fotos, posan con mucho arte y al enseñarles su imagen en la pantalla de la cámara, se desternillan de la risa.

Llegan aquí noticias que en estos días, mientras estamos trabajando por aquí, en el mundo del norte está habiendo una gran movilización ciudadana para recoger fondos para esta Acción Humanitaria de Emergencia. Si tú eres una de esas personas que están contribuyendo con su granito de arena, tú estás provocando una sonrisa.

A +

Paco Cumbreras