Ford, Sorolla, Depero

Manuel Gregorio González | 24 de enero de 2015 a las 11:35

Vista de Toledo. Richard Ford

Ford, el hispanófilo Richard Ford, fue un dibujante minucioso y un acuarelista mediocre. No obstante, de su minucia en el dibujo, así como de sus apuntes a la aguada, se deducen tanto una búsqueda de lo exótico como una concepción científica del exotismo. Goethe, en su Viaje a Italia, cuenta cómo lo rodearon unos lugareños cuando le descubrieron dibujando una vieja fortaleza en ruinas. Algunos de los dibujos de Ford, ahora expuestos en la Academia de San Fernando, tienen el aire inexcusable de un plano topográfico. Plano que sirve, en primer término, para resaltar la romántica incuria peninsular; pero que podría utilizarse de igual modo como documentación militar y apoyo cartográfico. He ahí la múltiple, la paradójica función de los viajeros del Ochocientos: revelarnos las grandes lejanías del globo (y España era una Europa lejana y polvorienta en el confín de Europa), al tiempo que la parcelan, la ocluyen y la rigorizan en la cuadrícula ilustrada.

Aldeanos leoneses. Sorolla. 1906

En los dibujos de Ford se ejemplifica un conocido principio de Herder, según el cual el paisaje condiciona a sus habitantes. Esa es la razón última de la pintura paisajística del XVIII/XIX: un paisaje pintoresco producirá, como floración inducida, hombres cuyo pintoresquismo es reflejo de la orografía y el clima. Sorolla, el espléndido Sorolla de la Hispanic Society, bascula hacia el extremo opuesto de este mismo principio herderiano. Su interés por los tipos españoles, por una antropología ibérica, prescinde ya del paisaje para darnos su fruto más acabado. Un fruto, por otra parte, donde advertimos sin dificultad el prejuicio y la horma cientifista: desde el lienzo, son aldeanos atezados y herméticos quienes miran al espectador como la mosca debe mirar al entomólogo.

La Nueva Babel. Fortunato Depero. 1930

Esta cualidad orgánica, material, indiferenciada del individuo es la que heredará Depero pocos años más tarde. Con Marinetti, Depero sabe que la hermosura del XX es una hermosura mecánica. Y que la publicidad es el nuevo idioma de las masas. Cuando llegue la hora, Depero apoyará resueltamente al Duce. Antes, sin embargo, ha descubierto en Nueva York una Nueva Babel donde el hombre y la máquina, donde edades y razas se confunden y quizá se igualan. En Depero el individuo no existe; tampoco en el Sorolla doblado en antropólogo de la Hispanic Society. En Richard Ford es el tipo, el tipismo, el carácter popular, aquello que desdibuja y encubre la singularidad humana.

Richard Ford. Viajes por España (1830-1833). Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Fundación Mapfre.

Sorolla y Estados Unidos. Fundación Mapfre.

Depero futurista. 1913-1950. Fundación Juan March.


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