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Tentaciones carnales

Charo Ramos | 28 de septiembre de 2013 a las 18:00

EL GUGGENHEIM BILBAO PRESENTA LA EXPOSICIÓN "BARROCO EXHUBERANTE: DE CATTELAN A ZURBARAN-MANIFIESTOS DE LA PRECARIEDAD VITAL"Redescubrir las obras del siglo XVII con otros ojos, distanciando al espectador de clichés como la ornamentación para enfatizar el carácter efímero y precario de la existencia, es el punto de partida de Barroco exuberante, que el Guggenheim de Bilbao organiza con la Kunsthaus de Zurich. La comisaria suiza Bice Curiger, editora jefe de Parkett -una de las revistas de arte de mayor autoridad- y ex directora de la Bienal de Venecia, confronta aquí las obras de maestros como Zurbarán, Ribera, Steen, Langetti, Magnasco o Carreño con las de creadores contemporáneos como Albert Oehlen, Cindy Sherman, Urs Fischer, Robert Crumb, Dana Schutz o Maurizio Cattelan, autor del niño ahorcado de la primera Biacs sevillana. 

En un montaje dinámico que subraya los contrastes y colisiones, para lo cual viste de arpillera de yute la tercera planta del museo instalando sobre ese imperfecto material las pinturas antiguas, Bice Curiger explora a través de un centenar de piezas temas habituales del Barroco como lo rústico, lo grotesco, lo pecaminoso y lo burlesco, la religiosidad, la sensualidad y la muerte. Su idea, subraya, “no es plantear una sucesión de obras maestras sino acercar un arte del que nos separan varios siglos al terreno común de lo comprensible, al mundo de las vivencias”. 

Un ejemplo de esa voluntad la ofrece la primera sección, dedicada a lo bucólico y lo cómico, un universo temático que quiso satisfacer los gustos de la aristocracia y los comerciantes acaudalados del XVII. Tentaciones sensuales y carnales como las que proponen Bodegón con cerdo de José de Ribera (que contrasta con una sonriente Cerda de Paul McCarthy) y Banquete de boda en una taberna campesina, de Jan Steen, se alternan con imágenes de inmundicia, violencia y pobreza a cargo de autores como Boris Mikhailov, que fotografía áreas marginales de la sociedad postsoviética. El pulso entre vida y arte cristaliza en otras fotografías, las de Juergen Teller, que retrata a sus amigas Charlotte Rampling y Raquel Zimmermann paseando desnudas por el Louvre y posando ante una Mona Lisa encerrada e inerte que acentúa la energía de las dos féminas. 

EL GUGGENHEIM BILBAO PRESENTA LA EXPOSICIÓN "BARROCO EXHUBERANTE: DE CATTELAN A ZURBARAN-MANIFIESTOS DE LA PRECARIEDAD VITAL"El duelo entre la moralidad de los hombres y sus vicios ocupa la sección mitológica, donde el virtuoso Hércules de Zurbarán cedido por el Prado comparte sala con visiones inquietantes de Cattelan, Urs Fischer o Glenn Brown. La lascivia y la ausencia de control moral explican obras como Susana y los viejos de Capella o La violación de la negra (1632) de Van Couwenbergh, exponentes del gusto voyeurista de parte de la clientela. 

EL GUGGENHEIM BILBAO PRESENTA LA EXPOSICIÓN "BARROCO EXHUBERANTE: DE CATTELAN A ZURBARAN-MANIFIESTOS DE LA PRECARIEDAD VITAL"En la sección dedicada a lo grotesco, que opone lo anómalo y discordante a las armonías clásicas, se reúnen obras de Juan Carreño de Miranda (su monstrua Eugenia Martínez Vallejo), la Escena burlesca de Faustino Bocchi o la brutal Alegre compañía de Passerotti junto a trabajos que cuestionan el hiperconsumismo del siglo XXI, como la videoinstalación de Ryan Trecartin y Lizzie Fitch sobre la cultura juvenil, Under Sided. Muy cerca asoma por un orificio del museo la irreverente lengua de silicona Noisette de Urs Fischer. 

La influencia del claroscuro caravaggiesco permite convocar al magnífico San Sebastián curado por las santas mujeres de José de Ribera, cedido con su valioso marco por el Bellas Artes de Bilbao, así como obras de Magnasco sobre los interrogatorios de la Inquisición o con representaciones de brujas y tentaciones de San Antonio, que contrastan con la pieza Carnaval (2011) de Glenn Brown, que usa la luz para intensificar el dramatismo de una cabeza gigante de caballo, y con los vídeos de la jiennense Cristina Lucas en torno a la religión, la culpa y la redención. 

Cristina LucasEl último apartado agrupa alegorías y retratos con temas inspirados en las vanitas y naturalezas muertas, los barcos sacudidos por aguas turbulentas de Jacob van Ruisdel, así como los vídeos que Diana Thater dedicó a Chernóbil. Las imágenes hiperrealistas de Marilyn Minter y las fotografías de Cindy Sherman sobre mujeres ricas y triunfadoras de edad madura, donde la artista se autorretrata luciendo monstruosas sonrisas, subrayan, según Lucía Aguirre, subdirectora del departamento curatorial del Guggenheim, “la actitud irónica y desprejuiciada, muy dinámica”, que la comisaria imprime a la cita. Barroco exuberante, que cuenta con préstamos de importantes coleccionistas (incluida Juana de Aizpuru) y de museos internacionales, como el Kunsthistorisches de Viena, la Alte Pinakothek de Múnich, el Thyssen de Madrid y el Bellas Artes de Sevilla (que cede La primavera de Francisco Barrera), puede verse hasta el 6 de octubre en el icónico edificio de Frank Gehry.

[Barroco exuberante, Guggenheim Bilbao. Hasta el 6 de octubre]