Beauty club: larga vida

Coco | 5 de marzo de 2009 a las 14:32

Beni me escribió comentándome un pequeño problema que le da algún que otro quebradero de cabeza a la hora de elegir sus estilismos: su talle es muy largo. Es una chica alta, estilizada, pero con el talle más largo en proporción al resto de cuerpo. Quiere que visualmente esto desaparezca, y así lucir sin problema sus piernas sin que parezcan cortas y sentirse al mismo tiempo más cómoda. Veamos cómo ayudar a Beni.

  1. Para alargar la impresión visual de sus piernas le recomendaría botas de caña alta y tacón ancho, que alargan considerablemente las piernas. Las de ante son realmente bonitas, como las que ofrece Mango en la nueva colección.
  2. Los zapatos de tacón preferiblemente de corte salón. Da igual si tienen la punta redonda o el tacón ancho, siempre y cuando quede el empeine libre para que alargue el final de la pierna. Si elijo bailarinas, que sigan esta tónica.
  3. Los pantalones mejor de cintura alta. Decántate por los anchos de cintura muy alta, estilo baggy, que combinarás con blusas ceñidas dentro de los pantalones. Una combinación ideal puede ser un pantalón estilo baggy con una blusa sin mangas y cuello redondo, y sobre el conjunto, una chaqueta de punto de largo a la cintura y manga francesa, para que ópticamente tu talle sea más corto.
  4. Las faldas mejor de talle alto. Aprovecha que son tendencia y hazte con minifaldas o shorts que suban más allá de la cintura lógica para compensar el cambio.
  5. Si quieres llevar blusones estilo pintor, ponte un fajín algo más abajo del pecho para crear una “falsa cintura”. Si el blusón es amplio y largo, te podrás entonces permitir unos pantalones pitillo. Siempre que quieras llevar algo holgado en la parte superior, tendrás que ceñirlo para que visualmente no alargues el talle.
  6. En lugar de un vestido baby doll, opta por los cortes túnica. Al no llevar costuras podrás marcar tú los límites visuales.
  7. Elige tonos oscuros en la parte superior, y los claros déjalos para la inferior.
  8. Las rayas en la parte superior siempre horizontales, ya que acortan.

Pero lo fundamental es que te sientas cómoda con tu cuerpo, que deje de parecer algo ajeno a ti. Si consigues verlo con naturalidad podrás entenderlo mejor y darle lo que necesita. Recuerda que la moda está a tu servicio, nunca al revés.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: las rayas horizontales. Alargan demasiado la silueta.

Las sandalias o zapatos que lleven pulsera al tobillo. Acortan las piernas.

Los escotes en V.

Las cremalleras verticales en chaquetas.

Los cardigan largos y holgados.

Las aberturas frontales en faldas de corte lápiz, entubadas y más allá de la rodilla.

Las botas a media pierna.

Los pantalones pesqueros o piratas. Evita también las bermudas.

Los boleros escuetos.

La pana y cualquier tejido de acanalado.

Los foulard estrechos colgados del cuello.

Lo encontrarás en: la imagen que aparece aquí es de Mango. El pantalón, de H&M.

Beauty club: en cuero

Coco | 25 de febrero de 2009 a las 10:28

Sigo con vuestros correos, que dicho sea de paso, agradeceros que nos sigáis día tras día. En este caso, es de Mar. Mar se ha comprado la falda que aparece en la fotografía pero necesita ideas para ponérsela. No conozco su estilo, así que le dejaré diferentes opciones entre las que elegir.

Las faldas de cuero han sido y son, un must de la temporada. En la que está a punto de entrar también lo serán, así que podrá sacarle mucho partido. Vamos a ver ejemplos:

  1. Con botas estilo motero y calcetines altos. Una blusa de cuello claudine y manga corta para contrarrestar el look duro que aporta la combinación de falda más botas.
  2. Con botines de ante y tacón alto y una camiseta de algodón amplia, colocada de manera asimétrica y un hombro al aire. Si la camiseta tiene algún estampado sobre fondo blanco, mejor.
  3. Con camisa blanca y oxford de cordones y tacón. Sobre la camisa, una blazer con la manga remangada. Y para informalizar el conjunto y que vaya con el estilo de la falda, un foulard estrecho alrededor del cuello.
  4. Con una blusita estampada y bailarinas. Chaqueta de punto con manga francesa.
  5. Con camisa de cuadros grandes, amplia, sobre una camiseta blanca de algodón, de tirantes y botas estilo Dr. Martens.

Cualquiera de estos estilismos son apropiados para la primavera si eliminamos la media tupida.

Ahora dejo en tu mano una tarde de espejo y análisis armaril para saber con qué estilo te quedas. Y disfrutar mucho, mucho de tu falda de cuero.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: meterle unas botas de las de punta afilada y cremallera lateral. Uy, no.

Los zapatos de corte salón si vas con camisas de cuadros o algún estilismo más arriesgado. Sólo válidos si te pones la falda con camisa blanca y chaqueta de punto y si la falda es de corte lápiz.

Si la falda de cuero es de corte lápiz y más larga, ni de broma la lleves siguiendo las opciones de arriba. Tendrás que darle otro aire más elegante con un punto atrevido y sensual.

Abrigo de cuero. Demasiado cuero. Olvídate. Aunque venga el rollo Matrix para la temporada que viene, no te pases con tanto cuerichi.

Leggings de vinilo. Sólo para unas pocas elegidas que se lo puedan permitir por tremendo cuerpo o por un saber llevar importante.

Lo encontrarás en: faldas de cuero en Zara y Topshop. Y si te atreves con las de color y cintura alta, largas y corte lápiz, todavía mejor.

Beauty club: Las mejores cabezas

Coco | 22 de febrero de 2009 a las 20:41

Natalia de Valencia se va de boda en octubre. Hace unas semanas nos lo contaba por mail además de preguntar sobre la manera de lucir un tocado y las ocasiones ideales para ello.

Para ilustrar la respuesta a la pregunta de Natalia echaré mano de la nueva colección de tocados de El Jardín de Lulaila. Son mi devoción total y absoluta y no podría dejar de elegirlos al hablar de la versatilidad del complemento más de moda en este momento.

Tradicionalmente, los tocados solían llevarse en las ceremonias de día (al igual que los sombreros) ya que servían para protegernos la cabeza del sol (ya que son INADMISIBLES las gafas de sol). Han estado presentes a lo largo de toda la historia y su lenguaje no verbal era de lo más potente, ya que poseían toda la información necesaria para saber de quién se trataba aquélla que los portaba.

Hoy en día su uso está más que en auge. Se han convertido en el complemento de moda. Como consecuencia, se ha suavizado el rigor de su uso y con ello los podemos en cualquier ocasión, siempre y cuando elijamos el adecuado, que servirá para resaltarnos sobre el resto de la gente y especializar nuestro estilismo. Veamos condiciones y recomendaciones de uso.

Bodas: lo habitual es llevarlo en bodas de mediodía. Si es así, podremos elegir uno grande y exagerado, siempre con vestidos cortos (salvo en el caso de madrinas de boda). También podremos llevarlo en bodas de noche. Si lo llevamos en una boda de tarde-noche, el tocado será algo más pequeño, con vestido corto. El tocado podrá llevar pedrería, lentejuelas, etc. para compensar la sencillez del tamaño.

Fiestas: si nos invitan a una inauguración o una fiesta de noche, un tocado de tamaño pequeño-medio y rico en materiales es una elección segura. Además, la solución perfecta a un estilismo sobrio, ya que la combinación tocado + vestido negro cocktail es un gran acierto. Si la fiesta es de mediodía, nos podemos decantar por uno de pluma alta y materiales dorados, por ejemplo, con un traje de chaqueta sobrio (no se te ocurra mezclar tejidos muy ricos y estampados con un tocado exagerado. En la mesura está la clave de la elegancia).

- Verano e invierno: No tenemos por qué llevarlo sólo en verano ni sólo en invierno. Elige colores más oscuros para éste último y los más claros y coloristas para el primero.

Cotidianamente: para un día a día, para una tarde de paseo o para una cena con amigos los tocados también tienen cabida. Decántate por una diadema o por uno elaborado en fieltro de colores que te aporten un punto original desde la informalidad.

¿Cómo hacer para elegir el adecuado que nos vaya a cada una?

Lo primero y más importante es seleccionar el que nos vaya a resultar cómodo. Si nos ponemos un tocado no nos lo podremos quitar hasta llegar a casa (salvo en las bodas, ya que podremos retirarlos una vez que termine el banquete y empiece la fiesta) así que es mejor no experimentar hasta estar seguras, porque la incomodidad de nuestra cabeza se traducirá en el resto de nuestros gestos y nos amargará el momento. También tenemos que encontrar el adecuado a nuestros rasgos. No todos los tocados quedan bien en todo el mundo.

Si es la primera vez que llevamos uno, lo recomendable es decantarse por uno pequeño o una diadema. Personalmente, prefiero un tocado a una diadema. Una vez que nos empecemos a sentir cómodos con el tocado pequeño, entonces podremos arriesgar más con otros más atrevidos.

En ocasiones me han comentado que disfrutarían luciendo un tocado en una boda, pero que al tratarse de una boda en el norte no se atraven por si podría resultar demasiado osado. En absoluto. Siempre y cuando nos sintamos cómodas y elijamos el que va con la ceremonia (dejando a los más pequeños para las bodas de tarde-noche), el efecto será el adecuado: estaremos guapas, elegantes y sofisticadas.

En realidad no existen limitaciones. Simplemente las relacionadas con el sentido común, como con cualquier otro complemento. Y a saber llevarlo: se aprende. Para eso están las piezas más pequeñas.

Seguid tan guapas.

Cambios de imagen

Auro | 19 de febrero de 2009 a las 15:38

Un cambio de imagen es algo muy profundo para una persona. Se cambia de algo cotidiano como es la imagen que ves en el espejo a otra imagen completamente diferente. Nosotros para hacer un cambio primero solemos hacer un pequeño test en el compuesto de preguntas para saber la forma de vida de la persona en sí.

  1. ¿cuál es tu trabajo?
  2. ¿cuánto tiempo empleas en el cuidado del cabello?
  3. ¿perteneces o has pertenecido si a alguna tribu urbana?
  4. ¿con familia o solo?
  5. del 1 al 10, puntúa cómo querrías que fuera tu imagen
  6. ¿qué color te gusta más: el azul, amarillo o rojo?
Con estas preguntas y algunas más, nos hacemos el perfil de la persona y empezamos a trabajar el cabello. Antes del color, se corta en seco y con la ondulación natural del cabello. Sobre el corte que hemos realizado aplicaremos el color con diferentes técnicas y matices hasta conseguir la imagen deseada.
Al utilizar el test, estamos al 100 por 100 acertando con el cambio de imagen. La persona se ve diferente pero atractiva o atractivo.
Aquí es donde nos diferenciamos de otros salones: en la comunicación.
Recordad: VUESTRA IMAGEN PUEDE CAMBIAR COMO LA NATURALEZA, POR ESTACIONES. LANZAOS A PROBAR EL CAMBIO.

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Beauty club: el color

Auro | 6 de febrero de 2009 a las 18:29

Hace algunos días recibimos un mail de una amiga, de Biq, que me preguntaba sobre su cabello. No sabía si el color que llevaba era el adecuado y dudaba entre un baño de color o unas mechas. Esto es complicado hacerlo sin ver en directo los rasgos de la persona, ni su movimiento. Pero lo voy a intentar. Aquí está su respuesta.

Querida amiga:
el estudio para un corte de cabello lleva también a hacer un estudio del color. Hoy en día las técnicas de coloración han cambiado, por ello ya lo que se busca es que el color resalte tu rostro y lo ensalce. Después de ver tu foto en tu blog, noto que el bob que te hicieron cierra mucho tu rostro. Para perfilar tu cara deberías de aclarártelo en los contornos con un par de tonos más claros y con la técnica de empolvar que es una técnica que se basa en aplicar color en las zonas que se nesecite, nada más.
Con ello te verás mucho más favorecida y guapa.
Sin más y esperando que te haya sido de provecho, me despido y te deseo toda la belleza del mundo.

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Buen rollito

Coco | 5 de febrero de 2009 a las 18:45

Así empezaba una canción de Amparanoia de años ha. Y buen rollito es lo que tanta falta hace. Que el buen humor y la suerte empiezan por el buenrollitismo con uno mismo. Pero además, hace falta porque el clima tampoco nos da mucho margen a empaparnos de felicidad.

Rodearse de positividad es el primer paso. Como el armario suele ser uno de nuestros grandes monstruos, vamos a intentar domarlo en la medida de lo posible. Veamos una idea para seguir luchando contra el duro invierno y sentirnos a la vez más que guapas.

La propuesta es muy sencilla: una blusa de gasa, de manga francesa y cuello a la caja. Para contrarrestar el frío, puedo llevar un ligero jersey de cuello cisne de manga larga y algodón, muy fino, como los de American Vintage.

Si me lo puedo permitir, la combino con un pantalón de talle alto y para ancha. Tanto vaquero como de color negro. Si soy bajita o muy ancha, me la pongo con un pitillo, pero en este caso, la dejo por fuera, aprovechando su corte holgado. Y en caso de que pueda llevar pantalón de pata ancha y cintura alta pero no sea el modelo que más me favorezca, el truco está en colocarnos una chaqueta de punto fino, larga, para disimular los puntos débiles.

Si soy muy alta, puedo llevar los pantalones con bailarinas o mocasines. Si no es el caso, entonces con tacón alto, preferiblemente ancho.

Para mitigar el frío, las opciones son muy variadas: con bailarina el plumífero es recomendable. Con tacón, un chaquetón de cuadros, por ejemplo. Una gran bufanda alrededor del cuello y sobre los hombros y un maxibolso para que no falte de nada a lo largo del día.

De complementos, el collar será el fundamental.

Y si el sol no sale, que seamos nosotras quienes lo pongamos en nuestro cielo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: Botas de goma o estilo amazona con pantalones anchos. Si no puedo meterlos dentro de ellas, mejor me las olvido.

Si te pones bailarinas, llevar los calcetines rotillos y cutrecillos, con todas sus pelotillas y carreras. No, por favor.

Descuidar el cabello. Vale que con el mal tiempo es terrible mantenerlo a raya, pero hay recursos como als boinas y sombreros para la calle, o cintas anchas para sujetarlo.

Bisutería plasticosa perteneciente al género de la charcutería fina que diría Marujita Díaz. Si no puedo comprar piezas buenas, que al menos lo parezcan.

Lo encontrarás en: la blusa es de Zara. El estilismo de la derecha, de Filippa K.

Customizar, la nueva revolución de la moda

Auro | 3 de febrero de 2009 a las 21:45

Dicen que las ideas más creativas surgen de las grandes crisis. Una de esas “crisis” surge cuando abres el armario y haces recuento de la cantidad de ropa que tienes y que no sueles utilizar siempre por ser de un “marcado estilo” que sólo se puede utilizar un par de veces o porque simplemente siempre se ve de una determinada forma que ya nos aburre.

Para darle un aire más actual, fresco y, sobretodo, reutilizable está la técnica del “customizado”, tendencia que fue creada por el español Miguel Adrover y que viene del inglés customize que literalmente significa personalizar, de la cual me gustaría comentar a través de los ojos de un profesional de la moda como es Christopher Conniff.

Este joven tinerfeño de 27 años afincado en Sevilla desde hace ya cuatro años, que cuenta en su curriculum con la experiencia adquirida en los talleres de diseñadores de talla internacional como Raenrra y Jesús del Pozo, se volvió amante de Sevilla y de su idiosincrasia por una de esas fortunas del destino llamadas casualidad. Por eso nadie mejor que él para dar una objetiva visión del customizado de un traje tan propio de Sevilla como es el de flamenca.

Pero para ir adentrándonos en materia mejor le preguntamos sobre el proceso que nos trae hoy aquí: customizar. ¿Cómo podemos customizar en la actualidad piezas de antaño con un estilo tan marcado como el traje de flamenca?

Christopher Conniff: se puede decir que hoy en día con un traje flamenca, único traje regional con tendencia en moda, hay todo universo con el que se puede reinventar todo porque no hay que ceñirse a colores, formas o materiales sino, más bien, a la “creación a medida” y de esta forma hacer un vestido único para cada mujer ya que estará marcado por sus necesidades, el estilo que proyecta, sus propios gustos… por ello podemos tener la capacidad de ofrecer una infinita paleta de opciones y combinaciones distintas. Por ejemplo, para customizar un traje de flamenca el primer paso es seleccionar el tejido con el que vamos a realizar la transformación (popelines, cintas bordadas, sedas naturales, encajes, crochés, encaje de Brujas…), luego los colores con los que queremos trabajar para después entran en el “mundo” de la selección de las formas que daremos a esos materiales (cuántas capas o volantes, a qué altura, con qué grosor, con qué forma…).

¿Entonces con todo esto nos dices que para ti el “customizar” se basa en la personalidad de cada una de tus clientas?

CC:pues en efecto ésa es la clave de todo esto. Esta técnica realmente no necesita mucho dinero, más bien un poco de imaginación y algo de tiempo; con estos ingredientes cualquier traje puede ser renovado y parecer como nuevo.

Al oírte hablar, me llama mucho la atención la visión tan segura que tienes sobre traje de flamenca, ¿Cómo ves la moda tan marcada como la flamenca un tinerfeño?

CC: Siempre trato de hacerme eco de las propuestas más vanguardistas en otros sectores, y el flamenco no es la excepción. Es un traje muy válido para cualquier mujer que resalta la figura femenina y la potencia a su máxima expresión. Siguiendo en la misma línea de “customizar”, simplemente reinterpreto el arte de diseñar un traje único para cada cliente. Esta vanguardista forma de ver la moda implica un cambio de mentalidad pues no se trata de esconder esas zonas del cuerpo con las que podamos estar a disgusto, sino en recrearlas y darles un significado además de realzar esas zonas con las que nos sintamos más satisfechos. Los andaluces, al igual que los canarios, somos muy coquetos y tratamos de lucir lo más elegantes y distinguidos posibles, por eso con esta técnica mis clientas tienen la oportunidad de trasladar su propio diseño a la realidad y este proceso se da gracias a esa afinidad que tengo con ellas por la alegría de nuestra idiosincrasia.

¿Entonces nos reafirmas que cualquier mujer puede llevar un traje de flamenca?

CC: Por supuesto y es una de las cosas que más me llama la atención de esta gran corriente ya que no es un vestido que esté ceñido a un prototipo de mujer en particulary si, además, le añadimos la técnica del customizado sale revalorado porque llevará consigo el estilo que cada mujer tiene por lo cual, quien lo lleve, proyectará lo mejor de sí sintiéndose más segura y, por ende, más guapa.

Déjanos un último mensaje para nuestras lectoras de cara a los preparativos de nuestra próxima feria.

CC: Simplemente que si está cansada de repetir el mismo modelo y no sabe cómo hacer para revalorar su vestuario, hay una solución muy fácil como la customización que condimentadacon los complementos, fundamentales en estos casos, que puede retribuirles grandes satisfacciones en todos los aspectos.

P.D. el de la fotografía es Christopher Conniff

Beauty club: a vueltas con el vestido EDITO

Coco | 2 de febrero de 2009 a las 23:54

Esta maravilla de vestido gris es una duda que me envía Bea de PQ me lo Merezco! Bea es la artífice de maravillosos collares, pulseras y otros accesorios de lo más original, hechos a partir de materiales de lo más inverosímil y con un resultado sorprendente por lo elegante, exclusivo y versátil de la pieza. Además, es una mujer con gran estilo y una elegancia abrumadora.

Este vestido de Bimba&Lola la tiene algo desconcertada. Sucede que quiere ponérselo para algo más que para ir arreglada. Teniendo en cuenta su estilo clásico y sobrio, veamos cómo podría ponérselo. Tres opciones:

  1. Para un día a día, de lo más cotidiano: Bea me dice que tiene unas bailarinas estilo merceditas, también de Bimba&Lola, en gris con la puntera negra. Su duda es que no quede demasiado soso. Le diría que bajo el vestido se pusiese una camiseta de algodón y escote barco en color blanco o crudo, de manga francesa. Las medias tupidas negras y las bailarinas. Si se atreve, que pruebe con medias de color (por ejemplo, añil) que pueden ser del mismo tono que la camiseta. Sobre el conjunto, una gruesa chaqueta de punto (o fina, y sobre ésta un abrigo de corte capa) y un foulard estrechito, de punto, colocado alrededor del cuello de manera asimétrica.
  2. Para un paseo o de tiendas: con unas botas planas de piel, negras, de caña alta. Un cinturón colocado en la cintura y el vestido algo ablusonado en la misma, para que los bolsillos queden a la altura de la cadera. Bolso maxi, al codo, enorme pañuelo de seda sin enroscar, plegado en pico, y un sombrero.
  3. Para una noche de ópera, teatro o cena: un taconazo del mismo tono que la media: como un zapato de ante negro con media tupida negra. Una estola de piel al cuello y un abrigo de abotonadura delantera. Un bolsito muy discreto y listo.

Para estilos más atrevidos, podríamos probar con dos opciones más:

  1. Combinar el vestido con botas moteras. Las de Filippa K o Comptoir des Cotonniers son opciones maravillosas. Lo socializamos absolutamente con este recurso.
  2. O ponerlo con un botín y un pañuelo colorista en la cabeza.

EDITO: se me había escapado una opción maravillosa para las lluvias torrenciales que nos asolan. Con media tupida, calcetín bajo rodilla, botas Hunter y un plumífero no va a haber fenómeno temporal que pueda con nosotras. Y además, lo socializamos.

De lo que sí estoy segura es que con estos consejos o sin ellos, Bea estará absolutamente maravillosa con él.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: medias dibujadas. No me parecen apropiadas con el corte y el tejido.

Botas de cowboy o de las blanditas rollo vaquero emulando a Coyote Dax. Tampoco es lo suyo.

Zapatos corte salón de tacón medio y así estilo recatadito y sencillín. Es que no, tampoco.

Collares, foulard, cinturones y todo a la vez además de los bolsillos y los pliegues del vestido. Si haces esto, entonces aprovecha para meterte en una cajita y ponerte un lacito de regalo.

Accesorios y complementos leopardiles. El estilo fiera en libertad es de lo más Raquel Mosquera que hay, y para ello no tengo palabras.

Lo encontrarás en: el vestido es de Bimba&Lola.

Reforzando lazos

Coco | 31 de enero de 2009 a las 10:49

A los amigos hay que cuidarlos. Así que por mucho trabajo que haya (que eso espero, que tal y como están las cosas se está convirtiendo en una fortuna ir a trabajar cada día) o por mucho que nos apriete la crisis, siempre es importante encontrar un huequito para tomarse algo con la gente a la que queremos. Y como estamos a sábado, qué mejor momento.

Para un sábado de cena, tapas, cine o lo que surja; podemos optar por un estilismo cómodo, que nos permita pasar el frío justo y necesario y que no desentone en caso de que empecemos con un cine pero acabemos liderando la noche. La mejor opción, sin duda, es de nuevo un vestido túnica con bolsillos laterales. Veamos cómo podemos lucirlo:

  1. La primera opción es la cándida. Aprovechamos el corte sencillo del vestido y lo potenciamos. Para ello, le metemos unas medias tupidas que contrasten. Por ejemplo, si el vestido es azul tinta, que sean rojas o mostaza. Si es verde, pues berenjena. Si es morado o de sus gamas, entonces verdes, mostaza o naranja. Los zapatos tienen que cerrar el conjunto, así que serán con pulsera y tacón, o sandalia de madera de inspiración charleston. El color tiene que armonizar con el conjunto, pero no uniformizarlo. Es decir, no ha de ser ni del color de la media ni del vestido. Los colores cuero son los más adecuados. Un bolso pequeño, de doble asa y al codo. Y si tengo manguitos de piel, es una buena ocasión para utilizarlos.
  2. La segunda opción es la atrevida. Si el rollo inocencia se te quedó en aquel ayer, entonces es mejor que tires de esta propuesta. Dale al vestido un sentido completamente opuesto. Para ello, medias tupidas con botín de tobillo, muy alto, y peep toe. Ponte sobre el vestido una americana esmoquin y píntate las uñas de algún color oscuro. Y si quieres darle un aire más 80’s, ponte unas medias de las llamadas “de cristal”, es decir, de 40 den (incluso de 20 den) en color negro.

Ahora sólo queda elegir el plan. Que a fin de cuentas, es lo que menos importa, siempre y cuando la compañía sea perfecta.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si te decantas por medias de colores contrapuestos al vestido, ponerte zapatos acharalodos, con brillos variados y serpientes disecadas. Ya es suficiente con la fiesta del colorín.

En ninguno de los casos, los zapatos/botines/botas de punta con remaches, cremalleras, tacones de aguja y demás ornamentaciones más propias de Pamela Anderson que de una señorita.

Medias transparentes ni de rejilla. Ya no digo las razones…

Descuidar tu ropa interior. Por muy opacas que sean las medias, estos vestidos tan aireaditos pueden dar sorpresas. Así que no hagas la Britney Spears de la noche y ponte unas braguitas en condiciones.

En el primer caso, ponerte un abrigo a lo loco. Es un estilismo muy cuidado en el todo tiene que ir acorde. Así que busca un abrigo tres cuartos, de abotonadura delantera, botones grandes y corte baby doll. No te vayas a poner el de color camel, largo, con cinturón.

Lo encontrarás en: el vestido es de Maje para H.A.N.D. El look de la derecha, de Orla Kiely. Podéis encontrar sus colecciones en Hameväki.

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Beauty club: una de front-row

Coco | 29 de enero de 2009 a las 19:39

Sentaita, una lectora habitual, nos plantea una duda. Pronto disfrutará en primera persona de la Semana de la Moda de Valencia. Por este motivo, se dirige a nosotros buscando un poco de inspiración.

Tenía diferentes opciones y puntos de partida. Además, nos dice que su fuerte son las piernas, así que los vestidos ganan puntos. De entre los que nos envía, me decanto personalmente por éste de color berenjena de Comptoir des Cotonniers.

Para decidirnos por el estilismo que aplicar a este vestido, tenemos que tener en cuenta que el desfile será al mediodía, lo que significa que podremos ir arregladas pero manteniendo un punto de cotidianeidad.

Sentaita nos propone la posibilidad de llevar el vestido con el fajín de Fun&Basics. Yo lo dejo a su opción personal. Veamos cómo combinarlo:

El vestido en sí tiene unos detalles de volantes en el bajo que le dan un cierto punto naïf que podemos aprovechar y resaltar. Por ejemplo, con unas medias de algodón hasta la rodilla, en color gris marengo, con zapato o bien salón con tacón cuadrado o con pulsera. Sobre el vestido, una chaqueta de punto fino, larga, también gris. Si no llevo fajín, puedo optar por collares largos, o por un tocado pequeño o una diadema. Incluso, por un gran broche. Algún pequeño detalle que marque la diferencia.

Sobre todo el conjunto, un abrigo tres cuartos y un bolso pequeño, de mano. En Dayaday hay opciones muy baratitas y fantásticas.

Así de sencillo. Y si a todo esto le añado naturalidad, el éxito está asegurado.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ir de moderni. Es un desfile, pero no se trata de comprar un millar de revistas y copiar looks sin ton ni son. Ya hay una Agyness. La naturalidad es la clave. Si no te sientes bien en tu piel, harás realmente el ridículo.

Sobrecargarte de abalorios varios. La clave está en un elemento que resalte, que brille sobre los demás. En meter originalidad en pequeñas dosis: como unos calcetines altos, un tocado o unos espectaculares collares.

Las nocturnidades. Vestirte como si fueras al Baile de la Rosa. Eso no. Es al mediodía, así que te puedes vestir como un día más, pero arregladita, claro.

El chandalismo. Es decir, que vayas cutremente vestida, con el cabello sucio, mal maquillada y todo eso. Pues no. Que vayas de una manera cotidiana es una cosa, y que vayas hecha una cochina, pues otra.