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A mediodía… ¡alegría!

Auro y Coco | 15 de diciembre de 2008 a las 19:20

Si las cenas de Navidad son terriblemente complicadas por aquéllo de los estilismos, las comidas lo son aún más. Principalmente porque nos obligan a salir ya arregladas desde la mañana. Por ello es fundamental elegir un look apropiado para la mañana laborable, cómodo y a la vez que mantenga un cierto punto diferente adecuado a la celebración de mediodía.

Veamos cómo acertar para una de las maravillosas y siempre apetecibles comidas de empresa.

Si el código de vestimenta laboral lo permite (si vamos de traje, no habrá demasiado problema), podremos optar por una blusa en algódón, de algún corte original. Puede tener la manga francesa y cuellos o botones diferentes a lo habitual. Al ser algodón resultará cómoda, y al tener algún corte original, será diferente. La combinaremos con un pantalón negro, bien pitillo bien de corte masculino (según estilo). Si elegimos un pitillo, lo pondremos con unas bailarinas. Maravillosas las de color morado de Paul&Joe Sisters o el modelo Edy de Castañer. Si nos decantamos por el pantalón masculino, la opción de un botín dandy como el de Robert Clergerie de charol o el modelo Iréne, de Repetto.

El abrigo puede ser un corte capa, estilo Proenza Schouler. El bolso, una bandolera small de Massimo Dutti con trenza en la solapa. Y no me olvidaré de los complementos: una pulsera estilo semanario y un maxi anillo. O unos pendientes grandes.

De este modo puedo estar cómoda y disfrutar de ambas situaciones tan diametralmente opuestas. Ya que aunque se trate de una comida y haya tenido que estar toda la mañana trabajando, no tengo porque perder mi aura divina.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: minifaldas, vestidos ultraapretados y demás modelitos hechos para discotecas varias. Que a lo largo de la mañana también hay que trabajar.

Tejidos y acabados de fiesta. El lentejuelismo para cenas y noches. Pero no para negociar presupuestos.

Tampoco caigas en el chandalismo pordiosero. Por mucho que se trate de una comida después del trabajo no tenemos por qué perder la compostura. Hay que arreglarse, aunque sea por un día.

Disfrazarse. Sé fiel a tu estilo. De este modo, nadie hablará de ti por dar el cante, te sentirás cómoda y lucirás mejor.

Sandalias y tacones imposibles. A no ser que los lleves habitualmente a trabajar.

Las uñas ultralargas y si encima son de pegote, peor. Ésas, ni para comida de navidad ni para nunca! qué horror…

Lo encontrarás en: la blusa con cremallera delantera y tablitas es de Define Romance. El semanario, de Massimo Dutti.

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