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De grandes cenas

Auro y Coco | 16 de diciembre de 2008 a las 11:57

No seguiremos la frase. No vaya a ser. Pero sí es cierto que este mes es el de las cenas varias. Y la mayor de ellas por importancia y por significado, es la de Nochebuena. Aunque es habitual que se celebre en familia, en casa, también es muy común arreglarse en un día tan especial. Incluso que tras la cena vengan amigos a casa para continuar la velada. Por si se diese el caso de una cena de Nochebuena elegante, veamos algunas opciones que pueden servir además para cualquier otra situación que requiera un estilismo cuidado.

El look que elijamos ha de adaptarse, como siempre, a nuestro estilo y edad. Según lo dicho:

  1. Si nuestro estilo informal y nuestra edad hasta +/- 30 años, la primera de las fotografías será nuestra elección. Un vestido de seda, liso o estampado, en algún color sobrio o de llamativos tonos (geniales también Manoush y American Retro). Con una media tupida negra… o no. Caben también las medias opacas de colores muy vivos. En cuanto al zapato, puedo elegir entre una bailarina con pulserita, de ante como el S35 de Hazel; o un taconazo de infarto (de tacón ancho, mejor). En el pelo una diadema nos puede dar un toque simpático. O una horquilla de noche.
  2. Si somos más sofisticadas y nuestra edad hasta +/- 40 años, la segunda de las fotos es la que mejor nos sentará. Un vestido de organza o de seda. En blanco, por ejemplo, ya que en muy contadas ocasiones invernales podremos lucir este color. Fundamental elegir un vestido de corte original. También válido el largo, de satén, con lazada al cuello y manga larga de Dolores Promesas. Siempre media tupida y un taconazo. Si me apetece, puedo permitirme un botín al tobillo o unos oxford con tacón. Pulseras abundantes y si me favorecen, grandes pendientes.
  3. Si somos más sobrias y nuestra edad hasta +/- 60 años, la tercera será la ideal. Un conjunto tendencia que no arriesga y que puede llevar cualquier mujer independientemente de la edad que tenga. Top en guipur (la manga francesa es altamente favorecedora) y falda. En negro y tostados. Si mis piernas son delgadas y torneadas, una media tupida. Si no, puedo llevar una media negra de 20 den. Zapato corte salón de tacón fino para las clásicas y con plataforma delantera para las más atrevidas. En cuanto a complementos, un buen anillo (las sortijas Ninfa y Agua de Luna de Vasari…) con unos pendientes a juego, será ideal.

En cuanto al cabello y al maquillaje… será Auro quien nos sorprenda con sus propuestas. Y así de divinas, a disfrutar de la cena, de la noche y sobre todo, de la compañía. Que estas fiestas son preferentemente para ello.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: botas. Si vas elegante, vas elegante. Y no vale la disculpa de que hará mucho frío porque estarás a cubierto.

Por muy estupenda que estés y muchos retoques que te hayas hecho, haz caso de tu edad. Se puede ser sumamente elegante (con esa serenidad bella, magnífica, que dan los años) siempre y cuando sea una consciente de la edad que tiene. Evita las sisas si tus brazos te delatan y no te minifaldices. Ana Obregón tiene un cuerpo de cero grasa pero a ninguna nos gustaría ir como ella… ¿o sí?

La bata de guatiné, los rulos o cenar en pijama. Vale que lo más probable es que no nos acabemos vistiendo estupendamente bien, pero también es cierto que podemos poner un poquito de nuestra parte para estar divinas. Seguro que nuestro armario está lleno de recursos que contribuyen a que sea una cena aún más especial. Es fundamental aprender que la ocasión de ponerse guapa la define una misma, que no tiene que venir impuesta de fuera. Aunque estemos en casa, podemos estar maravillosas.

Tacones de hiperaguja. A no ser que odiemos nuestro suelo de madera.

Lentejuelas, tercipelos o brillismos exagerados. Es Nochebuena, no Fin de Año.

Lo encontrarás en: el primer vestido es de Day. Los otros dos, de Proenza Schouler.

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