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Esclavos del siglo XXI

Auro y Coco | 13 de enero de 2009 a las 20:16

Que no es que me vaya a poner filosófica ni mucho menos. Pero está más que claro que con respecto a nuestras abuelas somos unas auténticas esclavas de mil cosas. Y esa necesidad imperiosa está ligada al consumo, y el consumo implica dinero, y para tener dinero no nos queda más remedio que trabajar. O eso, o tener el “De Alba” detrás de nuestro nombre.

Como la segunda opción es poco probable y limitada a unos cuantos, es evidente que tenemos que dignificarnos a través del trabajo. El trabajo es un ejercicio diario que nos obliga a madrugar, llegar tarde a casa, aguantar a elementos varios, malcomer, sufrir de lumbago y dolor cervical por una mala postura en el ordenador y en muchas ocasiones, aguantar colas terribles de coches. Todo por unos cuantos euros en la cuenta. Ya que es algo tan aterrador, mejor será dotarlo de algún que otro aliciente para hacerlo más llevadero. Vestirse cada día puede ser uno de ellos.

Sea cual sea el código de vestimenta, hay un conjunto que nunca falla. Va fenomenal con todos los estilos y resulta bien para los momentos en los que no sabemos cómo acudirá la gente. Póngase por caso un primer día laboral o una reunión con extraños a la empresa. Con esto nunca quedaremos mal.

Se trata de elegir un pantalón negro: bien pitillo bien de corte masculino, según gustos. Combinado con un jersey de cuello vuelto, también negro. Puedo decantarme bien por un mocasín masculino como los maravillosos de Uterqüe, unas bailarinas como las de Hazel o unos zapatos de tacón como los siempre sorprendentes Ash. O los oxford con tacón de morirse de Chie Mihara. Eso sí, el zapato ha de ser original, ya que se convertirá en el toque de atención.

Los complementos se convierten en fundamentales. Un bonito collar o dos maxipulseras como las de Malababa sobre la manga del jersey quedarán ideales. Si no me va ni una cosa ni la otra, elige un foulard de seda, enorme, grande, y colócatelo en la cintura como si fuera un fajín.

Si sobre esto me coloco un bonito abrigo y un bolso midi, podré aprovechar para tomarme algo a la salida de la oficina. Que en NY es costumbre, sin falta, hacerlo cada día. Algo que deberíamos de copiar. Por mucha crisis que haya.

Pintaos los labios de rojo y seguid tan guapas.

No se te ocurra: si eres muy bajita y ancha de cadera, ponerte unos pantalones masculinos. Te harán parecer aún más baja y ancha.

Zapatos malos cuando el look es muy sobrio y muy normal. En general, NO A LOS ZAPATOS MALOS. Pero es que si además son el centro de atención, todo el mundo estará mirando a los plastiquetes de tus pies.

Pulseras, pendientes o abalorios varios con tintineo. Estás en el trabajo, no guiando un rebaño de cabras.

Cubrirte la cabeza mientras trabajas. En un lugar cerrado, la cabeza siempre descubierta. Genial que tengas boinas de fieltro o lana, borsalinos, gorras y varios que tanto se llevan este año. Pero para lucir siempre en la calle. La única excepción viene en forma de algún tipo de problema físico o de salud.

Gafas de sol en la cabeza. ¿De verdad que es cómodo trabajar con ellas a modo de diadema?

La barriga al aire. No si tu trabajo no es en un bar de copas, de bailarina exótica o algo por el estilo.

Lo encontrarás en: el abrigo es de Zara. El bolso, el modelo Luna de Francesco Biasia.

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