Beauty club: Las mejores cabezas
Natalia de Valencia se va de boda en octubre. Hace unas semanas nos lo contaba por mail además de preguntar sobre la manera de lucir un tocado y las ocasiones ideales para ello.
Para ilustrar la respuesta a la pregunta de Natalia echaré mano de la nueva colección de tocados de El Jardín de Lulaila. Son mi devoción total y absoluta y no podría dejar de elegirlos al hablar de la versatilidad del complemento más de moda en este momento.
Tradicionalmente, los tocados solían llevarse en las ceremonias de día (al igual que los sombreros) ya que servían para protegernos la cabeza del sol (ya que son INADMISIBLES las gafas de sol). Han estado presentes a lo largo de toda la historia y su lenguaje no verbal era de lo más potente, ya que poseían toda la información necesaria para saber de quién se trataba aquélla que los portaba.
Hoy en día su uso está más que en auge. Se han convertido en el complemento de moda. Como consecuencia, se ha suavizado el rigor de su uso y con ello los podemos en cualquier ocasión, siempre y cuando elijamos el adecuado, que servirá para resaltarnos sobre el resto de la gente y especializar nuestro estilismo. Veamos condiciones y recomendaciones de uso.
- Bodas: lo habitual es llevarlo en bodas de mediodía. Si es así, podremos elegir uno grande y exagerado, siempre con vestidos cortos (salvo en el caso de madrinas de boda). También podremos llevarlo en bodas de noche. Si lo llevamos en una boda de tarde-noche, el tocado será algo más pequeño, con vestido corto. El tocado podrá llevar pedrería, lentejuelas, etc. para compensar la sencillez del tamaño.
- Fiestas: si nos invitan a una inauguración o una fiesta de noche, un tocado de tamaño pequeño-medio y rico en materiales es una elección segura. Además, la solución perfecta a un estilismo sobrio, ya que la combinación tocado + vestido negro cocktail es un gran acierto. Si la fiesta es de mediodía, nos podemos decantar por uno de pluma alta y materiales dorados, por ejemplo, con un traje de chaqueta sobrio (no se te ocurra mezclar tejidos muy ricos y estampados con un tocado exagerado. En la mesura está la clave de la elegancia).
- Verano e invierno: No tenemos por qué llevarlo sólo en verano ni sólo en invierno. Elige colores más oscuros para éste último y los más claros y coloristas para el primero.
- Cotidianamente: para un día a día, para una tarde de paseo o para una cena con amigos los tocados también tienen cabida. Decántate por una diadema o por uno elaborado en fieltro de colores que te aporten un punto original desde la informalidad.
¿Cómo hacer para elegir el adecuado que nos vaya a cada una?
Lo primero y más importante es seleccionar el que nos vaya a resultar cómodo. Si nos ponemos un tocado no nos lo podremos quitar hasta llegar a casa (salvo en las bodas, ya que podremos retirarlos una vez que termine el banquete y empiece la fiesta) así que es mejor no experimentar hasta estar seguras, porque la incomodidad de nuestra cabeza se traducirá en el resto de nuestros gestos y nos amargará el momento. También tenemos que encontrar el adecuado a nuestros rasgos. No todos los tocados quedan bien en todo el mundo.
Si es la primera vez que llevamos uno, lo recomendable es decantarse por uno pequeño o una diadema. Personalmente, prefiero un tocado a una diadema. Una vez que nos empecemos a sentir cómodos con el tocado pequeño, entonces podremos arriesgar más con otros más atrevidos.
En ocasiones me han comentado que disfrutarían luciendo un tocado en una boda, pero que al tratarse de una boda en el norte no se atraven por si podría resultar demasiado osado. En absoluto. Siempre y cuando nos sintamos cómodas y elijamos el que va con la ceremonia (dejando a los más pequeños para las bodas de tarde-noche), el efecto será el adecuado: estaremos guapas, elegantes y sofisticadas.
En realidad no existen limitaciones. Simplemente las relacionadas con el sentido común, como con cualquier otro complemento. Y a saber llevarlo: se aprende. Para eso están las piezas más pequeñas.
Seguid tan guapas.







