Carlos Navarro Antolín | 17 de mayo de 2012 a las 5:00
UN dossier de 62 folios sacado de la termomix del gabinete de asesores de comunicación ofrece bien mascadito el año de gestión de cada una de las áreas de gobierno del Ayuntamiento. Todo aparece desmenuzado, listo para que sea servido en una papilla de fácil digestión para el comensal, de rápida absorción. Tan veloz que se corre el riesgo de que produzca insatisfacción. Del balance oficial de gestión y de la lectura del resumen de las acciones de gobierno se deduce que hay una auténtica exaltación de la micropolítica. Este gobierno no tiene complejos en hablar en un formato de solemnidad calculada –liturgia de sala capitular del Ayuntamiento– de la poda de los árboles y de la frecuencia de baldeos por las calles, de los baches en la aceras y de la limpieza de los colegios. A favor de este planteamiento juega que no hay dinero para las grandes empresas y que los ciudadanos están con la mente en otros frentes y, además, hastiados de una política que arrastra demasiados años de fuegos de artificio disparados en titulares periodísticos que han emplazado a inauguraciones imposibles a cuatro, cinco o siete años vistos. Es evidente que ya no son creíbles los planes sobre las siguientes líneas de Metro, como no lo es la Ciudad de la Justicia. No es el momento para los grandes proyectos. Aquello se acabó. La crisis económica es la coartada perfecta para esta política de alcance, una gestión de infantería que tiene a los policías y barrenderos como principales ejecutores y a los delegados de distrito convertidos en alcaldes de barrio con la misión de que el vecino sienta el aliento del Ayuntamiento. Zoido ha hecho de la necesidad virtud en una maniobra de habilidad que es marca de la casa. Pero corre el riesgo de que la papilla no sacie.
En contra de esta forma de concebir la gestión juega la imagen a veces chocante que puede ofrecer un gobierno que destaca los pañales de los caballos como un verdadero logro, el desencanto que pueden generar determinadas desaplicaciones (dicho en el lenguaje de Cantatore) en un electorado que tiene unas expectativas altísimas en este gobierno y que con suma facilidad acaba metiendo en el mismo saco a los de antes con los de ahora.
Zoido ha moderado aún más, si cabe, su discurso político al cumplir el primer año de gobierno con el riesgo que tiene la navegación en un mar plato: una singladura plana. Hasta tres veces ha pronunciado una frase: “No se puede cambiar todo de la noche a la mañana”. Y en una suerte de imploración de piedad admite ahora que un Ayuntamiento no puede generar empleo (distinto es que deba facilitar indirectamente su creación), una obviedad que se le olvida en campaña a todos los políticos con ambiciones municipales sin distinción, cuando prometen la creación de puestos de trabajo. “Seré el alcalde del empleo”, dijo en 2011 machaconamente. También ha rebajado el tono de albacea que tienen todos los dirigentes del PP al explicar continuamente la herencia recibida, esa política de retrovisor que combina la pedagogía con el rejoneo.
Dijo ayer este alcalde de las espaldas guardadas por su cohorte de veinte concejales –revueltos como párvulos durante la intervención del jefe– que aún tiene tres años por delante. Un tiempo en el que debe encarar los retos de responder a las expectativas generadas por su figura, cuajar algunos proyectos de los que ha hecho bandera (el desbloqueo de Ikea, los aparcamientos, etcétera), mantener una cantidad suficiente de votos prestados en los barrios tradicionalmente afines al PSOE, dar a conocer con todo lujo de detalles los acuerdos para salvar conflictos con colectivos como la Policía Local, pues la ciudad debe saber el precio de la paz; captar inversiones más allá del sector terciario (mucho más que el mercado del gourmet en el Barranco), evitar descarrilamientos como los enchufes de baja intensidad en los distritos o la inoportuna Operación Talento que ha achicharrado el principal vocablo de su discurso de investidura, y avanzar en la erradicación de la botellona o de los gorrillas. De papilla sólo se vive los primeros años. Ni la gestión pura y dura ni la escoba de oro le valieron para repetir en el gobierno a aquella alcaldesa de la austeridad que iba apagando las luces por el Ayuntamiento. De Zoido se espera mucho más que una papilla, mucho más que un albacea. Tal vez su problema sea que hay quienes esperan de él hasta mucho más que un alcalde.
Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2012 a las 22:25
Hay quienes son especialistas en instalarse en la queja como hay quienes se abonan con verdadero entusiasmo a las maniobras de automarginación. Sólo hay que leer el comunicado de IU en el que motiva su rechazo a la concesión del título de Hijo Predilecto a Felipe González para tener un buen ejemplo. Es evidente que en los años de felipismo hubo casos de corrupción, asuntos de especial gravedad y errores de todo tipo. Los años de gobierno de cualquier partido son un baúl en el que cabe de casi todo, como el bombo de la ropa sucia donde siempre caben más prendas. Nadie puede discutir que los sevillanos se montan en AVE quince años antes que los catalanes gracias a FG. Sólo por este motivo cabría honrar en su ciudad a quien lo hizo posible. La altura de miras es precisamente eso. Saber ver más allá, apreciar desde lo alto, tener perspectiva, dejar al lado las aristas para extraer lo bueno que hubo en favor del interés general de una ciudad que jamás había vivido un ciclo inversor como el de aquellos años previos a la Expo. Una lección universal es saber reconocer el mérito donde lo haya. Lo contrario es cicatería. Y Sevilla sabe bien lo que es la cicatería porque lleva veinte años pagando la factura de aquellos años en los presupuestos de las administraciones competentes (Estado y Junta). IU se empequeñece aún más al no apoyar el reconocimiento a FG. Se coloca en el rincón. Se autoexcluye en discursos trasnochados. Se apunta a la política de consumo interno desde la que se aprietan las filas pero nunca se crece. Zoido ha estado especialmente hábil en esta ocasión. Y eso ha irritado a los cicateros.
Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2012 a las 13:58
Era otoño de 2011 en aquel café de la Avenida cuando Juan Espadas frunció el ceño al intuir la posibilidad de que fuera un alcalde del PP quien lograra que Felipe González, por fin, fuera Hijo Predilecto de la Ciudad. Y era 2007 cuando a Monteseirín le falló el PP de Zoido en su segundo intento por conseguir este objetivo. Al alcalde socialista le habían negado sus apoyos en un primer intento el PA de los hermanos Villar y el PP de Raynaud conjuntamente y en otra ocasión posterior le salió rana IU, su socio de gobierno. Las vueltas que da la política: Zoido le entregará el título a FG, una distinción solicitada oficialmente el pasado abril por el PSOE de Espadas. Al final gana la política. Esa misma política que dejó sin honores civiles en vida a Francisco Morales Padrón. Con FG ha habido tiempo de hacer lo que se debe. Con Morales Padrón se ha llegado tarde.
Al final, un alcalde del PP honrará a Felipe González después de 12 años de alcalde socialista, de los que ocho lo fueron de “gobierno de progreso”. Y ya se sabe que lo que cuenta es la foto. Y llegar a tiempo.
Carlos Navarro Antolín | 9 de mayo de 2012 a las 21:37
No son momentos para triunfitos en la gestión política, ni para debutar en la defensa del concepto del talento con una apuesta por las jóvenes promesas… de la canción. Simplemente porque no procede. Eso no toca, habría que decir ahora como cierta clase política de Madrid tan aficionada a usar ese comentario cuando rehuye las alcachofas. Precisamente porque la imagen lo condiciona todo en una política encorsetada, precongelada y huérfana de espontaneidad es por lo que se interpretó como un acierto que el alcalde suprimiera las recepciones en la caseta municipal la pasada Feria. Un gesto, un detalle, un guiño con quienes ya no tienen más agujeros en el cinturón que apretarse. Aquellas lonas echadas resultaron una imagen adecuada, una foto que ligaba perfectamente con la realidad de la calle, más aún porque todos los indicadores de consumo han revelado que ha sido una Feria ‘low cost’. Y por eso chirría ahora que el Ayuntamiento promueva una suerte de Operación Triunfo por distritos con ‘castings’, galas, semifinales y gran final. Estas “acciones de gobierno” no contribuyen a una imagen sólida, a un discurso de fuste como el que ahora se demanda. Esta iniciativa podrá resultar barata en comparación con proyectos del área de Juventud de años anteriores, podrá estar amadrinada por autores y letristas reconocidos y hasta podrá generar (seguro) colas de aspirantes a la fama, pero genera guasa en un momento delicado en que se exigen de los responsables públicos proyectos muy distintos y en los que se espera muchísimo más de los gobernantes. Como mínimo, algo más que una apurada concejal de Cultura, Juventud y Deportes emulando a aquella profesora de baile de la serie Fama que repetía machacona una frase célebre en la televisión de los años ochenta: “La fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor”. Ea, todo el mundo a sudar al Teatro Alameda, escenario de la gran final.
Esta operación en pro del talento recuerda a aquello de los puentes con lunares que se vendieron en los tiempos del urbanismo feliz, cuando todo se admitía porque la mayoría del personal llegaba a fin de mes, las pólizas de los bancos se repartían por la calle como las octavillas de los menús de los restaurantes chinos y semejantes anuncios se atribuían a las ocurrencias habituales de una hornada de políticos rehenes de asesores oportunistas. Estos triunfitos merecen el pañuelo verde del toro cojo a riesgo de sembrar la Plaza Nueva de almohadillas en el primer aniversario de mandato. Urge dar la imagen de que se gestiona, porque por fortuna hay gente seria en el actual gobierno, y no de que se tienen ocurrencias, que también las está habiendo en el actual gobierno. Aunque sólo sea por una cuestión de imagen. Que por imagen (y Laraña) se cerró la caseta municipal.
Carlos Navarro Antolín | 7 de mayo de 2012 a las 18:53
Ha tenido que llegar el séptimo consejero para tener el valor de quien señala la desnudez del rey y enterrar el proyecto de Ciudad de la Justicia porque en la caja se empadronan las arañas hace tiempo. De Llera ha macheteado este incómodo toro en su primer día como consejero de Justicia e Interior, le ha cortado las embestidas en un canutazo con periodistas tras tomar posesión de su cargo y lo ha mandado al desolladero. Lo de la Ciudad de la Justicia le ha durado a De Llera lo que uno de sus cafés en el Nuria: cinco minutos. Y ahora, a gobernar. Para oír la verdad del barquero han tenido que pasar seis consejeros, seis. De Carmen Hermosín a Emilio de Llera no hemos hecho más que tragar humo, ventear titulares huecos y construir castillos de tinta. La Ciudad de la Justicia es el nuevo túnel sin salida, como aquellos carteles del Metro. De Llera ha escrito un capítulo más de la historia de una ciudad a la que le cuesta un mundo que cuajen esos grandes proyectos que de verdad promueven el crecimiento de una urbe (El Metropolitano, Fibes, las grandes rondas…) Y, por supuesto, ha oficiado un entierro que es una muestra más del pim-pam-púm al que estamos condenado entre la Junta y el Ayuntamiento en los próximos tres años de mandato municipal.
Carlos Navarro Antolín | 5 de mayo de 2012 a las 5:00
El alcalde está decidido a honrar a Felipe el próximo 30 de mayo. Eso está cada vez más claro. Ytrabaja ya en su propuesta sorpresa: el homenaje que muchos consideran que la ciudad tiene pendiente a las Hermanas de la Cruz. Su duda es si conceder el título de Hija Predilecta a Sor Ángela, fundadora de la compañía y a la que la ciudad tiene ya de por sí en la más alta predilección, o a la congregación religiosa como institución. De eso se habló en la junta de gobierno del jueves. La verdad es que Zoido lleva tres años, desde sus tiempos en la oposición, con la idea de reconocer públicamente la labor de las monjas. Y quiere que sea en su primer 30 de mayo como alcalde. Sabe que nadie le va a negar los apoyos.
El PSOE presentó ayer su propuesta de honrar a quienes hicieron posible la Exposición Universal de 1992. El PP la avaló con sus 20 votos. En total, 31. Los dos concejales de IU se abstuvieron. Según matizó Torrijos, la de su grupo era una “abstención crítica”, pues entiende que no todo lo que ocurrió en la Cartuja fue brillante, que en la moción no se reconoce la labor de los trabajadores extranjeros –entre ellos citó a los marroquíes– y que el 92 terminó dando rienda suelta a la especulación. Por todo esto, IU ni votó a favor ni en contra. También trascendió en los pasillos que Torrijos había expresado en la junta de portavoces que no le hacía gracia que el PSOE incluyera en su propuesta un reconocimiento expreso a la labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. La cicatería de IU debe tener origen en aquello tan rancio de que los policías y guardias civiles son fuerzas represoras, porque de otra manera no se entiende –y ya costaría– que no se comparta el texto amable planteado por el PSOE.
El caso es que los dos grandes partidos respaldaron una moción que hace mención particular a la necesidad de ”agradecer y reconocer” la labor de quien fue presidente de la sociedad estatal, el ingeniero montañés Jacinto Pellón, una suerte de rehabilitación en formato oficial y en el Salón Colón a falta de haberle dado un homenaje en vida.
En cuanto a la figura del ex presidente del Gobierno, los socialistas no incluyeron en la moción la petición del título de Hijo Predilecto de la Ciudad, pese a que Juan Espadas la abanderó pocos días antes de la Feria con vistas a la celebración del próximo Día de Sevilla. Al parecer, el alcalde, Juan Ignacio Zoido, ya ha citado al portavoz socialista la semana próxima para consensuar los nombramientos. Ahí le hablará de las Hermanas de la Cruz. Los socialistas entienden que el camino para honrar a FG en su ciudad natal quedaría allanado por dos motivos: Zoido no ha tenido reparos en elogiar –y mucho– al ex presidente andaluz y ayer no hubo ninguna fisura por parte del PPpara avalar una moción en la que se citaba a González como responsable de los nombramientos de comisarios de la Expo como Manuel Olivencia y Emilio Casinello.
Un Pleno extraordinario previsto para el 14 de mayo servirá para aprobar la concesión de los títulos y medallas, además de para otras cuestiones más áridas relacionadas con el plan de ajuste. La clave está en que FG exigió en su día la unanimidad de las fuerzas políticas para recoger el título honorífico, por lo que serían necesarios los dos votos de IU, una tarea para la que los socialistas no consideran que deba haber muchos problemas tras el recién estrenado pacto de gobierno en Andalucía entre las dos formaciones de izquierdas. Si hay algún momento en que la relación entre el PSOE e IU tenga de fondo una melodía celestial es precisamente este mayo mariano (Rajoy). Y con Zoido pregonando las virtudes de Felipe, todo apunta a la conjunción planetaria que hará posible la concesión de un título que por tres veces intentó Monteseirín y por tres veces fracasó. En Valladolid, por cierto, no se han planteado aún honrar a José María Aznar. Será porque ni impulso una Expo, ni un AVE.
El Pleno de ayer fue el atrasado de abril, que se ha celebrado en mayo como ocurre tantas veces con la propia Feria. Entró el defensor del ciudadano, José Barranca, y los trece concejales de la oposición le hicieron disciplinadamente el fuera de juego. Detalle feo el de negarse a debatir y cuestionar los contenidos de la memoria de un año de trabajo en el foro donde debe hacerse. A esta práctica le llaman ya el barranquismo, porque tiene sus riesgos. Los dos portavoces de la oposición hablaron en los pasillos con la prensa de aquello que no quisieron exponer en el Pleno, cual cofrades de a pie que largan en las barras de tabernas lo que no dicen en un cabildo.
Torrijos no tardó ni dos minutos en sacar pecho y jactarse de la influencia que tendrá ante la Consejería de Obras Públicas controlada por IU para tumbar los proyectos urbanísticos del gobierno local. Tuvo un lapsus cuando se referió al PP en los siguientes términos: “Ustedes ya están en el gobierno de la nación yya están en la Junta”. Eso se llama tener todavía interiorizada las encuestas, o no respetar el luto de casa ajena. El presidente del Pleno, señor Landa, se atragantó con los cacahuetes. Pidió disculpas. Anduvo de maripandi con los dos grupos de la oposición a cuenta de una propuesta de su competencia: la solicitud de adhesión de Sevilla a la red de ciudades en pro del transporte espacial europeo, que se dice pronto. Por cierto, que en los pasillos del Ayuntamiento también se comentó que Landa tiene ya cerrado con los sindicatos la designación de una presidenta para el Consejo Económico y Social, donde sigue por el momento el socialista Luis Ángel Hierro. ¿Será por fin la profesora Pablo-Romero? El PSOE tiene ya claro que tendrá como representante en este organismo al economista Guillermo Sierra y que su sustituto será José Roales, de Cepes.
Carlos Navarro Antolín | 3 de mayo de 2012 a las 19:06
Eso que decían de Zoido que no parecía del PP va a ser cuarto y mitad de verdad. Rozando el primer año de mandato, hay que recordar que al alcalde le faltaron cinco minutos para tomar la televisión local, aunque ahora vaya a reconvertirla en ya veremos qué por aquello de la causa de disolución, porque está claro que ni un español sin casa ni un político sin televisión. Y bien que se notó en la noche del alumbrao, cuando vimos Zoido por un tubo y al pobre de Espadas había que buscarlo como a Wally. “Ahí, ahí se le ve detrás del director de la Banda Municipal”. Yo me quedé en el sofá esperando el faldón de publicidad con el sorteo de un fin de semana en Rota entre los que encontraran un primer plano del portavoz del PSOE en la noche del alumbrao. Por las que hilan ha hecho Rajoy lo mismo con Televisión Española, donde siguen los que estaban. En el Pirulí nadie ha filtrado todavía el trapo sucio de una factura indebida de taxi ni de un almuerzo en un Parador extremeño en la que lo peor era que habían comido con agua mineral y pescado en tierra de viñedos y carnes. ¿Y para eso cogieron un taxi?
Y siguiendo con la teoría de lo poquito que parece Zoido del PP, hoy nos ha hecho desayunar la media con aceite acompañada por el anuncio de que en junio habrá un debate sobre el estado de la ciudad en cumplimiento de la promesa número 39 del programa electoral, dicho así con exacta precisión por el profesor Pérez (portavoz del Gobierno) y pronunciado con la solemnidad de quien cita una enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Y es verdad, porque en el bar Candelaria, en los Hermanos Gómez, en Rufino el de Umbrete, en la Peña Trianera y en el Laredo (ojú, el Laredo) no se hablaba de otra cosa ayer que del cumplimiento de la promesa número 39 de Zoido. El profesor Pérez aparece exhibiendo el programa electoral de Zoido como un Moisés que nos enseña las tablas y nos señala el punto 39. He aquí la verdad revelada, porque ahora debatiremos como nunca antes se había debatido. Ved la luz, porque yo os llevaré con mis 20 concejales a la tierra prometida, donde jamaremos de todo menos marisco. Al gañán que coja una gamba le pasará como a la que mordió la manzana. Qué ingenuos éramos: en el 39 estaba la clave. Y el mar se abrió y los socialistas bajaron desde el palomar y hasta elogiaron la iniciativa. Rajoy ni toma la televisión ni convoca el debate sobre el estado de la nación, pero como Zoido no parece del PP hace justamente lo contrario. Será que Rajoy no tiene quien proclame las tablas de su programa, con su punto 39, sus verdades y todos sus avíos. Pues en el PP andaluz hay uno que yo me sé deseandíto de coger el AVE, que se le ha quedado cara de pertiguero de cofradía de ruán. Debe ser porque estuvo viendo la retransmisión del alumbrao con el despliegue de los planos de aquí el amigo. Eso nos pasa por no ir a la Feria. O por el ruán. Ya no lo tengo claro. El 39 me confunde.
Carlos Navarro Antolín | 3 de mayo de 2012 a las 13:51
Mucho criticar a cierto turismo con las apostillas de mochila, cantimplora y camiseta, pero ahí están los tíos, guardando disciplinadamente una considerable cola para visitar la Catedral bajo una manta de agua. Estos son más bien turistas de capuchas y paraguas, de los que se mojan más que un nazareno del Tardón o que Sarkozy en el debate francés, que menudo debate fue lo de anoche, tocándose los costados, y no los monólogos a los que nos condenan en España los asesores de la mordaza, vulgo expertos de la comunicación política. Estos turistas son los que refrendan el balance de las visitas de la Catedral en 2011, el único brote verde que ha debido haber de verdad en la economía local. Porque la Catedral se ha venido arriba ciertamente. Y el Cabildo facilita el acceso de todos, ni uno se queda fuera. Que usted viene en pantalón corto, adelante. Que viene con sandalias, adelante. Que viene exhibiendo mata de pelo de las axilas, adelante y no se deje la mochila del Coronel Tapioca en el mostrador. ¿No dicen los asesores económicos que hay que facilitar el tráfico? Pues circulen, circulen por esos tornos, que no está la cosa para poner trabas. Y la prueba es esta cola de hoy mismo, a punto de crecer hasta la misma Puerta de la Campanilla. Estos turistas son como los aficionados de la Maestranza, aguantan lo que le echen. Y después, al paellador de Mateos Gago. En veladores, por supuesto. Que los veladores son otros brotes verdes… Ojú, los veladores.
Carlos Navarro Antolín | 2 de mayo de 2012 a las 5:00
Qué tendrán las Naves del Barranco, qué tendrán, que traen loquitos a los hermanos Rivera Ordóñez. Dicen que Francisco se conoce el proyecto y el sitio la mar de bien. Y que Cayetano sólo está esperando a ver el pliego definitivo para tirarse al ruedo. Qué tendrán estas naves que el triunfador Manzanares ya se anuncia en la previa del festejo que ha organizado el actual alcalde (capitalizando una idea de Monteseirín) para revitalizar un edificio que junto con el Puente de Triana y la antigua estación ferroviaria de Plaza de Armas son los únicos ejemplos de la arquitectura en hierro de la ciudad. Aquí la clave está en las respectivas cuadrillas, que no son precisamente de picadores y banderilleros, sino de expertos en el picar en lo que por ahí arriba se llaman pinchos y banderillas. Los señores del cáterin que usted y yo sabemos como aquella columna de mi garaje. Y de sobresaliente está Carlos Herrera por el callejón, el mismo que almuerza con el Rey en Oriza (pero eso fue antes de los disparos a los elefantes, oiga). En este festejo fuera de abono de las Naves del Barranco, tres toreros sobre el redondel en una plaza de metal y cristal con Zoido de presidente. Fíjense si habrá cambiado la fiesta que hoy el triunfo de los toreros no se mide por los cortijos, sino por los participaciones en sociedades. Y si son bares, mejor. Este cartel es de relumbrón. De tanto relumbrón que puede acabar en decepción. Hagamos de toda la ciudad un gran bar en manos de toreros y famosos que nos pongan de dulce en los tuiter. En la ciudad donde se disparan un 112% los concursos de acreedores, el concurso que más atrae es para poner bares y más bares. Dale al twitter Pérez Reverte, que en las putas, maderos, yonkis y gentuza se te han escapado los bares.
Carlos Navarro Antolín | 25 de abril de 2012 a las 13:36
Traga polvo el toro que es flojo de remos y pierde la manos. Y tragan polvo estos feriantes de fin de mes que son víctimas de un otoño y de un invierno sin lluvias, de la ausencia del mágico cloruro de calcio en el baldeo de las calles del real y del calor que acompaña este arranque de fiesta. Los feriantes parecen más bien peregrinos del Rocío surcando las arenas. Quien estuvo el martes en la Feria sabe de lo que hablamos. A Lipasam hay que rogarle la aplicación urgente de ese cloruro cálcico que mantiene humedo el albero por más tiempo que si se riega exclusivamente con agua, que impide el secado rápido y que, por lo tanto, evita la sensación de suciedad en el ambiente. Quién sabe si el cloruro ha caído como consecuencia del plan de ajuste. O se aplica con urgencia, o tendremos que llevar el pañuelito propio de la Raya Real. No es bueno comer tortilla con arena. O tendremos que decir de la Feria como dijo aquel del Rocío: “No vuelvo hasta que la alicaten”.