Carlos Navarro Antolín | 23 de septiembre de 2011 a las 6:05
A la milla de oro del café en que se ha convertido la Avenida en la última década se suma la aparición de una auténtica esquina de oro con una fachada inmejorable: Joaquín Guichot, Fernández y González, la propia Avenida y la Plaza Nueva. Justo cuando los relojes municipales se han quedado parados, desembarcan los suizos enamorados de las posibilidades de la antigua sede central del Banco de Andalucía. Cuentan que lo mejor ocurrió en una de las visitas, cuando alguien les explicó que la finca atesora un valor añadido de imposible tasación: seis plantas con sus correspondientes balconadas para ver cómodamente todas las cofradías a su paso para la carrera oficial. Imagínenses ustedes, señores maestrantes de la bollería, cómo pueden quedar de dulce con sus principales clientes invitándolos a mangar balcón toda una tarde de Domingo de Ramos, o sacándoles algunas perras gordas a una cadena de televisión para que ponga sus cámaras de pitón a rabo de la Semana Santa. La veta morada de una esquina de oro. Todo un valor añadido. Salió a colación. Verídico.
23 de septiembre de 2011 a las 11:45 am | Enlace permanente
Acabo de descubrir este blog y me he leído todas las entradas.
Me ha gustado bastante y lo he incorporado a mi lista de blogs preferidos.
Saludos cordiales.
24 de septiembre de 2011 a las 11:29 am | Enlace permanente
¿Cómo se puede ser tan cateto? Jajajajajajajajajaja. No me puedo creer que hayan utilizado el anzuelo de la SS para vender o alquilar un local. Estos es Sevilla y aquí hay que alucinar…