Carlos Navarro Antolín | 31 de enero de 2012 a las 11:31
Siempre es invierno en la calle Don Remondo, calle fría y silenciosa en el callejero de la memoria, como una versión urbana de Zahariche por donde algunos sevillanos prefieren dar un rodeo para no pasar. En Don Remondo siempre es enero, en Don Remondo hace la ciudad su particular terapia cuando el invierno está en plenitud y poco a poco, lentamente, los días comienzan a ser algo más largos. En la ciudad tan dada a los silencios, hay un silencio de enero en Don Remondo que no es de indiferencia, ni esquivo, ni indolente, ni cobarde. En ese catálogo apócrifo del patrimonio inmaterial hay un silencio ritualizado cada tarde de 30 de enero. Un silencio de salida de Mortaja, faroles de mano que alumbran serenamente la memoria. La ciudad del ruido y la jarana, de la luz y la alegría, sabe que en las grandes ocasiones lo mejor que hace es permanecer en silencio, mirarse la cicatriz, recordar la herida y seguir adelante por los adoquines de una calle siempre aliada con el frío. ¿Dónde estaba usted cuando mataron a Alberto y Ascensión? Y al sevillano se le va la mente a esa esquina donde hasta el aire de Matacanónigos que sube altivo desde la plaza se echa a morir.
1 de febrero de 2012 a las 8:06 pm | Enlace permanente
Si este año nos han evitado el bochornoso espectaculo de insultar y vejar a un alcalde en un tiempo no tan lejano, cuando los muertos eran estandarte para la captación de votos ¿verdad Sr. Navarro? una vez alcanzado el poder ya no es necesario llevar a la claque (o a la jauría como prefiera? a jugar con la memoria de dos personas.
Yo si se donde estaba aquel día y guardo dos imagenes del suceso: la homilía de Fray Carlos Amigo y el feretro de Alberto a hombros de Carmelo Gómez y Luis Pizarro.
PD: como es su blog haga lo que crea conveniente, como censurarlo.