Carlos Navarro Antolín | 4 de julio de 2012 a las 21:47
Una columna de humo apreciable desde el Aljarafe. Una nave de reciclaje se quema en Alcalá de Guadaíra. Huele a plástico por la A-92. El mismo día circula un escrito del alcalde, el pensador de Alcalá, en el que dice que medita seriamente presentarse a secretario general del PSOE de Sevilla, donde ya sabemos que manda la que manda. ¿Que quien manda? La que manda. En el PSOE, en San Telmo y en la casa de usted como se descuide un minuto. Gutiérrez Limones medita, luego existe. Que para algo tiene estudios en el extranjero. Pertenece a una corriente dentro del partido a la que llaman los críticos. Pero dentro de los críticos están a su vez los amagadores, al igual que en su día estaban los renovadores y los turborrenovadores. Antonio Gutiérrez Limones es más bien el líder de los amagadores, un líder forjado desde Alcalá, tierra soñada por mí. Amagando, amagando, en el Senado me voy colando. Ha sido salir la carta en la que Limones medita el asalto al partido y arder una nave de reciclaje. El susto que se habrá llevado la que manda con ese tufo a quemado procedente de Alcalá. Antonio, hijo, ha sido ponerte a meditar seriamente y ha empezado a oler a quemado. De profesión, alcalde y senador. De aficiones, meditador y amagador. Las estrategias no se cuentan, se aplican. Los bomberos sofocaron rápido el incendio. No hubo heridos. Y el olor se fue.