Carlos Navarro Antolín | 11 de abril de 2013 a las 5:00
* El conocido empresario hostelero tiene abiertos varios expedientes por el impago del coste que le ha repercutido Urbanismo por la retirada de veladores sin licencia. Por las mesas y sillas desalojadas en las vísperas del Vía Crucis de la Fe, la Gerencia le exige hoy más de 500 euros. Y por la retirada de las correspondientes a la Semana Santa de 2012, Urbanismo ya ha tenido que recurrir a un decreto para tratar de cobrarse el coste. Por mucho que se tenga tan cerca la Giralda, las mesas que se pueden colocar son las que dicta la licencia y las medidas especiales de seguridad. Y en la caracola uno de la Gerencia ya no hay amistades que salgan al quite.
* La propiedad del edificio de la Campana donde el Grupo Restalia quería abrir un nuevo establecimiento de comida low cost retiró el pasado viernes los carteles que anunciaban el nuevo negocio. La difusión del preacuerdo entre las partes no sentó nada bien a algunos. Se ha roto. Y ahora ya hay nuevos empresarios interesados en hacerse con un local de ubicación privilegiada. Todos los expertos coinciden en que la apuesta por los grandes ejes comerciales es la única que ofrece garantías en tiempos de crisis. La localización es clave para una rápida compensación de la inversión inicial.
* Empresarios y sindicatos apoyan el dragado del Guadalquivir, reza el titular. Una gran fotografía muestra a un centenar de representantes de instituciones y entidades de diverso tipo, algunos de ellos trabajan de verdad por la causa, pero otros dan codazos por estar la primera fila como figurones al uso, todo sea dicho. Por más que buscamos, en la fotografía no aparece ninguno de los veintiún concejales del gobierno local. Como se preguntaría Mouriño: “¿Por qué?”
* Oído en el palomar socialista: “Tenemos claro que Torrijos es hombre amortizado para la vida municipal. Fíjate cómo lo reservan para los plenos, que se le dan bastante bien, y el resto de los días mantiene un perfil muy plano. Nos consta que le están buscando ya una salida en la Junta de Andalucía. El alcaldable de IU para Sevilla debe ser José Manuel García”.
* Urbanismo acaba de sacarle el pañuelo verde a un nuevo bar, con el que se haría el amo y y señor de una acera plagada de veladores. A este paso se va a quedar hasta con el bacalao. Pero no con la cadena que quita las tapas en Semana Santa y las sustituye por raciones, sino con el bacalao que repuso el alcalde el otro día con banda de música y su correspondiente placa con gerundio. Y tras jamarse el bacalao, ya se sabe: agua, más agua que en Semana Santa.
Carlos Navarro Antolín | 10 de abril de 2013 a las 5:00
Selecto club el que tiene su sede en la Avenida de la Constitución, opacos cristales en ese salón de la pecera que permite ver a los peatones de la Avenida sin ser visto, libro de registro de los invitados, corbata preceptiva en el salón comedor alto, lienzos de ilustres pilotos y de aquel al que llamaban en Sevilla simplemente como el general, mullidos sofás en la planta baja con alguna muesca del paso del tiempo, picatostes en la mañana de la Virgen, el cura Pedro Ybarra en familia con su café tras al olor de los nardos, revuelo de niños repeinados en el palco reservado para ver las cofradías en Semana Santa, el gazpacho más frío del verano, cristalería y servilletas con la heráldica institucional… Selecto club que tiene hasta su libro de historia, su premio taurino, su caseta con menú de mediodía y menú de noche. Selecto club con un máximo de 700 socios. Ni un rótulo en la fachada, ningún signo distintivo. Cero publicidad. Quienes tienen que saberlo, saben dónde está el timbre de la puerta principal del Aero. El otro día celebró su junta ordinaria y su junta extraordinaria de elecciones, en la que Enrique Moreno de la Cova fue reelegido presidente. La novedad se produjo cuando se planteó una hipotética mudanza de la sede del club, para cuyas gestiones se capacitó a la junta directiva. Aunque oficialmente no se exponen las alternativas, se han barajado la calle Francos (Peyré) y la Plaza Nueva, siempre en el corazón del centro. Se ha descartado ya un buen local del Arenal porque lo acaba de comprar un importante grupo empresarial. Pero no hay nada claro, salvo que habría que procurar estar en la carrera oficial de la Semana Santa siempre que sea posible. En la ciudad sobran ahora los locales en los mejores sitios y hay quien plantea la necesidad de bajar la renta del actual de la Avenida, que ronda los 10.000 euros mensuales. A peores crisis ha sobrevivido este club donde hay quien dice que en tiempos se elegían los alcaldes. Unos alcaldes que no precisaban, precisamente, del apoyo de los concejales de IU para garantizar la estabilidad del gobierno. Y por decir, se dicen muchas cosas y se cuentan muchas historias de puertas traseras. Pero nunca nadie ha alabado el gazpacho. Ni al camarero que le busca al socio exigente el cigarro rubio que le falta. Si hubiera mudanza, que no cambien el gazpacho.
Carlos Navarro Antolín | 9 de abril de 2013 a las 13:34
Una iglesia de bancos vacíos, cirios encendidos e imágenes a la espera de plegarias. Unas capillas y lápidas que hablan. Un atrio consagrado a la santería en el encanto de un día laborable. La única música que se oye es el chirrido de algunas suelas. Las únicas miradas, las de los nazarenos de madera de siempre, antifaz levantado y símbolos exhibidos. Todo pasó. No queda nada de aquellos días. Huele a iglesia. Hay un eco mundano de grandes almacenes. No hay carey, ni plata, ni azahar, ni lirios, ni trono dorado ni catedral con costaleros, ni pitos, ni olor a esparto. Como si nada hubiera pasado, como si nada hubiera existido, como si todo hubiera sido un sueño que envejece repentino para dejar un recuerdo confuso. Como si los querubines nunca hubieran brincado en su dorado, como si las borlas nunca hubieran tintineado de su plata, como si el oro nunca hubiera vestido su cuerpo dulce ni hubiera enaltecido su tierna mirada. El Nazareno abraza su cruz a las horas en que media ciudad trabaja y la otra media busca la azada para trabajar la tierra. El abuelo siempre exhibe en el pecho la foto de su nieta desaparecida como los nazarenos llevan prendidas en el corazón las cinco cruces. El abuelo reza en soledad sentado en ese lugar del templo al que el Nazareno siempre dirige sus grandes ojos. Ironías del destino o destino en toda su dureza, cada uno abraza su particular cruz. Los dos tienen dulce, limpio y sereno el semblante. Frente a frente, dos hombres que se comprenden. Dos hombres con la dignidad entera, alta la vista, erguido el cuello y siempre al frente la mirada. Ocurrió hoy en Sevilla. Pudo ser cualquier día. Pero fue hoy, hace un rato, cuando el abuelo de Marta del Castillo ha estado de verdad, pero de verdad, ante el tribunal supremo contra el que no cabe recurso, donde las togas no bailan ni caben mentiras ni montajes. Sucedió en silencio, con el mundo exterior metido en sus particulares ruidos, en sus luchas estériles y en sus penas cotidianas. En aquel lugar de muros gordos y techos altos, dos hombres se hablaban. Uno abrazaba la cruz antigua de madera lisa. Y el otro, la cruz de quien sólo aspira a enterrar a una nieta. Lo que allí se dijeron, allí se queda. Silencio, se reza.
Carlos Navarro Antolín | 3 de abril de 2013 a las 5:00

EL PP logró la Alcaldía de Sevilla a base de acentuar el desgaste del gobierno de coalición de PSOE e IU, ya de por sí tocado como cualquier gobierno por el mero paso de los años, difundiendo escándalos de todo tipo y consagrando la figura de su candidato a la micropolítica, una opción inteligente cuando las arcas públicas no están para grandes proyectos ni para megalomanías con las que pasar a la historia en los gerundios de las placas. Las farolas, los bancos, los baches, el tráfico, la limpieza, las fiestas mayores, las velás de los barrios… Zoido ligado a la imagen de la ciudad idónea para vivir, Sevilla como estandarte de la ciudad que funciona como un reloj, una urbe paradisíaca en la que los reyes magos pasan fresquitos el verano. El alcalde apostó por un militar para ejercer de defensor del ciudadano, un hombre honrado que se confiesa de derechas (delito aún no tipificado en el Código Penal) al que cierta izquierda que se cree poseedora de la supremacía moral ha tratado de estigmatizar como golpista, de orillar como canalizador de las cuitas vecinales y de marginar del funcionamiento democrático.
Resulta que José Barranca, el peligroso tipo al que Zoido puso al frente de la denominada comisión de quejas, sugerencias y reclamaciones, ha presentado un informe de la gestión de 2012 que debería ser la hoja de ruta del gobierno y de la oposición en la gestión municipal. Una memoria que es el espejo de la calle, que recoge las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos en su vida cotidiana, que es una guía práctica de la ciudad y que pone en jaque, precisamente, la micropolítica que llevó al PP a arrasar en las urnas desde el momento en que cuestiona la formación de los policías locales, denuncia el matonismo de los taxistas del aeropuerto, el desahogo y la chulería de muchos ciclistas, el abuso de los hosteleros que invaden las aceras con mesas y sillas, el incivismo de los amos de perros que dejan sueltos a los animales y el vandalismo que deja inútiles los parques y los convierte en lugares inhóspitos. Esto no es fascismo, señores de la oposición; esto en todo caso es barranquismo, de Barranca.
La torpeza de la oposición no ha estado ni en dejar los asientos vacíos cuando tocaba a hablar ante el Pleno al Defensor del Ciudadano, ni en obsesionarse con alimentar la mentira del supuesto perfil progolpista de este militar de Caballería. La torpeza ha estado en no sacarle partido al informe de Barranca, cuya lectura deja en evidencia la micropolítica que ha llevado al PP a su mayor cota de éxito electoral en Sevilla. La naranja tenía zumo para ser exprimida, pero los prejuicios han jugado en contra de la oposición. Ni se molestaron en pelar la fruta para evaluar su calidad.
El Defensor del Ciudadano elegido por Zoido y mantenido por Zoido frente al viento de IU y la marea del PSOE ha cuestionado la propia base del éxito de Zoido al exhibir las lagunas del funcionamiento ordinario de la ciudad. Barranca parece el concejal número 12 del PSOE como la afición sevillana era el jugador número 12 de la selección española. Al PSOE y a IU se las pusieron como a Fernando VII. Pero sólo vieron fascistas donde había molinos. Torpeza o miopía.
Carlos Navarro Antolín | 2 de abril de 2013 a las 21:43
* ¿Qué reputada firma de hostelería con varios establecimientos abiertos en lugares claves de la ciudad está faltando al pago puntual de la renta de alquiler de uno de sus más conocidos locales? La propiedad ya busca comprador interesado en ese inmueble de dos plantas con privilegiadas vistas a la Sevilla Eterna.
* Rescoldos del Pleno del lunes. Oído entre las filas del gobierno. “Qué curioso que Alberto Moriña rebajó el tono político cuando tocó abordar las mociones de los distritos. A Adela Castaño la hemos visto tocada después de defender una moción incendiaria que yo creo que Espadas firmó sin leer previamente”.
* ¿Quién aconseja al concejal Miguel Bazaga el despropósito de echar las culpas al gobierno local del conflicto de paso entre dos cofradías ocurrido en la noche del Miércoles Santo? Dios estará en todos los pucheros, pero la oposición debe estar para otros asuntos.
* Casi dos años ha tardado Javier Landa en conseguir el consenso necesario para renovar el Consejo Económico y Social de Sevilla (CESS). Digamos que Landa se ha movido a velocidad palaciega. Despacito, despacito. No ha podido sacar adelante su interesante propuesta de colocar como presidenta a la profesora María del Pópulo de Pablo-Romero. En cualquier caso, nada de lo que se cuece en el CESS es motivo de charla en las cafeterías de la ciudad. Aquí cuando se habla del Consejo, sabido es que Consejo no hay más que uno. Ojú.
* El chiste picante del concejal socialista Miguel Bazaga fue el motivo por el que se ‘disolvió’ la tertulia entre concejales cofrades del PP y del PSOE en vísperas de Semana Santa. Se da por sentado que estos encuentros siempre favorecen a quienes ejercen labores de gobierno, por lo que es difícil que los socialistas piquen de nuevo en el cebo. Aunque Torrijos fue en tiempos un disciplinado nazareno de Santa Cruz y de Los Negritos, no participó en el encuentro informal.
Carlos Navarro Antolín | 1 de abril de 2013 a las 5:00

Se acabó la principal fiesta de la ciudad, la más universal y la que debía ser asidero de una economía maltrecha que pretendía beber en el oasis de estos días sacros. Pero tanto hablar del oasis y al final nos pasamos de agua. Al humo de las candelerías, hoy se celebra en el Ayuntamiento el pleno ordinario correspondiente a marzo, la cita que debe reactivar el pulso político de una ciudad que una vez más mirará al horizonte faltándole todos los ingresos extraordinarios que se esperaban de siete días pasados por chubascos, montaditos y sillas plegables a 9,90 euros. El alcalde se ha pasado una Semana Santa demostrando el don de la ubicuidad, ora de visitas matinales a los templos, ora como un cangrejero más delante de la Macarena, ora con breve estación en la sede andaluza del partido en la calle San Fernando para que a este pulpo de la política no se le oxide el tentáculo regional. Al portavoz socialista en el Ayuntamiento, Juan Espadas, se le ha visto este año bastante más que en Semanas Santas anteriores, gracias a que ahora tiene un trío de capillitas que le han asistido (los concejales Moriña, Cabrera y Bazaga), pero sigue teniéndole aversión a la calle…¿o a parecerse a Zoido? Si el PSOE andaluz quiere a toda costa que Zoido sea el candidato de las próximas autonómicas, parece claro que en el PP sevillano estarían encantados con que Espadas repita en la carrera a la Alcaldía. Los de la gaviota están convencidos de la eficacia de los baños de masas que se pega una y otra vez el alcalde, que poco a poco ha ido apagando los fuegos de los grandes frentes laborales que ha tenido abiertos el Ayuntamiento en el tiempo ordinario que transcurre entre la Navidad y la Semana Santa (Lipasam, Polícía Local y Banda Municipal). Por eso han examinado con lupa la supuesta soledad del líder de la oposición cuando se ha dejado ver por los aburridos palcos de la Plaza de San Francisco, donde al parecer no ha recogido muchos saludos. “Alguien que quiere ser alcalde no puede exhibirse sin compañía, ni dar la imagen de que nadie lo conoce. Claro que… ¿quiere Espadas ser alcalde?”
Se acabó la fiesta. Zoido ha ganado un puñado de fotografías y se ha dejado alabar por la calle. Su imagen sigue exenta de aristas. Pese a los 70.000 parados de la ciudad. Pese al 40% que han perdido los hosteleros, muchos de los cuales tienen en la Semana Santa su particular paga extraordinaria. Pese al cierre o mudanza de las empresas. Pese a las grandes verdades que canta el Defensor del Ciudadano sobre la mala educación de algunos policías locales, las mafias del taxi, el desahogo de los ciclistas y los innumerables baches de muchas calles no sólo de los barrios sino del centro más centro de la ciudad. Si hay agua, no hay cofradías, pero se forman charcos. Si hay charcos, el alcalde siempre está dispuesto a ponerse las botas. La calle es capaz de pitarle a una cofradía, hecho insólito; pero no sólo no le pita al alcalde, sino que lo sigue buscando para las fotografías. Y el manual de la falsedad local dicta que a buena parte de esta ciudad le encanta eso de quejarse de mentirijilla por tener a un alcalde hasta en la sopa. Si no quería usted alcalde, dos tazas. De sopa.
Carlos Navarro Antolín | 23 de febrero de 2013 a las 5:00
Tenían que votar y estaban jamando bizcocho, tortilla de patatas, tarta de queso y brownie de chocolate en el despacho de la poderosa delegada de Hacienda, Asunción Fley. El PP perdió ayer su primera votación en un Pleno porque cuatro de sus ediles habían hecho rabona del Salón Colón para saciar la hipoglucemia de media mañana, que por algo dicen los nutricionistas que conviene reducirla para evitar cambios de humor. Yno estaban solos. Les acompañaba el portavoz adjunto del grupo socialista, Antonio Muñoz, que salió del improvisado buffet moviendo el bigote y alabando el brownie. Fley cocinó el bizcocho y el joven concejal José Luis García el resto de las viandas. García se revela como todo un cheff. Los otros dos concejales del gobierno que sucumbieron ante los manjares fueron la delegada de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella, y la delegada del distrito Norte, Evelia Rincón.
La modificación del PGOU necesaria para el desarrollo de la nueva ordenanza reguladora de la instalación de infraestructutra radioeléctrica fue rechazada porque requería de una mayoría absoluta: 17 concejales. El PP se quedó en 16, pero se ganó el bizcocho, no sabemos si cocinado con yogurt de limón, que es el más común; no sabemos si especialmente esponjoso tras aplicar el viejo truco de sustitur parte de la harina por maizena, no sabemos si aderezado con esencia de limón para potenciar el sabor.
Zoido va a tener que instalar un timbre como el del Congreso de los Diputados para avisar de las votaciones. El bizcocho es el nuevo símbolo del poder en años de penuria, la confirmación de que quien manda de verdad en todo ejecutivo que se precie es el responsable de Hacienda, como Javier Arenas dice que le explicó un día nada menos que el canciller alemán Helmut Kohl. De la foto de la tortilla a la foto del marisco. Ydel marisco al bizcocho. Quienes probaron el bizcocho aseguran que bien valía perderse una y varias votaciones. La noticia no estaba en el Pleno, sino en los pasillos. Bueno, estaba en el despacho de la delegada de Hacienda. Como casi siempre.
Monteseirín tenía fama de ser un glotón político, calificativo empleado por el otrora factótum del PSOE sevillano, José Caballos. Fue un alcalde que exigió estar en la mesa de negociación del reparto de poderes con IU, tareas reservadas a los fontaneros. Y estuvo. Porque era un glotón.
Alejandro Rojas-Marcos se alimentaba de nueces en los días de campañas electorales, siempre regadas con agua mineral. YZoido trabaja la melva con y sin campaña. Para dulces siempre tiene preferencia por los del obrador familiar de Fregenal, de contrastada calidad y variedad.
La pena es que nadie invitó a bizcocho al presidente del Pleno, el catedrático Landa, al que se le suele sorprender comiendo en el mismo Salón Colón cuando cree que nadie lo mira. Hasta un montadito escondió en una ocasión bajo la mesa. Como aquella concejal del PP que ocultó la revista del corazón en un Pleno, pero que cuando mojaba el dedo en saliva para pasar la página pegaba el cante. Menudo cante aquellas páginas en colorín sobre las vacaciones de Carmen Martínez Bordiú y José Campos durante cierto debate sobre los presupuestos…
Y Torrijos, si alguna vez come en público durante el Pleno, elige la frugal opción de los frutos secos. Para eso es de izquierdas. Algunas caras del PP ayer al perder la votación eran para cantarles saetas. Pero no era para tanto: el bizcocho no rompe la vigila del viernes de cuaresma.
Está claro quién parte el bizcocho. Y quién lo reparte. La delegada de Hacienda es la que manda. Con dinero o sin dinero. Pero siempre con bizcocho. Ypara el PSOE, el brownie de Pepelu.
Carlos Navarro Antolín | 19 de febrero de 2013 a las 5:00

El gallo ya no cacarea, el Ayuntamiento le ha cerrado el pico y le ha sellado el corral. Clausurado por orden de la Delegación de Medio Ambiente. Ya no corre la ginebra por la esquina de Arfe como ya no hay cigarreras por la calle San Fernando. El PSOE protege el lince y el PP manda callar a los gallos, aunque algún tesorero le ha salido gallito y vaya cómo le está galleando al gallego de la Moncloa. Al Gallo Negro le ponen sordina porque hacía ruido, ay si el gallo soltara los ilustres nombres y contara los ricos plumajes de la Sevilla a la que embelesó en noches de cacareo y bayas de enebro, noches de Navidad que eran prolongación de la tarde, noches de orín en el pasaje de Sánchez Bedoya que rima con el… pipí. Ese pasaje forma parte de la guía secreta de los urinarios públicos de Sevilla junto a los callejones de Oropesa, Morgado, Azofaifo, Acetres… Gallo blanco, gallo negro, lo importante es que corra la ginebra. Y ya no corre porque la derecha le ha metido la guadaña a la milla de oro del gin tonic empezando por su establecimiento más joven. Cuando las plumas del gallo veas cortar…
Adiós a las noches abrigadas con la Belstaff y los cuellos de camisas Façonnable. Llegó el comandante y mandó callar. Del gallo negro al gallo mudo. Que corra el zotal, que corra mucho, como si fuera esta noche la última vez.
Carlos Navarro Antolín | 15 de febrero de 2013 a las 21:04
Que un político de la oposición que pretende ser visto como alternativa de gobierno promueva una campaña de desprestigio contra dos marcas comerciales (Danone y Cargill) que anuncian su marcha de la ciudad es un ejercicio de irresponsabilidad. Si Juan Espadas no conoce otra serie de medidas, no se le ocurren otras ideas ni dispone de otros recursos como representante público para defender los derechos de los trabajadores de esas empresas que echarle directamente los gatos a ambas firmas, se pone a la atura de los presidente de fútbol que se comportan como forofos. Ahora es cuando se explica la calma del PP sevillano en tiempos de marejada nacional. Lo de activar campañas de desprestigio tiene mala música y se aleja de esa posición del centro político que permite pescar en todos los caladeros electorales. Debe ser más bien el ruido que se hace desde la bancada de la oposición para hacerse oír cuando el grupo político tiene el aspecto de un ejército vencido, el alcalde ha salido reforzado tras una huelga salvaje y media ciudad anda mirando al cielo para ver si salen los pasos del vía crucis de la fe, que fe es la que hay que tener para seguir leyendo algunas informaciones de la política municipal. En los últimos años hemos visto oposiciones planas, agresivas y hasta histriónicas, como cuando Beltrán Pérez (PP) sacó un cencerro en la sala de prensa en una maniobra claramente efectista. Las campañas de desprestigio contra empresas promovidas desde una sede institucional son la huida al monte, una suerte de endurecimiento de un discurso que vuelve a dar la razón a FG cuando reclama que el PSOE debe recuperar la vocación de mayoría. No tiene sentido que Espadas participe del Corpus o de la procesión de San Clemente y pegue la espantá de un hospital donde se inaugura una planta para niños con cáncer en el momento que un sacerdote bendice las instalaciones, salvo que el socio de gobierno autonómico (IU) obligue a suspender los villancicos en el Parlamento y alejarse de los curas porque las sotanas deben producir urticaria. A Dios rogando en Sevilla y con el mazo dando en Andalucía. No tiene sentido que Espadas fomente las relaciones con la patronal para chinchar a Zoido cuando la ocasión la pintan calva y se revista después de un sindicalismo radical y pancartero para captar un puñado de votos (seguro que son más los que pierde) o rebañar un par de efímeros titulares, a no ser que tenga interiorizado que el PSOE sevillano está como el federal en los últimos meses: sin levantar cabeza a pesar del tufo que emana la marca electoral del PP. No es ese el socialismo moderado de los grandes años de este partido. Está visto que la oposición también tiene su particular operación talento y da sus particulares bandazos. El PP se pudre y el PSOE está como la perdiz: mareado.
Carlos Navarro Antolín | 13 de febrero de 2013 a las 21:24

Fue el título pretencioso de una exposición que está en la memoria colectiva de la ciudad: La mirada del otro. En la Plaza del Triunfo estuvieron cara a cara el Giraldillo original y la réplica. Se miraron durante un mes. Y los sevillanos disfrutaron desde unas pasarelas de la Giganta de verdad, oxidada y corroída, y de la copia, nuevecita, impecable y exenta de pátina, todo lo cual en una ciudad tan aficionada a los pastiches y al fachadismo. Esta ciudad es mucho de mirar y de mirarse, de descorrer los visillos, de buscar el morbo con la vista, de dejar clavada la mirada, de mirar sin ser visto, de ver, oír y callar, de mirar a través de los espejos, de taparse para no ser mirado. El alcalde se ha encontrado por una calle de Triana con una trabajadora de Lipasam, pesadilla de febrero. Cruce de miradas tras la guerra, cruce de miradas en tiempos de paz. Hablando se entiende la gente, mirándolas se las conoce. Hay miradas que matan, que dejan huella o que reconcilian. Miradas rencorosas, indulgentes o de indiferencia. Las miradas tienen su semántica. Lo peor es cuando la gente ni se mira. Entonces hablan las espaldas y rugen los silencios. Y aquí, al menos, se han vuelto a mirar el uno y la otra. El alcalde y Lipasam.