Carlos Navarro Antolín | 11 de diciembre de 2012 a las 21:00

Dice Torrijos en su blog que al concejal de Turismo, Gregorio Serrano, lo conocen ya por el Willy Fog del gobierno por sus viajes a Japón, Portugal y Estados Unidos. Al portavoz de IU se le ha ido la mejor. Con lo ocurrente e ingenioso que es este perifrástico político, se le ha ido vivo al corral el toro del viaje de Serrano. La oposición debe fiscalizar la tarea del gobierno, hacer las funciones de control de la gestión, anticiparse a las jugadas, procurar marcar la agenda política con iniciativas propias. Cada concejal del gobierno debería sentir en la nuca el aliento de un concejal de la oposición. Venga, todos a jadear y que se note el vaho… Que todavía estamos esperando la rueda de prensa de Torrijos sobre los presupuestos de 2013.
-No tiene usted caridad. Que sólo son dos concejales y tardan más en leerse los papeles, hombre.
Lo dicho. A Torrijos se le ha ido la mejor en lo del periplo estadounidense. La delegación sevillana ha vendido en Nueva York el título de Sevilla como capital mundial de la tapa. ¿Y saben ustedes lo que ha dicho el baranderío de ultramar para explicarles a los yankis en qué consiste una tapa? Reproducimos literalmente la explicación: “La intención del Ayuntamiento sevillano y de la Asociación de Hostelería es potenciar la idea de Sevilla como capital mundial de la tapa, un concepto mundialmente reconocido pero que pocos extranjeros asocian con nuestra ciudad, donde nació esa modalidad de comida en pequeñas dosis”. Esto de la comida en pequeñas dosis recuerda a los oferentes de empleo de Griñán, que no eran otra cosa que los parados. O a los trabajadores en formación de Zapatero, que no eran otra cosa que los desempleados. ¿No hemos tenido que aprender aquí a llamarle whopper o big mac a una puñetera hamburguesa por cuyos orígenes es mejor no preguntar? Porque lo nerviosa que tenían que estar algunas vacas… Pues que aprenda el yanki a decir tapa. O acabaremos preguntándole al camarero por la lista de comida en pequeñas dosis, que ya sabe usted cómo es la letanía: tenemos la pequeña dosis de mero empanado, la pequeña dosis de ensaladilla, la pequeña dosis de chipirones en su tinta, la pequeña dosis de adobo con o sin pequeña dosis de mayonesa, la pequeña dosis de atún encebollado…
O quizás Gregorio Serrano haya dado en el clavo. Porque visto el tamaño de las tapas de algunos bares de hoy, tal vez lo apropiado sea hablar de pequeñas dosis, sobre todo cuando sirven la ensaladilla en bolitas de helado, una práctica denunciable ante el Defensor del Pueblo, por lo menos. ¿No ha inventado Jesús Becerra la tapa-postre? Pues claro. ¿Qué es sino un postre pequeño? Una tapa-postre de toda la vida. Lógica aplastante con el lenguaje adecuado. Sea como fuera, eso de pedir una cerveza y jamarse una pequeña dosis de cualquier vianda, suena a alijo incautado por la Guardia Civil o a prospecto del bisolvón. Aquí lo que de verdad se sirve en pequeñas dosis son los vasos de agua de Ochoa. Anda que no.
Que se vuelvan ya para acá los hombres de Willy Fog que el mapping ya ha empezado. No vayan a seguir rebautizando cosas y acabemos hablando de las plataformas cargadas por las cervicales de más de 30 hombres con santos en lo alto.
Carlos Navarro Antolín | 9 de diciembre de 2012 a las 5:00

Se pararon los relojes. Se calentaron los botellines. No se habían visto desde aquellas vísperas de la huelga general, que en Sevilla ya se sabe que una víspera vale mucho más que su correspondiente festivo, una víspera se vive con una intensidad inusitada. Y un festivo casi se emplea en dormir los efectos de la víspera. Aquel 13 de noviembre se conoció que el Caixafórum no se instalaría en las Atarazanas, sino en la Torre Pelli.
Ocurrió el pasado viernes a mediodía, a esa hora peligrosísima en la que la mañana deja de serlo y la tarde aún no ha perdido luz, en ese agujero negro de la hostelería que conforman Trifón, Casa Moreno y Becerra, ese cruce entre Gamazo y Joaquín Guichot en el que entendidos en la materia aseguran que se sabe cuándo se entra pero nunca cuándo se sale. En esos agujeros negros se producen las fusiones más extrañas, los encuentros de mayor morbo y unas apreturas en las barras que son como bullas de Semana Santa en las que de forma improvisada se organiza una corriente hacia fuera y una corriente hacia dentro, señores vamos a colaborar con la hermandad para que el paso pueda avanzar.
Viernes a mediodía, decíamos. Eran las 14:45 horas. El alcalde procedía de El Portón, donde brindó con el equipo al completo de la Delegación de Hacienda tras cerrar los presupuestos de 2013. Y el arquitecto procedía de la barra de Trifón acompañado por su mujer. Para ambos el sitio era lugar de ‘segunda estación’. Juan Ignacio Zoido se marchó de la taberna de General Polavieja a Casa Moreno, santuario del emparedado y el chicharrón de Cádiz. Se tuvo que quedar prácticamente en la puerta, acodado en la barra de la zona de tienda. Le acompañaban su inseparable jefe de gabinete, Alberto Díaz, y el presidente de la Federación Española de Baloncesto, el extremeño José Luis Sáez. De pronto llegó al establecimiento Guillermo Vázquez Consuegra, el arquitecto cuyo proyecto de rehabilitación de las Atarazanas ha quedado orillado. Unos dicen que por culpa de Zoido al demorar la concesión de la licencia y empeñarse en exigir un plan especial. Otros que por la lógica y legítima decisión de La Caixa de querer darle uso a la Torre Pelli instalando en ella el Caixafórum.
Los minutos pasan. Vázquez Consuegra y su mujer salen de Casa Moreno. En la puerta siguen Zoido y su comitiva, a la que se incorporan momentáneamente algunos conocidos (Luis Miguel Martín Rubio, entre ellos) y los habituales espontáneos de parabienes o reproches. El arquitecto va con gafas de sol. De pronto, efectivamente, se calientan los botellines y se resquebraja la melva. Sin mediar saludo ni otro tipo de introito, el arquitecto irrumpe en la escena:
-Alcalde, ¿me podrías explicar por qué te parece poco serio mi proyecto para las Atarazanas?
Y Zoido, lógicamente, se extraña. No sabe si mirar los quesos o los paquetes de alubias que le rodean. Sólo falta que suene la música. Terror en el hipermercado, horror en el ultramarinos.
-Es que como has dicho que vas a buscar un proyecto serio para el edificio, debe ser que el mío no te parece serio.
Se suceden varias preguntas más, ya sin gafas de sol. “¿Conoces, alcalde, mi proyecto para las Atarazanas?” “¿Has visitado alguna vez algún Caixafórum?” El alcalde le explica que ha visitado el de Madrid. Y se entabla una conversación (llamémosla así) de 25 minutos en la que tercian de vez en cuando otras personas, conscientes de la tensión que pudiera entrañar el encuentro. Mientras, en ese trozo de barra, ya no quedan botellines, tan solo alguna copa de tinto, restos de melva y patatas fritas Perdi, la prestigiosa marca de Aracena.
Lo que el Caixafórum ha separado, lo une Casa Moreno. Por algo le llaman el agujero negro. Bares, qué lugares…
Carlos Navarro Antolín | 7 de diciembre de 2012 a las 20:07
La delegada de Hacienda se ha podido ahorrar la rueda de prensa de supuesta presentación de los presupuestos de 2013. Si no llega a ser a preguntas de un profesional de la información, no nos enteramos de las cifras del presupuesto consolidado, en el que de verdad se comprueba que los ingresos caerán 129 millones de euros y los gastos se reducirán en 96 millones. De poco sirve conocer las cuentas si están excluidos los organismos autónomos y las empresas municipales, de los que no se da un sólo detalle en los 24 folios que se han entregado a la prensa. Ha sido un blablablá, una suerte de tomadura de pelo, una pérdida de tiempo y un ejemplo de información sesgada y de escasa transparencia. El dossier apesta a cocineros malos, toma por tontos a los periodistas y sólo refleja las cifras que le convienen al gobierno. Podían haberse tomado la molestia de taparse en algún burladero, en algún cuadro de cifras, en alguno de los cientos de recursos que se manejan para ser utilizados como escudos. Donde interesa un porcentaje, aparece un porcentaje, pero sin cifra. Donde interesa la cifra, aparece la cifra, pero no el porcentaje. ¿Por qué no se explica a qué parcelas afectará la reducción de 96 millones de euros en el apartado de los gastos? ¿Por qué no se explica a qué se debe la caída en casi 129 millones de euros de los ingresos? A lo Mourinho: ¿Por qué?
Si desalentadora ha sido la primera rueda de prensa sobre los presupuestos de 2013, no menos lo ha sido la primera reacción del PSOE. El portavoz municipal, Juan Espadas, se ha quejado de la fecha en que el gobierno presenta las cuentas, lo que provoca que, según admite abiertamente, no haya un análisis exhaustivo por parte del principal grupo de la oposición… hasta el lunes. ¡Toma del frasco, Carrasco! ¿Nadie de la oposición trabaja un viernes por la tarde como para salir el sábado con un avance de las conclusiones? ¿Ninguno de los once concejales la dobla durante este falso puente festivo? ¿Nadie, a la hora que es, se ha leído los 24 folios en los que se avanza, al menos, aquello que al gobierno le interesa vender?
La verdadera realidad es que si no es a preguntas de un periodista con olfato, ustedes a esta hora ignorarían que el Ayuntamiento de Sevilla prevé una caída de los ingresos de 129 millones de euros y un recorte en los gastos de 96 millones. Unos sesgando y los otros parasitando. Siempre nos quedará el mapping.
Carlos Navarro Antolín | 5 de diciembre de 2012 a las 18:16
Hay armas que las carga el cojuelo y coincidencias que la socorrida ironía del destino no es capaz de mejorar. Anoche se celebró la proclamación de los reyes magos, aquellos que fueron nombrados al fresquito de los aires acondicionados del verano. Ya se sabe que en esta ciudad los Oscar de la cabalgata se reparten en julio y la portada de la Feria se elige en agosto, para que luego haya largones porque los libros de los escolares se ponen a la venta un mes antes del inicio del curso, largones con cocodrilos en los bolsillos para pagar los libros pero que se pelean en la barra de Los 100 Montaditos por convidar a los amigos bajo la mirada agresiva de la parienta que ya te enterarás cuando lleguemos a casa. Pues tras el peñazo de los discursos oficiales, los reyes se organizaron su canapé particular en distintos restaurantes de postín, que eso de jamar de Bollullos, pagándose cada uno lo suyo, está estupendamente. Como los guantes Pinos, es divino. En una de esas cuchipandas estaba Melchor trabajando el caballito de jamón cuando se sumaron a su velada el presidente del Ateneo y el presidente del Consejo de Cofradías. Dos cabalgan juntos… Lo mejor viene cuando en ese mismo restaurante se encuentra también Javier Arenas, pero en otra sala, conste en acta que después vienen los problemas. Menuda conjunción planetaria: el Consejo de Cofradías, el Ateneo y… (redoble de tambores) el incombustible y felino Arenas. Dios los cría y el caballito de jamón los junta. O los acerca, porque ya decimos que juntos no estaban exactamente. Los clientes de la barra no salían de su asombro cuando vieron salir del restaurante a Alberto Máximo Pérez Calero y a Carlos Bourrelier. Mucho menos cuando a los tres minutos abandonó casualmente el local el factótum del centro derecha andaluz: Arenas para el público de a pie, el Arenas para los antiguos del partido (exclúyase a Albendea, que es hombre refinado en el trato y no antepone artículo a nombre propio) y simplemente Javié para los allegados. Javié para arriba y Javié para abajo, que a ver cuando a Javié me lo hacen ministro y deja vivir a las criaturitas de San Fernando (la sede, no el cementerio) que este hombre no para, que es de Duracell y que cada vez que se deja retratar con Griñán, oh casualidad, sube el precio del pan en el partido. Pues quedóse el restaurante despoblado y sin el lustre de tan reales pavos cuando se oyó una de esas sentencias que merecen lápida y cortinilla descorrida:
-Compadre, el que peor futuro tiene de los tres que han salido no es precisamente Arenas… Esta vez te digo yo que no.
-Qué razón tienes. Lo de Javié tiene arreglo. Pero lo del Ateneo y el Consejo… es para decirle al dueño que cuente si le faltan cubiertos.
Carlos Navarro Antolín | 3 de diciembre de 2012 a las 12:52

El Salón Colón vivió un Pleno virulento, con protestas airadas de trabajadores de Mercasevilla que arremetieron de lo lindo contra el gobierno del PP, contrarios a la liberalización de servicios. La letanía de adjetivos no la mejora un carretero, ese hombre de lengua larguísima y viperina que se pone de ejemplo a los niños para que hablen con corrección. A Zoido y al presidente de Mercasevila, Gregorio Serrano, le dijeron de todo en distintos momentos. Pinocho, mentiroso, fascista, embustero, cabezón… El rito es siempre el mismo. Los manifestantes llegan, se sientan y esperan su momento. La protesta dura dos minutos, el tiempo que tardan los agentes en efectuar el desalojo. Un trabajador se dirigió a Serrano: “¡Yo sin pan, tú sin pan!” Y entre el griterío se le acertó a oír que ésa era su ley. Episodios municipales, escenas de crispación. Silencio frío el que se instaura de pronto. Y así hasta tres veces. En el exterior sigue la procesión con sirenas y cacerolas: “¡Zoido, cab… sal al balcón!”
La oposición anduvo flojita en su crítica al gobierno por la liberalización de servicios en la lonja. Ahí Serrano recordó con seriedad y contundencia todos los lastres del PSOE en cualquier asunto que huela al Merca (desde los dos famosos ERE hasta los almuerzos con mariscos) y recordó cómo se ha reunido con todos los trabajadores afectados: “Los he visto cara a cara a todos y cada uno de ellos, lo que ustedes nunca hicieron, que no dijeron ni pío. Entonces les importaba un rábano el empleo público y de calidad. Les importaba un pimiento”.
Si no había suficiente tensión en el Pleno, parió la abuela. El presidente de la sesión, el impagable Javier Landa, llamó al orden a uno de sus filas, Beltrán Pérez, que pretendió votar de pie y desde fuera de la bancada. “Tome asiento para votar, señor Pérez”. Y el señor Pérez se hizo el remolón. El profesor le instó a sentarse por segunda vez. Y el rebelde señor Pérez tomó asiento. Y votó.
Pero para estampa impagable la de la concejal socialista Adela Castaño, aquella que fijó en las doce de la mañana la hora a la que se despiertan en la zona nacional de Los Remedios. Estuvo todo el Pleno luciendo gorro y largo collar de perlas. Una concejal tocada. Una perla… Tendrá privilegio por bula, como los seises de la Catedral, esta suerte de retrato de la pintora Tamara Lempickam. O mejor, de Leni Riefenstahl del palomar. De la Belle Epoque al crack del 29. Del gorro de Adela a quién sabe si el final de la crisis del PSOE tras los batacazos electorales. De la foto de la tortilla a la foto del gorro. Cuando el grajo vuela bajo, ponte el gorro. Landa se tragó el gorro de Adela. Pero no la desaplicación de Beltrán. Claro, como Landa se jamó una vez un montadito a escondidas en un Pleno. Y a otra concejal del PP la trincamos un día leyendo el Hola… Todos los pájaros comen trigo y siempre la culpa es del gorrión. Perdón, de Beltrán.
Carlos Navarro Antolín | 28 de noviembre de 2012 a las 5:00

Se acabó la Nova Roma. Y tanto. Pegó el cerrojazo el acudidero de las señoronas y parece que a la calle Asunción le miró un tuerto desde aquel día. Ya van por quince los locales de escaparates con papeles de periódico y letreros fluorescentes con los teléfonos móviles de los corredores de fincas, que antes tenían una larga lista de pretendientes y ahora tienen en su agenda media Sevilla para alquilar y la otra media para arrendar. Se acabó la Nova Roma y llegó a paso lento la decadencia con el peligro sordo del colesterol, que ya sabe usted que no avisa. Asunción ahora es más habitable, según el adjetivo monteseirinesco preferido, pero los niños que juegan a la pelota no consumen. La ciudad de las personas… que no consumen, pero que se hartan de pasear. Poco hay más sevillano que pasear, que es de gorra. Al perro flaco de una Asunción sin Nova Roma todo son pulgas: la peatonalización, la crisis, el envejecimiento del barrio… O se ven abuelos, o se ven abuelos con nietos. La edad media está como la clase media: cada día más desaparecida. La generación que tenía en Los Remedios de los años 90 un referente del ocio nocturno, que iba a Las Riendas, que consumía la ensaladilla a 25 pesetas en el Tendido Cinco, que probaba los chupitos de extraños colores en el Ferrari para horror de los vecinos de Madre Rafols o que poblaba la placita del Fresa las noches de los fines de semana, está ahora en la diáspora del Aljarafe o en otros distritos mucho más cómodos y mejor comunicados, desde donde se sale en coche de la plaza de garaje, se aparca de balde en el centro comercial y se regresa en coche de nuevo a casa. Los Remedios es un barrio viejo con Metro pero sin Catedral. Con mucho cofrade, pero sin cofradía. Se acabó la Nova Roma. Ya no se ven cigarreras por la calle San Fernando, ni coches en doble fila recogiendo los chaqués en Ibáñez, que viste al pregonero de la Semana Santa mientras siga existiendo el Pregón… Ojú, el Pregón. Los niños pueblan las tardes de una Asunción low cost. No consumen, pero son la esperanza. Sin consumo no se sale de la crisis. Sin niños no hay mañana. El Imperio Romano cayó. No iba a caer la Nova Roma… Unos pregoneros vienen y otros van, Ibáñez siempre está. Como Asunción, una dama envejecida amortiguada por los niños. Tenga cuidado que de tanto mirar locales vacíos se ha metido en el carril bici…
Carlos Navarro Antolín | 26 de noviembre de 2012 a las 11:24

Será porque es la versión hostelera del Juan sin miedo por lo que no se calló cuando el golferío de Mercasevilla le pidió el impuesto revolucionario, será por eso que Pedro Sánchez Cuerda ha bautizado esas mesas altas que le comen terreno a los veladores de toda la vida como los quitamiedos, en sustitución de unas mesas bajas que, por cierto, parecen en muchos casos sacadas de la casita de Pin y Pon. Se sienta usted en esas mesitas de casita de muñeca que ahora se destilan en muchas cafeterías y experimenta una sensación próxima al gigantismo, cuando no de incómoda apretura si el establecimiento está cargado de público.
-¿Has cogido varios kilos, no?
-¡No, qué va! Es que estoy sentado en una mesa de Ochoa y me sobran piernas por todos lados.
Lo de las mesas altas como quitamiedos, según el ilustre tabernero, es para no asustar a la cada vez más tiesa clientela, escarmentada de los puyazos que en tiempos del maná se pegaba por el mero hecho de sentarse. La mesa alta es una suerte de mixtolobo: ni es el velador con mantel y servilleta en floritura donde el camarero levanta la vara en cuanto avista al comensal (mejor sin sal, que es más sano) ni es el taburete pelado y mondado con o sin resbaladero para apoyar el pie. Lo del quitamiedos de Sánchez Cuerda, qué quiere que les diga, suena a cuesta de la media fanega de los años ochenta, que era cuando tenía mérito subir la cuesta de la media fanega detrás del camión de turno camino de Extremadura. Aquellos quitamiedos de carretera ni quitaban el miedo ni ná. Lo mejor era no mirar por la ventanilla del coche hacia abajo y clavar los ojitos en la trasera (culo) del camión, ora con jamones de Jabugo para colocarlos en el mercado salmantino, ora con productos de la huerta murciana con destino a Portugal. Las mesas altas son esos quitamiedos de la hostelería de hoy. Ni sentado del todo, ni de pie del todo. Ni ración, ni tapa. Mejor, como siempre, no mirar para abajo. Y pedir el chupito de la casa.
Carlos Navarro Antolín | 24 de noviembre de 2012 a las 5:00

En Sevilla hay procesiones para minorías. Sin pasos, sin música, sin varas, sin cirios, sin controles horarios. Procesiones que son como ritos casi ocultos, sin anuncios ni publicidades. San Clemente reúne cada mañana de 23 de noviembre a un grupo de incondicionales a una cita que se celebra temprano, en la penumbra de la Catedral y con la asistencia de la corporación municipal con sus correspondientes maceros y la pareja de ordenanzas con guantes blancos. El cabildo eclesiástico y el cabildo municipal, que antaño se llevaban como el perro y el gato, celebran juntos la reconquista de Sevilla con una procesión instaurada en 1255 por Alfonso X El Sabio. El alcalde, antiguamente asistente, porta la espada del Rey Santo. Dicen las malas lenguas que cuando Fernando III de Castilla entró en Sevilla con los caballeros veinticuatro se encontró con José Joaquín Gallardo en el decanato del Colegio de Abogados, Antonio Silva Florencio en el Consejo de Cofradías y José Cañete en Aprocom.
Zoido portó la espada por segunda vez. Del PP asistieron 17 de los 21 concejales. Del PSOE, sólo dos de 11. El socialista Juan Espadas debutó este año en la procesión. Le acompañó el concejal Alberto Moriña, portavoz adjunto del grupo socialista y reserva espiritual de la oposición municipal. Y de IU, ni estaban, ni se les esperaban, pues la costumbre es no participar en actos religiosos. Mucho menos si se trata de recordar reconquistas que el código de lo políticamente correcto prohíbe en su capítulo primero. A Torrijos no debe hacerle mucha gracia la fórmula del juramento que se le hace prestar al alcalde (en ella se habla de los agarenos) para que devuelva la espada al término de la ceremonia.
Al alcalde lo recibió en la Puerta de San Miguel el canónigo Pedro Ybarra. Zoido entró y saludó al primer agente de gala de la Policía Local. La procesión tiene un cortejo muy peculiar. Primero forman unos señores de traje oscuro y medallas que se dedican al estudio de la vida de Alfonso X El Sabio, después un largo tramo de señores con capas albas, que son de la orden de San Clemente, fundada antes de ayer por la mañana, a finales de los años ochenta. Algunas damas vinculadas a esta orden lucen mantillas negras. Todo muy historiado. Al término se pudo ver a algunos de ellos con la capa recogida sobre el antebrazo y la cerveza en la mano. Sin consumo no se sale de la crisis.
Los canónigos forman a continuación luciendo la espléndida colección de capas pluviales del Cabildo. Especial mención merece la que luce el deán, para el que se reserva la de las estrellas. Si el alcalde lleva la espada, el concejal más joven de la corporación, en este caso José Luis García, porta el pendón. El año pasado le criticaron el color del abrigo. Y este año la forma de portar el pendón, en vertical, en lugar de llevarlo terciado sobre el hombro. Un canónigo comentó después que un concejal debe saber cómo se lleva el pendón. Doctores tiene la Iglesia. Y por lo que se ve, también ingenuos. Será que Roma ya no es lo que era desde que nos han contado lo de los belenes sin. Sin buey ni mula.
Al alcalde portador de la espada no se le escapa ni un detalle de cuanto acontece alrededor… El canónigo Adolfo Petit lleva la reliquia de San Clemente. Yel público va acompañando el cortejo como puede, sorteando vallas, cintas, el entarimado del altar del jubileo y hasta al tío que trata de filtrar los accesos interrogando si va usted a la misa no vaya a ser que lleve otras aviesas intenciones. La Catedral, siempre tan hospitalaria. Al turista del pantalón corto y pelambrera al aire, como pasa por taquilla, no se le cuestionan sus intenciones.
Acabada la ceremonia, Zoido fue hasta la Capilla Real y devolvió la espada tal como había jurado. Se ve que San Fernando, que conquistó Sevilla en 1248, hace que los políticos cumplan sus promesas.
Carlos Navarro Antolín | 22 de noviembre de 2012 a las 5:00
Los teletipos hay que leérselos enteros. Como las instrucciones del champú. Se lee usted la letra pequeña del gel del baño y es que aprende en un santiamén a hacer enormes cantidades de espuma. Vierte un dedito del producto bajo el chorro del agua, tal como explican amablemente en el bote y, hala, venga a subir la espuma. Se topa uno con el teletipo que anuncia que el PP de Sevilla aprobará mociones contra los desahucios por empresas públicas en todos los ayuntamientos y se encuentra, oh sorpresa, con una verdadera joya, un gato encerrado, una perla escondida, un por aquí te quiero ver que me la han colado y casi no me doy cuenta. En ese mismo texto donde Juan Bueno posiciona la gaviota sevillana a favor de querencia de uno de los temas de mayor sensibilidad en la España de finales de 2012, el flamante presidente del PP sevillano aprovecha para colarnos la muñeca chochona en forma de ingreso en el organigrama del joven concejal José Luis García. Fíjense cómo el teletipo lo carga el diablo: “Por otra parte, el Comité Ejecutivo ha aprobado también el nombramiento de José Luis García como coordinador territorial del PP de Sevilla por el importante trabajo que ha desarrollado desde Nuevas Generaciones por llevar el proyecto popular a nuestra tierra y contribuir de forma decisiva al avance que nuestra formación ha tenido en la provincia”. Vamos, que se dice ya que tienes más peligro que un “por otra parte”. Pista, que va el artista preguntando y señalando con el dejo en el ojo del baranderío del PP hispalense: ¿Pero este García no era el que nada más desembarcar el gobierno de los 20 concejales se dedicó a colocar a parientes y afectos en los distritos? ¿Pero este García no era Pepelu coloqueitor, que le costó el primer disgusto al alcalde Zoido? ¿Pero este García no provocó que el alcalde tuviera que pedir disculpas?
El PP siempre critica, no sin razón, que cuando la izquierda comete ciertos pecados o incurre en ciertas desaplicaciones (Cantatore dixit) parece disfrutar de bula. Dos ejemplos aún recientes: nadie dice esta boca es mía cuando Alfonso Guerra se mete con la juez Alaya con insinuaciones maliciosas ni cuando Diego Valderas refiere el tamaño de los pechos de una dirigente política. Si hubiera sido Javier Arenas el protagonista de semejantes necedades, lo del betunero del Palace se queda en pellizco de monja de la que le hubiera caído. Por eso ahora cabe pensar que si el PSOE o IU hubieran aupado en sus organigramas a un enchufador de parientes, el PP hubiera tardado dos minutos en escupir el teletipo cual puñado de sal en la herida del pasado. No se pierdan la explicación del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, para bendecir el nuevo cargo de coloqueitor: “Quienes conocemos a García sabemos que es una persona totalmente entregada a su trabajo, a los sevillanos y a las ideas del Partido Popular, hechos que demuestran que la organización juvenil que preside desde 2009 haya crecido en la provincia más que nunca hasta ser de las primeras en Andalucía, así como el buen trabajo que también realiza en el Distrito Sur de Sevilla donde ejerce como concejal delegado”.
Como diría el galo desanimado e incrédulo de las viñetas del inolvidable Astérix tras perder la carrera en los Juegos Olímpicos: “Juan Bueno ha debido comer un jabalí en mal estado”. De otro modo no se entiende. Siga el PP enalteciendo a los enchufadores. No sólo no dimitió García cuando debió dimitir, no sólo no lo cesaron cuando debió ser cesado, sino que lo hacen coordinador territorial. Como diría el capataz para animar a la cuadrilla: ¡Olé la gente con arte que oléis a canela y clavo!” Y nos cuelan el nombramiento en el interlineado de un teletipo sobre los desahucios. ¿Había o no había gato encerrado? Miau, miau y requetemiau. Que suba, que suba la espuma en el PP de tanto echarle champú al chorrito del agua. Que la cosa al final siempre acaba en desahucio.
Carlos Navarro Antolín | 21 de noviembre de 2012 a las 5:00

La última asamblea general del Ateneo resultó ser un gallinero. Las heridas abiertas por la crisis de los Melchores siguen sangrando. La institución está decadente hasta el punto de que la sesión duró cinco horas como consecuencia de las continuas interrupciones, llamadas al orden, quejas, disputas personales, expulsión de asistentes que no eran socios y repetidos conflictos porque no coincidían el número de votos con los presentes en la sala. La grabación de la asamblea revela mil y un detalles de todo lo que ocurrió. Un caos. La clave de fondo estriba en que una plataforma de más de 150 ateneístas, de acuerdo con los estatutos vigentes, había presentado días antes la solicitud de convocatoria de junta general para acordar el cese de la actual junta directiva y la convocatoria inmediata de elecciones. La actual junta, que preside Alberto Máximo Pérez Calero, consideró que la solicitud no era adecuada (faltaban, dicen, los documentos nacionales de identidad, entre otras supuestas irregularidades), pero aún así decidió llevar la petición al orden del día de la junta. La plataforma se negó a que se votara su petición, alegando que se trataba del ejercicio de un derecho estatutario y que, por lo tanto, no era susceptible de ser votado.
Se lió parda en este punto. Y en casi todos. La noche empezó con una embrollada discusión sobre el número de votos delegados, el número de presentes y hasta el número de los asistentes que habían delegado su derecho a sufragio pero que finalmente se personó en la sede de la calle Orfila. Un enredo. Hasta la presencia del fedatario público fue discutida por algunos ateneístas. La grabación da cuenta de un diálogo a voces y crispado por esta cuestión:
–¿Qué hace aquí un notario, señor presidente?
–Lo hemos creído conveniente para levantar acta en caso de incidente.
–¡¡¡Para levantar acta ya tenemos al secretario general!!
Y siguió el revuelo. Perdón, la asamblea. Acto seguido, una joven que acompaña en la sala a la hija de un alto cargo de la junta directiva es “invitada” a abandonar el lugar porque se confirma que no es socia. La afectada se marcha airadamente. El notario sigue mientras tanto comprobando el número exacto de asistentes. Una labor de chino en la que seguro que recordaría sus años de paciente opositor. La asamblea se desmadra. Las cifras bailan. Se pide la suspensión. El presidente grita. Parece que el notario amaga con marcharse. Alguien afirma: “¡El notario no puede dar fe de algo que se va a votar y no se sabe cuántos y quiénes vana votar!”
Un asistente –conocido catedrático de Universidad– pide la resurrección del espíritu ateneísta para calmar los ánimos. Vano intento. El notario aconseja un receso y se suspende la sesión durante casi media hora hasta que se comprueba el número exacto de asistentes y de votos delegados. Tras la reanudación, la trifulca retorna a cuenta de las propuestas presentadas por varios ateneístas relativas a diversos puntos del orden del día. El presidente asegura que desconoce el asunto. Se oyen quejas. Un ateneísta –ex presidente de un importante colegio profesional– asegura que esas propuestas se deben debatir en ruegos y preguntas. “¡Aquí no es infalible ya ni el Papa!”, dice en medio de la discusión. Otros ateneístas hablan de “incumplimientos garrafales de los estatutos”. “¡Vamos a colaborar con el presidente!”, se ruega desde la mesa para aprobar las cuentas. Hay quejas porque el secretario general del Ateneo se ha reído tras la votación en la que ha ganado con claridad la posición defendida por la mesa: “¡Nadie de la mesa debe reírse, señor presidente!”
El punto máximo de tensión se alcanza con la votación sobre la petición de asamblea extraordinaria. El promotor de la plataforma, Anselmo Valdés, expone que no procede la votación, puesto que la convocatoria de asamblea es automática siempre que lo pidan por escrito un número superior al 10% de los socios. La mesa le responde que las firmas presentadas no son legibles y que ningún ateneísta ha confirmado su rúbrica, pese a que se han enviado cartas con tal finalidad. Valdés lee varios preceptos de los estatutos y, al final, recuerda el artículo primero, que dicta que “el Ateneo es una asociación cultural, científica, literaria y artística de carácter libre, independiente y plural”. Le contestan, entre otros, el presidente de una asociación profesional, que admite que no conoce los estatutos, que ni es abogado ni entiende de leyes, pero aún así opina que la asamblea es “soberana” y que se debe votar. Los soberanistas no están sólo en Cataluña, por lo que se ve. Otro ateneísta considera que la plataforma opositora ha cometido “delitos flagrantes” al haber enviado cartas pidiendo firmas. Se recuerda que el Ateneo ha puesto una denuncia por el supuesto hurto de datos. El berenjenal es tal que se pide la intervención del notario, que aduce que sus cometidos son los que son. La grabación revela en esos momentos las siguientes intervenciones cruzadas entre partidarios de la actual junta directiva y opositores: “¡Tengo yo la palabra y si quiere me insulta!”, “¡Aquí se saltan las leyes y no pasa nada!”, “Aquí hay una persona que necesita tratamiento rápido”, “El presidente es honesto, excesivamente honesto”, “Al presidente lo han puesto a parir en una entrevista radiofónica con acusaciones sobre maniobras ocultas”, “Esto no es ningún golpe de Estado, sino el ejercicio de un derecho estatutario”, “Señor notario, sepa usted que está participando en una falacia absoluta”, etcétera.
La votación finalmente se celebra sobre este polémico punto del orden del día y, al igual que todas, gana la posición de la actual junta directiva. El secretario, al preguntársele por su voto, exclamó: “¡No me voy!” Se jactó así de permanecer en el cargo, pese a las maniobras para conseguir el cese de la actual junta, un intento que está ya en manos de la Justicia. (A este respecto, el lunes pasado se celebró el acto de conciliación en el juzgado número 18 de Primera Instancia de Sevilla. El presidente de la institución, de acuerdo con sus asesores jurídicos y tal como informó en la asamblea, defendió ante el secretario judicial su decisión de no acceder a la petición).
La grabación recoge el revuelo que se forma cuando muchos de los opositores se marchan. La junta general acabó de madrugada, luego de votar el acceso libre a la caseta de Feria con motivo del 125 aniversario de la institución, pues hasta ahora sólo accedían quienes pagaban una cuota de 600 euros. El presidente cerró la sesión alabando el “ejemplo de democracia” dado por el Ateneo: “Vosotros, socios, habéis hablado, y la mayoría votante ha validado a la actual junta directiva”. Pérez Calero se lamentó: “Durante un año hemos estado aguantando, como se dice en esta Sevilla nuestra, carros y carretas…”