Carlos Navarro Antolín | 19 de octubre de 2012 a las 5:00

Hay calles de la ciudad tan vivas a las que sólo falta respirar, calles que hablan, que encierran un significado, toda una semiótica, que despiertan instintos, sensaciones, recuerdos, emociones. Hay calles que vibran, por donde no pasa el tiempo o donde cierto tiempo se quedó estancando.
Don Remondo es la calle donde siempre es enero, donde el frío tiene su capilla de adoración perpetua. Sólo le falta un cartelito como en una antigua iglesia: Silencio, aquí se reserva todo el frío de la ciudad desde enero de 1998. Don Remondo es una foto de enero de picos gastados pegada en el álbum de hitos de la ciudad con tapas de terciopelo rojo sangre.
José de Velilla es la calle que despierta el hambre de adobo. Viene usted por Tetuán y Velázquez a mediodía y le llega una corriente de olor a boquerones del Blanco Cerrillo que levanta el gato interior que todo sevillano lleva dentro. Miau. Que alguno hay que tiene que pedirlo por raciones de la cantidad de felinos que tiene empadronados en el vientre.
Castelar pide una cofradía de negro bien estirada con amaneceres rotos, la Alfalfa una bulla cotidiana de barrio en pleno centro, Feria el caos del mercadillo que provoca división de opiniones y la Plaza de Doña Elvira pide el rodaje de la escena bíblica, expulsando los veladores y a sus mercaderes.
Las calles viven. Y las calles hablan. Sevilla por tener tiene hasta una calle con propiedades diuréticas. Pasa usted por la calle Cuna y en cuantito otea las escalinatas de Salvador le entran unas ganas terribles de orinar. Vamos, ni que hubiera ingerido 20 miligramos de Seguril como 20 concejales tiene cierto gobierno.
El orín es un río que no muere en la mar, sino que baja por la mismísima calle Cuna buscando la alcantarilla. El callejón de Oropesa es un meadero nocturno y diurno, de 24 horas como un cajero automático. Lo que se bebe en el Salvador se mea en Oropesa. Oropesa no es una inmobiliaria quebrada, ni un Parador en crisis, sino el retrete de la Sevilla del centro. El Salvador y Oropesa, hermanamiento posible en Sevilla gracias al pipí. En Oropesa se mea en soledad o en comandita, en la puerta del taller de joyería, en el escaparate de los trajes de novia o en la verja inútil que ha colocado el vecindario que soporta las noches de pipí y las mañanitas de zotal. En San Vicente se almuerza y se cena, en Oropesa simplemente se mea. Oropesa es el gran meadero de Sevilla, callejón sin salida donde sólo se escapa el orín. Han tenido que ponerle pañales a los caballos, pero a ciertos jacos de dos patas no hay quien se los coloque. Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son. Y hasta que el pueblo no mea, los callejones, callejones no son. Ponga otra de boquerones en adobo.
Carlos Navarro Antolín | 17 de octubre de 2012 a las 21:41

El reverendo Maximiliano, delegado de Urbanismo, pondrá un buzón para recoger los chivatazos ciudadanos sobre los abusos de los hosteleros con los veladores, una suerte de tribunal de la inquisición donde usted puede delatar, por ejemplo, al tío que tiene cuatro veladores por metro cuadrado en Álvarez Quintero.
-¿Pero a ese va a ser capaz de meterle mano la brigada antiveladores de Don Maximiliano?
-Sí, hombre, sí…
-Eso tengo que yo verlo.
Pues como en esta ciudad pirra tela eso de largar del vecino y mirar tras los visillos, al delegado de Urbanismo se le va a saturar el buzón. Que lo del buzón está muy bien, que eso fomenta la participación ciudadana, da imagen de transparencia y otras milongas de las estrategias políticas, pero que digo yo que aquí se podría intervenir de oficio por algo tan antiguo como la notoriedad. ¿De verdad que hace falta que le digamos al reverendo Maxi donde están los casos de abusos en las terrazas de veladores? Por Mateos Gago hay que cruzar en helicóptero contando las paellas de plástico y las pizarritas con colores fluorescentes, por Albareda con machete como en una selva con olor a frito, lo de Santa María la Blanca es un caso flagrante de colmatación del espacio público, los veladores se han reproducido como las cucarachas hasta por Arfe y lo de Argote de Molina es sencillamente de…
-De poca vergüenza.
-Eso.
Lo de la carretilla de la brigada antiveladores de Don Maxi llevándose las mesas sin licencia tengo que verlo con estos ojos. Será pesimismo, pero a mí me parece que ciertos espacios públicos los perdimos en favor de las mesas como perdimos un día el Laredo y asistimos a un funeral apócrifo sin esquela. Así que menos buzones y más… eso, con los veladores.
Carlos Navarro Antolín | 16 de octubre de 2012 a las 21:47

Los informes que las distintas delegaciones del Ayuntamiento remiten al Consejo Económico y Social de Sevilla (CESS) sobre las ordenanzas fiscales son útiles por tres motivos. Su lectura supone un sustitutivo de cualquier relajante muscular sin necesidad de protector estomacal previo. Gracias a ellos comprobará la capacidad real de su correo electrónico. Si le llegan todos a la primera, su ordenador sí que puede ser considerado insustituible. Y, en tercer lugar, sirven para que el chiringuito del CESS se mantenga y provea de algo de sombra a sus componentes, unos más ocupados que otros en sus respectivos trabajos durante el día.
El portavoz de IU en el Ayuntamiento, el perifrástico Torrijos, compareció ayer con representantes de los grupos I y III del CESS. Si al personal ya le cuesta trabajo eso de digerir el CESS (como el FLA tan al uso), lo de los grupos referidos es de nota. En ningún momento explican los teletipos quiénes son esos señores tan sesudos de los grupos I y III, que hechas las preceptivas consultas al oráculo de la Plaza Nueva resulta que son expertos en la materia (económica, se entiende) y representantes sindicales. Para colmo, don Antonio suelta una filípica sobre las ordenanzas fiscales que en sus principales claves son un calco del análisis realizado el día anterior por el portavoz socialista, Juan Espadas, por lo que Torrijos ha dejado que el vecino del ‘palomar’ haga primero los deberes, deshaga el embrollo a duras penas sobre los precios de las licencias de obra, que es donde está la morterá, y después se ha copiado cual travieso Zipi o Zape con pipa. Pero, eso sí, añadiéndole la impagable oratoria que es marca de la casa y la inevitable foto que procura sensación de frenética actividad con los representantes de esos grupos I y III, porque Juan Espadas no contaba con los representantes de los grupos I y III. Cómo hemos podido vivir hasta ahora sin saber de los representantes de los grupos I y III… Y cómo hemos podido vivir sin esos informes del CESS que sustituyen a los borreguitos en las noches ojipláticas. Mientras la oposición se entretenía con las ordenanzas que el PP coló el último día antes del puente festivo, el alcalde conseguía la foto del día con los rockeros de Medina Azahara en la Alameda, precisamente uno de los estandartes de la política urbanística de PSOE e IU. ¿Y los de la guitarra son del grupo primero o del tercero?

Carlos Navarro Antolín | 15 de octubre de 2012 a las 21:54

Espadas se esfuerza. Ha hecho diana en un par de ocasiones de forma meritoria a cuenta de las ordenanzas fiscales que Urbanismo tuvo que retirar a última hora, viéndosele al gobierno el trasero de unas subidas brutales, y a cuenta de la revelación del nonato plan de tráfico de Zoido que incluía una petalada a determinados proyectos de Monteseirín. Pero en demasiadas ocasiones da la impresión de que se le escapa vivo el toro del gobierno de los 20 concejales en un momento de tono plano en la ciudad.
Espadas se quiere venir arriba en las últimas semanas. Motivos tiene. No se le pueden negar. Pero sigue sin entusiasmar a la parroquia. Da la impresión de que Sevilla sea una traslación perfecta de lo que acontece en el ruedo nacional: el PP parece vivir su peor momento, pero el PSOE no parece subir, ni capitalizar el ruido de las manifestaciones. O será que, como dice Rajoy, los que se quedan en caso son muchos más.
Espadas baja al andén del Ayuntamiento a hablar con los manifestantes, pero más allá del horario laboral no se le ve trabajarse a la tropa. Ahí tiene un flanco. La política municipal no entiende del horario de 8 a 2. La política municipal es un sacerdocio. Está bien que consiga ciertos golpes de efecto como el de la foto en la que ocupaba el sitio principal en una reunión con los sindicatos pese a que había un miembro del gobierno local en esa misma mesa. Pero quizás sigue lastrándole la imagen de gobernante gris de la Junta. Con el gris triunfó Chaves muchísimos años, pero el gris ya no cotiza. Quizás porque ya nadie tiene claro el color que cotiza.
Espadas está regular si cambia de estrategia y empieza a perderle el miedo a presumir de Monteseirín. Ayer lo hizo a cuenta de las nuevas ordenanzas fiscales, después de una campaña y de un arranque de mandato en que jugaba el dífícil papel de romper con el pasado sin herir sensibilidades internas. O rompe de una vez, o no rompe. Pero no vale romper con el pasado cuando se habla de la deuda del Ayuntamiento y sacar pecho si toca hacerlo del tráfico porque el gobierno ha asumido el tranvía y el sentido único como propios. Eso es quedarse a la mitad. Y la media salida de un portero siempre acaba en gol.
Espadas necesita meterse en la bulla. Darse algún baño de masa. Trabajar la calle más allá de las reuniones con representantes vecinales afines al partido, tocarle los costados al gobierno en su terreno. ¿Por qué no se mete en Los Remedios como Zoido se le colaba en San Jerónimo un día sí y el otro también?
Y, por supuesto, no estaría de más que evitara seguir refiriéndose a la delegada de Hacienda como Miss Fley. Lo ha hecho ya en varias ruedas de prensa. Resulta gratuito y desmerece el discurso de pretendida seriedad en quien aspira a ser alcalde, pues lo asimila más a un alumno de colegio privado llamando a su profesora de inglés. O, mucho peor, lo rebaja a la altura de sus correligionarios que le llaman Juanito Puñales a la salida de las ejecutivas. Jugar con los nombres tiene su riesgo, sobre todo si se hace desde las instituciones.
Carlos Navarro Antolín | 8 de octubre de 2012 a las 21:43

Hay fotos que son un dardo en el corazón, una afrenta a los sentimientos, un latigazo en las emociones. Hay fotos que encierran un mensaje igual para todos y un mensaje distinto y único para alguien en particular. Ahí tienen la instantánea que más ha dolido al gobierno del PP en los últimos días: la de las manos unidas entre el presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus, el presidente de la Diputación Provincial que además lo es también del PSOE sevillano, Fernando Rodríguez Villalobos, y los representantes sevillanos de los correosos sindicatos de clase, UGT y CC.OO. Unas manos entrelazadas tras la firma del segundo acuerdo de concertación social por la “economía, la innovación y el empleo en la provincia de Sevilla”. Échale arroz a los pavos…
Esta fotografía ha sido la tercera bofetada de la patronal al gobierno local en una semana. Hagan cuentas. La primera, el zurriagazo de Rus en el club Antares poniendo a bajar de un burro a toda la administración local. La segunda, cuando los peperos se enteran por el PSOE en el Pleno municipal que los empresarios quieren impugnar el reglamento del Consejo Económico y Social (CESS). Aquel día la oposición se recreó metiendo el dedito en el ojo del gobierno: “Ustedes no tienen el apoyo del empresariado ni en el CESS”. El CESS no suscita ningún entusiasmo ciudadano, ni la gente habla en los bares sobre su reglamento, ni en las encuestas de participación ciudadana se pregunta a los vecinos por la valoración y utilidad de sus dictámenes. Podríamos vivir sin el CESS perfectamente, como sin Sevilla Global y sin tantos otros organismos, sociedades y demás quioscos. No pasaría absolutamente nada si no hubiera CESS. O sí: que al bueno del concejal Landa le mejoraría la cara, porque el hombre las ha pasado canutas con un organismo que es un chiringuito dignificado. Pero chiringuito al fin y al cabo. Pues por mucho que el CESS sea menos seguido que los documentales de animalitos de La 2, el caso es que en aquel momento sirvió para escocerle al alcalde, al que hubo que soplarle en el ojo.
Y el tercer y definitivo guantazo vino con esta fotografía que deja despechado al gobierno de los 20 concejales. Los nuevos Pimpinela de la actualidad local son Zoido y Rus. Se mandan directas e indirectas y se chinchan con fotos. Un pulso ora explícito, ora sordo. El reencuentro se cotiza caro tras esta declaración de amor de Rus con quienes provocan más dolor de cabeza al alcalde en estos momentos de zozobra. Esas manos unidas han dolido. Aunque ya apuntó Ovidio la evolución de algunas situaciones similares: “El amor crece con el dolor del rechazo”. Ahora toca al doliente Zoido mover ficha.
Carlos Navarro Antolín | 8 de octubre de 2012 a las 12:05

Charo pegó el aldabonazo. Y Arenas se flageló. Dos ex dieron la nota: la ex concejal estrella de Zoido y el ex de todo en el PP andaluz. Hay que reconocer que el congreso provincial del PP no fue tan plúmbeo como se esperaba. Sí, hubo mensajes generalistas, vagos, triunfalistas y de aplauso fácil como para llenar un cubo de ropa sucia, que ya se sabe que es un recipiente donde siempre caben más y más prendas. Los congresos –más aún los del PP– son productos de consumo interno, una especie de ad calorem laico, una representación donde hay que intuir más que ver, una oportunidad para la exposición de ponencias que parecen ensayos de redacción de la EGB y unas citas donde se consumen productos congelados en las cocinas del partido. Por eso impactó la intervención de la militante Charo García, que fue el fichaje femenino más sonado en la primera intentona de Zoido por alcanzar la Alcaldía, aquellas municipales de 2007 en las que ganó en votos pero quedó orillado del poder. La hoy ex concejal realizó una interesante enmienda a la ponencia de estrategia política. Se presentó como una profesional que trabaja en el Hospital Virgen del Rocío, “buque insignia de la sanidad andaluza, controlado por el PSOE”. Lo mejor vino cuando se cargó el pensamiento único que sostiene el triunfo del PP en Sevilla:“Ha sido un fracaso y un drama”. Rebajó el triunfalismo como el padre que sorprende a los hijos de fiesta y, zas, apaga la música: “Hay que hacer un diagnóstico serio de las razones por las que no ganamos en Sevilla”. Fue más allá al referirse a la clase política: “Hay que reflexionar. ¿Por qué hay tanta fractura entre los políticos y los ciudadanos? La gente tiene que ver que tenemos sus mismos problemas. Los programas electorales tienen que ser cumplibles, porque la próxima vez no nos van a perdonar”. Y ojo al futuro:“Rajoy necesitará nuestros votos y nuestra fuerza”. La enmienda (honda reflexión más bien) fue aprobada por unanimidad. Y no poco mérito tiene quien ha sido capaz de ir a contramano, sobre todo minutos después y minutos antes de una letanía de discursos trufada de mensajes sobre pírricas victorias y espectaculares avances.
Arenas irrumpió a las 12:40 con la melodía oficial del partido tronando en el salón de Los Lebreros, el mismo en el que se celebra El Rastrillo. “Mira, allí donde está Javier ahora se pone el puesto de la duquesa de Alba”. Y el campeón se hartó de dar esas palmaditas leves en la oreja que pega mientras asoma la lengua mordida. Y con Arenas se rebajó aún más el índice matinal de almíbar en el congreso. Dijo que le habían pedido que hablara cuando a él ya sólo le toca “escuchar”. Hizo autocrítica al admitir “errores” en la pasada campaña de las autonómicas. ¿Creerse las encuestas y mantener un perfil plano? El runruneo estaba servido. No dejó lugar para la duda: “Me habéis dado mucho en la vida y no podré compensarlo. Me disteis el honor de ser candidato a la Presidencia de la Junta. Seguro que cometí muchos errores, pero el esfuerzo y la convicción fueron máximos. El que tiene muchas responsabilidades y toma muchas decisiones al día se equivoca”. Como aquello del penalti fallado por el que lo tira. Y recordó que en ocasiones había tenido que tomar decisiones duras sobre el propio Juan Bueno. Y, claro, Juan Bueno las había asumido con gran entereza. Cómo no. Así son los partidos y, hablando de penaltis… El fútbol es así.
Arenas había interrumpido el discurso de la diputada autonómica y ex concejal Alicia Martínez, que reveló al auditorio una de las que ella debía entender como gran e impagable aportación de José Luis Sanz, alcalde de Tomares, a los catálogos de ámbito internacional sobre estrategia política: “José Luis reparte chucherías a los niños del pueblo en sus cumpleaños. ¡Esos son los detalles de cercanía que gustan a la gente!” Y sonó un aplauso.
Y Zoido interrumpió el del portavoz en la Diputación, Eloy Carmona. A las dos grandes verdades aportadas en la jornada matinal por Charo García y Javier Arenas en ese juguemos a ser sinceros hay que sumar una tercera que dijo Carmona sobre su propio discurso:“A lo mejor os estoy soltando un peñazo…” Se agradece, Eloy. Carmona dijo una frase demoledora: “Las diputaciones provinciales son necesarias”. Será por eso por lo que alguien escribió que un meteorito acabó con los dinosaurios, pero está por ver qué acaba terminando con las diputaciones.
Y Carmona aportó una cuarta. ¿O fue un mero traspiés? Dijo mirando a Arenas: “Sin ti va a ser difícil que alcancemos más…” Y, claro, como también estaba ya Zoido en la primera fila, tuvo que recular: “Pero lo intentaremos, lo intentaremos”. Tendría que haber seguido el manual sobre cómo tratar el pasado representado por un jarrón chino: ojo al manipularlo porque se rompe y te puedes herir.
La mañana la animaron los policías y bomberos que se manifestaban a las puertas del hotel y pitaban la entrada de algunos militantes. El veterano Jaime Raynaud se olió el bochinche y accedió por el bar. El defensor del ciudadano, José Barranca, se llevó algunos elogios, al igual que el concejal Beltrán Pérez, que defendió después con pasión y verbo fácil el informe de gestión del partido. Se nota que Pérez es muy querido por la militancia de los pueblos. A otro veterano, Jaime Bretón, le anunciaron que sería el responsable del foro de ideas y debates, algo así como una versión pepera del Caldera de los tiempos del zapaterismo. El caso es que hubo hasta militantes que se encelaron porque a ellos no les pitaron. No serían nadie cuando se creían alguien. No faltó la cuota de caspa: alguna corbata con la bandera nacional sobre fondo azul y el tramo de rubias (cada vez más menguado) con los pantalones muy petados. Cuando por la tarde salió la composición de la ejecutiva y demás sanedrines, el teléfono escupió un sms: “Lee bien la lista. Esto lo han fraguado este verano en el chiringuito La Ballena Verde, en Zahara de los Atunes”.
Carlos Navarro Antolín | 1 de octubre de 2012 a las 13:46

Pusieron la guarrería de la losa de pizarra junto a las gradas bajas de la Catedral. Se partieron las losetas, se arreglaron y se volvieron a fragmentar. Se colaba la meada de los caballos por las rajas de la piedra y lo que no son las meadas. Aparecieron, oh casualidad, losas de Tarifa en el chalé de un constructor. Y no salió ninguna plataforma Salvemos la Catedral. Y la Catedral es patrimonio de la humanidad. Colocaron las farolas-ducha y los bancos de Ikea en la Puerta Jerez. Levantaron la fuente de tanatorio en los Jardines del Cristina. Y nadie constituyó una plataforma Salvemos la Puerta de Jerez, con la de gente que pasa cada día por la Puerta de Jerez. Porque por la Puerta de Jerez pasan cuatro o cinco personas cada día por lo menos, sabe usted. Convirtieron la Parroquia de San Vicente en una sucursal de Hoteles NH, todo lo cual subvencionado por la Junta. Y nadie dijo esta boca es mía, sería porque era cosa de la Iglesia. Ojú, la Iglesia, ¡salgan corriendo que los curas nos reprimen y nos tiran de las orejas! Será que al PSOE de entonces no le interesaba enfrentarse a los curas, pues todavía no tenía encuestas en las que perdía el voto… por la izquierda. Fue desapareciendo el caserío del XVII y del XVIII del casco antiguo y emergiendo el minimalismo, los materiales que se oxidan en diez minutos y, cómo no, esos grises de cuarto de baño de parador de turismo posmoderno. Pero como eran casas privadas, nadie dijo nada. Joaquín Egea, voz en el desierto de la sociedad civil, era el único que clamaba por esa arquitectura civil sevillana a la que hicieron un catálogo que son los ojos que ven y, por tanto, el corazón que sufre. Ese catálogo hace las veces de lista de los caídos por la piqueta y por sus promotores. Florecieron los remontes, los áticos retranqueados y los aumentos de volumetría. Silencio en la Gerencia de Urbanismo, silencio de moqueta y caracola. Y silencio en la comisión de patrimonio, silencio en Castelar. Al menos en la prensa siempre han estado atentos Antonio Burgos, Carlos Colón, Paco Robles o Javier Rubio. Pero nadie constituyó una plataforma Salvemos el Casco Antiguo de la Piqueta que tuviera la suficiente fuerza como para crear una conciencia verdaderamente salvadora. Total, eran edificios de terratenientes, porque todo el que tiene un casa es un terrateniente, ¿verdad? Y ahora, oh casualidad, ahora sí nace una plataforma para combatir la instalación de un azulejo en la zapata de Triana. Bravo por la plataforma, bravo por esa sociedad civil. Pero esto tiene tufo a lo de la locomotora y Despeñaperros. Al azulejito dando y con el resto callando.
Carlos Navarro Antolín | 26 de septiembre de 2012 a las 21:59

Quienes siguen la actualidad compartirán la apreciación de que el presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus, no es ningún provocador ni se caracteriza por endurecer el mensaje para que sus titulares ganen cuerpo. No es precisamente como ese impagable número dos de la patronal española que se ha especializado en asistir a todo tipo de debates, incluidos algunos de los que consumen más casquería que análisis del Ibex 35. Rus pegó ayer un aldabonazo que dejó al gobierno camino del otorrino, dio mucho más que un tirón de orejas a una gestión que aún no ha cumplido ni año y medio y sólo indultó la cabeza del turismo del titiriteo municipal. Un repaso que tuvo que impresionar a la mismísima oposición. (Por cierto, ¿sabe usted por dónde anda Juan Espadas?) Por la cara que puso el alcalde cuando se le preguntó por semejante lectura de cartilla, Zoido no se esperaba una nueva descarga de fuego amigo. En menos de una semana le ha caído lluvia ácida desde Gaesco y desde la CES, que no son los Astilleros ni proceden de la Corrala Utopía. La expectación por Zoido era elevadísima y el contexto socioeconómico es cada vez más zaino. Tan negro que la clase política no tiene apenas margen de error. Y a Zoido, que es político, se le perdona aún menos por lo aplastante que fue su victoria y el gran eco que logró dar a todas sus promesas. En política se opera con tarjeta Visa: las alegrías se pagan a partir del mes siguiente. Lo peor de todo es que semejantes descargas de trueno en la Plaza Nueva pueden obligar a gobernar con prisas, de forma aventurada y buscando el titular favorable con más nerviosera de la que ya de por sí caracteriza la mentalidad cortoplacista de cualquier ejecutivo. Es muy lógico que se le empiecen a exigir los primeros resultados a este gobierno, pero no deja de llamar la atención que los golpes más duros procedan del empresariado. Y eso que los comienzos fueron esperanzadores, porque Antonio Galadí, siendo aún presidente de la patronal sevillana en septiembre de 2011, concedió un “aprobado alto” al arranque del gobierno de Zoido en una comparecencia que tuvo lugar en el mismo club Antares donde Miguel Rus representó ayer una suerte de retirada de embajadores. De septiembre a septiembre. Rajoy sufre a Mas. Zoido padece a Rus. La maldición del monosílado cae sobre el PP. En el partido de la gaviota ya están temiendo que les pregunten por la gestión del Ayuntamiento a la Real Maestranza o al arzobispo Asenjo…
Carlos Navarro Antolín | 26 de septiembre de 2012 a las 11:53
A mamporros se las gastaban en las puertas del Congreso cuando en Cataluña aprovechan el perro flaco del Estado como cuando uno con turbante aprovechó la debilidad de aquel que murió en la cama. Los periódicos traen las portadas más apretadas de temas candentes que los nazarenos del Gran Poder. No hay sitio para tanto titular de letras gruesas. Pero la mejor noticia, la más impactante, la que más hondo llega no es la del arte de hacerse el sueco de los dos que cabalgan juntos todavía cuando se trata de los ERE, porque otra cosa ya no hacen juntos, que eso de ir al cine los domingos por la tarde está más acabado que la tónica Finley. El mejor titular de esta España en quiebra es demoledor: se abre el plazo de solicitud para salir de beduino en la cabalgata de un Ateneo que se fractura a plazos. Los parisinos seguían paseando y yendo al teatro con absoluta y pasmosa normalidad cuando ya se oían los motores de los tanques de los nazis a punto de tomar sus calles, según cuenta Chaves (el bueno, no el sueco). Pues aquí abren el plazo en septiembre para salir de beduino en enero, con la misma antelación que cuando había oposiciones a la administración pública. Que no falten beduinos en la Navidad sin paga extra. Unos se hacen el sueco con los ERE y otros ya hacen cola para salir de beduino. Escapismo, dicen. Cada cual se escapa de lo suyo. Y ya no se oye aquello de qué hay de lo mío. Quizás porque no hay nada. Ya lo dijo el abogado al cliente enrejado: “Lo tuyo va bien, pero si puedes te escapas”. Y se puso en la cola de los beduinos.
Carlos Navarro Antolín | 24 de septiembre de 2012 a las 5:05

Un veterano y reputado cofrade poseía la llave de la capilla para entrar y salir de ella cada vez que tuviera que desempeñar uno de los muchos cometidos que había asumido por puro amor y espíritu de servicio a su hermandad. No hacía falta que ostentara ningún cargo para que los sucesivos hermanos mayores le renovaran tácitamente su confianza. Hasta que un día quisieron retirarle lo que algunos consideraban un privilegio. Pero como nadie se atrevía a decírselo directamente al ser persona de indudable prestigio y carácter enérgico, optaron por cambiar la cerradura y apechugar con lo que ocurriera. Y ocurrió. Cuando este señor trató una tarde de abrir la puerta, se topó con que era imposible. En cuanto pudo le preguntó al mayordomo de la junta de gobierno, persona que maneja los dineros en una hermandad y, por ende, tiene reconocido el control efectivo de las cuentas… y en muchos casos de lo que no son las cuentas.
-¿Ha cambiado usted la cerradura?
-Pues… No lo sé.
-¿Que usted no sabe si se ha cambiado la cerradura?
-No…No lo sé [apurado al no ser capaz de reconocer los hechos].
-Si es mayordomo y no sabe que han cambiado la cerradura, ¿qué clase de mayordomo es usted?
-[silencio]
-Y si usted ha cambiado la cerradura y me lo niega, ¿qué clase de persona es usted?
La historia, real como la vida misma y que muchos cofrades conocen, encaja perfectamente con lo ocurrido esta semana en el Ayuntamiento a cuenta del documento retirado a última hora por el gobierno en el que se reflejaban las nuevas tasas de Urbanismo para 2013. Un documento marcado por la subida de algunos impuestos hasta en un 100% y la creación de otros para cobrar por servicios hasta ahora gratuitos. Un documento de más de 160 páginas, de 30 megas si se prefiere consultar en el ordenador para ahorrar papel. Un documento en el que las tasas por los veladores se encarecen en un 9%. Un documento en el que se pretende cobrar un 84% más a las cofradías por la ocupación de la vía pública. Un documento que recoge principios que inspiran el plan de ajuste del Ayuntamiento y que, por lo tanto, podía ser defendido con un argumentario técnico-político, pero que por una mala gestión interna ha provocado que alguien se eche para atrás y decida no defender la necesidad de una renovación al alza de algunos precios públicos. O incapacidad para explicarles a los ciudadanos una actualización de las tasas, o el tradicional complejo de la derecha, o la intervención en el tramo final de algún sector especialmente afectado que tuvo un conocimiento tardío y repentino de lo que se cocía. O las tres cosas.
El caso es que el delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, se defendió de forma improcedente (por simplista) cuando se le preguntó por ese documento.
-Lo han confeccionado los técnicos con criterios técnicos. Yo no conocía el texto.
Sólo un parvulario consume esa coartada. Aquí viene la historia de la cerradura y la llave, del cofrade veterano y el mayordomo bisoño. Si usted no sabe que su gerente y sus asesores han preparado un documento de esas características cuya confección lleva necesariamente meses de trabajo, ¿qué clase de delegado de Urbanismo es usted? O será, por aquello de seguir con los argumentos simplistas, que los gerentes son como los niños, que siempre es bueno que haya alguno para echarle la culpa. Cambiada la cerradura, se acaba el problema. Muerto el perro, rabia exterminada. Guau.