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A Zoido no le levantan la ceja

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2013 a las 5:00


El sector audiovisual en Sevilla no le levanta la ceja a Zoido. Todo lo contrario. El alcalde mima a las productoras, a los dueños de los platós, a los proveedores de material audiovisual, a los distribuidores, a los animadores. Hasta los que alquilan animales para los largometrajes y los crotometrajes están encantados con el alcalde que no parece del PP, con permiso de Javié, que sí parece del PP y que el pasado domingo se trajo nada menos que a Rajoy a Sevilla a un acto privado. El alcalde se hace la foto con los de la ceja en la Plaza de España, pero cada uno con la ceja en su sitio; mientras al ministro en Madrid le levantan las cejas, las garras y lo que te rondaré morena. Zoido les ha hecho a los hispalenses de la ceja una guía pagada por el Ayuntamiento que no la mejora ni el mago Benito Navarrete con sus zurbaranes y zurbaranas de éxito. Benito va como la oca, de éxito en éxito y tiro porque me toca. Benito no dice el mundo es nuestro, sino el mapping es mío. La guía de Zoido para los de la ceja pretende atraer proyectos audiovisuales a todos los rincones de Sevilla, incluso a la Sevilla de los veladores, que es la real y verdadera. Entre las fotografías seleccionadas hay una de Argote de Molina en horario de prime time, cargadita de turistas, nuestros nuevos señores y amos los turistas, y tomada por las mesas y sillas de quien está a puntito ya de ser el amo de toda la calle, que uno mira la Cuesta del Bacalao en el Registro de la Propiedad y, menos el bacalao, casi todo es ya del mismo dueño. Lo de Robles en la Cuesta del Bacalao es como lo de la Frasquita en la Matalascañas de los años 80, una mancha de aceite que se iba extendiendo por negocios y locales a la velocidad del urbanismo de adosados de principios de siglo. Este Zoido sin complejos también ofrece en su catálogo las setas de Monteseirín para rodar películas y el estadio olímpico de Rojas-Marcos, aquel alcalde andalucista que protagonizó un montaje audiovisual en la campaña electoral del 99 para aparecer en lo alto de una de las columnas de la Alameda hablando nada menos que con Trajano y Adriano. “Soy Alejandro, quiero hacer grande a Sevilla, como vosotros la hicisteis”. Alejandro después acabó contemplando a su propio partido en llamas, hoy hecho cenizas sin esperanza de volver a ser lo que fueron. No sabemos si Alejandro tocó la lira mientras la cosa ardía… O comía nueces en la furgoneta electoral. El caso es que Zoido ya sabe cómo hacer para que no le levanten la ceja los de la ceja, fórmula que no le termina de salir con los suyos de Málaga. Será porque sigue sin parecer del PP. Y en política mandan las percepciones. Más vale parecer que ser. Lo peor es creérselo. O ponerse a la altura de los emperadores. Las barbas de Alejandro ya se cortaron. Pónganse los veinte concejales a remojar. Política, se rueda.

La lucha contra la preferia

Carlos Navarro Antolín | 22 de abril de 2013 a las 20:42


EL Ayuntamiento realiza un llamamiento oficial para que el próximo año se eviten las recepciones en la preferia, unos actos revestidos en muchos casos de una desaconsejable apariencia de oficialidad. Gregorio Serrano, mandamás de las Fiestas Mayores y otras parcelas municipales, ha empleado los términos “semioficiales” y “semi-institucionales” para aludir a una serie de reuniones que el Ayuntamiento entiende, con buen criterio, que deberían celebrarse de martes a domingo, período oficial de la Feria de Abril. Serrano fundamenta su ley de lonas echadas en las vísperas del alumbrao en que ese fin de semana hay un 90% de ocupación hotelera. Y, claro, los turistas se pueden llevar una imagen “equivocada” de la fiesta, cuando en el recinto se combinan las primeras copitas con la música de los martillazos y una estética dominada por las furgonetas de reparto, según expresión literal del delegado. Imposible rebatir la exposición del señor teniente de alcalde de Fiestas Mayores. Ocurre que si uno repasa las páginas de los periódicos de ese fin de semana en que se alternan las chaquetas de rayas de heladeros del 29 con los monos de trabajo, el primero de los que aparece disfrutando de la llamada preferia es el mismísimo alcalde. Y conste que ¡viva la libertad!, que dijeron una vez en Cádiz. Y aquí le hacemos gratis al Ayuntamiento, en plan chivatos del colegio, la lista de cargos que se han retratado en el real antes del alumbrao: presidente de la Cámara de Comercio, presidente de la Confederación Empresarial Sevillana, presidente de la Fundación Cajasol, general jefe de la IV Zona de la Guardia Civil de Andalucía, presidente de la Fundación Cruzcampo… Y etcétera, etcétera. Un baranderío al que hay que sumar algunos rostros tan conocidos como los de Los del Río, Carlos Herrera, Jesús Quintero… Que no parezca que la culpa de la mala imagen que se llevan los turistas la tienen los ciudadanos anónimos, la gente de los barrios o los jóvenes de la botellona. La ex concejal socialista de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, también quiso acabar con la preferia. Y le dijeron tururú. Luchar contra el amplio concepto de vísperas de esta ciudad conduce a la frustración. Esta preferia es a la Feria lo que las sillitas de los chinos a la Semana Santa, el tormento de Sísifo de todos los gobiernos, empeñados en que no se les vaya vivo al corral el toro del fin de semana de verdadera Feria, que cada vez tiene menos adeptos, lo que permite disfrutar de una Feria que dicen que se parece a la del Prado en número de gente y carruajes, pero con el ratón vacilón, jarras de rebujito y botellonas en Ignacio Sánchez Mejías. Si Serrano está dispuesto a coger la vuvuzela y clamar contra los actos paraoficiales de las vísperas, ya sabe a quien tiene su gabinete que ir mandando oficios para que se abstengan de ir al real antes de la noche del lunes. Seguro que tiene todas las direcciones de la cofradía de la preferia que aquí hemos montado en dos minutos con sólo repasar las fotos de 2013. De lo contrario siempre cabe pedir al personal que haga lo que hacía Javier Arenas durante muchos años: convocar la recepción oficial fuera de la Feria, sacándola a los medios del restaurante La Raza para mosqueo de quienes después tenían que desplazarse al real por narices. Aunque allí también debía haber furgonetas de las que no deben ver los turistas: la furgoneta que usaba Arenas para recorrerse Andalucía de Pulpí a Ayamonte. De feria en feria. Hasta que llegaron los fuegos de las encuestas. Y se acabó esa feria como el domingo se acabó la que ya dura como la de Jerez de la Frontera, donde ya sabemos qué ocurre con las papas. A comérselas enteras. Como la preferia.

Dos tazas de alcalde

Carlos Navarro Antolín | 1 de abril de 2013 a las 5:00


Se acabó la principal fiesta de la ciudad, la más universal y la que debía ser asidero de una economía maltrecha que pretendía beber en el oasis de estos días sacros. Pero tanto hablar del oasis y al final nos pasamos de agua. Al humo de las candelerías, hoy se celebra en el Ayuntamiento el pleno ordinario correspondiente a marzo, la cita que debe reactivar el pulso político de una ciudad que una vez más mirará al horizonte faltándole todos los ingresos extraordinarios que se esperaban de siete días pasados por chubascos, montaditos y sillas plegables a 9,90 euros. El alcalde se ha pasado una Semana Santa demostrando el don de la ubicuidad, ora de visitas matinales a los templos, ora como un cangrejero más delante de la Macarena, ora con breve estación en la sede andaluza del partido en la calle San Fernando para que a este pulpo de la política no se le oxide el tentáculo regional. Al portavoz socialista en el Ayuntamiento, Juan Espadas, se le ha visto este año bastante más que en Semanas Santas anteriores, gracias a que ahora tiene un trío de capillitas que le han asistido (los concejales Moriña, Cabrera y Bazaga), pero sigue teniéndole aversión a la calle…¿o a parecerse a Zoido? Si el PSOE andaluz quiere a toda costa que Zoido sea el candidato de las próximas autonómicas, parece claro que en el PP sevillano estarían encantados con que Espadas repita en la carrera a la Alcaldía. Los de la gaviota están convencidos de la eficacia de los baños de masas que se pega una y otra vez el alcalde, que poco a poco ha ido apagando los fuegos de los grandes frentes laborales que ha tenido abiertos el Ayuntamiento en el tiempo ordinario que transcurre entre la Navidad y la Semana Santa (Lipasam, Polícía Local y Banda Municipal). Por eso han examinado con lupa la supuesta soledad del líder de la oposición cuando se ha dejado ver por los aburridos palcos de la Plaza de San Francisco, donde al parecer no ha recogido muchos saludos. “Alguien que quiere ser alcalde no puede exhibirse sin compañía, ni dar la imagen de que nadie lo conoce. Claro que… ¿quiere Espadas ser alcalde?”
Se acabó la fiesta. Zoido ha ganado un puñado de fotografías y se ha dejado alabar por la calle. Su imagen sigue exenta de aristas. Pese a los 70.000 parados de la ciudad. Pese al 40% que han perdido los hosteleros, muchos de los cuales tienen en la Semana Santa su particular paga extraordinaria. Pese al cierre o mudanza de las empresas. Pese a las grandes verdades que canta el Defensor del Ciudadano sobre la mala educación de algunos policías locales, las mafias del taxi, el desahogo de los ciclistas y los innumerables baches de muchas calles no sólo de los barrios sino del centro más centro de la ciudad. Si hay agua, no hay cofradías, pero se forman charcos. Si hay charcos, el alcalde siempre está dispuesto a ponerse las botas. La calle es capaz de pitarle a una cofradía, hecho insólito; pero no sólo no le pita al alcalde, sino que lo sigue buscando para las fotografías. Y el manual de la falsedad local dicta que a buena parte de esta ciudad le encanta eso de quejarse de mentirijilla por tener a un alcalde hasta en la sopa. Si no quería usted alcalde, dos tazas. De sopa.

Tócala otra vez, Juan Ignacio

Carlos Navarro Antolín | 9 de febrero de 2013 a las 5:00


Zoido ha escapado la mar de bien después de once días de huelga de limpieza. Es el alcalde que ha sacado más concejales y el que ha soportado la huelga más larga. Estuvo hábil al delegar en Jesús Maza gran parte del peso de las negociaciones en detrimento del gerente de la empresa, Francisco José Juan, achicharrado en el frente cotidiano. Los sindicatos deberían entrar ahora en fase de meditación junto al Tíbet, porque no han jugado bien determinadas cartas. Parece que en ningún momento calcularon sus puntos débiles: la paga de 1.400 euros por no faltar al trabajo y una plantilla en la que entre fijos y eventuales, entre padres, hijos y otros parientes, hay más coincidencia de apellidos que en la Real Maestranza. El Ayuntamiento ha sacado lo que pretendía: la reducción del 5% en coste de personal. Aunque ha cedido en parte en la forma de hacerlo, pues las dos horas y media de más que ahora hay que trabajar no se aplicarán en días de descanso, sino en las jornadas ya laborables.
La eliminación de la denominada bolsa de absentismo, que se nutría del dinero sobrante del plus que premia la asistencia al trabajo, es una primera medida obligada con efecto en las retribuciones, pero que a la larga mejora la imagen de los trabajadores. Lo de cobrar por no faltar al trabajo erosiona mucho más esa imagen que tanto preocupa ahora a los sindicatos que la difusión de la cuantía de sueldos pagados con dinero público. En la inminente negociación de un nuevo convenio laboral en Lipasam habrá que sopesar la supresión total de tan sonrojante incentivo. Y no se pierdan la guinda de la huelga. Que en veinticuatro horas cambie tan radicalmente el resultado de una votación sobre un mismo acuerdo por el mero hecho de que pase de votarse a mano alzada a hacerlo en secreto es como para que los sindicatos evalúen bien su verdadero grado de implantación entre el colectivo de trabajadores. Con el antifaz puesto, ya no había tantas ganas de huelga. Casi ninguna.
A Zoido habría que aplicarle ahora la máxima de los abogados: olvida tan pronto tanto tu victoria como tu derrota. Ahora tiene ante sí las reivindicaciones de la Policía Local, cuyo sindicato mayoritario anuncia sin reparo alguno que puede haber acciones de protesta en el vía crucis de la Fe o en la maratón. La lista de alcaldes que en España han tropezado con los cuerpos de la Policía Local es larga. Basta preguntarle ahora a Monteseirín en privado por su experiencia con este cuerpo, que no se olvide que vela por la seguridad. La percepción inequívoca es que o se pasa por taquilla con la Policía Local, o problemas asegurados. Y el caso es que al sindicato no le falta razón cuando recuerdan todo lo que les prometió el alcalde bajo las lonas de una caseta. La política tiene esa evocación del mito de Sísifo. Cuando Zoido eleva la piedra de Lipasam hasta la cima, se cae la piedra de la Policía Local hasta la sima. Y la banda municipal se mete ahora en el circo cual abuela fumadora. Tócala otra vez, Juan Ignacio.

Las Atarazanas tienen ego

Carlos Navarro Antolín | 20 de noviembre de 2012 a las 5:00


El cajonazo del Caixaforum en las Atarazanas, valga la redundancia, ha generado muchas opiniones porque sin duda se trata de un asunto digno de ser analizado desde muchas perspectivas. Poliédrico, que dirían los militantes de la cursilería y la petulancia. El alcalde ha hecho de político, lanzando el balón lejos del área de sus riesgos y echándole el muerto a la Junta. Sus palos se ha llevado. Y hasta ha dado alguna vuelta al ruedo. La entidad promotora ha hecho de sociedad privada, buscando, como mínimo, no perder dinero y haciendo eso que los técnicos llaman la optimización de los recursos ya disponibles. La oposición política se ha abonado al discurso tan legítimo como previsible de culpar al gobierno de lentitud en los trámites de concesión de la licencia. Y el arquitecto autor del proyecto, cómo no, ha dado su opinión sobre el carpetazo al Caixaforum en el Arenal. Guillermo Vázquez Consuegra dice que la mudanza del proyecto a la Torre Pelli es un “fracaso” para la ciudad. Sólo el tiempo confirmará o desmentirá una afirmación tan categórica. El arquitecto ha recordado los orígenes de la operación, un concurso en el que La Caixa “invitó a diez de los arquitectos más prestigiosos del país”. Lo escribe él mismo en un ejemplo de cómo cultivar el género de la petalada y el paso al frente para que te caigan sobre las sienes tus mismas flores. No precisa de abuela. Explica para los iletrados, que a sus ojos debemos ser una legión, en qué consiste una maqueta: “No es la realidad, sino un sistema de representación de la realidad”. Cáspita, no habíamos caído hasta ahora. Dice Vázquez Consuegra que el carpetazo al Caixaforum “conlleva gravísimas pérdidas para los actores que han intervenido en el proceso”: las Atarazanas, la ciudad y el tejido productivo. Extrañamente en este caso no se cita a sí mismo, pese a que no cobrará por un trabajo que tenía encargado, como le ocurre a cualquier proveedor al que le dicen eso tan cotidiano de “¡Suspendan pedidos!” Lógicamente, su discurso ganaría en credibilidad si el arquitecto hubiera trabajado gratis total, como, por ejemplo, trabajaba don Antonio Delgado-Roig para muchas instituciones. A don Antonio jamás lo vimos subido en el pedestal del engreimiento. Resulta curioso, cuando menos, eso de ni siquiera molestarse en ocultar el ego tras alguna fórmula de cortesía para no autoincluirse en la lista de los diez arquitectos de mayor prestigio del país, eso de enseñarnos lo obvio (el significado del concepto maqueta) en un didactismo revelador de quien lo ejerce y eso de pasar por alto el pequeño detalle de que a trabajo no realizado, honorarios perdidos. “Recuerda que eres mortal (y no un dios)”. La frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Roma antigua. Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana. Y sin ir tan lejos en la Historia, baste recordar que Míchel se reivindicó a lo bestia tras marcarle tres goles a Corea: “¡Me lo merezco!” Tampoco precisó de abuela. Debe ser que el fútbol es eminentemente emocional. Como la arquitectura.

Espadas aprieta las filas sin el concejal número 12

Carlos Navarro Antolín | 22 de mayo de 2012 a las 5:00

LA oposición socialista se reunió ayer para realizar su particular autocrítica en el primer año de mandato. Juan Espadas, al que algunos en el palomar se refieren simplemente como el líder, convocó exclusivamente a los concejales a las once y media de la mañana. No estaba citado ningún asesor del grupo. El objetivo era redefinir el papel de los once concejales. Espadas entonó el extra omnes para dejar fuera a quienes no tienen cargo público, sabedor de que en el grupo hay quienes empiezan a estar especialmente hartos de algunas “distorsiones”, sobre todo del denominado concejal número 12, que no es precisamente el talismán de aquellos años dorados de la selección de fútbol en Sevilla.

Espadas quiere subir el tono de la oposición, pues tiene claro que el gobierno de Zoido presenta flancos evidentes y que el alcalde está aún en la “nube” de los 20 concejales. Antonio Muñoz, la gran revelación del grupo y el único que goza de la absoluta confianza del portavoz, no puede ni debe ser el que sistemáticamente asuma el papel de ariete. El grupo político necesita a todos los demás a pleno rendimiento. Nada habría más que le interesara al gobierno local que la oposición siguiera adormecida o incluso acomplejada por una mayoría absoluta nunca conocida en los años de democracia.

La reunión donde Espadas tocó a rebato fue muy larga. Se prolongó hasta pasadas las dos de la tarde en el salón de Fieles Ejecutores. El portavoz socialista pidió reiterademente unidad, compañerismo y trabajo. Sus mensajes lo dicen todo. Es consciente de que ha habido demasiadas divisiones y bastantes concejales en un tono especialmente bajo que pueden dar mucho más de sí, como el portavoz adjunto, el moderado Alberto Moriña, que podría hacer mucho más como interlocutor ante la Sevilla más tradicional, sobre todo desde que Rosamar Prieto-Castro, ex concejal y jefa de servicio asignada al grupo socialista, ha confirmado que se jubila como funcionaria el próximo 10 de junio. El PSOE pierde en los despachos municipales a una de sus militantes con mayor grado de aceptación social.

Para pedirles ese esfuerzo a sus concejales, Espadas ha tenido que crear el escenario necesario en el que se puedan expresar con absoluta comodidad, lo que hasta ahora no se había producido. Quedan tres años de mandato, que para muchos efectos son dos si se tiene en cuenta cuándo puede comenzar el proceso de designación del candidato a la Alcaldía en 2015. Espadas no tiene más remedio que apretar desde ya, aun asumiendo que a Zoido le queda todavía mucha credibilidad. Su partido le pide más y sus concejales también le piden más a un portavoz que ha de estar cada semana en el Senado. Por eso él empieza por exigir más a los suyos. Y por eso ayer les invitó a hablar sin esas “interferencias” que antes condicionaban las actitutes y restaban iniciativas. Y es que a los concejales les sienta mal recibir órdenes emitidas por quienes no han pasado por las urnas. Por nucho que vengan del concejal número 12. En eso se igualan los concejales de todos los partidos.

Un alcalde y 20 fieles ejecutores

Carlos Navarro Antolín | 20 de mayo de 2012 a las 5:00

UN alcalde sin sombra. Una curia sin cardenales. Todo por Zoido. El primer año de gobierno se salda prácticamente sin incidentes en la convivencia entre los veintiún concejales del gobierno. Nadie discute al jefe, que ha formado un ejecutivo local donde no hay ningún número dos, nadie que oficialmente se aproxime a la categoría de vicealcalde con la que Monteseirín llegó a investir a Emilio Carrillo amparándose en la Ley de Grandes Ciudades. Zoido no tiene vicealcaldes ni delfines, pese que su programa electoral recogía el nombramiento de un edil de Presidencia. Todo lo más, un círculo estrechísimo en el que sólo cabe como fijo el concejal Gregorio Serrano y algún otro de forma esporádica. El nombre de esa sala noble que está en la planta baja del Ayuntamiento, junto al Arquillo, reproduce fielmente el espíritu de un gobierno donde, por el momento, nadie tose ni cuestiona al alcalde: los concejales de gobierno son los fieles ejecutores. La fidelidad es el efecto lógico de ese período de estabilidad que otorga a todo partido una mayoría absoluta tan abultada y también obedece a que el alcalde no sólo no está cuestionado en su partido sino que no ha hecho más que coger peso específico en las filas del PP. La paz, por ahora, reina en el PP de Sevilla. En el andaluz es otro el debate.

El gobierno local ha vivido casi un año en continuo ritmo electoral, un calendario marcado por la necesidad del PP de explotar (con resultado desigual) la figura del alcalde en las elecciones generales y en las autonómicas. El pronóstico dice que a partir de este segundo año deberán entrar más en juego otros concejales de gobierno (de algunos no se conoce ni la voz).

Un gobierno sin fisuras, pero con un reparto de poder muy distinto. Serrano acapara cuatro áreas y las empresas municipales de peso. Es el superconcejal del gobierno, quien recibe encargos directos y personales del alcalde, el de la agenda más apretada y con quien Zoido comparte muchos de sus momentos de distensión. En general, los concejales de perfil gestor han sustituido a los de perfil político. La delegada de Hacienda, la independiente Asunción Fley, se ha hecho respetar y valer. Tan es así que Arenas se llegó a fijar en ella. Pero la Junta de Andalucía tendrá que esperar. En los Plenos le falta tono político. Maximiliano Vílchez es ya sin duda el delegado de Urbanismo más discreto de la democracia, parece calcado para una etapa de crisis en la que el urbanismo ha perdido fuelle. Ya su gerente se le conoce en las caracolas como “el del pañuelito” por su afición a lucirlos en el bolsillo del pecho de la chaqueta. Es precisamente lo que quería Zoido y así lo expresaba en sus años de oposición: la discreción absoluta en una delegación marcada demasiadas veces por las polémicas y los escándalos.

Pero quien más carece de tono político es, sin duda, el número dos de la lista electoral, el catedrático Javier Landa, que ha metido al alcalde en más de un aprieto por su estilo personal, ajeno a una política encorsetada. Landa usó su potestad como presidente del Pleno para expulsar a dos fotógrafos del Salón Colón, lo que puso a los tres grupos políticos en su contra, que ya es difícil. Anteriormente justificó sin tino que no se izara en el Ayuntamiento la bandera del Día del Orgullo Gay, pero sí la del pueblo gitano. Arguyó que una enseña era institucional y la otra no. Landa ha ido adquiriendo un perfil más discreto y algo menos árido en los últimos meses, consciente tal vez de que las cátedras tienen un peso muy relativo en el mundillo de la política. Por no decir que tienen un peso nulo.

Los concejales más políticos, Curro Pérez y Beltrán Pérez, otrora látigos del gobierno de PSOE e IU, desarrollan ahora papeles más discretos. Curro Pérez está desaprovechado: es portavoz oficial de un gobierno muy presidencialista y su parcela de gestión se reduce al distrito de Triana. Recuérdese que el grupo popular tiene también su propio portavoz, Juan Bueno, con un destacado peso orgánico. Curro Pérez tendrá en pocos meses una competencia para sacar a la luz sus cualidades: la construcción del aparcamiento en San Martín de Porres, que tendrá dos meses levantada esta plaza.

Y Beltrán Pérez parece estar dedicado (y a gusto por el momento) en esa tarea poco lucida de coordinar y potenciar los distritos. La previsión lógica es que Los Pérez recuperen más protagonismo en cuanto se acerquen las elecciones. Son los más políticos.

Zoido sólo ha tenido que desautorizar expresamente en una ocasión a un miembro de su gobierno, precisamente al único que eligió a dedo: Demetrio Cabello. El delegado de Movilidad, comisario del Cuerpo Nacional de Policía de profesión, admitió en público que el Ayuntamiento no puede hacer nada para que la empresa Equipark devuelva a los vecinos las fianzas entregadas porque «no es una obligación impuesta» ni en la normativa contractual ni en los pliegos administrativos de la concesión, por lo que se trataría de una cuestión civil entre una empresa y un particular «y en este ámbito ha de dilucidarse». Cabello dinamitó así una de las principales promesas de Zoido, que en las elecciones experimentó una fuerte subida de votos en el distrito San Pablo-Santa Justa, donde son muchísimos los vecinos defraudados por este asunto. Ni veinticuatro horas tardó el alcalde en pegar su primer tirón de orejas al edil independiente. Zoido calificó de “insatisfactoria” la explicación del concejal de Movilidad y ganó tiempo pidiendo nuevos informes.

El segundo tropiezo resultaron ser los familiares enchufados en los distritos, donde adquirió un protagonismo negativo el más joven de la corporación municipal, José Luis García, delegado del Distrito Sur. Los parientes tuvieron que renunciar a los contratos para que el gobierno no persistiera por más tiempo en los mismos errores que se hartó de denunciar cuando estaba en la oposición y gobernaba Monteseirín con el sostén de IU. A Zoido le escoció especialmente que tales prácticas las hubiera realizado precisamente el más joven del grupo político. José Luis García, Pepelu en las filas del PP, tiene el aval del propio Javier Arenas. Pero ahora está estrecha y discretamente marcado para que no vuelva a protagonizar escándalos que concedan munición al PSOE, que en este asunto fue donde realizó su mejor rodaje como oposición.

Tan sólo se ha producido una baja en el gobierno, la de la delegada de Nervión, María Eugenia Romero, que ahora es diputada en las Cortes. Entró como concejal el siguiente en la lista electoral, Rafael Belmonte. Zoido aprovechó para asignar a Pía Halcón al amable distrito de Nervión y enviar a Belmonte, de perfil mucho más político y un buen ejemplo de fiel ejecutor, a bregar con los problemas de Bellavista, un distrito más duro donde el PSOE tiene a sus dirigentes más beligerantes. Incluso el propio Juan Espadas tuvo sus más y sus menos con sus compañeros de partido en Bellavista en plena campaña electoral. El cambio de Halcón ha sido el único producido respecto al organigrama inicial del gobierno.

El alcalde coge aire

Carlos Navarro Antolín | 25 de octubre de 2011 a las 21:41

Los vecinos de Santo Domingo de la Calzada, que está en Nervión, y los del Polígono Aeropuerto, que está en Sevilla Este, le han dado aire a un alcalde que busca desesperadamente dinero para la Davis entre el sufrido empresariado. Zoido recoge los primeros frutos de su plan de sacar la infantería municipal a la calle: policías y basureros. Hay que reconocer que resulta llamativo leer un teletipo en el que representantes vecinales confirman la práctica erradicación de la prostitución callejera en las calles de sus barrios. No es que las prostitutas se hayan ido por aquel mágico efecto Zoido de los años de la oposición, sino porque precisamente se trata del efecto que busca Zoido a falta de dinero para grandes obras y proyectos megalómanos. El gobierno pone en práctica lo más alabado de la etapa de Soledad Becerril en los años de sequía económica tras la Expo (austeridad, ahorro, limpieza), pero evitando quizás lo menos bueno (que no se le saque rédito). El paso del tiempo irá marcando cómo gestiona dos problemas que no dejan de ser auténticos tormentos de Sísifo, porque es obvio que la prostitución itinera, no desaparece, y que la basura se genera nueva cada minuto, nunca se pierde en un limbo. La micropolítica da algo de aire al alcalde en tiempos de pelea por la menguada tarta presupuestaria de 2012.

Zoido, el prestatario

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2011 a las 1:33

No se pueden sacar 20 concejales en Sevilla, empresa jamás conseguida por nadie, sin que te voten muchísimos de los otros. Los resultados demuestran que la estrategia de pedir los votos prestados ha sido todo un acierto. Como lo fue aquello de anunciar que si no gobernaba, se retiraría de la vida municipal. Una suerte de ahora o nunca, de puerta grande o de enfrenería. Al igual que lo de recurrir al notario. Los socialistas se llevaron días hablando del fedatario en lugar de invertir el tiempo en otros objetivos más provechosos. La relación de maniobras astutamente puestas en práctica ha sido larga. Sería cicatero atribuir todo el mérito de un resultado de ensueño al contexto de una crisis innegable. Veinte concejales no son únicamente consecuencia de la economía. Ha habido un trabajo bien hecho por quienes han ejercido la oposición como si de un sacerdocio se tratara: veinticuatro horas de dedicación exclusiva. El PP le ha pegado a los socialistas una cornada de libro, donde más duele, con una doble trayectoria (Sevilla y los barrios) que interesa a un partido al que no reconoce nadie (el PSOE). Un buen ejemplo de esto último lo tuvimos sorpresivamente ayer, cuando el secretario general de Bellavista anunció su presentación a la Secretaría Provincial del partido el mismo día y a la misma hora en que su partido se estaba desangrando en Este, Alcosa, Torreblanca, la Macarena… Lugares donde residen obreros, que le han prestado su voto a un alcalde de centro-derecha. A la crisis y al trabajo perseverante del equipo de Zoido hay que sumar los errores de manual de la candidatura de Juan Espadas, un buen candidato que ha resultado amortizado y que ni muchos menos tiene toda la culpa de la debacle. El PSOE se ha entretenido demasiado en cantar los goles del rival, subrayar torpemente sus propios fallos, eclipsar más de lo debido a su candidato, no tener claro quiénes deben ir a un debate secundario, perder el tiempo en denuncias absurdas ante la junta electoral, defender que había un empate la víspera de la publicación en un medio afín de una encuesta demoledora, etcétera. Cuando no eran errores, eran señales claras de que algo no funcionaba bien en el interior. Con este panorama, el PP no ha tenido más que levantar el pie del acelerador, dejar hacer y ni siquiera ha tenido que airear los trapos sucios hábilmente recogidos de algunos de los miembros de la candidatura socialista.

Los malos aurigas

Carlos Navarro Antolín | 26 de noviembre de 2010 a las 11:55

auriga

Por mucho que un político sonría y se esfuerce en parecer un rey mago los 365 días del año, su propósito de resultar simpaticón y buena gente caerá en saco roto si su equipo se empeña en echar abajo la fachada y dejar ver el interior. ¡Horror! Ahí el político derrapa, se le ven las tripas (las auténticas) y aparece desnudo. “Eres quien eres no sólo por cómo eres, sino por quien eliges como compañeros de viaje. Ellos dicen de tí como si tú fueras el que hablaras”. El peor escenario (ese término que le gusta tanto al politiquerío militante) es el de dejarse acompañar por asesores sectarios, que rozan el talibanismo, que provocan que al jefe le lluevan las críticas por discursos mal escritos, que dividen entre buenos y malos, que toman nota de las obras y dichos de los periodistas como de una nueva brigada político-social con despacho, moqueta y sueldo público, que no dedican las mañanas a trabajar por la ciudad sino a cotillear como sacristanes malos o cofrades con las tardes libres. El político debería fichar buenos aurigas, aquellos hombres que le decían al oído al emperador o al general victorioso las verdades del barquero mientras la masa enardecida los encumbraba en su entrada triunfal en Roma: “Recuerda que eres mortal”. El vencedor llevaba como bastón de mando el cetro de marfil coronado por el águila (¿Sería hoy el No8Do?) y en la otra una rama de laurel o de palmera sobre la cual el auriga, no pocas veces un esclavo, sostenía la corona de oro del más elevado de los dioses. Alguno de los asesores del gobierno local que aún vivaquean por el edificio noble de la Plaza Nueva han sido malos aurigas, muy malos, y se han comportado como verdaderos esclavos, pero de sus limitaciones. Más le valdría al gobernante haber ido solo en la cuadriga en muchas ocasiones. En vez de trabajar por la ciudad, determinados juntaletras consumen las horas opositando a maleteros del nuevo líder, traicionando a quien los puso en la silla y preparando el máster del culebreo para el mandato 2011-2015. Tiempo hay por delante para seguir comentando la nefasta gestión de algunos de estos sectarios a sueldo.