Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2013 a las 5:00

El juzgado de Utrera era conocido a principios de los ochenta como uno de los peores de España. Una descomunal carga de trabajo, ya que también conocía de los casos de Dos Hermanas, Lebrija y Las Cabezas, y unas infraestructuras deficientes justificaban la mala fama. A su despacho principal llegó en 1984 un tal Juan Ignacio Zoido procedente de Canarias. Se encontró con un equipo de funcionarios que le doblaban la edad y con hábitos, manías y caracteres más que consolidados. Basten dos ejemplos. En esos días tuvo que emplear la mano izquierda con uno que se negaba a trabajar si no era con su máquina de escribir y con otro que se conocía el pueblo tan al dedillo que se tomaba la licencia de hacerle al juez valoraciones sobre los citados a declarar antes de que accedieran al despacho. Aquellos días fueron un máster en la gestión de equipos, en la dura tarea de guardar los equilibrios y en la apuesta por los potajes para limar las tensiones en el horario extralaboral. Pasado el tiempo, un agente judicial le comentó: “Usted se ha dado cuenta aquí de que en la vida hay que arar con los bueyes que uno tiene. Y no con los que uno quiere comprar”.
El Tribunal Constitucional le ha dicho al hoy alcalde de Sevilla, casi treinta años después, que hay que formar gobierno con los concejales que uno tiene. Y no con los que se fichan a dedo. La de Demetrio Cabello fue, si cabe, la apuesta más personal de Juan Ignacio Zoido. Ni el haber conseguido nada menos que veinte concejales en tiempos de máxima austeridad y de dolorosos recortes frenó al alcalde a la hora de utilizar la vía digital para aumentar en un puesto el equipo del gobierno. Zoido tenía la convicción de que Cabello era el mejor para esas funciones. Y no lo iba a hacer pasar por el proceso de confección de una lista electoral, donde hay dentelladas de tiburones y codazos de sprint ciclista. Cabello, por cierto, ha tenido el segundo sueldo más elevado del gobierno, con 58.106 euros anuales, sólo por detrás de la independiente Asunción Fley, con 60.282.
Tan personal era la apuesta que a este alcalde poco amigo de los cambios forzados desde el exterior le ha escocido tener que renunciar a mitad de mandato a su único dedil, después de que Monteseirín agotara en sus dos últimas corporaciones el cupo de tres dediles que corresponden a Sevilla.
Zoido no ha hecho más cambios. No le gustan las crisis de gobierno. Lo más llamativo en la designación de Juan Bueno es el pendulazo que supone el desplazamiento desde un perfil técnico a uno marcadamente político. El profesional de la Policía Nacional no ha asumido nunca ni ha tenido el más mínimo interés en aprender los modos de la actual clase política, cosa que se agradece. Ni circunloquios, ni códigos de corrección política, ni cultivo de los argumentarios oficiales. Tal vez por eso sus comparecencias ante los medios de comunicación han estado muy limitadas. Cabello era un peligro. Su despedida improvisada en un pasillo del Ayuntamiento lo dice todo: “Si alguna vez me equivoqué fue con la mejor intención. Nunca lo hice por joder, aunque no debiera utilizar esta palabra delante de políticos profesionales”.
Juan Bueno es el aparato puro y duro del partido, criado a la vera de Javier Arenas, que lo ha sacrificado en más de una ocasión, y mimado por Ricardo Tarno. Bueno es un perfecto guardián de las formas al que le gusta vivir su ciudad en la calle. Acaso extraña que el alcalde no haya tratado ni siquiera de buscar entre sus diecinueve concejales un perfil parecido en algo al que con toda legitimidad creyó idóneo en 2011 para dirigir la Policía Local, ese cuerpo que es la pesadilla periódica de todos los alcaldes de España, con independencia de las siglas del partido. Sacar a Asunción Fley de la árida Hacienda resultaba inconcebible, una licencia que sólo se le hubiera permitido a Arenas en caso de haber alcanzado San Telmo. Curro Pérez sigue orillado en Triana y con una portavocía del gobierno más bien difusa. Y en contra del concejal Ignacio Flores ha jugado su excesiva proximidad con los agentes. Sabido es que tanta familiaridad con una área de gobierno tan delicada no gusta a un alcalde que, precisamente, eligió al reverendo Maximiliano Vílchez para Urbanismo por ser completamente ajeno a las caracolas de la Cartuja. Y eso que Curro Pérez brilló en la oposición fiscalizando los dineros de las setas.
Como en aquel 1984 en la Campiña, el alcalde se ha topado con la realidad. Ya no puede elegir al perfil idóneo. No hay chisteras, ni conejos. Están los bueyes que uno tiene, que no son pocos. Y no los que uno querría tener, que tampoco es que fueran muchos. Política. Siempre ganan los aparatos. Como los alemanes en fútbol.
Carlos Navarro Antolín | 22 de noviembre de 2012 a las 5:00
Los teletipos hay que leérselos enteros. Como las instrucciones del champú. Se lee usted la letra pequeña del gel del baño y es que aprende en un santiamén a hacer enormes cantidades de espuma. Vierte un dedito del producto bajo el chorro del agua, tal como explican amablemente en el bote y, hala, venga a subir la espuma. Se topa uno con el teletipo que anuncia que el PP de Sevilla aprobará mociones contra los desahucios por empresas públicas en todos los ayuntamientos y se encuentra, oh sorpresa, con una verdadera joya, un gato encerrado, una perla escondida, un por aquí te quiero ver que me la han colado y casi no me doy cuenta. En ese mismo texto donde Juan Bueno posiciona la gaviota sevillana a favor de querencia de uno de los temas de mayor sensibilidad en la España de finales de 2012, el flamante presidente del PP sevillano aprovecha para colarnos la muñeca chochona en forma de ingreso en el organigrama del joven concejal José Luis García. Fíjense cómo el teletipo lo carga el diablo: “Por otra parte, el Comité Ejecutivo ha aprobado también el nombramiento de José Luis García como coordinador territorial del PP de Sevilla por el importante trabajo que ha desarrollado desde Nuevas Generaciones por llevar el proyecto popular a nuestra tierra y contribuir de forma decisiva al avance que nuestra formación ha tenido en la provincia”. Vamos, que se dice ya que tienes más peligro que un “por otra parte”. Pista, que va el artista preguntando y señalando con el dejo en el ojo del baranderío del PP hispalense: ¿Pero este García no era el que nada más desembarcar el gobierno de los 20 concejales se dedicó a colocar a parientes y afectos en los distritos? ¿Pero este García no era Pepelu coloqueitor, que le costó el primer disgusto al alcalde Zoido? ¿Pero este García no provocó que el alcalde tuviera que pedir disculpas?
El PP siempre critica, no sin razón, que cuando la izquierda comete ciertos pecados o incurre en ciertas desaplicaciones (Cantatore dixit) parece disfrutar de bula. Dos ejemplos aún recientes: nadie dice esta boca es mía cuando Alfonso Guerra se mete con la juez Alaya con insinuaciones maliciosas ni cuando Diego Valderas refiere el tamaño de los pechos de una dirigente política. Si hubiera sido Javier Arenas el protagonista de semejantes necedades, lo del betunero del Palace se queda en pellizco de monja de la que le hubiera caído. Por eso ahora cabe pensar que si el PSOE o IU hubieran aupado en sus organigramas a un enchufador de parientes, el PP hubiera tardado dos minutos en escupir el teletipo cual puñado de sal en la herida del pasado. No se pierdan la explicación del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, para bendecir el nuevo cargo de coloqueitor: “Quienes conocemos a García sabemos que es una persona totalmente entregada a su trabajo, a los sevillanos y a las ideas del Partido Popular, hechos que demuestran que la organización juvenil que preside desde 2009 haya crecido en la provincia más que nunca hasta ser de las primeras en Andalucía, así como el buen trabajo que también realiza en el Distrito Sur de Sevilla donde ejerce como concejal delegado”.
Como diría el galo desanimado e incrédulo de las viñetas del inolvidable Astérix tras perder la carrera en los Juegos Olímpicos: “Juan Bueno ha debido comer un jabalí en mal estado”. De otro modo no se entiende. Siga el PP enalteciendo a los enchufadores. No sólo no dimitió García cuando debió dimitir, no sólo no lo cesaron cuando debió ser cesado, sino que lo hacen coordinador territorial. Como diría el capataz para animar a la cuadrilla: ¡Olé la gente con arte que oléis a canela y clavo!” Y nos cuelan el nombramiento en el interlineado de un teletipo sobre los desahucios. ¿Había o no había gato encerrado? Miau, miau y requetemiau. Que suba, que suba la espuma en el PP de tanto echarle champú al chorrito del agua. Que la cosa al final siempre acaba en desahucio.
Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2012 a las 5:00

La gaviota mensajera del PP cuchicheaba hace unas semanas que el reverendo Vílchez andaba algo triste, como la princesa. ¿Qué le pasa a Maximiliano y su urbanismo tranquilo? Porque había un urbanismo bajo sospecha del PA, un urbanismo productivo del blablablá de las campañas electorales y un urbanismo tranquilo, de tila y grageas de valeriana que ejerce Don Maxi. Juan Bueno, el aparato del PP sevillano, le hizo confidencias durante el Pleno. Y Maxi demostró que es flexible como un junco, que se agacha como un costalero para ponerse bajo el palo. Si el aparato llama, Maxi responde. Si hay que cambiar el PGOU, se cambia. ¿Que no viene Decathlón? Ya vendrá, ya vendrá… Urbanismo tranquilo, de velocidad palaciega. Al son de la campana, la recalificación que no cae hoy, caerá mañana. Fley defendió sus ordenanzas de Pescanova: impuestos congelados. Cierto, pero las tasas suben y se crean muchas nuevas. Y ahí el portavoz socialista, Juan Espadas, le zurró al gobierno. El líder del palomar quiso meterle el dedo en el ojo al alcalde refiriéndole ordenanzas de otros municipios. Cuando se esperaban ejemplos de capitales, Espadas se despachó con alusiones a Estepona… Y a La Mojonera, provincia de Almería. Menuda fijación tienen todos los políticos con Almería en los últimos años. Arenas se hartó de ir a Almería en furgoneta. Torrijos mezcló el tú y el usted (“Dijistéis ustedes”) y acusó al alcalde de Pinocho: “Sus mentiras no pueden exculparse en un confesionario”. Política impía (Halcón). El alcalde de los votos prestados también toma prestada la recaudación de los impuestos. Espadas dio rienda suelta al ego y recordó sus tiempos de animoso estudiante: “Se me daba bastante bien el Derecho Tributario”. La verdad es que logró el minuto de oro. La referencia a La Mojonera rompió todos los pronósticos de un pleno que fue como el gentilicio del municipio almeriense: mojonero.
Carlos Navarro Antolín | 8 de octubre de 2012 a las 12:05

Charo pegó el aldabonazo. Y Arenas se flageló. Dos ex dieron la nota: la ex concejal estrella de Zoido y el ex de todo en el PP andaluz. Hay que reconocer que el congreso provincial del PP no fue tan plúmbeo como se esperaba. Sí, hubo mensajes generalistas, vagos, triunfalistas y de aplauso fácil como para llenar un cubo de ropa sucia, que ya se sabe que es un recipiente donde siempre caben más y más prendas. Los congresos –más aún los del PP– son productos de consumo interno, una especie de ad calorem laico, una representación donde hay que intuir más que ver, una oportunidad para la exposición de ponencias que parecen ensayos de redacción de la EGB y unas citas donde se consumen productos congelados en las cocinas del partido. Por eso impactó la intervención de la militante Charo García, que fue el fichaje femenino más sonado en la primera intentona de Zoido por alcanzar la Alcaldía, aquellas municipales de 2007 en las que ganó en votos pero quedó orillado del poder. La hoy ex concejal realizó una interesante enmienda a la ponencia de estrategia política. Se presentó como una profesional que trabaja en el Hospital Virgen del Rocío, “buque insignia de la sanidad andaluza, controlado por el PSOE”. Lo mejor vino cuando se cargó el pensamiento único que sostiene el triunfo del PP en Sevilla:“Ha sido un fracaso y un drama”. Rebajó el triunfalismo como el padre que sorprende a los hijos de fiesta y, zas, apaga la música: “Hay que hacer un diagnóstico serio de las razones por las que no ganamos en Sevilla”. Fue más allá al referirse a la clase política: “Hay que reflexionar. ¿Por qué hay tanta fractura entre los políticos y los ciudadanos? La gente tiene que ver que tenemos sus mismos problemas. Los programas electorales tienen que ser cumplibles, porque la próxima vez no nos van a perdonar”. Y ojo al futuro:“Rajoy necesitará nuestros votos y nuestra fuerza”. La enmienda (honda reflexión más bien) fue aprobada por unanimidad. Y no poco mérito tiene quien ha sido capaz de ir a contramano, sobre todo minutos después y minutos antes de una letanía de discursos trufada de mensajes sobre pírricas victorias y espectaculares avances.
Arenas irrumpió a las 12:40 con la melodía oficial del partido tronando en el salón de Los Lebreros, el mismo en el que se celebra El Rastrillo. “Mira, allí donde está Javier ahora se pone el puesto de la duquesa de Alba”. Y el campeón se hartó de dar esas palmaditas leves en la oreja que pega mientras asoma la lengua mordida. Y con Arenas se rebajó aún más el índice matinal de almíbar en el congreso. Dijo que le habían pedido que hablara cuando a él ya sólo le toca “escuchar”. Hizo autocrítica al admitir “errores” en la pasada campaña de las autonómicas. ¿Creerse las encuestas y mantener un perfil plano? El runruneo estaba servido. No dejó lugar para la duda: “Me habéis dado mucho en la vida y no podré compensarlo. Me disteis el honor de ser candidato a la Presidencia de la Junta. Seguro que cometí muchos errores, pero el esfuerzo y la convicción fueron máximos. El que tiene muchas responsabilidades y toma muchas decisiones al día se equivoca”. Como aquello del penalti fallado por el que lo tira. Y recordó que en ocasiones había tenido que tomar decisiones duras sobre el propio Juan Bueno. Y, claro, Juan Bueno las había asumido con gran entereza. Cómo no. Así son los partidos y, hablando de penaltis… El fútbol es así.
Arenas había interrumpido el discurso de la diputada autonómica y ex concejal Alicia Martínez, que reveló al auditorio una de las que ella debía entender como gran e impagable aportación de José Luis Sanz, alcalde de Tomares, a los catálogos de ámbito internacional sobre estrategia política: “José Luis reparte chucherías a los niños del pueblo en sus cumpleaños. ¡Esos son los detalles de cercanía que gustan a la gente!” Y sonó un aplauso.
Y Zoido interrumpió el del portavoz en la Diputación, Eloy Carmona. A las dos grandes verdades aportadas en la jornada matinal por Charo García y Javier Arenas en ese juguemos a ser sinceros hay que sumar una tercera que dijo Carmona sobre su propio discurso:“A lo mejor os estoy soltando un peñazo…” Se agradece, Eloy. Carmona dijo una frase demoledora: “Las diputaciones provinciales son necesarias”. Será por eso por lo que alguien escribió que un meteorito acabó con los dinosaurios, pero está por ver qué acaba terminando con las diputaciones.
Y Carmona aportó una cuarta. ¿O fue un mero traspiés? Dijo mirando a Arenas: “Sin ti va a ser difícil que alcancemos más…” Y, claro, como también estaba ya Zoido en la primera fila, tuvo que recular: “Pero lo intentaremos, lo intentaremos”. Tendría que haber seguido el manual sobre cómo tratar el pasado representado por un jarrón chino: ojo al manipularlo porque se rompe y te puedes herir.
La mañana la animaron los policías y bomberos que se manifestaban a las puertas del hotel y pitaban la entrada de algunos militantes. El veterano Jaime Raynaud se olió el bochinche y accedió por el bar. El defensor del ciudadano, José Barranca, se llevó algunos elogios, al igual que el concejal Beltrán Pérez, que defendió después con pasión y verbo fácil el informe de gestión del partido. Se nota que Pérez es muy querido por la militancia de los pueblos. A otro veterano, Jaime Bretón, le anunciaron que sería el responsable del foro de ideas y debates, algo así como una versión pepera del Caldera de los tiempos del zapaterismo. El caso es que hubo hasta militantes que se encelaron porque a ellos no les pitaron. No serían nadie cuando se creían alguien. No faltó la cuota de caspa: alguna corbata con la bandera nacional sobre fondo azul y el tramo de rubias (cada vez más menguado) con los pantalones muy petados. Cuando por la tarde salió la composición de la ejecutiva y demás sanedrines, el teléfono escupió un sms: “Lee bien la lista. Esto lo han fraguado este verano en el chiringuito La Ballena Verde, en Zahara de los Atunes”.
Carlos Navarro Antolín | 20 de septiembre de 2012 a las 5:00

El PP no tiene ni de lejos la tradición de pluralidad de listas que animan los congresos del PSOE. En el PP se lo piensan mucho antes de meterle el dedo en el ojo al poder orgánico. A los socialistas les va mucho más la marcha. La derecha tiene ese punto plúmbeo que hace insoportables los congresos. La excepción que confirma la regla en Sevilla se produjo en el año 2000, cuando Miguel Ángel Arauz, bastante bien acompañado, quiso disputarle la presidencia a Ricardo Tarno, bastante apuntalado por Arenas. Pero Arauz se cayó en el hoyo de los avales. Su candidatura fue excluida en el transcurso de un congreso tenso. Los militantes no pudieron votar entre una u otra. El caso es que técnicamente se puede afirmar que en el PP de Sevilla, al menos desde que se denomina PP, nunca una lista alternativa ha llegado a la última ronda. Habría que remontarse a la antigua Alianza Popular para encontrar un ejemplo. Por lo general, los estados del partido se reducen a dos: anestesiado o eufórico. Pero extrañamente se evidencian divisiones. Los críticos, de haberlos, son minoría. Y si alguna vez se cuentan por decenas, suelen ser de actitud pasiva. Pocas veces afloran las dagas. Hubo un verano en que el ex concejal Joaquín Peña anduvo intentado ser presidente del PP sevillano yendo, dicen, casa por casa de los militantes. Con el paso del tiempo, un Zoido magnánimo lo nombró director general de Medio Ambiente en el Ayuntamiento. Aquí paz y después… Jesús Despojado. El anuncio estival de Ana Hermoso de disputarle la presidencia a Juan Bueno, actual secretario general y candidato oficialista, parecía traer la emoción a un partido de vida interna habitualmente plana. Dicen que la fuerza que mueve a Hermoso tiene origen en el cabreo que pilló cuando se vio relegada de las listas en las autonómicas y en las generales. A Antonino Gallego le ocurrió algo parecido siendo alcalde de Bollullos de la Mitación, pero no montó una candidatura alternativa. Dimitió en diciembre de 2009 cansado de las palabras huecas de Arenas, se fue a la empresa privada y le dieron una gran cena de homenaje a la que asistieron los altos mandos de la gaviota. Los escasos alcaldes que tiene el PP en la provincia se rebelan de vez en cuando, sacan pecho porque se sienten fuertes y es entonces cuando se plantan en la calle San Fernando y piden pista en el glamour del Congreso de los Diputados o del Parlamento. Se permiten el lujo porque tienen el aval de los votos que en su conjunto le faltan a un partido que hasta hace poco era la cuarta fuerza política en la provincia. El caso es que una alcaldesa del Aljarafe que rozó la mayoría absoluta en Bormujos en un contexto adverso ha dado el paso al frente echando sal en la herida de una formación que no termina de despegar en la circunscripción hispalense: “Somos la manchita roja del mapa”, dijo el día que presentó su programa a la presidencia del partido. Todo un torpedo en la línea de flotación de una estructura de mando en la que, nunca se olvide, está Juan Bueno como secretario general. Pero hete aquí que cuando llega la hora de elegir a los compromisarios para el congreso, la aspirante Hermoso no logra colocar a ningún afín entre los cinco que corresponden al PP de… Bormujos. Se queda sin los apoyos de su tierra. Su pueblo le falla. Caramba. Y por eso todo apunta a que nos quedamos huérfanos de emoción en el congreso, a no ser que algunos se levanten airados cuando Bueno difunda el nombre de su secretario general. La alcaldesa tiene su particular “manchita” en su propia casa. Quizás porque, efectivamente, todo el PP tiene en la provincia esa “manchita”. Y ella no es ajena al lamparón. Bueno (Juan) está lo bueno.
Carlos Navarro Antolín | 26 de julio de 2012 a las 5:00
ZOIDO no ha dudado en integrar en la ejecutiva regional del PP andaluz a determinadas piezas que considera claves en su gestión diaria como alcalde de Sevilla, el cargo que está obligado a revalidar en 2015 antes de pensar siquiera en otras empresas. En la selección realizada se ven claras algunas apuestas. Yen las ausencias, cómo no, la confirmación de algunas sospechas o posibles maniobras con vistas al congreso del PP sevillano, que se celebrará el último fin de semana de septiembre o el primero de octubre. El ingreso en la ejecutiva regional se puede producir por tres vías: ser parte de la lista formal de vocales que plantea el candidato a la presidencia (gozando de la legitimidad de los votos del congreso y de la seguridad de no poder ser removido del puesto), ser designado directamente por el presidente (en cuyo caso el elegido puede ser cesado en cualquier momento)u ostentar algunos de los cargos orgánicos o institucionales que da acceso directo al comité (presidentes provinciales, secretarios generales, diputados, senadores, etcétera).
Al margen de los equilibrios territoriales y de la apuesta por un sevillano –José Luis Sanz– como secretario general del PP andaluz, Zoido cuenta con otros siete sevillanos en el comité ejecutivo que preside desde el pasado congreso de Granada. Sólo uno de ellos, Juan Bueno, tiene la condición de miembro nato al ser secretario general del PP sevillano. Y casi seguro será el próximo presidente del partido en Sevilla con Eloy Carmona como secretario general. Los seis restantes responden a un juego de apuestas y equilibrios que revelan que Zoido quiere establecer determinadas conexiones entre la calle San Fernando y la Plaza Nueva.
El hombre de las empresas municipales, Jesús Maza, vicepresidente de la Agrupación de Interés Económico (AIE) del Ayuntamiento y consejero delegado de Emasesa (la joya de la corona de las sociedad municipales) ha entrado en la ejecutiva como secretario de área. Nunca había tenido cargos orgánicos en el PP. Hace años ya lo advirtió un colaborador de Zoido: “Para nosotros es importante que Maza esté contento, porque Maza es importante para Zoido”. De hecho, este profesional procedente de la empresa privada ha estado integrado en los dos equipos de campaña de Zoido (2007 y 2011).
Miguel Contreras, gerente de Emvisesa, es también nuevo secretario de área. Conoce sobradamente determinadas entrañas claves del PP andaluz, porque fue su gerente en una anterior etapa. Los dineros estarán controlados. Y Zoido contará así, además, con otro puente tendido entre la sede de San Fernando y el organigrama de las empresas municipales, donde se gestionan los principales presupuestos.
Alberto Díaz, criado en las Nuevas Generaciones del partido, es uno de los nuevos vicesecretarios generales. Es el jefe de gabinete del alcalde, por lo que se lógico por razones de operatividad que sea la misma persona la que controle ambas agendas: la del partido y la del Ayuntamiento. Es el hombre que ejerce la virtud de decir que no, que filtra las reuniones e innumerables llamadas y que está siempre pegado al teléfono, sea en el despacho o fumando en el andén.
Curro Pérez, portavoz del gobierno local, regresa en cierta manera a sus orígenes al ser el nuevo coordinador de formación del PP andaluz. Hay quien ve en esta designación una suerte de compensación por estar infravalorado en el Ayuntamiento, donde es portavoz del gobierno (pero en un ejecutivo presidencialista, nunca se olvide) y delegado de Triana. Estas dos responsabilidades parecían poco para quien fue jefe de campaña en 2007 y se fajó en los temas de urbanismo en los años de la dura oposición.
Y la apuesta más llamativa y hasta ahora poco sonada es la de José Miguel Luque, el discreto delegado de Cerro-Amate, un fortín socialista donde hay coincidencia entre sus compañeros en que su labor desde la oposición fue clave para crecer en votos en 2011. Aquellos resultados fueron premiados con su ingreso en la junta de gobierno del Ayuntamiento como teniente de alcalde. Es también secretario del grupo popular, donde asume labores grises enormemente valoradas por el alcalde, de ahí que lo quiera tener cerca en la ejecutiva.
Gregorio Serrano es el concejal más próximo en lo personal (con todo lo que eso supone), concentra cuatro parcelas de poder en el Ayuntamiento y a nadie ha extrañado que el jefe lo haya incluido por designación directa en la ejecutiva. Otras personas del círculo íntimo no han sido llamados, como pueden ser los casos del delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la delegada de Cultura, Mar Sánchez Estrella. Otros perfiles muy políticos del gobierno local como Beltrán Pérez, que estuvo en el comité de campaña de 2011 y que podría haber entrado perfectamente en la ejecutiva, tendrán que esperar al congreso de Sevilla para coger tajada orgánica de poder en el nuevo orden del PP. Un dirigente reconoce lo siguiente: “Esto de la ejecutiva tiene una importancia relativa, como el orden de las listas, pero es verdad que este jefe no da puntada sin hilo”. Y en política casi todo es susceptible de ser interpretado.
Carlos Navarro Antolín | 3 de julio de 2012 a las 19:31
Pleno del Ayuntamiento de Sevilla. Se debaten modificaciones presupuestarias por varios millones de euros. La concejal de Hacienda, Asunción Fley, dice que el Ayuntamiento es como una familia a la que le ha tocado la “lotería” porque dispone de ingresos extras al acogerse al pago fraccionado de las devoluciones de las participación de la ciudad en los ingresos del Estado. Torrijos se ceba con el ejemplo de la lotería, como era fácilmente previsible: “Si a una familia le toca la lotería no hace un cartel de fiestas, sino que ayuda a sus familiares y jerarquiza esos recursos”.
El portavoz del PSOE, Juan Espadas, dice en un momento de la sesión que “España ha ganado la Eurocopa pero Sevilla ha perdido la cabeza”, en alusión a la estatua decapitada de la Puerta de Jerez y la política fiscal del gobierno de Zoido. Una concejal de la oposición socialista, Encarnación Martínez, utiliza por dos veces una suerte del ¡aaaaaaaaaaaaaaaai! de Los del Río en su canción de la Macarena para hacer ver al portavoz del PP, Juan Bueno, que lo habría pillado con el carrito de los helados a cuenta de una moción sobre un terreno de titularidad municipal que el Ayuntamiento exige a la Junta. La concejal de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella, responde a una moción del PSOE para proteger determinados cines de la ciudad con una directa más propia de una discusión futbolera sobre el fuera de juego: “¿Qué estáis hablando?” En el andén hay literalmente un tufo a marisco pasado de fecha. Trabajadores de Mercasevilla han vertido chirlas en mal estado para denunciar que el Ayuntamiento está podrido. Los agentes de la Policía Local no vigilan que los ciclistas cumplan la normativa en las calles peatonales, habrá que esperar a que un menor sea arrollado, pero a la misma hora del Pleno tabernario se hartan de retirar motos de la calle Rioja por primera vez en muchos años. Claro que las infracciones de los cliclistas no reportan dinero a la caja. Y un depósito de vehículos son cien euros mínimo por cada recogida. A Don Demetrio Cabello, delegado a dedo de Movilidad y Seguridad, hay que aplicarle la receta de la concejal Martínez: “¡Aaaaaaaaaaaaaaaai, te pillé!”.
Carlos Navarro Antolín | 20 de junio de 2011 a las 9:15
La comisión a tres bandas que negocia estos días la nueva estructura de la corporación municipal concede dos coches oficiales para los 11 concejales del PSOE y uno para los dos concejales de IU
El nuevo Ayuntamiento se organiza por dentro. La comisión formada por representantes de los tres partidos políticos con representación en la Plaza Nueva ya ha tomado una serie de acuerdos sustanciales para la vida cotidiana durante el próximo cuatrienio. Como era de esperar, los grupos del PSOE e IU tendrán que habitar en el conocido como palomar, la planta alta de la Casa Consistorial, un lugar con bellas vistas a la Avenida de la Constitución, pero de incómodo acceso, una circunstancia siempre compleja a la hora de atender y recibir a los vecinos y representantes ciudadanos, una labor fundamental cuando se ejerce la oposición. El PP considera que los 13 concejales que suman ambas formaciones políticas (11 el PSOE y 2 IU) pueden convivir perfectamente en este espacio, pues allí han trabajado en el último mandato los 15 ediles peperos con sus correspondientes asesores. Está claro también que la oposición, una vez más, no tendrá ningún espacio asignado para reuniones en la planta baja. El PP niega ahora al PSOE lo que éste le negó en 2007. Ni más, ni menos. En la política, cuando se tiene verdadero interés, hay muy buena memoria. Fina memoria.
La cuestión es que el portavoz de IU-CA, Antonio Rodrigo Torrijos, ya ha mandado a sus colaboradores a ocupar el palomar. Aseguran que se ha tomado la licencia de usar mucho más espacio del que le correspondería. La estrategia practicada no ha sido otra que la de ganarle terreno al mar, ocupar los nichos vacíos, clavar el primero la sombrilla en la playa o como se le quiera llamar. Torrijos ha demostrado su veteranía, anticipándose al resultado de una negociación que nunca le hubiera signado tanto espacio. En la práctica ha ocurrido lo que cuenta un testigo de los hechos: “Si hay 200 metros cuadrados, los de IU ya están usando 70 metros cuadrados por su cuenta. Ahora a ver quién es el que pone orden aquí arriba”. Cuentan que Juan Bueno, portavoz del PP y miembro de la comisión a tres bandas, ha instado a los socialistas a tomar su espacio y a “dejar de hacerle caso a Torrijos de una vez”. Lo que sí está claro es que los albañiles tendrán que entrar en la escena. Hace falta edificar un tabique para separar las dependencias de ambos grupos políticos por mucho que la lealtad haya presidido las relaciones de ambos partidos en el gobierno de progreso. Aseguran que será la primera vez que Juan Espadas (PSOE) se desmarcará por fin de IU de forma nítida, algo que algunos de su partido suplicaban con anterioridad a las elecciones.
El otro asunto es el dinero, la masa salarial que manejará cada grupo político y que resulta clave para realizar las contrataciones del personal de confianza. De la partida asignada dependen el número y los salarios de los asesores, poder librar de la cola del paro a más o a menos compañeros, asegurarse un buen equipo para preparar las estrategias políticas, tener relaciones solventes con los medios de comunicación y vender la gestión de cada día. A IU le corresponderían 80.000 euros en un principio, pero Torrijos ha llegado a exigir 120.000 euros. Todo indica que, al final, se tendrá que conformar con 100.000 euros en el mejor de los casos. “Todo estaba pendiente de una conversación de Diego Valderas con Javier Arenas”. Antonio Rodrigo Torrijos cobrará como un concejal de gobierno (en torno a 50.000 euros anuales) y Josefa Medrano como una edil de la oposición (1.800 euros netos al mes).
El grupo socialista dispondrá de cerca de 500.000 euros de masa salarial de acuerdo con sus once concejales. El portavoz, Juan Espadas, cobrará su sueldo como senador. No le costará un euro a las arcas municipales, como tampoco le costó Zoido en sus años de líder de la oposición al cobrar como diputado autonómico. Los portavoces adjuntos del PSOE, Antonio Muñoz y Antonio Moriña, podrán finalmente cobrar como ediles del gobierno, lo que supone una novedad. Y se da por hecho que entre dos y tres concejales de este grupo no tendrán dedicación exclusiva con el Ayuntamiento, por lo que cobrarían un suelo municipal reducido o de cero euros, según el grado de vinculación.
Cuando el PP ha estado en la oposición, todos sus concejales han cobrado lo mismo independientemente de si eran portavoces o concejales rasos. Bien es verdad que cada grupo político tiene libertad para organizar su masa salarial. Zoido fue partidario de asignar el mismo sueldo de 1.800 euros al mes a todos los concejales de su grupo.
La presidencia del Pleno cambia de ubicación. Ocupará las dependencias que hasta ahora ha tenido el grupo de Izquierda Unida, ubicadas en el sector de la planta baja, junto al Arquillo. El despacho y las oficinas del equipo de la presidenta del Pleno saliente, Rosamar Prieto-Castro (PSOE), serán para Gregorio Serrano, que dirige las áreas de Economía y Empleo, Turismo y Fiestas Mayores. Y las oficinas del grupo popular se instalarán donde han estado hasta ahora las del grupo socialista, en el sector de la planta baja más próximo al Laredo.
El nuevo gobierno del PP está dispuesto a aplicar políticas de austeridad en el uso de los coches oficiales. Al grupo socialista se le han asignado dos vehículos para sus once concejales. Y al grupo de IU un único automóvil oficial para sus dos concejales. Torrijos, gran defensor del uso de la bicicleta, siempre ha defendido que el uso del coche oficial le permitía cumplir con su agenda de gobierno. El PP tuvo en sus años en la oposición tres coches oficiales, uno por cada cinco concejales. Está por ver cuál será el criterio de un gobierno del que ya ha trascendido que tendrá diez concejales con la categoría de tenientes de alcalde. Algunos conductores ya han recibido la indicación oportuna para que regresen a sus puestos bases.