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Zoido, el paisaje tras la aventura regional

Carlos Navarro Antolín | 24 de noviembre de 2013 a las 5:00

Pleno del Parlamento. me interesa Valderas, Griñán, Aguayo y ambiente.
Volver a ser lo que fue en su mejor etapa. Un político de vocación local, especializado en la distancia corta, abonado a la sonrisa y aspirante a jubilarse en el sillón de alcalde, como Teófila en Cádiz o Perico en Huelva. Zoido se prepara, por fin, para despojarse del incómodo traje de presidente del PP regional, que le aprieta como un traje de buzo, que le obliga a estar fuertemente vinculado a las siglas de un partido y de unas estructuras, jerarquías, agendas y compromisos de los que siempre huyó. Para Zoido más que para nadie, el partido es el medio, no el fin. Su gran aval es su marca personal. El alcalde de Sevilla está a las puertas de dedicarse de nuevo con exclusividad a lo que mejor se le ha dado hasta ahora, al margen de que en algún momento haya oído –que los ha oído– los cantos de sirena de San Telmo. Llegados a este punto, el objetivo último del embrollo en el que lo metió Dolores de Cospedal en julio de 2012 es gestionar una salida de la sede regional de la forma menos costosa posible. Lo que en condiciones normales equivaldría en política a bajar un escalón, en su caso supondrá la recuperación de la tranquilidad perdida, despojarse del corsé que en no pocas momentos le ha provocado irritación (“¡Estoy negro!”, le dijo al comité ejecutivo provincial el pasado mayo) y olvidarse de los difíciles juegos de equilibrio del mapa regional.
Zoido dejará de ser presidente del PP regional y, en consecuencia, su representación orgánica quedará de nuevo diluida, pero sólo sobre el papel. Quien sí está diluido es Javier Arenas, padre político de la inmensa mayoría de los políticos del PP andaluz, que está comprobando la ruindad de la condición humana. Quienes antes ni atrevían a valorar sus acciones en los pasillos de la sede del partido, lo hacen ya con todo desparpajo. Atrás quedan los tiempos en que no se tomaba una decisión sin su visto bueno. Todo debía estar bendecido por Javier. Simplemente era Javier, sin más apellidos. El PP regional de Zoido se ha manumitido en este sentido. Yel precio ha sido la ruptura de la complicidad de no pocas relaciones. Así es la política, como así es el fútbol. Se llaman amistades a lo que simplemente son una suerte de UTE.
El PP admite que Zoido seguirá teniendo un poder absoluto en los asuntos claves de la capital por mucho que baje del escalón regional. La formación de la lista electoral y la designación de los miembros del gobierno no se le discutirán. Ya gozó de esta potestad en 2011, cuando el entonces todopoderoso Javier Arenas no logró colarle algunos nombres ni en la candidatura ni en el organigrama municipal. Zoido sabe dejar sonar el teléfono y, llegado el caso, derivar las llamadas insistentes a Alberto Díaz, su jefe de gabinete –a quien recuperó de la empresa privada en Madrid en 2007– o a Gregorio Serrano, su concejal favorito con diferencia de entre los veinte que forman el gobierno. Tanto Serrano como su círculo se identifican ya plenamente con el alcalde. De hecho, Antonio Castaño, director del Consorcio de Turismo, y Rafael Rivas, director de la Delegación de Fiestas Mayores, gozan de una proximidad con Zoido que ya quisieran para sí algunos de los miembros del gobierno o de los principales asesores, que tienen que guardar cola de espera para despachar asuntos en la Alcaldía.
Hay unanimidad en las fuentes consultadas en que el número dos de la lista, el catedrático Javier Landa, ni siquiera fue una imposición de Arenas. “Zoido, más bien, se dejó convencer”, dicen quienes conocen la historia de aquellos meses. “Salvo anécdotas ocurridas con Landa, su labor no es nada mala y ya ha conseguido el objetivo de la Zona Franca”, precisan fuentes de la sede regional, aunque esta opinión no goza de unanimidad, precisamente. El partido sí valora de Landa que no se pierde un acto orgánico, un detalle que no tienen otros independientes de la lista electoral.
El presidente del PP en Sevilla, José Luis Sanz, y el secretario general del PP Sevilla, Juan Bueno, mantienen un encuentro con cargos electos del PP.
Un candidato del PSOE necesita, como mínimo, estar bien colocado en la ejecutiva. Pero Zoido se puede permitir el lujo de limitarse a ser alcalde de Sevilla con un asiento en el comité ejecutivo provincial y otro en el comité ejecutivo nacional. No necesita más.
El PP dista mucho del PSOE en cuanto al peso del aparato orgánico. Los candidatos de la formación de centro-derecha no necesitan el refrendo de la lista electoral distrito por distrito. Los socialistas someten la candidatura completa a la votación de cada una de las once agrupaciones, por lo que se evidencian los apoyos y los castigos, según los casos. Basta recordar a este respecto la falta de entusiasmo que generó en algunas de las grandes agrupaciones socialistas la candidatura liderada por Juan Espadas, que apostó por los independientes en detrimento de los secretarios generales de las agrupaciones, como había sido tradicional. En el PP confirman que a Zoido no se le va a realizar un marcaje estrecho en la capital. Juan Bueno y Eloy Carmona, presidente y secretario general del PP de Sevilla, respectivamente, tienen tarea suficiente en los 104 pueblos de la provincia –donde el PP ha avanzado en las últimos comicios de forma tan considerable como insuficiente– como para invertir tiempo en fiscalizar al alcalde en el tramo final del mandato. Juan Bueno es el presidente provincial del partido, sí; pero también es un concejal del Ayuntamiento sometido al mando del alcalde. Se repite en el PP la misma situación que cuando, por ejemplo, Soledad Becerril era alcaldesa y uno de sus concejales, Jaime Bretón, ostentaba la presidencia provincial. Soledad Becerril hacía y deshacía sin esperar ni recibir instrucciones del aparato, todo lo contrario a lo que ocurre en las filas socialistas.
Lo único que la estructura del partido exigirá a Zoido es la consolidación de la Alcaldía en 2015. Y en esta tarea –apuntan fuentes del partido– no tendrá ya el viento a favor del PP en España, por cuanto el Gobierno de Rajoy sufre ya el desgaste en las encuestas oficiales y privadas, ni el recuerdo reciente de las corruptelas del gobierno de PSOE e IU. Zoido no sólo tendrá que afrontar su reelección sin esas dos ventajas, sino que habrá de emplearse en explicar –cosa que ya ha empezado a hacer– que en este primer mandato no puede realizar todo lo prometido. La estructura del partido sí le ha planteado de forma insistente que debe alejarse de promesas irrealizables, sobre todo porque los ciudadanos no demandan ahora grandes proyectos, sino trabajo y no perder más calidad de vida. El de de 2011-2015 no puede ni debe ser el cuatrineo de iniciativas sonadas, más allá de la micropolítica, las luces de Navidad, los autobuses urbanos entrando hasta el corazón del centro, las obras en los colegios y las cuentas medianamente en orden. En esta línea, tampoco se ve como el recurso más recomendable la acusación reiterada a la Junta de Andalucía como la gran bloqueadora de los grandes proyectos. Tan cierto es que la Administración autonómica lastra algunas iniciativas, como que hay otras en las que no tiene culpa de su demora.
Zoido tendrá que hacer de Zoido en año y medio. “No perder un minuto más en Almería”, como apuntan en su equipo. Por el momento ha cambiado su imagen en la red social twitter, donde cuenta con casi 35.500 seguidores. Su imagen ahora es en blanco y negro, tratada con cierto brillo, lo que le da un aire de cantante de orquesta de fin de año. A su derecha aparece un primer plano de sus ojos y a la izquierda el lema Alcalde de Sevilla. Ni una referencia a las siglas del PP en quien hoy sigue siendo nada menos que el presidente regional. En twitter ha comenzado la recuperación de esa senda que le llevó a un rotundo éxito en 2011 y de la que hace año y medio tuvo que apartarse por imperativos del partido, una aventura que le ha reportado muchos inconvenientes y escasas ventajas.
Zoido no se ha criado en la estructura del partido ni tiene especial aprecio por los conocidos como aparatos. El suyo es de esos casos excepcionales en los que pasó de no ser militante a ser secretario general del PP andaluz en 2004, cuando el PP nacional se vino abajo y Rajoy le encargó a Arenas el enésimo intento de levantar los resultados en Andalucía. Su entorno más próximo en el Ayuntamiento no procede precisamente de las entrañas del aparato. Es un político que no está rodeado de políticos. Su actual núcleo duro, con el que intenta sacar alguno de los grandes proyectos de aquí a las elecciones de 2015, no es de un perfil precisamente político: ni el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, ni la delegada de Hacienda, Asunción Fley, ni el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza. Son personajes vistos con recelo por quienes se han forjado desde las bases de Nuevas Generaciones. Pero nadie osa decir ni pío ante una victoria de 20 concejales y en un partido donde las voces discordantes tendrían que estar tan protegidas como los linces de Doñana. Los problemas para Zoido sólo vendrán si la Alcaldía no es revalidada. Se la juega a una suerte de puerta grande o enfermería, no hay medias tintas, ni tiempo que perder en planes para hacerse con un cargo orgánico que compense la pérdida de la presidencia regional. Si pierde la Alcaldía, la figura de Zoido se esfumaría del Ayuntamiento y el partido le buscaría una salida digna en alguna institución de la capital de España. Pero sólo le salvaría a él. Su equipo tendría que hacer las maletas y buscarse otros destinos.

Alberto Díaz. El hombre que sabe decir no. Jefe de gabinete del alcalde. Zoido sonríe y promete. Y a Alberto Díaz le toca apuntar cada petición, activar su tramitación, gestionar cada compromiso que adquiere su jefe a pie de calle y, llegado el caso, decir que no. Su labor es fundamental al lado de un político de un perfil tan marcadamente popular. Su jefatura de gabinete incluye hasta las labores propias de un secretario personal de altas dignidades eclesiásticas. Tiene el valor añadido de una relación fluida con José Luis Sanz, Juan Bueno y Eloy Carmona.

Juan Bueno. La cara más amable del partido. Hombre puro y duro de partido. De trato correcto y formas exquisitas. De Arenas ha aprendido a encajar las críticas, una cualidad clave en un político de carrera. Se le conocen pocos enemigos y se le atribuye una gran capacidad negociadora. No tiene una especial relación personal con el alcalde, pero Zoido le da el sitio desde el momento en que es el presidente del PP de Sevilla. YBueno sabe que el tirón electoral lo tiene Zoido. Se complementan y conviven. No es poco.

José Luis Sanz. Su influencia se dispara. El cirineo de Zoido en su aventura regional será el próximo número uno en la sede de la calle San Fernando. La hoja de ruta indica que con Sanz de candidato del PP andaluz, su dimisión como alcalde de Tomares será una consecuencia ineludible. Susu sucesor será un concejal con residencia en el municipio, por lo que se descarta a Eloy Carmona. Se le atribuyen ideas claras sobre qué aspectos podrían ser mejorados en la gestión del Ayuntamiento de Sevilla. Al ser presidente regional y sevillano, su influencia se dispara en la capital.

Eloy Carmona. La previsible figura emergente. Si José Luis Sanz es el candidato del PP andaluz y, en consecuencia, se hace con las riendas del partido, a nadie que conozca medianamente este partido político le cabrá duda de que la figura emergente en Sevilla será la de Eloy Carmona, actual secretario general del PP hispalense y volcado en la Diputación. Procedente de las NN. GG., fue el gerente del partido cuando Sanz ostentó la presidencia. Yno dudo en acompañarle en la lista electoral cuando Sanz fue enviado a la conquista de Tomares.

Gregorio Serrano. El favorito del alcalde. No faltan quienes envidian su proximidad y cercanía con Juan Ignacio Zoido. Acumula cuatro delegaciones y desde las elecciones no sólo no se ha diluido entre tantas competencias, sino que ha ganado aún más influencia. No se le incluye en el núcleo duro de la gestión en el tramo final de mandato, pero su estrecha relación personal con Zoido es incontestable, lo que se evidencia tanto en actos oficiales como en las horas de asueto que comparten en las que se pueden forjar muchas decisiones claves.

La rebelión pendiente en el PP

Carlos Navarro Antolín | 6 de noviembre de 2013 a las 19:00

JUAN BUENO PRESIDE REUNION DE ALCALDES DEL PP
En la vida se topa uno con organismos que son verdaderos cantos a la importancia de las minorías, gente con personalidad suficiente para no sentirse menos por ser de un colectivo cuyos miembros caben en un taxi. Hay partidos políticos, hermandades, peñas, asociaciones, entidades y fundaciones sostenidos en su vida cotidiana por tres que pasaban por allí, entraron a tomar una cruzcampo y se quedaron para toda la vida. La hermandad de la Antigua o la de las ánimas de San Onofre son dos ejemplos de minorías de gran belleza y valor en la historia de las asociaciones religiosas sevillanas. En política hay un partido, el Partido Humanista, que es todo un clásico que siempre se presenta a las elecciones y del que hay que coger muchas papeletas en el colegio electoral para escribir por detrás durante todo el año. La función social y de protección del medio ambiente de esas papeletas es poco conocida. Cuantísimas libretas escolares o para apuntar números de teléfono se ahorran durante todo un año gracias a los mangazos de papeletas en los colegios electorales. Le echa usted una grapa a cincuenta o sesenta papeletas del Partido Humanista y, hala, a apuntar números de teléfonos a vuelapluma o los datos de la cita del médico. Otro colectivo muy selecto de cuya existencia supimos esta semana es el consejo de alcaldes del PP de la provincia de Sevilla.

-Oiga, ahí tiene que haber menos gente que en la nómina del Santo Entierro.

La verdad es que dicho así, sin anestesia, se queda uno algo perplejo, porque hasta hace bien poco los alcaldes de la provincia del PP podían ir hasta la sede regional en un cuadriciclo de los que se alquilan en el Parque de María Luisa y podían correr por los pasillos del aseo de la tabernita goletera de Peregil. La derecha siempre tuvo pendiente la conocida como rebelión de los catetos. El presidente del PP sevillano convocó al rimbombante consejo de alcaldes del PP nada menos que en la sede regional de la calle San Fernando, donde está la piedra llorosa de Javier Arenas (Aquí perdí Andalucía) y donde el salón de actos es muchísimo mayor que el de la sede provincial. Qué derroche de metros cuadrados, que servicios más lustrosos, qué agua más fresquita sale del bidón. Juan Bueno es como un Juan sin miedo, sin miedo a que se oyera el eco de su discurso en el salón donde citó a esos pocos alcaldes que tiene el PP en esas comarcas perdidas, héroes de la resistencia que ahora reciben la encomienda de bajar o congelar los impuestos, porque en materia fiscal siempre hay congelaciones al igual que las sequías siempre fueron pertinaces, los fumadores son empedernidos y los premios de lotería están muy repartidos. ¿Para cuándo una marca de frigoríficos va a patrocinar las ruedas de prensa de presentación de ordenanzas y campañas fiscales?

Por mucho que José Luis Sanz lograra duplicar las Alcaldías del PP en municipios sevillanos en 2011, que lo consiguió tras pasar de 224.580 a 333.136 votos, la cosa no está para salones muy amplios, para tanto dispendio de infraestructuras, mucho menos sin biombos que disimulen tanta loseta libre. El PP sevillano aún tiene que tapar los huecos y darle a los asientos de sus alcaldes más separación que a los nazarenos del Plantinar a la salida para que la música del primer paso no se mezcle con la del segundo. Viendo el consejo de alcaldes del PP en 2013 se evidencia que aún está pendiente aquella rebelión a la que se aludía en el partido en los años noventa. Escrito está que la Transición en Sevilla no estará cerrada hasta que el PP gobierne en Dos Hermanas o Pepe Lugo sea concejal en la capital, que es como el Marino Lejarreta de la política local, porque lo colocan al final de la lista y se va acercando poco a poco al acta de concejal con las dimisiones y huidas a Madrid, pero no termina de colgarse la medalla de edil. Al PP de Sevilla más le valdría usar los biombos. Y pisar el acelerador antes de que el efecto Susana (¿Cómo se llamaba el otro efecto? ¿Efecto Zoido?) los devuelva a organizar la copa de Navidad en la taberna de Peregil.

El garaje de Juan Bueno, API de la política

Carlos Navarro Antolín | 14 de octubre de 2013 a las 20:11

PRESENTACION DE LA CONSTRUCCION DE NUEVA ZONA DE TIRO EN LA COMISARIA
Si Juan Bueno convoca a la prensa para enseñarle un garaje que en el futuro se convertirá en galería de tiro, no es que estemos ante política ficción, ante un nuevo caso de venta de humo o ante la fabricación de castillos en el aire a los que son tan aficionados los arquitectos de una política cortoplacista que convierte en titular la intención, la licitación, la adjudicación y la inauguración del cualquier proyecto. Lo de Juan Bueno es política de API, de los API que en los años de boyantía se paseaban con las corbatas verdes y te enseñaban un piso vacío, con azulejos desconchados y con los tubos de suministro del cuarto de baño al aire, que por algo se dice que hay pacientes en la UVI que tienen más tubos que un cuarto de baño sin alicatar. Esos comerciales de inmobiliaria de los tiempos del cuerno de la abundancia te enseñaban el trastero y te convencían de que podías ampliar la cocina comiéndote el trastero si te veían aficionado a las cocinas grandes. Te enseñaban la chimenea y te convencían de que podías convertirla en biblioteca si te veían hacer comentarios sobre la falta de espacio para trabajar con libros. Y no digamos si se trataba de echar muros abajo y te veían aficionado a las últimas modalidades en vivienda.

-Estos muros que ve se pueden tirar y sale un loft la mar de estupendo.

Lo que no fallaba en aquellas búsquedas de pisos era la barra americana, auténtica varita mágica que todo lo arreglaba. Cualquier problema encontraba solución en la barra americana. Toda cocina debía ser desplomada para hacer una barra americana. La falta de espacio de esos pisos sin ni siquiera una pequeña entradita se resolvía siempre con la barra americana. Pues Juan Bueno se colocó el otro día la corbata verde de API de los años anteriores al derrumbe, cuando todo era sólido a lo Muñoz Molina, y citó a la prensa por medio de una convocatoria oficial para enseñarle un garaje. Literalmente fue así: para enseñar el garaje de la Jefatura de la Policía Local en La Ranilla. Si de la chimenea sale una biblioteca y de la cocina tirada sale un loft, del garaje de Juan Bueno sale una galería de tiro. Así lo explicó, como si tuviera puesto el corbatón verdolaga y la agenda bajo el brazo, como si estuviera sonando música de inicio de Ben-Hur.

-Lo que ustedes ven en esta oscuridad de columnas y muros altos será algún día una galería de tiro.

Juan Bueno está dispuesto a echar muros abajo y sacar un loft para que los municipales ensayen pegando tiros. Nos ha vendido el garaje como salón de tiro, como el API de Tecnocasa nos metía la barra americana por los ojos. Y el que no lo vea que se lo haga mirar en el oftalmólogo. Si Juan Bueno enseña el garaje sin esperar a que ni siquiera esté acondicionado como galería de tiro, es porque en esta ciudad, cuando se quiere, se hace todo rápidamente. Un poner: ¿No compraba usted trajes en el Milano de la Plaza de la Magdalena hasta hace cuatro días? Pues ahora Milano sigue siendo Milano, pero en un plisplás se ha convertido en bar de copas y ya no venden trajes que pican, o eso decían las malas lenguas. Bar de copas Milano, así de sencillo. ¿A que no se ha dado cuenta? Donde cortaban trajes, ahora sirven gin tonics. Donde hoy se aparca, mañana se pegan tiros. Eso es así, Juan, di que sí. Deseandito estamos de ver el próximo garaje de esta política de API.

¿Jamones electrónicos?

Carlos Navarro Antolín | 9 de octubre de 2013 a las 5:00

Ocurrió ayer en el Ayuntamiento, mientras el alcalde anunciaba los nuevos alquileres sociales para familias sin rentas en pisos de Emvisesa. Zoido estaba en la sala de gobierno con el delegado de Urbanismo, el reverendo Maximiliano Vílchez; la delegada de Asuntos Sociales, Lola de Pablo-Blanco, y el gerente de Emvisesa, Miguel Contreras, de quien por fin se oyó el tono de voz. Se entiende que un periodista preguntara quién era aquel chico sentado a la izquierda del concejal Vílchez, Vírshe para la impagable edil Medrano, de IU.

–Es el gerente de Emvisesa, la verdad es que lo placean poco. Fue el gerente del PP andaluz cuando Arenas era presidente. Ojú.

Pues estaba Zoido con su plan de atención para personas en riesgo de exclusión social cuando en la planta baja, en el Salón de Fieles Ejecutores, se reunía la comisión de contratación bajo la presidencia del concejal Jaime Ruiz (PP). Era el momento de la apertura solemne de las fichas técnicas de las cinco ofertas presentadas, pues en una jornada anterior ya se abrieron los sobres con las propuestas de viabilidad económica. Recuerden que el contrato de la zona azul es para diez años, con dos de prórroga. La adjudicataria tiene que pagar medio millón de euros al año al Ayuntamiento y se calcula que los beneficios para su caja estarán entre los dos y tres millones de euros al año. Se colige con rapidez que es uno de los grandes contratos del año. La apertura de las cajas se realizó delante del oficial mayor de la Secretaría General del Ayuntamiento, el representate de la Intervención General, los tres vocales designados por el alcalde y hasta dos representantes de la oposición que ejercieron su derecho de asistencia. La liturgia de apertura tuvo dos incidencias que dejaron estreñidas algunas caras. La primera fue que una de las cajas venía abierta… Se da por hecho que por una “negligencia” en el transporte, por lo que se hizo constar la diligencia oportuna. Pero lo mejor, como dijo aquél, estaba por venir.

Alguien comentó de pronto:

–En esta caja hay una tablet.

Silencio maestrante. Dicen que el codiciado artilugio venía con su caja, su envoltorio y sus avíos.

–Y en esta otra caja hay un i-Pod.

Todos se miraron. Cuentan que se acordó consultar el contenido de los soportes, dándose por hecho que tendrían documentación técnica relacionada con el proyecto de la zona azul, y devolver los aparatos a esas dos empresas ofertantes a la mayor brevedad. Nadie pensó mal, ¿verdad?, pero a todo el mundo le vino un mal olor.

Tal vez Jaime Ruiz, como presidente de la comisión de contratación, debió reaccionar como Adolfo Arenas cuando recibió en la sede del Consejo la cesta con un jamón, un queso y una caña de lomo en vísperas del pregón con la tarjeta personal de un descarado aspirante al atril. Mandó que la cesta fuera donada al convento más próximo. El tío que la mandó quedó en segunda posición con seis votos. Ya se sabe que siempre queda la solución del convento para alivio de los malpensados. Un i-Pod o una tablet son ordinarieces al lado de un jamón. Donde de ponga un jamón que se quite la zona azul.

Pimpinela en Urbanismo

Carlos Navarro Antolín | 2 de octubre de 2013 a las 5:00

El delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, hace balance de sus 100 días.
La relación entre el delegado de Urbanismo y su gerente debe ser como la del dúo Pimpinela. Maximiliano Vílchez y Alberto de Leopoldo se enmiendan la plana un día sí y el otro también. ¿Recuerdan lo que ocurrió el año pasado con la propuesta de nuevas tasas? Fue retirada con toda prisa del orden del día del consejo de gobierno. Vílchez culpó a los técnicos del desaguisado. El documento era una bomba por la subida de precios que contemplaba con gran cabreo para los constructores y las cofradías. ¿Recuerdan el reciente concurso para cubrir hasta ocho jefaturas de forma interina? Los sindicatos se echaron encima y el plan fue desactivado. Y ahora el reverendo Vílchez niega todo lo relacionado con el futuro trazado por el PP para este organismo autónomo, niega hasta lo que ha quedado reflejado por escrito, como es la apuesta decidida y clara por la funcionarización del personal laboral, y niega también lo que el propio alcalde admitió con toda naturalidad: que está en marcha la negociación para garantizar la “estabilidad” de los puestos de trabajo a cambio de un ajuste salarial apoyado hasta por el PSOE. Zoido no se refirió expresamente a la funcionarización, pero a todos los presentes les quedó claro el sentido de sus palabras. ¿O acaso el PP quiere bajar el sueldo a los trabajadores de la Gerencia sin ninguna contraprestación a cambio? A un altísimo cargo del PP le preguntamos hace pocos días lo siguiente: Y si los trabajadores pasan a ser funcionarios, ¿qué sentido tiene la Gerencia como organismo autónomo? “Ninguno, se disuelve como en Córdoba”. Debe ser el complejo de la derecha de no decir con claridad aquello que realmente se piensa. Lo dicen sólo en privado, como los curas en el confesionario.

¡A por el filtrador del PP!

Carlos Navarro Antolín | 12 de julio de 2013 a las 18:40


Los peperos hispalenses celebraron ayer, con la fresquita de las seis de la tarde, una junta directiva provincial. La junta directiva provincial, para que se entienda, es como el comité ejecutivo pero con unos cuantos barandas más. Y el comité ejecutivo es lo que conocemos por el aparato. Y el aparato es el que de verdad manda en el partido y en las instituciones que gobierna el partido. Si usted se dedica a la política y un buen día le da un aire y se le ocurre enfrentarse al aparato, tenga por seguro que dura menos que una croqueta de cola de toro de Becerrita. El aparato del PP en Sevilla se llama Juan Bueno. Y en Andalucía se llama Juan Ignacio Zoido. Y Zoido acudió a la apertura solemne (Gaudeamus igitur) de la junta directiva provincial que se celebró en la sede regional de la calle San Fernando, donde la sombra del ciprés (Arenas) es alargada. El presi regional y alcalde de Sevilla anunció que de forma habitual acudirá a estas reuniones (es inteligente en eso de no perder la relación con el aparato) y aludió a las filtraciones a la prensa de los contenidos que se tratan en estas sesiones a puerta cerrada. Incluso dijo, oh misterio, que el filtrador de la última ejecutiva no estaba entre los presentes y que ni siquiera había excusado su asistencia. Aquello sonó como las búsquedas en google, que va usted acotando los conceptos y cada vez salen menos resultados. Ustedes se preguntarán qué ocurrió en esa última ejecutiva. Pues nada del otro mundo. Fue el día en que Zoido dijo la frase que expresa con rotundidad lo hartito que está, con razón, del embrollo regional en que lo ha metido la espléndida Doña Cospe. “Estoy negro”. Como para no estarlo. Y según Zoido, el militante infiel que contó todo aquello no estaba ayer en la junta directiva provincial. Y, lo que es peor, ni siquiera se molestó en llamar al aparato para decir que dejaba el asiento vacío. La mitad de los asistentes interpretó el tirón de orejas al supuesto filtrador como una broma y la otra mitad como un mosqueo serio.

-¿Y usted qué opina?
-A mi lo que de verdad me interesa es lo de la croqueta de cola de toro, oiga.

Por lo demás, el presidente regional se refirió ante la militancia a algunos casos de actualidad, como el de Bárcenas, del que dijo que nada de lo que trasciende ahora es nuevo, y de los frentes judiciales que padece la Junta de Andalucía, sobre los que mantuvo su discurso acerca de que en breve habrá más novedades penales. Por enésima vez aludió a que nadie le marcará los tiempos a la hora de la designación del candidato a la Junta de Andalucía. Eso, para después del verano, como las asignaturas de los cateados. Dicen algunos peperos en privado que a José Luis Sanz, alcalde de Tomares, se le está poniendo cara de futbolista que calienta la banda…
Todos aplaudieron. Prietas las filas. Zoido se fue. Nos quedamos sin saber quién es el filtrador, quién es ese pedazo de maleducado que ni siquiera excusa su asistencia. La junta directiva provincial siguió su transcurso. Pero hay que reconocer que sin Zoido no es lo mismo. Alguno se quedó con las ganas de oír alguna referencia al periplo por Bruselas. El alcalde no dijo ni pío sobre el restaurante de la célebre mariscada de Torrijos, por delante de cuya puerta pasó en la noche del martes cuando venía de cenar con Teresa Jiménez Becerril y el resto de la delegación sevillana en el Chez Leon. ¿Saben lo mejor? Que aquello sigue siendo un sitio de yantar, pero ya no es una marisquería. Cualquier día trinca Robles ese negocio. Y se van a enterar los belgas de lo que son los veladores. Ríanse de la rendición de Breda y sus lanzas (Juan).

El alma, la política y la oposición socialista

Carlos Navarro Antolín | 24 de junio de 2013 a las 20:05


Dice el PSOE que el presupuesto municipal de este 2013 es un presupuesto sin alma. Eso afirma Antonio Muñoz, el portavoz adjunto de los socialistas, el defensor de un estilo de oposición que horada pero no hace sangre. Las ruedas de prensa de la oposición socialista son como un festejo taurino en Portugal. Hay lidia, pero al final no se entra a matar. Estilo, dicen que se llama. Muñoz escribe un blog de opinión bastante meritorio, donde no se corta en meter el dedo en el ojo a los peperos ni tampoco a alguno de sus compañeros de filas. El otro día le arreó con tino al presidente del Parlamento, Manuel Gracia, a cuenta de la vergüenza de las dietas. Su referencia a unas cuentas sin alma es el mejor ejemplo de una particular forma de fiscalizar a un gobierno. Tal vez sea la combinación de su convicción personal en la forma de hacer las cosas con la estrategia de no perfilarse en la suerte suprema porque sabe Dios qué ocurrirá en el PSOE municipal en los próximos meses, donde puede suceder de todo y también justo lo contrario: que no ocurra nada. El PSOE no tiene a nadie ahora mismo calentando la banda para saltar al terreno de juego y disputar la Alcaldía. Cuando Arenas tenía claro que Raynaud no repetería como candidato del PP en 2007, estuvo bastante tiempo jugando en privado con dos bazas. Y lo hizo por este orden: Soledad Becerril y Juan Ignacio Zoido. En el PSOE se cuestionan ya en voz alta: “¿Y a quién ponemos? Esta pregunta deja en entredicho la cantera de la mayor agrupación socialista en España. La cabra ya no gana las elecciones. Y tampoco es que la cosa esté sobrada de cabras, por seguir con la vieja referencia lanar que Guerra hizo célebre. Zoido juega a no equivocarse. Ni romperá, ni es su estilo romper. Mientras el PSOE siga en la incertidumbre, casi le basta con que no haya escándalos. Y escándalos no hay, por el momento. Mientras, nos deleitamos con esa afirmación sobre la carencia de alma de unas cuentas. Porque los números también pueden y deben tener alma. Es cierto, Antonio. Como las páginas de un periódico deben también tenerla. El alma siempre invita a lo inmaterial, a lo filosófico, a lo religioso. Y eso no es malo, sobre todo cuando la propia política está tan carente de alma. O de humanidad, que decía Manuel del Valle. Un socialista que fue alcalde en tiempos de la cabra.

Torrijos y el tiempo de convento

Carlos Navarro Antolín | 12 de junio de 2013 a las 11:23

Al perro flaco de los plenos en el Salón Colón le han salido las pulgas de los insultos de sindicalistas de Mercasevilla a concejales del PP. Hace tiempo que los Plenos dejaron de ser una cita de debate político sobre los problemas de los sevillanos de a pie para ser el espejo de una clase política degradada a la búsqueda del tobillo del contrario más que de la solución de las contingencias cotidianas. El orden del día que importa es el de las manifestaciones en el andén del Ayuntamiento. Antes, con Monteseirín. Y ahora, con Zoido. Los Plenos están decadentes, huelen a las chirlas podridas que los trabajadores de la Lonja esparcen por las escalinatas principales, suenan a la estruendosa megafonía que busca hacer inaudibles las intervenciones de los capitulares y saben a los frutos secos con los que los concejales soportan las interminables horas que duran unas sesiones que no despiertan interés alguno. Si a esta evolución de las asambleas plenarias se añade la caída en picado del prestigio de la clase política, los descarados chanchullos en una empresa pública y la condición de político amortizado, tardorrevolucionario y pasado de rosca del portavoz de IU, el resultado es el que todo el mundo ha podido ver gracias a las cámaras de TeleSevilla. En los Plenos se ha pasado en muy poco tiempo de llamar perro a un periodista al te espero a la salida de unos energúmenos que mientan a la hija de un concejal. Y con la insólita complicidad de dos representantes públicos que están obligados a todo lo contrario y que parecen disfrutar con la acción que se predica del poco tiempo que queda de convento. Habrá que suprimir los plenos, porque la reeducación de algunos, como decía Calvo Sotelo, es un imposible metafísico. Y en el Ayuntamiento, antiguo convento de San Francisco, hay recortes en la compra de papel higiénico.

Zoido al Comité Ejecutivo del PP: “Estoy negro”

Carlos Navarro Antolín | 30 de mayo de 2013 a las 5:00


Ocurrió el lunes en la sede regional del PP, en la calle San Fernando. La cita del comité ejecutivo provincial estaba marcada a las 17:30 con todas las intervenciones previstas a puerta cerrada, sin profesionales de los medios de comunicación en ningún momento. La agenda de estos comités se suele compaginar con la del alcalde y presidente regional del partido, pero la realidad es que en pocas ocasiones se cuenta con la presencia de Juan Ignacio Zoido, quien sólo acude en fechas políticamente destacadas. Lo hizo en el comité de enero, en las vísperas de la huelga de Lipasam, antes de aquellos días en que Sevilla aparecía patas arriba en los telediarios y de los que la figura del alcalde salió bastante reforzada. O como hizo el pasado lunes, en un contexto de balance de dos años de mandato y de otros hechos a los que el alcalde ha querido replicar en el foro que considera idóneo: la cocina del partido. Zoido siempre se jacta de no airear cuitas internas ni de hablar en las barras de los bares.
Y así fue. Zoido llegó, habló y se marchó. No se quedó a toda la sesión. Se le concedió la palabra, obviamente. Y desarrolló un discurso de reivindicación de sus logros, de respuesta a las “presiones” y hasta de cierto lamento. Para trazar este discurso usó la percha que le brindaba el calendario: ese día, 27 de mayo, se cumplían precisamente seis años de sus primeras elecciones municipales, aquellas en las que lideró la lista más votada, pero en las que quedó orillado del poder por unos insuficientes 15 concejales que permitieron la reedición del pacto entre el PSOE e IU. El alcalde se presentó ante sus compañeros de partido con documentación bajo el brazo. Exhibió las portadas de algunos periódicos del día posterior a aquellas elecciones. En una de ellas aparecían triunfantes Alfredo Sánchez Monteseirín con tres dedos alzados en señal de sus tres mandatos consecutivos; José Antonio Viera, entonces secretario general del PSOE sevillano, y Rosamar Prieto-Castro, que concurrió como número dos por la lista socialista. “¿Dónde están ahora Monteseirín, Viera y Rosamar?”, preguntó un Zoido ante la indisimulada extrañeza de un comité ejecutivo que registraba menos de media entrada, pues la ausencia de muchos de los dirigentes de la provincia era notable. Y presumió de dónde está él siete años después: con 20 concejales.
Los asistentes se dieron cuenta pronto de que el alcalde estaba reivindicándose como político, tal vez en respuesta a algunas críticas a su gestión en el Ayuntamiento. Pero sólo se puede apuntar como probabilidad, pues el alcalde no fue más preciso. “Estamos gobernando, defendiendo los intereses de la ciudad”. Ytambién esos asistentes percibieron que exigía más que nunca respeto a los “tiempos” del partido a la hora de decidir su futuro como presidente regional del PP, el ya manido debate sobre si será o no candidato a la Junta, una cuestión que parece evidente que escuece al alcalde desde el principio. Al alcalde le molestan especialmente las “presiones” de quienes consideran desde distintas instancias que debe abandonar ya la aventura regional y dedicarse con exclusividad al Ayuntamiento, tanto como las de quienes echan en falta más dedicación a sus funciones como líder regional. Estas “presiones” y la suma de otros factores le llevaron a emplear una expresión tan coloquial como contundente, confirmada a este periódico por cuatro fuentes consultadas: “Estoy negro”. ¿Por qué está negro el alcalde? Quienes bien lo conocen lo explicaron ayer a este periódico: “Está preocupado y lo expresa donde tiene que expresarlo”. No termina de encajar que las entrevistas periodísticas sobre sus dos años de mandato municipal se centren más en el PP regional que en el Ayuntamiento.
El propio Zoido refirió en su intervención una reciente visita suya a Sierra de Yeguas dentro sus obligaciones como presidente regional del PP. Aludió de forma distendida –siempre dentro del formato del comité ejecutivo– que él mismo se planteaba su presencia en aquel lugar pero que cumplía las obligaciones encomendadas. Y trufó toda su intervención de respuesta a esas “presiones” que desde diversos frentes (medios de comunicación incluidos) considera que son inaceptables: “Este partido no tiene hipotecas, ni acepta presiones”. Refirió, sin mayores precisiones, que si hay hipotecas de algún tipo, serán “personales”.
El caso es que entre los asistentes –todos le aplaudieron al final, como es de rigor– hubo quien no se terminó de explicar una intervención de estas características, pues si en algún sitio no es cuestionado Zoido es en el comité ejecutivo del PP de Sevilla, donde disfruta de un estado de paz que ya quisieran otros partidos políticos. Incluso en los corrillos posteriores se refirió una supuesta encuesta que le concedería de nuevo el bastón de mando en el Ayuntamiento, aunque se apreciaría una pérdida importante de votos en la provincia.
A Sevilla vendrá el domingo la secretaria general del PP de Sevilla, María Dolores de Cospedal. El acto, que se celebrará en el restaurante La Raza, será un espaldarazo a la gestión del alcalde en todos los sentidos. Los militantes ya han recibido la convocatoria: a las 11: 30.

A Zoido no le levantan la ceja

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2013 a las 5:00


El sector audiovisual en Sevilla no le levanta la ceja a Zoido. Todo lo contrario. El alcalde mima a las productoras, a los dueños de los platós, a los proveedores de material audiovisual, a los distribuidores, a los animadores. Hasta los que alquilan animales para los largometrajes y los crotometrajes están encantados con el alcalde que no parece del PP, con permiso de Javié, que sí parece del PP y que el pasado domingo se trajo nada menos que a Rajoy a Sevilla a un acto privado. El alcalde se hace la foto con los de la ceja en la Plaza de España, pero cada uno con la ceja en su sitio; mientras al ministro en Madrid le levantan las cejas, las garras y lo que te rondaré morena. Zoido les ha hecho a los hispalenses de la ceja una guía pagada por el Ayuntamiento que no la mejora ni el mago Benito Navarrete con sus zurbaranes y zurbaranas de éxito. Benito va como la oca, de éxito en éxito y tiro porque me toca. Benito no dice el mundo es nuestro, sino el mapping es mío. La guía de Zoido para los de la ceja pretende atraer proyectos audiovisuales a todos los rincones de Sevilla, incluso a la Sevilla de los veladores, que es la real y verdadera. Entre las fotografías seleccionadas hay una de Argote de Molina en horario de prime time, cargadita de turistas, nuestros nuevos señores y amos los turistas, y tomada por las mesas y sillas de quien está a puntito ya de ser el amo de toda la calle, que uno mira la Cuesta del Bacalao en el Registro de la Propiedad y, menos el bacalao, casi todo es ya del mismo dueño. Lo de Robles en la Cuesta del Bacalao es como lo de la Frasquita en la Matalascañas de los años 80, una mancha de aceite que se iba extendiendo por negocios y locales a la velocidad del urbanismo de adosados de principios de siglo. Este Zoido sin complejos también ofrece en su catálogo las setas de Monteseirín para rodar películas y el estadio olímpico de Rojas-Marcos, aquel alcalde andalucista que protagonizó un montaje audiovisual en la campaña electoral del 99 para aparecer en lo alto de una de las columnas de la Alameda hablando nada menos que con Trajano y Adriano. “Soy Alejandro, quiero hacer grande a Sevilla, como vosotros la hicisteis”. Alejandro después acabó contemplando a su propio partido en llamas, hoy hecho cenizas sin esperanza de volver a ser lo que fueron. No sabemos si Alejandro tocó la lira mientras la cosa ardía… O comía nueces en la furgoneta electoral. El caso es que Zoido ya sabe cómo hacer para que no le levanten la ceja los de la ceja, fórmula que no le termina de salir con los suyos de Málaga. Será porque sigue sin parecer del PP. Y en política mandan las percepciones. Más vale parecer que ser. Lo peor es creérselo. O ponerse a la altura de los emperadores. Las barbas de Alejandro ya se cortaron. Pónganse los veinte concejales a remojar. Política, se rueda.