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Zoido y los 20 pinzones

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2014 a las 5:00

MANUEL GOMEZ
Se han echado encima del alcalde sin piedad alguna porque ha fijado en Sevilla la salida de la gloriosa singladura de la Pinta, la Niña y la Santa María. Zoido arrebató (con tilde en la o, no con felpa) la cuna del Descubrimiento a Huelva, henchido de gloria local ante el presidente Rajoy en un mitin de las europeas, que no deja de ser una novillada sin caballos. Que sí, que Colón salió del Guadalquivir. Que se entere Mariano, el de los puros y el del coñazo del desfile. Y que se entere Moreno Bonilla.
–¿Quién es Moreno Bonilla?
–Uno al que le vendieron la Giralda de la presidencia del PP andaluz. Y el tío la compró y ahora no lo defiende ni Facua.
¿No se apropió Gregorio Serrano del salmorejo cordobés en las guías oficiales del Ayuntamiento Sevilla? Pues para Sevilla el hito de la salida de las carabelas del Descubrimiento, que para eso tenemos siempre dos asignaturas pendientes que todos los candidatos a alcalde repiten cada cuatro años con la misma emoción con la que hablan las máquinas de tabaco: el legado americanista y tener una playa. Y si ustedes le añaden la “puesta en valor” queda muchísimo mejor en los programas electorales: “la puesta en valor del legado americanista y la puesta en valor de los recursos fluviales mediante la construcción de una playa artificial que permita el uso y disfrute de los ciudadanos de la calle ancha de Sevilla”. ¡Toma ya, su tabaco, gracias!
Rojas-Marcos no nos puso la playa, pero Zoido nos va a poner donde nos tiene que poner. Este alcalde sí que sabe, como diría el cochero de Terry. ¿Acaso no era Palos de la Frontera del Reino de Sevilla en 1492? Ea, ya tienen los cocineros del argumentario la clave para sacar al Zoido del disparate. Ahí, ahí está el capotazo al jefe para que dejen de darle la del tigre. Zoido se refería al Reino de Sevilla, que se lo sopló el historiador Benito Navarrete desde el burladero de la sociedad civil incorporada a las instituciones: “¡Alcalde, alcalde! ¡A por las carabelas, a por las carabelas! ¡Que ahí lo bordamos como con Zurbarán!” Y el alcalde se apropió de la Cuna, esquina con Cerrajería. El frente onubense está que trina con el alcalde de Sevilla, blonda y mantilla. En menos de 24 horas han tenido la descortesía de remitirle un extracto del Diario de Colón y hasta de ponerle un cero en Historia, con lo bien que Zoido estudió Historia en los salesianos de Fregenal. Yo creo que el alcalde le está devolviendo a algunos el poquísimo cariño que recibió cuando fue presidente del PP andaluz. A Málaga le dijo que jamás tendría “lo que tiene Sevilla” por mucho que vaya a tener una sede del Pompidou. A Córdoba le mangó el salmorejo. A Huelva las carabelas. Y como el poema de Machado, ya están temblando en el resto de provincias andaluzas, que cada una tendrá lo suyo…
Lo mejor ha sido lo de Perico Rodríguez, el alcalde de Huelva que sonríe en horario comercial: de nueve y media a dos y de cinco a nueve. Perico se fue la otra noche del mitin de Rajoy mascullando la venganza por la A-49. Y por la mañana, ¡zas!, a darle a Zoido en toda la boca para tener contenta a su parroquia, que es la que le vota aunque se pase el día en Sevilla, como hace Esperanza Oña en Semana Santa, que ya es difícil trincar una foto de la Oña ante los pasos de Fuengirola a pesar de ser la alcaldesa. Pero no sabe el bueno de Perico que el verdadero objetivo del terrible alcalde hispalense no era otro que lograr que deje de verse tanto por Sevilla. Existe la pelusilla de alcalde como existen los pellizcos de monja o existen las orejas de abad. ¿O ustedes no se han fijado en que el alcalde de Huelva está todo el santo día en Sevilla? ¿Pero cuándo gobierna Huelva este hombre? Si le falta un cuarto de hora para que lo hagan socio de honor en Antares. Todo el día aquí, por el centro de Sevilla, por la Feria en las casetas,… Zoido lo que está es celoso y temeroso de que encima vayan a ponerle el AVE con parada en La Palma del Condado. Tanto le han dicho a Zoido que su modelo de proximidad con el ciudadano es el de ser el Perico hispalense,que se ha sacudido las sandalias de cualquier comparación. Si Perico casi sale más en las fotos de Sevilla que José Joaquín Gallardo en la revista La Toga. Hagan la prueba y pongan el contador de las fotos de los actos sociales, verán que Perico está empadronado en Sevilla. Lo de Perico en Sevilla es como lo de Javié en Almería en sus buenos tiempos. Pero Zoido… Zoido ha sido siempre fiel a Sevilla, con sus 20 pinzones en el Ayuntamiento, plegando velas, recogiendo velas, haciendo lo que haga falta para que a su alcalde no le falte ni melva. ¿Han visto la cara de Rodrigo de Triana que tiene Curro Pérez, con esa barba que está pidiendo mástil y vista de la tierra prometida de una nueva mayoría absoluta? Lo que ha hecho Zoido al pegar el mangazo de las carabelas es retirarle finamente los embajadores a Perico Rodríguez durante una temporadita, para que deje de hacerle sombra en Sevilla. Y que no se escantille, que tras las carabelas, viene la melva, que si el Rocío es de Sevilla, la melva en conserva que se hace en la provincia de Huelva ya sabe usted de dónde va a terminar siendo. Al tiempo. Y con las carabelas se puede jugar, pero con la melva… Ay, la melva se sirve en plato frío, como la venganza. ¿O creían algunos que el marrón andaluz les iba salir gatis? En Granada ya están guardando los piononos.

Moreno Bonilla, Lampedusa en el PP: Becerrita y el atrio macareno

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2014 a las 17:36

DÍA ANDALUCÍA PARLAMENTO
Dicen las malas lenguas que Susana Díaz anda ya poniendo velas al santerío para que Moreno Bonilla sea el candidato del PP andaluz a las próximas autonómicas, porque ya hay quienes tienen dudas sobre su capacidad de aguante en el cargo. El malagueño se ha encontrado una sede regional en la que cuesta un mundo romper inercias, efectuar cambios sustanciales y crear nuevos hábitos. Dicen también que Juan Ignacio Zoido anda buscando esos dos o tres proyectos empresariales que le den fuste a su mandato más allá de cifras gélidas sobre la reducción de la deuda viva y el alto grado de ejecución del presupuesto, que las tiene; pero que también pone velas para que Juan Espadas repita como candidato. Qué cosas: la presidenta y el alcalde están encantados con su rival. Zoido no se parece en nada a Espadas, por mucho que en su día nos vendieran parecidos razonables. ¿Se acuerdan cuando los pérfidos diseñadores enfrentaban las fotografías y las venteaban por las redes, esquina Alfaqueque? Cuantísima maldad había en la pregunta que algunos sevillanos formulaban a sus amistades de fuera: ¿cuál de los dos es el señor malísimo del PP? Y la gente dudando. Espadas es el vecino formal y serio que en el ascensor te da los buenos días sin concesiones, se coloca de perfil y con una mano busca la llave y con la otra sostiene la talega del pan. Zoido te da los buenos días, te pregunta por la familia, te da la barrila con el fútbol, sale del ascensor, sostiene la puerta con el pie y sigue erre que erre con la charla. El éxito de los 20 concejales de Zoido fue ese pie en la puerta del Macpuarsa de turno de tantos bloques de vecinos de esos barrios de Dios. Por eso Urbanismo financia los nuevos ascensores en las barriadas, para que Zoido pueda poner el pie.

Por seguir con las diferencias y con los parecidos, hay que ver lo que se empieza a parecer a Arenas este chico nuevo del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Dicen que tiene estética de Siempre Así, pero cada día responde más y más a la factoría de Arenas en todo, menos en lo de las invitaciones compulsivas a comer. No cambia nada en el partido, cultiva las camisas celestonas con las mangas a media altura y se ha abonado rápido al atrio macareno, con Manolo García, y al restaurante Becerrita hasta en las noches de Feria, que se ve que el hombre no se ha entendido muy con el bullicio del albero. También en eso sale a Javié. En todo igualito que Javié, pero sin fotógrafos y sin abrazos con la lengua mordida y levemente asomada. A los únicos a los que se echa de menos de la etapa anterior del PP andaluz es a Los Rafaeles, Salas y Carmona, que antes salían con más frecuencia a denunciar tropelías de la Junta con sus papeles y sus guiones la mar de bien elaborados. A Los Rafaeles les han reducido la cuota de pantalla en San Fernando, con la de titulares que daban y lo bien que salían en ese minutillo raspado del informativo de Canal Sur. Pero por lo demás, ¿ustedes han notado algún cambio en la sede de la calle San Fernando? Que le pregunten a Manolo García y a Jesús Becerra. En el PP andaluz todo sigue igual. Así está de contenta Susana. Y así está de contento Zoido, que sigue poniendo el pie en la puerta del ascensor. Ascensores, más ascensores.

El Defensor mordió la manzana

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2014 a las 20:36

Pleno extraordinario del Ayuntamiento.  Comparece José Barranca.
José Barranca no es un político. Es un militar. Su código de valores es el de Caballería, no el de los argumentarios precocinados, las declaraciones de carril, las conductas lanares y la disciplina de aparato. El problema de Barranca es que está dentro del teatro de la política y ayer mordió la manzana que le puso por delante la astuta serpiente del PSOE en el escenario más importante de la tragicomedia de la vida municipal: el Salón Colón. Los socialistas han esperado tres años para estrenarse en un Pleno con José Barranca, al que los dos grupos de izquierda que componen la actual oposición han pintado siempre con rabo y cuernos. El repentino interés del grupo socialista por participar esta vez en el Pleno no era otro que sacar rédito político del enfrentamiento sordo mantenido en el último mes entre el presidente del Pleno y delegado de Relaciones Institucionales, Javier Landa, y el propio Barranca a cuenta de la elaboración de la memoria. Landa, otro que no es político aunque últimamente asiste a todos los actos orgánicos del PP, se negó a recibir una memoria con valoraciones personales y se lo dijo por escrito al Defensor. Y Barranca rehusó suprimirlas. Al final se han publicado (Landa ha quedado desautorizado) pero el Pleno sólo tomó conocimiento oficialmente (tararí) del balance de la comisión del Defensor en la tramitación de los expedientes.
Espadas acudió con sus chicos a evidenciar la división de pareceres entre Landa y Barranca, a seguir recordando que no le gusta la figura del Defensor y a restar mérito y eficacia a su trabajo. La manzana, facilona y previsible, estaba servida. El político se llevó a su terreno al militar. Barranca mordió la fruta y los efectos fueron inmediatos.Entró al trapo al identificar en su discurso a los socialistas municipales con el Gobierno de la Junta “que entregó las llaves a la Corrala Utopía” –asumiendo de facto la posición del PP–, al tomarse la licencia de mandar callar a la concejal Encarnación Martínez, lo que provocó que Landa viera pista libre y experimentara el placer de recordarle con toda razón y con toda legitimación que no se tomara esa atribución; y sobre todo cuando se dirigió a Espadas con escasa fortuna: “Le he tendido la mano y usted me la ha mordido”. Guau.
Barranca –aun harto de tres años de desprecios– saludó a los portavoces del PSOE e IU al entrar en el Pleno. Pero le sobraron los cinco minutos de su segunda intervención. Y hasta el final, todo es teatro.

Moreno Bonilla pisa Trifón

Carlos Navarro Antolín | 8 de abril de 2014 a las 5:00

El líder regional del PP se estrenó el pasado miércoles en el Ayuntamiento de Sevilla. Visitó el edificio noble de la Plaza Nueva, donde fue recibido por el alcalde, Juan Ignacio Zoido. Llamó la atención la escasez de concejales del grupo popular. No se les avisó. Enseguía ocurría eso cuando el otrora todopoderoso Arenas se daba una vuelta por la Plaza Nueva para controlar el cortijo… Es verdad que Javié no subía al palomar en los años de oposición del PP, pero todos los concejales estaban en posición de firmes en el andén del Ayuntamiento y en la sesión posterior en los salones del Hotel Inglaterra. Y eso que esas visitas solían ser en la mañana de los sábados, antes o después del partidito de pádel en la pista del Club Antares. Ay, aquel glamour sabatino…
Escuálida presencia.

Del grupo popular sólo se vio a su portavoz, Juan Bueno, que además es el presidente provincial. Ya un Beltrán Pérez que andaba casualmente por allí y al que sorprendieron después con Moreno Bonilla en la barra cafetera de Trifón. Ahí Moreno Bonilla ha estado valiente, visitando uno de los santuarios hosteleros de la vida municipal. Algunos se acordaron del gesto de Zoido cuando en noviembre de 2005 visitó a solas la Basílica de la Macarena, sin el omnipresente Arenas a su lado. Moreno Bonilla ya ha pisado Trifón… sin Zoido.

El PSOE y el fútbol

Cuando nada menos que el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, y la secretaria general del partido en Sevilla, Verónica Pérez, han de ratificar al candidato a un año de las elecciones, mal huele la cosa para algunos observadores del seno de la formación del puño y la rosa. Ocurre como con los entrenadores de fútbol que son confirmados en su puesto. Yal poco tiempo, oh casualidad, pierden la confianza del consejo de administración. ¿Está todo el PSOE de Sevilla capital con Espadas? Ni muchísimo menos. En los últimos encuentros se ha echado en falta la presencia de agrupaciones de mucho peso. Nervion-San Pablo no aparece. Bellavista, inexistente. José Caballos y el secretario general de Macarena, Carmelo Gómez, no se destacan por su apoyo en los actos de Espadas. En Cerro-Amate sigue existiendo un sector crítico muy importante. Yel propio grupo municipal no es precisamente un ejemplo de estructura compacta. Continuará…

Zoido, la hora de los halcones

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2014 a las 5:00

Algunos ajustes, pequeños cambios. Lampedusa en el gobierno local. El alcalde no es hombre de aventuras. Queda un año para las elecciones municipales y ya ha avisado a su grupo municipal de la necesidad de ir planteando algunas estrategias. Es la hora de ir forjando algunas decisiones, de elaborar el mensaje con el que se intentará un segundo asalto al poder, de tener prevista la defensa frente a posibles imputaciones judiciales de miembros del gobierno y de desanillar a algunos halcones, los mismos que le ayudaron a alcanzar la Alcaldía por medio de tres vías: la denuncia reiterada (a veces histriónica, a veces en los juzgados) de irregularidades del gobierno de PSOE e IU, la proyección al máximo de su figura personal y el aprovechamiento de una coyuntura política nacional marcada por la caída libre en la que se hallaba el PSOE de Zapatero. Una vez con el poder absoluto en el Ayuntamiento, los halcones dieron paso a los gestores. Acabada la contienda, Zoido no dudó en poner al frente a hombres de paz, a perfiles muy técnicos para gestionar el presupuesto. Los políticos puros y duros quedaron relegados a papeles secundarios, muy bien maquillados en algunos casos, pero de escaso brillo. No nos engañemos. Y algunos quedaron muy desencantados. Al alcalde difícilmente le oirán hablar de cuestiones de partido, de estrategias, de nombres al alza o de nombres a la baja y mucho menos de quinielas para la próxima lista electoral. Son asuntos que le provocan una verdadera incomodidad, huye de ellos como el perro del agua. En la Feria de Abril de 2012 le preguntaron por las intenciones de unos jeques árabes que acudieron a la ciudad con la vista puesta en unas inversiones. Ni mú. “¿A ti te gusta que el alcalde de tu ciudad sea discreto, verdad?” A pesar de ese hermetismo, de ese deseo de no provocar heridas por alguna de las decisiones que ya tiene en mente y de esa intención siempre imposible de tratar de quedar bien con todo el mundo, en este último año hay algunas claves que resultan ya nítidas en la Plaza Nueva.

Poder absoluto. El PP de Sevilla acaba de salir derrotado (¿Humillado?) del último congreso regional. Todos se han caído en favor de Málaga. Pero hay caídas de bruces en el asfalto y caídas en una entreplanta. Zoido se ha caído en la entreplanta de una poderosa Alcaldía. Es el más fuerte de su partido en Sevilla. Tendrá absoluta libertad para confeccionar la lista, sin un Arenas ya que le cuele a uno de esos independientes con los que demostrar su influencia. Sevilla es su fortín. Ynada indica que el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiera empezar con mal pie en la provincia que le recibió ese frío que es marca de la casa hispalense.
JORNADA TECNICA GRUPO JOLY. DEPURACION DE AGUAS RESIDUALES EN ANDALUCIA: PERSPECTIVA ACTUAL Y NUEVOS RETOS. JAVIER LANDALanda se cae. El número dos del glorioso mayo de 2011, el de los 20 concejales, no repetirá en la lista electoral de 2015. Ha sido un fiasco. Es delegado de Relaciones Institucionales, presidente del Pleno y cabeza política del Real Alcázar. Zoido le ha ido recortando las competencias. El alcalde ha tenido que externalizar la captación de inversiones después de que el catedrático acabara enfrentado con el economista Rafael Salgueiro, hombre clave en la Zona Franca. Landa le ha generado a Zoido más problemas que soluciones. Aún se recuerda cuando expulsó a un fotógrafo profesional de un Pleno y hasta el conflicto generado con el Curso de Temas Sevillanos al negarle la cesión del Alcázar. ALanda lo metió Javier Arenas con la vitola de decano de la facultad de Económicas y para responder a los fichajes de la sociedad civil que acababa de hacer el PSOE para la lista de Juan Espadas. Landa no ha dado el resultado esperado en varias de las negociaciones que se le han encomendado. Y su participación en primera fila en algunos actos del partido no le computarán como méritos. Lo que sí gusta es que la presidencia del Pleno siga recayendo en alguien que no haya tenido cargos políticos con anterioridad por aquello de que el perfil sea lo más neutral posible. Es muy probable que el nuevo número dos proceda del actual equipo. El gran auriga del alcalde es el concejal Gregorio Serrano. Y entre las mujeres, María del Mar Sánchez Estrella, que es quien ocupa la presidencia delPleno en ausencia de Landa. En cualquier caso, nunca se olvide que Zoido es reacio a designar un vicealcalde. Ni siquiera tiene hoy un concejal de Presidencia, a pesar de que lo contemplaba en el programa electoral. En el corral de Zoido, el único gallo es él. La escuela de Arenas se nota en uno de sus principales discípulos.

Pocas bajas. De acuerdo con el estilo Zoido, no están previstos más de dos o tres cambios en la lista. Nueve de los diez tenientes de alcalde repetirán salvo sorpresas. Todos, menos Landa. A la concejal Evelia Rincón le pueden ofrecer un puesto en el organigrama municipal, pero es posible que fuera de la lista electoral ysiempre que se alcance de nuevo el gobierno. La satisfacción con la delegada de Hacienda, Asunción Fley, es máxima, por mucho que no sea un ejemplo de comunicación política. Maximiliano Vílchez sigue representando al hombre sin pasado en cuestiones urbanísticas, lo que supone una garantía para el alcalde, aunque ha tenido crisis de fe por las que ha querido dimitir en alguna ocasión. Fley y Vílchez son los dos grandes gestores del ejecutivo, los tecnócratas que nunca serán reclutados para la trinchera política, pero que son claves para el modelo de gobierno de un alcalde que tampoco procede de las bases electorales: “Yo nunca he estado en Nuevas Generaciones”, dijo en un acto público delante del mismísimo Moreno Bonilla.

El aparato del partido. La mayoría de los componentes del comité de campaña de 2007 y 2011 repetirán como tales. La figura del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, quedará dedicada a dos frentes que desbordan a cualquier político: la Delegación de Seguridad y Movilidad y la campaña electoral en los 104 municipios de la provincia, donde el PP sigue sin crecer lo suficiente como para soñar con los 55 diputados que le darían el acceso a San Telmo. A Zoido le interesa la paz sindical que ahora mismo se vive en la Policía Local, donde el ambiente se ha calmado tras la llegada de un político como Bueno y la marcha obligada del edil no electo Demetrio Cabello por aplicación de la Ley de Grandes Ciudades. Ironías del destino, a Zoido le ha terminado beneficiando el pronunciamiento del TC que declaró inconstitucionales los ediles a dedo por mucho que tuviera en alta estima al ex comisario de la Policía Nacional.

¿Imputados? Nunca hay que olvidar que la juez Alaya sigue adelante con la instrucción del caso Fitonovo, que investiga un posible cohecho en la adjudicación de contratos en Medio Ambiente, Parques y Jardines. El secreto del sumario –que va para nueve meses– no ha impedido que haya trascendido por un error de la magistrada el pinchazo de los teléfonos de varios miembros del Ayuntamiento. Entre ellos, todo indica que los de dos concejales del gobierno. ¿Cesaría Zoido de manera fulminante a un concejal de su gobierno si resulta imputado? Depende, dicen en el PP. La reacción pasaría por estudiar a fondo el auto de imputación. Se parte de la base de que no es lo mismo una imputación a cargo de la Guardia Civil (como la que recae ahora mismo sobre Joaquín Peña, el director general de Medio Ambiente que fue destituido de forma fulminante en cuanto trascendió la implicación en el caso) que una imputación a cargo de la juez, en la que pueden entrar muchas variables. Cualquier tibieza en la reacción podría pasarle factura a un alcalde que hasta ahora ha sido especialista en zanjar polémicas con cierta celeridad (enchufes de familiares en los distritos, azulejo en la zapata de Triana, proyecto de instalación de un helicóptero en Los Bermejales, etcétera).

Urbanismo. Zoido se enfrenta al último año de gobierno con el ambiente caldeado en la Gerencia, lo que tiene influencia directa en proyectos que pretende acelerar para su rentabilización electoral. Ningún empleado público firma ya licencias con la alegría de épocas pretéritas después de haber visto a varios compañeros hacer el paseíllo en los juzgados por diversos casos, amén de la propia cúpula de la Gerencia, imputada en el caso de la venta de los suelos de Mercasevilla. Para más inri, el alcalde afronta estos meses la renovación a la baja de un convenio colectivo que ha sido calificado como uno de los mejores de Europa.

 

Zoido y Beltran Perez ante de su comparecencia por la dimision d¿El sexto hombre para la campaña?

Cachorro preclaro que fue del partido, lleva meses detrás del burladero político a la búsqueda quizás de un perfil plano (¿gris?) para los tiempos de zozobra que supone el horizonte electoral en cualquier formación política. Puede ser el sexto miembro del comité de campaña, pues se le reconoce nobleza, olfato político y esas cualidades propias de quien está muchas horas en la calle. Metió el pie en el área en los años de la dura oposición y, al igual que Curro Pérez, no recibió la recompensa esperada.  El hoy portavoz del gobierno (Curro Pérez) quería ser delegado de Urbanismo. Yel hoy delegado de Participación Ciudadana (Beltrán Pérez) quería ser portavoz del gobierno. Los dos halcones,  pese a ser tenientes de alcalde, se quedaron desdibujados en un gobierno tan extenso como fuertemente presidencialista. Zoido movió las fichas con el aval de un resultado histórico y nadie rechistó. Por su propia personalidad, el alcalde evitará cualquier feo o gesto que suponga una marginación pública. Pero a los finos observadores no se les escapa un detalle: no incluyó a Beltrán Pérez ni en la ejecutiva regional que él presidió, ni en la que ahora lidera Moreno Bonilla donde el alcalde tuvo su cuota sevillana. Ysí se acordó de Alberto Díaz, Gregorio Serrano, José Miguel Luque, Curro Pérez y Jesús Maza.

 

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano.Los fijos en un comité de campaña

Los concejales Gregorio Serrano y Curro Pérez; el jefe de gabinete, Alberto Díaz, el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza, y el director de Comunicación del Ayuntamiento, Santiago Martínez-Vares (auténtica pesadilla del PSOE en la pasada campaña), tienen plaza fija cuando suena el tam-tam electoral. Habrán de saber hacer llegar al electorado varios mensajes en el año que resta. Las alusiones a la herencia recibida de Monteseirín y Torrijos trufarán un discurso (deuda oculta y rosario de proyectos bloqueados) al que habrá que sumar varios cortes de cinta relacionados fundamentalmente con la iniciativa privada (todo lo vinculado con la reconvertida Ciudad de la Imagen en el Higuerón Sur) y la difusión de los logros conseguidos, fundamentalmente en la puesta en orden de las cuentas municipales. La Navidad de 2014, la última previa a las elecciones, tendrá especial importancia. Pueden venir ayudas extras de los frentes judiciales que tiene abiertos, por ejemplo, el ex portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos (venta de los suelos de Mercasevilla e irregularidades en la lonja), al igual que se pueden producir tropiezos serios con la instrucción del caso Fitonovo, que ya se cobró la destitución de un director general de la era Zoido.

El primer gran silencio

Carlos Navarro Antolín | 20 de febrero de 2014 a las 5:00

SEVILLA, 18/02/2014.
El manijero no asistió. La expresión del Estado es el vacío. Y la del poder es la ausencia. La liturgia se cumple escrupulosamente aunque falte el sumo sacerdote. Hasta en el primer recibimiento del PP sevillano al nuevo líder del aparato andaluz hubo mucho de ceremonia eclesiástica. José Luis Sanz, Juan Bueno y Eloy Carmona aguardaron pacientemente a las puertas del Hotel NH Convenciones la llegada de Juan Manuel Moreno Bonilla. Parecían tres canónigos laicos en la Puerta de los Palos (sin segundas) dispuestos a besar el nuevo y pastoral anillo. Menudos berrinches se pillan algunos prelados si no hay nadie que aguarde su llegada. Ha habido broncas célebres.

Moreno Bonilla llegó un cuarto de hora tarde. Será otra expresión del poder: la tardanza, hacerse esperar, hacerse de rogar. Pero el que no llegó fue el manijero. Su dedo estaba en el ambiente. Se nota, se siente. Era como el ojo que no ves, pero es ojo porque te ve. Sólo el elegido por el dedo se atrevió a nombrarle, como cuando en misa se pide por el ordinario del lugar. Juan Manuel, que tiene nombre de revolucionario de la Semana Santa, pronunció las palabras: “Mi reconocimiento a Javier Arenas”. Sólo él se atrevió. Yse llevó un silencio maestrante, marca de la afilada casa sevillana cuando pone por delante el carro de la nieve. Ni Juan Ignacio Zoido ni Juan Bueno mentaron a su padre político. Esta vez no hubo ni un Javié para la crónica, a pesar de que ambos dirigentes sevillanos cumplieron fielmente con la letanía de agradecimientos de rigor. A Arenas le dio su sitio un político de Málaga, la ciudad que nunca le dio dolores de cabeza, la misma que sí se los ha dado a Zoido.

José Luis Sanz, secretario general del PP andaluz que tenía todos los avales para ser presidente regional, se llevó el abrazo más intenso de Moreno Bonilla, los aplausos más largos, las referencias más cariñosas, los achuchones y pellizcos de mejilla más sentidos. Tenía rostro de Viernes Santo en una junta directiva provincial en la que muchos tenían cara de sapo. El sapo es un animal íntimamente ligado a la política. Algunos tragan sapos como aquellos hipopótamos del divertido juego del tragabolas que se hartaron de echar los reyes magos a los niños de la generación de los 70.

La pirotecnia de elogios de saldo de unos y otros no impidió que aquello tuviera más que nunca los tintes de representación pactada, congelada y forzada a la que acostumbra ya una política cuya frescura sigue secuestrada por los aparatos de los partidos. En clave local, bastaría decir que la puesta de largo hispalense del candidato malagueño fue una verdadera exaltación de la ojana. Moreno Bonilla dejó varias perlas facilonas: “Voy a mimar a Sevilla”, “Zoido es el mejor alcalde de España”, “Voy a ser presidente de la Junta, es imposible no serlo cuando se tienen los mejores militantes”. Y una licencia: “Todavía no soy candidato oficial y ya me han eslomao a palos”.
El alcalde reiteró su pasión por la ciudad de las pasiones. Yesta vez tuvo palabras de especial agradecimiento con Alberto Díaz, su jefe de gabinete, uno de sus acompañantes perpetuos desde 2006, el hombre de la agenda, del capote y del teléfono. Alguien de la bulla preguntó: “No veo a Alberto, ¿está sonriendo?” Y se oyó: “Aquí sólo sonríe hoy el de Málaga”.

Sanz se marchó muy rápido. Zoido también. Tal vez se fueran eslomaos. En el hotel se improvisó el besamanos de los chicos de las Nuevas Generaciones, de antiguos dirigentes provinciales del partido que presentaron sus viejas credenciales al nuevo líder, de concejales que gozan de conexión directa con Moreno Bonilla de años atrás. Alguien resabiado tiró de la manida alusión a la noria como la atracción que define la actual política con todo rigor: “Yo me he visto arriba y he sufrido la bajada”. Tal no vez comiera suficientes sapos. Por eso el dedo señaló a otro. El dedo que nunca se ve. Como el silencio. Sólo se perciben. Habrá que buscar el viejo tragabolas en el trastero.
SEVILLA, 18/02/2014.

Locomía en la Policía Local

Carlos Navarro Antolín | 18 de febrero de 2014 a las 12:33

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Anda el delegado de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento negociando con los sindicatos de la Policía Local un reglamento de régimen interno para aclarar esas cosas que nunca quedan claras en el funcionamiento de un cuerpo en el que uno ha tenido el gusto de conocer a verdaderos señores y el disgusto de tratar con auténticos niñatos. Ocurre como en el gremio del taxi, incluso como en el del periodismo, por supuesto. Hasta el mejor guiso corre el riesgo de tener un garbanzo duro o una morcilla grasienta que demanda omeprazol como esas cuadrillas que piden marcha cuando se dejan ir con las caderas. Juan Bueno está de luna de miel con los sindicatos policiales, hasta les ha organizado una campaña para mejorar la imagen del cuerpo. Dios lo coja confesado y lo ampare en la hora final algo más que lo ha amparado en la sucesión del PP andaluz, cuando pasó en horas de firmarle el aval a José Luis Sanz a entregárselo como el Boabdil del centro derecha sevillano al malagueño Moreno Bonilla, que no tiene nombre de árbitro, que no, que lo que tiene es nombre de imaginero de figuras secundarias de medio pelo de Semana Santa con escorzos imposibles y musculatura de triatletas. La de veces que va a salir Moreno Bonilla en los programas de mano de Semana Santa. Más que Astorga, el imaginero, no la localidad de las mantecadas. Qué malamente lo ha pasado Juan Bueno esta semana, con lo bueno que es este Bueno del PP, ¿verdad Ricardo Tarno? Si esta diócesis fría y de cuello duro tiene su sonrisa en el Cura Ignacio, el Ayuntamiento tiene su emoticono de educación y trato exquisito en Juan Bueno. Cuando la gente teclea un mensaje de texto y quiere dejar claro que el contenido es amable, lo firma directamente con un ‘Juan Bueno’, que es como se llama en ciertos círculos y con toda justicia a la carita sonriente de color amarillo. ¿Hay algún representante de aparato de partido más amable y complaciente en toda España que Juan Bueno, que es el aparato del PP en Sevilla? Con la mala fama que tienen siempre los aparatos, gente despiadada, sin escrúpulos, de mirada aviesa. Juan Bueno es el blanqueador de esa mala reputación de los aparatos, se pone la bata de colorines como los pediatras para no asustar a los críos. Es la sonrisa del régimen de los 20 concejales.

Esperemos que el reglamento de la Policía Local que se cocina en los fogones de la Plaza Nueva nos aclare esas cosas de andar por casa que todos siempre nos hemos preguntado sobre nuestros agentes, que no es la organización de la cúpula, ni si requiere un único mando o una bicefalia, ni quiénes deben trabajar los festivos, ni los planes especiales para las fechas de relumbrón, ni otras gaitas. Sencillamente es si la Policía Local admite ciertos atrezzos, como pintarse el pelo de colores en las vísperas de una Semana Santa, como ocurrió en la de 2000 (ojú), llevar el silbato con un cordón rojo enrollado en la hombrera, lucir pendientes o dejarse el pelo tan largo como un cantante de Locomía sin abanicos, pero con cartuchera. Tal vez el reglamento deba recoger que la gomilla de la cabellera debe hacer juego con el color del cordón del silbato, la extensión máxima de la melena o cuántos días puede estar el agente sin afeitarse (¿No quería Zoido limitar el tiempo máximo de aparcamiento a cinco días?). Uno, ingenuo, piensa siempre que un agente de la autoridad debe ser ejemplar en todo, desde en el trato que dispensa al ciudadano (como reivindicó José Barranca, valiente Defensor de la Ciudadanía) hasta en su indumentaria, pero esto debe ser un pensamiento políticamente incorrecto, propio de mentes retrógradas, involucionistas y con olor a naftalina. Seguro que es eso.

-Es usted un tiquismiquis que no se aguanta a sí mismo.

Si el Rey se toma la licencia de despojarse del cetro y la corona, corre el riesgo de que algún cortesano se tome la libertad de decirle que está desnudo. Es como el obispo auxiliar que anda semiescondido porque tras alguna homilía moralizante ha habido quien se ha colado en la sacristía para recordarle su condición de condenado por la Audiencia Nacional, que no es precisamente el juzgado de instrucción de Coria. O como el Ayuntamiento que no cumple con las ITE de sus propios edificios, pero le clava el rejón de una multa de 4.500 euros al particular o entidad que no cumpla con la ordenanza. Morro, se llama.
Si no hay cetro ni corona, al Rey pueden llegar hasta a ofrecerle un abanico para taparse sus vergüenzas. Abanico de Locomía. Yo me veo venir de lejos a este policía de madrugada por la calle Mateos Gago y me echo la mano a la cartera y salgo corriendo por Rodrigo Caro aprovechando que a esa hora no es que no haya gente, es que no hay veladores y se puede correr la mar de bien.

Arenas es el lince protegido por la Junta

Carlos Navarro Antolín | 12 de febrero de 2014 a las 13:01

SEV11. JAVIER ARENAS SALE DEL ALMUERZO DEL PP AL QUE ASISTIO AYER Diario de Sevila/MANUEL GOMEZ
En política todos se pelean por la herencia y nadie le reza al muerto. Será por eso que los parientes políticos son los que siempre la lían a última hora en las notarías. Nada hay más antiguo que un periódico de ayer ni que un político defenestrado. A la hora de realizar la mudanza de las adhesiones inquebrantables, la política iguala a todos: a los que han tardado diez años en ser licenciados, a los que ganaron la oposición que les daría la estabilidad soñada en sus vidas, a los que se criaron en los pechos de los aparatos y a los que irrumpieron de pronto en el circo político procedentes de la empresa privada. No hay distinciones porque todos quieren mantenerse en el machito: el abogado, el juez, el registrador, el que nunca tuvo una nómina que no fuera de la Administración pública y el que no ha hecho otra cosa que, como los canguros, saltar de un despacho a otro de las instituciones y sociedades del gran mastodonte del Estado. Ni un juicio crítico en quienes han sido humillados, ni una palabra más alta que otra. La política para ellos no consiste en servir al ciudadano, sino en perpetuarse en sus cargos. Por eso, en el fondo, todos admiran a Javier Arenas. Lo critican porque querrían ser como él, la mejor interpretación del ave fénix en clave andaluza al que los suyos llevan meses redactando la esquela de su carrera política en todos los corrillos de los últimos meses: la noche del Domingo de Pasión que se quedó orillado del gobierno andaluz (“Javié no sale de ésta, ésta es la definitiva, mírale la cara, no se le reconoce, parece que está ido”), a los pocos meses de la amarga victoria (“No se le ve. ¿Qué sabes de Javié? Debe estar fatal, ya sólo sale para ir al podólogo y darle al botón en el Parlamento”), en su cargo de vicesecretario general del PP con despacho en Madrid (“Ya nadie lo llama, salvo Antonio Sanz, me dicen que hasta se cuela en actos sociales a los que no está invitado en la capital, chico qué cosas se ven, qué dura debe estar siendo la caída), en actos eminentemente privados (¿Oíste a Raúl del Pozo cuando dijo en la radio que Javié prácticamente se coló en la boda del hijo de Zoido?) y, por supuesto en congresos y convenciones (“Rajoy no sabe cómo quitárselo de encima para hablar en privado con Zoido sobre el futuro de Andalucía, nos hemos dado cuenta todos. ¡Con lo que era Javié!”).
Todos iban matando al padre, preparando la corona floral de los que no te olvidan y hablando de su figura con la compasión que inspira el que sólo tiene ya la mirada para implorar la compasión de sus hijos. Olvidaron que el toro malherido sigue teniendo pitones y se levanta con violencia, olvidaron que Javié los enseñó a todos ellos a caminar, a correr, a regatear y hasta a respirar en política. Todos son de la escuela de Javié. No conocen otra. Y está claro que Javié los escogió porque ninguno era capaz de hacerle sombra, como ha quedado demostrado. Javié ha ganado otra vez. Siempre ha ganado en el partido todo lo que se le reprochaba que no ganaba en las urnas. El PP andaluz está hecho a su medida, porque él ha sido el sastre de su propio traje. Los demás se han dedicado a barrer los hilos en el suelo de la indignidad, a callar como las beatas de la primera fila cuando el párroco manda silencio desde el púlpito, a coger kilos en la trabajadera del bochorno, a cuchichear contra el jefe en el atrio del cigarrito y la voz baja y a procurar conciliar el sueño porque, cuando truene el despertador y salga el sol, cuando todos ellos despierten a un nuevo día con las babas tragadas, se encontrarán con que Arenas seguía allí, como el dinosaurio. Se peleaban por la herencia cuando el muerto se ha levantado y los ha corrido a gorrazos. Arenas no vuelve a mandar en el PP, porque en realidad nunca ha dejado de hacerlo. ¿Y Andalucía? En Andalucía el lince está protegido. Y el PSOE protege muy bien al único lince del PP andaluz.
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El tío del bigote, la barba y el PP andaluz

Carlos Navarro Antolín | 5 de febrero de 2014 a las 12:21

ZOIDO Y SANZ EN EL PARLAMENTO ANDALUZ
El Estado tiene una finca en Toledo que se llama Quintos de Mora. A ella le cogió gusto el tío del bigote en sus tiempos de presidente. El tío del bigote no es el del muy rancio Linimento Sloan, que olía bastante mejor que el Reflex, sino el inspector de Hacienda que enseñó el verdadero pelo de la dehesa megalómana con la boda de su hija en El Escorial. Cuentan que en esa finca se reunía algunos fines de semana con sus leales para resolver el mundo. En uno de esos cónclaves regados con cerveza de la Cruzcampo expresó su deseo de que Luisa Fernanda Rudi fuera la presidenta del Congreso de los Diputados. La política aragonesa era entonces alcaldesa de Zaragoza, una circunstancia que alguien osó advertir al tío del bigote.

-Presidente, podemos perder esa Alcaldía. El riesgo es muy alto.

Se hizo el silencio, al menos eso dicen, como se hacía cada vez que el jefe se ponía a meditar en plan trascendente. Y aquel señor de mirada gélida al que la mayoría absoluta volvió como poseído (y aún lo sigue), soltó una perla que a ninguno de los presentes se le olvidará el resto de los días.

-Y a mi que me importa la Alcaldía de Zaragoza.

La historia no se repite, la historia es la misma. En la Moncloa debe importar la sucesión del PP andaluz (por no decir Andalucía misma) lo mismo que a Aznar le importaba aquella Alcaldía que, efectivamente, cayó después en manos del PSOE. Los socialistas conquistaron aquel ayuntamiento con un ex ministro socialista como Belloch. Y el PP no rasca poder municipal en esa capital desde aquella machada. No se explica de otra forma el proceso que el PP nacional está siguiendo en el caso de Andalucía, donde todo se ha hecho mal desde el principio. Porque las cosas se pueden hacer bien, mal o al estilo del PP andaluz. Zoido era todo un símbolo del municipalismo para el PP, aupado por Rajoy hasta la presidencia de la FEMP, un cargo que a nadie extrañó en su momento, que le venía como hecho a la medida por su sastre preferido. Tenía la Alcaldía más cotizada de Andalucía, un escaño en las Cinco Llagas y una plataforma nacional como la FEMP, la tripleta perfecta para gobernar y crecer políticamente.
Pero alguna mente preclara del partido de las que anidan a sueldo en la sede de Génova lo ha querido achicharrar en la contienda andaluza, donde el alcalde se ha tensionado, nada bueno ha sacado y aún está por ver el verdadero saldo negativo de una aventura a la que fue conducido a contraestilo. Hay veces que parece que en el PP nacional se tiene de Andalucía la misma idea que en Marte. Y la soberbia capitalina debe impedir la consulta a quienes conocen las reglas básicas del tablero andaluz. Lección primera, el alcalde de Sevilla no puede ser el líder regional. Nunca. La paloma del centro derecha andaluz apenas puede volar hoy por el peso del barro de aquellos lodos.
Al protocandidato José Luis Sanz, de perfil serio en el mejor sentido, se le está sometiendo a una espera que roza ya el bochorno y dice muy poco bueno de la cúpula nacional de un partido que alarga un proceso que acaso sólo encontraría una explicación, si la hay, en la investigación judicial que tiene a tres concejales imputados del ayuntamiento que Sanz gobierna. Es un secreto a voces que la candidata verdaderamente deseada por Rajoy es Fátima Báñez, que se resiste al tener su vida más que encarrilada en Madrid. Y mientras, Andalucía sigue pareciendo una región de escasa consideración en la calle Génova, tal que a veces hay quienes oyen una suerte de psicofonía la mar de ajustada a la actualidad. Con barba en vez de bigote, porque no es lo mismo la barba que el bigote, aunque se trate de pelo, del pelo de la dehesa de la soberbia del poder que a todos iguala.

-Y a mi qué me importa Andalucía ni la presidencia de la Junta de Andalucía.

El imperio de la pizarra abatible

Carlos Navarro Antolín | 3 de febrero de 2014 a las 9:46

jovellanos
DICEN los expertos que a la Catedral de Sevilla le falta un gran espacio abierto que permita la contemplación de la fachada principal, que es la de la Asunción, por donde entran los nuevos obispos con cara de susto y por donde salen con los pies por delante y con peor cara aún. La Catedral de Sevilla no tiene esa gran plaza, explanada o espacio abierto que permita disfrutar con perspectiva de la monumentalidad de esa gran montaña hueca. Con el impacto hermoso de la Catedral se topa uno procedente de la Plaza de la Contratación, como un gigante que irrumpe siempre en el paseo del turista novato y del nativo que conserva la capacidad de sorpresa. Pero la fachada principal no tiene metros cuadrados por delante que canten su poderío. Si la enormidad interior de la Catedral se lo come todo por dentro, dejando a veces ridículo cualquier exorno floral, altar o estructura que no esté debidamente presentado, por el exterior pierde todo el impacto por el ahogo que ejerce la inhóspita Avenida, una Avenida que es a la Catedral lo que la calle Imagen a la trama urbana del centro histórico: un horror del tamaño de la campana de San Cristóbal. El caso es que como no hay forma de tener esa visión global, a la Catedral hay que mirarla por partes, buscando los rincones y las perspectivas, casi como la mayoría de pequeños templos de la ciudad.
Si la Catedral está condicionada por el diseño urbano tanto como está afeada por el rosario de bares chillones, tenderetes de camisetas y olores de fritanga, hay también capillas con todo su encanto que sufren el mismo problema, templos recoletos con portadas barrocas ahogadas por la cartelería abatible de una hostelería que saca sus propias tropas a la calle: los camareros a la búsqueda de los clientes, como laceros de Puerto Banús exportados a Sevilla, y las pizarras con el menú del día y el pida la exquisita pringá que no se arrepentirá. La infantería del sector terciario no entiende de perspectivas de catedrales ni de la calle Jovellanos, donde hasta hace poco uno se deleitaba con la estética de portalón y hornacinas con imaginería de Duque Cornejo. Los gamberros la tomaron hace pocos años con la capillita de San José atacando las imágenes de frailes de su portada. Y ahora la agresión es de otro tipo, practicada al amparo de la regla suprema de todo por el consumo, con el aval de la misma autoridad que puebla de veladores la Plaza de San Francisco o que hace la vista gorda en tantas y tantas calles convertidas en un Benidorm de pizarras, calefactores y camareros vestidos a lo Baremboin. Las ciudades se miden y mucho por cómo cuidan su patrimonio. A nadie se le ocurre colocar un anuncio de macarrones y pizzas delante de la fachada de San Andrea del Quirinal en Roma, por poner un ejemplo similar al de esta capillita mancillada por los tentáculos de la fiebre hostelera, víctima del imperio de la pizarra abatible. ¿Dónde está el gerente de Urbanismo para mandar a sus inspectores y cuidar la imagen de la ciudad ante los turistas? Aquí venga a presumir de la macrogestión para traer aviones de Estambul y venga a sacar campañas con lemas en inglés como la del We love people, que hay que ver lo bien que pronuncia el alcalde el lema del We love people, con lo malamente que lo pasaba el hombre en los días señalaítos de campaña con aquella promesa del Open government, mucho más difícil de pronunciar y que me lo traía por la calle de la Amargura (dos pasos). Jesús, otra vez el Open Government, pensaba Zoido cada vez que el asesor le mandaba tirar de tecnicismos extranjeros para ronear en los barrios de batas y rulos. Parecía un vendedor de lavadoras, pero de los buenos, de los que al final vende la lavadora y la clienta se va la mar de satisfecha y cuchicheando con el marido desconfiado.
–Este hombre tiene cara de buena persona, so malpensado.
Al alcalde le pasa con el inglés lo que a todos los presidentes del Gobierno de España. Ni pajolera. Hay un sevillano que recuerda con toda precisión una charla a pie de calle con Zoido, de las mil que tiene al día cuando no está perdiendo el tiempo en convenciones del partido (pero bien partido, partido en Vox) en Valladolid.
–¿Y tu padre? ¿Y tu madre? El otro día vi a tu hermana con su marido, que bien iban los dos con la niña camino del mapping. Por cierto, tu cuñado me ha mandado su último libro.
–Ah, estupendo… ¿No?
–[Cara de póker de Zoido]
–¿Qué problema hay, alcalde? ¿No te lo ha dedicado?
–Es que está en inglés…
Ni el We love people para atraer a los turistas ni el Open Goverment para vender la lavadora. ¿Alguien de Urbanismo va a practicar esa micropolítica de Zoido y va a barrer las calles del centro? Pero no con escoba de Lipasam del gerente Paco Pepe, sino con bolígrafo de inspector de la Gerencia y camioneta para cargar tanta cochambre. Uno de los grandes misterios de la ciudad es a qué se dedica el gerente de Urbanismo si ya no hay constructores con los que comer, ni dinero de los convenios que fumarse. Son como los 50 diputados del PP en el Parlamento, el ejército más poblado y desorientado que se haya visto en política. Si es que hay días que parece que no hay veladores en Sevilla para sentar a tanto diputado del PP como se ve vivaqueando por los bares de los alrededores del Parlamento. En las definiciones de calidad de vida ya figura el ejemplo de diputado del PP del tardoarenismo. Política cardiosaludable. Usted evite las grasas, tome dieta rica en verdura y pasee como un diputado del PP andaluz que haya ganado las elecciones.
Mientras no haya micropolítica de la buena que salvaguarde el patrimonio, tal vez lo mejor sea que la Catedral no tenga esa gran explanada que muchos envidian de Santiago de Compostela, Ávila, Salamanca o Vitoria para admirar la arquitectura con todo realce. En Sevilla nos dan metros cuadrados por delante y los plagamos de pizarras abatibles. Mejor la estrechez de la Avenida, para que no se note la poquísima gente que hay para recibir a algunos obispos.