Archivos para el tag ‘Semana Santa’

Dos tazas de alcalde

Carlos Navarro Antolín | 1 de abril de 2013 a las 5:00


Se acabó la principal fiesta de la ciudad, la más universal y la que debía ser asidero de una economía maltrecha que pretendía beber en el oasis de estos días sacros. Pero tanto hablar del oasis y al final nos pasamos de agua. Al humo de las candelerías, hoy se celebra en el Ayuntamiento el pleno ordinario correspondiente a marzo, la cita que debe reactivar el pulso político de una ciudad que una vez más mirará al horizonte faltándole todos los ingresos extraordinarios que se esperaban de siete días pasados por chubascos, montaditos y sillas plegables a 9,90 euros. El alcalde se ha pasado una Semana Santa demostrando el don de la ubicuidad, ora de visitas matinales a los templos, ora como un cangrejero más delante de la Macarena, ora con breve estación en la sede andaluza del partido en la calle San Fernando para que a este pulpo de la política no se le oxide el tentáculo regional. Al portavoz socialista en el Ayuntamiento, Juan Espadas, se le ha visto este año bastante más que en Semanas Santas anteriores, gracias a que ahora tiene un trío de capillitas que le han asistido (los concejales Moriña, Cabrera y Bazaga), pero sigue teniéndole aversión a la calle…¿o a parecerse a Zoido? Si el PSOE andaluz quiere a toda costa que Zoido sea el candidato de las próximas autonómicas, parece claro que en el PP sevillano estarían encantados con que Espadas repita en la carrera a la Alcaldía. Los de la gaviota están convencidos de la eficacia de los baños de masas que se pega una y otra vez el alcalde, que poco a poco ha ido apagando los fuegos de los grandes frentes laborales que ha tenido abiertos el Ayuntamiento en el tiempo ordinario que transcurre entre la Navidad y la Semana Santa (Lipasam, Polícía Local y Banda Municipal). Por eso han examinado con lupa la supuesta soledad del líder de la oposición cuando se ha dejado ver por los aburridos palcos de la Plaza de San Francisco, donde al parecer no ha recogido muchos saludos. “Alguien que quiere ser alcalde no puede exhibirse sin compañía, ni dar la imagen de que nadie lo conoce. Claro que… ¿quiere Espadas ser alcalde?”
Se acabó la fiesta. Zoido ha ganado un puñado de fotografías y se ha dejado alabar por la calle. Su imagen sigue exenta de aristas. Pese a los 70.000 parados de la ciudad. Pese al 40% que han perdido los hosteleros, muchos de los cuales tienen en la Semana Santa su particular paga extraordinaria. Pese al cierre o mudanza de las empresas. Pese a las grandes verdades que canta el Defensor del Ciudadano sobre la mala educación de algunos policías locales, las mafias del taxi, el desahogo de los ciclistas y los innumerables baches de muchas calles no sólo de los barrios sino del centro más centro de la ciudad. Si hay agua, no hay cofradías, pero se forman charcos. Si hay charcos, el alcalde siempre está dispuesto a ponerse las botas. La calle es capaz de pitarle a una cofradía, hecho insólito; pero no sólo no le pita al alcalde, sino que lo sigue buscando para las fotografías. Y el manual de la falsedad local dicta que a buena parte de esta ciudad le encanta eso de quejarse de mentirijilla por tener a un alcalde hasta en la sopa. Si no quería usted alcalde, dos tazas. De sopa.

La ‘manumitio’ de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 17 de junio de 2012 a las 5:00

Con un Javier Arenas irreconocible para sus más allegados, protagonizando escenas insólitas como el gesto de colocarse prematuramente en segunda fila en el parlamento, se ha consumado la venganza de una secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que hace años que está enfrentada al político de Olvera. Ella ha ganado el pulso. Para lo cual se ha servido de Juan Ignacio Zoido, ahijado político de Arenas. El plato se ha cocinado en frío y con velocidad. Fast food de la política. Cospedal y Zoido llegaron a llevarse muy bien durante sus respectivas etapas de altos cargos de Madrid a finales de los años noventa. Ella era secretaria de Estado en el Ministerio de Administraciones Públicas y él se afanaba como director general en el Ministerio de Justicia (incluso años después siguieron cultivando su amistad, como se aprecia en la convivencia campestre de la imagen, del año 2002). Hace tres años que Zoido estaba en una posición no pocas veces incómoda, en medio de una guerra sorda entre su mentor y aquella conocida de los años capitalinos que, carambolas de la política, fue aupada como secretaria general del partido en el congreso de Valencia. El distanciamiento entre Zoido y Cospedal fue evidente porque la manchega no tenía claro de qué lado estaba aquel magistrado metido a político: si con ella o con Javié.

El fracaso de Arenas en las elecciones andaluzas el Domingo de Pasión provocó el primer movimiento de ficha. Cospedal organizó rápidamente un desembarco en Sevilla con el pretexto de la Semana Santa. Se trataba de tantear al elegido por Génova como sucesor de Arenas. Tantear…y señalar. Lo importante era dar el paso. Lo de menos eran los pasos. Cospedal, que se hospedó en un hotel de la calle Castelar, se metió de lleno hasta en los palcos de la Semana Santa, donde Arenas jamás se ha atrevido a entrar en tantos años por su miedo escénico a la Sevilla Eterna. Sólo había que tener ojos para ver la jugada. Cospedal reactivó por la vía exprés aquella vieja complicidad con Zoido.
Zoido ha tenido que aceptar el ofrecimiento de Génova. No le ha quedado más remedio. No ha podido negarse esta vez a una petición de Rajoy. A un jefe no se le puede decir más de una vez que no a una propuesta, más aún si es sugerente. Aunque en el partido no se entiende la acumulación de cargos. El alcalde de Málaga ha sido crítico y ha dicho en voz alta lo que una mayoría rumia en los pasillos del Parlamento y en los cafés del Oriza.
Los ministros Bañez y Montoro, que hoy estarán en el acto convocado por el partido en Sevilla, le han empujado estos días en privado a dar el paso. A las críticas sobre el exceso de concentración de poder y responsabilidades, Zoido cuenta al menos con la ventaja de residir en Sevilla y de tener en menos de quince minutos su casa, el despacho de la Alcaldía y el de presidente del PP andaluz. En la sede de la calle San Fernando irán conociendo el estilo Zoido a la hora de renovar el equipo actual, esa mezcla de mano militar camuflada con guante de seda con la que ha ido forjando los equipos. Zoido es especialista en orillar a quienes no son de su confianza, pero sin portazos, ni traumas, ni mucho menos humillaciones. Que parezca que se van. Lo hizo en el Ayuntamiento en 2006 cuando llegó de candidato a la Alcaldía y al PP no le sobraban precisamente los cargos públicos para ofrecer salidas. Basten dos ejemplos. Zoido prescindió entonces de Ricardo Villena, que era el hombre fuerte del aparato del PP en el grupo municipal. Cuatro años después dejó de contar con Vicente Flores, que había sido nada menos que su jefe de gabinete.
Dicen que Zoido dará ahora la oportunidad a quienes en el PP andaluz se les conoce como los chicos de la tercera fila de 1999, aquellos jóvenes militantes que se criaron políticamente en la sede regional, donde desempeñaban tareas grises y que tuvieron que salir a buscarse la vida en el ámbito municipal. Entre ellos figuran José Antonio Nieto, hoy alcalde de Córdoba; José Luis Sanz, alcalde de Tomares; Miguel Ángel Torrico, teniente de alcalde de Córdoba; Carlos Rojas, que dimitió el otro día como alcalde de Motril sin saber que Arenas abandonaba el barco; Sebastián Pérez, presidente del PP granadino y, por qué no, Curro Pérez, que en aquellos años impartía los cursillos de formación a los militantes y que hoy es concejal delegado de Triana y portavoz del gobierno local en Sevilla. Todos ellos son más que probables en la ejecutiva regional de un Zoido que, esta vez sí, tendrá un número dos en la estructura regional del partido. Elegirá un secretario general que no sea de Sevilla, por aquello de guardar ciertos equilibrios, y muy probablemente concederá la vicesecretaría de Organización a José Luis Sanz, quien esta semana, por cierto, ha visto la caída de su mayor rival político interno: el gaditano Antonio Sanz. El alcalde de Tomares tendría mucha disponibilidad para viajar por los pueblos de Andalucía, pues controla con bastante solvencia su ayuntamiento y, al igual que Zoido, trae consigo la ventaja añadida de residir en la capital. Su único hándicap sería compaginar esta tarea con sus obligaciones como senador. Quien tal vez podría repetir en la ejecutiva es el actual número tres, Ricardo Tarno, alcalde de Mairena del Aljarafe, al que se le reconoce la capacidad para tocar algunas teclas útiles en la gestión diaria de un partido.
Zoido ha quedado esta semana manumitido, desligado de tutelajes. Ahora ocupará exactamente el lugar de su jefe, de su padrino, de su mentor. Siempre le quedará la duda de qué ocurrió los pasados 7 y 8 de junio en Madrid para que Arenas comenzara a ser irreconocible. A partir del sábado 9 la noria de la política se movió y lo colocó arriba, donde se siente una mezcla de pasión y vértigo. En política no hay amigos, pero bastan las complicidades, los deseos de venganza y la coyuntura idónea para hacer girar la atracción. Aunque uno no quiera que se mueva porque, efectivamente, Sevilla no es una plaza madura para el PP.

Dejad la Feria de Abril como está

Carlos Navarro Antolín | 2 de febrero de 2012 a las 13:40

Algunos están empeñados en hacer de la Semana Santa un Hiperpaso o un Munarco durante todo el año y de la Feria de Abril un tentáculo de la Fitur de pabellones capitalinos, ruido y stands donde se harta uno de recoger folletos con muchas playas de aguas cristalinas y palmeritas. Ahora se despacha el empresariado con que la Feria se debe dedicar cada año a una ciudad distinta para “realzar las relaciones” desde el punto de visita turístico, lo que ordinariamente se llama hacer caja. Claro que sí, señores empresarios de hoteles y bares. Podemos también organizar un pregón que lo pronuncie un famoso, ponerle sombrillas a los caballos (como el equino lampadario del vestíbulo del Hotel Colón, descanse en paz su suntuosidad en favor del minimalismo y los tonos oscuros), inventar de una vez el postre de la Feria para que los reposteros también trinquen más, alargarla durante diez días y hacer del real un gran parque turístico. Más valdría que los hosteleros formaran más a un personal cada vez más caracterizado por la falta de oficio a la hora de tratar al cliente. Aunque muy probablemente, como dijo aquel, tengamos los bares que nos merecemos. Esperemos que el concejal Gregorio Serrano deje la Feria como está, que casi se conserva y evoluciona mejor que una Semana Santa cada día más cautiva y desarmada por las hordas de frikis. Mercaderes…

Tontos del gin tonic, tontos de la Davis

Carlos Navarro Antolín | 2 de noviembre de 2011 a las 18:13

A la muy novelera ciudad de Sevilla le ha entrado una pasión incontrolable por el tenis. Nos han salido aficionados al tenis de debajo de las catenarias. Lo del tenis en Sevilla es como la ginebra. Siempre estaban ahí, pero ahora es cuando se le echa cuenta al uno y a la otra. Están los tontos de la Davis todo el día preguntando por las entradas como están los tontos del gin tonic expertos en sabores de tónica y modalidades del enebro desde hace un cuarto de hora. ¿No recuerdan cuando nos dio por Velázquez? La de autobuses que se fletaron para ir al Prado. Vengan los Sevilla Bus con el personal hambriento por consumir cuadros de Velázquez. Velázquez por un tubo. Se hablaba en 1990 de la Velazquezmanía. Pasamos de una manía a otra.

Las colas para pedirle entradas de la Davis al alcalde Zoido (que ahora parece que se dice así, como el arzobispo Asenjo) son dignas de mención en la ciudad que desde el 92 es la de las colas por antonomasia. Todo el mundo quiere ir a la Copa Davis, la que llegó a la ciudad en barco como en la procesión marinera de julio, con los pulgares del alcalde y sus aliados hacia arriba como emperadores romanos indulgentes, pero sin banderitas festivas ni otras embarcaciones de escolta haciendo sonar las sirenas. A los chicos del gobierno me los tienen fritos, con la cara estreñida y sin un minuto libre. Pero no están así porque hayan llegado al gobierno y algunos se hayan vuelto importantes de la noche a la mañana. Noooooo… Por eso no. No sean malpensados. Este síndrome, de haberlo, se arreglaría con el paso del tiempo (reloj no marques las horas). Están que no les cabe el cuerpo en la caja (negra) porque desde que Escañuela nos ha traído la buena nueva del tenis, al personal le ha entrado un irrefrenable deseo por asistir a algún partido de la Davis. Y ya se sabe lo que pasa en Sevilla, que basta decir que para un acontecimiento no hay más que unos cientos de entradas disponibles para tener el lío formado. Con lo ocupados que están los Zoido´s boys elaborando el presupuesto de 2012 y encima la gente dándoles la barrila para suplicar entradas para el tenis como si fuera un Domingo de Resurrección de los años de Romero o un Pregón de Semana Santa de los años buenos.

En la Davis hay que estar cueste lo que cueste. Sobre todo desde que se ha vendido tan inteligentemente la dificultad por lograr una entrada. Tras la Zoidomanía, la Davismanía. La verdad es que con la de gente que hay últimanente en la Plaza Nueva con cara de pelota de tenis… No sé de qué nos extrañamos. Ni toros, ni pregones, que ambos andan flojos de remos. Ahora toca Davis, mucha Davis. Y que no falte tónica con aliño de enebro.

Y su rodajita de limón. Por supuesto.

Una silla, un voto

Carlos Navarro Antolín | 10 de febrero de 2011 a las 19:17

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En una sociedad acostumbrada a vivir a ritmo de scoop no sorprende en absoluto que se adelante todo. Nos venden mantecados en octubre o biquinis en abril. Vemos el cartel de la Semana Santa antes de que se presente (ojú, la de consejeros con vocación de inspector Gadget que hay en San Gregorio), los trajes de flamenca en los escaparates con el humo de las castañas y a los políticos a velocidad de campaña electoral cuando queda un año para los comicios. Todo se adelanta. Sufrimos una anticipación continua. Y, claro, de acuerdo con estos tiempos en que vivimos vertiginosamente, con un cohete justo donde usted está pensando, so pecador, hoy se ha reunido en el Salón Colón la mesa de coordinación de la seguridad para las fiestas de la primavera. ¡Pero si estamos a 10 de febrero! Claro, pero se trata de dar imagen de frenética actividad. Usted haga como el que escribe, usted haga como el que pinta, usted haga como el que piensa, usted haga como… Por algo los expertos en la materia dicen que en cuestiones de seguridad lo importante es aparentar, conseguir que en la masa cunda la sensación de que todo está bajo control. Usted haga como el que coordina, como el que controla todo…Y estábamos en esas, coordinando que es gerundio, cuando el alcalde se ha despachado con que esta Semana Santa habrá sillas en zonas distintas a la carrera oficial, asientos especialmente instalados para minusválidos. Un pajarito (o pajarraco) nos sopla que la idea era del candidato Juan Espadas (PSOE), al que por cierto le encanta ver la Semana Santa en unas sillas de la calle Sierpes. Desde aquí le alabamos el gusto con 0’0 de ojana. Y Alfredo (como le gusta que le llamen) le habría pisado la propuesta al candidato. La discusión sobre quién debía vender el tema y sacarle rédito político se la dejamos al Gran Lucre, que para eso está en su despacho de la planta alta del Ayuntamiento con sus estrategias mediáticas y no mediáticas. Aquí lo que importa ahora es abrir la caja negra de esta interesante propuesta y sacar la identidad de quién tiene el copyrihgt de la idea de las sillas de la carrera oficial apócrifa: Rafael Pérez, director del Centro de Coordinación Operativa del Ayuntamiento. No pierdan de vista su nombre. Una silla, un voto. Seguiremos comentando…