El alcalde irritado

Carlos Navarro Antolín | 25 de septiembre de 2016 a las 5:00

JUAN ESPADAS VOTA LA CONSULTA SOBRE LA FERIA
SE ha tambaleado el pedestal de su trabajada fama de técnico riguroso, alejado del humo del puesto de las castañas urbanísticas. El alcalde Juan Espadas se ha metido él solito en una bulla de Feria en pleno septiembre. Le han birlado la cartera de hombre serio, le han despojado de la coraza de político gestor, de la imagen de ejecutivo que saca 25 horas al día y que jamás se salpica del irreversible barro de las frivolidades.

Se ha irritado a golpe de telediario nacional, de los informativos rapaces que buscan la carroña del ceceo y el sobrepeso para mantenernos condenados a la estética estereotipada de pueblo inculto, indolente, conformista y anestesiado. El gran técnico del PSOE de Sevilla, amamantado y criado en los despachos de la Junta, lápiz, calculadora y cartabón, ha hundido a la ciudad en el pozo de las banalidades, caseta, jolgorio y vino. Su bien elaborada fama de gestor, de hombre de despacho, de silencio, temple y mando, de flexo y folios ordenados en una carpetilla para cada asunto, se ha desmoronado como un castillo de arena a la primera ola embravecida del mandato: la consulta sobre la Feria.

Juan Fernandez-Rodríguez García del Busto, el alcalde de frac en las grandes solemnidades que era hermano de Pasión, trasladó la Feria del Prado a los Remedios. Y Juan Espadas nos lleva a las urnas cibernéticas para preguntarnos por su fecha de celebración. Espadas se ha irritado cuando se ha visto colocado deliberadamente en la casilla de salida de los alcaldes de corte populista, se ha sentado en ese velador de la política local que está cargado de cacahuetes y cerveza fresquita, esas mesas donde se arregla el mundo a golpe de tirador. “No es lo que parece”, pretende explicar sin éxito el alcalde. Él, al que difícilmente se sorprende en un bar ni siquiera después de un Pleno, quedará en el recuerdo como el alcalde que convocó el plebiscito de la Feria. El alcalde irritado porque llevó a Sevilla a los telediarios un mes de septiembre a cuenta de una fiesta, otra más. El alcalde que siendo líder de la oposición quiso bautizar a Zoido como el superalcalde de las fiestas mayores y que está ya como el propio Zoido: colocando las fiestas mayores en el centro del debate político, talando árboles y promocionando procesiones magnas, el hat trick justamente contrario de su ideario.

Tanto pregonar sostenibilidades, transversalidades y reformas estructurales en el pregón cotidiano de las idioteces vacuas de la oratoria política actual, para, al final, colocar los farolillos (y farolillas) a destiempo y con el viento en contra. Se cuidó de no acudir a presidir el balance de la pasada Semana Santa, su mayor logro de gestión hasta ahora, para no inmiscuirse en los asuntos costumbristas, de acuerdo con el tacticismo de salón tan del gusto de los gobernantes de hoy. Se ausentó por conveniencia, para no parecer un alcalde folclórico, y ha terminado al poco tiempo pinchándose al tocar la rosa de la Feria. El alcalde se irrita y atribuye toda la polémica “a dos o tres mentes estrechas”.

Tanto trabajarse el eje turístico con los alcaldes de Málaga, Granada y Córdoba, y tanto vendernos hasta una aventura galáctica (¿Recuerdan cuando Sevilla iba a acoger un congreso de la agencia espacial europea?), para al final quedarnos condenados al fotocol del caballito de plástico, clavel de solapa y sombrero de ala ancha.

El golpe ha sido duro por imprevisto. Espadas, un tipo en apariencia muy alejado del perfil de Zoido y más próximo al de Manuel del Valle, se ha visto sobrepasado por los efectos de su propia decisión. La ciudad banalizada. Ya le ocurrió al trascender que el Ayuntamiento alquila monumentos y plazas públicas de la ciudad para cuchipandas de alto copete, una decisión de su gobierno tan legítima como discutible. Se irritó al ver las recreaciones virtuales de una Plaza de España, una Puerta de Jerez o un Monasterio de Santa Clara con mesas altas y taburetes. El patrimonio histórico rentabilizado con fines hosteleros. La ciudad convertida en un gran velador, la ciudad preocupada por la fecha de la Feria en los coletazos del verano. La política de hoy es márquetin. Y el márquetin tiende a la reducción, a la injusta simplificación. Yeso irrita al alcalde, que corre el riesgo de ser el cojo del desfile, convencido de ser el único que lleva el paso correcto.

Espadas reabrió la caseta municipal, tras los años de la austeridad de escaparate impuesta por Zoido, para ganar la gloria efímera de un titular de prensa. Nadie lo criticó. Espadas ha confirmado su participación como Baltasar en la cabalgata del centenario, invitado por el Ateneo. Su presencia en el cortejo está más que justificada. Pero Espadas debe entender que debutar en las consultas populares preguntando por la Feria lo coloca como un alcalde con pies de barro en el ya de por sí lodazal de la política de hoy.

Los árboles cayendo y el sevillano votando si quiere un día más de juerga oficial. Las nuevas líneas de Metro desapareciendo y el sevillano distraído con el sonido del sonajero de la consulta ferial. Los veladores creciendo como adosados del Aljarafe en tiempos de bonanza y el sevillano celebrando que el pescao frito de un sábado será de mejor calidad que el de un lunes.

El alcalde de escuadra y cartabón, que se había ganado el respeto de la derecha sociológica, anda perdido en la bulla. Yde la bulla sólo se sale con calma, apretando la cartera con una mano y esperando a que se organicen las dos corrientes en sentidos opuestos. Hay quien dice que todo no es más que la maldición de Carretero. Como el Benfica con Gutmann.

Los policías que sabían demasiado

Carlos Navarro Antolín | 20 de septiembre de 2016 a las 5:00

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LA alternancia no es un valor en sí mismo. Lo dijo el cardenal Amigo cuando le preguntaron si no era necesario que la derecha gobernara en Andalucía al menos una vez tras varios lustros encadenados de ejecutivos socialistas. Recuerdo las palabras del purpurado al leer la carta del sindicato alternativo de la Policía Local, el que debía soplar cual Eolo y borrar las malas prácticas del sindicato de toda la vida, el que sigue siendo mayoritario y el que tiene cogidos por donde usted y yo sabemos a todos y cada uno de los alcaldes y tenientes de alcalde de Seguridad. Llegó el sindicato alternativo y fue saludado con la esperanza de que su fundación sirviera para reducir la omnipresencia del sindicato de siempre, que comenzaba ya a dar muestras serias de vicios adquiridos y óxidos con tal intensidad que han derivado en titulares sobre procesos judiciales que lastran su imagen y, en general, la de toda la Policía Local.

Los alternativos han comenzado septiembre con fuerza. Igual que ha hecho el alcalde con la consulta sobre las fechas de la Feria (no es un referéndum, en todo caso sería un plebiscito), igualito han hecho los responsables de representar una alternativa: ofrecer una imagen frívola y banalizada sobre cuáles deben ser las prioridades de una ciudad y de una organización sindical, respectivamente. Estos muchachos en los que teníamos tantas esperanzas se han descolgado, oh criaturas, con una carta que exige zona azul gratis en los alrededores de los juzgados para que los agentes no sufran “sanciones económicas” como cualquier administrado ni tengan que estar pendientes de renovar el ticket como cualquier conductor en apuros cuando Su Señoría se retrasa, que ya sabemos que la justicia tarda más que San Bernardo de vuelta, pero hay ciudadanos de primera que no pueden esperar (policías locales) y ciudadanos de segunda (el resto del padrón) condenados al ajo y agua… de Melonares.

El sindicato alternativo exige “distintivos” para aparcar gratis en los alrededores del juzgado. Pedid y se os dará. Se han vuelto de la casta, que diría el tertuliano de guardia. Venían a renovar el panorama sindical y han quedado fagocitados. Zona azul gratis total para los locales que nunca son comprensivos con los cinco minutos en la segunda fila de aparcamiento cuando usted hace el mandado en la farmacia de Amador de los Ríos, el VIPS de República Argentina o la taquilla de los toros en Adriano. En todos esos casos, multazo que te crió y no rechiste porque se puede llevar una respuesta con un tuteo incluido como una Catedral y las gafas de sol elevadas por la frente.

Por las exigencias de privilegios los conoceréis. La imagen de la Policía Local está como la de los taxistas, fruto de estar instalados en la queja y de prestar servicios con cada vez menos esmero. La solución no es fácil en absoluto, pues apunta a cuestiones tan difíciles de cambiar como son la educación y la formación en unos principios básicos. No hay lavado de cara que suprima las legañas que afean el sector del taxi, como no sirvieron para nada los anuncios que el alcalde Zoido difundió para suavizar la imagen de los agentes de la Policía Local. Todo se vino abajo con los casos judiciales que han puesto bajo sospecha a todo un cuerpo, supuestos amaños de oposiciones y casos acosos laborales, con informaciones en telediarios de ámbito nacional incluidas.

Ni la imagen actual de los sindicatos, lastrada por su tradicional afición a revestirse de pedigüeños, ni los tiempos en el sector público están para exigencias de plazas de aparcamiento gratis total por la imposibilidad de “no renovar el ticket de la zona azul”, el mismo cuya carencia o caducidad lleva a miles de sevillanos a figurar como morosos en las páginas del BOP. Arbitren otra fórmula que no sea la gratuidad. Porque su exigencia huele. Si el cambio era esto, prefiero el original. Nos quedamos con Bustelo y sus muchachos.
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El duelo a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 18 de septiembre de 2016 a las 5:00

RP JUAN BUENO
NADA ha trascendido de la última intervención de Virginia Pérez como secretaria general del PP en el comité celebrado a puerta cerrada. De tal intensidad fue el aldabonazo del jefe Arenas a sus cachorros que ha eclipsado cuanto dijeron Juan Bueno, presidente provincial, y la conocida como la camarlenga. Pues sepan todos que la Pérez intervino unos minutos y soltó un combinado de perlas australiana con cien gramos de ojana bien despachaítos, que ya se sabe que la política es una actuación. E incluso una sobreactuación. Pues que se abra el telón y sepamos cuanto ocurrió intramuros.

El discurso de la camarlenga era el más esperado. Comenzó negando la mayor: “Se me ha solicitado la renuncia como secretaria general porque se considera que ha habido un hecho desleal, una deslealtad. Yo entiendo que no he sido desleal ni con el partido ni con su presidente. Cumplo los acuerdos y, de hecho, hoy renuncio como secretaria general”. Acto seguido Virginia pegó el aguijonazo al denunciar que se enteró por la prensa de los dos nuevos fichajes que Bueno y Zoido preparaban para blindar la cúpula del partido contra el sector crítico que ella encabeza en Sevilla, unos nombramientos abortados por el mismísimo Arenas en colaboración con Fernando Martínez Maíllo, vicesecretario general de Organización. “El PP de Sevilla es un partido serio, debe ser un ejemplo de seriedad, compromiso, lealtad, participación y respeto. Pero la sensación que uno tiene cuando se entera por los medios de comunicación de convocatorias y de nombramientos de los que debería conocer precisamente este comité, es es de indignación y desconcierto, justamente algo que debemos corregir”. Y comenzó a combinar el fuego a discreción contra los rostros tradicionales que se han alternado en el control del partido en los últimos lustros con los guiños estratégicos de cara exclsuivamente a la galería: “No quiero un PP lleno de personalismos, sino que refleje los equipos, el proyecto de las ideas, principios y valores. Mi partido es el de los ocho alcaldes. José Luis, Ricardo, Juan, Jorge, Martín, Antonio, Lola o José Leocadio, quien no está aquí hoy porque está ejerciendo de alcalde. Mi partido es el de los cargos públicos y orgánicos. El de Zoido, Arenas, Juanma Moreno y Loles López. Es el de los 278 concejales de la provincia, el de los concejales de la capital y, sobre todo, el de los hombres y mujeres que no aspiran más que a ayudar, que no salen en las fotos, pero que son el pilar sólido del proyecto”.

Uno de los mensajes más directos se produjo cuando expuso su ideal de partido:“Quiero hacer un ruego. Me gustaría que este partido no fuera el partido del rencor, sino el de la unión. Que no sea el partido de tres o cuatro, sino de veinte mil. ¡Tenemos veinte mil afiliados! Con ellos tenemos que ofrecer proyectos para un millón y medio de sevillanos de la capital y la provincia. Tengamos amplitud de miras”.

A modo de declaración de últimas voluntades como secretaria general, Pérez hizo una petición con un tono pretendidamente solemne:“Os pido un último favor. Comportaos con nuestro nuevo secretario general como conmigo. No puedo estar más agradecida por el trato que he recibido en este año. Querido Andrés [Parrado], compañero de aventuras con el que tengo afinidad y amistad, tienes mi mano tendida”. Hubo un largo aplauso.

El presidente provincial Juan Bueno explicó previamente de forma muy somera el cese (renuncia) de Pérez como secretaria general por efecto de los “acontecimientos” que han marcado la vida interna del partido. “Las buenas relaciones que deben existir entre un presidente y una secretaria general se truncaron. Es cierto que yo soy el presidente y, por tanto, soy el que necesita más que nadie mantener esas relaciones. Yo le pedí a la secretaria general que ocurriera lo que está ocurriendo en este momento [su renuncia]. No hay más quejas sobre nadie, ni siquiera sobre ella. Ella es vicesecretaria general del PP andaluz y de Sevilla. Yes portavoz en la Diputación. Y lo va a seguir siendo. Cada uno hacemos las cosas lo mejor que podemos y ella lo va a seguir haciendo. Es la explicación que os quería dar. A algunos les parecerá suficiente y a otros no”. Bueno dejó claro que no entraría en detalles sobre sus problemas con Virginia Pérez. No habría reproches personales:“En los momentos que vivimos, creo que no nos llevaría a nada bueno hurgar en la pormenorización de otro tipo de cuestiones, hurgar en todos los problemas que hemos tenido, en los errores que yo, por supuesto, he cometido, en los asuntos en los que yo no he estado fino… Os pido que con esta explicación no os deis por satisfechos, pero sí por explicados”.

El comité tuvo notas pintorescas, como la del representante de Lebrija, harto de que el abogado del partido tarde en atender sus necesidades y cansado de los problemas internos: “Uno está luchando en Lebrija contra una manada de lobos y viene aquí y resulta que si hay un bando, otro bando…”. Bueno tomó la palabra de nuevo al final de la sesión:“Pido perdón por no haber controlado las filtraciones”. Y algunos hablaron de la cantidad de mosquitos que hay en Coria, la localidad del nuevo secretario general. El PP de Sevilla ya no tiene camarlenga. Pero la curia la sigue controlando (o condicionando) el mismo de siempre. Arenas, el sumo pontífice.
REUNION PP

Los puyazos de Arenas

Carlos Navarro Antolín | 15 de septiembre de 2016 a las 5:00

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL DEL PP
DE Manuel Chaves se decía en tiempos que no tenía ningún complejo en remangarse y ponerse a trabajar en cuestiones propias de fontaneros de partido. Es verdad que así lo hizo en 1999, cuando acudió a casa de Rojas-Marcos para negociar directamente el pacto de gobierno que devolvió la Alcaldía a los socialistas. No delegó en cargos orgánicos ni en mediadores. No le importó desplazarse a casa de un particular pese a su condición de presidente de la Junta de Andalucía. Se bajó del pedestal, cogió el pico y la pala y se marchó hasta la calle Castelar, milla de oro del andalucismo en los buenos tiempos, a remover la tierra y edificar los pilares de un acuerdo de gobierno. Desde allí telefoneó al consejero Francisco Vallejo: “Hay que hacer el Metro de Sevilla. Sí, como me oyes”. El PP se durmió, dio por hecho que se revalidaría el pacto con los andalucistas por tercera vez y no supo ver que la inacción de sus cargos, sumado al odio africano que ya enfrentaba a los dos líderes en liza (Alejandro y Soledad, Soledad y Alejandro), hacían imposible el acuerdo. Arenas debió aprender entonces que la distancia es el olvido, el globo picado que pierde fuerza con lenta cadencia, la esponja apretada que se reseca al perder el agua. Por eso el pasado viernes, tantos años después, se remangó, se subió en el tren de alta velocidad por enésima vez (Felipe González creó el AVE pensando en Arenas) y vino a poner orden en el polémico comité del PP sevillano, una suerte de jaula de grillos donde su descendencia política anda a la gresca desde julio. Dos bandos. Unos batallan en su nombre y otros en el de Dolores de Cospedal.

Arenas usó su condición de vicesecretario general para presidir el comité sevillano. Y también empleó su autoridad moral y su siempre solvente oratoria para propinar esos puyazos dirigidos a la muchachada díscola, a todos aquellos a los que ha amamantado cuando eran sus cachorros políticos y que, al final, son los cuervos que quieren sacarle los ojos.

Se le nota a leguas. Arenas está muy decepcionado con Juan Ignacio Zoido, Juan Bueno, Ricardo Tarno, José Luis Sanz… Y a su vez todos ellos están hartos de las tutelas del lince de Olvera. Incluso el líder regional, Moreno Bonilla, ha flirteado contra natura con los sevillanos antiarenistas por si sacaba tajada del conflicto, ya que no hay nada que una más que el enemigo común.

En el tenso comité del viernes, celebrado a puerta cerrada, Arenas, aficionado a arrancar los discursos con referencias a la actualidad nacional, auguró que al PP le irá bien en las elecciones de Galicia. Y sobre las del País Vasco, donde siempre ha estado personalmente volcado, hizo un ruego: “Tenemos que hacer lo posible para que nuestros compañeros vascos sientan el calor del PP de Sevilla”.

Colocado el toro del comité en suerte tras los trasteos iniciales con la política española, comenzaron las puyas en clave local. Arenas trufó su discurso de referencias a sus buenos resultados electorales siendo candidato a la Presidencia de la Junta y número uno al Congreso de los Diputados por Sevilla. Todo un mensaje a Moreno Bonilla y a quienes se han emborrachado en la primera taberna de un empate en número de escaños en Sevilla en las últimas generales: “En 1994 ya gané en las ocho capitales andaluzas en unas autonómicas…”. Más perlas, más puyas, más recados: “Cuando tuve el honor de ganarle unas elecciones al PSOE…”. “Nuestro referente deben ser los cinco diputados nacionales de 2000”, todo un puyazo a los que descorchan el cava por sólo cuatro escaños. “Nuestro referente deben ser los 20 concejales de Zoido y los siete diputados autonómicos por Sevilla”, instando al huir del conformismo. Sabida es la teoría de Arenas por la que prefiere ser segundo con un 40% de votos que no primero con sólo el 20% de sufragios.

Y el gran mensaje: “Tuve el honor de ganar al PSOE unas elecciones autonómicas, no pude gobernar y decidí dar un paso atrás. En un partido se pueden trabajar de muchas maneras. Por eso desde aquel momento decidí trabajar desde un segundo plano. En política hay que saber cuándo hay que pasar a un segundo plano”. Zoido, que se aferra al palomar del Ayuntamiento y que no pudo gobernar tras las municipales de 2015 tras el descalabro que supuso la pérdida de 60.000 votos, estaba en primera fila oyendo la lección de su antiguo padrino.

Arenas denunció una circunstancia poco conocida:es inadmisible que haya 23 pueblos sin concejales del PP. “Me emplearé a fondo para que el partido presente listas en todos los pueblos”, dijo dejando entrever que estará muy encima del PP sevillano. Fue todo un aviso a Juan Bueno, presidente provincial, para que tome nota de que el padre natural del centro derecha sevillano no está dispuesto a abandonar el hogar levantado a golpe de furgoneta por los municipios de la provincia, en los duros años en que iba reclutando perfiles moderados para sustituir a los vecinos más próximos a los ideales de Fuerza Nueva.

“En los partidos es muy importante la unidad, las bases de unidad se asientan en el respeto a la opinión discrepante, en el trabajo intenso que sirve para unir a los compañeros, en rodearse de los más inteligentes, a ser posible más inteligentes que tú, aunque no sean tus amigos…”. En este momento se torcieron algunos gestos.

Arenas habló, riñó, logró controlar un comité en el que los oficialistas (sus hijos díscolos) no pudieron sacar adelante los nombramientos de dos nuevos vicesecretarios con los que Bueno y Zoido pretendían blindar la cúpula del partido. Despojar a Virginia Pérez de las funciones de secretaria general ha tenido un precio: ver a Arenas remangado para luchar por el control del PP de Sevilla y anotarse una nueva victoria. Esas victorias parciales que tienen el sabor de un arroz de Becerrita, la sensación relajante de un partido de pádel recién terminado en Antares, los destellos de miel dorada de un dedito de Cardhu.

El eje pendiente

Carlos Navarro Antolín | 11 de septiembre de 2016 a las 5:00

Málaga 07 Septiembre 2016 Los alcaldes de Málaga
JUAN Espadas ha cogido la matraca del eje andaluz como Zoido se abonó a la zona franca o a contarle al primero que quisiera oírle (que antes eran muchos) la cantidad de hamburguesas que se despachan a diario en el Macdonalds de la supuesta Ciudad de la Imagen, aquel terreno del Higuerón Sur que se bautizó así por la cantidad de empresas audiovisuales que se iban a instalar en sus solares, pero imagen, lo que se dice imagen, lo que seguimos teniendo es la calle. Aceptamos hamburguesería como apuesta audiovisual con doble de queso. Espadas no suelta el eje, qué afición le ha cogido a fotografiarse con los alcaldes de Málaga, Córdoba y Granada. Vertebrando Andalucía, sí señor. Andaluces, levantaos… del velador. Los cuatro alcaldes presentaron esta semana una marca de promoción conjunta de sus urbes para captar esos turistas que son nuestros amos y señores. Aquí las fuerzas vivas ya no son las cofradías, por fortuna (ni ducados), sino los turistas de pelambreras al aire en la sacristía mayor de la Catedral y de sangría bajo los aspersores de cualquier terraza sudorosa.

Esta política blandita, de márquetin buenista, de declaraciones de pescado en blanco con la guarnición de las patatas hervidas del todos y todas, tiene mucho más en cuenta la cifra de negocio que los criterios que hacen que Sevilla siga siendo de verdad un atractivo turístico auténtico, basado en monumentos bien conservados, una traza urbana respetada, un comercio asolerado y, por supuesto, un ambiente callejero limpio y ordenado. Estos políticos se preocupan más por el rótulo del comercio que por contratar a un buen profesional detrás del mostrador que sea el valor añadido que hace rentable la inversión. Se esfuerzan más por los vídeos promocionales, por el minuto en las redes sociales, los retuits y tatararretuits que por que Sevilla tenga un casco histórico libre de obstáculos, aseado, sin olor a fritanga mezclada con el aroma de las heces de caballo. Porque hace tiempo que muchas calles de Sevilla huelen mal y tienen un color chillón que echa para atrás, mientras la comisión de patrimonio sestea espantando las moscas de cuatro proyectos a los que pone dos reparos menores para justificar su propia existencia. Aquí se trata de dejar hacer, que consiste fundamentalmente en no hacer nada, y acaso hablar a media voz.

La medida exacta de las actuales autoridades municipales la ofreció esta semana el impagable edil Joaquín Castillo, delegado de Hacienda y del distrito Sur, cuando preguntado por las quejas más que razonables de los vecinos del Plantinar por los ruidos y la suciedad que generan las fiestas de los estudiantes de los pisos alquilados, no se le ocurrió otra cosa al baranda que aumentar el lapidario bobo. Don Castillo se puso equidistante y presto a defender a los residentes frente a los alborotadores. Dijo que todos tienen que “coexistir” (ojo al verbo empleado, que es literal), que hay que hablar con todas las partes para que “entren en razón”. Resulta conmovedor cómo el obligado a ejercer la autoridad se pliega, melífluo, ante el colectivo que considera más fuerte y desprecia al tradicionalmente quejica. El vecino, que se ponga tapones para dormir, ¿verdad usted?. Cuando Castillo quiera cobrar el IBI atrasado de los señores del Plantinar, que se ponga a la misma altura de los morosos y que ambas partes “entren en razón” y no se active el procedimiento de cobro por la vía ejecutiva. ¿O no?. A “coexistir”, que es lo de que se trata, según Castillo.
El verdadero eje pendiente sería el de trabajar más por la ciudad y menos por las marcas, más por la realidad a pie de calle y menos por el humo publicitario. Tendrían que sentarse los alcaldes de Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada muchas veces más, claro que sí. Por el turismo, sí, pero también para compartir criterios en asuntos de vida cotidiana como la movida, la recaudación de impuestos, el uso y abuso de la vía pública, la normativa para ciclistas, la recogida de excrementos caninos, los procesos de tramitación de todo tipo de licencias, la organización de la seguridad de las mil y una procesiones, la conservación del entorno de los monumentos, la estética de los cascos históricos, la uniformidad del mobiliario urbano, las reformas que necesita el sector del taxi, el diseño con sombra de los grandes espacios públicos, etcétera. Aquí los ejes son sólo para explotar aquello que peor cuidamos: un centro histórico prostituido donde para cruzar por ciertas calles hay que pedir la vez, donde un día taponan un edificio de Aníbal González con cuatro toldos que dan una sombra escuálida y otro ventean un catálogo para ofrecer edificios y entornos monumentales para cuchipandas de postín, donde en pocos meses cierran establecimientos centenarios sin que nadie demande al alcalde aquella promesa de crear una catalogación que proteja esos negocios que son parte de la sangre del ser vivo que es toda ciudad, donde perdimos la suntuosidad de un hotel de cinco estrellas en pleno centro a cambio de una decoración de apartamento abaratado de Rota.

El eje turístico es una apuesta por la pasta rápida que emana de ese turismo elevado a la condición de Saturno que devora los centros históricos, adulterados, maltratados y malolientes. Somos la familia tiesa (como el marido de Susana) que busca cada día colocar a la hija ofreciendo la falsa dote de una historia y una grandeza que acaso ya está sólo en los libros. Pero como se lee poco, tenemos la suerte de que muchos pican. Y se nos pone una sonrisa de pícaros triunfantes con la estadística mensual de los turistas. El Ayuntamiento con el turista es como aquel desvergonzado padre de familia: “La de gente a la que tengo que engañar cada día para llevar el sueldo a casa”. El eje, idiota, es el eje. Todo por el eje. Al turista, todo. Al sevillano pesimista, nada. Y al sevillano indiferente, la legislación vigente.

La solución estética del PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 1 de septiembre de 2016 a las 5:00

SEVILLA, 15/08/2016.
HOY es primero de septiembre. La combativa Virginia Pérez sigue siendo la secretaria general del PP de Sevilla, pese al revuelo que tensionó la vida interna de la formación el pasado julio. Pasó agosto con los motores de la política encendidos en Madrid, se enfriaron los ánimos en la estructura sevillana y, de hecho, no hubo ninguna dimisión pese a los reiterados anuncios de salidas inminentes o a muy corto plazo. Todo apunta a que las novedades –ciertas novedades– se formalizarán la tarde del próximo miércoles en el seno de una junta directiva provincial. El presidente provincial, Juan Bueno, sigue teniendo especial interés en que la camarlenga deje las funciones de secretaria general. Y en esa junta directiva quiere informar a la militancia de todo cuanto ha ocurrido en el partido en los últimos meses, rifirrafes públicos en la sede del partido incluidos. Todos coinciden en que no tiene ningún sentido seguir trabajando en un ambiente irrespirable entre el presidente y la secretaria general. El líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiere que Virginia Pérez abandone el puesto a su ritmo, sin que se vea forzada, pero que lo deje para no tensar más los ánimos en el PP sevillano, una formación donde se sigue mirando con recelo al malagueño por mucho que los ediles Zoido y Curro Pérez lo alzaran a hombros en la última noche electoral tras meses en que le hicieron el vacío en varios actos.

Virginia Pérez –a la que sus críticos le imputan falta de currículum político para la alta aspiración de presidir el PP sevillano– está dispuesta a renunciar a esas competencias sin necesidad de votaciones que evidencien la fractura del partido. Pérez ha logrado cruzar la travesía de agosto sin renunciar a las funciones de secretaria general, con notable e inédita notoriedad en el cortejo de autoridades de la procesión de la patrona. Y ahora quiere y tiene que negociar las condiciones de su salida (sin tensiones) como número dos. El presidente Juan Bueno ha preferido que el foro para despedirla como secretaria general sea esta vez el de una junta directiva provincial y no el de un comité ejecutivo, formato escogido en un principio el pasado julio, pero que se desactivó a última hora por efecto de un acuerdo entre las partes para el que tuvo que mediar la secretaria general del PP andaluz, Dolores López. Ese acuerdo se plasmó en un escrito que se quedó en poder de Juan Bueno, quien facilitó una copia a la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, quien apoya al sector oficialista contra Javier Arenas, que apadrina a los críticos del PP sevillano. En el tablero del centro derecha hispalense se juega desde hace meses el enfrentamiento entre el Rey Arenas y la Dama Cospedal, asistida por el ex alcalde Zoido.

¿Por qué Bueno prefiere ahora una junta directiva y no un comité? Una junta directiva tiene muchos más miembros, se trata de un órgano interno mucho más poblado al que están llamados desde los presidentes de los distritos de la capital hasta los representantes de todos los municipios, incluyendo, por supuesto, todos los cargos institucionales y orgánicos. El censo de los convocados a una junta directiva es mucho más difícil de controlar en los días previos por el sector crítico (los manijeros) en caso de que fuera precisa una maniobra de contestación.

La camarlenga aceptará bajar formalmente un peldaño: pasar de ser la número dos a ocupar el tres, pues exige retener el puesto de coordinadora general del PP sevillano. Y, además, entre sus condiciones figuran la de seguir siendo la portavoz del Grupo Popular en la Diputación Provincial, así como que se respeten las funciones de todos los que hasta ahora han participado en las acciones públicas de reivindicación de un nuevo modelo de partido. Todas estas exigencias pueden conducir a una solución meramente estética del fuerte conflicto que lastra la vida interna del PP sevillano, pues la dimisión llegaría tarde (dos meses después de lo deseado por los oficialistas) y la camarlenga seguiría dentro del aparato orgánico y con la plataforma de la institución provincial desde la que organizar su asalto al congreso provincial.

Una vez que la Pérez sea despojada de las funciones de número dos, resta conocer si Juan Bueno nombrará a un nuevo secretario general, un cargo para el que dispone estatutariamente de un elenco muy limitado, pues habría de ser designado obligatoriamente de entre los vocales del comité ejecutivo, donde sólo hay dos nombres que reúnan el perfil: el concejal Beltrán Pérez y el ex edil Ricardo Villena. Para apostar por el primero, a Juan Bueno tendría que haberle afectado el Levante de Zahara de los Atunes más de la cuenta este verano, cosa poco probable porque siempre tiende a resguardarse. Bueno jamás dará ventaja a Beltrán Pérez. Y el segundo, el veterano Villena, disfruta desde hace años de un cómodo retiro en el Tribunal Económico Administrativo del Ayuntamiento, aunque acude a la reuniones internas del sector oficialista en el tabernerío capitalino cuando es convocado en los días de revueltas.

Salvo que Bueno tire de algún militante de la provincia del que tenga garantías de que seguiría fielmente sus indicaciones (¿Alguien de Coria?), no le quedaría otra que repartir las funciones propias de la secretaría general entre varios vicesecretarios, de lo contrario seguirá teniendo como número dos del partido de facto a Virginia Pérez siempre que la camarlenga se mantenga como coordinadora general.

Nada hace vaticinar que el mar del PP sevillano sea plato en los próximos meses. Eolo (Arenas) seguirá soplando. Y la dama (Cospedal) es la ficha con mayor capacidad de movimiento en el tablero.

Portada de Feria, jornal para los nuestros

Carlos Navarro Antolín | 14 de agosto de 2016 a las 5:00

Presentación del diseño ganador de la Portada de la Feria de Abril
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AGOSTO tiene el peligro de un toro abanto de incierto derrote. Agosto va barbeando el calendario y reparte mugidos aislados en un albero de polvo recalentado. Este agosto sin delegado de Urbanismo tiene, en cambio, portadón de Feria, de los que habrá que lucir en la solapa. En julio se habla de los reyes magos de enero. Yen agosto se habla de la Feria de Abril. Todo sea por no hablar de Semana Santa, que eso es en otra página, un poco más adelante, al fondo a la derecha. El Ayuntamiento nos ha metido la portada ferial por la gatera de agosto como nos metió las vallas el Domingo de Ramos, sin avisar, sin oficio previo. A la chita callando, a lo Cabrera aforando. Cuando nos despertamos con las palmas y olivos, las vallas, como el dinosaurio, estaban allí. Dicho a lo Pedro Sánchez, las derechas dejaron la Madrugada como los zorros y las izquierdas recuperaron el orden. El concejal Juan Carlos Cabrera se ha pasado dos meses desmonterado en el ruedo municipal recogiendo aplausos desde el tercio de las Fiestas Mayores hasta que el alcalde se puso un poquito celoso…

Sigamos con el lenguaje político de Barrio Sésamo: arriba y abajo, izquierda y derecha. Las izquierdas del señor Cabrera, que es del sector más de las derechas de este PSOE a la deriva, nos enseñaron el jueves el diseño de la portada de la próxima Feria. Una obra elegida por un jurado del que la nota oficial no ofrece ni nombres ni apellidos, tan sólo referencias a los colectivos que representan. ¡Marchando cuarto y mitad de transparencia!. Entre las 117 propuestas ganó el boceto de don Hugo Montalbán, que en las redes sociales se presenta como “independiente, trabajador, crítico de Sevilla y delineante”. Vaya por delante que la portada nos gusta casi tanto como el aceite de oliva Virgen Extra. Es una apuesta original e innovadora en la que no cambiaríamos nada. Por eso desde el burladero le gritamos a Cabrera: “¡Déjala como está, Juan Carlos! ¡No la toques!”. Que no se mueva un varal de esta portada. Sevilla no es Arahal. No hay que montar vodeviles de echar portadas feriales o carteles del verdeo a los corrales como si fuéramos energúmenos del Tendido 7 en las cloacas de las redes sociales.

La portada se queda como está. Y esperemos que las vallas también. Pero en la próxima designación pedimos al señor Miguel Bazaga, director de Fiestas Mayores del ExcelentísimoAyuntamiento, que ofrezca las identidades del jurado. Sería un detalle. Un jurado sin nombres es como una ensaladilla sin tenedor, como Zoido sin melva o como Espadas sin la americana de mangas largas. Ysería no ya un detalle, sino un derroche de generosidad, una apuesta por un modelo de gobierno transparente de acuerdo con las directrices y códigos europeos de buen gobierno, una hemorragia de luz y taquígrafos en la gestión, ofrecer un currículum un poquito más amplio del ganador de los 5.000 euros del ala, que son 5.000 oiga, que 5.000 euracos vienen la mar de bien para el sufrido septiembre. No le costará mucho al gran Bazaga contarnos algo más de Hugo Montalbán. Estamos a tiempo, sobre todo porque lo conoce estupendamente. Al igual que Luis Duarte, el otro gran asesor a dedo de Cabrera. Duarte también conoce muchísimo a Montalbán, vamos que yo creo que hasta se hablan de tú.

Como diría Lopera: “Fijarze bien”. El autodenominado independiente Montalbán es militante del Agrupación Sur del PSOE. Cáspita, eso no lo dice la nota. Montalbán fue miembro de la Junta Municipal del Distrito Bellavista-La Palmera en el mandato anterior. Es un socialista muy activo en mítines y campañas electorales, como se muestra en las fotografías en las que aparece como estrecho colaborador de Juan Espadas, o con el dúo Bazaga&Duarte Portadas de Feria, S. L. (Sociedad Limitadísima a 50.000 euros anuales cada uno), o con el mismísimo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Esto último no lo perdonará La Que Manda en el PSOE, a la que ya estamos viendo entrar en la Feria de 2017 por Costillares para no pasar por debajo de la portada. Estamos oyendo las indicaciones al chófer: “Canijo, me dejas junto a los cacharritos”.

Qué disgusto, Juan, qué disgusto se va a llevar la jefa en el agosto chipionero. Con lo bien que ibas de alcalde en tu primer año, tan modosito y bien relacionado hasta con la Sevilla Eterna… Difícil será que La Que Manda olvide que un pedrista ha diseñado la portada. ¿Recuerdas, alcalde, cuando Pedro Sánchez se bajó del coche el pasado Miércoles de Feria? Sólo estaban la portada… Y Celis. El vacío aquel día no fue la expresión del Estado, sino del rechazo. Y ahora esta portada le da aire a Pedro Sánchez en la tierra de La Que Manda en el PSOE.

No se vayan todavía que aún hay más, que la Feria de este agosto no ha terminado. El independiente Motalbán, según revelan las actas, tiene tanta originalidad y buen gusto con la portada de 2017 –que la tiene– como colmillo acerado en su oratoria política. Montalbán le toca los costados al PP a base de bien. Da caña a la derecha como un guerrista embravecido de los años ochenta. Fíjense lo que largó a cuenta de un debate en el Distrito Bellavista-La Palmera sobre la adaptación y mejora de los accesos al Centro de Salud de Los Bermejales:“El Grupo Popular representa a la clase poderosa, porque tienen coches para llegar a todos los sitios, pero no todo el mundo puede”. La identificación del coche con el poder es como la del caballo con el señorito, el vino blanco con el pesado o el tinto con la carne. Como diría el metre pelota: “Es un maridaje muy superado, señor”. En aquella sesión, por cierto, estaba también el gran Bazaga como representante del PSOE.

La nota oficial del Ayuntamiento, ay rabillos de pasas debería comer más de uno, omite que Montalbán ha servido a su ciudad como representante de un partido político en una junta de distrito hasta hace un año. Incluso fue interventor del PSOE en el colegio Juan Sebastián Elcano de Los Bermejales en las autonómicas de 2015. Pero nada, ni pío. Es como si nos ocultaran la vida y obra de los grandes pintores y escultores, que no se entenderían del todo. El entorno del artista es fundamental para captar la esencia de su producción, según se nos enseñaba en el extinto COU, el curso que por aquel entonces Felipe decía que andaba estudiando su sucesor. Si va a tener razónel lince Arenas, que el peligro está siempre en los independientes…

Tal vez la clave, como casi todo en esta ciudad, se encuentre en las placas, en este caso la de la sombrerería Padilla-Crespo de la calle Adriano, pero en versión portada de Feria 2017: “Jornal para los nuestros”. Diga usted que sí, don Juan Carlos Cabrera. Complejos, ninguno. ¿No se cogen otros compañeros de gobierno un mesecito de vacaciones completo con pedreas incluidas en septiembre? Pues usted, a premiar a los suyos. Y para independiente, el de Avellaneda, fundado en 1904. Ultramar.
Foto cajanegra

Hábitat vacante durante 28 días

Carlos Navarro Antolín | 7 de agosto de 2016 a las 5:00

El delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamien
AGOSTO es un mes para morirse sin hacer ruido, disfrutar de la fresca penumbra de algún templo de guardia, o hartarse de aparcar donde el resto del año resulta heroico. Este agosto de políticos de Madrid en plena actividad nos está adulterando los días de quietud por antonomasia. El agosto de siempre nos es hurtado. Debe ser el efecto de la crisis de valores que nos asuela, que no tiene que ver con el piso de los zapatos, oiga. España se nos va como se nos ha ido cuarto y mitad de Sevilla con el persianazo al sucedáneo de La Alicantina. Aquí no vacacionan los leones del Congreso, ni Rajoy parece que tenga tiempo de pisar Las Marismillas. Larga vida al mosquito tigre de Matalascañas. Nadie defiende el mes de agosto, que se debería vivir siempre como Dios manda:entre baños y paseítos de chicotá en chicotá para dar cuenta del helado de turrón.

¿De verdad que no queda nadie que defienda las esencias del agosto de toda la vida? En Sevilla hay una caracola donde se resiste el empuje de los nuevos tiempos como los locos galos aguantaban en su aldea los envites de los romanos. Sí, hay una reserva espiritual del mes de agosto nada menos que en la Gerencia de Urbanismo, organismo autónomo del Ayuntamiento. Ya no quedan fondos de los convenios urbanísticos ni grandes morterás por los intereses financieros, pero sí queda una idea clara de lo que debe hacerse en agosto: largarse.

En la Gerencia se para en agosto aun cuando Andalucía vaya imparable, ¿verdad mi dilecto Antonio Muñoz, delegado de la gaita del Hábitat Urbano y del cuerno de la abundancia del Turismo, amén de la cultura?

No quedan picos de La Alicantina, ni calentitos del Postigo (ea, ya salieron), ni los perfumes carísimos de Uclés. ¡Sevilla se nos va! Pero sí nos queda el agosto de toda la vida en las caracolas de la Isla de la Cartuja, con esa sensación de oficinas sin oficinistas y las pajaritas de papel en desbandada, de ventanillas sin ventanilleros, del vuelva usted en septiembre, del lo sentimos pero no está el compañero que tiene que mover el papel de esta mesa a aquella otra mesa, del torno sin tiempo de desayuno que controlar… ¿Cuánto se tarda en tomar un café con leche sin lactosa, sacarina en vez de azúcar, media de la parte de abajo poco hechecita con tomate en rodaja y un hilo de aceite? Pues según los últimos estudios se tarda entre 37 y 43 minutos en días sin lluvia. Si llueve, la cosa se dispara a los 53 minutos.

Nos contaron que la Gerencia de Urbanismo era el motor de la ciudad. Pues en agosto se queda gripado en días sin frío. Sólo hay que mirar los 28 días de ausencia de su delegado. Antonio Muñoz, la sonrisa del gobierno de Espadas, anuncia período de hábitat vacante del 8 de agosto al 4 de septiembre, ambos inclusives. Este Muñoz se nos ha hecho aficionado al PA justo cuando el andalucismo vuela como el grajo.

–Se equivoca. El compañero Antonio se ha sacado el carné del PA, pero del PA del Por Ausencia.
Por ausencia de Muñoz firmarán los poquitos expedientes de Urbanismo que logren llegar hasta la mesa oportuna los concejales Juan Carlos Cabrera (del 8 al 14 de agosto), José Luis David Guevara (del 15 al 21 de agosto), Joaquín Luis Castillo (del 22 al 28 de agosto) y Juan Manuel Flores (del 28 de agosto al 4 de septiembre). ¿No se tratan los socialistas de compañeros? Muñoz debe estar contentísimo con sus compañeros que le hacen los turnos de rúbricas para que él se sople 28 días de ausencia en una España en funciones. Más que compañeros, estos turnos tan bien organizados son un reflejo de que, por lo menos, se trata de compadres de Muñoz.

Rajoy negociando con las derechas (Sánchez dixit) mientras Muñoz nos deja el hábitat vacante durante 28 días. ¿Quién tendrá la originalidad de arremeter este largo agosto contra los veladores desde el atril de la oficialidad al mismo tiempo que tiene las competencias para poner orden? ¿Quién nos recordará el horror estético de la Avenida? ¿Quién vigilará si la obra de la Alameda mantiene el amarillo horripilante? ¿Y el turismo, quién velará por el turismo en la ciudad terciarizada por excelencia? El delegado de Turismo se va en el agosto sevillano que el PP trataba de vender como destino idóneo donde los reyes magos dormían la siesta a la sombra de la Catedral.

Un enorme vacío nos condiciona la existencia durante 28 días. El motor de la ciudad (Espadas dixit) se queda al ralentí. En la caracola número uno no suena la chicharra, sino aquella música de Jon Secada de los años noventa: “Otro día más sin verte, Antonio”. El gerente Ignacio Pozuelo sólo estará ausente del 8 al 28 de agosto, pero anuncia dos jornadas para firmas: los días 18 y 25. Este gerente no se entera de que en agosto hay que levantar el pie del acelerador, que ya no están los tiempos para impulsar proyectos a la vera del río, ni otros camelos del urbanismo productivo.

Los 28 días de asueto del gran Muñoz me recuerdan al concejal novato de Ciudadanos al que le preguntaron por las fechas de sus comparecencias ante los medios en agosto del año pasado, recién estrenado el mandato: “¿Pero el Ayuntamiento abre en agosto?”. Abre, claro que abre, Naranjito de la Plaza Nueva, pero en el caso de Urbanismo el Hábitat está vacante, el pontífice cambia de aires. No lo veremos en 28 días. Y por no ver, no vemos estos días ni al alcalde, que se ha debido ir a otros lares a dar la barrila con las “reformas estructurales” que quiere hacer en el Ayuntamiento.

¿Y las derechas? Lo de las derechas suena a cartel electoral de la República, a serial de Nicolás Salas, a la ciudad de toda la vida que ahora se nos va, pero que un socialista como Muñoz salvaguarda como El Penitente salvaguardó tantos tesoros en esos años cuyo lenguaje rescata alguien tan moderno como Pedro Sánchez. El campo para quien lo trabaja y agosto para descansar. En el próximo barómetro de Antonio Pascual (Unos vienen y otros van, Antonio Pascual siempre está), los jóvenes universitarios de Sevilla dirán que de mayor quieren ser Antonio Muñoz. Agosto es para hacerse el muerto… Y resucitar en septiembre con el hábitat bien fresquito y remojado.
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Juan Sebastián Elcano, el iceberg de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 13 de julio de 2016 a las 5:00

EL BUQUE ESCUELA ESPAÑOL "JUAN SEBASTIÁN ELCANO" SE DESPIDE DE CUBA
LA ocultación de un hecho genera morbo. El que nunca aparece en una fotografía emite un mensaje de desconfianza. El que aparece demasiado, de frivolidad. Un político a bordo del Juan Sebastián Elcano no es ningún delincuente, ni ningún corrupto. Pero el barco es de la Armada Española. Yel sueldo del político procede de las arcas públicas. Zoido, que nos cuenta por las redes sociales desde el sabor de un café de Triana hasta su asistencia a un partido de fútbol europeo entre aficionados de a pie, no dijo ni pío sobre su viaje en el Juan Sebastián Elcano. Ni antes ni durante la singladura. Quiso ir de incógnito, luego generó morbo.

El mismo político que se sube en Marín y se baja en Cádiz como invitado en el buque escuela de la Armada es el que suprimió las recepciones de la Caseta Municipal por “sensibilidad” con los sevillanos que lo estaban pasando mal con la crisis. Es el mismo que acertó al renunciar a encarnar a Baltasar en la cabalgata pese a los reiterados ofrecimientos del Ateneo. Yes el mismo que redujo a la mitad los coches oficiales, recortó el personal eventual y, por supuesto, los sueldos de los cargos a dedo. Quizás por todo esto ordenó silencio sobre un viaje especialmente singular. Se trataba de una apuesta a contraestilo, al menos en contra del “estilo” de austeridad que se había forjado en los cuatro años como alcalde. Tal vez lo ocultó porque, en el fondo, la oportunidad de viajar en el Juan Sebastián Elcano es para muchos un privilegio, sobre todo si se tiene en cuenta la advertencia del secretario del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, quien subraya en su misiva que hay “cientos de solicitantes que se han quedado en la lista de espera” para apremiar una nueva confirmación de la participación en el viaje. Es muy posible que los criterios de la Armada a la hora de elegir a sus invitados sean tan legítimos como respetables, pero hay que destacar en esta ocasión el apagón informativo dictado por el interesado. Zoido ignoró que a bordo de este histórico buque se iba a chocar con todo un iceberg, un impacto utilizado con habilidad por los socialistas andaluces, que jamás habían encontrado una arista en el dirigente del PP en cuatro años de gestión como alcalde. Ciudadanos también ha aprovechado para bautizar al ex alcalde en las redes sociales como “Zoido, el marinero”.

El viaje había sido preparado concienzudamente, pero nunca publicitado. Aquí no existieron ni luces ni taquígrafos. Tan preparado estaba que el gobierno socialista aceptó que el Pleno mensual se celebrara el jueves y no el viernes tras haber recibido una petición de Zoido, que quería facilidades para tomar ese mismo viernes el vuelo con destino a Galicia. El gobierno aceptó con toda normalidad, según reconocen fuentes del ejecutivo local, que precisan que Zoido en ningún momento ofreció detalles de que su periplo fuera a bordo de una embarcación del Estado.

En la reunión celebrada el pasado lunes con la mayoría de los concejales del Grupo Popular, el ex alcalde ofreció a sus compañeros de filas una explicación muy laxa del polémico viaje. Se vio obligado a hacerlo. Alegó una vez más que habían participado 90 civiles como invitados. El caso es que todas esas justificaciones no han llegado hasta que ha trascendido el viaje. Nunca antes, pese a ser un político especializado en la retransmisión de su vida cotidiana. Su actitud ha sido la que ha generado el morbo. Sus decisiones como alcalde eran el listón puesto por él mismo. Ni canapés oficiales en la Feria, ni corona de rey negro, ni un coche oficial por cada concejal del gobierno (muchos lo compartían), ni pago de dietas, pero sí un viaje en el Juan Sebastián Elcano justo después de las elecciones generales a las que ha concurrido como número uno por Sevilla.

Todo ha ocurrido en unos días de máxima agitación para el PP sevillano, que hoy celebra un comité ejecutivo en el que su presidente, Juan Bueno, somete a votación el cese de la secretaria general, la camarlenga Virginia Pérez, que lidera un sector crítico que ayer recopiló más de 50 firmas para que esta tarde haya urna y se garantice el sufragio secreto. Están llamados a votar casi 140 afiliados. Javier Arenas, padre natural del centro derecha andaluz, llamó ayer a la unidad y a esperar al futuro congreso provincial para decidir el nuevo modelo del partido. Pero parece que la apuesta de Juan Bueno sigue adelante, pese a los llamamientos a suspender un comité que será otro iceberg. Pero éste sí ha tenido luz y taquígrafo, pese a los intentos también de algunos marineros (y polizones) por minimizar los hechos.

El PP de Sevilla entra en alerta roja

Carlos Navarro Antolín | 12 de julio de 2016 a las 5:00

El presidente del PP en Sevilla, José Luis Sanz, y el secretario general del PP Sevilla, Juan Bueno, mantienen un encuentro con cargos electos del PP.
NUNCA antes un presidente provincial del PP sevillano se había sometido a una suerte de moción de confianza ante un comité ejecutivo que supera de largo el centenar de miembros y que, por lo tanto, es difícilmente controlable. Nunca antes un presidente provincial ha convocado un comité ejecutivo que evidenciará –necesariamente– una fractura interna en una formación que, paradójicamente, debería estar navegando con el viento a favor de unos resultados electorales meritorios. Nunca antes un presidente provincial había incurrido en el mismo “error” del que ha venido acusando a sus críticos: maniobrar en momentos de especial delicadeza política. Los críticos se movilizaron en las vísperas de las elecciones generales, y él lo hace cuando el PP trata de formar Gobierno en España y deberían quedar pocos meses para un congreso provincial.

El PP de Sevilla entra en alerta roja tras unos meses convulsos en los que han ocurrido todos los hechos insólitos que ha ido narrando este periódico con puntualidad: el nacimiento de un movimiento crítico (la conocida como Operación Manijero) que apuesta por una renovación del partido que orille a los rostros tradicionales que han venido asumiendo la presidencia casi por turnos. Esos críticos han logrado que por primera vez haya destacados dirigentes y militantes que se retratan, nunca mejor dicho, frente al aparato oficial. Lo hicieron el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero. Y lo volvieron a hacer en ambiente festivo el Día de San Fernando.

Juan Bueno quiere cesar a la camarlenga. No aguanta más. Quiere librarse de su número dos, Virginia Pérez, a la que él y, sobre todo, su entorno de influencia, consideran un lastre. En realidad quiso librarse de ella el martes 28 de junio, sólo cuarenta y ocho horas después de las elecciones generales, tal como avanzó este periódico, pero dio marcha atrás al comprobar que los resultados del partido fueron boyantes en Andalucía y en Sevilla. No se hubiera visto con buenos ojos una maniobra de este tipo con el salón de celebraciones oliendo aún a lejía. Bueno llegó a enfrentarse a gritos con la camarlenga en una reunión informal celebrada en la sede del partido con numerosos militantes como testigos a escasos días del 26-J. La camarlenga también se mostró públicamente en contra de los “personalismos” en alguna ocasión, en clara alusión a Zoido. Pero todas estas discrepancias y desavenencias no se habían traducido hasta ahora en un orden del día cargado de hostilidad.

Pasados ya los fastos de los triunfos –bastante forzados en algunos casos– la realidad se impone. Los rostros tradicionales del PP sevillano fuerzan a Juan Bueno a promover el cese de Pérez. Bueno tiene que jugar a contraestilo. La maniobra es dura y confirma todos los acontecimientos convulsos que ha vivido la estructura del partido estos meses, unas aguas revueltas que algunos han reducido interesadamente a movimientos de escasa entidad. No serían los hechos de tan poca importancia cuando un presidente provincial emprende una operación de alta volatilidad como es la de querer librarse de su secretaria general.

Juan Bueno es un tipo afable, de sonrisa fácil, leal al poder establecido, que ha aguantado de Javier Arenas todo lo que ha podido aguantar. Está considerado la cara amable del aparato, pero está fuertemente influenciado por varios personajes, sobre todo por un veterano como Ricardo Tarno, que ejerce una especie de padrinazgo.

El presidente provincial necesita el refrendo del comité ejecutivo para cesar a la camarlenga, una apuesta cargada de riesgo, de ahí que no pocos militantes vean la jugada como un plebiscito en torno al propio funcionamiento del PP de los últimos lustros, porque Bueno representa para muchos la continuidad de los últimos presidentes: José Luis Sanz, senador y alcalde de Tomares, y el citado Ricardo Tarno, diputado nacional y ex alcalde de Mairena del Aljarafe. Los críticos tienen ante sí la oportunidad de demostrar su fuerza, de enseñar músculo más allá de instantáneas sonrientes en las redes sociales.

La cita es mañana a las seis de la tarde en el Hotel Ribera Triana. El mensaje de convocatoria enviado por sms dice textualmente: “Te convoco, comité ejecutivo provincial, extraordinario y urgente”. Y el orden del día tiene tres puntos. El primero se titula simplemente “Excusas”. El segundo es la clave: “Revocación de la delegación de funciones de la Secretaría General en la Vicesecretaría General del PP de Sevilla, aprobada en el Comité Ejecutivo Provincial el pasado 27 de julio de 2015”. Y el tercero: “Informe del presidente”. Virginia Pérez hace las veces de secretaria general del PP de Sevilla desde hace once meses, pero en realidad es coordinadora general, pues los estatutos de Génova obligan a que la secretaría general recaiga en alguno de los 22 vocales del comité ejecutivo. Y Pérez, portavoz del PP en la Diputación, no forma parte de ese elenco, por eso nunca ha sido oficialmente secretaria general. Es decir, el partido le hizo un traje a la medida para que fuera la número dos. Y ahora, en menos de un año, el presidente provincial quiere prescindir de ella cuando hace dos semanas se han obtenido unos resultados más que favorables en unas elecciones en las que se manejaban unas israelitas que anunciaban catástrofe. Pérez ha sido, de hecho, la coordinadora de la campaña en la que el PP ha conseguido por vez primera empatar a cuatro diputados con el PSOE en la circunscripción sevillana.

El resultado del comité de mañana dejará heridos en cualquier caso. Y eso se considera una torpeza hasta por algunos oficialistas. Si Bueno se sale con la suya, Virginia Pérez dejará las funciones de secretaria general, pero la convivencia en algunos ámbitos será imposible, pues sigue siendo la número tres de la regional, continúa como portavoz en la Diputación Provincial y hasta como vicesecretaria general del propio PP sevillano. ¿Promoverá Bueno su expulsión de alguno de estos cargos?

Si, por el contrario, el presidente provincial pierde la votación, será él mismo quien tenga que asumir la responsabilidad de haber quedado desautorizado. Este comité “urgente” no tiene excusa posible, por usar el mismo término del primer punto del orden del día. Menos aún si se conoce medianamente el perfil de Juan Bueno, hasta ahora un corredor de fondo poco amigo de las escapadas. El PP de Sevilla está en alerta roja cuando ha vivido su momento electoral más dulce. Paradojas de la política.