Espadas se va de novillada

Carlos Navarro Antolín | 2 de marzo de 2011 a las 8:48

“Qué cosa más rara”. Fue lo que pensaron en Giralda Televisión cuando a menos de veinticuatro horas de la grabación del segundo de los nueve debates sectoriales planificados hasta mayo recibieron la comunicación de que el representante del PSOE no sería la concejal Esther Gil, que ocupa el puesto número 15 en la lista que concurrirá a las próximas elecciones, sino el mismísimo… ¡Juan Espadas! Un cabeza de lista apostaba por debatir sobre políticas de educación, mujer, juventud y niños con la actual número 12 del PP, la concejal Amidea Navarro, y la número 4 de Izquierda Unida, Susan Al-Khouli. Hagan recuento como en una Primitiva: el 1, el 4, el 12…

El PP e IU apostaron por no alteraron sus planes. No hubo mayores cambios en el cartel. Los debates sectoriales son al abono de la temporada taurina como las novilladas de los domingos posteriores a la Feria. No son festejos de relumbrón, la plaza se llena a la mitad a duras penas y ya no hay enganches por la calle Antonia Díaz, salvo los coches de punto del Ayuntamiento con los cuatro turistas ‘asalmonetados’ de turno. Las figuras no acuden a estas citas, porque en ellas tiene mucho que perder y muy poco que ganar. Los grandes nombres cuidan mucho los carteles en los que se anuncian. Por eso extraña el paso dado por el candidato socialista al anunciarse en este debate, arriesgándose a que la 12 del PP le refriegue la lista de colegios pendientes de obras u otros asuntos cotidianos de los que Espadas, para colmo, no tiene culpa directa.

En política casi nada es lo que parece. Todo guarda una intención más o menos oculta con la sola diferencia que ofrecen los matices. Que Espadas se preste a un debate sectorial puede explicarse por varias razones. Y la mayoría de ellas están marcadas por esa desesperanza que provocan las encuestas en la sede de Luis Montoto, por la necesidad de elevar la notoriedad a toda costa como el alumno que el día antes del examen quiere hacer todo lo que no ha hecho en los meses previos.  ¿O es que alguien se cree que su equipo simplemente no se fiaba de la participación de la concejal Esther Gil, que es la que estaba anunciada como participante del debate desde un primer momento? No cuela. Como tampoco cuela que la asistencia del jefe de filas se deba a la preocupación por un tema tan importante como la educación. ¿Ustedes conocen algún candidato de algún partido que reste importancia a alguna parcela de la gestión municipal? Tampoco cuela.

Espadas es el candidato con la singladura más difícil. Tiene que navegar con fuerte marejada, un mar revuelto que le viene dado (el desgaste del partido en la Junta, la crisis, las decisiones de un Griñán al que algunos días no reconocen ni algunos de sus íntimos y los escándalos de los ERE). Un veterano andalucista lo comentaba el otro día: “Te aseguro que Juan es lo mejor que tiene el PSOE. He trabajado con él. Y me da pena al frente donde lo han mandado en el peor momento para su partido”.

Por seguir descartando hipótesis, no es creíble que Espadas sea un “glotón de la política”, como el veterano Caballos definía en tiempos a Monteseirín en las tertulias con periodistas. Monteseirín también hizo “cosas raras” cuando exigió estar presente en la mesa de negociación del denominado Pacto de Progreso entre el PSOE e IU para gobernar el Ayuntamiento en el cuatrienio que ahora expira. Los alcaldes o alcaldables no suelen estar en esas reuniones, no descienden a un determinado nivel de detalles, porque cuanto más se baja, se llega al sótano y peor huele. Para eso están los ‘fontaneros’, los recesos y los teléfonos móviles.

Si la lista que acaba de confeccionar Espadas (bendecida por el ‘susanismo’) es tan sumamente potente, ¿no había nadie en ella con meridiana solvencia capacitado para exponer las propuestas en materia de mujer, niños, educación y jóvenes? En el previsible y aburrido mundo de la política, las “cosas raras” no son tan raras, aunque efectivamente resulten raras. Y este PSOE está más enrarecido que nunca. Uno de sus grandes nombres lo resumía todo de la siguiente forma: “La cabra… Que se nos ha muerto la cabra. Entérate ya”.