Sevilla, capital por fin de algo serio

Carlos Navarro Antolín | 17 de septiembre de 2015 a las 19:15

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SEVILLA es proclamada capital de tantas sandeces a lo largo del año que está muy bien que al menos, por una vez, lo sea de algo tan serio como el Domund, gracias al cual se financia especialmente la labor de los miles de misioneros católicos repartidos por todo el mundo. El calor, las tapas, el fútbol europeo, la peatonalización, las casas regionales, el socialismo español, los frikis sin fronteras, no digamos los veladores y otras tantas materias, sostienen apócrifos títulos de capitalidad que surgen como efímeros champiñones todo el año, ya sea con intereses comerciales, periodísticos o políticos. Hasta hemos sido alguna vez la capital de la corrupción y lo somos del desempleo de forma perenne. Todo menos hacer uso del título de capital de Andalucía, título aprobado en el Parlamento en junio de 1982, no se vayan a molestar los vecinos del mapa.

La Conferencia Episcopal, ese órgano que de vez en cuando sale en los telediarios con señores de negro que rezan de pie con un librito, se trae a Sevilla las jornadas anuales que darán a conocer a toda España cómo se parten la cara en todo el mundo los misioneros, mil de ellos andaluces. El Domund es para el imaginario colectivo la hucha de un niño y un cartel de color chillón que colisiona cada otoño con la estética de la reja de la Puerta de los Palos de la Catedral. El Domund suena al padre Martín Clemens dejando la comodidad del cirio escolta junto al Cachorro para irse largo tiempo al Perú a vivir otros Viernes Santos. Los misioneros son los grandes activistas de la Iglesia Católica, la fiel infantería que ocupa siempre las primeras posiciones de la caridad y cuya labor casi siempre tiene el silenciador evangélico de la mano derecha que ignora la ayuda que ofrece la izquierda.

Baste un ejemplo. Cuando en 2010 se produjo la tragedia de Haití, un alto representante de las misiones envió un mensaje a varios medios de comunicación con eco nacional ante la oleada de apoyo económico y la ingente cantidad de voluntarios desplazados hasta la isla caribeña, muchos de ellos ofreciendo su ilusionado testimonio mochilero antes de subirse al avión en Barajas. El mensaje privado era muy directo: “Agradecemos enormemente el dinero y las manos que nos llegan. Nosotros, los misioneros españoles, ya estábamos aquí antes del terremoto, seguimos aquí recibiendo con alegría tanta ayuda, y aquí seguiremos también cuando todos se hayan ido, cuando cesen las aportaciones periódicas y cuando ya no se hable de Haití”. Nadie aprovechó la oportunidad que se brindaba para elaborar informaciónde calidad sobre la labor de los misioneros, cuyo testimonio hubiese sido quizás enormemente valioso para tener conocimiento directo de los problemas del país. Claretianos, salesianos, paúles, oblatos de María Inmaculada, misioneras de la Inmaculada Concepción… Siguieron en el afán de cada día sin las luces de los focos. Nunca las han buscado, tampoco las han rehuido.

  • ANTONIO GARCIA

    Los órganos eclesiásticos y el ayuntamiento deben intervenir en regular la innumerable cantidad de pasitos que tenemos que soportar en sevilla.
    El costo de estos eventos es multimillonario,podrian donarlo al Domund.
    No digo anular digo regular ya que se dan circunstancias de excesiva reiteracion y molestias al ciudadano para pasear en un alto porcentaje estatuas/muñecos,solo porque a 20 jovenes les va ese tema.
    En sevilla Este es insoportable el asunto mencionado.

  • Harto de Hipócritas

    Jajajaja, que en Sevilla Este hay saturación de cofradías? Me tengo que reír, por no decir otra cosa, no tiene avenidas usted para andar y evitar lo que no le gusta. A mi tampoco me gusta que haya continuas manifestaciones por bobadas y las tengo que soportar, pues usted ídem.
    Por cierto, los que usted critica son los que llenan las huchas con su dinero o con la caridad de los sevillanos, para que millones de criaturas coman y puedan sobrevivir. Ustedes, los que todo lo critican de la iglesia y van vendiéndose de solidarios (de camiseta sudada), deberían tomar ejemplo y movilizarse para conseguir dinero para los más desfavorecidos, TAL Y COMO HACE LA IGLESIA.