Santa Catalina, humedades prematuras

Carlos Navarro Antolín | 21 de febrero de 2016 a las 5:00

Santa Catalina
QUE no quiero verla, que no quiero verla. La enorme mancha de humedad de Santa Catalina no quiero verla. Una humedad prematura, irónica sangre derramada en la lucha pérdida e ingrata por la conservación del patrimonio histórico. Qué poco dura la alegría en este templo mudéjar. Dicen que la Catedral está viva porque sus pilares se mueven con los cambios de temperatura, lo cual es señal de una flexibilidad que evita catástrofes en tiempos de amenazas sísmicas. Pues si la Catedral está viva, Santa Catalina ya respira. Y de tanto respirar tiene manchas de humedad prematura, manchas altas, una hemorragia que abraza el templo como un cinturón que ahoga. Se acaba de invertir un millón de euros para acabar con la humedad por capilaridad del edificio y resulta que estamos como en los finales de Liga en ciertos estadios: otro año igual. Pues ya estamos otra vez igual en una ciudad con vocación a revestirse de Sísifo, a estar siempre relegada, como en la canción de la Jurado, a volver al punto de partida.

No ha terminado la restauración de Santa Catalina, está anunciando el arzobispo el inicio de la fase decisiva de las obras, y ya están los muros dando el jaque a la conservación del templo. Santa Catalina parece el templo gafado frente al Salvador, o incluso frente a la capilla de Santa María de Jesús en la Puerta de Jerez, por donde pasan miles de sevillanos y donde los sevillanos no entran, salvo para acceder al local de al lado a preguntar si han quedado sillas libres, sillas para la Semana Santa, evidentemente. Aquí la clave es tener donde sentarse. En esta ciudad el que no está sentado es que hace el indio. En esa capillita, decíamos, se ha instalado un sistema de electroosmosis inalámbrica contra las humedades por capilaridad y se ha apostado por un mortero transpirable sin que por el momento haya atisbo de humedades.

No hay una nueva Santa Catalina como en su día se dijo que había un nuevo Salvador, robustecido, fuerte y sanado. Santa Catalina ya tiene la piel castigada y está como siempre la conocimos. Estamos a un minuto de oír un veredicto como el del mecánico: “Esto va a ser de la bujía”. Yse nos quedará la cara de torta mirando las paredes manchadas como el sevillano que mira la ciudad desde el Aljarafe y se embelesa ante la boina de contaminación que hace las veces de palio letal que cubre la urbe.

Sí, Santa Catalina ya tiene su boina. Yse cumple la dualidad de la ciudad. En una acera se bebe y se ríe entre crepitares de aceite donde se fríen los pavías a la sombra del Rinconcillo. Yen la otra, justo enfrente, se empapa cual torrija el mejor mudéjar de la ciudad. Pero mientras no se moje una cofradía, nadie mira los partes, nadie pregunta por la causa, nadie se duele, nadie realiza análisis sobre riesgos.

Dice el pintor Salinas que en esta ciudad hay que trabajar más todos los días y no pintar una línea y convocar una rueda de prensa para contarlo. En Santa Catalina ya ha habido varias ruedas de prensa. Y ahí están las manchas, pies de barro de un templo desconocido ya por generaciones de sevillanos que crecen si haberlo visto nunca abierto. Mientras hayas pavías, qué más da. Lo dijo el Pali: menos bombas y más pavías. En caso de humedades, llamen al fontanero.
HUMEDAD EN SANTA CATALINA

  • Scl

    ¿La abrirán alguna vez? O esperarán a que se caiga para tirar dinero en ella. Arreglen antes de que se estropeen, es más barato. Siempre que interese gestionar bien. Si no es así sigan como hasta ahora, mirando para otro lado.

  • julio blanco escobar

    Pues habrá que pedir responsabilidades a la empresa que ingresado en sus arcar un millón de euros. ¿Qué ha hecho? Y la iglesia, ¿que hará? Pedirá responsabilidades a la constructora o volverá a iniciar una campaña para que todos los sevillanos le saquemos las castañas del fuego. ¿Y los católicas?¿ Pagarán “diezmos y primicias a la iglesia de Dios” o volverán a acusar al Ayuntamiento o a la Junta de ser los responsables del desaguisado? Veremos.

  • Observador

    Hace años que vengo observando que todas las casas que están por este sector, hasta la Puerta Osario, sus bajos padecen los efectos de las humedades y contra eso no hay nada que se pueda hacer, ¿el motivo? pues creo que pueda ser debido a corrientes subterráneas ¿que factoria de la época de los romanos habia bajos las Setas de la Encarnación, que encontraron cuando hicieron el Hotel Luz, que hay en el subsuelo de la calle Laraña esquina con Orfila?.

  • YONKI

    Habrá que pedir responsabilidades de inmediato a los Arquitectos e Ingenieros autores del proyecto de restauración y de la obra. No se puede proyectar experimentando, porque la humedad de capilaridad se sabe como eliminarla, dependiendo de cada caso. Peros estos semidioses de arquitectos e ingenieros de segunda que tenemos en esta ciudad, que levantan el hacha cuando algun arquitecto de renombre internacional viene a hacer una obra hacen estas mamarrachadas a sabiendas que la casta de la ciudad no les reclamará. Ciudad de segunda y del siglo XIX.