Madrugada: la hora del cheque en blanco

Carlos Navarro Antolín | 16 de abril de 2017 a las 5:00

EL SILENCIO

SI la Hermandad de los Gitanos hubiera suspendido su estación de penitencia en plena calle, tal como planteó su hermano mayor en una consulta elevada sobre la marcha, habríamos asistido a la derrota final, se habría proyectado la imagen de un ejército en vergonzosa retirada, el Titanic de la Semana Santa hundiéndose mientras la orquesta de rapsodas seguía jugando con las casitas de muñecas de los ripios. Pero las seis cofradías, por fortuna, cumplieron con sus recorridos. Pagaron un precio muy caro, el más gravoso hasta ahora, pero hicieron sus estaciones. Cuanto ha ocurrido en la noche del Viernes Santo tiene sólo una ventaja: ningún alcalde ni ningún presidente del Consejo de Cofradías han gozado de tan amplio margen de libertad para emprender a partir de ahora todas las reformas que necesita esta Semana Santa herida, que lleva casi dos décadas en jaque y que refleja con toda claridad la crisis de valores que lastra la sociedad actual.

La Madrugada no puede seguir más años como está, víctima de la crisis de autoridad (política y de las propias cofradías como instituciones), de la falta de educación, de la pérdida de ciertos valores universales que están arrastrados por un suelo manchado de vómitos, de una cultura de cámping playa que chabacaniza las salidas y entradas de las cofradías, del vocerío faltusco, de jóvenes y adultos convertidos en vándalos en esa peligrosa franja horaria de las tres a la seis de la noche y, sobre todo y por encima de todo, de una Semana Santa donde el consumismo ha sustituido a la emoción, la participación light a la vivencia asentada en la fe y la silla estática al movimiento responsable. La Madrugada es un fracaso absoluto. El fracaso de todos. El gran fracaso de la ciudad.

Es justo reconocer que las medidas preventivas tomadas por el Cecop en coordinación con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado han servido para paliar los efectos. Estremece especular qué hubiera podido ocurrir en la calle Cuna o en otras muchas vías urbanas y plazas en caso de no estar aforadas, con bares cerrados y veladores y obstáculos retirados. La labor del Cecop permitió, al menos, que muchas calles funcionaran como vías de evacuación para nazarenos, menores y público en general. Pero está claro que no fue suficiente. Hemos ido a peor. Y tal vez lo más grave es que nos lo temíamos. La solución a largo plazo es casi utópica porque señala a la mala educación como causa inicial. El abuso del alcohol atenta directamente contra la principal noche de la ciudad, como reconocen en privado varios representantes municipales. Ese abuso es consecuencia de esa mala educación. Y esos abusos se producen por la crisis de autoridad ya referida. Se trata, en definitiva, de lo mismo de todos los días y de todas las noches de fines de semana, amplificado por el tremendo eco que tiene todo cuanto ocurre en la Madrugada. No hay más, no busquen más. Padres débiles, políticos débiles, profesores debilitados al igual que, por cierto, lo están los médicos. Alcohol, noche y bulla. El cóctel es dolorosamente perfecto.

Hace tiempo que cayeron los mitos de la Sevilla que sabe estar, que se maneja con maestría en las bullas y que tiene veneración por las sagradas imágenes y un respeto escrupuloso por los nazarenos. Basta un paseo por las calles del centro a la caída del Jueves Santo para comprobar cómo la ciudad pareciera que muda de piel, cómo el público se encanalla por momentos, cómo no se facilita el desplazamiento ni siquiera de los nazarenos que se dirigen a sus templos. La convivencia se torna en imposible. Sillitas, piernas estiradas, miradas agresivas ante cualquier petición amable de paso, reacciones violentas a la mínima discrepancia… Todas estas deficiencias (llamémoslas así) no las arregla el Cecop, que sólo puede arbitrar medidas preventivas. El Cecop no educa. La Policía tampoco. Educan los padres (debilitados), los mismos que prefieren estar del lado de los hijos antes que reforzar el papel de los profesores.

Este cuarto rejonazo a la Madrugada es un cheque en blanco en manos del alcalde y del presidente del Consejo de Cofradías. En 2018 tendrán que blindar el centro, establecer accesos limitados con arcos de seguridad, exigir una mayor colaboración a los hosteleros, triplicar el número de vallas, reducir el número de sillas, sobre todo en el avispero de Sierpes y, si es necesario, cambiar cofradías de día. ¿Por qué no?

Todo es susceptible de modificación tras el balance aciago de la pasada Madrugada. Mejor no recordar el espectáculo de las negociaciones de hace un año, en las que las seis cofradías no se pusieron de acuerdo en horarios e itinerarios, unos meses que mermaron la autoridad de las cofradías y del anterior Consejo como instituciones válidas para asumir los grandes retos que ahora se precisan. Aquello fue un ridículo revelador, un bochorno sonrojante para muchos.

La ciudad que roza la tragedia en su principal noche no puede permanecer indolente, con esquemas anticuados o negándose a la apertura de ciertos debates por estar anclada en perspectivas simplistas. ¿Cuántos avisos más se necesitan para blindar el centro en la Madrugada? ¿Cuántas algaradas más se precisan para reducir drásticamente el número de sillas de la calle Sierpes, un auténtico avispero que ningún técnico de la Gerencia de Urbanismo debería autorizar con su firma?. Importa muy poco que con la previsible reducción de asientos disminuyan las subvenciones cuando hay tanto en juego. Se exige altura de miras, que cada cual vea más allá de su loseta: el cofrade que protesta airadamente por un puesto de venta ambulante o que se niega a llevar agentes de Protección Civil porque los chalecos reflectantes afean el cortejo, el hostelero que despacha macetas de cerveza por una ventana directamente a la calle y comete abusos con los veladores, y hasta el vecino que se niega a usar los pases o que abusa de ellos, que de todo hay.
Con las reformas que se precisan, den por hecho que tendremos una Semana Santa más encorsetada y gélida, pero es el tiempo que nos ha tocado vivir, son los problemas que hay que gestionar. A otros, entre finales de los años ochenta y noventa de la pasada centuria, les tocó vallar la Avenida y soportar todas las protestas que se generaron; blindar la Gavidia al paso del Gran Poder, polémica incluida, y obtener la planimetría al detalle de una carrera oficial de la que se desconocía absolutamente todo porque estaba controlada por cuatro silleros que hacían y deshacían a su antojo.

Queda mucho por hacer. Muchísimo. El balance de detenidos, heridos, ataques de nervios, niños conmocionados y adultos afectados por el pánico es –repetimos– un cheque en blanco para el alcalde y el presidente del Consejo. La Madrugada es la Semana Santa. Todo lo que afecta a la Madrugada afecta a la Semana Santa. Para ganar en seguridad habrá que renunciar a cierto grado de libertad. La ciudad ya vivió varios días con espacios representativos del centro histórico acotados durante muchas horas a lo largo de una semana. Fue con ocasión del rodaje de la película Noche y día, protagonizada por Tom Cruise y Cameron Díaz. El acceso quedó restringido a los residentes. Basta declarar cuales son las zonas de acceso restringido (la carrera oficial y el primer anillo del entorno, por ejemplo) y establecer los lugares de acceso mediante arcos de seguridad, como si se tratara de la Isla de la Cartuja en los meses de la Exposición Universal. Habrá con toda seguridad más cámaras de videovigilancia, un sistema de megafonía como el de los estadios, se pedirá la colaboración de entidades privadas para costear el nuevo dispositivo; se prohibirán las capuchas y el uso de pañuelos para taparse el rostro, habrá que someter a ciertas hermandades a la disciplina que marcan los criterios de seguridad, y los nazarenos recibirán normas por escrito, junto a las papeletas de sitio, sobre cómo reaccionar en momentos de histeria, cosa que algunos ya hacen motu proprio. Las cofradías tendrán que ser más humildes, pues habrán de reconocer que esto se ha ido de las manos, que la Madrugada está pasada de rosca. El poder político tendrá que comprometerse más. En menos de una semana debe haber una declaración de intenciones firme por parte del Consejo, una hoja de ruta que marque el camino hacia 2018. Lo peor sería dejar pasar los días y que la Feria duerma el debate.

Que no tengamos que pedir perdón a las generaciones siguientes por dejarles una Madrugada peor que la que recibimos. La Semana Santa está en la UVI, huele a alcohol y gofre. Suena a ripio. Es una bella dama en coma.

SEMANA SANTA, MONTESIÓN.

  • Miguel

    Me parece perfecto. Pero no descarguemos la responsabilidad sobre dos personas. Los políticos en general tendrán que consensuar una serie de mínimos, los hosteleros tendrán que dejar de chantajear con los puestos de trabajo que pueden perderse, las Cofradías se pueden ir haciendo a la idea de que la subvención va a tener un importante recorte, y la Fiscalía y los Jueces tienen que participar en los acuerdos que se adopten, porque sin su concurso, todo es papel mojado.

  • Maria

    Totalmente de acuerdo. Es una pena pero es así. Y el problema es como muy bien dice de falta de educación. Mucha gente va a ver cofradias como el que va al cine. Faltan las palomitas. El Martes Santo fui testigo de un hecho que me dejo con mal sabor de boca. Fui a ver la entrada de Los Estudiantes en la Lonja. Con bastante tiempo. Me fui a sentar en uno de los bancos de granito que hay (tengo 66 años y el pelo completamente blanco). Un grupo de chicas habían montado el “campamento” en él para guardar el sitio a otras amigas. Pedi educadamente que me dejaran un hueco… de mala gana me dejaron un huequito. Estuve sentada hasta que comenzo a pasar la cofradia. Entonces me levante. Ellas no. Estuvieron comiendo pipas sentadas como el que ve una película y dejaron el entorno totalmente sucio…MUy mala educacion. Si a eso se le suma el alcohol tenemos lo que ha pasado en la Madrugada. Falta la educación en valores….

  • Miguel Angel Silva de la Cruz

    Estoy totalmente de acuerdo, Pero la solucion no esta en manos de los politcos y el consejo.
    Esta en los cabildos soberanos de las distintas hermandades y sus juntas de gobierno.
    Si no hay seguridad se suspenden las estaciones de penitencia y cono mal menor si se realizaran y comenzaran a la amanecida .
    La noche les hace fuerte,tenemos un ejemplo la procesion extraordinaria de Senor del Gran Poder.
    Gran numero de devotos y fieles, no aforamientos.super seguros todos y sin la sesacion de miedo y panico que se palpa en el publico y los nazarenos.
    Soy nazareno de la madruga y afectado en los anos 2000/2005/2017.

  • Pelayo

    No hay solucion, porque la solucion seria personas educadas y civicas, y la educacion que dan en las Madrasas de la junta es todo lo contrario, en aras a la libertad hemos creado una generacion de jovenes maleducados, incivicos y por supuesto que no vienen a ver cofradias, vienen al centro como si fueran a la Fiesta de la Primavera.
    Ni imponiendo la LEY SECA en el centro se acaba con esta gentuza.

  • manuel Melado Prado

    Acertada exposisión, rotunda, precisa y bien documentada. Nada mas que añadir después de todo lo expuesto acertadamente por Navarro Antolín.

  • Ertopaná

    En sus correspondientes iglesias no pasaría nada de eso, pero como están vacías durante todo el año, excepto por los 4 viejecitos pobrecitos, no hay más remedio que juntarse todo el mundo durante una noche al año para ir a verlos.
    Tanta patilla y tanta gomina y tanto palquito para privilegiados y tanto golpe en el pecho sobre el que cuelga un pedrusco de 50 kilates y tanto postureo y tanto niñato y no tan niñato, porque los tres principales detenidos tiene más de 49 tacos.
    Si fuera verdad que Cristo levantase la cabeza hoy, os crucificaría a todos por pecadores.

  • Carlos

    ¿Falta de educación?. Os cuento mi experiencia. Jueves santo. Me pongo en cola para entrar en la basílica de la Macarena. Cuando llegue la fila estaba prácticamente en la iglesia de San Gil. A los tres cuartos de hora estaba a 20/25 metros de la basílica. Delante mía una chica sola de unos 22/24 años. Llega un chico de su misma edad, más o menos, le da dos besos y se queda en la cola. Llega otra pareja, el mismo protocolo, y se queda en la fila. Llega una segunda pareja, lo mismo. Les digo que la cola está en San Gil. Pasan del tema. Yo opto por irme. El año que viene seguro que no me pasa porque no voy. Seguro. Calle Feria. 6.15/6.20 de la madrugada. Nadie en la calle. Llega a la altura de Relator un grupo de seis/siete chicos. Unos se sientan en el suelo en una acera, los otros en la de enfrente. Se hablan a gritos de una a otra acera, para llamarse unos a otros se silvan como si fueran a llamar a cabras. Como esperemos que la solución a la madrugada sea la educación vamos dados.

  • Manuel

    Me parece todo muy bien, pero agreguemos a todo esto un punto clave; Un festival retirado de la ciudad con autobuses gratis para la madrugá, al que no le guste la Semana Santa o solo busque beber que se vaya a otro sitio, y no que vaya a la madrugá porque es lo único que se puede hacer esa noche en Sevilla, encima siendo fiesta el Viernes Santo… Démosle una alternativa a esta serie de personas para que dejen disfrutar de la madrugá a quienes verdaderamente nos gusta. Es triste pensar así porque si todos nos respetáramos no habría que pensar en estas opciones, pero es pura realidad, y es un plan viable para que se pueda disfrutar de una madrugá sin altercados complementándolo con lo anteriormente expuesto por Carlos.

  • Manolo

    No estoy de acuerdo, la madrugada es lo que es y así debe ser porque si no se nos cae la semana. Los cafres siempre estarán y hay que combatirlos sobre todo desde la gente en la calle que cuando escuchen o vean algo no se alteren y no corran, lo digo entendiendo las reacciones de la gente. A mi me cogió en una de las carreras y me pegue a la pared y los que corrían casi no sabían porqué lo hacían. Quizás habría que hacer más pedagogía con este tema.

  • paco

    Se nota que es un artículo escrito en caliente. No hay que ser tan pesimista. Yo siempre he pensado que la Semana Santa es un milagro que nace del amor y respeto a las imágenes de los sevillanos. Sólo hay que ver la cantidad de altercados que hay en las botellonas, de las que la policía ni siquiera informa, a no ser que haya heridos graves o muertos, o de las infinitas peleas que se dan en la feria. En S. Santa, por el contrario, hay muy pocos altercados, a pesar de que hay más gente que en las botellonas o la feria. Lo que ocurre es que cuando sí hay un altercado, la ciudad se indigna porque se supone que en otros contextos es “normal”, pero que en S.S. no debe ocurrir. En las botellonas ha habido muertes violentas. En la feria ha habido muertes violentas, y más de las que se cuentan, pero en la S.S. no ha habido muertos con violencia. 500.000 personas apiñadas en el casco histórico, muchas de ellas bebidas a partir del atardecer, y nadie en sus cabales tiene, al menos hasta ahora, la percepción de que la S.S. sea una fiesta peligrosa. Eso es un milagro del que podemos estar orgullosos. Y por cada imbécil montando carreritas, había un montón de personas pidiendo tranquilidad.

  • Ana

    El jueves santo cuando ya me venía de vuelta ya vi a más de uno y más de dos cargaditos con los lotes de bebida como si tal cosa,y digo yo si van para ponerse ciegos de alcohol para que narices se van a ver cofradías? Con lo agustito que estarían enbla feria.

    Que yo me llevo mi bocadillo para no encontrarme mal durante la tarde pero no voy molestando a nadie y cuando me llevo a mi sobrina pequeña le digo que solo se piden caramelos cuando se paran los nazarenos, que a los que van de negro no se les pide,cuando debe quedarse callada…

    Pero ahora se ha instalado el descaro y la mala educación hasta en la cola de los baños

  • Antonio Benítez Roldan

    Totalmente de acuerdo.
    La madrugada se ha ido de las manos, por la debilidad de unos y la impericia de otros. Oye que son vidas que se han puesto en juego, por la maldad y gentuzeo de los que quieren cargarse nuestras devociones.
    Una cosa mas: una de las manifestaciones devocionales más grande en los últimos tiempos ha sido la del traslado del Gran Poder y mira si fue necesaria una madrugada.
    Un nazareno de la madrugada desde hace muchos años

  • JUAN CARLOS

    Si las autoridades quieren, se puede. Ahora, claro está, toda esta “gente” les negará el voto y como cada vez son más pues en lugar de poner medios es más fácil mirar a otro lado.
    Todo son complejos, todo lo que suene a autoridad y obligaciones suena en este país a antiguo régimen y como no interesa a muchos pasar página, pues estas tenemos.
    Piensen solo tres medidas “antipopulares” para esta “gente” y que toda persona normal y que quiera el bien para Sevilla estaría de acuerdo. Ah, y barato:
    -1: al menos durante la Madrugá prohibida la venta de alcohol, tanto establecimientos, bares como tomar en la vía pública. Como no se sabe beber, se prohíbe.
    -2: prohibidas las sillitas y sentarse en la calle durante el paso de una cofradía, desde la Cruz de Guía hasta el último de la banda de palio. Simplemente por respeto a la comitiva. Si no se tiene educación se impone.
    -3: los delincuentes fichados esa noche en arresto domiciliario.
    Entiendo que puedan parecer medidas , pero algún día sí no se actúa con determinación tendremos que lamentar muertes.

  • Jose Luis

    Creo que se olvida lo mas importante, que es crear una legislacion adeuada que penalice de forma mas contundente todas las iniciativas de reventar la convivencia pacifica de una aglomeración de personas en cualquier manifestación y especialmente si es religiosa, asi como que se actue de forma mas energica en contra del consumo de alcohol en via publica, especialmente las botellonas, cosa que se obvia en muchas zonas.
    En estos ultimos 30 años de Semana Santa, hasta la fecha de hoy es casi imposible ir a la madruga sin aglomeraciones, botellonas, orines de hombres y mujeres en medio de la calle, bomitos, peleas, falta de civismo…..e.t.c.
    En definitiva va uno con miedo a que le pase algo, un miedo que antes no existia y un miedo que ha provocaco de forma indirecta estas estampidas. Antes habia otro respeto y el que iba a la Semana Santa, la sentia de verdad y no iba de Fiesta o Juerga, a la Semana Santa para dar por culo a todos los que le gustan los pasos, cofradias, bandas de musica…etc. Si no eras religioso te ibas al campo o la playa. Eso si antes, solo habia sillas en el Ayuntamiento para las Autoridades y se podia ver toda la Semana Santa de pie en el recorrido oficial, no era el negocio vergonzoso en que se ha convertido esto y los hermanos tampoco tenian que pagar barbaridades por salir de penitente, y los costaleros, o no pagaban como hermanos o les pagaban el esfuerzo sobrehumano que hacian…. no se, me gustaba mas la Semana Santa de antes.


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