Las doce uvas de Espadas

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2017 a las 5:00

Imagen alcalde espadas

1. Fin de la tranquilidad. Los campanadas del reloj marcarán simbólicamente el final de un período de calma para el alcalde de Sevilla. Por condicionamientos electorales, Juan Espadas dejará de disfrutar del ambiente de relajación, al menos exento de polémicas, del que ha gozado desde que alcanzó la Alcaldía con sólo once concejales. Por ahora ha tenido escasos problemas de convivencia con quienes le prestan apoyos políticos, unas fuerzas tan distintas y tan distantes como Ciudadanos y el bloque de Participa e IU. Las fracturas se han evidenciado en muy contadas ocasiones. Ya hubiese querido Manuel del Valle, cuando era alcalde socialista en minoría, haber tenido un arranque de mandato como el del PSOE de este tiempo. Espadas, además, ha contado con la ventaja, enorme ventaja, de tener sumido al grupo mayoritario, el PP, en una crisis interna de larga duración. Esta primera uva tiene cierto aire de despedida de un período que, probablemente, y pese a las dificultades que entraña toda tarea de gobierno, echará de menos en las primeras curvas que, con toda seguridad, le tiene deparado el destino en el primer trimestre.

2. El rearme. El PP tendrá candidato a la Alcaldía esta primavera tras más de un año de una fuerte división interna que provocó un vuelco en el organigrama de poder del partido. Beltrán Pérez, actual jefe de la oposición, se perfila como principal aspirante al sillón de alcalde. En el momento en que sea proclamado como candidato, todos dan por hecho que el tono de la oposición se endurecerá. De hecho, en el último Pleno, celebrado esta semana, el alcalde ya le ha reprochado a Pérez cierta “chulería” en los debates políticos. El PP se rearmará en cuanto tenga un candidato oficial. Tendrá prisas por hacerlo porque el contexto nacional no es boyante tras las elecciones de Cataluña, a lo cual se suma que el partido viene de dos años desperdiciados tras la pérdida cruel de la Alcaldía (60.000 votos menos en cuatro años) y la marcha a Madrid de Zoido como ministro del Interior. El rearme pasará necesariamente por tratar de dejar en evidencia las debilidades de un alcalde en minoría y, por supuesto, en la difusión de cualquier aspecto gris de su gestión. Pérez no es candidato y ya ha amagado con llevar al gobierno ante la Justicia si no facilita determinada información municipal . Conviene recordar que el hoy líder de la oposición fue el látigo de los gobiernos de PSOE e IU. Está más que curtido en estas batallas.

3. El gobierno socialista parece más preocupado por el efecto que tenga en Sevilla el auge nacional de Ciudadanos y por ese previsible rearme del PP, que por la inestabilidad que pueda provocarle en lo que queda de mandato la denominada izquierda radical (Participa Sevilla e IU). El equipo de Espadas no concede mucha capacidad de crecimiento electoral a la marca blanca de Podemos (Participa) y considera que IU tiene su techo en dos concejales, incluso puede acabar fuera del Ayuntamiento. Espadas se entiende a la perfección con Javier Millán, portavoz de Ciudadanos, al que fagocita en muchas ocasiones, en actos en los que comparecen conjuntamente. Queda la duda de si Ciudadanos peca de ingenuidad política, o si simplemente sigue la estela colaboracionista sin complejos que marca Juan Marín en Andalucía al ser la muleta del gobierno de Susana Díaz. Está por ver, por cierto, si Ciudadanos mantiene a ambos dirigentes en la lucha electoral o si, llegado el caso, apuesta por candidatos con perfiles más duros para tratar de rentabilizar tanto en Andalucía como en Sevilla el gran aldabonazo que ha dado el partido naranja en el 21-D catalán.

4. El alcalde se tendrá que defender con mayor frecuencia en 2018 del principal reproche que le hace la oposición: su sumisión al gobierno de Susana Díaz, secretaria general del PSOE andaluz. Tendrá que negociar su tercer presupuesto, el último de un año completo como alcalde. Contará, al menos, con la ventaja de no ser discutido en su propio partido. No es previsible que alguien quiera disputarle la condición de aspirante a la reelección por mucho que los sanchistas hayan conseguido controlar algunas agrupaciones del PSOE sevillano y tener cuota de representación en otras. El PSOE suele respetar a los alcaldes en ejercicio, salvo el caso de Monteseirín, que sumaba ya tres mandatos (lo nunca visto) cuando tuvo que renunciar a la carrera municipal para no acabar como Perico Rodríguez en Huelva. Cada día que pasa, Monteseirín gana en prestigio y se olvidan las aristas de sus años como alcalde, aunque las setas de la Encarnación nos mantengan frescos los peores recuerdos.

5. La principal virtud. Espadas cae bien. Sigue sin generar rechazo. Los sectores conservadores de la ciudad lo elogian ya abiertamente. Se entiende a la perfección con las cofradías, la autoridad eclesiástica y la clase dirigente empresarial. Es hombre reservado y de costumbres sencillas al que difícilmente se le ve en un bar y que proyecta una imagen amable, próxima y de aparente eficacia. Salvo algunas excentricidades, como cuando cumplió el rito de partir una guitarra en la inauguración del Hard Rock Café, o apuestas tal vez desacertadas como la ampliación de la Feria con una consulta ciudadana previa, el alcalde pisa los menos charcos posibles, es poco amigo de polémicas y evita el cuerpo a cuerpo con los adversarios políticos. El PP, precisamente, logró sacarlo de sus casillas en el último Pleno. Tal vez aquello fue un avance de la tensión creciente que marcará el curso político del nuevo año.

Beltrán Pérez informa sobre el presupuesto de 2018

6. Logros materiales. La sexta uva que se tomará el alcalde debe ser la referida a la necesaria agenda de inauguraciones. Una uva que no se le debe atragantar si quiere, al menos, encabezar la lista más votada en 2019. No debe permitirse el lujo de seguir viviendo de las rentas, unas rentas que en este caso vienen del elevado nivel de expectación que generó su antecesor, Juan IgnacioZoido. A Espadas le comenzarán a exigir logros, un mínimo balance material, más allá de la sombra mínima en la Avenida, del más que discutible formato de Feria alargada, de la habilidad con la que rechazó la polémica mezquita de Sevilla Este (una estrategia bien trazada por el alcalde), de mantener el ambiente navideño en las calles incluso sin mapping (con el enfoque religioso, eso sí, más que orillado) y de procurar que la Semana Santa, sobre todo la Madrugada, transcurra sin incidentes

7. Espadas debe afrontar la mafia del taxi. Sobre todo porque él mismo ha reconocido que los sucesos que se repiten en la parada del aeropuerto lastran la imagen de la ciudad. El alcalde no debe permitir por más tiempo situaciones de tensión y violencia de este servicio público en un aeródromo que supera ya los cinco millones de pasajeros al año. ¡Todo cambiaría si Sevilla tuviera un tren entre Santa Justa y San Pablo! Pero carecemos de una infraestructura básica y habitual en grandes ciudades. Incluso Jerez la tiene. Mientras tanto, el Ayuntamiento no puede quedar en evidencia, dar una imagen de impotencia, de no poder hacer más, o simplemente denunciar públicamente (con razón) el déficit de policías nacionales en Sevilla. La actual Delegación de Seguridad, que ha demostrado firmeza, determinación e ideas ante fenómenos tan inmovilistas como la Semana Santa, está obligada a buscar soluciones a un problema que ensucia la imagen de la ciudad desde hace más de veinte años.

8. Otros proyectos. La antigua estación de Cádiz, el mercado de la Puerta de la Carne, la antigua comisaría de la Gavidia, San Hermenegildo, las Naves de Renfe en San Jerónimo, la apuesta anunciada por los terrenos del Puerto… La lista de inmuebles todavía sin uso, o sin ni siquiera expectativa de uso, es considerable. Al alcalde le favorecería cortar alguna cinta antes de mayo de 2019. La coartada de la crisis ya no es válida.

9. Urbanismo y Medio Ambiente siguen siendo motores oxidados de la ciudad. La imposibilidad de los alcaldes por reformar servicios fundamentales del Ayuntamiento se ha suplido en este caso con la determinación del delegado Antonio Muñoz por hacer ver que se toman decisiones firmes, incluso drásticas, como la supresión del cien por cien de los veladores en la Campana. El vacío de mesas y sillas en un lugar tan representativo del centro comercial es la expresión de que el Ayuntamiento existe, aun a costa de tratar por igual a comercios centenarios y franquicias de quita y pon. El gobierno, al menos, se esfuerza en poner freno al tsunami de mesas y sillas, promover el comercio tradicional frente a la invasión de franquicias y luchar contra el afeamiento del entorno de monumentos como la Catedral. Otra cosa es que los resultados sean dispares. Lo mismo ocurre con la cruzada de Espadas contra los espacios duros. El alcalde presume de ser un defensor del medio ambiente y de promover espacios de sombra y albero con fuentes de agua. Tiene asesores de prestigio en la materia, como el catedrático Enrique Figueroa. Ha logrado suavizar la Plaza de Armas gracias al proyecto privado de Mercadona y a su apuesta por una vegetación más abundante. Pero aún le queda mucho por hacer en zonas áridas del centro y de barriadas alejadas. Todavía se puede suavizar más el entorno de Santa Justa y en Bami aún hay espacios más propios de Moscú que de una capital con seis meses de calor al año. La inhóspita Avenida sigue siendo la herencia incorregible de los años de Monteseirín, la factura de calor que hay que seguir pagando por la obra del tranvía diez años después. Urge cuidar más el centro en todos los aspectos (urbanismo, comercios, transporte, estética…) sobre todo cuando la alarma por el exceso de turismo se ha cobrado ya episodios desagradables en grandes ciudades como Barcelona. En el caso de Sevilla, el número de apartamentos turísticos fuera de ordenación no deja de crecer y de generar nuevos problemas.

10. Los guiños del alcalde a la izquierda radical han sido, por el momento, escasos. De cara a la galería. El decreto de reducción de concejales en los actos religiosos, la transformación del premio taurino del Ayuntamiento en una versión light que reconoce a pintores antes que a matadores, algunos ajustes presupuestarios de escasa relevancia, etcétera. No se ha amilanado al sacar adelante el primer escudo oficial de la ciudad con San Fernando, San Isidoro, San Leandro y el título oficial de mariana. Hay que reconocer que Emasesa ha estado rotunda cuando ha denunciado los abusos de consumo que cometen quienes, precisamente, gozan de condiciones ventajosas por su acreditada situación de pobreza.

Ayuntamiento. El alcalde, Juan Espadas, y el portavoz municipal
11. Empresas municipales. Monteseirín sufrió con Tussam. Zoido soportó una huelga general de Lipasam con impacto en los telediarios nacionales. Espadas goza, por el momento, de una paz social en las principales compañías del Ayuntamiento, donde (recuérdese) ningún sueldo de cargo eventual supera los 60.000 euros, el tope ridículo que se impuso a principios de mandato. Emvisesa se ha reactivado, lo cual no era muy difícil tras la inactividad del mandato anterior. Distinto es el caso del ICAS, donde la oposición barrunta problemas por las cuentas, una polémica que arreciará a lo largo de 2018. La gestión de los dos principales concejales del gobierno, Antonio Muñoz y Juan Carlos Cabrera, estará en el punto de diana de la oposición en cuanto se aproximen las elecciones. Y, sobre todo, en cuanto el PP tenga candidato formal y necesite imperiosamente adquirir relevancia y levantar el vuelo.

12. Espadas entra en un tiempo decisivo como alcalde. La recuperación de algún edificio sin uso y el inicio de la obra de ampliación del tranvía (de San Bernardo a Santa Justa) serán dos objetivos principales en una ciudad que funciona como destino turístico, vende con habilidad su imagen exterior y tiene capacidad para captar congresos de importancia. No será ya la hora de promover difusos ejes de colaboración con Málaga, Córdoba y Granada, sino de los hechos, de convencer a los ciudadanos de que su gestión ha mejorado su calidad de vida. Los sevillanos deben recuperar su confianza en la calle en las grandes concentraciones. El cuerpo de la Policía Local debe ser digno de la cuarta ciudad de España y tratar con respeto a los ciudadanos al mismo tiempo que se hace respetar. Los taxistas deben alcanzar niveles de esmero que los hagan preferibles a otras ofertas privadas. Se debería ir a pie desde la Pasarela a la Plaza Nueva por un itinerario de sombra, los rótulos estridentes deben dejar de contaminar los principales monumentos, Mateos Gago ha de ser una calle cómoda para los viandantes y el alcalde, sobre todo, tiene que ser capaz de reivindicar elMetro ante la Junta de Andalucía. De la Ciudad de la Justicia ya ni se habla, ha quedado claro que cualquier anuncio al respecto es puro humo venteado. Y en cuanto a las rondas de circunvalación y otras infraestructuras o recursos necesarios, la ciudad parece conformarse por ahora con los anuncios a cuenta gotas de los ministros de turno. Doce uvas que despiden un año, un tiempo de calma que el alcalde probablemente no se esperaba ni en su mejor previsión. Espadas reconoce ya que ocho años serían el tope idóneo en el cargo. El desgaste de la política municipal es elevado. Cuatro años más son muchas más uvas. Con sus pepitas dentro.

  • Silencio

    Hay que reconocerle que lo está haciendo bien y es un señor muy respetado por todo el mundo a la par que muy respetable, lo que por cierto habla bien de los sevillanos, más cuando se ve a la iletrada alcaldesa barcelonesa o al patético equipo de la respetable Carmena. La gente no es tonta y si la máxima preocupación de los Pablemos locales es un escudo, una espada y paparruchas del estilo, mejor para Espadas, que yo creo que conseguirá más concejales, votos y estabilidad, es muy buen tandem la coalición con ciudadanos, pero debe ser menos neutro y más reivindicativo publicamente en sus exigencias a la Junta. De igual modo gestionar de forma técnica la seguridad en la Semana Santa; tiene una oportunidad de oro para volver al orden, a la mesura, al equilibrio de los cortejos. La ciudad no va a crecer, así que los cortejos tampoco deben hacerlo, eso es lo que dicen los técnicos, la policía y a ese clavo ardiendo debe agarrarse para limitar el negocio insaciable del neokofraderismo imperante.

  • Citronio

    Otro año perdido para Sevilla y van…, que pena…

  • Ernesto

    Si hubiera buscado otros socios de gobierno más competentes, mucho mejor le hubiese ido y tendríamos más cosas. Pero ha seguido la línea del anterior alcalde Monteserrín

  • Silencio

    Ah, se me olvidaba; podremos dar la matraca que queramos con las Setas, su estética o sus sobrecostes, lo que no podemos es obviar que es un éxito inapelable; decenas sino cientos de comercios en el eje Regina, Encarnación, Imagen, Puente Pellón, Cuna, el desplazamiento turisitico hacia esa zona genera cientos de empleos, es decir hasta con el doble del sobrecoste, es rentable para la ciudad, su imagen, su empleo, su turismo.