La trampa de la transparencia

Carlos Navarro Antolín | 11 de marzo de 2018 a las 5:00

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NADA como una causa justa para justificar una atrocidad. Nada como una bandera blanca como la fe, la igualdad, la salud, la transparencia o cualquier otro valor supremo para esconder espurios intereses. Hay enseñas que son como un Caballo de Troya. Los peligrosos griegos van dentro como los taimados enarbolan el paño y, en nombre de esos valores que nadie discute, cumplen sus muchas veces aviesos objetivos. La moción aprobada en el Pleno del Ayuntamiento para exigir a la Iglesia de Sevilla la relación de propiedades por las que no paga el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), la antigua contribución urbana, es una moción trampa. Es el Caballo de Troya que algunos, amparados en la sacrosanta transparencia, quieren regalar a monseñor Asenjo para que suelte de una vez la lista de edificios de titularidad eclesiástica que están exentos del principal tributo municipal. No nos engañemos. La intención de los verdaderos promotores de la iniciativa no es la transparencia. ¡Já! El objetivo es abrir con fuerza el mismo debate que se provocó en Córdoba con la Mezquita-Catedral. No hay cosa por la que se pirre más cierta izquierda (radical) que el cuestionamiento del orden establecido. Y en esa prioridad, la Iglesia es ese objeto de deseo al que siempre se dirigen las miradas más sesgadas. La clave es el dinero y su pariente directo: el poder. Como siempre.

A ciertas plataformas les importan muy poco los valores histórico-artísticos de ciertos edificios, su conservación y sus titularidades. El afán está en controlar las cuentas de un monumento que en el caso de Córdoba mueve más de diez millones de euros al año. Es cierto que el Cabildo Catedral de Córdoba, el más rico de España, es un ejemplo de opacidad contable. Cuesta la misma vida hacerse con sus cuentas. Verdaderamente son sorprendentes por ciertos dígitos, muy superiores a los movimientos económicos de la Archidiócesis de Sevilla, y también es verdad que sorprende favorablemente por el destino que se da al dinero: el mantenimiento del patrimonio y toda la relación de causas sociales, caridad y solidaridad a las que se dede dedicar una institución eclesiástica. El Cabildo Catedral de Córdoba es una potencia económica, como prueba que tiene hasta capacidad para ahorrar y generar intereses financieros de gran cuantía. Aquí está la clave. Como lo está en el caso de Sevilla, donde las cuentas del Cabildo Catedral sí se publican de manera ejemplar. Las catedrales son fuentes de dinero, de mucho dinero. Y eso pone nerviosos a los de siempre. La preocupación repentina que a algunos les ha entrado por querer gestionar la Mezquita de Córdoba o la Giralda de Sevilla no responde más que a un viejo prejuicio anticlerical muy próximo a posiciones de odio.

Esas mismas plataformas no claman por la conservación del caserío civil de la ciudad de los siglos XVII y XVIII, derribado en no pocas ocasiones por intereses especulativos. No dicen ni mú cuando en el mejor de los casos se sigue una política fachadista que demuele palacios para su transformación en apartamentos turísticos. No se preocupa lo más mínimo, por supuesto, en ayudar a la restauración de antiguos templos que a duras penas sobreviven en la provincia, como se demuestra en la fabulosa guía editada en su momento por la Diputación Provincial. Esos inmuebles no generan titulares ni, sobre todo, ingresos económicos. Las plataformas no quieren transparencia, quieren atacar a la Iglesia, a la que imputan privilegios, influencia y un poder que entienden que debe ser arrebatado. No se han molestado en exigir al Ayuntamiento mejores políticas de recaudación del IBI que revierta en mayor inversión pública, mayores bonificaciones, ni tan siquiera se han interesado por las deudas por este tributo que generan pleitos entre administraciones e incluso entre áreas de un mismo gobierno, como ocurrió recientemente entre delegados del gobierno de Zoido.

Ninguna plataforma reconoce que el 80% del patrimonio histórico de la ciudad es de titularidad eclesiástica y es el que genera el turismo y obliga a la Iglesia a cumplir con un deber de conservación que muchas veces resulta imposible por falta de recursos. Algunos en esta sociedad tienen la particular habilidad de generar problemas donde precisamente hay soluciones: el dinero de la Iglesia sirve en buena medida a atender las causas sociales que el Estado no atiende.
La gestión de la Catedral y de la Giralda son, acaso, un modelo de funcionamiento de éxito que se ha seguido en otras diócesis. Los problemas de una ciudad como Sevilla no están en una mala gestión de su principal monumento. No inventen, no enreden. No piquen algunos partidos como el PSOE y Ciudadanos en el cebo de la transparencia que esconde un anzuelo anticlerical por puro resentimiento. Ni el Hotel Palace ni el Ritz de Madrid pagan IBI. Y no destinan sus ganancias precisamente a la labor asistencial que ejerce la Iglesia sin mirar el credo de los beneficiados. Pidan la lista de edificios civiles y suntuosos de la ciudad que no tributan. ¿Hablarían entonces de privilegios? ¿O entenderían que al tratarse de bienes de interés cultural o de edificios catalogados estamos ante un supuesto de exención con el que se ayuda a su conservación por formar parte de los valores que hacen a una ciudad más bella y, por lo tanto, distinta e interesante? Qué rancio es atacar a la Iglesia, qué pies de barro tienen algunas mociones, qué inocentones y melifluos son quienes han votado a favor de una supuesta transparencia, la bandera justa que se agita para tapar la verdadera intención: la apertura de un debate por el control de una fuente económica en manos de sacerdotes. No es anhelo de transparencia, es expresión de odio camuflada con el celofán buenista y equidistante tan propio de los tiempos que nos han tocado vivir.

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    Sí, siempre transparencia para saber por cuánto venden una propiedad arrebatada a la ciudadanía mediante inmatriculaciones y por cuánto la venden nuevamente a la ciudadanía y sin pagar plusvalía y cuanto reinvierten en la caridad. La restauración de bienes civiles se quedan sin ayudas porque la iglesia se lleva toda la partida presupuestaria de los ayuntamientos y comunidades autónomas para esos fines.

  • Sócrates

    Está usted justificando matricular lo inmatriculado por la mismisima cara? Permítame, eso no tiene nada que ver con la religión. Me da igual que sea la iglesia, el PP, Podemos o radio taxi, el que tenga la cara dura de hacer lo que solo hace la iglesia. Eso no está justificado ni se puede justificar.
    Si usted quiere ver una intención judeo-masónica-comunista, perfecto, pero basta ya de privilegios a la iglesia. Que se subvencione con los creyentes de su secta y dejen el patrimonio libre a la ciudad. Que quieren seguir cogiendo lo que no es suyo? Perfecto, pero que paguen todo, absolutamente todo lo que yo pago con esfuerzo.
    Salud.

  • Francisco Moreno

    Estoy totalmente de acuerdo con usted. En vez de mirar a la iglesia, que cumple unos fines sociales que quedarían huérfanos sin ella, porque no empiezan renunciando los políticos a tantísimos privilegios, coches, asesores, dietas y demás emolumentos inmerecidos.

  • pepepepote

    ¿ Cuanto le pago la “Iglesia” por este articulo infumable.
    Y el PP, ¿acaso no se da cuenta que los ciudadanos estan hastiados de que encubra y facilite el enriquecimiento ilicito del Vaticano?
    Que conste que me considero catolico, apostolico y romano, pero no gilipoyas.

  • Silencio

    Para trampa los 10000000 de euros al año que entran en la Catedral como fraude de ley; donativos para eludir o evadir impuestos. Hablar de transparencia en la Iglesia y defender su postura opaca es de mérito,señor mío ! Roma no paga a traidores. ¡

  • Rafael

    Un articulo trampa. Ni se ataca a la Iglesia se pide que una organizacion, sea cual sea, pague los impuestos como el resto de los ciudadanos. Esta situacion no es justificable lo mire por donde lo mire, ni por lo anterior ni por lo que se supone del espiritu solidario.Y un apunte mas, ni todas las propiedades de la Iglesia ni todas se destinan a fines religios sino lucrativos.

  • Silencio

    Es decir lo que usted le exige a los políticos, que son votados por todos, valga bien recordarlo, no lo hace no con la Iglesia, sino con las cuentas de misma. 10000000 repito diez millones que entran en la Catedral como ¨donativos¨sin que se sepa que se hace y a donde va ese dinero y luego dice que no se restauran templos, que lo asuman las hermandades (600000 que lo paguen Los Caballos) pero de los 400000 que pagó la Junta por las techumbres ni mú, igual que con Santa Inés que nadie dice y muchos saben que la Junta puso mucho más de lo que el concierto firmado con las monjas exijía, pero eso mejor olvidarlo…

  • A

    Puestos a exigir transparencia, que expliquen los de la plataforma dichosa cómo habiéndose creado en dos días consiguen reunirse con todos los grupos políticos y que se les apruebe una moción cuando otros colectivos esperan meses y meses. Y que digan también de dónde sale el dinero para promoción, redes sociales y organizar una rueda de prensa a la semana. ¿No será que tienen algún padrino con posibles..?