La coartada del calor

Carlos Navarro Antolín | 7 de octubre de 2018 a las 5:00

PROTESTA DE LOS ESTUDIANTES

HACE años que en los colegios parece que mandan los padres de los alumnos, como en la Universidad el personal de administración y servicios (PAS) y en los hospitales los pacientes. Hemos jugado tanto a confundir los papeles y a fomentar la teoría de la participación de todos los actores en condiciones de igualdad, hemos ampliado tanto el manual de los derechos y recortado el de las obligaciones, que hemos generado un monstruo difícil de controlar. Sí, el sueño de la razón genera monstruos, como el exceso de derechos sin ninguna obligación produce individuos débiles. Los niños, los padres de los niños y los abuelos de los niños se quejan, se manifiestan por las calles y hacen huelga porque pasan calor en las aulas en este otoño berrendo en julio.

Los políticos que están en el gobierno prometen el aire acondicionado. Los que vivaquean en la oposición tasan el dinero que costarían las instalaciones, un importe que, por supuesto, se podría desviar de otros gastos ya comprometidos. El caso es derribar al contrario haga frío o calor. Nadie, absolutamente nadie, recuerda que en su etapa escolar también se sufría el verano cuando, sencillamente, era verano. Y en los días de lluvia el patio se mojaba, como los demás… Nadie niega que se rinde mejor en una estancia refrigerada, pero nos queda la duda de si estamos ante una nueva muestra, acaso un mero botón, del estado al que hemos llevado la educación entre unos y otros, un estado donde los profesores tienen los pies de barro, los padres tienen cogido a los políticos por el mango de la sartén y solo importan los datos del informe PISA (la mía que sea sin queso) para vender una vez al año lo buenos que son los alumnos. Estos registros siempre mejoran, que para eso está la Administración cuarteando continuamente la autoridad de la figura del profesor.

Los padres de hoy asisten encantados a la pérdida de autoridad de los profesores, cenicientas de un sistema que sigue en una peligrosa deriva. En muchísimos casos son más bien jefes de gabinete de sus hijos, llevando la agenda de los deberes, la lista de sofisticados cumpleaños (actos sociales), haciendo de transportistas de un sitio a otro, de un entrenamiento a una fiesta, de un parque de bolas a un taller lúdico de no sé qué gaita que estimula no sé qué facultades que me ha dicho el psicólogo que esto es buenísimo… Nadie, absolutamente nadie, recuerda que todo esto era superfluo hasta hace un minuto.

La mejor actividad extraescolar era estar en casa o jugar a la pelota un rato. Y, aviso para demagogos, no hay que remontarse para ello a ninguna etapa de escaseces ni de falta de libertades. Hemos sublimado el confort hasta límites temerarios. Estamos criando débiles. Y, claro, los débiles no aguantan el calor, como tampoco soportan el aburrimiento, ni admiten una primera comunión con un simple desayuno. En la educación se habla demasiado de los complementos (el calor, las instalaciones, las tablets…) y poco, muy poco, del esfuerzo, la exigencia, el mérito, el uso correcto del lenguaje, el cultivo de las humanidades, los buenos modales, etcétera. El tuteo ha invadido la educación, como ha ocurrido en la Sanidad, en la Universidad y hasta en la propia Iglesia. Y lo ha hecho envuelto en el halo de un tergiversado concepto de igualdad y en aras de un sesgado concepto de la modernidad.

En los tiempos que corren hay que tener ganas de ejercer la docencia. Hace falta mucha vocación para asumir que el sistema te dejará en cueros al mínimo problema porque la Administración prefiere dar la razón a los padres, convencidos de que el niño es el Mesías de cualquier disciplina y, por supuesto, el Messi en el fútbol. Los padres han renunciado a su condición de tales para asumir la de felices asistentes personales y sacrificados conductores vespertinos, mientras que los profesores se han visto obligados a limitar sus funciones, despojarse de cualquier autoridad y, por lo tanto, practicar una educación no pocas veces defensiva. ¿Salen a la calle los padres para protestar por las agresiones que sufren los profesores? Los padres se preocupan de los profesores, en el mejor de los casos, para perder los papeles a final de curso al proponer obsequios inapropiados para un docente. ¿De cuándo se ha regalado a un profesor un fin de semana en un hotel boutique, una sesión de masajes o una cena en un restaurante con vistas al río? Lo dicho: los papeles están perdidos. Debe ser porque muchos se quedaron traumatizados por la muerte de Chanquete.

Sin tener que pasar por espartanos ni renunciar a las ventajas de las tecnologías, conviene no olvidar algunas máximas que algunos teníamos claro o, al menos, nos las enseñaron con claridad. Hace calor en las aulas porque hace calor en la calle. Hay que hacer deberes porque en la vida existen obligaciones como existen los derechos. No hay que poner más envoltorios rosas. Y esto no significa que haya que recuperar ninguna suerte de castigo corporal ni seguir el viejo lema de que la letra con sangre entra. Simplemente se trata de tener claro que estudiar es algo muy serio que requiere hábito, concentración, perserverancia y, por supuesto, motivaciones y estímulos positivos, no tantos miramientos como el de la temperatura de las aulas.

Hoy, por ejemplo, se enseña más a indagar que a estudiar, porque nos venden el mantra de que en internet está todo y que los trabajos del mañana requerirán principalmente coordinacion, habilidades en equipo y otros cantos de sirena que, oh casualidad, siempre conducen hoy al paraíso de tardes sin deberes y fines de semana libres por delante. Luego vienen los fracasos. Fracasos, naturalmente, que son culpa de los profesores, esos desgraciados sometidos al despiadado e irresponsable pimpampúm en los grupos de mensajes.

Dejar de ir a clase porque hace calor en Sevilla nos reviste, quizás, de la condición de padres comprensivos y preocupados en la biempensante sociedad de hoy, donde todo se enfoca hacia la galería, pero transmite un mensaje nefasto (otra vez) para quienes habrán de pagar las pensiones del mañana: la obligación se orilla a la mínima adversidad y, peor aún, todos tenemos derecho a absolutamente todo. Cuando en el futuro, en el mejor de los casos, los niños de hoy tendrán que enfrentarse a muchas tardes de calor y frío. Si algo nos va mal, si no cosechamos el éxito al que estábamos llamados porque sí, porque nos vendieron que todos respondíamos al perfil de las altas capacidades (tururú), será culpa del sistema, de la sociedad, de aquel colegio donde no había aire acondicionado, del calor, de que no nos motivaron…

Por cierto, pregunten en algunos de los colegios privados más afamados y cotizados de la ciudad: no tienen aire acondicionado en las aulas. Cuánto daño están haciendo los grupos de WhatsApp a la educación, casi tanto como los palitos de cangrejo a la ensaladilla. Dicho sea por reírnos, que es de lo que se trata. Porque la vida es pasarlo bien y disfrutar. ¿No se enseña así a los niños? Pasar calor es un horror, se calienta la Nintendo. Y todos nos traumatizamos.

  • Ciudadano

    Resulta curioso que cada vez que se plantea una reivindicación en la escuela pública, salta algún iluminado haciendo referencia a que cuando él o ella estudiaba era otra cosa, que se pasaba calor, que había más esfuerzo y más respeto…me imagino que escriben siempre los que no sufrieron acoso, los que no eran gais, los que aprobaron sin problema. Estimado articulista, esto no es cuestión de hacer la mili y si yo me aguanté los demás también, es cuestión de defender la escuela PÚBLICA para que se estudie en condiciones, los profesores trabajen en condiciones, se coma en los comedores en condiciones, que haya un ambiente que promueva la convivencia y el aprendizaje…y sí, eso hacen las AMPAS. Todo lo otro que usted cuenta es la afición favorita en España, criticar en la barra del bar y luego no hacer nada. Por favor, ya que habla tanto de esfuerzo, en lugar de hacer demagogia, lea un poco sobre el cambio climático y sobre el aislamiento de edificios, solo un poco. Ya se que hay que trabajar mucho, pero esta vez solo un poco. Y se dará cuenta que no se estudiaba antes en las mismas condiciones que ahora. Por último, la educación privada es un negocio, y si el empresario no quiere poner acondicionar su edificio es su problema y si las familias, de las buenas como usted escribe, protestan solo en la barra del bar…yo seguiré defendiendo la educación en la calle

  • Johnny

    Lo que tu quieras, pero a tu niño seguro que lo tienes bien metidito en un privado con climatización full time. Seguro que no le sangra la nariz ni se desmaya. Ya está bien de clichés y de nostalgias del tardofranquismo, que la fijación por la leña a toda iniciativa capitalizada por la izquierda huele ya a guacamayo del Norte.

  • Francisco

    Antes en las obras los operarios morían a diario por falta de medidas de seguridad, antes las mujeres eran golpeadas por sus maridos porque “algo habría hecho”, antes los padres y madres pegaban a sus hijos e hijas porque “eran de su propiedad”. Me resulta lamentable la manipulación y demagogia que defiende que los colegios no cumplan la normativa sobre edificaciones. A día de hoy, la mayoría de los colegios no superarían una licencia de apertura. Que hay que solucionar muchas cosas en educación, pues si, casi todas, pero no más demagogia

  • ciudadano libre

    Desgraciadamente en los colegios está pasando como en el fútbol de los críos, que los padres y madres, se ponen en la banda a chillar y decirle al hijo como tiene que jugar y a quien pasar el balón o criticando al entrenador por no poner a su hijo y si al de fulano. Si quieren pueden hacer la prueba, un día os vais al colegio y otro al campo de fútbol, veréis como no me equivoco, y eso si no les da por calentar al entrenador o profesor de turno. Manda eggs. Salud y Libertad

  • 1barquero

    El conocimiento se adquiere con interes y esfuerzo.Me cogio el primer año del Bachillerato de la Reforma de Joaquin Ruiz-jimenez. Estuve interno durante 6 años.Nos levantabamos a las 7,nos duchabamos con agua fria y por supuesto no sabiamos ni lo que era la refrigetacion,hacia un frio que pelaba,los sabañones eran algo normal,…pero ese bachiller,el mejor en la Historia Educativa de España,me ha servido, hasta ahora mismo,para marcar diferencias con los que han venido detras,…he seleccionado a cientos de profesionales para optar a puestos de responsabilidad,….y se lo que digo.

  • acascoporro

    ¡¡¡Antes no había aire acondicionado en los colegios y no pasaba nada!!!… Hombre claro, ni en las casas, ni en las oficinas, ni en los coches, ni en las tiendas. Y tampoco pasaba nada ¿por qué es una barbaridad pedirlo para los centros escolares?

  • Jesús Fernández Domínguez

    Don Carlos, soy un lector asiduo de esta su caja negra. Me gusta leerle porque suele tener una mirada no complaciente de lo que ocurre en nuestra ciudad y sus alrededores. Pero en esta ocasión creo que se ha equivocado y se ha dedicado a mencionar lugares comunes y utilizar argumentos demagógicos. Le puedo asegurar que el calor que hemos pasado en este inicio de curso era incompatible con cualquier actividad laboral y más aún si esta consiste en impartir clases a treinta chavales de 15 años en un aula de algo más de 40 metros cuadrados. Llevo 32 años de docencia en cinco institutos públicos diferentes de Osuna, Carmona y Sevilla, y hasta hace unos años no han empezado a ocurrir este tipo de situaciones, que cada vez se repiten con más frecuencias y parece que van en aumento. Es urgente acondicionar las aulas, y bien sabe usted que ante nuestra administración quién no se queja no consigue nada. Los alumnos y sus padres hacen bien en protestar, a los profesores no nos echan cuenta ni los sindicatos, imagine la Consejería. Le invito a algunas de mis aulas en junio del mes que viene. Mi centro está en el centro, no muy lejos de su redacción. Creo que cambiará de opinión. Un cordial saludo.

  • Mayte

    Los pensionistas se manifiestan por su pérdida de poder adquisitivo, los padres y madres de los alumnos y alumnas así como sus profesores y profesoras se manifiestan porque en los colegios se cumpla la normativa de temperaturas que tiene que haber en todos los centros de trabajo.

    Y por si no se han enterado, los padres y madres también se movilizan porque nuestros hijos e hijas tengan una comida adecuada en los comedores.

    Tiene usted razón, éste es un país de quejicas…

    Para aquellos que consideréis importante que las nuevas generaciones cuenten con una alimentación segura y adecuada os invito a firmar nuestra petición :

    https://www.change.org/p/consejera-de-educación-de-la-junta-de-andalucía-por-la-gestión-directa-de-los-comedores-escolares

  • Macarena

    La cuestión es que tenemos que educar a nuestros hijos y como lo estamos haciendo quejándose por todo no es educar a un niño. Que lo qué estamos haciendo es maleducado. Pero se van a quejar a los profesores del calor, de que a su hijo no se riñe, que no se vigila bien el recreo. Todo es quejarse y no solo pasa en la pública. Yo he estado en un colegio público. Pero trabajo en uno concertado que da pena escuchar a los padres porque esperan que quien eduquen a los hijos sean los profesores. Y que papel tiene la familia además de quejarse????

  • ciudadano libre

    La educación corre por cuenta de los PADRES, los conocimientos, por cuenta de los PROFESORES. Ya está bien de querer eludir responsabilidades. Salud y Libretad


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