La Sevilla de Juanma

Carlos Navarro Antolín | 29 de mayo de 2016 a las 5:00

MORENO BONILLA ACUDE A LA CAJA DE LA SEMANA SANTA
SUEÑA la margarita con ser romero y Moreno Bonilla con entrar en Sevilla, valga el pareado que rima con adosado. El que ha sido visto en la ciudad como el invasor malagueño suma poco a poco los apoyos de ciertos militantes sevillanos que ya son conocidos como los afrancesados del PP. Se trata de concejales y militantes de base que huelen el cambio, el final de la etapa de Juan Bueno como presidente, y que desean estar bien colocados en caso de que el malagueño, por fin, tenga una estructura amiga en el PP hispalense. Moreno Bonilla necesita tiempo para sí y para hacerse con el partido en Sevilla. Su objetivo particular es consolidarse en una presidencia que ni mucho menos tiene asegurada. La buena suerte no le ha acompañado desde que alcanzó el cargo (“Tú lo has querido, Juanma”, le dijo Rajoy en aquel congreso) ni con el calendario electoral (sufrió el adelanto electoral cuando aún estaba decorando el despacho) ni con determinados sobresaltos, como el desastre en Granada, o la sucesión de feos que ha sufrido entre su propia militancia, cuando, por ejemplo, la cúpula del partido en Sevilla (ay, siempre Sevilla) no lo acompañó en la dura noche electoral de las autonómicas.

Moreno Bonilla se parece a Rajoy a la hora de afrontar los problemas. Prefiere ganar a los puntos que con golpes de mano sobre la mesa. Si Susana Díaz se marcha a Madrid, sus posibilidades de afianzamiento se consolidan. La Que Manda en el PSOE es hoy prácticamente imbatible en Andalucía. Y respecto a Sevilla, su hoja de ruta pasa por colocar en la presidencia a Virginia Pérez, la que fue número tres de la regional al inicio de su mandato –como pretendida referencia de la entonces escuálida representación sevillana en San Fernando– y que ahora hace las veces de secretaria general del PP de Sevilla. El hombre que está llamado a impulsar la renovación en el grupo municipal es el concejal Beltrán Pérez, que debe coordinarse cada día más con la futura presidenta. Ambos Pérez lideran el grupo de afrancesados que, por el momento, conectan con un presidente regional que parte de la base de que no se pueden forzar las situaciones, que lo idóneo es esperar a que las inercias vayan despejando el camino. ¿Cuáles son esas inercias? La más importante es que más pronto que tarde, Zoido debe dejar el Ayuntamiento y, por lo tanto, permitir el proceso de renovación que el partido pide a gritos, un partido que empieza a temer el riesgo de convertirse en tercera fuerza política en la circunscripción.

Si Virginia Pérez asume la presidencia y Beltrán Pérez la portavocía, sólo quedaría buscar un secretario general, un puesto que en el PP de Sevilla se suele consagrar a la atención de los pueblos.
Los afrancesados crecen de forma paulatina porque ambos Pérez cuentan con un predicamento considerable en las filas del partido. Beltrán Pérez no debe tener problemas internos en el propio grupo municipal para hacerse con el timón, carece de aristas y, además, tiene la vitola de haber estado orillado durante el mandato de Zoido. ¿Por qué? Tal vez porque el propio Zoido lo veía y ve como su sucesor natural. Beltrán no es que sea amigo de Moreno Bonilla, pero se conocen de los tiempos de Nuevas Generaciones. La Sevilla de Juanma pasa por este concejal. Ambos tienen el objetivo común de abrir una nueva etapa en un PP de Sevilla anestesiado y cuyo grupo municipal tiene perdido el pulso y está acomodado en un cada vez más reducido círculo de confort, lo que se evidencia en denuncias públicas poco trabajadas en las que aparece el mismo vecino de siempre como única referencia de crédito.

Moreno Bonilla necesita todo un hat-trick: que el PP siga en el poder a partir del 26-J, que Susana Díaz se vaya a Madrid y que la renovación del partido en Sevilla vaya por la hoja de ruta de los Pérez.

La reveladora anécdota de una exposición

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2016 a las 5:00

Foto de la exposición que la Armada tiene montada en el patio del Club Labradores
En el Real Círculo de Labradores ha estado abierta la exposición Misión: Atalanta, donde se resalta el papel de las Fuerzas Armadas españolas en la preservación de la paz y la estabilidad mundial con especial atención al Mediterráneo oriental y al Océano Índico. Fotografías e infografías han mostrado las labores de lucha contra la piratería, así como las tareas humanitarias de los marinos españoles en alta mar y de militares del Ejército de Tierra y del Aire en varios territorios de alta conflictividad. Algunas imágenes de las que han estado expuestas en el precioso patio de la calle Pedro Caravaca han resultado estremecedoras para muchos visitantes. La exposición, cuya inauguración corrió a cargo de Pedro Miguel Serrano, coronel auditor y delegado de Defensa en Andalucía, ha estado atendida por un cabo primero que ha sido testigo de numerosas anécdotas. Quizás la de mayor impacto ocurrió cuando accedió a la muestra un grupo de jóvenes de estética alternativa. El cabo, como ha hecho con la mayoría de los visitantes, se ofreció con toda amabilidad a resolverles cualquier duda que pudieran tener durante la visita. La joven que actuaba de cabecilla del grupo se quedó muy seria, no pudo disimular cierto brillo en los ojos ante las fotografías de niños somalíes asistidos por soldados españoles, y comentó: “Nosotros veníamos aquí a liarla, pero no sabíamos que ustedes hacían este tipo de labores”. Los jóvenes se fueron sin liarla. Y a los militares se les quedó, una vez más, la duda de siempre:¿El Ejército sabe vender bien su labor en el siglo XXI o sigue siendo víctima de gente como Ada Colau, personas empeñadas en perpetuar estereotipos que lastran la imagen de quienes están llamados a asegurar la defensa nacional? Exposiciones como la que reflejan al detalle la operación Atalanta tienen un fin didáctico de enorme valor y muestran que el Ejército hoy es una garantía, nunca una amenaza.

El rector corta orejas

Carlos Navarro Antolín | 22 de mayo de 2016 a las 5:00

Despacho del rector de la Universidad de Sevilla. Rectorado. Entrevista con el nuevo rector
SALIÓ el personal del acto de entrega de los premios taurinos y académicos de la Real Maestranza, celebrado esta semana en el mismo ruedo de la plaza de toros, hablando del rector de la Universidad, como salen los aficionados toreando con la palma de la mano por Iris o Gracia Fernández Palacios en tardes de faenas hondas. La gente no decía que este año no estaba el Rey, que no estuvo porque tampoco es plan de que esté todos los años; ni de lo bonita que está la plaza, la mar de bien cuidada y acicalada por los caballeros maestrantes; ni del pedazo de ágape a que invita don Javier Benjumea con unas bandejas tan pobladas que dan derecho a meter tres veces la mano por camarero, que para eso Sevilla es coso de primera y el reglamento insta a los tres encuentros del burel con el jaco; ni siquiera cuchicheaba el personal de las ausencias de los concejales del Grupo Popular, que son doce pero ni uno tenía tiempo de acudir a tan solemne acto, estaban todos tan ocupadísimos fiscalizando a Espadas (tururú) que otra vez dejaron el campo libre al edil socialista Cabrera, quien cada vez que puede se zampa el espacio natural de la derecha sevillana. ¡Pista que va Cabrera mangando votos al PP!

Salieron los invitados hablando de la intervención del rector de la Universidad, Miguel Ángel Castro, que se declaró públicamente aficionado a la Fiesta en tiempos de pensamiento débil, lenguajes ambiguos, discursos plúmbeos huérfanos compromiso, declaraciones huecas y oratorias de carril. La cita era proclive a dejarse envolver por la solemnidad, a no decir ni una palabra más alta que otra, a no pisar callos, pero el rector magnífico, que estuvo más bien en plan magnífico rector, nos sacó de los calores de la tarde y se fue con el avieso toro de la actualidad a los terrenos donde se cortan las dos orejas. Para comenzar la faena dibujó unos lances por bajo con los que denunció un estado de la nación marcado por “liberticidas que se empeñan en demonizar símbolos culturales que han servido durante siglos de argamasa de este país llamado España”. Ypara que no hubiera dudas de que iba de verdad, con el compás abierto y el pecho descubierto, sentenció en el acto donde la Universidad de Sevilla, la nobleza y el arte del toreo se unen cada año:“La cultura, a la que pertenece por derecho y por justicia histórica la tauromaquia, y la educación pueden y deben propiciar esta armonía que tanto necesita nuestro país”.

Hasta citó a Carlos III para recordar que fue el monarca –“posiblemente el más sevillano de los reyes españoles”– que prohibió los toros con muy poco éxito, lo cual tiene un mérito especial porque lo dijo en “sede maestrante”, como diría el analista cursi de la actualidad. El rector cree que los taurinos son una suerte de “nuevos perseguidos” de la sociedad de hoy. “Queridos taurinos, tranquilidad, que la historia nos demuestra que la persecución viene de antiguo y que ni reyes ni papas han podido erradicar el arte de las corridas de toros”. Hasta se permitió alguna reflexión sobre la evolución de la vigente temporada taurina: “Está siendo especialmente interesante para este aficionado que les habla”. Yagradeció la organización de un acto donde desde hace décadas se exaltan los toros sin complejos y se elevan a categoría intelectual:“Gracias señores maestrantes, gracias señor teniente de hermano mayor, gracias querido Javier, por esta fiesta de la educación, del arte y de la libertad”.

El rector se pasó tan de cerca el pitón de la actualidad que sólo cabía la cogida… o el cortijo. Ahora ya sabemos que este Castro que habita a la vera del Ángel de la Fama ha cortado dos orejas a ley con un discurso clarito donde practicó el ejercicio de libertad que consiste en llamar a las cosas por su nombre. Y también sabemos que se puede comprar el cortijo soñado al que tal vez ponga de nombre Libertad. Que no se nos arrugue en los claustros cuando tenga cerca algunos ejemplares de pelaje variado –sobre todo alguno de melena larga y falsa imagen buenista– que presumen de progresía y proximidad con el alumnado, y que a la hora de la verdad tienen la pluma fácil para prohibir actos que no son de su cuerda.

Se fue el personal hablando del rector que salió del burladero de la nadería institucional para defender la Fiesta y recordar que ni el Papa ni el Rey pudieron con ella.

Las espinas del comité electoral del PP

Carlos Navarro Antolín | 19 de mayo de 2016 a las 5:00

EL PP-A CELEBRA MAÑANA EL CONGRESO DEL RELEVO DE ARENAS COMO PRESIDENTE
EL PP no es un partido en el que sean usuales las corrientes críticas. El presidencialismo de Génova embadurna todas las sedes regionales y provinciales. No se discute más allá de algún conciliábulo en los bares o de alguna intervención aislada al modo de francotirador perdido en la masa de una junta directiva provincial. En el PSOE las luchas internas son una tradición y se retransmiten al detalle. No hace muchos años se han vivido las disputas por la secretaría general del despacho de Luis Montoto con sus bandos perfectamente organizados, sus afines perfectamente conocidos y sus traidores de última hora perfectamente anunciados.

Pero las filas del centro derecha suelen estar prietas. Por eso cualquier movimiento genera la atención, como las fotos de la Operación Manijero del pasado Miércoles de Feria, con un buen ramillete de concejales y militantes reunidos al margen de los rostros tradicionales del partido y, por supuesto, sin Zoido. O la fotografía del pasado domingo, cuando el mismísimo Javier Arenas (el ciprés de sombra alargada) y la camarlenga Virginia Pérez se dieron un homenaje en la Feria de Carmona, donde el PP gobierna al borde de la mayoría absoluta. Tampoco entonces estaban los rostros tradicionales. Ni, por supuesto, Zoido.

El pasado lunes se celebró el comité electoral del PP de Sevilla, que preside uno de los rostros tradicionales del partido, el diputado nacional Ricardo Tarno. El comité electoral en la práctica es un foro de militantes que se reúnen para dar el visto bueno a las listas electorales que previamente han decidido los aparatos. Es decir, los militantes son utilizados para dar la apariencia de democracia interna.

Pero el lunes ocurrió que tres componentes de ese comité se abstuvieron en la votación que debía refrendar la lista al Congreso de los Diputados, que lidera Juan Ignacio Zoido, y al Senado, encabezada por José Luis Sanz. La ex concejal Carmen Ríos, que fue delegada del distrito Los Remedios con Zoido, no dio su voto afirmativo. Todos en el partido saben que Ríos sigue molesta por no haber sido colocada en puesto de salida en las pasadas municipales. Zoido tampoco la tuvo a ella, precisamente, entre sus concejalas favoritas. Las veces que el alcalde y la delegada de Los Remedios despacharon juntos sobre asuntos del distrito fueron tantas como las que el PP ha ganado en Dos Hermanas. Tampoco apoyó las listas Dolores Rodríguez, alcaldesa de Palomares cuyo hijo es un asesor muy próximo al líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, que anhela el control del partido en Sevilla, una formación que se le escapa de las manos como jabón mojado. Un partido que Arenas también está deseando controlar para chinchar a Cospedal, la protectora de Zoido. Rodríguez no fue al comité del lunes, pero telefoneó para excusar su ausencia y expresar su deseo de abstenerse de la votación. Tarno le dejó claro que para pronunciarse en un sentido u otro debía estar presente. Y tampoco votó a favor María Eugenia Moreno, diputada provincial, portavoz del PP en Huévar y coordinadora de redes sociales del PP de Sevilla.
Dos abstenciones que, en la práctica, son tres. Tres disconformidades que son una marejada en un mar pepero donde nunca suele ocurrir nada, más allá de alguna gaviota díscola pérdida en el azul de la alta mar, pero donde en los últimas meses hay aguas tímidamente revueltas. Tres espinas en un reducido comité electoral. Algo se mueve, al tímido estilo del PP, marca de la casa.

El asesor que prefiere la tiza

Carlos Navarro Antolín | 16 de mayo de 2016 a las 5:00

Virgen de los Reyes
A finales de enero fue nombrado coordinador externo de la Corporación de Empresas Municipales (CEM) con derecho a despacho en la histórica sede de la calle Escuelas Pías, un edificio que bien podría ser un Parador de Turismo de los buenos, de los que retienen la suntuosidad de antaño antes de que llegue el Vázquez Consuegra de turno y lo oscurezca todo que parezca que va a salir la Mortaja, pero sin faroles de mano tras el muñidor. Alberto Moriña Macías, ex concejal socialista del Ayuntamiento, ha pasado a formar parte del selecto grupo de los asesores de corta duración por decisión propia. No ha durado ni un semestre pese al sueldo garantizado de 52.000 euros anuales hasta 2019. Se ha ido porque se le ha presentado la oportunidad de su vida, un objetivo personal por el que ha luchado como el que busca cumplir con un sueño: dar clases en un instituto. Yha cambiado el despacho del centro de la capital por la pizarra y la tiza en un centro docente nada menos que de Almería, muy próximo al desierto. La fuerza de la vocación, dicen. Cuando estaba en la oposición estudiaba oposiciones, por eso aseguraban que era un opositor puro y duro. Esos años integró el denominado trío de capilla junto a Juan Carlos Cabrera y Miguel Bazaga. Los tres acompañaban a Espadas a los actos cofradieros. Con anterioridad fue portavoz del Grupo Socialista en los últimos años del gobierno de Monteseirín. Su nombramiento fue una imposición del partido. El entonces pujante José Antonio Viera y la ya más que emergente Susana Díaz le encargaron a Moriña que marcara de cerca la actividad del grupo político. No se podía dejar a Alfredo a su libre albedrío. Moriña fue de la pandilla juvenil de Susana Díaz, un selecto grupo del que formaban parte el hoy consejero de Turismo, Francisco Javier Fernández, y la hoy secretaria general del PSOE hispalense, Verónica Pérez. En el Ayuntamiento dicen que Moriña se ha ido de forma absolutamente voluntaria a cumplir un sueño:“Le ha salido una oportunidad”. ¡Caramba!

Como enseña la Madre Iglesia

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2016 a las 5:00

Espadas visita la jefatura de la policia local Lugar: Espacio La Ranilla,
EL viejo canónigo, emérito desde hacía ya varios años, sentenció en la tertulia en la que había compañeros a los que duplicaba en edad: “Dejad de hacer cábalas absurdas. El nuevo arzobispo nunca, nunca, puede ser elegido de entre los curas del clero local, ni siquiera de entre los que hayan estado aquí en alguna etapa de su ministerio pastoral . Imagínate que fueras elegido tú. O tú. O aquel joven que ejerció de rector del seminario y ahora está en las misiones, ¿lo recordáis?. Tendríamos tal grado de confianza, tal fluidez de relación y tanta información compartida que no nos infundiría el respeto debido. Hacedme caso, la madre Iglesia enseña que los obispos deben venir de fuera, sobre todo cuando es la hora de las reformas y toca poner orden”.

El alcalde de Sevilla busca fuera lo que sencillamente no tiene dentro:alguien que de verdad ejerza la autoridad en la Policía Local. Un militar, un policía nacional, un guardia civil, un legionario… La ley ofrece un abanico variado. Los que están no vale. Han quedado amortizados con los años. Ose han mimetizado en exceso con los representantes sindicales, o no son del gusto de un gobierno que se aproxima al primer aniversario con la asignatura pendiente de poner en marcha su propio modelo de Policía Local: un sólo jefe como en tiempos pretéritos. Espadas no quiere una bicefalia estrenada en tiempos de Zoido, que decidió dejar vacante la jefatura propiamente dicha y, al menos, no cedió a las presiones de los sindicatos que –como siempre es previsible– trataron de colocar a su candidato. Como si los canónigos trataran de imponer al obispo o los monaguillos al párroco.

Conocemos ya que Espadas no hará una revisión del PGOU, que ha apostado por un modelo de Navidad con diferencias sustanciales con respecto a los cuatro años anteriores, que prepara unas bodas de plata de la Expo 92 con cierta ambición, que apuesta por ampliar el trazado del tranvía en lugar de exigir –brazos en jarra– más líneas de Metro al gobierno amigo de la Junta, que se pirra por la interlocución con otros alcaldes de capitales andaluzas, y que hasta no tiene el menor reparo en contentar a las cofradías. Nos quedaba por descubrir su proyecto de cúpula de la Policía Local, más allá de aumentar o congelar la partida de las productividades. La política de infantería (barrenderos, conductores de autobuses urbanos y policías) define en buena medida a un alcalde. Tussam y Lipasam son ahora un mar plato para el alcalde que navega en minoría.

Espadas externaliza al jefe de un cuerpo con 1.100 agentes para que el contratado ejerza el cargo libre de ataduras. Un cuerpo bajo sospecha que necesita recuperar cuanto antes el crédito que nunca debió perder. La apuesta no siempre sale bien. Ocurre como con los obispos. Pero, al menos, la garantía de que el elegido no sea víctima de vicios de origen es notable. Después la curia ayudará o torpedeará al designado. Pero eso es otra historia. En la curia está la lepra, dice el Papa. Que también sufre lo suyo para hacer reformas.

La juerga policial

Carlos Navarro Antolín | 9 de mayo de 2016 a las 21:20

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Pocos alcaldes de España se libran de sufrir encontronazos con los cuerpos de la Policía Local. Los representantes sindicales toman como rehenes a los ciudadanos en las fiestas para hacer valer sus reivindicaciones. Es una práctica habitual que también han seguido bomberos y conductores urbanos. Una ciudad sin sus servicios de infantería es un caos. Ellos lo saben. Como saben que el político es víctima de su cortoplacismo. La paz social dura lo que duren las partidas para productividades. Monteseirín se hartó en sus últimos meses como alcalde e hizo lo que se hace cuando queda poco tiempo en el convento. Sentado en el suntuoso sillón de su despacho, se refirió directamente a los “gamberros” del sindicato mayoritario del cuerpo, entre otras lindezas. Zoido aguantó en silencio la estopa que recibía en cada Pleno y hasta alguna denuncia judicial, pero nunca elevó el tono. El video de la juerga de las policías locales (con la inestimable participación de una agente de la Guardia Civil, militar nunca se olvide) prueba hasta qué punto los cuerpos de seguridad tienen al enemigo dentro. Si el uniforme no se respeta y se usa en momentos de chanza y juerga, ocurre como el profesor que se sitúa al mismo nivel que el alumno y comparte una tarde de birras en la barra del instituto con el objetivo (complejo) de parecer próximo. La autoridad se resiente si se pierden las distancias mínimas. Los papeles se acaban confundiendo. Por mucho que los ayuntamientos, entre ellos el de Sevilla, se haya preocupado en hacer una campaña para mejorar la imagen de la Policía Local, no habría mejor publicidad que la de unos agentes serios en su comportamiento, amables en el trato con el ciudadano y eficaces en su servicio. Para eso se necesita tiempo y actitud. Sólo así se gana en credibilidad. El vídeo revelado por este periódico es una pulga más en el perro flaco de los cuerpos de la Policía Local cuya imagen se confunde demasiadas veces, para desgracia de muchos agentes anónimos, con la que proyectan unos sindicatos instalados en la reivindicación y abusadores de las presiones en fechas de trascendencia para las ciudades. Lo peor no es que haya cuerpos de la Policía Local bajo sospecha y con cuarenta miembros camino del juzgado, que los hay como ocurre en Sevilla. Lo peor es que te cojan de juerga en un autobús urbano en marcha con el uniforme oficial en unos tiempos en los que la autoridad de por sí está en crisis. La Dirección General de Tráfico siempre defiende que la distancia es la seguridad. Y las agentes parecieron por momentos protagonistas del emergente turismo de despedidas de solteras. Se situaron en el mismo nivel que quienes deben ser vigilados por ellas mismas las noches de los fines de semana en toda España.

-Pare usted ahí y sople.
-Y tú también.

Perdieron la distancia con una conducta poco ejemplar, dicho sea en los mismos términos que usó el Rey para referirse a su yerno. Y el yerno perdió el ducado de tanto mezclarse con trincones. Por parecer uno más.
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El futuro del PP sevillano

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2016 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
EL líder oficial del centro-derecha andaluz se debió quedar ojiplático en el desayuno celebrado el miércoles en Antares. Por momentos pareció encoger en el traje de raya diplomática. Pareció apretarle la corbata de Jueves Santo. ¡Con qué virulencia habían planteado ciertas preguntas algunos de los asistentes a la hora de escrutar el futuro del PP de Sevilla! Moreno Bonilla estaba en el club Antares, no vayan a creer algunos que se trataba de una asamblea de los astilleros en días de intifada de carreteras cortadas y neumáticos como teas. El público era de farolillos, de gente que trae puesto el desayuno y el traje azul, que eso de tomar pastas o bollería industrial dispara el colesterol. Un auditorio nada subversivo y con esa crueldad que es marca de la casa sevillana, sin el menor detalle de piedad para con el pato cojo, animal al que no se debe disparar porque está en retirada. ¡Cómo disparó el público contra esa suerte de pato cojo que es ahora el PP de Sevilla!

El moderador, Javier Caraballo, tuvo que resumir una serie de preguntas que cuestionaban cuándo desaparecerían las “camisas viejas” del PP hispalense. Cáspita, la derecha pidiendo la revolución en sus propias filas. En otras preguntas apretaron puyas mucho más afiladas. Ese mismo día todos los periódicos difundían una afirmación del presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus:“En diez meses me he reunido más con Juan Espadas que con el alcalde anterior en cuatro años”. Conviene aclarar que Rus no procede de las bases del Sindicato de Obreros del Campo, ni es compañero de Cañamero en la pandilla de los fines de semana.

Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma, por favor”) tuvo que echar mano del capote, sobre todo porque el presidente provincial, Juan Bueno, y el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido, estaban en el acto. Percibió en directo cómo se las gasta su propio electorado, cómo es esa Sevilla que a él mismo no le permite moverse a sus anchas en la estructura de su propio partido en la capital. Granada se le cae cuando no termina de controlar Sevilla, donde el partido sigue a la espera de la marcha de Zoido para rearmarse en la oposición y buscar un candidato con solvencia para 2019.

La virulencia de las preguntas, con los indirectamente aludidos allí presentes, fue todo un aldabonazo en las puertas de cuartel regional del malagueño, que sabe que sin apoyos en la plaza de Sevilla jamás podrá aspirar a un resultado que le permita siquiera soñar con el Palacio de San Telmo. El PP de Sevilla ha sido no hace mucho tiempo la tercera fuerza en la provincia, una posición que sólo ha mantenido en el País Vasco y en los años más duros para los partidos constitucionalistas. Los populares sevillanos llevan cinco años en caída y nadie es capaz de abrir un debate serio sobre la necesidad de exhibir “camisas nuevas” o, simplemente, menos gastadas, más allá de mensajes en las redes sociales que pudieran ser los brotes verdes, tímidos, de un tiempo nuevo. La única novedad en la estructura inmóvil del PP sevillano en el último año ha sido el ingreso de Virginia Pérez como coordinadora general.

El futuro del PP sevillano depende de la fecha de la dimisión de Zoido como edil para dedicarse al Congreso, de los objetivos que se haya marcado la coordinadora general para su propia trayectoria política, del grado de oposición a los cambios que ejerzan los rostros tradicionales del partido (Bueno, Sanz y Tarno) y, por supuesto, de la capacidad de tejemaneje de Arenas, siempre con un ojo en Génova, otro en Sevilla y cada vez menos en Almería. Por falta de ojos, que no de vista.

El electorado sigue dando avisos. El PP sevillano sestea confiado ahora en que Rajoy permanezca en la Moncloa y salve los muebles, una perspectiva conformista para un partido con vocación de gobierno. El líder malagueño comprobó en Antares cómo pasa Sevilla de agitar las palmas y olivos a buscar la cruz y los clavos. Aznar se dio cuenta en 2000 que se podía llegar a la Moncloa con mayoría absoluta y sin Andalucía. Pero no se puede alcanzar San Telmo sin la cruel Sevilla. Habrá que cambiar las camisas, lavarlas o zurcirlas.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
comitéPP

Un cambio repentino en el Cabildo Catedral

Carlos Navarro Antolín | 2 de mayo de 2016 a las 5:00

María Fernanda Morón de Castro
El Cabildo Catedral anunció en plena Feria la contratación de una nueva responsable para la conservación de los bienes muebles del templo metropolitano. Existe un arquitecto (Jaime Navarro) que cuida de la Catedral propiamente dicha, como existe una plaza para un experto dedicado en exclusiva a todos los enseres, desde la orfebrería a los bordados, pasando por los retablos y los libros corales. Lo extraño no sólo es que se anunciara tan importante cambio en Feria, cuando media ciudad vive entre lonas y la otra media hace lo imposible por no saber nada de cuestiones de albero. Lo llamativo es que la profesional de prestigio que se hacía cargo de los bienes muebles, María Fernanda Morón de Castro, ha durado un solo año en tales labores. Qué extraño, ¿verdad? Sabiendo como mide los tiempos la Iglesia, como cuida y analiza cualquier apuesta, resulta revelador que ese contrato no se haya prorrogado ni en una sola ocasión. Un año solamente en una institución tan ligada a la eternidad. ¿Qué ha ocurrido en la Catedral? Alfonso Jiménez y Teresa Laguna, miembros del anterior equipo, cuentan por lustros su dedicación a la Catedral. El deán, Teodoro León, decidió en su día renovar todo el organigrama de los tiempos del cardenal Amigo, un período en el que se forjó el modelo de gestión que permite la autofinanciación del templo, un esquema basado en el turismo, principal fuente de ingresos del principal monumento de la ciudad. La doctora Morón de Castro goza de un prestigio indudable, fue escogida exclusivamente por su currículum, no por compadreos ni por contactos con la curia. Dicen que sale de la Catedral al ser ya imposible trabajar con criterios profesionales. Para no poder hacer las cosas como se debe, mejor quedarse en la Universidad y cultivar la docencia y la investigación antes que enredarse en las miserias cotidianas del Cabildo. La vida interior de esta gran montaña hueca recuerda demasiadas veces a la de una hermandad, con egos rulando por las naves, fiscales de vocación frustrada y lagartos, demasiados lagartos. Los intelectuales acaban marchándose y acudiendo sólo el día de la salida de la cofradía. Un solo año es muy poco. Un comunicado en Feria es revelador. Alguien ha querido que el relevo tenga el mínimo eco. El deán, por cierto, es un brillante orador. Eso lo hace muy bien.