El futuro del PP sevillano

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2016 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
EL líder oficial del centro-derecha andaluz se debió quedar ojiplático en el desayuno celebrado el miércoles en Antares. Por momentos pareció encoger en el traje de raya diplomática. Pareció apretarle la corbata de Jueves Santo. ¡Con qué virulencia habían planteado ciertas preguntas algunos de los asistentes a la hora de escrutar el futuro del PP de Sevilla! Moreno Bonilla estaba en el club Antares, no vayan a creer algunos que se trataba de una asamblea de los astilleros en días de intifada de carreteras cortadas y neumáticos como teas. El público era de farolillos, de gente que trae puesto el desayuno y el traje azul, que eso de tomar pastas o bollería industrial dispara el colesterol. Un auditorio nada subversivo y con esa crueldad que es marca de la casa sevillana, sin el menor detalle de piedad para con el pato cojo, animal al que no se debe disparar porque está en retirada. ¡Cómo disparó el público contra esa suerte de pato cojo que es ahora el PP de Sevilla!

El moderador, Javier Caraballo, tuvo que resumir una serie de preguntas que cuestionaban cuándo desaparecerían las “camisas viejas” del PP hispalense. Cáspita, la derecha pidiendo la revolución en sus propias filas. En otras preguntas apretaron puyas mucho más afiladas. Ese mismo día todos los periódicos difundían una afirmación del presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus:“En diez meses me he reunido más con Juan Espadas que con el alcalde anterior en cuatro años”. Conviene aclarar que Rus no procede de las bases del Sindicato de Obreros del Campo, ni es compañero de Cañamero en la pandilla de los fines de semana.

Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma, por favor”) tuvo que echar mano del capote, sobre todo porque el presidente provincial, Juan Bueno, y el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido, estaban en el acto. Percibió en directo cómo se las gasta su propio electorado, cómo es esa Sevilla que a él mismo no le permite moverse a sus anchas en la estructura de su propio partido en la capital. Granada se le cae cuando no termina de controlar Sevilla, donde el partido sigue a la espera de la marcha de Zoido para rearmarse en la oposición y buscar un candidato con solvencia para 2019.

La virulencia de las preguntas, con los indirectamente aludidos allí presentes, fue todo un aldabonazo en las puertas de cuartel regional del malagueño, que sabe que sin apoyos en la plaza de Sevilla jamás podrá aspirar a un resultado que le permita siquiera soñar con el Palacio de San Telmo. El PP de Sevilla ha sido no hace mucho tiempo la tercera fuerza en la provincia, una posición que sólo ha mantenido en el País Vasco y en los años más duros para los partidos constitucionalistas. Los populares sevillanos llevan cinco años en caída y nadie es capaz de abrir un debate serio sobre la necesidad de exhibir “camisas nuevas” o, simplemente, menos gastadas, más allá de mensajes en las redes sociales que pudieran ser los brotes verdes, tímidos, de un tiempo nuevo. La única novedad en la estructura inmóvil del PP sevillano en el último año ha sido el ingreso de Virginia Pérez como coordinadora general.

El futuro del PP sevillano depende de la fecha de la dimisión de Zoido como edil para dedicarse al Congreso, de los objetivos que se haya marcado la coordinadora general para su propia trayectoria política, del grado de oposición a los cambios que ejerzan los rostros tradicionales del partido (Bueno, Sanz y Tarno) y, por supuesto, de la capacidad de tejemaneje de Arenas, siempre con un ojo en Génova, otro en Sevilla y cada vez menos en Almería. Por falta de ojos, que no de vista.

El electorado sigue dando avisos. El PP sevillano sestea confiado ahora en que Rajoy permanezca en la Moncloa y salve los muebles, una perspectiva conformista para un partido con vocación de gobierno. El líder malagueño comprobó en Antares cómo pasa Sevilla de agitar las palmas y olivos a buscar la cruz y los clavos. Aznar se dio cuenta en 2000 que se podía llegar a la Moncloa con mayoría absoluta y sin Andalucía. Pero no se puede alcanzar San Telmo sin la cruel Sevilla. Habrá que cambiar las camisas, lavarlas o zurcirlas.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
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Un cambio repentino en el Cabildo Catedral

Carlos Navarro Antolín | 2 de mayo de 2016 a las 5:00

María Fernanda Morón de Castro
El Cabildo Catedral anunció en plena Feria la contratación de una nueva responsable para la conservación de los bienes muebles del templo metropolitano. Existe un arquitecto (Jaime Navarro) que cuida de la Catedral propiamente dicha, como existe una plaza para un experto dedicado en exclusiva a todos los enseres, desde la orfebrería a los bordados, pasando por los retablos y los libros corales. Lo extraño no sólo es que se anunciara tan importante cambio en Feria, cuando media ciudad vive entre lonas y la otra media hace lo imposible por no saber nada de cuestiones de albero. Lo llamativo es que la profesional de prestigio que se hacía cargo de los bienes muebles, María Fernanda Morón de Castro, ha durado un solo año en tales labores. Qué extraño, ¿verdad? Sabiendo como mide los tiempos la Iglesia, como cuida y analiza cualquier apuesta, resulta revelador que ese contrato no se haya prorrogado ni en una sola ocasión. Un año solamente en una institución tan ligada a la eternidad. ¿Qué ha ocurrido en la Catedral? Alfonso Jiménez y Teresa Laguna, miembros del anterior equipo, cuentan por lustros su dedicación a la Catedral. El deán, Teodoro León, decidió en su día renovar todo el organigrama de los tiempos del cardenal Amigo, un período en el que se forjó el modelo de gestión que permite la autofinanciación del templo, un esquema basado en el turismo, principal fuente de ingresos del principal monumento de la ciudad. La doctora Morón de Castro goza de un prestigio indudable, fue escogida exclusivamente por su currículum, no por compadreos ni por contactos con la curia. Dicen que sale de la Catedral al ser ya imposible trabajar con criterios profesionales. Para no poder hacer las cosas como se debe, mejor quedarse en la Universidad y cultivar la docencia y la investigación antes que enredarse en las miserias cotidianas del Cabildo. La vida interior de esta gran montaña hueca recuerda demasiadas veces a la de una hermandad, con egos rulando por las naves, fiscales de vocación frustrada y lagartos, demasiados lagartos. Los intelectuales acaban marchándose y acudiendo sólo el día de la salida de la cofradía. Un solo año es muy poco. Un comunicado en Feria es revelador. Alguien ha querido que el relevo tenga el mínimo eco. El deán, por cierto, es un brillante orador. Eso lo hace muy bien.

Barranca, el frío de los independientes

Carlos Navarro Antolín | 1 de mayo de 2016 a las 5:00

Pleno extraordinario del Ayuntamiento.  Comparece José Barranca.
El aserto jurídico dice que quien puede lo más puede lo menos. En Sevilla funciona maravillosamente. Miren la Plaza de San Francisco: quien coloca una jaima, coloca también muebles botelleros o alargaderas eléctricas. Miren la Plaza de la Encarnación: quien levanta un corsé con forma de setas que ahoga la plaza, es capaz también de afear aún más un espacio urbano de traza histórica al montar un zoco de barriada periférica los días de Navidad. Miren las Atarazanas… O mejor no las miren, cierren los ojos para que no sufra el corazón.

Si Sevilla tiene un alcalde capaz de desbloquear en pocos meses la situación de los terrenos del Puerto, cultivar una relación fluida con los alcaldes de otras capitales de provincia andaluzas, incluidos los de ideología opuesta a la suya, y acabar a la primera con los problemas de seguridad de la Semana Santa, también debe ser capaz de gestionar con la diligencia debida asuntos mucho más fáciles de afrontar. Espadas se pirra por la macropolítica, la economía, la sostenibilidad, el medio ambiente, las sinergias y esa ristra de conceptos baúles donde siempre caben todos los proyectos, análisis y teorías sesudas sobre modelos de ciudad. Es un político modelo hoja de excel, lo cual puede ser estupendo, pero no debería descuidar ciertos detalles. La dimisión del Defensor del Ciudadano, José Barranca, era un episodio evitable. Este militar ha estado ejerciendo hasta esta semana como presidente de la comisión de sugerencias y reclamaciones porque así lo dicta el reglamento, que insta a sus miembros a continuar en sus puestos hasta que la nueva Corporación municipal efectúe los nuevos nombramientos. También dice la norma que el gobierno debe tener lista la nueva composición de la oficina del Defensor en los tres meses siguientes a la toma de posesión. A Espadas, está claro, se le han ido los plazos. Lleva más de diez meses en el gobierno y no ha hecho estos mínimos deberes de micropolítica, digámoslo así.

El alcalde no debe decir que Barranca sabía que en diciembre terminaba su labor al haber entregado el informe anual sobre su actividad como Defensor. Los correos electrónicos que se han cruzado entre el Defensor y la delegada de Participación Ciudadana hasta hace poco demuestran que eso no es así. La concejal de la que depende la oficina no tenía asumido, al menos, que a partir de enero había que considerar expirada la relación con Barranca. O el alcalde y Adela Castaño no se coordinan, o Espadas simplemente ha evitado cualquier contacto con este curtido militar para no soliviantar a sus aliados de la izquierda radical.

Costaba muy poco recibir a Barranca, agradecerle los servicios prestados desde una independencia fuera de toda duda y promover su sustitución en el Pleno. Si al alcalde le han fallado los sustitutos, si se le ha atascado la negociación del nombramiento del nuevo Defensor con los grupos políticos, al menos podía haber atendido, aunque fuera en privado, algunos de los requerimientos de quien ha demostrado que no era un vasallo del gobierno que lo promovió al cargo (Zoido), ni ha estado dispuesto a perpetuarse en un puesto en el que se cobra una dieta ínfima.

Así no se despide al Defensor. Por una mera cuestión de estilo. Las vallas están bien en puntos clave del callejero en la Semana Santa, pero no para dejar aislado a quien ya anunció hace tres años que, al final, pagaría la factura de su independencia. Ni el alcalde del PP lo llamó al dejar el gobierno –¡qué caro le salió al Defensor decirle al rey que estaba desnudo!–, ni el del PSOE al acceder al cargo, no vaya a ser que molestemos a la izquierda radical con un recibimiento institucional a quien se ha declarado de derechas. ¡Horror! Está claro que ser independiente lleva aparejado sentir frío polar.

Ordenen el Puerto, conecten Santa Justa por tranvía y reordenen la calle Mateos Gago, pero cuiden también a las personas. No sólo al alcalde de Málaga.

El clarinazo final del zoidismo

Carlos Navarro Antolín | 24 de abril de 2016 a las 5:00

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Sitúense. Finales de abril de 2015. La ciudad duerme la resaca de las fiestas mayores. En los brillantes sebagos del alcalde hay leves recuerdos de albero. Aún suena el eco del balance oficial de la Feria, que pregona un aumento de visitantes. Se trata de un éxito de perfil bajo que no sirve para cesar el debate reabierto sobre la seguridad en la Madrugada, una noche que quedó desarbolada en varios puntos del centro y con un intento absurdo del gobierno por anestesiar los efectos. La verdad de cuanto ocurrió (una cofradía literalmente arrollada y otra afectada) emergió con fuerza dejando en evidencia la bajada de guardia de los responsables públicos. En los pasillos del Ayuntamiento se piensa en clave electoral. Queda menos de un mes para que el gobierno con mayor apoyo de la historia de la democracia (20 concejales)se someta a la consideración de los ciudadanos. Zoido sabe que es imposible repetir el resultado. Todo gobierno sufre un desgaste mínimo. Gobernar es apostar, priorizar, tomar decisiones que benefician unos intereses y orillan otros. El PP estima que hay margen suficiente como para retener el gobierno. Además, la mayoría absoluta se ha abaratado de 17 a 16 concejales por la pérdida de población. Sólo un batacazo mandaría al centro-derecha a la oposición. Y hasta cabría especular con en el apoyo de Ciudadanos.

El teléfono suena en la Alcaldía. “Jefe, tenemos ya la última encuesta. Se ha hecho justo después de la Feria”. Se trata de un documento de 44 páginas basado en 400 entrevistas efectuadas entre el 19 de abril y el 4 de mayo con la coartada de obtener información de los ciudadanos para mejorar los servicios municipales. Los sondeos previos, similares al que comentamos, advertían ya un deterioro de la imagen del gobierno. Pero el último es ya un verdadero clarinazo que augura un cambio de pontificado, un giro radical al gobierno de la ciudad. Lo de menos es la opinión sobre los autobuses de Tussam, donde entonces reina la paz social gracias a uno de los escasos gerentes que funciona. La clave son las conclusiones del capítulo denominado La vida en Sevilla. No se pregunta por la intención de voto, lo cual hubiera sido tan burdo como reprobable, pero sí por la evolución de la ciudad en los últimos cuatro años, período de Zoido. Un 45,8% sentencia que Sevilla sigue igual. Y un 37,8% sentencia que la ciudad no ha mejorado en nada. Peor aún es que en los distritos Macarena, Norte y Este, los registros son malos o muy malos. Yeso es preocupante al concentrar el Este un porcentaje muy elevado del voto prestado a Zoido cuatro años antes. Sólo en el Centro, distrito poco poblado, obtiene el todavía alcalde un resultado favorable a sus intereses. El sondeo es el clarinazo final al que, por supuesto, se pone sordina interna. La verdad sobre la Madrugada emergió en horas. Aquel documento se quedó en el cajón, como las motas de albero en los sebago, recuerdos de los días felices. La encuesta no pregunta por España ni por Rajoy. El batacazo se produjo. El PP perdió 60.000 votos. El sondeo no se equivocó. Pero alguien dijo y sigue hoy pensando que la culpa fue de Rajoy. Los autobuses siguen funcionando. La Madrugada se ha arreglado. Y quién sabe si Rajoy, al final, hasta se salva. barometro2
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Rescoldos de una visita con silenciador

Carlos Navarro Antolín | 22 de abril de 2016 a las 5:00

FERIA.PEDRO SANCHEZ
“No, lo peor no fue que se nos avisara de la llegada del secretario general un día antes. Hicimos lo que pudimos, prepararle el encuentro con la presi en la caseta de la SER y la posterior visita a la de UGT. No está mal, ¿no? Te recuerdo que el aviso nos llegó la mañana del martes. Sí, ya sé que es un secretario general… Lo peor fue que cuando el hombre se bajó del coche junto a la portada y no había nadie para recibirle: ni de la Junta, ni del Ayuntamiento, ni del propio partido. Vamos, que si llega un poquito más temprano se cruza con el tío del hielo. Por eso me dicen que telefoneó a Gómez de Celis, que estaba por allí desde temprano por una reunión familiar y tardó dos minutos en llegar para que el hombre no fuera solo. A mí lo de Pedro Sánchez y Celis en Andalucía me recuerda cuando el Rey le preguntó a Suárez cuántos monárquicos había en España además de ellos dos. ¿Cuántos partidarios tiene Pedro Sánchez en Sevilla? Pues dos. Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y… el propio Pedro Sánchez cuando en Sevilla está. Tienes razón, por mucho que nos llevemos mal con el secretario general, por mucho que le tengamos retirados los embajadores, no deja de ser eso: el secretario general de nuestro partido. Ni un selfie de la presidenta con él en la Feria, ni un selfie del alcalde, ni una visita a la Caseta Municipal. Y encima le ponen un plato de sushi en el aperitivo de la foto para general guasa de las redes sociales, donde se dedicaron a ampliar las fotos para que se vieran con claridad las viandas japonesas. Te reconozco que la cosa no salió bien. Faltó la cortesía debida. Alguien del aparato regional pudo ir a esperarlo a Santa Justa para llegar juntos a la portada. No costaba nada. Tampoco nadie de la Junta ni del gobierno de la ciudad lo acompañó a la caseta de la UGT. ¿Qué trabajo costaba arroparle un poquito? Pero, claro, si no lo puede ver por aquí ni en pintura, ¿cómo se le va a querer ver en plena Feria? Lo peor no fue el sushi ni el vacío que se le hizo, lo peor fue que el silenciador fue un clamor. Y creo que de eso ninguno salimos bien parado. Ni el que tuvo la ocurrencia de poner sushi”.

Operación Manijero

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2016 a las 5:00

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EL evangelio apócrifo de la derecha andaluza dice que donde se reúnan dos o más arenistas, allí estará Arenas entre ellos. Ocurrió el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero, en una de las escasas calles del real que gozan de la sombra de los plataneros. En un partido donde no se mueve una brisa de rebeldía, donde el motor del tiovivo de los caballitos siempre lo maneja el mismo, donde nunca hay cambio de baraja sino meros cambios de estampas y donde cambian los collares sin que haya ladridos, resultó llamativo que un grupo de conocidos militantes de la formación se reunieran en ambiente festivo lanzando proclamas sobre el futuro, la únión y la ilusión a través de las vuvuzelas de las redes sociales.

Algo se mueve en el PP de Sevilla, pensamos algunos. Pero la fotografía es escrupulosamente fiel a la cita del evangelio apócrifo , que como tal no es de San Mateo, ni mucho menos de Mateo (Risqué), el jefe de prensa de Arenas. La fotografía está tomada en la caseta de Jaime Raynaud, un veterano del PP que hizo de anfitrión, que asumió las funciones del icono de prestigio y, nunca se olvide, que es un clásico del arenismo sevillano por mucho que Javié no haya estado alguna vez a la altura de su fidelidad.

Sigamos con la foto en la que no está Arenas en cuerpo, pero sí en alma. Está Felisa Panadero, subdelegada del Gobierno, íntima amiga de la hermana de Arenas. Están Patricia del Pozo y Macarena O´Neill, santas justas y rufina del arenismo. Del Pozo acompañó a Arenas a declarar ante el juez Ruz en la Audiencia Nacional a cuenta de la supuesta financiación irregular del PP. Raynaud, O´Neill, Del Pozo y Rafa Salas (que no está en la foto y que hoy ocupa sitio en la Cámara de Cuentas) son el cuarteto más fiel de Arenas de los últimos años en Sevilla. Del Ayuntamiento aparecen los ediles Evelia Rincón, embajadora de Arenas en el palomar, y Beltrán Pérez, único de los actuales concejales que puede aspirar a la portavocía del grupo político en condiciones normales, tan leal a Arenas como José Luis Martínez, alias Pepelu, al que Javié impuso en puesto de salida en la lista triunfante de 2011, y Rafael Belmonte, enlace de Virginia y Beltrán Pérez con diversos estamentos de la sociedad civil. Si Raynaud prestigia la foto, la camarlenga Virginia Pérez, coordinadora del PP de Sevilla, concede de facto la bendición del aparato, y el alcalde de Carmona, Julián Ávila, otorga el barniz de poder de la provincia. Horas después de la fotografía,el mismísimo delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, acudió a compartir la fiesta, como se aprecia en la segunda ilustración del miércoles.

La foto del jueves a mediodía fue una réplica de los que se quedaron fuera: el propio Zoido, el presidente provincial Juan Bueno, José Luis Sanz y Ricardo Tarno. Aunque la noche de ese jueves, Sanz y Beltrán Pérez –ya con menos público– compartieron velada junto al concejal Alberto Díaz… Juego de tronos, juego de casetas. Si alguien externo al actual grupo municipal tiene opciones de probar bocado fuerte en la capital por trayectoria, tradición orgánica y poder territorial (Tomares) es el senador Sanz, al que la Alcaldía de su municipio se le queda pequeña. La caballería tomareña relincha en el Aljarafe a la espera de bajar algún día (al trote, sin teleférico) hasta la capital cuando el zoidismo quede sellado.

Arenas no estaba pero se reunieron en su nombre. Arenas es el manijero. Como la caseta. Siempre a la sombra… del platanero.
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El milagro del PP

Carlos Navarro Antolín | 13 de abril de 2016 a las 22:40

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Después de la foto del agente tocándole la cara a Rato para ahormarle la entrada en el patrullero, algunos pensamos que el PP quedaba definitivamente tocado en las urnas, malherido en la cuneta de no saber explicar las medidas contra la crisis, varapaleado en la altiva convicción de que el pueblo sabría valorar que Rajoy ha sido quien nos ha librado del rescate en el tiempo de descuento, y ahogado en un tufo de corrupción donde por momentos parecía que ningún dirigente de Génova salía con respiración. Hemos visto al alcalde de Granada acostarse tras una noche feriante en Sevilla y despertarse detenido en su ciudad por un asunto urbanístico… El urbanismo de los años de las vacas gordas sigue generando investigados, antes imputados. Torres Hurtado, que fue delegado del Gobierno andaluz, ha sido para el PP una suerte de Celia Villalobos en versión masculina por aquello del exceso de campechanía, un carácter pasado de rosca. En la política secuestrada por el márquetin y condicionada por las estrategias para caer simpático y resultar cercano, el riesgo de meter el pinrel se dispara si el político en cuestión hace gala de un perfil en el que parece de todo menos un político. No se puede ser gracioso y ocurrente todos los días. O se es un gestor y se parece un gestor, o no, que diría Rajoy. Aquí caen los perfiles sesudos (Rato), los simpaticones (Torres Hurado) y los duros (Bárcenas). No se libran ni algunos ministros (Soria) en apuros por los papeles de Panamá. En este panorama resulta un milagro que el PP siga dando cerca de 130 diputados en las encuestas de cara a la repetición de las generales. Claro que la cosa cambia si se trata del PP andaluz, necesitado de una refundación desde el enésimo batacazo de Arenas. Tal vez ocurra que la corrupción está amortizada y convertida en espectáculo. Estamos demasiado acostumbrados a los amaneceres de registros policiales en los despachos de las instituciones. Ocurre con el PSOE en Andalucía. Y con el PP en España. Los pasados de rosca somos quizás los electores, con la capacidad de sorpresa agotada y las pinzas siempre dispuestas para apretarnos la nariz el día de las votaciones. La culpa es de las vacas. Que eran muy gordas. El sobrepeso se acaba pagando. Siempre. Lo dice la sevillana: “Por una mala partía, los jueces me condenaron”. Y para estar condenado hoy basta la mano que empuja al político a entrar en el coche policial, el registro de la sede o el paseíllo por el juzgado. Y te siguen votando aquí y allí.

Del ausente y los presentes en el balcón macareno

Carlos Navarro Antolín | 11 de abril de 2016 a las 5:00

COSPEDAL PRESENTA A ZOIDO EN FORUM EUROPA EN SEVILLA
Con las pijotas metidas en harina a punto de ingresar en el perol por la vía de las urgencias que nunca se colapsan, que son las del pescao el Lunes del alumbrao y no las del Virgen del Rocío, el personal aún se sigue preguntando por el ausente en el balcón de la Macarena la pasada Madrugada. Sí, por el ausente… Y por los presentes. ¡Qué cantidad de presentes, Dios de mi vida! ¿Cuántos trajo el ministro Catalá a mangar loseta del balcón macareno otro año más? Dicen que veintidós. Otros que dieciséis. Alguno afirma que la cosa fue de veintena. Las cuentas salen según se mire si Cospedal y Zoido, con sus respectivos acompañantes, computan o no en el séquito ministerial pepero. Pero vayamos al grano:¡Lo bien construido que está ese balcón! Estoy deseando ver la ITE del balcón de la Macarena. Estoy viendo al arquitecto:“Divino, el balcón está divino. Aguanta todos los pájaros. Manolo García lo tiene como tiene la hermandad, en perfecto estado de revista”. De los presentes ya lo hemos dicho todo. O casi. Porque algunos no se han enterado de que su cofradía ya se recogió. O de que están en funciones. Yninguno, pero ninguno, se enteró de que no eran precisamente días de revolotear en los balcones de la vanidad. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se ha pasado cinco días en Sevilla, cinco, de vacaciones, con Zoido de cicerone abriéndole puertas, balcones y pregones taurinos. El ministro de Justicia ya estuvo el año pasado en ese mismo balcón y alguien debió haberle explicado la diferencia entre el uso y el abuso. Yo no sé si Arenas (el ausente) no estuvo en el balcón porque, siendo veterano macareno, intuyó que no era conveniente poner en un aprieto a Manolo García, o porque verdaderamente dedicó el Jueves Santo a una jornada de convivencia en su finca de Olvera con el mismísimo presidente Rajoy, que dicen que es lo que hizo. En el PP aún están esperando que Cospedal, cinco días en Sevilla como cinco soles, aprovechara un ratito para comparecer junto al lider regional con cualquier pretexto y cumplir así con el partido. Del hotel Doña María a la sede regional hay un bonito paseo. Pero está claro que vino a Sevilla para cofradías y toros, como los turistas de los 60:sol y playa.

El sufrido Cervantes

Carlos Navarro Antolín | 10 de abril de 2016 a las 5:00

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Cervantes es un cine. Como Blas es una parada de Metro para las nuevas generaciones. “Me bajo en Blas”, dice el sevillano bisoño. “Me quedo en Sol”, anuncia el madrileño que está en Madrid, que no es lo mismo ser madrileño que vivir en Madrid, como no es lo mismo ser de la Quinta que estar apuntado en la Quinta Angustia. La muerte no es el olvido, es el monosílabo. “Me bajo en Blas”. El Metro se detuvo y el Partido Andalucista se hundió. Cervantes es eso: un cine, una calle donde ver el caballo de la Lanzada, un trozo del cartel de Ricardo Suárez empeñado en recordar que hace 400 años murió el autor de las Novelas Ejemplares en la ciudad donde hay tela de ejemplares, más ejemplares que vallas pone un socialista en Semana Santa.

Cervantes también es un monumento junto a la cárcel donde penó el escritor por cuestiones de pecunio. Un monumento de Sebastián Santos Rojas. Sufrió Cervantes en la cárcel que hoy –ironías del destino– es un banco. Sufre en el bronce de su memoria, convertido en la trastienda de una caseta donde se almacenan las bebidas a la espera de gaznates. Pocas cosas hay en Sevilla más feas que la trasera de una caseta con rendijas que dejan ver los cartones y plásticos de las provisiones. Y sufre siendo vecino de los contenedores donde van a morir los residuos de la ciudad monumental. El monumento de Cervantes está relegado a una estética de almacén, a servir de poyete de vasos de madrugada alta. Hasta sus ojos han servido de cenicero en más de una ocasión. Las palmeras que lo abrigan recrean el ambiente carcelario de Argel. Todo es sufrir.

400 años hace que murió. Y no hay procesión extraordinaria en su recuerdo. Ni cartel que lo rescate del olvido. Ya no está Márquez Villanueva para evocarle desde los Estados Unidos. ¿Qué fue de aquellos capítulos escogidos del Quijote que Andrés Amorós, hermano del Silencio como Pacheco, suegro de Cervantes, compiló para su distribución en los Paradores? Cervantes no tiene un Moeckel que cuide su piel de bronce. Está ahí, hierático, maltratado, efigie que ve pasar los días con indiferencia, dispuesto siempre a ser el nido de palomas errantes. Está ahí como tantas cosas están en Sevilla sin que nadie se pregunte quién es, quién lo puso y por qué. Sevilla tiene un especial arte en mantener cosas de las que ignora su significado o finalidad. Es como la máquina limpiabotas del Labradores, que hace años que no expide crema negra ni marrón, pero está ahí; el cepillo funciona, pero nadie se pregunta por qué no se activan todas sus funciones. Los preciosos azulejos que recuerdan los lugares donde se desarrolla la obra cervantina son como los documentales de La 2. Todo el mundo habla de ellos, pero los chares cantan que casi nadie los ve. Los chares son los pájaros chivatos de la audiencia. ¿Quién es Blas? Una parada de Metro. ¿Quién es Cervantes? Un cine. ¿Donde dejo las cajas de botellines y gaseosas? En la trastienda de la ciudad, donde Sevilla es el Diógenes que todo lo guarda. Yalarga así el sufrimiento de quien penó en esta ciudad.

La máquina cepilla pero no dispensa crema. Prestaciones recortadas. Cervantes vigila la carga y descarga, acoge a las palomas, sirve de mesa por las noches y aupa a los niños en Semana Santa. Si otra ciudad pudiera presumir de una vinculación tan intensa con Cervantes, anda que se le iba a escapar el toro vivo. Pero con Sevilla hemos topado. Me bajo en Blas, que deja cerca de la Feria.