El enroque del lince

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2015 a las 5:00

JAVIER ARENAS DEFIENDE LAS RECETAS DEL PP FRENTE A LAS DE GRECIA
EL lince reduce los límites del coto. Se enroca en el Senado para proteger la pieza del rey que representa su particular futuro. En 2004 ya estaba celebrando la presidencia del Congreso de los Diputados cuando aquellos atentados del 11-M pegaron el siniestro volantazo a la Historia de España que catapultó al tío de la ceja arqueada a los salones de la Moncloa. Comenzó así, ironías del destino, el lento declive del PSOE que se ha quedado hoy con 90 diputados y frente a su particular abismo. Arenas se va de las Cinco Llagas, de su querido Parlamento Andaluz. Lo comunica la tarde plomiza de un 30 de diciembre en que hay discurso oficial de la presidenta. No hay puntada sin hilo en sus maniobras, distinto es que al final confeccione una prenda. Caracoleó cual Onésimo de la política yendo de cuatro por Almería en el último minuto. Se quedó fuera de las listas de las generales, que Moreno aprovechó para castigar a Celia Villalobos (¡Qué tarde de gritos soportó Juanma por teléfono! ¡Qué señora!) y librarse de Carlos Rojas. Y en el mullido sofá de casa dejó al onubense Matías Conde y al gaditano Aurelio Romero.

La chacha ha salido respondona. Moreno Bonilla quiere mandar. Y que se perciba su mando. Otra cosa son los resultados electorales, donde está más próximo al pésame que a la palmadita de ánimo. Al malagueño sólo se le resiste la aldea del PP sevillano, un ejército vencido, sin vocación de victoria, donde Arenas conserva la guardia pretoriana que confía en que Javié coja el AVE de los viernes como nuevo presidente del Senado y, como en los grandes años de ministro protegido por Ana Botella, convoque reuniones sabatinas para seguir mangoneando en el cortijo hispalense, para mover concejales como alfiles y militantes de base como peones.

El lince se mueve bien por el bar del Palace. Madrid y Almería siempre le han dado más afecto que la esquiva Sevilla. Cualquier arenólogo sabe que este viejo modisto de la política usa dedal de protección y sabe pegar alfilerazos a quienes considera que le han fallado. Ycomo buen lince es especie en extinción en una política de perfiles cada día más planos. Y a Javié se le puede echar la culpa de casi todo en el PP andaluz, menos de ser inocuo o blandito.

La camarlenga pone límites a Zoido

Carlos Navarro Antolín | 29 de diciembre de 2015 a las 5:00

Juan Ribero interviene en la junta directiva del PP
PIDE pista. Exhibe ambición. No disimula cierto tono de mando. La camarlenga del PP de Sevilla, Virginia Pérez, centró ayer los comentarios posteriores a la junta directiva provincial, celebrada a puerta cerrada en los salones de un hotel de Triana, sólo abierta unos minutos a los informadores profesionales con ocasión de las intervenciones del presidente provincial, Juan Bueno, el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido y Virginia Pérez, coordinadora general, para la lectura del informe de gestión. Pérez está bautizada en los corrillos como la camarlenga porque por mucho que se le considere como secretaria general de partido en Sevilla, oficialmente ni lo es ni puede serlo aún, pues los estatutos de Génova se lo impiden al no formar parte del comité ejecutivo. Pero eso quizás sea lo de menos. Pura cuestión formal. Todo indica que en el próximo congreso provincial será, cuando menos, secretaria general con todos los galones. O incluso presidenta. Su intervención interesante de verdad, tuvo lugar en el tramo vedado a los periodistas. Fue una suerte de combinación de defensa preventiva (ante los evidentes malos resultados electorales en la circunscripción hispalense) y un intento por marcar líneas de futuro sacando pecho y mostrando hasta un punto de autoridad (donde dejó ver sus objetivos). Su intervención fue anunciada por la melodía del partido, hasta ahora reservada para los grandes mítines: “Si no fuera porque esto es una junta directiva provincial, igual me creía hasta alguien importante”, bromeó quien ayer pisó con fuerza, con mucha fuerza. Nunca se olvide que esta diputada provincial está consagrada al partido, dicen que no conoce el concepto de calidad de vida. Y eso, en la política actual, es todo un valor, pues no son muchos los decididos a imprimir un ritmo de trabajo muy elevado.

La camarlenga se congratuló por la organización de la campaña electoral y felicitó pública y personalmente a muchos de sus colaboradores. Es curioso: en el PP sevillano hay unanimidad en que la campaña de los 20.000 polvorones y las 5.000 panderetas repartidos por la capital y los pueblos ha sido buena. Yse pondera muy al alza el grado de participación de los chicos de Nuevas Generaciones, los mismos que se han quejado durante cuatro años de la poca atención recibida del gobierno de Zoido.

Virginia Pérez reveló que en octubre manejaba una encuesta en la que el PP de Sevilla sólo obtenía dos diputados, al igual que Podemos, frente a seis del PSOE. Advirtió que entonces se corría un serio riesgo de quedar relegados a tercera fuerza política en la provincia. Y aquí viene la defensa de su gestión, el momento preciso en que la Pérez aparece como una emergente Super-Virginia, pues en sus meses de trabajo (del verano hasta hoy)habría logrado consolidar al PP como segunda fuerza con, al menos, tres diputados. La revelación del sondeo electoral interno la introdujo de la siguiente forma: “Como estamos en familia, os voy a contar los datos de una encuesta de octubre, aunque alguien de la familia vaya corriendo a contárselo a un periodista curioso”. Curioso, lo que se dice curioso, fue que al agradecer el trabajo de campaña de muchos militantes, cuando se refirió a José Miguel Luque (jefe de gabinete de Zoido) y a Juan de la Rosa, vicesecretario de Organización, hizo una apostilla: “Nos hemos sobrellevado lo mejor que hemos podido”. ¿Tensiones entre el grupo municipal y el aparato provincial durante la campaña? Tal vez se halle una respuesta clara si se atiende a otra referencia del discurso de la camarlenga, sobre todo cuando dibujó el futuro deseado para su partido, un PP sevillano basado en “mucha gente, en equipos y que abandone los personalismos”. Dicho en lenguaje de redes sociales:¡Zasca a Zoido! El ex alcalde, que estaba en ese momento tomando notas en la mesa presidencial, apretó los labios en un gesto que es marca de su casa civil. Su reacción demostró que había recibido el fuego amigo. ¿Quién puede encarnar un perfil personalista en el PP de Sevilla de hoy? ¿Quién tiene marca personal sobrada en el PP de Sevilla de hoy? Sólo Zoido. La camarlenga y el ex alcalde no se llevan bien. Ya es público. Zoido se empeña en presumir de una victoria en la capital, una satisfacción que casi nadie comparte en el partido. De hecho, ninguno de los muchos intervinientes de ayer lo felicitó por una interpretación tan legítima como interesada de los resultados del 20-D en la capital. La camarlenga ya le ha puesto límites a quien fuera durante un par de años la incontestable referencia del PP en el Sur de España. No quiere personalismos, añora un PP anterior a Zoido donde no había un líder definido, ni una marca rotunda.

El presidente de Nuevas Generaciones en Sevilla, Javier Portero, planteó el interesante debate sobre cómo recuperar el voto joven que se ha ido hacia Podemos y Ciudadanos. El veterano Felipe Rodríguez Melgarejo pidió la palabra. Justo antes de empezar a hablar, el diputado Ricardo Tarno hizo una pequeña broma sobre la anticipación con la que Melgarejo había solicitado un turno de intervención, a lo que el aludido replicó rotundo: “Lo que voy a decir no es para bromas. Ni la situación de España es para bromas”. Melgarejo ve al PP de Sevilla “complaciente” y acomodado en el “aquí no ha pasado nada”. Tildó de errores del PP nacional la posición mantenida en asuntos como el aborto, Bolinaga, la cuestión catalana, etcétera. Pidió que la junta directiva provincial propusiera una reforma de la ley para que las elecciones generales tengan una segunda vuelta que asegure un gobierno estable, una petición que no se pudo formalizar al no estar en el orden del día.

De las restantes intervenciones llamó la atención la de un militante que se remontó al siglo XVIII para hablar de las izquierdas (que agitan con los sentimientos) y las derechas (que se basan en la razón), pidiendo más “democracia interna”; la del secretario general del Distrito Norte, que agradeció la labor de las Nuevas Generaciones, y la del edil Ignacio Flores, que valoró el trabajo de los distritos.

Destacó una cifra:el PP sevillano tuvo 300 interventores menos en las pasadas elecciones. Y dos presencias:Ignacio Díaz Bernal, sentado en primera fila, y Paloma Hoyos, al final, de pie. Ambos son del círculo íntimo del líder regional Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”). Entre las ausencias destacadas, el senador electo José Luis Sanz, alcalde de Tomares, y Javier Arenas, quien ayer, por cierto, cumplía años.

El valor añadido de nuestras ratas

Carlos Navarro Antolín | 27 de diciembre de 2015 a las 5:00

ratas
SEVILLA tiene tal vocación en perpetuar lo efímero, en detener el tiempo para convertir el aire en piedra, y en hacer de lo prosaico una genial poesía de ocurrencia, que sólo aquí, y sólo aquí, ocurre que una rata sale de un bar ante la clientela asustada y el dueño, mientras pasa la bayeta por la barra con toda naturalidad, proclama: “¡No se alarmen por favor, que la tengo dada de alta!” Las ratas en Sevilla cotizan. Y los ratas se pasean con sus agendas bajo el brazo, de Tetuán a Velázquez y de Velázquez a Tetuán con toda tranquilidad. Bueno, con toda la tranquilidad que permiten los niños cazafirmas. Las ratas posan para el fotógrafo como meninas, con toda calma, sabedoras de que nada, ni nadie, las va a echar de un paraíso ganado a pulso. Ratas impunes, trepadoras cada una en su orden, sin madriguera fija. Están en el Paseo Juan Carlos I cada tarde de este invierno sin abrigos ni bufandas, de estos días que invitan más a la cerveza que al oloroso. Están como toros en la dehesa, dueñas de su jurisdicción, como tertulianas peleonas, presumiendo de territorio conquistado con el estandarte clavado de sus inmundicias. Las ratas son las muñidoras de la cochambre. El buitre carroñero aguarda con paciencia la muerte del mamífero. Y la asamblea de ratas anuncia la presencia de desperdicios, suciedad, agua estanca, lugar perdido por la civilización. No huyen ante la presencia de las cámaras, se quedan clavadas al terreno con la dignidad de un presidente abofeteado. Estas ratas han perdido el respeto a las personas. O será que están dadas de alta. No habitan callejones, sino la ribera del río. Y si antes salían disparadas, fugaces, asustadas ante la mera luz del día, ahora se han vuelto fijas, de plantilla, gracias a esa capacidad que tiene la ciudad de convertir el olor de la caca de caballo en fragancia asociada al gótico de la Catedral, patrimonio inmaterial lo llaman. Estas ratas son parte de un paisaje ligado a la caída de la tarde de la ciudad indolente, de belleza en retirada y casco histórico franquiciado. Unos tienen puestas de sol o cambios de guardia, norias gigantes o plazas mayores de ensueño, grandes almacenes de lujo o teatros de ópera de Sisí Emperatriz, nosotros tenemos ratas que se dejan fotografiar en la ciudad que tiene eje con Málaga, pero ningún hermanamiento a la vista con Hamelín. A falta de linces, tenemos ratas en horario laborable. Que para eso tienen hasta convenio colectivo.

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Las vacantes de Espadas
El alcalde tranquilo, el profesional moderado, el político plano y que no genera ruido. Juan Espadas mantiene vacante la perla del organigrama de las empresas municipales: la gerencia de Emasesa. La compañía metropolitana tira por ahora sin problemas gracias a Antonio Díaz, un profesional de la casa de reconocida solvencia y estilo exquisito al que se le han ampliado competencias para hacerle más cómoda la toma de decisiones. Pero no hay nadie que quiera ser gerente por 60.000 euros anuales, el tope fijado por error por el propio Espadas. También está vacante la gerencia del Instituto del Taxi. Y se encuentran pendientes de renovación los cargos de Defensor de la Ciudadanía, donde José Barranca sigue de forma interina al servicio de la ciudad, y el de director gerente de la Fundación Jiménez Becerril, donde Jesús de la Lama sigue acumulando trienios desde los tiempos de Monteseirín. Por cierto, en la web de la fundación sigue como presidente Juan Ignacio Zoido como alcalde de Sevilla.

En el Restaurante Abades Sevilla. Acto de presentación de la candidatura del PP de Sevilla a las elecciones generales, en el que participan el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno; el candidato número uno, Juan Ignacio Zoido, y el presidente del PP de
Sevilla, siempre falla Sevilla
El veterano militante cordobés Ricardo Rojas se levantó en el comité ejecutivo regional del lunes y puso el dedo en la llaga. El PSOE ha sacado al PP una ventaja de 120.000 votos en las elecciones generales, de los que 95.000 son de la circunscripción de Sevilla. El 80% de la diferencia que el PSOE saca al PP en la región se debe a la provincia de Sevilla, agujero negro del centro-derecha andaluz. Virginia Pérez, camarlenga del PP hispalense, le replicó que en Sevilla se ha crecido un 13% y en Málaga, por ejemplo, los apoyos al partido de la gaviota han bajado un 20%. ¿Será Moreno Bonilla el que va difundiendo por ahí que Sevilla siempre falla? Los datos objetivos le dan la razón. Y a todo esto, Zoido presumiendo de ser el ganador en la capital. Hey, no vayas presumiendo por ahí… Rojas detuvo el picú de la fiesta zoidiana.

Tercera dimisión en el PP en menos de seis meses

Carlos Navarro Antolín | 22 de diciembre de 2015 a las 5:00

: Sevilla : 30 SEV (Caja Negra
LO peor no es que un concejal se vaya porque su partido no ha conseguido el objetivo primordial: lograr el poder. Hubo varios concejales que se marcharon poco a poco, con la lenta velocidad a la que sale una cofradía de ruan con escasas parejas de nazarenos, cuando Soledad Becerril perdió el bastón de alcaldesa en 1999. Nada nuevo bajo el sol (del Plantinar). Lo peor no es que cunda el desánimo cuando se dilapida el mayor crédito político que ha logrado un político del centro-derecha en el Sur de España. Lo peor no es que el partido no acierte a levantar no ya la cabeza, sino las cervicales, en el contexto regional, ni que toda la estructura de poder nacional se sitúe en tenguerengue desde la noche del domingo, cuando nos acostamos sin saber quién dormirá en las Marismillas para escaparse del próximo debate (¿A dónde estaré, Dios mío, la próxima primavera?, cantan a Rajoy Los Romeros de la Puebla). Lo peor es que un político no cumpla la palabra dada, no recuerde una mínima declaración de intenciones escrita en la tarjeta de presentación escondida en el ramo de flores de cortesía. “Tengo claro que dejo todas las obras cuando sea concejal”, dijo en abril el arquitecto José Luis Vargas, fichaje estrella de Juan Ignacio Zoido en la lista electoral del pasado mayo. Eso proclamó al trascender en este periódico que la Gerencia de Urbanismo, presidida aún por el propio Zoido, había paralizado la obra de rehabilitación de la casa catalogada de la calle San Fernando, donde está prevista la apertura del Hard Rock Café, por falta de los preceptivos permisos legales. Vargas tomó posesión como concejal, ay fue en la oposición, y se olvidó de cumplir la palabra dada. No dejó los proyectos. Y comenzaron los problemas, sobre todo porque Zoido, ay de nuevo, lo metió como representante del Grupo Popular nada menos que en el Consejo de Gobierno y en la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo. Lo tenía “claro”, pero la claridad es un concepto tan difuso, tan relativo, tan subjetivo, que lejos de olvidar los proyectos, se sentó en la mesa que se debatía sobre ellos, por mucho que se saliera de la sala en las votaciones.

–¿Qué es la claridad?
–¿Y tú me lo preguntas?

Vargas anunció ayer su dimisión en la reunión del Grupo Popular convocada para preparar el próximo Pleno. “Esperad, que José Luis os quiere decir algo”, advirtió un Zoido con la resaca emocional de una noche de escrutinio vivida en la sede provincial a puerta cerrada, lejos del líder regional, con el que se lleva bien para las fotos, pero mal para la melva. Vargas entonó el adiós alegando “motivos personales”. En la puerta estaba ya el recambio que todos habían podido saludar minutos antes:la combativa Evelia Rincón, especializada en la fiscalización de los gobiernos socialistas del tardoalfredismo.

A Vargas lo echan del palomar los expedientes del Hard Rock Café, sus continuas visitas al servicio de licencias para acelerar los permisos en su notoria doble condición de edil y arquitecto del proyecto, las denuncias de los vecinos al proyecto, la intervención del Defensor del Pueblo Andaluz y las críticas de reconocidos expertos en patrimonio a la reforma planteada en un inmueble de alto valor.
Cuando Zoido se presentó a la Alcaldía en 2007 tenía muy claro que la parcela de Urbanismo sería para alguien que no guardara la más mínima relación con los asuntos inmobiliarios. No gobernó, se reservó el nombre. Cuando en 2011 bebió del cáliz de la rotunda victoria, concedió la codiciada Gerencia al funcionario Maximiliano Vílchez, al que es cierto que no se lo conoció jamás ninguna confusión de intereses en cuatro años, ni tampoco grandes logros, más allá de poner de los nervios sin pretenderlo a Curro Pérez, que esperaba devorar él solito el gran pastel de la Delegación de Urbanismo y se quedó con la pobre piruleta del distrito Triana. Del urbanismo bajo sospecha del PA se pasó al urbanismo plano del PP. Zoido cambió de criterio en 2015 y confió los asuntos del ladrillo a un arquitecto con demasiados proyectos en curso. Se fue Fley y se acaba de marchar Landa, estrellas de 2011, y ahora se apaga la estrella de 2015.

En el PP hay quienes sienten bastante alivio porque temían nuevas revelaciones en las próximas fechas. Digamos que han sido “motivos personales”, tupido velo del que abusan los políticos. Que parezca un accidente. Y que haya café para todos. Pero que sea del Hard Rock, por supuesto. Y que siga la música. Tres en seis meses. Tanta claridad, confunde.

La cabra aguanta

Carlos Navarro Antolín | 21 de diciembre de 2015 a las 5:00

SEVILLA 15/16
LAS primeras generales sin Alfonso Guerra de cabeza de lista por Sevilla. El PSOE puso a un tal Pradas en los carteles y se cumplió la profecía del viejo zorro del socialismo español: los socialistas vencen en la circunscripción sevillana incluso si se presentan a una cabra. Pradas es un hombre de la absoluta confianza de Susana Díaz, un tentáculo útil y eficiente para la presidenta andaluza en la Carrera de San Jerónimo, donde los socialistas entrarán en complejos equilibrios internos a la hora más que previsible de entenderse con la amistades peligrosas de Podemos. Pradas es un político de perfil local y gris, un color nada despreciable en política. Del gris se sabe mucho en el PSOE andaluz, donde el político más gris de su historia, Manuel Chaves, mantiene el récord de permanencia en el gobierno. Pradas es gris en un PSOE dividido y al ralentí (con el brusco acelerón del debate cara a cara), que no está muerto aunque estaban redactándole el obituario con las israelitas. Y ese tono gris le ha bastado para conseguir una victoria digna, si se trata de hacer un análisis de los resultados en la circunscripción sevillana.

El bipartidismo se resquebraja en España, pero se robustece la vieja teoría del rumiante que siempre sale victorioso en el Sur si lleva en el lomo el hierro fundido del puño y la rosa. Después de Guerra, el gris. Pero siempre la victoria. Sevilla no deja al PSOE, como no dejó al rey sabio. El voto rural es del PSOE en el tablero de ajedrez alfonsino hasta tal punto que la derecha sociológica vota socialista en esta provincia española (incluso en toda Andalucía), mientras que Podemos recibe el sufragio puro y duro de la izquierda, con el añadido de los obsesionados por dar una patada al avispero, y el electorado expulsa al hasta ahora único representante por IU en el Congreso de los Diputados. Los votantes han sido cicateros con Ciudadanos en Sevilla (Pinocho en las encuestas)y crueles como niños con el viejo PCE.

Sevilla sigue siendo fiel al PSOE del tardoguerrismo gracias a los pueblos, por mucho que se deja más de cien mil votos después de estos cuatro años, que se los deja. Yel PP pierde aún más:más de 150.000 sufragios, por lo que se queda muy lejos de la marca cosechada hace cuatro años la noche de la mayoría absoluta de Rajoy. Hagan la cuenta: el bipartidismo pierde más de 250.000 votos en la provincia sevillana. El codazo de Podemos para coger sitio en el banco sevillano es notable, donde tendrá dos diputados. Y los naranjitos dos actas, entre las que figura la de Virginia Salmerón, a la que han machacado en las redes sociales con el vídeo de una entrevista en la que mostraba una frívola indecisión.

Si el PSOE colocó a un desconocido como cabeza de cartel por la circunscripción más roja de España, el PP tiró de un alcalde orillado del poder municipal: Juan Ignacio Zoido. El ex alcalde de Sevilla ha encabezado una lista que pasa de cinco a tres diputados. No es una hecatombe, pero sí es un registro pobre para un PP sevillano eternamente necesitado de una renovación, y cómodamente instalado en la mediocridad cada vez que suena el tam-tam electoral en la provincia de Sevilla. Zoido sí ha conseguido, al menos, ser la lista más votada en la capital, con doce mil votos por encima de los socialistas, y casi 38.000 sufragios por encima de Podemos.

La marca Zoido, al menos en la capital, resiste estas elecciones generales pese al desastre de las últimas municipales, cuando se dejó 60.000 votos tras una gestión de cuatro años caracterizada por el tono plano. El político del PP, que durante dos años fue el estandarte de su partido en el Sur de España, hasta el punto de ser alzado a la presidencia de la FEMP y de su propia formación en Andalucía, conserva la vitola de liderar la lista más votada en la capital, un mérito al que, al menos, podrá sacarle jugo en las reuniones de consumo interno. Incluso tal vez le sirva para alargar todo lo que pueda su condición de líder de la oposición en el Ayuntamiento de Sevilla, siempre y cuando el PPno apruebe un catalogo de incompatibilidades.

Los populares vuelven a ser la fuerza más votada en Espartinas, el bastión aljarafeño que perdieron en las últimas municipales en favor de Ciudadanos, cuyo alcalde ha tenido que dimitir en plena campaña electoral al resultar imputado. Y siguen incontestables en Tomares, donde su alcalde, José Luis Sanz, ha sacado el acta como senador, tal como estaba previsto. Pero los pueblos son del PSOE en una suerte de presunción de victoria mientras no se demuestre lo contrario. Después de Franco, las instituciones. Después de Guerra, la cabra.
ELECCIONES. ZOIDO VOTANDO

Un alcalde muy pío y de orden

Carlos Navarro Antolín | 13 de diciembre de 2015 a las 5:00

Catedral.Procesión de la espada que porta el alcalde de Sevilla
EL alcalde adornando banderines de la Policía Nacional en la Plaza de España. El alcalde en la presidencia de la jura de bandera de civiles en una Plaza Nueva con decorado castrense. El alcalde en la Plaza de San Pedro de Roma, en una canonización junto a señoras de mantilla y al emperifollado embajador español ante la Santa Sede. El alcalde en la función votiva en San Julián. El alcalde con vara ante el palio de la Hiniesta en una de las tropecientas mil procesiones extraordinarias que no hay prelado que las regule. El alcalde en el camarín de la Macarena en un acto íntimo, donde las esposas de los escasos asistentes son invitadas después a presenciar las delicadas labores del vestidor y sus camareras. El alcalde de visita privada al monasterio de las Hermanas de la Cruz. El alcalde con la espada de San Fernando, previa lectura pública del texto donde se habla de la expulsión del “agareno”, un texto que no pasaría el control de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo. El alcalde de chaqué en la Virgen de los Reyes y de chaqué en el Corpus.

¿Pero no decía Juan Espadas que había que modular (verbo hábil que usan todos los políticos para no decir lo que realmente quieren decir) la presencia del Ayuntamiento en los actos religiosos? Este alcalde nos ha salido muy pío. Tremendamente pío. El PP de Sevilla ya tiene su camarlenga, que es Virginia Pérez. Y la Castreño, más que una primera teniente de alcalde, parece una secretaria del pequeño vaticano hispalense. Con Espadas puede estar tranquila la Conferencia Episcopal: el concordato no está en peligro. Con la Iglesia ha aplicado aquello tan viejo de Lampedusa. Ha quitado dos o tres concejales del PP de los festejos de abono (Virgen de los Reyes y Corpus) para que todo siga exactamente igual. Encima ha puesto a rabiar a los chicos del palomar, que estaban todo el día de altar y coro en sus cuatro años de gobierno. Y si Zoido tenía como capellán de cámara al padre Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, Espadas tiene uno sin sotana ni clériman, pero que manda mucho más en Palacio (dicho al cofrade modo: Palacio):su viejo amigo Enrique Belloso, el conocido como ejecutivo diocesano que estaba en el machito con el cardenal Amigo y que sigue estándolo con don Juan José.

¿Y no decían que los radicales que invistieron a Espadas como alcalde pese a ser un candidato derrotado en las urnas iban a hacerle la vida imposible y a discutirle su presencia en los templos? Pues hasta la bandera con los colores de la Purísima Concepción volvió a ondear en el mástil del Ayuntamiento.
Zoido era de alcalde como Bourrellier de presidente del Consejo: ideal para encontrártelo en el ascensor y comentar el tiempo mientras se busca la llave haciendo equilibrios con la bolsa del pan. Y Espadas es el amiguito ideal de tu hijo, el yerno soñado por toda familia: correcto, amable, no va de tabernas, sabe responder al cura en misa y prefiere quedarse el fin de semana en casa.

A los socios radicales, a la muchachada del despeinado perfectamente cuidado y la camiseta por fuera, sabe echarles el alpiste justo para que sean pacíficas palomas en el parque municipal. Los pensionistas ricos que se paguen el bonobús, la bandera gay también se iza el día de la cabalgata del orgullo, y los autobuses de Tussam no dejan de circular las noches de los fines de semana. Y los radicales se ponen la mar de contentos y hacen la vista gorda cuando este alcalde pío, piísimo, se rodea de cardenales de la curia vaticana o acepta las varas doradas de los hermanos mayores. A Dios rogando y los autobuses de la adoración nocturna cargando. Porque digo yo:los autobuses nocturnos de Tussam no van a la Casa del Libro, ni al Archivo de Indias para ver la exposición de la fragata Mercedes, ni al Teatro de la Maestranza, ni a las jornada de puertas abiertas de Airbus Military, ni a la ruta de la Sevilla de Ópera…

Lo tranquilos que mantiene Juan Espadas a los chicos radicales en la última fila del autobús, donde siempre se han sentado los más revoltosos en las excursiones. Ni siquiera la proximidad de las elecciones generales ha hecho que el debilitado grupo de Izquierda Unida saque los pinreles del plato. Los tres de Participa Sevilla andan sin la tierra prometida de Podemos, dejados de la mano de Teresa Rodríguez y compañía. Ylos chicos del PP, disciplinadamente a la espera de que Zoido se marche, permita al albacea del zoidismo hacer las particiones y comience la disputa de los halcones por una portavocía que puede ser el trampolín a una candidatura para las próximas municipales.

El alcalde sigue mientras tanto haciéndose casi tantas fotos como Zoido, pero eso sí, evitando por ahora las chisteras, las señoras apergaminadas de la extinta Nova Roma, y esa Sevilla de vermú que jamás lo va a votar, pero que en cuanto se da la vuelta masculla: “¿Pero este hombre es rojo? Si recuerda a Manolo del Valle pero riéndose de vez en cuando y con los bajos del pantalón más largos”.
Sevilla sigue teniendo un alcalde pío, lo que se suele conocer entre la clase como un ciudadano de orden, de los que no telefonean a ninguna casa a la hora del almuerzo. Por ahora, cría cuervos rojos, pero aún no le han sacado los ojos. El concordato está a salvo. Asenjo le puso falta a Espadas en la inauguración de la muestra de los dulces de convento. Pero no hay pecado sin perdón de la Iglesia. Ni alcalde de Sevilla sin su lobera en San Clemente.
ANIVERSARIO DE LOS ANTIDISTURBIOS

Manual para atizar al rival

Carlos Navarro Antolín | 7 de diciembre de 2015 a las 5:00

DÍA CONSTITUCIÓN
El pensamiento único anida en los argumentarios, carriles de una política lanar que, al menos, la caja tonta está sacando del formato encorsetado, hierático y rígido, aunque sea a costa de un exceso de frivolidad presentado con el celofán amable de la aproximación al perfil humano de los candidatos. Los aparatos de los partidos políticos están obligados a instruir a sus gladiadores en qué hay que decir, qué hay que replicar y, sobre todo, cómo hay que atizar al rival si se pone impertinente. El Partido Popular envió el otro día por correo electrónico los 87 folios de los que consta el denominado Manual del Candidato, presentado como un “ejercicio de racionalización”, cocinado en los fogones del arriolismo “sin perder objetividad ni visión panorámica de la acción de gobierno” (conecten las risas en off, por aquello de la objetividad).

Dice la presentación del tocho que el manual sigue el guión del programa electoral con el objetivo de ser “consistentes” [sic], en lugar de coherentes. Y afirman los pinches cocineros del laboratorio genovés: “El objetivo final es que sea un documento de consulta ágil, que cubra las líneas de acción del gobierno de una manera integral y que además sea fácil de procesar”. Yla coletilla es una perla, por lo menos australiana: “También se busca que el manual pueda caber en el bolsillo de la chaqueta o en el bolso de su portador para su rápida utilización”. ¡Nada menos que 87 folios de argumentario no sólo requieren de una mente dócil y domesticada, sino de enormes bolsillos, oiga!

El manual recuerda las bondades del gobierno de Rajoy, el hombre que quisiera contarle a cada español que nos libró del rescate. Explica los Retos a futuro y desarrolla en cada capítulo el apartado titulado Críticas a otros partidos. Un poner. Si un socialista arrea al PP con la reforma laboral de Báñez, el candidato del PP debe decir:“En materia laboral, el PSOE no puede dar lecciones”. Y sacar del baúl de los recuerdos a Zapatero:“Destruyó más de tres millones de puestos de trabajo”. ¡Zas!

El manual se empeña en colgar a Ciudadanos el sambenito de copiones del programa electoral del PP. Hay veces que reconoce que Albert Rivera “establece grandes objetivos”, pero son “coincidentes en gran medida con nuestro programa electoral de 2011 y con el actual”. ¡Copiones! A Podemos, por lo general, se recomienda tildarlos de opacos, por anunciar medidas sin precisión.

En materia de emprendedores, pymes y autónomos, el candidato del PP debe acusar nuevamente a Ciudadanos de “llegar tarde” y de que muchas de sus medidas ya han sido aplicadas por Rajoy: unidad de mercado, ventanilla única, etcétera. A Podemos, reprocharle que fomenta la economía sumergida. Y al PSOE, otra vez al hígado deZP: “Fue una máquina de destrucción masiva de empresas y empleo”. Menudo uppercut.

En economía y sociedad digital, el pepero debe acusar a Ciudadanos de “pura retórica” por la querencia de Rivera hacia las “obviedades” y su “despiste sobre las medidas que ya están en funcionamiento”. En asuntos de energía, debe asumir el reto nada fácil de presumir de que el PP ha bajado el recibo de la luz un 9% y atizar el PSOE de haber generado un estado de “pobreza energética”. En industria, más de lo mismo: “Ciudadanos propone una infinidad de medidas que recogíamos en nuestro programa electoral de 2011 y que hemos desarrollado”. Yun apunte sobre IU: “Ha propuesto nacionalizar Abengoa, volviendo al modelo de privatizar las ganancias y nacionalizar las pérdidas”. Cosas de rojos.

¿Armas para un debate sobre el turismo? ¡Otro zas! “El PSOE pretende inventar la rueda”. El candidato del PP tiene que acusar a Pedro Sánchez de decir “lo mismo” que ya ha hecho el PP: “Una política transversal y colaborativa con un fuerte compromiso público y privado”. Y debe apuntar un ejemplo específico: “El PSOE ya realizó una gestión nefasta. Pusieron al límite de la quiebra a la Sociedad de Paradores”.

En el sector agroalimentario, el PP arrea a Ciudadanos:“No están interesados ni en el campo ni en los pueblos, como muestra su propuesta de fusionar los municipios de menos de 5.000 habitantes”. En transportes, Ciudadanos se hizo un lío con el AVE, y en política medioambiental “se desconoce su política”, pero “sí han dejado de manifiesto que quiere ayudar a la aparición de negocios eliminando barreras regulatorias” . ¡Caramba, se ha escapado un elogio a los copiones!

En materia europea, a Podemos hay que arrearle por “falta de vocación” y hay que recordar que Iglesias “no cumple con su labor de eurodiputado”. En Defensa, Ciudadanos presenta un programa “vago” y que se resume en “gran ignorancia y desinterés”. Fin de las citas.

Los 20.000 polvorones del PP

Carlos Navarro Antolín | 29 de noviembre de 2015 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
Foto polvorones
POLVORONES, mantecados, panderetas, golosinas… La derecha endulza el diciembre electoral. Ya están las flores de pascua en la sede provincial de la calle Rioja. Saquen la zambomba, la botella de anís con la cuchara y los camellos de la Zoidonavidad que perdimos en el Waterloo del PP sevillano.

El PP de Sevilla prepara la infantería de cara a la inminente campaña electoral: un campaña de pandereta. Literal, oiga. A los lemas, argumentarios y fotocoles procedentes de Génova, los chicos de Juan Bueno suman estrategia propia más allá de Arriolo, ese señor cuya mujer ha quedado castigada al número dos de la lista por Málaga por obra y gracia de Moreno Bonilla. Algunos aún quieren desplegar una pancarta XXL en la sede de San Fernando: “Gracias, Juanma”. Pues los populares sevillanos, brazos en jarra, están en contra de la globalización impuesta por el marido de Celia Villalobos y se han trabajado el sello propio, han montado su Imaginarium particular. El partido ha encargado nada menos que 20.000 unidades de polvorones y mantecados, 5.000 panderetas y varios sacos de golosinas. Los chicos de la gaviota han negociado con el consejo regulador de la denominación de origen de Estepa, donde se han preparado expresamente para el partido unos paquetes que dan derecho a un micropolvorón y a un micromantecado. Ya mismo van a estar ustedes viendo a Zoido, pedazo de número uno por Sevilla gracias a Cospedal, pegando barzones por esos barrios de la capital y por esos pueblos del Aljarafe con la furgoneta cargada de polvorones y panderetas, dispuesto al dadivoso reparto como el rey mago que se quedó sin ser por perder la Alcaldía como el moro perdió la Alhambra (de tirador mejor que de botellín).

Esta campaña del PP es la del Almendro, según sus propios promotores. El mensaje al electorado es claro: vuelva a casa por Navidad. Por eso se olvidarán las gaitas del voto prestado y se centrará el esfuerzo en los distritos y pueblos azules de toda la vida. La campaña más azul del PP, azul pavo trufado de Navidad. El PP repartirá polvorones, panderetas y golosinas en distritos como Nervión, Los Remedios, el Porvenir y Heliópolis. Y en pueblos como Mairena del Aljarafe, Gines, Tomares… Sin olvidar las grandes masas de población de Alcalá de Guadaíra, donde el PSOE se ha aflojado, y Dos Hermanas, donde unos vienen y otros van, pero Francisco Toscano siempre está. Dos municipios donde hay que echar la caña porque en ellos están los grandes bancos de peces que pueden ayudar a cargar las redes de don Mariano, el señor que comenta partidos de fútbol y se ausenta de los debates. “No es momento de convencer, ni de pedir votos prestados, sino de fidelizar al votante, de restablecer la relación con el sevillano que siempre nos tuvo como opción”, palabra del PP de Sevilla.

El objetivo del 20-D en la capital de Andalucía (dicho sea con permiso de Paco de la Torre) es recuperar al votante de toda la vida, al que se marchó con Ciudadanos en las autonómicas y se horrorizó cuando su voto valió para investir a Susana Díaz como presidenta andaluza, al que se derechizó votando a Vox, harto de la coles de un centro-derecha acomplejado en cuestiones como el separatismo catalán y la ley del aborto, y al que se quedó directamente en casa para pegar un rejón de castigo.

El PP es consciente de la dificultad (casi imposibilidad) de repetir el resultado de las generales de 2011 en la circunscripción de Sevilla, cuando se alcanzó el mejor registro de la historia de la democracia, incluso por encima de la mayoría absoluta de Aznar de 2000. En las últimas generales, obtuvo un 38,6% de los votos, un porcentaje que se tradujo en cinco diputados, el récord del PP sevillano en la Carrera de San Jerónimo. Fue la cita electoral en la que más cerca estuvo del PSOE, que se quedó con un 41,7%. Ese 20-N de 2011 en que se despidió al nefasto ZP, los populares sevillanos se beneficiaron del tirón de las municipales aún recientes, en las que Zoido venía de romper todos los registros, tanto los de su partido como los del PSOE. La coyuntura hoy es distinta en Sevilla, por mucho que las cocinas del CIS informen de la recuperación de Rajoy en España.

¿Servirán las panderetas para conseguir, al menos, un porcentaje que garantice cuatro escaños? Ahí estaría el éxito de una formación política que en Sevilla anda necesitada de buenas dosis de redbull tras seguir noqueada por el desalojo cruel de la Alcaldía. 60.000 sevillanos retiraron su confianza al gobierno de los 20 concejales, lo que supuso prácticamente un desahucio y desencadenó en la formación de un melancólico grupo popular supeditado al futuro personal del portavoz, anestesiado por los golpes recibidos cuando la mayoría daba por hechos los ocho años en la poltrona, e incapaz de hacer autocrítica.

–La culpa fue de Rajoy.
–¡Usted sí que sabe!

Un semestre después, el comité de campaña lo apuesta todo a los barrios y a los pueblos de siempre, adelanta la Navidad y , por tanto, las citas con esos votantes de la familia que no están dispuestos a aportar el postre, pero a los que se suplicará que acudan con la mejor sonrisa… Y la botellita de Rioja del voto. Si Sevilla logra cuatro diputados, Rajoy estará cerca de los 150 que permitan la formación de gobierno. La mesa está puesta, hay viandas para todos y la suegra resabiada (Arenas) no acude. Cría cuervos, Javié, que no te sacan ni los polvorones de limón, esos que sufren una indigna marginación secular.

Suben las chuches, sube el barril

Carlos Navarro Antolín | 25 de noviembre de 2015 a las 5:00

RAJOY VISITA FABRICA DE HEINEKEN
NOVIEMBRE tiene el sonido de una esquila, la estética antigua de funeral de la Caridad, la ampulosidad de una casulla de negro y oro, la brisa de los primeros fríos, la opacidad de los primeros vahos y la tinta de las esquelas que deja el primer luto en las yemas de los dedos. En noviembre se tiende a preferir las calorías de los taninos del vino a los fríos del fermentado. Quizás por eso la Cruzcampo, una de esas marcas blancas (y de oro) de la ciudad, apuesta ahora por revisar al alza el precio de sus productos. El tabernero suda en noviembre como un pavo cuando del altillo baja el árbol de plástico de la Navidad. Hay dos precios en Sevilla que ya pueden dispararse que no bajará la demanda:las tarifas de las sillas de la carrera oficial y el precio del barril de la Cruzcampo.
El barril de 50 litros de la rubia sevillana por excelencia se ha encarecido este noviembre un 3,22%. Ha pasado de 117,67 a 121,58 euros. Y no ha sido de las subidas más caras. En 2013 se encareció un 3,7%, de 110,24 a 114,42 euros. ¿Qué hace el tabernero además de sudar? Repercutir la subida en el precio de la caña. Opasarse al botellín. Pero no es lo mismo el tirador de la silla de la Campana que la chapa de ver las cofradías en el callejón de Rivero.
Rajoy desembarca en Heineken en noviembre. Suben las chuches y sube el barril. El verdadero IPC en clave hispalense es el Índice del Precio de la Cruzcampo. El año que el Consejo subió por encima del 10% los precios de la quidiello de la carrera oficial, hubo demanda para duplicar el aforo. El personal tiene dinero y tiempo para lo que quiere. Yhay doctores de la iglesia local que aseguran que el año de la misericordia consiste en quedarse en un bar donde sólo hay tirador de Mahou. En Sevilla se han hecho fotos libando Cruzcampo el Rey y el cardenal.
Noviembre trae a Rajoy a la Heineken, al Tomares de José Luis Sanz y al restaurante Rafael Ruiz de Amador de los Ríos, de donde el presidente se fue a Santa Justa a subirse al AVE de las 15:45. En Sevilla se quedan los barriles. Y las barrilas de la Madrugada.
No hay SE-35, ni conexión ferroviaria del aeropuerto a la estación. No tenemos sombra en la Avenida, ni vuelos internacionales a los principales aeropuertos de Europa. La línea uno del Metro es sencillamente la línea (pero sin la Concepción), porque pasarán varias generaciones para que haya otra. Pero tenemos autobuses nocturnos los fines de semana que permiten beber para olvidar, tenemos un eje Sevilla-Málaga del que no se para se hablar en todas las tertulias (tururú) y cerveza bien fresquita. Tómese otra, presidente, que por mucho que suba este IPC jamás nos pondrá al borde del rescate.

Política de aperitivo

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2015 a las 14:06

zoidotw1
Comer es un éxito social digno de ser narrado. Los españoles abusan de las redes sociales para exhibir platos de comida casi tanto como para publicar fotos de los pinreles con el mar de fondo. Como y veraneo, chínchate. El que llena el buche ha de contarlo. Antes se sacudía uno las migas de la solapa del abrigo para demostrar que había yantado. Ahora se cuelgan fotos de almuerzos pantagruélicos regados con exquisitos caldos. Y desde bien temprano, oiga, que ya se sabe el dicho de una a las doce y doce a la una. Rajoy se va de bares y lo cuenta. Difunde sus cuchipandas justo ahora que se acercan las elecciones, claro. Los políticos son interesados como niños. Y tratan de colartela con la inocente ternura (impostada) de un niño. Zoido come tartas y lo cuenta en Twitter. Zoido va a un bar de la calle Asunción y cuenta que el solomillo al whisky de ese establecimiento está que tiembla el misterio. ¡Óle! ¿Pero dónde ha dejado la melva? Comer se asocia a una imagen de victoria, a un estado de felicidad, a una trayectoria de éxito. Los ganadores comen y van de bares. La aventuras del gran Astérix siempre acababan en banquete, con el bardo debidamente atado por aguafiestas. Los perdedores no comen, reman como galeotes al ritmo que marca el comitre. Con Rajoy y Zoido es divertido hacer las catorce estaciones del vía crucis de la hostelería local. Juan Espadas, en cambio, frecuenta poco el tabernerío. Sus tuits son más sobre modelos productivos, sostenibilidad y otras gaitas. Espadas es más de botellita de agua recargada en el grifo, como Torrijos era de menú frugal en la Casa de Soria. Alfredo era un alcalde glotón, pero sólo desde el punto de vista político. Zoido se ha relajado por fin con su condición de cabeza de lista al Congreso. Y se va de bares, qué lugares. Para que luego digan los siesos de turno que no tiene modelo de ciudad. Serán amargados los tíos de la botellita de agua. Hay que atarlos, como al bardo. Hombre, por Dios.