Once autobuses y una pulsera

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2015 a las 5:00

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LA camisa blanca sustituye al coche oficial como símbolo de poder en tiempos de penuria. Pedro Sánchez y Antonio Gutiérrez Limones aparecieron ayer de blanco. Rajoy, Moreno Bonilla, Zoido y Arenas gastaron también camisas albas. El mitin del Prado de San Sebastián fue casi un micromitin. Estaban preparadas ochocientas sillas, que se quedaron en seiscientas. El formato está desfasado. El mitin ya no sirve para enseñar músculo, tan sólo para lograr la conexión en directo con el telediario, que es lo importante. Se cita a las personas a las siete y media de la tarde, la melodía sube de volumen a las ocho menos diez, que para eso el poder tiene licencia para llegar tarde, y la cúpula escenifica una entrada entre abrazos y besos por el pasillo central, una liturgia en la que el lince Arenas siempre fija la vista en los que están más lejos, que son los que se muestran doblemente agradecidos por el guiño inesperado. Una liturgia en la que Magdalena Ybarra le coloca a Rajoy una pulsera electoral: Pasión por Tomares, la localidad donde se presenta a la reelección José Luis Sanz, que no fue candidato a la Presidencia de la Junta porque el dedo del presidente no lo señaló. No hubo dedazo, pero sí muñeca.

Revuelo de camisas blancas y confesiones al oído. Los datos internos del PP apuntan a que la gaviota será la más votada en los once municipios de mayor población en Andalucía: las ocho capitales, Jerez, Marbella y Algeciras. Las mayorías absolutas son comoArmada: ni están, ni se les espera.

Un vídeo sobre las bonanzas de España precede a Rajoy. Aparecen monumentos, playas cristalinas, industrias pujantes, científicos entre probetas, ingenieros trazando puentes, niños inmaculados… Y hasta un lince. Pero un lince auténtico, no Arenas, sino un lince del coto, de los que protege la Junta. ¿Quién ha sido el lince del PP que a su vez ha puesto un lince en el vídeo? Si la Junta cualquier día le pega el cambiazo al Hércules del escudo para birlarle un león y colocarle un lince. Menudo lince.

Nadie habla del futuro en los atriles de los mítines. No hay razón, sólo emoción. Y una emoción de bajo coste. Todo es el pasado, un ritual destinado a la encuadernación de un tomo con un título dorado en el lomo: Elogio del buen administrador. Moreno Bonilla dice que Sevilla ha mejorado mucho gracias al esfuerzo de los sevillanos. Y después dice que también gracias al trabajo de Zoido, claro. El líder malagueño refiere los casos de corrupción en Mercasevilla y en la Fundación DeSevilla. Y hasta se acuerda de las facturas falsas, aquel caso venteado por Zoido en un debate electoral. Y destaca el saneamiento de la Hacienda local hispalense. Moreno tilda de “sello de identidad” que el PP sanea las cuentas donde gobierna.

Zoido hace balance de sus cuatro años de alcalde. Rajoy también ensalza el orden en las cuentas. Salvo referencias a la Zona Franca, no hay grandes alusiones a proyectos específicos de futuro. Todo es pasado. Rajoy con la barrila del rescate evitado en 2012. Y Zoido con las medidas de austeridad que tuvo que tomar en 2011. La alusión más parecida a un proyecto de futuro fue la realizada a la Zona Franca, en la que el gobierno local ha trabajado estos cuatro años. Otra vez el pasado. El alcalde le explicó a Rajoy que se encontró Emasesa con pérdidas económicas. Zoido es la seguridad porque no ser mete en jaleos. “Somos previsibles”, proclamó el candidato a la reelección. Y tanto, contestó uno del público en voz baja.

Varios concejales del gobierno aguantaron de pie. El profesor Landa, muy próximo al escenario, donde todo el mundo pudo verlo. Gregorio Serrano, Curro Pérez (que venía con pañuelo y polvo del primer día de camino del Rocío de Triana, tipo Indiana Jones) y Rafael Belmonte, todos en vertical.

Las mechas rubias están en extinción. Como los autobuses para traer a incondicionales de la provincia: sólo once. Ay, de aquellos tiempos con sesenta autobuses en la explanada de Fibes. Los autobuses a los mítines son lo que los camiones a las ventas de carretera: cuantos más haya, mejor.

Las camisas blancas desaparecieron. “La política es una actividad noble”, dejó dicho Rajoy. El blanco es el color de la inocencia. En las previas del mitin hay operarios que pasan la fregona al escenario. Y hay gente que se abraza pese a que antes y después se echan fango. La liturgia de la mentira. Todo sea por el minuto de telediario, el vellocino de oro de los políticos en campaña.

Sanz se quita el luto

Carlos Navarro Antolín | 20 de mayo de 2015 a las 5:00

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PASÓ el luto para el alcalde de Tomares. Han sido meses muy duros para José Luis Sanz, que pasó de aspirar a la presidencia de la Junta de Andalucía a enrocarse en el municipio que preside desde los tiempos en que prometió un teleférico para que sus vecinos llegaran rápido a Sevilla sin soportar las retenciones de los años del boom económico, parcelita en el Aljarafe y barbacoa para el domingo. Sanz se ha pasado más de un año cuestionado, con su apellido en los titulares de las informaciones de tribunales. Sanz ha visto a sus correligionarios de Sevilla firmarle los avales para ser presidente del PP andaluz y, menos de doce horas después, ha presenciado cómo esos papeles eran engullidos por la trituradora mientras los firmantes prestaban su aval al aspirante elegido por el dedo de Mariano Rajoy. Ser testigo de esa evolución, aparte de constituir una oportunidad inmejorable para el conocimiento profundo de la condición humana, debe imprimir carácter, como ocurre con los sacramentos. El caso es que Sanz y Cospedal perdieron frente a Mariano Rajoy y… Javié. Javié no hay más que uno y sigue con la ruta de los pueblos sin pisar la capital hasta el desembarco de Rajoy de hoy. A Sanz le arreciaron los mensajes el día en que los que eran de José Luis siempre habían sido de Juanma (Moreno Bonilla). Lo animaban a dar el paso y desafiar la decisión del aparato en un partido eminentemente presidencialista. Incluso algún mensaje hubo desde la alta cúpula de Madrid para que saliera del burladero. Pero no lo hizo. Se quedó mordiendo la esclavina. No nos engañemos: nunca ha sido su estilo hacer política a contraestilo. Hubiera sido sobreactuar. Era como pedirle a Sanz que cogiera la guitarra y animara la fiesta. Y Sanz no es el mejor acompañante de una juerga, pero no por aburrido, que no lo es, sino por finura y frialdad.

Ahora que el Tribunal Supremo ha aliviado de sus hombros el peso de una losa, dicen que Sanz está recordando las zancadillas, evocando lo que pudo ser y no fue, haciendo inventario de quienes han estado junto a él en las horas difíciles (Amicus certus in re incerta cernitur) y haciendo una campaña electoral más en la moto que en los mítines. Es de los pocos candidatos del PP que tiene opciones firmes de repetir la mayoría absoluta. Sanz las mata callando. No nos referimos a ningún ánimo de venganza, sino a su estilo de hacer gestión: de casa en casa, de vecino en vecino. No hay ni habrá teleférico, pero sí hay pista de hielo en Navidad, un rosario de parques nuevos que disparan la ratio de metro cuadrado de zona verde por habitante, de aceras y pasos de cebra pintados con tiralíneas y hasta un Ayuntamiento diseñado por Vázquez Consuegra, símbolos de una localidad con un nivel de vida alabado mucho más allá de Sevilla. Todo eso hay, es cierto. Pero también tiene enemigos declarados con vocación de eternidad, fruta amarga para este pepero metido de lleno en la macedonia de la política de cada día.

Fue cirineo de Zoido en la aventura regional. Zoido perdió y él fue el efecto colateral de la derrota. Lo dieron por acabado, pero se está levantando. Sanz es un político de silencio, de vagón de AVE sin ruidos que encima se impuso el luto mientras duró la penitencia judicial, la pena de telediario, la sentencia de la calle, el juicio cotidiano que nunca se celebró con togas. Algún día tendrá que contar las cuitas de todos estos meses, el empecinamiento de la fiscal jefe, los silencios de algunos de sus adorables compañeros de partido….

El luto ha quedado levantado. No es que Sanz sea un emoticono sonriente de los que se usan en los mensajes de telefonía móvil. Todavía no se ha inventado el emoticono apropiado para Sanz: el que se ríe hacia dentro, sin publicidad. Este lunes, en plena campaña electoral, el alcalde de Tomares se pegó un paseo por el municipio, acompañado por el comunicador Carlos Herrera. Sin prensa ni más testigos que algún destacado miembro de su cuadrilla y el ramillete de vecinos sorprendidos por la escena. Hubo visita a la hermandad del Rocío, a cuyos hermanos siempre canta la sevillana si tienen penas o alegrías. Herrera procedía de la aldea onubense y se paró en Tomares antes de seguir la ruta hasta Sanlúcar de Barrameda.

Sanz se ha quitado el luto. Todo lo que un sevillano fino y frío se puede quitar el luto. El domingo, puerta grande o enfermería.
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La guía secreta de los urinarios corre peligro

Carlos Navarro Antolín | 14 de mayo de 2015 a las 5:00

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La tan alabada micropolítica tiene sus riesgos. Está muy bien, muy moderno, muy europeo, muy transversal, muy sostenible y todas las monsergas que se dicen ahora, basar la gestión municipal en tener a punto las escuadras de policías, barrenderos y autobuses de Tussam para que Sevilla funcione como un reloj de Torner. A Zoido lo critican por haber sido un alcalde excesivamente localista estos cuatro años. Será por eso que en este nuevo programa electoral ha fijado su compromiso de luchar para que Sevilla acoja una cumbre de Jefes de Estado iberoamericanos y ha ofrecido una sede en la Cartuja para el Singularity University, que la gracia está en oír cómo el alcalde pronuncia lo del Singularity University, que es mucho más complicado que lo del Open Government que le dio por decir en 2011. Qué vía crucis pasaba el hombre cada vez que el asesor (enemigo) le indicaba que tocaba hablar del dichoso Open Government, con lo fácil que es anunciar las medidas de un gobierno abierto, abierto a dialogar con Ciudadanos si hace falta.

Si se rasca el pelo de la dehesa del programa de las 333 medidas de Zoido, con cuya lectura estamos ganando días de indulgencia, se comprueba que este alcalde sigue siendo el mismo. ¿Quién osaba decir que había cambiado tras la borrachera de los 20 concejales? Lenguas viperinas… Sigue siendo el mismo, qué alivio. La micropolítica está salvada con la medida 164, que dicho así parece una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, pero que no es más que la enésima promesa del alcalde. La medida 164 anuncia la creación de una red de urinarios en el casco histórico monumental. Toma del frasco: retretes para todos los turistas con piel de salmonete y paella precocinada de las doce del mediodía. Retretes para tantísimos sevillanos que no saben dónde hacer pipí cuando recorren el centro, este centro tan grande e inabarcable donde cabe de todo menos los árboles para dar sombra. Ysí, los veladores también caben, ¿pasa algo por recordarlo?

El riesgo de esta micropolítica que se refleja en la medida 164 es que acabará con la ruta secreta de los retretes de Sevilla, esa que maneja una selecta minoría que conoce a la perfección dónde están esos urinarios que son como acudideros en momentos de verdadera angustia. Zoido quiere acabar con esa ruta de la que ya adelantamos en su día algunos lugares claves tras el levantamiento parcial del secreto del sumario. Si la derecha nos llena el centro de casetas prefabricadas para orinar, se acabó el entrar a miccionar en el Colegio de Abogados preguntando por cualquiera de los siete mil colegiados o sin ni siquiera preguntar:entrando directamente con decisión, mucha decisión, hacia el patio porticado y girando después a la derecha. Qué maravilla de urinarios, que limpieza inmaculada, qué pulcritud. Ahí está la clave para que José Joaquín Gallardo repita como decano por los siglos de los siglos. Amén. Gallardo no es que sea ya decano, es todo un decanísimo. Hay gente que paga las cuotas del Colegio de Abogados para tener servicio limpio en el centro todo el año, como hay quien pagaba las de la Asociación de la Prensa para garantizarse derecho a caseta. ¿A que sí?

Y cómo acabar con la costumbre de entrar en el Círculo de Labradores de la calle Pedro Caravaca con la excusa de contemplar tan precioso patio después de pasar junto al retrato de Queipo de Llano. Si consigue franquear la puerta giratoria, tiene derecho a servicio con máquina limpiabotas. Pero la máquina carece de crema. Ni marrón, ni negra. Pero allí está ella, como un símbolo más de la cantidad de cosas que se mantienen en Sevilla aunque no respondan a la función inicial.

En cuanto el alcalde pueble el centro de letrinas sin gracia ni sabor alguno, como casetas de obra de Sacyr, seguro que los conserjes de tantos edificios dejarán de hacer la vista gorda. Se nos acabará la guía secreta como se acabó el acceso libre a los servicios del Hotel Inglaterra, a los que pusieron control para que sólo sean usados por los clientes, porque el chorreo de sevillanos entrando en estos servicios, sin pedir siquiera un vaso de agua en el Trinity, era ya de poca o ninguna vergüenza.

Corremos un serio riesgo también de quedarnos sin acceso libre a los servicios del Círculo Mercantil, donde en Semana Santa se puede usted escapar por el callejón de Monardes, como a los de las oficinas municipales del Laredo, donde nadie le parará en la puerta, sólo tiene que entrar con decisión y optar por la escalera o por el ascensor.Si elige el ascensor tenga en cuenta que concede más tiempo a la chica del mostrador para que le lance un arpón en forma del qué desea. Diga que tiene cita con alguien del Consorcio de Turismo, habitualmente esta coartada funciona, porque allí va gente muy variopinta. En estas oficinas municipales hay un servicio por cada planta, todo un lujo desconocido con el que ahora acabará el despiadado Ayuntamiento si cumple la promesa 164.

Poco conocidos son los servicios de la librería San Pablo, en la calle Sierpes, donde se puede hacer el sueco preguntando por alguna biografía de Rouco. Muy recurrentes son los de las hamburgueserías franquiciadas, no siempre limpios, muy calurosos y casi siempre carentes de papel higiénico. Estos últimos urinarios casi no merecen entrar en la guía. Hay horas en que recuerdan a los retretes de gasolineras de los años ochenta.

La enmienda que de verdad debería haber introducido Zoido es la de reabrir los servicios subterráneos que siguen existiendo delante del Archivo de Indias. Ode simplemente Indias, como decía la frívola ministra Carmen Calvo. Esos servicios sí que son históricos, pues en ellos se rodó en 1982 una de las grandes escenas del cine de humor español: la de la película To er mundo e güeno, de Manolo Summers, quien iba alertando a los usuarios de la presencia de un león que se comía las colitas… La auténtica fiera no rugía en los tendidos, sino junto al w.c.

Más le vale al PP reabrir los urinarios de Summers. Sin león, pero con papel higiénico. Y colocar sombra en el eje que forman la Avenida, la calle San Fernando y la Puerta de Jerez. El sevillano sabe sobrevivir sin fuentes de agua potable y sin sombra. Y a la hora del pipí se las apaña estupendamente, como se las apañaba en las bullas de Semana Santa hasta que empezaron las estampidas. Hasta la movida del Salvador se organiza a la perfección según el sexo. Ellos orinan en Oropesa. Y ellas en Acetres. Y ahora la micropolítica se quiere cargar este patrimonio inmaterial del sevillano como si fueran árboles de Almirante Lobo. Qué falta de piedad. Esta derecha no conoce límites.

Golpes de maza

Pocos y mal avenidos. Ninguna encuesta da opciones al Partido Andalucista de retornar al Ayuntamiento. Llevan fuera desde 2007, cuando Agustín Villar se quedó a 700 votos de obtener dos concejales. El caso es que el PA sigue viviendo su segunda travesía del desierto sin otear siquiera un oasis. Yresulta que la formación en Sevilla está dirigida por una gestora tras el enésimo conflicto interno. Aún así, hay que reconocer el entusiasmo y la vitalidad que le está poniendo a la candidatura la cabeza de lista, Pilar Távora. Su papel en la campaña y en los meses previos es más que meritorio para hacerse un hueco.

Un clásico. Decíamos antier que habíamos evolucionado hasta un estado de felicidad sin límites al comprobar que hay partidos que prometen convertir el río en un “caudal de oportunidades”. Aún hay más. Ya hay programas, ¡cómo no!, que usan machaconamente la necesidad de cambiar el modelo productivo de la ciudad. Y repiten lo del modelo productivo tantas o más veces que la puesta en valor del río. Ustedes ya saben que hay puestas de sol de Chipiona y puestas en valor de la política. Las de Chipiona son una vez al día. Las de la política son continuas. Será por eso lo del cambio climático. Cuando el personal coge la vuvuzela de la puesta en valor…

Juan Espadas. ¿Cuándo irá a distritos hostiles para el PSOE como el de Los Remedios? Ayer lo preguntaba un socialista en privado. Decía que está muy bien que Espadas vaya a los platós de La Sexta, pero que debe meterse con frecuencia en distritos donde el PP suele ganar de calle. Sin miedo ni reservas.

Cruzada contra los morosos

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2015 a las 5:00

Acto de Zoido con Fley
Nunca se reconoció como tortura encubierta tener que ver por segunda vez Acapulco, la película de Raphael. Ni estar obligado a soportar el vídeo de la boda de unos amigos. Ni contar los veladores de Placentines. Otra forma de tortura taimada es la lectura de los programas electorales –por mucha lectura en diagonal que se haga– donde encontrar alguna perla es tan difícil como hallar la gamba en ciertas ensaladillas de marisco, sobre todo si en el concepto de marisco se incluye el palito de cangrejo. No se sabe si ha hecho más daño a la ensaladilla el palito de cangrejo que la costumbre de servirla en bolitas como si se tratara del helado de un cucurucho. El caso es que nos hemos impuesto la tortura de leer el programa electoral de Zoido, que incluye nada menos que 333 medidas. Y alguna perla sí que hemos encontrado, no australiana pero alguna hay casi de Majorica.

El candidato del PP a la Alcaldía, como le gusta decir a Juan Espadas para no reconocerle ya como alcalde plenipotenciario, promete que sus ediles no sólo harán la declaración de bienes y actividades inicial a la que están obligados –por la que nos enteramos de que Gregorio Serrano tiene un barco y sabemos de los detalles de los préstamos hipotecarios de sus señorías– sino que también incluirán voluntariamente un certificado de la Agencia Tributaria que demuestre que están al día en sus obligaciones fiscales con el Ayuntamiento. ¡Caramba! Quince años después del escándalo de Monteseirín, alguna mente preclara ha considerado necesario el chequeo a los concejales para que no haya sorpresas. Alfredo Sánchez Monteseirín se estrenó en el cargo de alcalde en 1999. A los pocos meses trascendió que debía más de diez años del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, el conocido popularmente como el sellito. Posteriormente supimos que tenía pendientes de pago varios recibos del Impuesto de Bienes Inmuebles, la antigua contribución urbana. Lo mejor de todo es que el pago de los recibos del coche se le estaban reclamando en las páginas del Boletín Oficial de la Provincia cuando era presidente de la Diputación Provincial, institución que edita la publicación. Monteseirín aparecía como ciudadano al que no se habían podido notificar las deudas por desconocerse su domicilio, cuando moraba en la planta noble de la Diputación. La entonces portavoz del Grupo Popular, Carmen Diz, calificó al socialista de “rebelde fiscal” por la cantidad de edictos que reclamaban al alcalde el pago de deudas con el Ayuntamiento.

No pocos concejales de aquella Corporación municipal del año 2000 acudieron a las ventanillas a ponerse al día en impuestos varios. En otro país, un alcalde moroso dura menos en el sillón que un árbol en Almirante Lobo. Pero Monteseirín se enrocó y aguantó doce años. Con el tiempo confesó que aquellas informaciones sobre sus deudas supusieron el peor momento de su carrera política. Ni el sobrecoste de las setas, ni las polémicas por sus viajes, ni corrruptelas varias de algunos de sus colaboradores. Lo peor para él fue verse ante la opinión pública como un persistente moroso, cuando a muchos ciudadanos se les embargaban cuentas y bienes por débitos mucho menores que los del entonces alcalde. La publicación del embargo de un frigorífico o de un Simca a sendos vecinos fue un mazazo añadido para Monteseirín. La Hacienda local era dura con los débiles. Y débil con el fuerte.

El programa de Zoido guarda otra perlita en la medida 294. El alcalde quiere difundir la lista de los grandes deudores del Ayuntamiento, que a su juicio son aquellos que deben más de 25.000 euros. Para cumplir este objetivo, anuncia que la Hacienda local realizará el “análisis jurídico de la posibilidad de publicación de las listas de morosos en un límite inferior al del proyecto de ley actual, es decir, un millón de euros, con la propuesta de fijarlo en 25.000”. Y añade: “Si no estuviera previsto en las normas legales, estableceremos propuestas al Gobierno de la Nación, consultas a la Agencia de Protección de Datos y otras medidas proactivas”.

Y no se vayan todavía porque aún hay más. El PP anuncia un convenio con la Junta de Andalucía para poder cobrarse deudas municipales de habitantes que residen fuera de la provincia (medida 54). Zoido prepara el camino para lo que técnicamente se denominan como embargos extraterritoriales, siguiendo el modelo que el Ayuntamiento sigue ya con éxito con la Diputación Provincial, para que nadie que viva en los pueblos de la provincia se escape de pagar deudas con la capital. Está por ver si la Junta acepta ser colaboradora de Zoido para facilitarle el cobro de deudas. Si el PP promete no subir más tasas ni impuestos (según la medida 51), está claro que la Hacienda local debe tirar de imaginación para obtener más recursos con los que hacer frente al gasto corriente, a las inversiones y al mapping de Navidad.

La lectura de las 333 medidas de Zoido es como la repetición de Acapulco en alta calidad, como el vídeo de una viaje de novios a Praga. Todo sea por la cruzada contra los morosos. Esto con Alfredo no pasaba. Aunque tampoco teníamos mapping. La política aprieta, pero no ahoga.

Golpes de maza

Del voto por correo. Los partidos políticos, tan solidarios y caritativos todos ellos, andan apurando estos días la obtención de sufragios por correo, fundamentalmente entre la Tercera Edad. La clave está en que los militantes de los partidos se ofrecen a facilitar a los ancianos los trámites para votar sin salir de casa, para lo cual se requiere el certificado médico que dictamine que el votante está impedido, y se requiere la presencia del fedatario público para el otorgamiento del correspondiente poder en favor de quien ha de llevar el voto hasta la Oficina de Correos.

Casualidades…. Lo curioso es que ocurre más veces de la cuenta que hay coincidencia entre el médico y el partido que tramita los certificados de los ancianos. Hay algunos galenos que certifican la imposibilidad de movilidad de un anciano, pero cuando llega el notario a su casa, es el propio anciano el que abre la puerta sin impedimento físico alguno. ¡Albricias, se mueve! En otros casos, el anciano confiesa que sale de casa sin problema alguno para dar saludables paseos. Yhasta se ha producido el caso de un anciano que minutos antes había regresado de la calle. Tal vez es que hay médicos que no se fijan bien cuando examinan al paciente. Pero no pensemos mal, quizás sea que ciertos médicos, al evaluar a los impedidos, tienen efectos sanatorios, una suerte de Lázaro, levántate y anda. Y la enfermedad y la incapacidad (requisitos legales para que una persona pueda votar desde casa mediante un poder notarial) cesan de inmediato. ¡Milagro, milagro! Y hay votantes que andan, vaya si andan… Esto ocurre muchas veces en diferentes provincias. ¡Qué buenos son los partidos políticos, qué preocupados están por la Tercera Edad! Qué sensibilidad tienen al facilitar el ejercicio del derecho de sufragio activo. Hay que ver la lían con tal de controlar los votos… Algunos son capaces de resucitar muertos y, cómo no, de encontrar un médico que lo certifique.

Juan Espadas. El candidato socialista estuvo en Madrid la noche del domingo para participar en un programa de La Sexta. El lunes cogió un AVE bien temprano. Yantes de las diez ya salía de la estación a pie, con su trolley en la mano, que hasta se le cayó en una ocasión por la calle José Laguillo. Lo dicho: un tipo normal.

Cameron con melva

Carlos Navarro Antolín | 12 de mayo de 2015 a las 5:00

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Borbolla se encendió en los estudios de la Cope en la campaña del 95 cuando Rojas-Marcos le arreó de lo lindo al vincularle a los GAL. “Yo con usted no voy ni a coger monedas”, se defendió el socialista tras ser acusado de tener las manos manchadas de sangre. Quince años después, el candidato del PSOE a la Alcaldía no se salta ni mucho menos el código ético en el debate que tuvo lugar en los estudios de la SER, pero se convierte en un cervatillo en una sabana política poblada de fieras. Juan Espadas elogió doblemente a su rival. Quizás lo hizo para ganar credibilidad y marcar distancias del pimpampún y el y tú más que alejan al ciudadano de la política actual. Pero el camino elegido fue, cuando menos, revelador. Espadas reconoció expresamente que Tussam ha salido del agujero negro en el que esta empresa municipal estaba sumida. Hasta dos veces lo admitió. Ydespués definió al alcalde como una persona con la que se iría a tomar una cerveza y unos caracoles, pero a la que nunca votaría. Es sabido que uno de los mayores actos de libertad está en elegir a los compañeros de aperitivo, almuerzo o cena. Yen esas horas de ocio nadie se la juega con malas compañías o gente poco fiable. A Espadas le faltó decir que se quedaría con el coche usado de Zoido. O que dejaría sus hijos a cargo de Zoido durante todo un fin de semana. Ni en sus mejores sueños creía el actual alcalde que iba a escaparse tan poco erosionado de un debate al que acudió con cierta desgana y dando síntomas de no llevar preparado los temas. Zoido salió vivo, como reconocían por mensajes de telefonía móvil algunos votantes confesos del PSOE. Y Zoido estuvo regular, como admitían muy en privado algunos de sus asesores peperos. Yno hay peor calificativo en Sevilla que decir que alguien está “regular”, que dicho en cuestiones de salud es que le están preparando al interfecto la papeleta de sitio en el cortejo de La Canina. En Sevilla es preferible estar malísimo antes que estar regular.

La gran baza del PP es el Reino Unido: que se equivoquen todas las encuestas que coinciden en que no se superan los 13 concejales en el mejor de los supuestos y obtener un resultado incontestable a lo Cameron con melva. La baza del voto oculto es el asidero de los chicos de Zoido. Nadie ha visto una foto de todos los miembros de su candidatura en torno al jefe. ¿Recuerdan aquella instantánea tan original que se hicieron los 33 componentes de la lista de 2011? Alcanzamos el quinto día de campaña sin que haya foto de familia, tal vez porque los parientes no se encuentran precisamente para descorchar ni una botellita de Dubois. Sevilla no es Londres. Pero es la ciudad de la esperanza en unos tiempos en que está feo decir que se vota al PP, como estaba poco decoroso prometer el voto para el PSOE aquel 20 de noviembre de 2011.

Zoido acabó el debate y se fue a recibir a la vicepresidenta del Gobierno. Soraya Sáenz de Santamaría venía de hacer la ruta de Espartinas y Gines. ¿Y quién la había guiado por los pueblos de esta provincia maldita para el PP? Nada menos que Javier Arenas, el cual ya no figuraba en la comitiva cuando tocó la hora de la capital. Ahuecó el ala. Sabido es que Arenas no quiere saber más que de pueblos esta campaña. El turronero se abstuvo de pasar calor por Rioja, Sierpes yVelázquez, que son los dominios de Juan Ignacio, Juanito para Arenas en otros tiempos felices. No estaba Arenas, pero sí su vicario en la tierra: Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía. Arenas siempre tiene conectado el radar.

Soraya se tomó la cerveza de mediodía en La Flor de mi Viña, donde hubo corte de chacinas variadas (salchichón incluido) y generosidad de ensaladillas con banderillas de melva, que para eso negoció la comanda en la barra el alcalde de Mairena del Aljarafe y diputado nacional, Ricardo Tarno. Espadas no estuvo, a pesar del interés que mostró por tomarse la cerveza con el alcalde. Alrededor de la canutera estaban también Felisa Panadero, Juan Bueno, Alberto Díaz (el jefe de gabinete con prelatura de lista electoral), Gregorio Serrano, Curro Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, etcétera. Alguien que pasaba por allí sentenció una verdad, pero con un desliz en la identidad de la protagonista: “ConAlfonso Guerra de vicepresidente no se cabía en el bar. Esta Cospedal no tiene tirón”.

Tussam estaba en la ruina. A Tussam la metió en números rojos un concejal socialista llamado Blas Ballesteros, penitente de la Hiniesta que cargó de cruces a Monteseirín. Zoido le ha metido a la empresa transferencias por un tubo. Yel gerente ha conseguido la paz social. Si había una sociedad municipal que condicionaba los presupuestos municipales era la de transportes. YEspadas, en un error de libro, le hizo a Zoido el pasillo del campeón al proclamar el éxito del gestión del alcalde más carente de gestión. Espadas se metió un gol en propia meta cuando más fácil tenía poner en jaque al alcalde de los 20 concejales. Moraleja: al subir al autobús en hora punta conviene agarrar la cartera. Zoido esboza una sonrisa británica. Pero Sevilla no es Londres. Ni tiene autobuses de dos plantas. Y Borbolla y Alejandro viven ahora mucho mejor.

Golpes de maza

Los sondeos del PP. Zoido maneja sus propias encuestas desde el pasado enero. Ycoinciden con los datos de otras prospecciones. La mayoría absoluta está perdida, según unos resultados que se van actualizando con los denominados tracking, que son sondeos de una cantidad reducida de llamadas telefónicas en áreas muy definidas en las que se tiene especial interés: en lugar de volver a hacer dos mil llamadas, se hacen doscientas. Las encuestas internas del PP dejan la mayoría absoluta a una distancia de tres concejales. Pero el PP confía en remontar. Hay tiempo, dicen, y opciones reales de conseguir quince. El único plan es seguir potenciando la presencia del alcalde en las calles: estar en todos los distritos e, incluso, más de una vez en alguno de ellos.

Soraya y los medios. Llamó la atención que la vicepresidenta eligió la provincia en lugar de la capital para hacer declaraciones a los periodistas, por lo que Zoido perdió su imagen en el telediario nacional a la vera de una vicepresidenta ante las alcachofas mediáticas.

Esa camiseta… Ocurrió en la preferia. La caseta del PP acogió la copa para los militantes. Uno de ellos lució una camiseta antigua con leyenda en favor de Zoido, pero que había tuneado para la ocasión. Aludía al puesto 18 en el que concurre Carmen Ríos, la delegada del distrito Los Remedios,. Yremataba la queja con un “¡Tequiyá!”. Está claro que el el hombre considera ese puesto un reconocimiento cicatero para con su delegada..

¡Por fin ha llegado! Ahora es cuando la campaña se pone emocionante. Hemos dado con el vellocino de oro de todo período electoral. Estaba escondido en el programa electoral del PP, ¿cómo no nos habíamos dado cuenta? Lleva un título orginal, nunca antes empleado:“Revitalización del Guadalquviir”. Y un arranque de los que enganchan al lector. Ojo a la literalidad:“El río Guadalquivir ofrece un caudal inmenso de oportunidades como nuevo motor de reactivación económica, creación de empleo e impulso al cambio del modelo productivo”. Lo del caudal nunca lo habíamos leído antes. Lo del motor es de premio literario. Yel cambio de modelo productivo es para partirse la camisa. Ahora sí que somos felices.

Un debate al ralentí

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2015 a las 14:08

ELECCIONES.
Los candidatos a la Alcaldía de Sevilla no se zurran. Guante blanco. Versalles en la Plaza Nueva. Quizás porque uno está henchido de alegría con sólo saber que Zoido tiene pérdida esa mayoría absolutísima de hace cuatro años. Quizás porque el otro cree que Sevilla puede funcionar como una gran sucursal del Reino Unido en la que, al final, surja un gran voto oculto en favor del PP de miles de sevillanos que no se atreverían a reconocer que la economía y la ciudad se están viviendo arriba. Ni Zoido ni Espadas asumen riesgos. Zoido dio la impresión de estar un punto sobrado, confiado y sin haberse preparado mucho los temas. Y Espadas pretendió dar la imagen de un político con altura de miras, como al reconocer que Tussam ha mejorado mucho, pero que no se atreve a hincar el diente más allá de pequeños dardos, pellizcos de monja, como recordarle a Zoido que ya no es alcalde plenipotenciario, sino candidato a la Alcaldía. De la hora de debate en la SER llamó la atención que Zoido se arrancara a criticar a la oposición en los primeros lances. Sabido es que Zoido ha jugado siempre la carta de la elegancia al no entrar a analizar el papel de compañeros de la Corporación. Así lo recordó hace menos de un mes en un debate con periodistas en la Universidad CEU-San Pablo. Zoido fue un opositor muy duro poniendo en jaque al gobierno de Monteseirín cada dos por tres. En aquel foro se le pidió que valorara la labor de la oposición. Entonces se negó. Hoy le ha faltado tiempo para reprocharle a Juan Espadas que lo ha echado en falta en asuntos de ciudad que hubieran necesitado de un consenso entre el gobierno y la oposición.

Espadas trató fina y hábilmente de reducir a Zoido a la figura de un político campechano carente de fondo. El candidato socialista dijo que era capaz de tomarse una cerveza y una tapa de caracoles con el actual alcalde del PP, pero no de votarle para que siga al frente del Ayuntamiento cuatro años más. Es la prueba de que el PSOE sabe que Zoido no tiene ninguna arista. O no se la han sabido encontrar.

Entre la falta de ganas del alcalde y con un líder de la oposición poniendo mucho algodón antes de clavar cualquier aguja fina, el encuentro fue un debate al ralentí. “Yo no tengo tiempo de nadar”, llegó a decir Zoido en un lance del debate. Es lo que tienen las tácticas ocultas: uno espera el voto oculto para repetir en el cargo con la comodidad que niegan todas las encuestas, el otro que un empate técnico le ponga en condiciones de ser alcalde. Ninguno se tira a la piscina. O porque no tienen claro si hay agua, o por falta de tiempo.

El turronero Arenas

Carlos Navarro Antolín | 9 de mayo de 2015 a las 10:36

arenas
EL tiempo de Juan Bueno al frente del PP de Sevilla está finito. Lo advirtió Jaime Raynaud en la última junta directiva provincial: tras el batacazo en las autonómicas y el más que previsible retroceso en las municipales habrá que plantearse “el futuro del PP de Sevilla”, un partido sumido permanentemente en una crisis de resultados, salvo el tiempo en que José Luis Sanz consiguió convertirlo en segunda fuerza de la provincia. Bueno tuvo que sustituir a Sanz de forma repentina cuando el senador y alcalde de Tomares se embarcó en la estrepitosa aventura regional de Zoido. Arenas anunció en esa misma junta directiva su intención de estar en más de cuarenta municipios de la provincia con ocasión de la campaña. El lince no quiere perder ni un gramo de fuerza en el PP sevillano, que es un partido concebido a su imagen y semejanza. Como huele el cambio, quiere estar bien colocado para poner a una persona de su máxima confianza. Y se está hartando de recorrer pueblos de incluso menos de cinco mil habitantes, animando mítines con cuatro gatos y en pleno puente festivo de mayo. Eso son ganas.
A Arenas se le pueden y deben cuestionar muchas cosas, pero nadie puede dudar de que piensa en el PP el tiempo que tiene los ojos abiertos. Como no da puntada sin hilo, está reanimado a los arenistas, repartiendo caricias de lomo por la sierra y estepas, y dando cachetes en las mejillas de esos candidatos que no tienen ninguna posibilidad de alcanzar la Alcaldía. Y todo su plan lo lleva a cabo sin apenas apoyo de la capital. ¿Será porque Zoido instó a sus concejales a no dispersar las fuerzas por los Javier Arenas ha participado en la proclamación de numerosos candidatos del PP en los pueblos de la provincia pueblos para concentrarse en la carrera por la Plaza Nueva?
Arenas está consagrado a la recuperación del arenismo hispalense, el de toda la vida, el que siempre le ha consentido todo, el que jamás osa reprocharle nada, el que le espera siempre como la Maestranza al Faraón. Arenas hace la ruta del turronero: Castilblanco, Umbrete, Almensilla, Bormujos… Se está dejando ver en los pueblos como en los mejores tiempos. “Juan, estoy a tu disposición en la campaña”, dijo en aquella junta directiva. Y tan a disposición que está ya, pero no de Juan, sino de sus planes para el futuro de un partido, el PP sevillano, que tiene incrustada la indolencia en su escudo de armas. A Arenas no le gustó un pelo cómo se fraguó su sucesión al frente de la presidencia regional del PP. Ahí acabó mal con varios de sus hijos políticos: Zoido, Sanz, Bueno… Acostumbrado a mandar y a ser la única voz firme del PP andaluz en Madrid, chocó con el legítimo deseo de esos hijos de querer hacer las cosas de acuerdo con el criterio propio y al margen de tutelas. El PP andaluz es Arenas porque nadie ha demostrado hasta ahora que eso no sea así. El PP de Sevilla es la platea fundamental para que en el teatro regional pepero, Arenas siga repartiendo los papeles del guión de la obra. Patricia del Pozo es su favorita para la presidencia. Zoido tiene a Alicia Martínez. Arenas, mientras, hace de turronero. Es el dinosaurio del PP. Cuando sus hijos díscolos despiertan, Javié sigue allí. Prepara el asalto a su provincia favorita mientras espera alguna caída o debilitamiento entre los que le han fallado.

Golpes de maza

Falta de previsión. Que el PSOE e IU se hayan echado encima del número 5 de la lista electoral de Zoido, el arquitecto José Luis Vargas, por estar al frente de una obra paralizada por la Gerencia de Urbanismo –nada menos que la del Hard Rock Café en la calle San Fernando– ha hecho que algunos recuerden la necesidad de practicar una suerte de auditoría a los candidatos. Pasó con el propio Monteseirín, que se presentó a alcalde en 1999 cargado de deudas con la propia Hacienda local: debía sellos del coche y varios recibos del IBI. ¿Nadie en los partidos ejerce un chequeo previo en la trayectoria de los nominados a entrar en una lista? Recuerdo cuando un conocido profesional de la ciudad al que Zoido ofreció un puesto en la lista de 2011, tuvo la honestidad de advertir que estaba pendiente de un juicio por un asunto profesional. Se quedó fuera de la lista. Superado el escollo, el interfecto fue invitado con posterioridad a formar parte de un consejo de administración, donde ejerce sus funciones con toda seriedad.

Percepción afinada. El alcalde ya admite que existe una posibilidad real de no revalidar la mayoría absoluta. Se nota en sus comentarios con terceros. La pérdida de seis o siete concejales sería una cura de humildad para quien ha gozado del máximo apoyo electoral en la historia de la democracia. Ahora que si el PSOE no es capaz de ganar ni un solo concejal y queda estancado en los paupérrimos once, la cosa es también para hacérselo mirar. No subir de once sería un fracaso.

Landa imparable. ¡Cómo está el catedrático desde que ha resucitado políticamente! El otro día compareció con uniformidad de fin de semana (pantalón chino) en un acto del PP con jóvenes. “Me habíais dado por muerto”, refirió a algunos periodistas en la pasada Feria, en alusión a los muchos artículos periodísticos que lo daban fuera de la lista electoral. Al parecer, cada vez que se publicaba su caída, Landa le preguntaba al alcalde aquello tan viejo del qué hay de lo mío. Ylo suyo es que va de tres y está cada día más integrado en los actos del partido. Algunos esperan ya las próximas landadas…

Dos estilos para una campaña plana

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2015 a las 5:00

Presentación de cartel de la Semana Santa de 2011 Espadas y Zoido
SE sortea un fin de semana en Rota entre los sevillanos que sean sorprendidos hablando del éxito del plan de pago a proveedores en cualquiera de los veladores de la cadena Robles. Y hay un viaje especial a Roma para aquellos que, sometidos a la máquina de la verdad, reconozcan que han alabado en una tertulia el saneamiento de las cuentas municipales. Nadie habla del patrimonio inmaterial de un mandato municipal marcado por la atonía, un mandato visto como plano entre otras razones por la expectación generada por una victoria sin precedentes. ¿Quién recuerda hoy aquello del efecto Zoido que el PP explotó machaconamente para hacerse oír cuando quedó orillado del poder en 2007? La memoria en política dura menos que un trayecto de tranvía. A un mandato plano parece que le sigue una campaña igualmente plana, carente de pulso, sin debate sobre problemas reales de la ciudad, de un sabor light que espanta. Esta campaña carece de agitadores. Zoido se ha abonado a echar el balón abajo, a verter chorros de agua en la muleta para que no se note ninguna racha de viento, a procurar no pegarse ni un tiro en el pie. El efecto que busca ahora Zoido es muy distinto de los que pretendía en 2007 y 2011. Que no se mueva un varal, entre otras razones porque en el PP se tiene claro que en la acera de enfrente no hay chisteras ni conejos.

Espadas soñaría con una Sevilla de ciudadanos sumidos en debates sobre modificaciones puntuales del PGOU, una Sevilla que se bebiera los dictámenes del Consejo Consultivo de Andalucía, una Sevilla que se pirrara por los planes sectoriales de disciplinas varias, una Sevilla que se despertara preguntando por las transferencias municipales a organismos autónomos y sociedades, una Sevilla que escrutara las modificaciones presupuestarias y los reconocimientos de crédito… Una Sevilla que sencillamente no existe más allá de algunos despachos. La otra Sevilla, la lírica y eterna, existe al menos en la poesía.

Esa Sevilla de Espadas, la de los técnicos en los despachos, es perfecta cuando se está en el poder, pero un lastre si se parte desde la oposición. Si el mejor aliado de Zoido es el perfil técnico y frío de Espadas, la mejor opción de Espadas es que el batacazo de Zoido sea algo más pronunciado de lo que auguran los sondeos.

Zoido se lo juega todo a esa poesía. En eso se parece a Susana Díaz. El abuelo y la mamá, los roles que los convierten en políticos próximos a un pueblo que no quiere saber de mociones al Pleno, desvíos presupuestarios, ni informes del interventor.

Tan claro lo ha tenido Zoido que ha sido el primer alcalde en inaugurar un bacalao en la cuesta del ídem. Sin complejos. Tal vez Zoido no tenga (ni quiera tener) un modelo de ciudad, pero sí tiene presentes las cuatro claves de cierto sector de la ciudad. Yexplotando esas claves, más cuatro años de vida municipal sin sobresaltos, tratará de conseguir el nada fácil objetivo de que miles de sevillanos sigan prestándole el voto. Su partido perdió en las autonómicas nada menos que 50.000 sufragios en la capital.

En el rebaño de la ciudad hay ovejas muy decepcionadas con Zoido, como hay ovejas que se duermen con Espadas mientras otras se siguen haciendo fotos con Zoido, el alcalde campechano que cualquier día nos promete acabar con el calor. Si Zoido apuesta por la política costumbrista, Espadas tiene su fuerte en ligar su imagen a la de Susana Díaz. Zoido sabe que Espadas jamás le hincará el diente, por eso juega a hacer todo lo posible para que la campaña sea plúmbea, con la ventaja añadida de que se trata de una campaña fagocitada por la actualidad del Parlamento de Andalucía. Por mucho que Moreno Bonilla se abriera de capa al decir que lo que ocurre en el Parlamento no interesa más allá de las murallas de la Macarena, está comprobado que el pez grande (Parlamento)se está comiendo al chico (campaña de las municipales).

Aquí sólo falta que salgan las pedreas tradicionales: esas impagables promesas para recuperar la grandeza perdida del Guadalquivir, esos gráficos que recrean nuevos centros cívicos y parques que siempre han sido parques hasta que alguien los bautizó como zonas verdes, esas recreaciones de calles peatonalizadas donde el infógrafo nunca pone los veladores, y esas composiciones donde aparecen miles de árboles nuevos que no dan sombra pero que hacen las veces de pipi-canes… Los perros no votan. Los amos sí.

Golpes de maza

Mensajes de estado. Resulta curioso cómo se presentan algunos políticos en la red de mensajería gratuita WhatsApp. Juan Espadas, candidato del PSOE a la Alcaldía, es directo al describir su estado: “A tope”.

Aquel detalle. Al alcalde ya no se le ve aquel llavero que lucía en su primera campaña electoral, la de 2007. Era el llavero del Real Club Pineda de Sevilla. Debe estar en algún cajón.

Ceño fruncido. El que ponen algunos militantes del PP cuando oyen al alcalde insistir en que sus orígenes no están en las Nuevas Generaciones, ni es hombre de partido puro y duro. “Hay cosas por las que no paso”, apostilló tras desmarcarse del perfil propio de los políticos forjados en el aparato. Una vez más, Zoido sabe que le beneficia alejarse de las siglas y salir simplemente como el ciudadano Juan Ignacio, el vecino que es alcalde. La clave está en distinguirse para que el préstamo del voto se renueve.

Monteseirín. El ex alcalde de Sevilla, el socialista que más tiempo ha estado al frente del Ayuntamiento, está participando activamente en la lucha electoral… Pero en apoyo de Ángel Gabilondo como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. En Sevilla, por el momento, ni está ni se le espera. Recuerden que fue el gran ausente del acto de proclamación de Espadas como candidato, donde sí estuvo el ex alcalde Manuel del Valle.

La concejal muda. Así llaman en el PPa la delegada del Distrito Los Remedios, Carmen Ríos, porque no se recuerda ninguna intervención en el Pleno en cuatro años de mandato, ni ninguna rueda de prensa sobre aspectos de su gestión. Hasta en el PSOE dicen que aún albergan la esperanza de conocer el tono de voz de esta concejal en el pleno extraordinario que aún se debe convocar antes de las elecciones del 24-M.

Medallas pendientes. El actual gobierno tiene que llevar al Pleno la propuesta de medallas de la ciudad que se entregarán el 30 de mayo, festividad de San Fernando. Ese acto y el Corpus serán los últimos acontecimientos del mandato. Y con una corporación en funciones.

Pepote y la líder de Podemos

Carlos Navarro Antolín | 5 de mayo de 2015 a las 5:00

DISCURSO DE INVESTIDURA DE SUSANA DIAZ
Hay sevillanos que no conocen la Expo´92 como hay españoles para los que las hazañas de Induráin en el Tour de Francia son historias del abuelo Cebolleta. Escuredo para muchos andaluces suena a acompañante de caballero medieval y no a presidente andaluz con el pelo encanecido como patricio romano de Itálica. Y el hermano de Alfonso Guerra es eso: un pariente. Y no aquel señor con barba parecido al doctor Bacterio que protagonizó el primer gran escándalo de la democracia con despacho de influencias en la Plaza de España.

El tiempo pasa y de vez en cuando pega hasta serretazos para recordar su existencia. El tiempo pide su sitio cuando no se lo dan. El tiempo sabe ponerse en su sitio. Y el tiempo dijo aquí estoy yo en el Parlamento de Andalucía con ocasión del discurso de investidura de Susana Díaz, sevillana del 74. La número uno de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez (Rota, 1981), pasaba por delante de la tribuna de invitados cuando fue abordada por varios personajes de la política andaluza de los últimos lustros: José Rodríguez de la Borbolla, Javier Torres Vela, Ángel López… Todos la querían conocer. Pepote se presentó directamente:

–¡Teresa, Teresa! Hola Teresa, soy Pepe Rodríguez de la Borbolla.
–Ah, sí, sí… Yo a usted le he estudiado en la Básica… Jiménez de la Borbolla.
–No, no. Soy Ro-drí-guez, Ro-drí-guez de la Bor-bo-lla.

Y Pepote, además de practicar el silabeo que es timbre de gloria de su casa civil, besó la mano de esta nueva dama de la política autonómica, que yo creo que eso convierte a Pepote en el último caballero del PSOE, un lince digno de protección. Las formas selectas y exquisitas de Pepote son en el partido del puño y la rosa casi como las joyas de Rosamar Prieto-Castro. Sólo se ven en ellos, fines de raza de cierto socialismo andaluz.

El tiempo, que diría Montesinos, cogió el camino más corto para herir a Pepote. Los nuevos líderes de la política andaluza lo conocen ya por los libros. Todo está en los libros, se decía a los alumnos de la Educación General Básica. Hasta Pepote está ya en los libros. Como la Expo. Como Induráin.

El doble tumor de la Catedral

Carlos Navarro Antolín | 2 de mayo de 2015 a las 5:00

avenida1

Real Madrid
Maltratada por dentro y por fuera. Tiene el interior aquejado por el colesterol de las vallas. La gente se molesta con los cazafirmas que pueblan las calles y que obligan a ir dando nones. En la Catedral es peor. En la Catedral hay que dar explicaciones. Hay que ir convenciendo a las azafatas de la clausura –que son esas trabajadoras de abrigo largo tipo Doctor Chivago en los fríos de enero– para que descorran la cinta y te permitan el paso porque uno va a misa, uno va a unas bodas de plata en la Capilla Real, o uno quiere simplemente verle la cara a La Cieguecita, ¿pasa algo? Entrar en la Catedral tiene mucho de videojuego con fases en las que hay que superar distintos obstáculos. Cualquier templo de Sevilla resulta mucho más cómodo que una Catedral tan conservada con primor, como consagrada al turismo de pago con obsesión, con agentes de seguridad que responden al prototipo del cancerbero, aquel perro mitológico de tres cabezas que guardaba las puertas del… infierno. Alguno he visto que experimenta un verdadero placer en el rostro cuando no deja pasar a unos fieles. Se tienen bien aprendido el espíritu de la compañía: el turista paga, el fiel no.

La pobre Catedral tiene ese tumor interno de vallas que hace metástasis con el estilo agreste que incomoda al fiel que no pasa por taquilla. Ytiene un tumor externo que ataca su estética de Mercadante. Cerraron al tráfico la Avenida con la coartada de preservar su fachada principal de la contaminación. La piedra se ennegrecía por efecto de los escapes de los autobuses de Tussam. Por la Avenida ya no pasan los autobuses, pero hay que ver la cantidad de cosas que pasan que no son peatones. La piedra ya no se ennegrece. Ahora es la Avenida la que cada mañana aparece más afeada y se ha sumado al cinturón de mal gusto que rodea el monumento más importante de la ciudad. Un cinturón que aún puede seguir ahogando más la belleza gótica de un edificio aún más bello cuando llueve. Frente a la Puerta de San Miguel chirrían cada noche –horror de los horrores– las terribles luces azules del comercio chino de complementos para el móvil. Y muy cerca, una heladería con estruendo interior de luces verdes que parece una tortuga. Nuevos negocios, nuevas agresiones. Mateos Gago es la Benidorm de Sevilla, ciudad de veladores. Placentines huele a pizzas y comida marroquí. Y la Avenida es una cochambre a cuyo lado hasta las urgencias del Macarena son un ejemplo de orden.

Ni las comisiones provinciales de patrimonio, ni las locales. Ni los delegados de Urbanismo, ni los planes especiales, ni nada por el estilo. Tienen la misma utilidad que el regalo de recuerdo que los novios dan a sus invitados. Como dijo Arenas tras cinco intentos para ser presidente de la Junta: “Tó pa ná, tó pa ná”. El chino le da al botón cada noche y aquello es el alumbrado de la portada del Nacimiento. Ni un club de alterne de carretera llama tanto la atención. Y se quejaban de los autobuses de Tussam. Tan bellos ellos, con ese color cítrico de fruta del Patio de los Naranjos. Lo dicho: tó pa ná.
Real Madrid