La selva de Mercasevilla

Carlos Navarro Antolín | 12 de septiembre de 2013 a las 5:00

serrano

Ni el desprestigio de la clase política, ganado tacita a tacita por los interesados, ni el drama de quienes ven de cerca ya el final del precipicio que conduce al desempleo, pueden justificar atrocidades como desear la muerte de la hija de un cargo público, ni tildar de asesino al concejal que preside una compañía en vías prácticamente de liquidación, imputándole la muerte de varios empleados por la angustia súbita que le habría provocado el despido de familiares directos que también trabajaban en ella. La sociedad Mercasevilla lleva ya tiempo instalada en un agujero negro, en el todo vale y en un paisaje de incendios que denuncian los mismos que los provocan. En su lenta agonía de ERES fraudulentos, ERES legales, concursos irregulares de concesión de suelos, mariscadas y otros episodios, parece que hay quien está dispuesto a morir matando, a abrir la barra libre de tropelías y a revestirse de la supuesta legitimidad que concedería el verse en la cuerda floja laboral. El presidente de un comité de empresa no puede avalar las graves injurias que se han lanzado contra el concejal Gregorio Serrano en las redes sociales, salvo que sea rehén de sectores radicales, se haya quitado definitivamente la careta o se haya tirado a las barricadas morales. La lucha sindical ofrece amplios márgenes para hacer valer las reivindicaciones con la mayor contundencia, sin necesidad de violar el hogar familiar, ni de mentar a los hijos, ni de tratar de justificar lo injustificable. Es la diferencia que hay entre una sociedad democrática y una selva. Y en Mercasevilla hace tiempo que algunos se escaparon del zoo.

Zoido, de visita pastoral

Carlos Navarro Antolín | 9 de septiembre de 2013 a las 21:50

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A un torero de corte filosófico, con algo de Séneca, le preguntaron la razón por la que se vestía de luces.

-Porque es lo que sé hacer.

Zoido se ha ido a visitar un colegio por cada distrito en las vísperas oficiales del curso escolar, decimos oficiales porque cada colegio comienza ya un día distinto, que si el 2, que si el 8, que si el 9… Hace años que esto del curso escolar está como la Semana Santa, que no se sabe ya cuándo empieza, ni cuándo acaba, pero sí se sabe siempre cómo: pasada por agua. Pues los colegios, igual. ¿Cómo empiezan el curso los colegios? En obras. Algunos colegios siempre están como la A-49: en obras. Trabajando para usted, dice el tío del cartel. Y habrá que darle las gracias. Pues Zoido se ha ido a hacer el tour del pupitre. O más bien cabría decir que Zoido ha hecho de Zoido. Porque el tour del pupitre es un calco de su último día de campaña en mayo de 2011, cuando visitó los once distritos, como el obispo cuando hace la visita pastoral a cada parroquia y revisa los libros, las cuentas y el estado del inmueble. Se ve llegar a Zoido a Triana y aparece el concejal de turno, Curro Pérez, cual vicario en la puerta del templo que le recibe, besa su pastoral anillo y le cede la casulla del poder. Llega al frente ruso de Bellavista y ya está esperándole en sus dominios Rafael Belmonte, que cumple a rajatabla con el lema Otra Bellavista es posible, con su traje a lo Florentino Pérez, siempre de colores oscuros. Así, uno tras otro, hasta completar los once distritos con sus once alcaldes de barrio. Hay que ver lo que se parece el modelo de gobierno de Zoido al del cardenal Amigo. Ni vicealcaldes, ni obispos auxiliares, sino delegados de distrito y vicarios de zona.

-Oiga, ¿y Gregorio Serrano no tiene a su cargo ningún colegio? Lo digo porque este hombre tiene de todo.

-Serrano es como un canónigo por lo civil. Y no interrumpa usted más.

Este Zoido del pupitre aparece entre los profesores, los padres y la chiquillería con el semblante recuperado, como si le hubiera retornado la color, después de esos días de cuello duro en el Parlamento Andaluz donde le ha tocado la incómoda briega de la sesión de investidura de Susana Díaz, de esos discursos largos como homilías, de hartarse de verse rebautizado en los telediarios como ‘José Ignacio’ Zoido, mientras Juan Espadas se hartaba de difundir listados de colegios en obras y de removerle el gallinero local con ruedas de prensa de cuarenta minutos que parecen funciones principales de instituto. Lo de Zoido en las Cinco Llagas el otro día tuvo mucho de Emilio Muñoz en las arenas (Javier) de la plaza de Bilbao, cuando se sacudió las zapatillas y se fue para no volver después de una sonora pitada tras matar el toro. Si Zoido pudiera, hace tiempo que se hubiera sacudido los sebago, hubiera aplicado el ya estoy yo en mi casa y le hubiera dicho a la Cospedal el ahí te quedas con Carlos Rojas que se dejó el toro vivo de los ERE. El alcalde ha cogido este septiembre como el alumno que necesita recuperar. En un día, todo el temario. En una jornada, once distritos. Como en mayo de 2011. Zoido hace de Zoido. Como el torero: porque es lo que sabe hacer. Y lo del PP de Andalucía que lo sigan arreglando desde Madrid. Vaya tropa la de Génova… No la superan ni las víboras del COI.

-¿Lo de la víbora lo ha dicho usted precisamente hoy por algo?

¿Cuánto multan los policías locales a los ciclistas?

Carlos Navarro Antolín | 2 de septiembre de 2013 a las 13:20

policia ciclistas
Las estadísticas pueden tener el efecto de un espejo y reproducir fielmente cuanto ocurre o, por el contrario, romper la percepción que se tiene de eso que ahora se llama con una palabra tan manida como es el entorno. Que hay muchos ciclistas que no cumplen con las más elementales normas que recoge la denominada Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas, aprobada en septiembre de 2010, es una percepción generalizada. Sevilla es una ciudad que en muy poco tiempo ha pasado de no tener espacios específicos para el uso de este medio de transporte a disfrutar de una red de casi 150 kilómetros, pero resulta obvio que aún no hay instaurada una cultura de la convivencia entre los viandantes y los ciclistas en las zonas peatonales en las que o bien el caminante tiene la preferencia de uso, o bien el ciclista debe ir provisionalmente a pie hasta llegar a los tramos autorizados. Un análisis optimista reduciría la instauración de esa cultura a una mera cuestión de tiempo. Un augurio más tremendista haría depender la convivencia pacífica entre los dos colectivos de una acción más represiva de la Policía Local. Justo es reconocer que de vez en cuando sí se ve a los agentes obligando a los ciclistas a bajarse de sus vehículos, como se aprecia en las dos recientes imágenes que ilustran estas líneas, pero no con la frecuencia que sería deseable. No se puede tener un policía detrás de cada ciclista, ni detrás de cada peatón que invade el carril especial, como no puede haber un barrendero de Lipasam detrás de cada guarro que tira un desecho a la vía pública. Es más, hay situaciones en la que los policías hacen gala de esa amabilidad que tanto echaba en falta el Defensor de la Ciudadanía en su informe anual y no sólo no multan, sino que con toda educación piden a los ciclistas que se apeen y les informan del carril bici más próximo. Se ve que las denuncias de José Barranca tienen su efecto. ¿Pero qué dicen las estadísticas? En lo que va de 2013 se han dictado 39 sanciones a ciclistas y una al usuario de un triciclo. De esas 39 sanciones, 11 fueron por distracciones, dos por estacionamientos indebidos y 26 por diversas infracciones cometidas durante la marcha. En 2012 las sanciones fueron 62 a ciclistas y tres a triciclos. Y en 2011, 60 multas a ciclistas y una a un triciclo. Juzguen ustedes. Casi 700.000 habitantes, casi 150 kilómetros de red de carril bici. Y una media de 65 multas al año. O no hay tales problemas de convivencia. O hay pocas multas. O lo que conviene es el triciclo.
policia ciclistas (II)

Las verdaderas amenazas para la Catedral

Carlos Navarro Antolín | 27 de agosto de 2013 a las 12:08

Fotos de la contaminación visual de tiendas y restaurantes en la calle Alemanes, entorno de la Catedral
De qué sirve preocuparse por las farolas del centro histórico si un buen día llega un tío y te monta enfrente de la Catedral de Sevilla un comedero de kebabs con rótulos fluorescentes y el correspondiente pestazo. Para qué un cuerpo de técnicos que inspeccionan hasta la mínima obra de sustitución de un pináculo o de un pretil si el estruendo visual de camisetas y el despliegue de la chabacanería de souvenirs al uso se encargará con toda eficacia de romper el encanto del gótico, su sentido ascendente y la penumbra misteriosa de la montaña más hueca de la ciudad. Para qué tanto arremeter contra los bancos de Ikea (microdenuncia) o la Torre Pelli (macrodenuncia) si los alrededores de la Catedral en agosto son una versión de Benidorm con adoquines en lugar de playa. Ningún gobierno local ha querido realmente regular la estética del espacio de la ciudad al que rimbobantemente se denomina como patrimonio de la humanidad (Catedral, Alcázar y Archivo de Indias). Lo único meritorio que se ha hecho fue la supresión del aparcamiento de autobuses turísticos delante de la Puerta del León. Porque la peatonalización de la Avenida ha sido una de las mejores ideas peor ejecutadas que ha habido en la ciudad en la última década. Monteseirín nos dejó una Avenida inhóspita para el peatón, sin sombra y en la que los nuevos y mañarianos amos y señores de la ciudad, los ciclistas, campan a sus anchas sin que tampoco Zoido sepa ni pueda enseñarles a muchos de ellos la educación que no han mamado en sus casas. La instalación de losas de pizarra en el entorno del templo fue una chapuza palmaria que, además, originó todo tipo de leyendas sobre supuestas mangoletas y traslados del antiguo material de losas de Tarifa a chalés de afamados constructores. Quizás el entorno de la Catedral no sea más que ese mar de mal gusto donde desemboca el río estrecho de Mateos Gago donde navegan sillas, camareros marineando de mesa en mesa, letreros con pizarras de colores que anuncian los noveleros rulos de queso de cabra, coches particulares, paradas de taxis y puestos de camisetas, todo lo cual con sus correspondientes afluentes de callejuelas con más comercios-cochambre donde pocas son las excepciones de buen gusto. El Ayuntamiento siempre ha tenido una posición acomplejada a la hora de cuidar este entorno, muy distante del celo con el que el Vaticano cuida la Plaza de San Pedro y sus alrededores (donde a los turistas no se les permite sentarse en el suelo) o del que las autoridades municipales romanas ponen para velar por la estética y el comercio de la Piazza Navonna. Y mucho más próximo tenemos el ejemplo religioso de la Romería del Rocío, en la que el bando del alcalde establece cada año las normas que velan por el ambiente tradicional de la cita y la armonía estética de la aldea, y el ejemplo laico de la Feria, con unas ordenanzas que fijan los cánones estéticos hasta de las pañoletas siguiendo la escuela de Bacarisas. Censuran la Torre Pelli quienes son incapaces de cuidar por el decoro apropiado de los alrededores de un monumento que hasta julio de este año ha recibido 755.000 visitas. Lo escribía en este periódico el arquitecto Juan Ruesga: “A veces tengo la sensación de que nos perdemos en el detalle de una farola sin darnos cuenta que son los servicios los que conforman en gran medida la imagen de la ciudad”. Un paseo por los alrededores de la Catedral, con la vista predispuesta a evaluar esos servicios que constituyen en buena parte la arquitectura del concepto de estética de una ciudad, termina en depresión…o en rulo de queso. Cualquier cosa antes que el kebab.
Fotos de la contaminación visual de tiendas y restaurantes en la calle Alemanes, entorno de la Catedral

Zoido y su dinosaurio

Carlos Navarro Antolín | 24 de agosto de 2013 a las 19:34

Veladores en Argote de Molina
LOS caballos llevan los pañales puestos. Es el gran logro del gobierno local, hay que reconocerlo. Ni la Davis, ni la Zona Franca. Por los alrededores de la Catedral ya no huele a caca de caballo, fragancia que alguien incluyó en el patrimonio inmaterial de Sevilla, ni bajan ríos de pipí equino. Nadie ha resaltado que la micropolítica de Zoido ha conseguido lo que el PA de Rojas-Marcos no pudo ni en sus grandes años, que no es el camelo de la playa, sino que cada bestia luzca su dodoti en la parada de Alemanes o en la del Banco de España. Y hasta los cocheros llevan los pantalones de pinza del uniforme que se les compró con motivo de la boda de la Infanta. Tanto mirar la amenaza de la Torre Pelli para con el patrimonio de la humanidad, pero qué me dicen de la peste que adornaba los tres grandes edificios históricos de la ciudad a. Z. (antes de Zoido). Limpiadas las calles de heces, ahuyentadas las correspondientes cuadrillas de moscas, queda asumir el reto de reducir los veladores, verdadera doble y triple fila que lastra el tráfico peatonal de la ciudad. El sevillano verá el día 2 de septiembre el nuevo firme de la Campana, donde algo hay que cambiar para que todo siga igual en una perfecta política lampedusiana. Unos hacían túneles que no pagaban, otros cambian viejos por nuevos adoquines. Obras son amores. Y habilidades, porque hay que tener habilidad para hacer de la estadística ordinaria de Tussam el motivo de una rueda de prensa en pleno agosto con baranderío local y fotógrafos. Dicen que el alcalde este verano es ubicuo, que lo mismo está en la barriada del Polígono de San Pablo que en Sotogrande (Soto, para los pretenciosos, los mismos que en versión morada emplean la elipsis de La Quinta para referirse a La Quinta Angustia). ¿Pero qué me dicen de Juan Bueno? Jonhy Good, en el inglés hispalense. El otro día estaba yantando en Casa Antonio en Zahara de los Atunes, donde coincidió con el colorado de Mayor Oreja, y a los postres estaba ya haciéndose la foto en el apeadero de San Bernardo de Sevilla con los coches de Tussam. Cómo se mueve este gobierno, qué destreza. ¿Para cuándo dejar la costa y hacerse la foto en una calle Argote de Molina libre de veladores en las dos aceras? Junto a la placa que recuerda en el gran hito de la reposición del bacalao (toma del frasco), bien cabría en un futuro el azulejo en reconocimiento del primer alcalde que le echa bemoles al señorito de los veladores, envalentonado todavía como en los grandes años del Don Manuel no se debe nada por la boda de su hijo. El tío echa los veladores por delante como el toro manso las manos y a ver quién me para que aquí estoy yo, ni ordenanzas ni gaitas que aquí mandan mis santos… veladores. Una ardilla puede ir saltanto de velador en velador por el centro de Sevilla y hacer la ruta completa de la Alameda a la Puerta Real, de la Puerta Real al Prado y del Prado a la Macarena. Del alcalde del empleo al alcalde de los veladores. Cuando el sevillano retornó de vacaciones, los veladores seguían allí. Ya tiene Zoido su dinosaurio.Y el tranvía es el dinotren.

Socialistas sentados, los nuevos linces

Carlos Navarro Antolín | 26 de julio de 2013 a las 18:26


La grey aclama a la nueva lideresa. Pero el tendido 7 se queda sentado. El cónclave proclama la apertura del nuevo tiempo, erigiendo arcos del triunfo decorados con las flores de la victoria. La victoria tiene la música de los vítores, la estampa de los abrazos y la foto del puño cerrado. En pie, todos en pie. Salvo algunos pocos, que como aquellos irreductibles galos resisten ahora… ¿y siempre? El Wally socialista que hay que buscar en la bulla que aplaude es el que se queda sedente… Y buscando, buscando, las redes escupen la imagen del morbo. Celis, Mir y Llorente no se levantaron a colocar la corona de laureles a la nueva lideresa mientras sonaba la música de la Champions League. El runrún estaba servido. Debía ser verdad lo que dicen que Celis vaticanaba en la previa del simulacro de primarias cuando le preguntaban cómo estaba. “Estoy muy bien. Y mejor que voy a estar”. Claro, Alfonso, mejor se está siempre sentado, sobre todo en la ciudad de los 10.000 veladores. Porque metido en la bulla ya se sabe que te pueden coger… la cartera. Celis es Wally en la coronación laica de Susana. Decían que Planas era el sparring que legitimaría a Susana Díaz, la joven de la quinta del 74 que FG dice que no conoce, como no conocía en tiempos a su sucesor, al que ubicaba en el extinto COU. Pero no, lo que legitima a Susana Díaz realmente es tener a tres señores sentados mientras la masa la saluda con palmas y olivos abriendo un nuevo período litúrgico. La oposición interna es un canario que conviene alimentar con cariño e inteligencia cada mañana, con su poquito de alpiste y su mijita de agua. Celis es importantísimo en este nuevo tiempo, una pieza fundamental. Celis es el nuevo lince de la Doñana de la calle San Vicente. Hay pocos y están en extinción. A partir de hoy queda inaugurado el Observatorio de Celis como herramienta imprescindible para el seguimiento de los socialistas sedentes. Voy a poner los documentales de los animalitos de La 2, que recuerdo uno en que la gacela conseguía zafarse de la manada de tigres.

-Oiga, ¿y ese documental no lo ponen en Canal Sur?

El Gallo Negro cacarea de nuevo

Carlos Navarro Antolín | 25 de julio de 2013 a las 13:47


¿Quién dijo que estaba muerto? ¿Quién lo comparó con el de Morón, sin pluma y cacareando, pero en versión hostelera: sin bayas de enebro y rodajita de limón? ¿Quién firmó su acta de defunción? El Gallo Negro ya tiene los papeles en regla, que se los ha dado el Ayuntamiento, no sabemos si por rectificación pura y dura después de haber cerrado el corral, o si por canguelo ante los dos contenciosos interpuestos por la titularidad del negocio al entender lesionados sus derechos. Recuerden que una reciente sentencia obliga al Ayuntamiento de Sevilla a indemnizar con 300.000 euros a un bar cerrado indebidamente en Triana en tiempos de Monteseirín. Parece que los gallos, si son negros y cacarean en horario nocturno, tienen como mínimo dos vidas. El Ayuntamiento cerró en primavera El Gallo Negro. Y el mismo Ayuntamiento permite en verano su reapertura. El Gallo Azul es heladería de Jerez de la Frontera, donde las papas ya se sabe cómo se yantan. El Gallo Negro es bar de copas en Sevilla que resucita con las calores, oh misterio. Dónde está la bolita de la licencia, dónde está, a ver, a ver que voy moviendo los cubiletes, a ver dónde está la bolita… Y salió el garbanzo, negro como el gallo. El Gallo Negro cacarea de nuevo en el Arenal. Kikirikí. Sevilla, ciudad de la Pasión, donde los bares también resucitan. Y con el aval de la autoridad, municipal por supuesto.

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La diócesis tiene a su Karanka

Carlos Navarro Antolín | 23 de julio de 2013 a las 18:33


El cardenal Amigo nunca quiso tener obispos auxiliares pese a que la diócesis sevillana estaba acostumbrada a la figura de estos prelados asistentes del titular. La grey le cogió cariño a alguno de ellos de tal forma que hasta hubo uno, monseñor Cirarda, que fue pregonero de la Semana Santa. Monseñor Amigo prefirió un esquema de delegación de poder basado en vicarías territoriales. Y así estuvo 28 años. No había un número dos de la diócesis, dicho sea en la terminología de los aparatos políticos. El cardenal, además, estaba omnipresente en la agenda de actos de la ciudad, difundiendo una imagen de hiperactividad y ausencia de fatiga que ríanse ustedes de la voracidad de fotos del hoy alcalde. Don Carlos presidía el mismo día una ceremonia de confirmación de cientos de jóvenes en la Parroquia del Cerro, asistía después a una celebración privada a mediodía y al humo de las velas cogía el coche para presidir una misa en Écija. Todo un cardenal vitaminado. Monseñor Asenjo tardó muy poco en nombrar a un obispo auxiliar, el simpatiquísimo Santiago Gómez Sierra, que rápidamente se ha convertido en el Karanka del Arzobispado, como el entrenador madridista que salía del burladero para dar las ruedas de prensa cuando Mouriño no quería darle la cara al toro. Gómez Sierra se traga todos los actos a los que el titular de la diócesis no puede o considera que no es conveniente ir para evitar una sobreexposición. Cuestión de criterio. La misma noche del domingo, cuando el Arzobispado informó oficialmente del fallecimiento de Francisco Navarro, el comunicado anunciaba que el funeral de hoy martes sería presidido por Gómez Sierra. Monseñor Asenjo se reserva para la misa del lunes próximo en la Parroquia de los Remedios, donde Navarro ha ejercido de párroco en los últimos años. Al final, el cardenal Amigo vino a Sevilla a presidir el funeral de cuerpo presente de quien ha sido una figura destacada en la transformación de una diócesis como la de Sevilla a lo largo de los últimos 30 años. Era lógica la presencia de don Carlos en la despedida de quien fue uno de sus grandes colaboradores. A Gómez Sierra le ha tocado hacer de Karanka y disculpar públicamente la ausencia del titular de la diócesis, que según el Arzobispado atiende estos días unos compromisos adquiridos en su tierra natal. A esta ciudad le pirra sentir muy próximos a dos figuras claves en la vida cotidiana de la urbe como son el alcalde y el arzobispo, como si quisiera revivir la importancia histórica del cabildo municipal y el eclesiástico. Tal vez por eso el cardenal y el hoy alcalde han terminado triunfando, por estar a pie de calle un día sí y el otro también. Hay que estar el 6 de enero con el Gran Poder en el Día de la Epifanía aunque sea un día para vivirlo en familia, hay que estar en la novena de la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y su Archidiócesis, aunque sean días oficiales de asueto; hay que estar en el funeral de quien hizo posible que la Iglesia de Sevilla tuviera en la Catedral una gran fuente de ingresos con la que se restauran templos y se edifican otros nuevos en los barrios emergentes de la ciudad. El ministerio pastoral, como el periodismo, requiere de estar en la calle.

Zoido le da salida al queso

Carlos Navarro Antolín | 22 de julio de 2013 a las 21:37


Había un veterano maitre de Juliá que cuando los invitados manseaban y no repetían en el encuentro con las bandejas de taquitos de manchego, servidos en grandes quesos vaciados previamente, le exigía a los camareros que dieran más vueltas por la sala con las mismas bandejas. Quedaba prohibido sacar nuevos aperitivos. Todo el mundo a yantar queso. Y en las cocinas se quedaban esperando esos canapés con medio tomatito y una punta de anchoa en lo alto. Al igual que se quedaban aguardando los tramos de gambitas rebozadas.

-Dadle salida al queso, dadle salida al queso…

Recordaba la maestría del viejo maitre a cuenta del enésimo anuncio de un político municipal para revitalizar el Guadalquivir. Qué quieren que les diga, pero los proyectos de piscina a la vera del río tienen el sonido de la gramola. Alejandro Rojas-Marcos propuso en la campaña de 1999 la creación de una playa artificial en San Jerónimo con nada menos que de 60.000 metros cúbicos de arena. Monteseirín anunció que en la Feria de 2002 se estrenaría un transporte fluvial a base de catamaranes para descongestionar el tráfico rodado. Jaime Rayunaud, candidato del PP a la Alcaldía en 2003, propuso la creación del vaporetto. Su sucesor como candidato a la Alcaldía, Juan Ignacio Zoido, planteó cuatro años después un transporte fluvial bajo la original denominación del Guadalbús. El propio Zoido prometió también en la campaña de 2007 la construcción de dos piscinas, una en Chapina y otra en el Alamillo, con capacidad para 500 personas. Dijo que se harían en tres meses si era elegido alcalde.
Ni hemos ido a la Feria en barco, ni se venden bonobuses para el Guadalbús, ni el vaporetto ha dejado de sonar a postre de restaurante italiano, ni por supuesto hay playa más próxima a Sevilla que no sea la de Matalascañas. Al leer que el alcalde plantea una piscina junto al río al estilo de las de Berlín y Amsterdam, está claro que todos los partidos tienen de asesor a algún discípulo aventajado de aquel viejo maitre.

-Dadle salida al río, dadle salida al río.

Y el personal se queda comentando como en aquellas copas de Juliá en la caseta municipal. “Hay que ver la de tonterías modernas que nos sirven con tal de no sacar el jamón”. Pues eso, que hay que preguntar cuándo salen las bandejas del jamón de la reducción de los veladores de Argote de Molina, por poner un ejemplo facilón; cuándo la caña de lomo de proyectos traducidos a la práctica cuya imposibilidad no haya que imputar a la Junta, y cuándo las tartaletas de caviar de acciones de gobierno más allá de una elemental política de infantería. Hay quien dice en el Ayuntamiento como aquel gorrón de canapés de farolillos: “Hay que ver la de humo que nos han venteado sobre el río todos los partidos con tal de no hincarle el diente a lo que de verdad importa”. Que no es el queso, que es el jamón.

¡A por el filtrador del PP!

Carlos Navarro Antolín | 12 de julio de 2013 a las 18:40


Los peperos hispalenses celebraron ayer, con la fresquita de las seis de la tarde, una junta directiva provincial. La junta directiva provincial, para que se entienda, es como el comité ejecutivo pero con unos cuantos barandas más. Y el comité ejecutivo es lo que conocemos por el aparato. Y el aparato es el que de verdad manda en el partido y en las instituciones que gobierna el partido. Si usted se dedica a la política y un buen día le da un aire y se le ocurre enfrentarse al aparato, tenga por seguro que dura menos que una croqueta de cola de toro de Becerrita. El aparato del PP en Sevilla se llama Juan Bueno. Y en Andalucía se llama Juan Ignacio Zoido. Y Zoido acudió a la apertura solemne (Gaudeamus igitur) de la junta directiva provincial que se celebró en la sede regional de la calle San Fernando, donde la sombra del ciprés (Arenas) es alargada. El presi regional y alcalde de Sevilla anunció que de forma habitual acudirá a estas reuniones (es inteligente en eso de no perder la relación con el aparato) y aludió a las filtraciones a la prensa de los contenidos que se tratan en estas sesiones a puerta cerrada. Incluso dijo, oh misterio, que el filtrador de la última ejecutiva no estaba entre los presentes y que ni siquiera había excusado su asistencia. Aquello sonó como las búsquedas en google, que va usted acotando los conceptos y cada vez salen menos resultados. Ustedes se preguntarán qué ocurrió en esa última ejecutiva. Pues nada del otro mundo. Fue el día en que Zoido dijo la frase que expresa con rotundidad lo hartito que está, con razón, del embrollo regional en que lo ha metido la espléndida Doña Cospe. “Estoy negro”. Como para no estarlo. Y según Zoido, el militante infiel que contó todo aquello no estaba ayer en la junta directiva provincial. Y, lo que es peor, ni siquiera se molestó en llamar al aparato para decir que dejaba el asiento vacío. La mitad de los asistentes interpretó el tirón de orejas al supuesto filtrador como una broma y la otra mitad como un mosqueo serio.

-¿Y usted qué opina?
-A mi lo que de verdad me interesa es lo de la croqueta de cola de toro, oiga.

Por lo demás, el presidente regional se refirió ante la militancia a algunos casos de actualidad, como el de Bárcenas, del que dijo que nada de lo que trasciende ahora es nuevo, y de los frentes judiciales que padece la Junta de Andalucía, sobre los que mantuvo su discurso acerca de que en breve habrá más novedades penales. Por enésima vez aludió a que nadie le marcará los tiempos a la hora de la designación del candidato a la Junta de Andalucía. Eso, para después del verano, como las asignaturas de los cateados. Dicen algunos peperos en privado que a José Luis Sanz, alcalde de Tomares, se le está poniendo cara de futbolista que calienta la banda…
Todos aplaudieron. Prietas las filas. Zoido se fue. Nos quedamos sin saber quién es el filtrador, quién es ese pedazo de maleducado que ni siquiera excusa su asistencia. La junta directiva provincial siguió su transcurso. Pero hay que reconocer que sin Zoido no es lo mismo. Alguno se quedó con las ganas de oír alguna referencia al periplo por Bruselas. El alcalde no dijo ni pío sobre el restaurante de la célebre mariscada de Torrijos, por delante de cuya puerta pasó en la noche del martes cuando venía de cenar con Teresa Jiménez Becerril y el resto de la delegación sevillana en el Chez Leon. ¿Saben lo mejor? Que aquello sigue siendo un sitio de yantar, pero ya no es una marisquería. Cualquier día trinca Robles ese negocio. Y se van a enterar los belgas de lo que son los veladores. Ríanse de la rendición de Breda y sus lanzas (Juan).