Zoido, la hora de los halcones

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2014 a las 5:00

Algunos ajustes, pequeños cambios. Lampedusa en el gobierno local. El alcalde no es hombre de aventuras. Queda un año para las elecciones municipales y ya ha avisado a su grupo municipal de la necesidad de ir planteando algunas estrategias. Es la hora de ir forjando algunas decisiones, de elaborar el mensaje con el que se intentará un segundo asalto al poder, de tener prevista la defensa frente a posibles imputaciones judiciales de miembros del gobierno y de desanillar a algunos halcones, los mismos que le ayudaron a alcanzar la Alcaldía por medio de tres vías: la denuncia reiterada (a veces histriónica, a veces en los juzgados) de irregularidades del gobierno de PSOE e IU, la proyección al máximo de su figura personal y el aprovechamiento de una coyuntura política nacional marcada por la caída libre en la que se hallaba el PSOE de Zapatero. Una vez con el poder absoluto en el Ayuntamiento, los halcones dieron paso a los gestores. Acabada la contienda, Zoido no dudó en poner al frente a hombres de paz, a perfiles muy técnicos para gestionar el presupuesto. Los políticos puros y duros quedaron relegados a papeles secundarios, muy bien maquillados en algunos casos, pero de escaso brillo. No nos engañemos. Y algunos quedaron muy desencantados. Al alcalde difícilmente le oirán hablar de cuestiones de partido, de estrategias, de nombres al alza o de nombres a la baja y mucho menos de quinielas para la próxima lista electoral. Son asuntos que le provocan una verdadera incomodidad, huye de ellos como el perro del agua. En la Feria de Abril de 2012 le preguntaron por las intenciones de unos jeques árabes que acudieron a la ciudad con la vista puesta en unas inversiones. Ni mú. “¿A ti te gusta que el alcalde de tu ciudad sea discreto, verdad?” A pesar de ese hermetismo, de ese deseo de no provocar heridas por alguna de las decisiones que ya tiene en mente y de esa intención siempre imposible de tratar de quedar bien con todo el mundo, en este último año hay algunas claves que resultan ya nítidas en la Plaza Nueva.

Poder absoluto. El PP de Sevilla acaba de salir derrotado (¿Humillado?) del último congreso regional. Todos se han caído en favor de Málaga. Pero hay caídas de bruces en el asfalto y caídas en una entreplanta. Zoido se ha caído en la entreplanta de una poderosa Alcaldía. Es el más fuerte de su partido en Sevilla. Tendrá absoluta libertad para confeccionar la lista, sin un Arenas ya que le cuele a uno de esos independientes con los que demostrar su influencia. Sevilla es su fortín. Ynada indica que el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiera empezar con mal pie en la provincia que le recibió ese frío que es marca de la casa hispalense.
JORNADA TECNICA GRUPO JOLY. DEPURACION DE AGUAS RESIDUALES EN ANDALUCIA: PERSPECTIVA ACTUAL Y NUEVOS RETOS. JAVIER LANDALanda se cae. El número dos del glorioso mayo de 2011, el de los 20 concejales, no repetirá en la lista electoral de 2015. Ha sido un fiasco. Es delegado de Relaciones Institucionales, presidente del Pleno y cabeza política del Real Alcázar. Zoido le ha ido recortando las competencias. El alcalde ha tenido que externalizar la captación de inversiones después de que el catedrático acabara enfrentado con el economista Rafael Salgueiro, hombre clave en la Zona Franca. Landa le ha generado a Zoido más problemas que soluciones. Aún se recuerda cuando expulsó a un fotógrafo profesional de un Pleno y hasta el conflicto generado con el Curso de Temas Sevillanos al negarle la cesión del Alcázar. ALanda lo metió Javier Arenas con la vitola de decano de la facultad de Económicas y para responder a los fichajes de la sociedad civil que acababa de hacer el PSOE para la lista de Juan Espadas. Landa no ha dado el resultado esperado en varias de las negociaciones que se le han encomendado. Y su participación en primera fila en algunos actos del partido no le computarán como méritos. Lo que sí gusta es que la presidencia del Pleno siga recayendo en alguien que no haya tenido cargos políticos con anterioridad por aquello de que el perfil sea lo más neutral posible. Es muy probable que el nuevo número dos proceda del actual equipo. El gran auriga del alcalde es el concejal Gregorio Serrano. Y entre las mujeres, María del Mar Sánchez Estrella, que es quien ocupa la presidencia delPleno en ausencia de Landa. En cualquier caso, nunca se olvide que Zoido es reacio a designar un vicealcalde. Ni siquiera tiene hoy un concejal de Presidencia, a pesar de que lo contemplaba en el programa electoral. En el corral de Zoido, el único gallo es él. La escuela de Arenas se nota en uno de sus principales discípulos.

Pocas bajas. De acuerdo con el estilo Zoido, no están previstos más de dos o tres cambios en la lista. Nueve de los diez tenientes de alcalde repetirán salvo sorpresas. Todos, menos Landa. A la concejal Evelia Rincón le pueden ofrecer un puesto en el organigrama municipal, pero es posible que fuera de la lista electoral ysiempre que se alcance de nuevo el gobierno. La satisfacción con la delegada de Hacienda, Asunción Fley, es máxima, por mucho que no sea un ejemplo de comunicación política. Maximiliano Vílchez sigue representando al hombre sin pasado en cuestiones urbanísticas, lo que supone una garantía para el alcalde, aunque ha tenido crisis de fe por las que ha querido dimitir en alguna ocasión. Fley y Vílchez son los dos grandes gestores del ejecutivo, los tecnócratas que nunca serán reclutados para la trinchera política, pero que son claves para el modelo de gobierno de un alcalde que tampoco procede de las bases electorales: “Yo nunca he estado en Nuevas Generaciones”, dijo en un acto público delante del mismísimo Moreno Bonilla.

El aparato del partido. La mayoría de los componentes del comité de campaña de 2007 y 2011 repetirán como tales. La figura del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, quedará dedicada a dos frentes que desbordan a cualquier político: la Delegación de Seguridad y Movilidad y la campaña electoral en los 104 municipios de la provincia, donde el PP sigue sin crecer lo suficiente como para soñar con los 55 diputados que le darían el acceso a San Telmo. A Zoido le interesa la paz sindical que ahora mismo se vive en la Policía Local, donde el ambiente se ha calmado tras la llegada de un político como Bueno y la marcha obligada del edil no electo Demetrio Cabello por aplicación de la Ley de Grandes Ciudades. Ironías del destino, a Zoido le ha terminado beneficiando el pronunciamiento del TC que declaró inconstitucionales los ediles a dedo por mucho que tuviera en alta estima al ex comisario de la Policía Nacional.

¿Imputados? Nunca hay que olvidar que la juez Alaya sigue adelante con la instrucción del caso Fitonovo, que investiga un posible cohecho en la adjudicación de contratos en Medio Ambiente, Parques y Jardines. El secreto del sumario –que va para nueve meses– no ha impedido que haya trascendido por un error de la magistrada el pinchazo de los teléfonos de varios miembros del Ayuntamiento. Entre ellos, todo indica que los de dos concejales del gobierno. ¿Cesaría Zoido de manera fulminante a un concejal de su gobierno si resulta imputado? Depende, dicen en el PP. La reacción pasaría por estudiar a fondo el auto de imputación. Se parte de la base de que no es lo mismo una imputación a cargo de la Guardia Civil (como la que recae ahora mismo sobre Joaquín Peña, el director general de Medio Ambiente que fue destituido de forma fulminante en cuanto trascendió la implicación en el caso) que una imputación a cargo de la juez, en la que pueden entrar muchas variables. Cualquier tibieza en la reacción podría pasarle factura a un alcalde que hasta ahora ha sido especialista en zanjar polémicas con cierta celeridad (enchufes de familiares en los distritos, azulejo en la zapata de Triana, proyecto de instalación de un helicóptero en Los Bermejales, etcétera).

Urbanismo. Zoido se enfrenta al último año de gobierno con el ambiente caldeado en la Gerencia, lo que tiene influencia directa en proyectos que pretende acelerar para su rentabilización electoral. Ningún empleado público firma ya licencias con la alegría de épocas pretéritas después de haber visto a varios compañeros hacer el paseíllo en los juzgados por diversos casos, amén de la propia cúpula de la Gerencia, imputada en el caso de la venta de los suelos de Mercasevilla. Para más inri, el alcalde afronta estos meses la renovación a la baja de un convenio colectivo que ha sido calificado como uno de los mejores de Europa.

 

Zoido y Beltran Perez ante de su comparecencia por la dimision d¿El sexto hombre para la campaña?

Cachorro preclaro que fue del partido, lleva meses detrás del burladero político a la búsqueda quizás de un perfil plano (¿gris?) para los tiempos de zozobra que supone el horizonte electoral en cualquier formación política. Puede ser el sexto miembro del comité de campaña, pues se le reconoce nobleza, olfato político y esas cualidades propias de quien está muchas horas en la calle. Metió el pie en el área en los años de la dura oposición y, al igual que Curro Pérez, no recibió la recompensa esperada.  El hoy portavoz del gobierno (Curro Pérez) quería ser delegado de Urbanismo. Yel hoy delegado de Participación Ciudadana (Beltrán Pérez) quería ser portavoz del gobierno. Los dos halcones,  pese a ser tenientes de alcalde, se quedaron desdibujados en un gobierno tan extenso como fuertemente presidencialista. Zoido movió las fichas con el aval de un resultado histórico y nadie rechistó. Por su propia personalidad, el alcalde evitará cualquier feo o gesto que suponga una marginación pública. Pero a los finos observadores no se les escapa un detalle: no incluyó a Beltrán Pérez ni en la ejecutiva regional que él presidió, ni en la que ahora lidera Moreno Bonilla donde el alcalde tuvo su cuota sevillana. Ysí se acordó de Alberto Díaz, Gregorio Serrano, José Miguel Luque, Curro Pérez y Jesús Maza.

 

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano.Los fijos en un comité de campaña

Los concejales Gregorio Serrano y Curro Pérez; el jefe de gabinete, Alberto Díaz, el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza, y el director de Comunicación del Ayuntamiento, Santiago Martínez-Vares (auténtica pesadilla del PSOE en la pasada campaña), tienen plaza fija cuando suena el tam-tam electoral. Habrán de saber hacer llegar al electorado varios mensajes en el año que resta. Las alusiones a la herencia recibida de Monteseirín y Torrijos trufarán un discurso (deuda oculta y rosario de proyectos bloqueados) al que habrá que sumar varios cortes de cinta relacionados fundamentalmente con la iniciativa privada (todo lo vinculado con la reconvertida Ciudad de la Imagen en el Higuerón Sur) y la difusión de los logros conseguidos, fundamentalmente en la puesta en orden de las cuentas municipales. La Navidad de 2014, la última previa a las elecciones, tendrá especial importancia. Pueden venir ayudas extras de los frentes judiciales que tiene abiertos, por ejemplo, el ex portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos (venta de los suelos de Mercasevilla e irregularidades en la lonja), al igual que se pueden producir tropiezos serios con la instrucción del caso Fitonovo, que ya se cobró la destitución de un director general de la era Zoido.

La Sevilla de los grupitos

Carlos Navarro Antolín | 19 de marzo de 2014 a las 13:26


Acudieron aquellos cofrades inquietos a preguntarle al sabio de la hermandad, en aquellos tiempos en los que la edad aún concedía el derecho a ser consultado, amén de un lugar preferente en la cofradía; en aquellos tiempos en los que a los hermanos mayores se les dejaba estar un segundo mandato, una norma que no respetó ni la Conferencia Episcopal cuando largó a Blázquez para colocar al rocoso Rouco, una costumbre que, quién lo diría, hoy sólo respeta el PSOE, que deja que sus alcaldes con mayoría absoluta opten a la reelección. Pues aquellos cofrades ejercieron el derecho apócrifo de consulta: ¿Qué le parece a usted Fulanito para ser el próximo hermano mayor? Y el viejo, con la largura de los años, le echó varias petaladas al nominado, algodón previo a la aguja que estaba preparando: “Muy bien, muy bien… Pero tiene un problema. Es mucho de un grupito. Y no me gustan los grupitos dentro de la hermandad”. Sevilla es ciudad tan de clamorosos silencios como de oscuros grupos. El mérito en esta ciudad es hablar con claridad en público, pagar el precio y no pertenecer a ningún grupo. Aquellos grupitos que sólo el sabio sabía distinguir y evidenciar con sus palabras, se han sofisticado hoy una barbaridad gracias a los teléfonos móviles.

El servicio de mensajería de WhatsApp le ha hecho un servicio impagable a los grupitos, los ha oficializado, les ha dado pista a los artistas. Y WhatsApp ha perfeccionado tanto el sistema que le ha dado un barniz de mala educación la mar de actual. Se ve usted metido en un grupo sin previa petición de consentimiento. Cualquier día y a cualquier hora, salta la amenaza, en una especie de no sabéis cuándo ni cómo, pero estad preparados: “Se ha unido usted al grupo ‘Paella del domingo 23″. ¿Que yo me he unido? Cuando lo correcto sería la voz pasiva y una coletilla: “Ha sido usted unido al grupo ‘Paella del domingo 23′ ¿Acepta su ingreso?” Pero no, la mala educación ha llegado a WhatsApp como el tapicero a su localidad o como esas invitaciones de boda en las que ya no es que le pongan a uno directamente la cuenta bancaria, sino que informan con todo lujo de detalle del precio del cubierto para que no haya error en la tasación del regalo. Los regalos de boda hace tiempo que se hacen con perspectiva de perito tasador con la finalidad de que no sólo no les cueste a los novios el convite, sino que encima haya ganancia. Nada como la política de hechos consumados, que siempre abusa de la buena educación del prójimo, del miedo al qué dirán si nos salimos del camino marcado y en vez del dinero hacemos un regalo, del qué pensarán si dejo el grupo en el que he sido incluido. Uno se tiene que retratar en negativo si no quiere estar en el grupo, cuando a lo mejor no es porque tenga algo contra alguien, sino únicamente no desea estar soportando a media mañana, en plena oficina, las ideas para la receta del arroz y las exaltaciones del botellín como el tótem de la amistad, ni sufrir los pitidos de mensajes a todas horas con ocurrencias y estulticias de todo orden. En la constitución de los grupos de WhatsApp se usan los nombres sin permiso como los señores del Consejo manosean los nombres de los candidatos a pregoneros de la Semana Santa. Dan por hecho la inclusión a un grupo como ese colegio profesional que daba por hecha la cesión de un euro para un fin social a mayor gloria de su decano. Oiga, es al revés: primero se pregunta si quiero estar en un grupo, como primero se pregunta si quiero dar un euro. Y, por supuesto, a nadie se le marca el regalo que tiene que hacer. Ni se le dice cuánto cuesta su cubierto. Ante la poca vergüenza, sólo cabe el escapismo de no tenerla y abandonar ciertos grupos. Ya lo decía el sabio: hay grupitos nada recomendables.

Zoido remonta el vuelo sin helicóptero

Carlos Navarro Antolín | 11 de marzo de 2014 a las 13:00

Sevilla 07/03/2014 El alcalde de Sevilla
Orillar un proyecto hasta que aparezca la esperanza blanca de un patrocinador que suelte 180.000 euros en el año 2014 equivale a montar una comisión o una mesa para solucionar problemas como la movida, los veladores o el tráfico.

El gobierno local ha tenido que rectificar, dar marcha atrás, arrepentirse en esta cuaresma, que es tiempo reflexión, como se arrepintió de colocar un azulejo en la zapata de Triana con el nombre del barrio, en aquellos días en que los noveleros se hartaron de llamarle malecón a lo que de toda la vida se ha conocido como la zapata. No se gastará un euro público en la frivolidad de colocar un helicóptero a seis metros de altura en la salida hacia Cádiz. El trueno azul de los Bermejales se ha caído, como debieron caerse muchos proyectos faraónicos, inútiles, espantosos y, lo que es mucho peor, irreversibles que se perpetraron en los mandatos anteriores. A favor de Zoido juega su rápida reacción una vez que trascendió en las páginas de este periódico y en letra gorda la información clave que estaba oculta, como siempre, en el cuerpo pequeño del pliego de condiciones: el gasto de dinero público. Zoido ha tardado en cargarse el helicóptero el mismo tiempo que empleó en destituir a Joaquín Peña cuando la Guardia Civil lo imputó dentro de las investigaciones del caso Fito Novo: menos de veinticuatro horas.

Ocurre que ni azulejos, ni helicópteros. En el PP tienen la convicción de que la imagen del alcalde está absolutamente sin mácula. Llevan razón. Y todo indica que a partir de ahora remontará aún más el vuelo al tener Zoido todo el día para hacer lo que mejor sabe: de Zoido. El fin de semana ya tuvimos al Zoido besucón de señora de edad rodeado de muchas más señoras de edad en un barrio alejado del centro. Y ayer mismo al Zoido portador de imágenes sagradas e inaugurador de proyectos emprendedores en la Cartuja (en la Ciudad de la Imagen que concibió Monteseirín y que Zoido ha capitalizado). Las convocatorias de actos del alcalde se mandan de cuatro en cuatro. La primavera está a punto de llegar con la multiplicación de los actos sociales, como llegarán los cien millones de Europa para proyectos de revitalización de edificios industriales.
El alcalde irá dándole paso de nuevo a los perfiles más duros del gobierno si se ve amenazado, esos mismos perfiles que han estado descaradamente orillados desde mayo de 2011. Los halcones han estado anillados y controlados por el cetrero. Hasta que el jefe vea la necesidad de soltarlos. ¿Recuerdan a Beltrán Pérez agitando los cencerros en una rueda de prensa para denunciar la corrupción? ¿Recuerdan a Evelia Rincón exhibiendo simbólicamente tres medallas con títulos alusivos a las irregularidades en la gestión de la Fundación de Sevilla? ¿Recuerdan aquel látigo del Urbanismo que era Curro Pérez, rastreador de los expedientes de las setas de la Encarnación?

El alcalde se dio un paseo de multitudes en el primer lunes de cuaresma. Juan Espadas regresaba en soledad, a la caída de la tarde y hablando por el móvil por la Plaza del Salvador. El aparato del partido en Sevilla no está precisamente para toserle a nadie, luego Zoido tiene pista libre para despegar. El partido ha salido muy tocado del congreso regional. La profunda derrota del PP sevillano, paradojas de la política, ha dejado a Zoido como la cabeza más visible. Siempre que siga de alcalde. Y que Espadas se oculte entre las bullas hablando por el móvil. Ni azulejos, ni helicópteros. La política es márketing. Y bricolaje. Qué curioso: Zoido inaugura macrotienda de bricolaje en la Ciudad de la Imagen. Todo por la imagen, esquina Laraña.
10/03/2014--Capilla del Museo.

Las cenizas de hoy

Carlos Navarro Antolín | 5 de marzo de 2014 a las 11:19

RAMAS DE OLIVO ARDIENDO PARA CONVERTISE EN CENIZAS FOTO RUESGA BONO
Aquellos maravillosos años había parejas de recién casados que en un plisplás llevaban un tren de vida propio de economías consolidadas. Ni pasaban por el trámite del alquiler, directamente a la propiedad. Ni el viaje por carreteras nacionales, directamente al avión con aterrizaje en destinos exóticos, tan exóticos que algunos presumían de haber estado en lugares donde no se permitía el pago con tarjeta. Mucho mejor cuanto más lejos fuera el periplo. La mesura sólo merecía el desprecio de una mirada por encima del hombro. Todo debía estar condicionado por una velocidad de vértigo. Con 30 ó 35 años se alcanzaban estatus que a la generación anterior le había costado llegar más de cincuenta años en el mejor de los casos tras sacrificios, ahorros y administraciones diligentes. Todo era posible. Todo era sólido. Todo cuanto ocurría alrededor invitaba a subirse a la noria, a entrar en el cuerno de la abundancia, a hablar, pensar y escribir con tramos de ceros. La borrachera era duradera y estable. El sueño de todo borracho: no conocer la resaca.
Las cajas de ahorros tenían testaferros a los que entregaban millones de euros para ir señalando solares, hombres de paja que ahora vivaquean escuálidos por la calle; las fundaciones se multiplicaban al amparo de la perfecta coartada de la responsabilidad social corporativa, pedir el DNI en una notaría era poco menos que una grosería que enlentecía el tráfico jurídico y la CEA era vista como el sueño americano, la cúspide de una pirámide robusta y la representación del verdadero poder fáctico a cuya melodía de flauta acudían todos los roedores de langostinos previa rendición de culto al faraón y a su Anubis. Hoy al secretario general de la patronal lo han zarandeado a las puertas de los juzgados cuando antaño lo recibían con olivos en todos sus destinos. Hoy hay un nuevo preso en la cárcel que antaño levantaba trofeos. Hoy hay esquelas que son un grito de Munch, de las que, en elocuente paradoja, todos hablan y todos callan a la vez. De la hoguera de las vanidades quedan rescoldos de ceniza que tienen la música de la esquila que sigue anunciando caídos.
Dicen que España ha iniciado la senda de la recuperación cuando la ciudad se estremece porque siguen cayendo los cascotes de ese glacial con el que hasta hace poco se ensimismaba. Y de pronto ha entrado el miedo en los cuerpos, la jindama, el deseo de retornar a la prudencia perdida, de volver a circular a aquella velocidad pausada que era despreciada con la altivez propia del pobre harto de pan, a hacer las cosas despacio, al ritmo que marca la prudencia y desaconseja la codicia, a reconstruir los cimientos de la vida cotidiana con los ladrillos de los valores de siempre, a bajar de los altares a los falsos dioses, a la despreciada cultura del esfuerzo y la moderación, a ofrecerle notoriedad a quien de verdad hace cosas sustanciales, a taponar las chimeneas por las que se escapa tanto humo venteado por los agentes de la ficción, a no firmar los expedientes de dinero público sin mirar la letra pequeña, a volver en fin al espíritu de Mañara y la lección de Valdés Leal…. Aquellos nombres elevados a la cúspide en las tertulias, en charlas de café o en simples encuentros a pie de calle, aquellos nombres presentados como valores seguros, con marchamo de éxito incontestable, como referencias sólidas y de trayectorias infalibles, aquellos gentileshombres de la sociedad aupados a las carrozas y exhibidos en los murales de la vanidad, aquellos nombres de prestigio siguen desprendiéndose como arena de Catedral vieja, ligados a destinos fatales, a la misma cárcel o a la diáspora del olvido, mientras el futuro aparece como un callejón vacío, oscuro y con la sola presencia de un gato arisco que en su apresurada huida derriba un cubo cuyo estruendo nos dispara la angustia interior, nos retrotrae a la búsqueda del dormitorio paterno y nos obliga a dejar de una vez el oro de la Visa para los atletas aplicados.

Las mejores visitantes del Ayuntamiento

Carlos Navarro Antolín | 27 de febrero de 2014 a las 12:50

hermanas de la cruz
Los viandantes de la Carrera de San Jerónimo confiesan ante las alcachofas que no tienen ni zorra idea de que en el hemiciclo se celebra el Debate sobre el Estado de la Nación. El público ignora. O se hace el ignorante. Ojos que no ven, debate del que te libras. Habría que meter las alcachofas y preguntar a pie de calle sevillana por las diez horas de Pleno de ayer. Nadie habla del dragado, ni de la ordenanza de la circulación, ni de la reforma local, ni de las atarazanas. ¿Hay o no hay trabajo? He ahí la cuestión, piensa con la calavera en la mano (In ictu oculi) uno de esos sevillanos de minoría que acuden a los plenos. Porque al igual que hay hermandades minoritarias, casi desconocidas y al borde de la extinción, existe un selecto ramillete de ciudadanos que no se pierde un Pleno, como esos sevillanos mirones de obras, paseadores de la planta baja de grandes almacenes e incluso usuarios de las líneas circulares de Tussam, que nunca tienen fin del trayecto.
Entre tanto discurso previsible y de carril, entre tanta votación carente de sorpresa, entre tanta intervención leída y tanta respuesta aprendida, la planta alta del Ayuntamiento recibe la visita de una clase de alumnas del colegio de las Hermanas de la Cruz. Una pareja de religiosas (símbolo de la mejor Sevilla dual), una decena de menores y un veterano profesor que explicaba el patrimonio pictórico que ahora se relanza mediante proyectos megalómanos. Pasan las religiosas y sus alumnas. Silencio. Son las monjas de una compañía que en 2012 declinó el título de Hijas Predilectas de Sevilla.
–¿Hermana, eso es verdad?
–Llamó un señor muy amable en nombre del alcalde. Le dijimos que no, que nosotras no queremos premios, que ya sentimos todos los días el reconocimiento de Sevilla.
Se marchan escaleras abajo cuando viene a la memoria aquella confesión telefónica. Dentro se cruzan los reproches, la sucesión de bostezos y la vigilancia de los policías de paisano. Las sirenas del exterior claman contra los recortes. El teléfono interroga: “¿Ha ocurrido algo serio en el Pleno?” Sí, han estado las Hermanas de la Cruz. Predilectas sin título. Auténticas por vocación. Ellas sí que son conocidas por los sevillanos si les meten la alcachofa.

Tu cartel me suena, Reyes de la Lastra

Carlos Navarro Antolín | 24 de febrero de 2014 a las 12:08

cartel toros

Sevilla es la ciudad de los cortes, del regate verbal que te deja clavado, del tío que te encuentras vivo y coleando por la calle Sagasta que veinticuatro horas antes te habían dicho que la había espichado, ¡vaya corte!, lo que demuestra que los teletipos de la guadaña fallan igual que los teletipos de verdad. Aquí el personal, por vivir su minuto de gloria, mata a la gente y multiplica los divorcios…. Anda qué no. Hay gente que en Sevilla vive en un permanente gerundio si se atiende a la habladuría de los beatones que siempre están anunciado buenas nuevas en los corrillos de ópticos. De ópticos que están todo el día viendo, viéndolas venir.

-Fulanito se está separando. Se veía venir…
-Menganito se está muriendo. Se veía venir…

A Sevilla le encanta también meter el dedo en el ojo cuando ante su interlocutor desprotegido se refiere a un tercero como “tu amigo”, dicho con sorna, a lo que siempre conviene contestar rápidamente con un “sí, es mi amigo, por supuesto que es mi amigo”, justo cuando el dedo acusador espera que te sacudas del hombro esa amistad como el gitano se sacudía el cochino robado delante de la Guardia Civil: “No es mío, agente, que se me ha subío, que se me ha subío en lo alto”.

Pues el otro día nos llevamos un corte tras la presentación del cartel de la temporada taurina, el de los tendidos vacíos y la sombra alargada del toro, tan alargada como la sombra de Javier Arenas en el PP andaluz, al que llaman ya el ciprés de San Fernando. Pero un ciprés vivo, vivísimo… Pues telefoneamos a la señora De la Lastra, que lo es como pocas, para felicitarla otra vez por uno de sus carteles y que nos explicara su ausencia del acto de presentación. ¿Estaría indispuesta? Porque no vimos ni a su inseparable Rosamar, otra señora. Y Reyes de la Lastra nos sacó el pañuelo verde.

-El cartel no es mío. Es de un chileno.

Frío polar. Pues hija de mi vida, esto es como el Tu cara me suena de los que cantan por la noche en la televisión, pero en plan Tu cartel me suena. Al cartel que Reyes de la Lastra pintó para el festival benéfico de primeras figuras del pasado 12 de octubre en Sevilla le han quitado un burladero y le han puesto una sombra de toro. Ay, que a los caballeros maestrantes les han dado toro por liebre. Otro año igual, como se canta en el fútbol. Este cartel lleva camino de ser el cartel de las natillas. Repetimos. Y encima el chileno Guillermo Muñoz Vera ni se molestó en coger el AVE desde Madrid, que es donde vive, para venir a Sevilla a explicarnos el plagio de la idea. Tal vez porque el chileno conoce tanto, tantísimo Sevilla, que sabe que la clave está en aparecer lo justo…Y poner la mano. La gracia es que a la misma hora que se presentaba su cartel, el chileno estaba presentando exposición propia en su galería madrileña de la calle Serrano. Y los sevillanos aplaudiendo al ausente, lo que se nos da la mar de bien, y buscando fuera lo que tenemos dentro. Un chileno nos ha pegado un corte sin poner un pie en Sevilla. La plaza vacía, las ideas también. Como el cartel de Semana Santa, aunque el chileno al menos no ha arremetido contra la prensa y sus hijas bastardas que son las redes sociales, como hizo la pintora Beatriz Barrientos. Y conste que Reyes de la Lastra nació en Alcalá de Guadaíra, tierra de tortas.

Rebelión en la Costanilla y la ‘doctrina Fley’

Carlos Navarro Antolín | 21 de febrero de 2014 a las 5:00

pancarta contra ek Botellón en San Isidoro
Los vecinos del entorno de la Parroquia de San Isidoro están hasta las trancas. Pero no del párroco, no piensen malamente que se les ve venir, que don Geraldino es hombre de la Casa Asenjo hasta los tuétanos y ha recuperado la meditación que antaño hacía de pórtico a los cultos del Cautivo de San Ildefonso, donde don Geraldino también manda, pues sus tentáculos son largos, no saben ustedes lo larguísimos que dicen los feligreses que son… Estos vecinos están en modalidad de vecinos indignados por mucho que han quitado las farolas-ducha por unas farolas sacadas de la salmantina Casa Lys. Y estos vecinos no son precisamente anti-sistemas, de rastas, pañuelo en la cara y barricada. Son más bien vecinos de ruán, de precepto, de escritos de denuncia ante la administración (in)competente, de pedir reuniones con Amidea Navarro, la delegada del Distrito Casco Antiguo que quitó de su despacho al Ché Guevara y puso al Señor de Pasión; de perder una mañana en la ventanilla de la Gerencia de Urbanismo para repasar el número de licencias de veladores en la Alfalfa, que es una ZAS, que algunos no interpretan como Zona Acústicamente Saturada, sino como esa marca de margarina que dispara el colesterol como se multiplican los veladores sin licencia en el milagro del pan y los peces de la Iglesia Zoidiana. Dice uno de estos peligrosísimos vecinos de intifada y que tiene interiorizado que el PP es un partido al servicio del capital que se vale de las fuerzas opresoras del Estado: “Tras examinar lo que hay en Urbanismo sobre los veladores de toda la zona de la Alfalfa, hay casos verdaderamente escandalosos”.
Y estos vecinos, a los que el alcalde conoce personalmente en muchos casos por compartir devociones cofradieras y hasta hábito en la estación de penitencia, tienen el defecto –terrible defecto– de tener hasta curriculum: ¡Qué desfachatez! Están hartos de los ruidos nocturnos de los fines de semana y hastiados de la botellona que no sólo puebla la Alfalfa cuando la Policía Local limpia el Salvador, sino la Cuesta del Rosario, la Pescadería y la mismísima Costanilla, cuyas escaleras de acceso al templo huelen a pizza hasta las doce y a destilados de marca blanca a deshoras.
La Alfalfa no es el Gamonal hispalense, tampoco es Bellavista levantada en protesta por el simple cambio de un rótulo del callejero, pero a Zoido le han crecido las pancartas en territorio amigo. Fíjense en la literalidad de la denuncia:“Lo que no deja de causarnos asombro es la absoluta pasividad del Ayuntamiento tanto para actuar de oficio como a instancia de las numerosas quejas y denuncias presentadas. Esta pasividad municipal es la que nos lleva a la acción”. Silencio, se rueda.
pancarta contra ek Botellón en San Isidoro
Gobernar es pisar callos y estar en permanente actitud de priorizar unos objetivos respecto a otros, enfundarse el traje de bombero cotidiano para apagar el fuego de cada mañana. No ha calmado Zoido las llamas de Bellavista, con la ayuda de la pusilanimidad palaciega, cuando se le revoluciona la Costanilla al mismo tiempo que en su gobierno se evidencia una división de criterios (¿O algo más?)entre dos pesos pesados a cuenta de la ITE. Resulta cuando menos llamativo que el reverendo Vílchez, delegado de Urbanismo, sea quien ponga el dedo en la llaga para acabar con un privilegio que no se entiende por mucho que se presenten sesudos informes que exoneran a los edificios municipales de pasar la inspeccióncomo cualquier hijo de vecino. Hemos acabado con los reservados de los restaurantes, pero no con ciertos privilegios de difícil digestión. El mismo Ayuntamiento que reclama con toda razón a la Junta de Andalucía (no diga Junta, diga PSOE) un total de 8,5 millones de euros en impuestos impagados, practica la política de Juan Palomo para librarse de apoquinar la ITE de sus 400 edificios, una ITE regulada por ordenanza municipal, no se olvide. La Hacienda local, implacable con la ley en la mano en el cobro de multas y en la imposición de recargos e intereses, no quiere dar ejemplo y se niega a cumplir con el engorroso trámite de pasar la inspección de sus sedes, alegando que tiene su propio servicio de protección de edificios. Tomen nota los bancos, las compañías de seguros y las grandes industrias que tienen un equipo de mantenimiento con señores de batas azules, cajas de herramienta y lápiz en la oreja: se pueden librar de pasar la ITE de acuerdo con la Doctrina Fley, ahora que tanto se habla de otras doctrinas. La dama de hierro del gobierno local, que gozaba del perfil más serio y respetable del ejecutivo, parece que tiene ya alguna fisura, aunque para algunos ya se agrietó al subirle el sueldo a su principal colaboradora por el hecho de asumir más funciones en una España en la que –con suerte– se trabaja más que en 2007 y se cobra menos que en 2013. Aunque sólo fuera por una mera cuestión de imagen, la Hacienda local podría haber dado ejemplo cumpliendo su propia ordenanza. Resulta pobre recurrir a un argumento de carril, basado en que el PSOE e IU tampoco sometían los edificios municipales a la ITE. Y en la propia estrategia de defensa está la trampa: la igualación con un estilo de gobierno que –se supone– había que sustituir por el de la luz y los taquígrafos. Se ve que la luz está muy cara y conviene ahorrar. Y los vecinos de la Alfalfa deben ser de ultraizquierda.

El primer gran silencio

Carlos Navarro Antolín | 20 de febrero de 2014 a las 5:00

SEVILLA, 18/02/2014.
El manijero no asistió. La expresión del Estado es el vacío. Y la del poder es la ausencia. La liturgia se cumple escrupulosamente aunque falte el sumo sacerdote. Hasta en el primer recibimiento del PP sevillano al nuevo líder del aparato andaluz hubo mucho de ceremonia eclesiástica. José Luis Sanz, Juan Bueno y Eloy Carmona aguardaron pacientemente a las puertas del Hotel NH Convenciones la llegada de Juan Manuel Moreno Bonilla. Parecían tres canónigos laicos en la Puerta de los Palos (sin segundas) dispuestos a besar el nuevo y pastoral anillo. Menudos berrinches se pillan algunos prelados si no hay nadie que aguarde su llegada. Ha habido broncas célebres.

Moreno Bonilla llegó un cuarto de hora tarde. Será otra expresión del poder: la tardanza, hacerse esperar, hacerse de rogar. Pero el que no llegó fue el manijero. Su dedo estaba en el ambiente. Se nota, se siente. Era como el ojo que no ves, pero es ojo porque te ve. Sólo el elegido por el dedo se atrevió a nombrarle, como cuando en misa se pide por el ordinario del lugar. Juan Manuel, que tiene nombre de revolucionario de la Semana Santa, pronunció las palabras: “Mi reconocimiento a Javier Arenas”. Sólo él se atrevió. Yse llevó un silencio maestrante, marca de la afilada casa sevillana cuando pone por delante el carro de la nieve. Ni Juan Ignacio Zoido ni Juan Bueno mentaron a su padre político. Esta vez no hubo ni un Javié para la crónica, a pesar de que ambos dirigentes sevillanos cumplieron fielmente con la letanía de agradecimientos de rigor. A Arenas le dio su sitio un político de Málaga, la ciudad que nunca le dio dolores de cabeza, la misma que sí se los ha dado a Zoido.

José Luis Sanz, secretario general del PP andaluz que tenía todos los avales para ser presidente regional, se llevó el abrazo más intenso de Moreno Bonilla, los aplausos más largos, las referencias más cariñosas, los achuchones y pellizcos de mejilla más sentidos. Tenía rostro de Viernes Santo en una junta directiva provincial en la que muchos tenían cara de sapo. El sapo es un animal íntimamente ligado a la política. Algunos tragan sapos como aquellos hipopótamos del divertido juego del tragabolas que se hartaron de echar los reyes magos a los niños de la generación de los 70.

La pirotecnia de elogios de saldo de unos y otros no impidió que aquello tuviera más que nunca los tintes de representación pactada, congelada y forzada a la que acostumbra ya una política cuya frescura sigue secuestrada por los aparatos de los partidos. En clave local, bastaría decir que la puesta de largo hispalense del candidato malagueño fue una verdadera exaltación de la ojana. Moreno Bonilla dejó varias perlas facilonas: “Voy a mimar a Sevilla”, “Zoido es el mejor alcalde de España”, “Voy a ser presidente de la Junta, es imposible no serlo cuando se tienen los mejores militantes”. Y una licencia: “Todavía no soy candidato oficial y ya me han eslomao a palos”.
El alcalde reiteró su pasión por la ciudad de las pasiones. Yesta vez tuvo palabras de especial agradecimiento con Alberto Díaz, su jefe de gabinete, uno de sus acompañantes perpetuos desde 2006, el hombre de la agenda, del capote y del teléfono. Alguien de la bulla preguntó: “No veo a Alberto, ¿está sonriendo?” Y se oyó: “Aquí sólo sonríe hoy el de Málaga”.

Sanz se marchó muy rápido. Zoido también. Tal vez se fueran eslomaos. En el hotel se improvisó el besamanos de los chicos de las Nuevas Generaciones, de antiguos dirigentes provinciales del partido que presentaron sus viejas credenciales al nuevo líder, de concejales que gozan de conexión directa con Moreno Bonilla de años atrás. Alguien resabiado tiró de la manida alusión a la noria como la atracción que define la actual política con todo rigor: “Yo me he visto arriba y he sufrido la bajada”. Tal no vez comiera suficientes sapos. Por eso el dedo señaló a otro. El dedo que nunca se ve. Como el silencio. Sólo se perciben. Habrá que buscar el viejo tragabolas en el trastero.
SEVILLA, 18/02/2014.

Locomía en la Policía Local

Carlos Navarro Antolín | 18 de febrero de 2014 a las 12:33

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Anda el delegado de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento negociando con los sindicatos de la Policía Local un reglamento de régimen interno para aclarar esas cosas que nunca quedan claras en el funcionamiento de un cuerpo en el que uno ha tenido el gusto de conocer a verdaderos señores y el disgusto de tratar con auténticos niñatos. Ocurre como en el gremio del taxi, incluso como en el del periodismo, por supuesto. Hasta el mejor guiso corre el riesgo de tener un garbanzo duro o una morcilla grasienta que demanda omeprazol como esas cuadrillas que piden marcha cuando se dejan ir con las caderas. Juan Bueno está de luna de miel con los sindicatos policiales, hasta les ha organizado una campaña para mejorar la imagen del cuerpo. Dios lo coja confesado y lo ampare en la hora final algo más que lo ha amparado en la sucesión del PP andaluz, cuando pasó en horas de firmarle el aval a José Luis Sanz a entregárselo como el Boabdil del centro derecha sevillano al malagueño Moreno Bonilla, que no tiene nombre de árbitro, que no, que lo que tiene es nombre de imaginero de figuras secundarias de medio pelo de Semana Santa con escorzos imposibles y musculatura de triatletas. La de veces que va a salir Moreno Bonilla en los programas de mano de Semana Santa. Más que Astorga, el imaginero, no la localidad de las mantecadas. Qué malamente lo ha pasado Juan Bueno esta semana, con lo bueno que es este Bueno del PP, ¿verdad Ricardo Tarno? Si esta diócesis fría y de cuello duro tiene su sonrisa en el Cura Ignacio, el Ayuntamiento tiene su emoticono de educación y trato exquisito en Juan Bueno. Cuando la gente teclea un mensaje de texto y quiere dejar claro que el contenido es amable, lo firma directamente con un ‘Juan Bueno’, que es como se llama en ciertos círculos y con toda justicia a la carita sonriente de color amarillo. ¿Hay algún representante de aparato de partido más amable y complaciente en toda España que Juan Bueno, que es el aparato del PP en Sevilla? Con la mala fama que tienen siempre los aparatos, gente despiadada, sin escrúpulos, de mirada aviesa. Juan Bueno es el blanqueador de esa mala reputación de los aparatos, se pone la bata de colorines como los pediatras para no asustar a los críos. Es la sonrisa del régimen de los 20 concejales.

Esperemos que el reglamento de la Policía Local que se cocina en los fogones de la Plaza Nueva nos aclare esas cosas de andar por casa que todos siempre nos hemos preguntado sobre nuestros agentes, que no es la organización de la cúpula, ni si requiere un único mando o una bicefalia, ni quiénes deben trabajar los festivos, ni los planes especiales para las fechas de relumbrón, ni otras gaitas. Sencillamente es si la Policía Local admite ciertos atrezzos, como pintarse el pelo de colores en las vísperas de una Semana Santa, como ocurrió en la de 2000 (ojú), llevar el silbato con un cordón rojo enrollado en la hombrera, lucir pendientes o dejarse el pelo tan largo como un cantante de Locomía sin abanicos, pero con cartuchera. Tal vez el reglamento deba recoger que la gomilla de la cabellera debe hacer juego con el color del cordón del silbato, la extensión máxima de la melena o cuántos días puede estar el agente sin afeitarse (¿No quería Zoido limitar el tiempo máximo de aparcamiento a cinco días?). Uno, ingenuo, piensa siempre que un agente de la autoridad debe ser ejemplar en todo, desde en el trato que dispensa al ciudadano (como reivindicó José Barranca, valiente Defensor de la Ciudadanía) hasta en su indumentaria, pero esto debe ser un pensamiento políticamente incorrecto, propio de mentes retrógradas, involucionistas y con olor a naftalina. Seguro que es eso.

-Es usted un tiquismiquis que no se aguanta a sí mismo.

Si el Rey se toma la licencia de despojarse del cetro y la corona, corre el riesgo de que algún cortesano se tome la libertad de decirle que está desnudo. Es como el obispo auxiliar que anda semiescondido porque tras alguna homilía moralizante ha habido quien se ha colado en la sacristía para recordarle su condición de condenado por la Audiencia Nacional, que no es precisamente el juzgado de instrucción de Coria. O como el Ayuntamiento que no cumple con las ITE de sus propios edificios, pero le clava el rejón de una multa de 4.500 euros al particular o entidad que no cumpla con la ordenanza. Morro, se llama.
Si no hay cetro ni corona, al Rey pueden llegar hasta a ofrecerle un abanico para taparse sus vergüenzas. Abanico de Locomía. Yo me veo venir de lejos a este policía de madrugada por la calle Mateos Gago y me echo la mano a la cartera y salgo corriendo por Rodrigo Caro aprovechando que a esa hora no es que no haya gente, es que no hay veladores y se puede correr la mar de bien.

Arenas es el lince protegido por la Junta

Carlos Navarro Antolín | 12 de febrero de 2014 a las 13:01

SEV11. JAVIER ARENAS SALE DEL ALMUERZO DEL PP AL QUE ASISTIO AYER Diario de Sevila/MANUEL GOMEZ
En política todos se pelean por la herencia y nadie le reza al muerto. Será por eso que los parientes políticos son los que siempre la lían a última hora en las notarías. Nada hay más antiguo que un periódico de ayer ni que un político defenestrado. A la hora de realizar la mudanza de las adhesiones inquebrantables, la política iguala a todos: a los que han tardado diez años en ser licenciados, a los que ganaron la oposición que les daría la estabilidad soñada en sus vidas, a los que se criaron en los pechos de los aparatos y a los que irrumpieron de pronto en el circo político procedentes de la empresa privada. No hay distinciones porque todos quieren mantenerse en el machito: el abogado, el juez, el registrador, el que nunca tuvo una nómina que no fuera de la Administración pública y el que no ha hecho otra cosa que, como los canguros, saltar de un despacho a otro de las instituciones y sociedades del gran mastodonte del Estado. Ni un juicio crítico en quienes han sido humillados, ni una palabra más alta que otra. La política para ellos no consiste en servir al ciudadano, sino en perpetuarse en sus cargos. Por eso, en el fondo, todos admiran a Javier Arenas. Lo critican porque querrían ser como él, la mejor interpretación del ave fénix en clave andaluza al que los suyos llevan meses redactando la esquela de su carrera política en todos los corrillos de los últimos meses: la noche del Domingo de Pasión que se quedó orillado del gobierno andaluz (“Javié no sale de ésta, ésta es la definitiva, mírale la cara, no se le reconoce, parece que está ido”), a los pocos meses de la amarga victoria (“No se le ve. ¿Qué sabes de Javié? Debe estar fatal, ya sólo sale para ir al podólogo y darle al botón en el Parlamento”), en su cargo de vicesecretario general del PP con despacho en Madrid (“Ya nadie lo llama, salvo Antonio Sanz, me dicen que hasta se cuela en actos sociales a los que no está invitado en la capital, chico qué cosas se ven, qué dura debe estar siendo la caída), en actos eminentemente privados (¿Oíste a Raúl del Pozo cuando dijo en la radio que Javié prácticamente se coló en la boda del hijo de Zoido?) y, por supuesto en congresos y convenciones (“Rajoy no sabe cómo quitárselo de encima para hablar en privado con Zoido sobre el futuro de Andalucía, nos hemos dado cuenta todos. ¡Con lo que era Javié!”).
Todos iban matando al padre, preparando la corona floral de los que no te olvidan y hablando de su figura con la compasión que inspira el que sólo tiene ya la mirada para implorar la compasión de sus hijos. Olvidaron que el toro malherido sigue teniendo pitones y se levanta con violencia, olvidaron que Javié los enseñó a todos ellos a caminar, a correr, a regatear y hasta a respirar en política. Todos son de la escuela de Javié. No conocen otra. Y está claro que Javié los escogió porque ninguno era capaz de hacerle sombra, como ha quedado demostrado. Javié ha ganado otra vez. Siempre ha ganado en el partido todo lo que se le reprochaba que no ganaba en las urnas. El PP andaluz está hecho a su medida, porque él ha sido el sastre de su propio traje. Los demás se han dedicado a barrer los hilos en el suelo de la indignidad, a callar como las beatas de la primera fila cuando el párroco manda silencio desde el púlpito, a coger kilos en la trabajadera del bochorno, a cuchichear contra el jefe en el atrio del cigarrito y la voz baja y a procurar conciliar el sueño porque, cuando truene el despertador y salga el sol, cuando todos ellos despierten a un nuevo día con las babas tragadas, se encontrarán con que Arenas seguía allí, como el dinosaurio. Se peleaban por la herencia cuando el muerto se ha levantado y los ha corrido a gorrazos. Arenas no vuelve a mandar en el PP, porque en realidad nunca ha dejado de hacerlo. ¿Y Andalucía? En Andalucía el lince está protegido. Y el PSOE protege muy bien al único lince del PP andaluz.
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