El Gallo Negro cacarea de nuevo

Carlos Navarro Antolín | 25 de julio de 2013 a las 13:47


¿Quién dijo que estaba muerto? ¿Quién lo comparó con el de Morón, sin pluma y cacareando, pero en versión hostelera: sin bayas de enebro y rodajita de limón? ¿Quién firmó su acta de defunción? El Gallo Negro ya tiene los papeles en regla, que se los ha dado el Ayuntamiento, no sabemos si por rectificación pura y dura después de haber cerrado el corral, o si por canguelo ante los dos contenciosos interpuestos por la titularidad del negocio al entender lesionados sus derechos. Recuerden que una reciente sentencia obliga al Ayuntamiento de Sevilla a indemnizar con 300.000 euros a un bar cerrado indebidamente en Triana en tiempos de Monteseirín. Parece que los gallos, si son negros y cacarean en horario nocturno, tienen como mínimo dos vidas. El Ayuntamiento cerró en primavera El Gallo Negro. Y el mismo Ayuntamiento permite en verano su reapertura. El Gallo Azul es heladería de Jerez de la Frontera, donde las papas ya se sabe cómo se yantan. El Gallo Negro es bar de copas en Sevilla que resucita con las calores, oh misterio. Dónde está la bolita de la licencia, dónde está, a ver, a ver que voy moviendo los cubiletes, a ver dónde está la bolita… Y salió el garbanzo, negro como el gallo. El Gallo Negro cacarea de nuevo en el Arenal. Kikirikí. Sevilla, ciudad de la Pasión, donde los bares también resucitan. Y con el aval de la autoridad, municipal por supuesto.

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La diócesis tiene a su Karanka

Carlos Navarro Antolín | 23 de julio de 2013 a las 18:33


El cardenal Amigo nunca quiso tener obispos auxiliares pese a que la diócesis sevillana estaba acostumbrada a la figura de estos prelados asistentes del titular. La grey le cogió cariño a alguno de ellos de tal forma que hasta hubo uno, monseñor Cirarda, que fue pregonero de la Semana Santa. Monseñor Amigo prefirió un esquema de delegación de poder basado en vicarías territoriales. Y así estuvo 28 años. No había un número dos de la diócesis, dicho sea en la terminología de los aparatos políticos. El cardenal, además, estaba omnipresente en la agenda de actos de la ciudad, difundiendo una imagen de hiperactividad y ausencia de fatiga que ríanse ustedes de la voracidad de fotos del hoy alcalde. Don Carlos presidía el mismo día una ceremonia de confirmación de cientos de jóvenes en la Parroquia del Cerro, asistía después a una celebración privada a mediodía y al humo de las velas cogía el coche para presidir una misa en Écija. Todo un cardenal vitaminado. Monseñor Asenjo tardó muy poco en nombrar a un obispo auxiliar, el simpatiquísimo Santiago Gómez Sierra, que rápidamente se ha convertido en el Karanka del Arzobispado, como el entrenador madridista que salía del burladero para dar las ruedas de prensa cuando Mouriño no quería darle la cara al toro. Gómez Sierra se traga todos los actos a los que el titular de la diócesis no puede o considera que no es conveniente ir para evitar una sobreexposición. Cuestión de criterio. La misma noche del domingo, cuando el Arzobispado informó oficialmente del fallecimiento de Francisco Navarro, el comunicado anunciaba que el funeral de hoy martes sería presidido por Gómez Sierra. Monseñor Asenjo se reserva para la misa del lunes próximo en la Parroquia de los Remedios, donde Navarro ha ejercido de párroco en los últimos años. Al final, el cardenal Amigo vino a Sevilla a presidir el funeral de cuerpo presente de quien ha sido una figura destacada en la transformación de una diócesis como la de Sevilla a lo largo de los últimos 30 años. Era lógica la presencia de don Carlos en la despedida de quien fue uno de sus grandes colaboradores. A Gómez Sierra le ha tocado hacer de Karanka y disculpar públicamente la ausencia del titular de la diócesis, que según el Arzobispado atiende estos días unos compromisos adquiridos en su tierra natal. A esta ciudad le pirra sentir muy próximos a dos figuras claves en la vida cotidiana de la urbe como son el alcalde y el arzobispo, como si quisiera revivir la importancia histórica del cabildo municipal y el eclesiástico. Tal vez por eso el cardenal y el hoy alcalde han terminado triunfando, por estar a pie de calle un día sí y el otro también. Hay que estar el 6 de enero con el Gran Poder en el Día de la Epifanía aunque sea un día para vivirlo en familia, hay que estar en la novena de la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y su Archidiócesis, aunque sean días oficiales de asueto; hay que estar en el funeral de quien hizo posible que la Iglesia de Sevilla tuviera en la Catedral una gran fuente de ingresos con la que se restauran templos y se edifican otros nuevos en los barrios emergentes de la ciudad. El ministerio pastoral, como el periodismo, requiere de estar en la calle.

Zoido le da salida al queso

Carlos Navarro Antolín | 22 de julio de 2013 a las 21:37


Había un veterano maitre de Juliá que cuando los invitados manseaban y no repetían en el encuentro con las bandejas de taquitos de manchego, servidos en grandes quesos vaciados previamente, le exigía a los camareros que dieran más vueltas por la sala con las mismas bandejas. Quedaba prohibido sacar nuevos aperitivos. Todo el mundo a yantar queso. Y en las cocinas se quedaban esperando esos canapés con medio tomatito y una punta de anchoa en lo alto. Al igual que se quedaban aguardando los tramos de gambitas rebozadas.

-Dadle salida al queso, dadle salida al queso…

Recordaba la maestría del viejo maitre a cuenta del enésimo anuncio de un político municipal para revitalizar el Guadalquivir. Qué quieren que les diga, pero los proyectos de piscina a la vera del río tienen el sonido de la gramola. Alejandro Rojas-Marcos propuso en la campaña de 1999 la creación de una playa artificial en San Jerónimo con nada menos que de 60.000 metros cúbicos de arena. Monteseirín anunció que en la Feria de 2002 se estrenaría un transporte fluvial a base de catamaranes para descongestionar el tráfico rodado. Jaime Rayunaud, candidato del PP a la Alcaldía en 2003, propuso la creación del vaporetto. Su sucesor como candidato a la Alcaldía, Juan Ignacio Zoido, planteó cuatro años después un transporte fluvial bajo la original denominación del Guadalbús. El propio Zoido prometió también en la campaña de 2007 la construcción de dos piscinas, una en Chapina y otra en el Alamillo, con capacidad para 500 personas. Dijo que se harían en tres meses si era elegido alcalde.
Ni hemos ido a la Feria en barco, ni se venden bonobuses para el Guadalbús, ni el vaporetto ha dejado de sonar a postre de restaurante italiano, ni por supuesto hay playa más próxima a Sevilla que no sea la de Matalascañas. Al leer que el alcalde plantea una piscina junto al río al estilo de las de Berlín y Amsterdam, está claro que todos los partidos tienen de asesor a algún discípulo aventajado de aquel viejo maitre.

-Dadle salida al río, dadle salida al río.

Y el personal se queda comentando como en aquellas copas de Juliá en la caseta municipal. “Hay que ver la de tonterías modernas que nos sirven con tal de no sacar el jamón”. Pues eso, que hay que preguntar cuándo salen las bandejas del jamón de la reducción de los veladores de Argote de Molina, por poner un ejemplo facilón; cuándo la caña de lomo de proyectos traducidos a la práctica cuya imposibilidad no haya que imputar a la Junta, y cuándo las tartaletas de caviar de acciones de gobierno más allá de una elemental política de infantería. Hay quien dice en el Ayuntamiento como aquel gorrón de canapés de farolillos: “Hay que ver la de humo que nos han venteado sobre el río todos los partidos con tal de no hincarle el diente a lo que de verdad importa”. Que no es el queso, que es el jamón.

¡A por el filtrador del PP!

Carlos Navarro Antolín | 12 de julio de 2013 a las 18:40


Los peperos hispalenses celebraron ayer, con la fresquita de las seis de la tarde, una junta directiva provincial. La junta directiva provincial, para que se entienda, es como el comité ejecutivo pero con unos cuantos barandas más. Y el comité ejecutivo es lo que conocemos por el aparato. Y el aparato es el que de verdad manda en el partido y en las instituciones que gobierna el partido. Si usted se dedica a la política y un buen día le da un aire y se le ocurre enfrentarse al aparato, tenga por seguro que dura menos que una croqueta de cola de toro de Becerrita. El aparato del PP en Sevilla se llama Juan Bueno. Y en Andalucía se llama Juan Ignacio Zoido. Y Zoido acudió a la apertura solemne (Gaudeamus igitur) de la junta directiva provincial que se celebró en la sede regional de la calle San Fernando, donde la sombra del ciprés (Arenas) es alargada. El presi regional y alcalde de Sevilla anunció que de forma habitual acudirá a estas reuniones (es inteligente en eso de no perder la relación con el aparato) y aludió a las filtraciones a la prensa de los contenidos que se tratan en estas sesiones a puerta cerrada. Incluso dijo, oh misterio, que el filtrador de la última ejecutiva no estaba entre los presentes y que ni siquiera había excusado su asistencia. Aquello sonó como las búsquedas en google, que va usted acotando los conceptos y cada vez salen menos resultados. Ustedes se preguntarán qué ocurrió en esa última ejecutiva. Pues nada del otro mundo. Fue el día en que Zoido dijo la frase que expresa con rotundidad lo hartito que está, con razón, del embrollo regional en que lo ha metido la espléndida Doña Cospe. “Estoy negro”. Como para no estarlo. Y según Zoido, el militante infiel que contó todo aquello no estaba ayer en la junta directiva provincial. Y, lo que es peor, ni siquiera se molestó en llamar al aparato para decir que dejaba el asiento vacío. La mitad de los asistentes interpretó el tirón de orejas al supuesto filtrador como una broma y la otra mitad como un mosqueo serio.

-¿Y usted qué opina?
-A mi lo que de verdad me interesa es lo de la croqueta de cola de toro, oiga.

Por lo demás, el presidente regional se refirió ante la militancia a algunos casos de actualidad, como el de Bárcenas, del que dijo que nada de lo que trasciende ahora es nuevo, y de los frentes judiciales que padece la Junta de Andalucía, sobre los que mantuvo su discurso acerca de que en breve habrá más novedades penales. Por enésima vez aludió a que nadie le marcará los tiempos a la hora de la designación del candidato a la Junta de Andalucía. Eso, para después del verano, como las asignaturas de los cateados. Dicen algunos peperos en privado que a José Luis Sanz, alcalde de Tomares, se le está poniendo cara de futbolista que calienta la banda…
Todos aplaudieron. Prietas las filas. Zoido se fue. Nos quedamos sin saber quién es el filtrador, quién es ese pedazo de maleducado que ni siquiera excusa su asistencia. La junta directiva provincial siguió su transcurso. Pero hay que reconocer que sin Zoido no es lo mismo. Alguno se quedó con las ganas de oír alguna referencia al periplo por Bruselas. El alcalde no dijo ni pío sobre el restaurante de la célebre mariscada de Torrijos, por delante de cuya puerta pasó en la noche del martes cuando venía de cenar con Teresa Jiménez Becerril y el resto de la delegación sevillana en el Chez Leon. ¿Saben lo mejor? Que aquello sigue siendo un sitio de yantar, pero ya no es una marisquería. Cualquier día trinca Robles ese negocio. Y se van a enterar los belgas de lo que son los veladores. Ríanse de la rendición de Breda y sus lanzas (Juan).

Los olvidos de Zoido en Bruselas

Carlos Navarro Antolín | 9 de julio de 2013 a las 21:12


Zoido se ha ido a Bruselas a promocionar Sevilla como destino turístico. Allí ha pronunciado un discurso rico en referencias a grandes personajes y que ha resultado como las homilías de monseñor Asenjo, que siempre nos suenan, oiga. Esto lo he oído yo en otra iglesia, esto lo he oído yo en un Pleno municipal. Hay discursos que son un ejercicio para la mente, como los crucigramas de los domingos. Discursos que son la versión en papel de los moros de Queipo, discursos de cortar, pegar y largar. Los mismos moros, las mismas referencias. Zoido habló nada menos que de Trajano, Adriano y Julio César. ¿Recuerdan cuando Rojas-Marcos se fabricó un vídeo en la campaña del 99 en el que el mismísimo Alejandro entablaba un diálogo con el Julio César de la Alameda de Hércules? Alejandro se subió a la columna y se puso a la altura de quien amuralló la ciudad antes de que hubiera carriles bici. Enseguía don Julio iba ahora a poner una muralla habiendo comisión de patrimonio, veladores como botellines de la Cruzcampo e inspectores de disciplina urbanística buscando perras para la caja municipal. Zoido citó también a los visigodos, que ya se sabe lo importante que fueron los visigodos para Sevilla, tanto que los turistas alemanes se hartan de preguntar por la Sevilla de los visigodos; a Almutamid, que tiene nombre de restaurante de la Gran Plaza; San Isidoro y San Leandro, San Fernando, Velázquez, Murillo, Bécquer, Machado… Hasta refirió a Felipe González entre los sevillanos con talento y excelencia, con lo que le escuece a Javier Arenas (Javié, para el alcalde) que su ahijado político le dé pista al ex presidente socialista. Punto de mala uva ahora que a Javié no le llega la camisa de Javier Sobrino al cuello a cuenta de ese tesorero que tiene hechuras de portero de discoteca cara. Con el discurso de Zoido nos llevamos un chasco porque el alcalde no citó a José Manuel Soto como atractivo de la ciudad, pese a que hace poco le concedió la medalla por ser un “exponente de la canción ligera”, según decía la nota oficial. ¡Rabos de pasa para el alcalde! Tampoco citó a Los del Río, que también recibieron la medalla el pasado mayo, por el “enorme impacto” que le dieron a la ciudad con la canción Macarena. Esa canción a la que siempre sigue el ¡aaaaaaaaaaaay! que recuerda a los que suelta la concejal socialista Encarna Martínez en los Plenos cuando pilla al portavoz del PP en un renuncio: “¡Aaaaaaaaaaaaaaay, señor Bueno, aaaaaaaaay!” Y en esos momentos es cuando el Pleno coge altura, entra en nivel de verdad, pero un nivel de Castelar y Cánovas del Castillo revestidos de maceros. Pues eso, nosotros soltamos nuestro particular ¡aaaaaaaaaaaay! por los olvidos del alcalde en Bruselas. Zoido tampoco citó a los simpáticos jóvenes de Siempre Así, que tengan la edad que tengan siempre son jóvenes, ¿verdad? Y no dijo nada de la ciudad de los 10.000 veladores. Si queremos fomentar Sevilla como destino de más de dos pernoctaciones hay que procurar que la gente tome asiento, que el personal se sienta a gusto en cualquiera de los bares, mejor que mejor si son del Grupo La Raza. Si hace falta se dice aquello del “¡se sienten, coño!” Que para eso tenemos Argote de Molina plagada de mesas, sillas y de esos aspersores que le remojan el pelo gratis total como esos urinarios de Japón que le dejan la mar de fresquita esa parte del cuerpo que está algo más abajo. Y para eso tenemos una Avenida de la Buhaira convertida en gran terraza para sentarse, en la que sólo falta que los señores del Registro de la Propiedad también pongan veladores. ¿Y de los gin tonic? Pues tampoco dijo nada el alcalde en Bruselas sobre Sevilla como ciudad de los Gin Tonic. Mucho hablar los denominados operadores turísticos de lo bien que va Sevilla como destino del turismo gay, como destino de los reyes magos en verano y como destino de alto nivel cultural con esas santas de Zurbarán del gran Benito Navarrete, pero ni mú del gin tonic. ¿Acaso no hemos inventado Ginebralia los sevillanos? Yo digo aquí como la concejal Encarna Martínez: “Aaaaaaaaaaaay, señor Zoido, que ha tenido usted muchos olvidos” Y lo remato con media verónica: “¡Aaaaaaaaaaay!”

Celis, Susana y la ola…

Carlos Navarro Antolín | 9 de julio de 2013 a las 5:00

El día en que Alfonso Rodríguez Gómez de Celis decidió dar el paso al frente y dirigir la comunicación de la candidatura de Luis Planas a las primarias del PSOE andaluz, muchos de sus incondicionales resoplaron con alivio por dos motivos. Primero, porque la candidatura ganaba en credibilidad después de ser interpretada como un señuelo, una suerte de sparring, como un acto de último servicio al partido para dar legitimidad al proceso exprés abierto por la renuncia de Griñán. Y segundo, porque por fin el socialista sevillano daba un paso hacia adelante, lo que no hizo cuando renunció a ser el sucesor de Alfredo Sánchez Monteseirín. Celis sí ha salido en esta ocasión del burladero. En 2010 llegó a brindar con fina cristalería en un restaurante temático de ópera en Madrid junto a Monteseirín y otros colaboradores tras una entrevista del entonces alcalde sevillano con José Blanco, ministro y secretario de Organización del PSOE por aquellas calendas. “¡Por el futuro alcalde de Sevilla!” Y sonaron los chin-chin. Todos creían que Celis daría la guerra por encabezar la candidatura socialista a la Alcaldía tras los doce años de Alfredo (“Llamadme Alfredo simplemente”). Pero Celis, considerado por grandes comunicadores como Carlos Herrera como una de las cabezas mejor amuebladas del PSOE, se echó al final para atrás oliéndose la ola azul del PP que iba a arrasar en casi toda España. Ahora ha visto venir otra ola, muy distinta, vestida de blanco albino por los pasillos del antiguo Hospital de las Cinco Llagas en aquel debate sobre el estado de la comunidad, como en una interpretación exacta de la célebre letra de la Jurado: como una ola de fuerza desmedida, de espuma blanca y rumor de caracola…

-Y tan desmedida, oiga. No lo sabe usted bien…

Así apareció Susana Díaz en ese día clave en el que todos la miraban ya como la sucesora de San Telmo, cuando el ex consejero Manuel Recio no había escrito aún la majadería de bautizarla como la esperanza de Triana. Ha visto Alfonso la ola y, ahora sí, ha mordido la esclavina y ha salido al ruedo. Tal vez le haya encandilado también el apoyo tácito de FG a Planas. Pero quizás le pase como la otra canción de la considerada La Más Grande la Copla. Ahora es tarde, señora. Ahora es tarde, Alfonso. Y La Que Manda en el PSOE, por aquello de seguir con los títulos en mayúsculas, se convertirá en La Que Manda Tela del Telón en el PSOE. Como una ola, vestida de blanco, con rumor de caracola… Cuando viene la ola, no hay palo al que agarrarse. Tal vez Gomez de Celis sólo busque la dignidad de los guerreros de Braveheart, embravecidos por la arenga sabiendo todos que la iban a espichar. O simplemente ocurra que en la política actual no hay sitio para las cabezas bien amuebladas. Política de Ikea, olas de espumas blancas. Rumor de caracolas, como aquellas caracolas junto al Lope de Vega en las que La Que Manda en el PSOE estudió Derecho en los años posteriores a los Exposición Universal. De fuerza desmedida…

El alma, la política y la oposición socialista

Carlos Navarro Antolín | 24 de junio de 2013 a las 20:05


Dice el PSOE que el presupuesto municipal de este 2013 es un presupuesto sin alma. Eso afirma Antonio Muñoz, el portavoz adjunto de los socialistas, el defensor de un estilo de oposición que horada pero no hace sangre. Las ruedas de prensa de la oposición socialista son como un festejo taurino en Portugal. Hay lidia, pero al final no se entra a matar. Estilo, dicen que se llama. Muñoz escribe un blog de opinión bastante meritorio, donde no se corta en meter el dedo en el ojo a los peperos ni tampoco a alguno de sus compañeros de filas. El otro día le arreó con tino al presidente del Parlamento, Manuel Gracia, a cuenta de la vergüenza de las dietas. Su referencia a unas cuentas sin alma es el mejor ejemplo de una particular forma de fiscalizar a un gobierno. Tal vez sea la combinación de su convicción personal en la forma de hacer las cosas con la estrategia de no perfilarse en la suerte suprema porque sabe Dios qué ocurrirá en el PSOE municipal en los próximos meses, donde puede suceder de todo y también justo lo contrario: que no ocurra nada. El PSOE no tiene a nadie ahora mismo calentando la banda para saltar al terreno de juego y disputar la Alcaldía. Cuando Arenas tenía claro que Raynaud no repetería como candidato del PP en 2007, estuvo bastante tiempo jugando en privado con dos bazas. Y lo hizo por este orden: Soledad Becerril y Juan Ignacio Zoido. En el PSOE se cuestionan ya en voz alta: “¿Y a quién ponemos? Esta pregunta deja en entredicho la cantera de la mayor agrupación socialista en España. La cabra ya no gana las elecciones. Y tampoco es que la cosa esté sobrada de cabras, por seguir con la vieja referencia lanar que Guerra hizo célebre. Zoido juega a no equivocarse. Ni romperá, ni es su estilo romper. Mientras el PSOE siga en la incertidumbre, casi le basta con que no haya escándalos. Y escándalos no hay, por el momento. Mientras, nos deleitamos con esa afirmación sobre la carencia de alma de unas cuentas. Porque los números también pueden y deben tener alma. Es cierto, Antonio. Como las páginas de un periódico deben también tenerla. El alma siempre invita a lo inmaterial, a lo filosófico, a lo religioso. Y eso no es malo, sobre todo cuando la propia política está tan carente de alma. O de humanidad, que decía Manuel del Valle. Un socialista que fue alcalde en tiempos de la cabra.

Encuentros en La Raza: Zoido y Monteseirín

Carlos Navarro Antolín | 21 de junio de 2013 a las 12:42


Monteseirín en una mesa. Zoido en la barra. Ocurrió anoche en la ciudad de los 4.000 bares. Habrá bares en Sevilla, la ciudad en la que cualquiera monta un bar y juega a las casitas. La de bares que hay que los abuelos no le dicen a los nietos que la casa que ven será algún día suya, sino que la casa que ven tendrá algún día un bar en la planta baja. Cuatro mil bares y se fueron al mismo: a La Raza. Encuentros en La Raza… Cuyos dueños pusieron la primera pica para denunciar las mangoletas en Mercasevilla que dieron un título de película sublime: La Junta colabora con quien colabora. Vamos a colaborar con la hermandad, que dijo aquel en la bulla. Y de Mercasevilla salieron los ERE. Y de los ERE sabrá Dios lo que tiene que salir…

-¿Sale niño o niña?
-No sé, pero lo que viene trae muy mala cara.

Separados por veinte metros. No se cruzaron, no se saludaron. La clientela de la Avenida de Isabel la Católica miraba a la izquierda y se topaba con el pasado. Miraba a la derecha y veía el presente. ¿Y el futuro? Estaría estudiando COU o como ahora se llame, que decía FG. Monteseirín, presidiendo una mesa de ambiente familiar, donde estaba su cuñado Luis Navarrete, secretario general de los socialistas sevillanos cuando La que Hoy Manda en el PSOE era aún un embrión de factótum.

-¿Pero qué dices, canijo?

Zoido estaba arropado en la barra por el séquito que acompaña al poder establecido: varios concejales, jefe de gabinete, allegados y los pelotas que acuden a la voz de vamos a saludar al alcalde y a besar su pastoral anillo de regidor en San Francisco. Monteseirín se negó a ir a la toma de posesión de Zoido hace dos años, en aquel día caluroso donde una jauría insultaba a todo aquel que entraba, incluido a un arzobispo circunspecto. Con el tiempo sí aceptó participar en la inauguración de la ampliación del auditorio de Fibes, donde el arquitecto Vázquez Consuegra dijo aquella cursilería de la “vibrante atmósfera de plata” para describir su obra. Pero anoche la cosa no pasó de mirarse por los retrovisores en el marco de la Sevilla del 29 para pena de los fotógrafos. Lo que la política separó, La Raza lo unió. Y eso que decían que era la taberna del PP. Vamos a colaborar con la hermandad, canija…

Báñez se apunta al silencio

Carlos Navarro Antolín | 18 de junio de 2013 a las 0:01


La ministra de Trabajo se ha hecho de la sevillanísima cofradía del silencio, con minúscula por supuesto. Ayer no admitió preguntas de los informadores tras presentar un convenio sobre empleo juvenil marcado por las generalidades y las vaguedades propias de las iniciativas embrionarias. La convocatoria oficial era en la sala de gobierno del Ayuntamiento, donde suele comparecer el alcalde, que se sienta siempre en la misma mesa que los periodistas. Demasiada proximidad, debió pensar alguno de los asesores de comunicación de la señora Báñez. Demasiado cerca de la taleguilla de su carrera política el pitón de la pregunta por los hermanos imputados en Mercasevilla. Demasiada incomodidad. Por eso la cita se trasladó improvisadamente al Salón Colón, donde entre la mesa principal y los asientos de la prensa hay tantos metros cuadrados como para acoger las bancadas de los 33 concejales de la corporación municipal y la mesa de las actas, dejando además espacio para el libre tránsito como cualquier calle del centro antes de la invasión de bicicletas y veladores.

A la ministra la vimos de lejos, sin catalejo, como se veían a los curas en misa antes del Vaticano II, debidamente distanciados y con un cordón carmesí de eso que llaman protocolo pero que recuerda al que colocan los porteros con pinganillo en la oreja de las discotecas pretenciosas. Báñez soltó el blablablá trufado de alguna perlita: “Sevilla es esta tarde la capital europea del empleo juvenil”. ¿Mande? Y tras un derroche de naderías se marchó por la puerta más alejada de la ubicación de los informadores. Para evitar el canutazo, pegó un bandazo. O una espantá. La próxima vez podría comparecer por el plasma de Rajoy. Seguiría sin cumplirse la ley de transparencia, pero se ahorraría la luz que gastan las arañas del Salón Colón, las mismas que Soledad Becerril iba siempre apagando cuando paseaba por la casa cuando era alcaldesa.

Torrijos y el tiempo de convento

Carlos Navarro Antolín | 12 de junio de 2013 a las 11:23

Al perro flaco de los plenos en el Salón Colón le han salido las pulgas de los insultos de sindicalistas de Mercasevilla a concejales del PP. Hace tiempo que los Plenos dejaron de ser una cita de debate político sobre los problemas de los sevillanos de a pie para ser el espejo de una clase política degradada a la búsqueda del tobillo del contrario más que de la solución de las contingencias cotidianas. El orden del día que importa es el de las manifestaciones en el andén del Ayuntamiento. Antes, con Monteseirín. Y ahora, con Zoido. Los Plenos están decadentes, huelen a las chirlas podridas que los trabajadores de la Lonja esparcen por las escalinatas principales, suenan a la estruendosa megafonía que busca hacer inaudibles las intervenciones de los capitulares y saben a los frutos secos con los que los concejales soportan las interminables horas que duran unas sesiones que no despiertan interés alguno. Si a esta evolución de las asambleas plenarias se añade la caída en picado del prestigio de la clase política, los descarados chanchullos en una empresa pública y la condición de político amortizado, tardorrevolucionario y pasado de rosca del portavoz de IU, el resultado es el que todo el mundo ha podido ver gracias a las cámaras de TeleSevilla. En los Plenos se ha pasado en muy poco tiempo de llamar perro a un periodista al te espero a la salida de unos energúmenos que mientan a la hija de un concejal. Y con la insólita complicidad de dos representantes públicos que están obligados a todo lo contrario y que parecen disfrutar con la acción que se predica del poco tiempo que queda de convento. Habrá que suprimir los plenos, porque la reeducación de algunos, como decía Calvo Sotelo, es un imposible metafísico. Y en el Ayuntamiento, antiguo convento de San Francisco, hay recortes en la compra de papel higiénico.