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El fin de las perífrasis

Carlos Navarro Antolín | 23 de noviembre de 2013 a las 5:36

Nunca tuvo Izquierda Unida tanta cuota de poder municipal en la historia de la democracia que con este político perifrástico y aficionado convulso a la verborrea como cabeza de lista. Antonio Rodrigo Torrijos (Sevilla, 1950) ha sido una suerte de mesías del tardocomunismo en la Plaza Nueva. Después de un mandato de concejal como delegado de Empleo y del Distrito Sur, alcanzó el número uno en las elecciones de 2007 y besó el santo del gobierno, de la mayor cuota de gobierno que ha tenido nunca la coalición de izquierdas, que pudo vender aún más caro de lo que ya lo venía haciendo su apoyo al PSOE. Con Torrijos al frente, Izquierda Unida entró en las caracolas de la Gerencia de Urbanismo de la Isla de la Cartuja en los años de imperio de ladrillo, de la multiplicación del pan y los peces de las licencias de obras y de los grandes proyectos faraónicos que eran posibles tanto por los pingües beneficios que obtenía el organismo autónomo por efecto del boom inmobiliario como por los patrocinios y los créditos que caían del cielo un día sí y el otro también. Torrijos ha vivido en el trono de la carroza del poder los años de vacas gordas del Ayuntamiento de Sevilla, esos años sin retorno como el vuelo de las oscuras golondrinas. En torno a su figura se ha creado la leyenda del demonio con hoz y martillo. No es tan fiero el león visto de cerca, pero ciertamente ha tenido y tiene zarpas. Su vida política concluye por el ahogamiento provocado por los frentes judiciales abiertos en su contra. Su cartel electoral está agotado no sólo porque las normas internas de su formación política impidan un cuarto mandato en la misma institución, sino porque todos los partidos recurren siempre a la amputación cuando la gangrena de la corrupción puede afectar al conjunto, a las siglas, a la marca. Y todo indica que IU no está dispuesta a la peligrosa sinécdoque por la que un Torrijos cercado por los jueces sea tomado como la referencia del todo. En política mandan los aparatos de los partidos. Y los partidos son estructuras para alcanzar el poder con vocación de perpetuidad. La marca electoral de Torrijos se ha ido desgastando por un discurso tan hábil como trasnochado, por la difusión reiterada de la fotografía de la mariscada convertida en la síntesis perfecta de los excesos de una etapa en la que la prima de riesgo era jerga exclusiva de los economistas y por un cerco judicial que ya le ha dejado mella (una sentencia por acoso laboral) y que tiene el sonido del cascabeleo previo a la estocada de una nueva condena.

En su haber político no sólo está el haber conseguido nada menos que una estructura paralela de vicegerente con una cuadrilla de asesores propios en la golosa Gerencia de Urbanismo, sino una amplia cuota de influencia en los gobiernos de coalición con el PSOE. Sánchez Monteseirín se llevó siempre mejor con los concejales de IU (“Son gente especial, pero con la que uno se puede entender”) que con los del PA con los que gobernó y se peleó de 1999 a 2003. Y ese buen entendimiento se notó en muchos proyectos. Torrijos tiene tanto protagonismo en la construcción del carril bici o en la instauración del bonobús solidario como mérito a la hora de colocarse la servilleta XXL ante la fuente de marisco con los mayoristas de Mercasevilla.

Su vida política se interrumpe y se va al traste cuando soñaba con un retiro en alguna de las consejerías de la Junta que ahora detenta su partido, sobre todo si era cerca de su gran amigo José Antonio Salido. Pero se le ha acabado el crédito en una formación dominada por los jóvenes más radicales y que guarda ya muy poca relación con aquel Partido Comunista que Torrijos conoció hace décadas, cuando en sus filas cabían figuras como el recordado Adolfo Cuéllar, Rosa Bendala o incluso el entonces líder estudiantil Luis Pizarro, hoy como adjunto en la Oficina del Defensor del Pueblo.

Con Torrijos se cierra una etapa en el Ayuntamiento cuyos principales símbolos son la pipa, la barba, las perífrasis y la riqueza de adjetivos calificativos al referirse a la derecha. Y el principal efecto ha sido el ejercicio de una política fuertemente ideologizada. Ya nadie hablará en privado de los “exiguos sueldos” de los asesores de su grupo político, ni en público de lo “poco que hacen honor” los concejales del PP a la inversión que hicieron sus padres en educación privada, de los “oscuros intereses particulares que hay detrás los proyectos” de un alcalde que es la “marioneta del capitalismo”, de las “aspiraciones bonapartistas” de Zoido ni de la derecha “reaccionaria, tramontana, sierva del capitalismo y de sus poderosos brazos mediáticos”. Por supuesto, se echarán en falta sus comentarios sobre las luces de Navidad (“El solsticio de invierno”) o sus audiencias con el cardenal Amigo en la planta alta del Palacio Arzobispal.

Detrás de ese cartel de hombre de otro siglo, con un discurso más propio de ser pronunciado en lo alto de un tanque en los años duros de la Guerra Fría, se esconde un sevillano del barrio de Santa Cruz que en su vida privada ha llegado entablar relaciones más que fluidas con personajes de esa derecha local a la que tanto ha atacado como caricaturizado, que ha salido de nazareno en Santa Cruz y Los Negritos, que ha sido voluntario en sus años de juventud en el comedor social de Regina Mundi y que, también es cierto, dedicó partidas de dinero público a la restauración de monumentos religiosos siendo delegado para aquella perifrástica Delegación de Infraestructuras para la Sostenibilidad, de cuyo recuerdo sólo quedan las horquillas para aparcar las bicicletas.

Los primeros que han dejado a Torrijos en la dura soledad, como siempre ocurre en política, han sido sus propios camaradas. Ayer lo arroparon en el anuncio de su despedida, pero no lo hicieron el lunes en su nuevo paseíllo judicial como imputado. La indisposición sufrida en el último Pleno, que ha derivado en numerosas revisiones médicas, y ese vacío al llegar a los juzgados (los apóstoles de su partido estaban dormidos) han sido la combinación letal para anunciar el final inminente de la política de las perífrasis. Los concejales en España no gozan de aforamiento. Y no hay Senado donde dar refugio a este enfermero de profesión, curtido en las Comisiones Obreras de los años de la Transición y que a partir de ahora verá la vida pasar desde la umbría estrechez de la calle donde vive.

El imputado Torrijos y el crucificado expirante

Carlos Navarro Antolín | 26 de septiembre de 2013 a las 13:44

la foto
Cristo expirante, solo, con un paisaje idealizado de la ciudad de Jerusalén. Una restauradora limpia la superficie del óleo, quitando la suciedad y reintegrando las lagunas de la obra. Hay claroscuros que evocan a Caravaggio. Ni están la Virgen ni San Juan. El crucificado aparece en una soledad tenebrosa. Todo ocurre en el patio central del Ayuntamiento de Sevilla. Son las 11:44 horas del jueves. Irrumpe en la escena el portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, recién informado de su imputación judicial. Baja las escaleras a gran velocidad, se marcha desparramando ligeramente la mirada sobre cuanto ocurre a su alrededor. No habla ni para decir esta boca es mía. Sale abanto, rehuyendo el bosque de alcachofas, barbeando los muros de la Casa Consistorial. La restauradora, ajena a cuanto ocurre a sus espaldas, sigue acariciando con mimo al Cristo solo, expirante, del que todo el mundo conoce su final, el Cristo que está en su último hálito de vida y aferra su mirada a un horizonte de última esperanza. Arte y política. Los claroscuros de Torrijos no son de Caravaggio, evocan un baile de togas, un paisaje mucho más terrenal y árido, un camino de meses plagado de espinas. Pero el final también lo conocemos: la soledad. El gallo de IU ha cantado ya tres veces. Nadie restituirá las lagunas de una obra pintada con brocha gorda en ocho años de gobierno.

Del urbanismo tranquilo y La Mojonera

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2012 a las 5:00


La gaviota mensajera del PP cuchicheaba hace unas semanas que el reverendo Vílchez andaba algo triste, como la princesa. ¿Qué le pasa a Maximiliano y su urbanismo tranquilo? Porque había un urbanismo bajo sospecha del PA, un urbanismo productivo del blablablá de las campañas electorales y un urbanismo tranquilo, de tila y grageas de valeriana que ejerce Don Maxi. Juan Bueno, el aparato del PP sevillano, le hizo confidencias durante el Pleno. Y Maxi demostró que es flexible como un junco, que se agacha como un costalero para ponerse bajo el palo. Si el aparato llama, Maxi responde. Si hay que cambiar el PGOU, se cambia. ¿Que no viene Decathlón? Ya vendrá, ya vendrá… Urbanismo tranquilo, de velocidad palaciega. Al son de la campana, la recalificación que no cae hoy, caerá mañana. Fley defendió sus ordenanzas de Pescanova: impuestos congelados. Cierto, pero las tasas suben y se crean muchas nuevas. Y ahí el portavoz socialista, Juan Espadas, le zurró al gobierno. El líder del palomar quiso meterle el dedo en el ojo al alcalde refiriéndole ordenanzas de otros municipios. Cuando se esperaban ejemplos de capitales, Espadas se despachó con alusiones a Estepona… Y a La Mojonera, provincia de Almería. Menuda fijación tienen todos los políticos con Almería en los últimos años. Arenas se hartó de ir a Almería en furgoneta. Torrijos mezcló el tú y el usted (“Dijistéis ustedes”) y acusó al alcalde de Pinocho: “Sus mentiras no pueden exculparse en un confesionario”. Política impía (Halcón). El alcalde de los votos prestados también toma prestada la recaudación de los impuestos. Espadas dio rienda suelta al ego y recordó sus tiempos de animoso estudiante: “Se me daba bastante bien el Derecho Tributario”. La verdad es que logró el minuto de oro. La referencia a La Mojonera rompió todos los pronósticos de un pleno que fue como el gentilicio del municipio almeriense: mojonero.

El ‘caimán’ Torrijos

Carlos Navarro Antolín | 1 de marzo de 2012 a las 12:42

Torrijos se ha presentado en la sede del Distrito Sur para hacer leña del árbol caído del joven José Luis García, el concejal del PP de 220 voltios que ha concentrado todas las críticas por los casos de enchufes de familiares y allegados en los distritos. Torrijos quiere pasarle aviesamente la mano por el lomo al perro flaco de esta polémica con la excusa de exigir explicaciones en pro de una mayor transparencia en el gobierno de la ciudad. Como no tiene bastante con las perifrásis que suelta en los Plenos del Salón Colón, donde también le toca los costados al nunca bien ponderado Javier Landa, este Torrijos se reviste ahora de caimán de la política y se presenta en el graderío de sol de la política municipal, en los distritos; en la zona cero de los enchufes liando el número de la cabra porque le hicieron pasar por el control de acceso, petición de DNI incluida. No sabe usted con quién está hablando. El sur es mío. Y tanto que lo sabían, anda que no. El portavoz de IU tiró del catálogo de herramientas y calificó al concejal Pepelu de “martillo de herejes”. Qué cosas. ¿Quién sería entonces la hoz de cabeza de langostinos? A este Torrijos habría que recordarle esa sentencia del juzgado de lo social que declaró nulos siete despidos en la extinta zona norte de los talleres pre-laborales de la sociedad Sevilla Global. El magistrado no apreció en ningún momento “causas objetivas” en la resolución de los contratos y atisbó una “vulneración de derechos fundamentales por motivos ideológicos”. Huy, ¡penalti en el área chica del moobing! Si el PP tiene su flanco en el sur, Torrijos lo tiene en el norte (perdido). Pero en su caso no ha pedido aún disculpas. Ni por ética, ni por estética. Se va el caimán, se va el caimán… buscando el sur sin proteger el norte.

Golpes de maza

Carlos Navarro Antolín | 26 de octubre de 2011 a las 21:39

* Jesús de la Lama tiene los días contados como director-gerente de la Fundación Jiménez Becerril. El alcalde tiene claro que nombrará para este puesto a un miembro de la familia del matrimonio asesinado por ETA en enero de 1998. El hijo mayor sigue siendo el principal candidato.

* A Felipe Luis Maestro, director gerente de Fibes, le ocurre algo similar. Ya confesó públicamente que está en el final de su etapa profesional: dos años restarían para su jubilación. Un altísimo representante del empresariado sevillano ha recibido la encomienda de ir acelerando las gestiones para que el camino quede expedito para un nuevo responsable de la gestión cotidiana del Palacio de Congresos y Exposiciones.

* Juan Espadas ya ha llevado a cabo la reorganización del grupo socialista en la Plaza Nueva. No, no es que se haya marchado ningún concejal. Los once aguantan sobre el terreno de juego como si ya estuvieran los tres cambios agotados. Se trata de una reorganización de espacios. Los técnicos y administrativos se sitúan ya todos juntos. Y los concejales también. Los primeros, entrando en el palomar a la derecha (físicamente, se entiende). Los segundos, al fondo del todo, en torno al despacho del ojo de buey, que es el del líder. Además de Espadas, Antonio Muñoz sigue contando también con despacho propio.

* Torrijos fue el primero en llegar a la planta alta tras el 22-M. Colocó el palo de la sombrilla con habilidad y le ganó terreno al mar antes que nadie. Se hizo por la política de los hechos consumados con una sala muy superior en metros cuadrados a los que le correspondería a su grupo político, de solo dos concejales. En breve tendrá que retranquearse definitivamente. Llegarán las mamparas y le quedará un espacio proporcional a su peso político.  Los socialistas ganarán metros cuadrados.

* Oído en Giralda Televisión: “Imagínate por un momento que salimos bien parados del preconcurso de acreedores…Lo sabremos en muy poco tiempo”.

* El jefe de protocolo tuvo que intervenir en un acto celebrado esta misma semana en el Teatro Lope de Vega para levantar de su asiento a la esposa de un asesor del gobierno. Cosas que pasan cuando no se lee la primera página del manual del saber estar. A alguno el poder lo confunde… O la baldosa de poder, mejor dicho.

* Por cierto, que el jefe de protocolo se queda definitivamente en su puesto en el Ayuntamiento. Se ha librado de la lenta quema de la estructura anterior. Otros también han escapado bien. Pero sólo por el momento.

* Entre las principales auditoras hay ya cierto mosqueo. Los principales encargos siempre recaen en la misma firma. Se oye el zumbido de la mosca. Y la mosca nunca deja de revolotear hasta que se posa… Los tiempos de crisis provocan más codazos que para rematar un córner.

* Mensaje recibido el teléfono móvil el pasado lunes a a las 14: 19 desde el Club Antares, donde intervenía Alfonso Guerra: “Salón de actos lleno sin rebgosar. Fuera, donde está la pantalla, unas quince personas al empezar el acto. Juan Ramón Guillén es el único empresario conocido sin ser del PSOE ni patrono de la fundación”.

* Rafael Belmonte será el nuevo delegado del Distrito Nervión tras la marcha de María Eugenia Romero al Congreso de los Diputados a la voz de Arenas. El abogado Belmonte vive sus últimos días en los despachos del Laredo como asesor de Beltrán Pérez, al que defendió con éxito contra una querella de Torrijos. A Belmonte le espera una dura batalla contra la botellona.

El comandante Barranca y los bajos fondos de la política

Carlos Navarro Antolín | 30 de septiembre de 2011 a las 19:55

La noche de campaña que el concejal socialista Alberto Moriña aseveró en el contexto acalorado y fogoso de un mítin que si el PP pudiera fusilaría a todos los militantes del PSOE, defendimos que este joven edil no había más que cometido una torpeza, un desliz, un comentario desafortunado por el que pidió disculpas inmediatamente y por el que tuvo que aguantar un aluvión de críticas y reproches. En el pecado llevaba la penitencia. Y bien que lo sabemos. A las pocas horas defendimos que Moriña no era ni es ningún chulo. Justo era no distorsionar la imagen de un político socialista que encarna los mejores valores de su partido con el valor añadido de hacerlo en clave sevillana. Pocos como Moriña representan al político moderado que lo último que hace es buscarle aviesamente los tobillos al rival. Seguro que se le podrán reprochar muchas cosas, no hay duda, pero nunca la de ser un matón o un exaltado. Esta mañana, en el Pleno hemos presenciado el ataque rastrero que IU ha efectuado contra el comandante José Barranca, defensor del Ciudadano, al que los dos ediles de este grupo político han estigmatizado sin piedad como golpista y fascista. Para desprestigiarlo han sacado a relucir a sus favoritos: Franco, Mola, Pinochet… Esta vez se han olvidado de la División Azul. Todo lo cual a cuenta de la carta que Barranca, militar en la reserva desde 1996, escribió en la prensa en el año 2006 en apoyo al general Mena, destituido por el entonces ministro de Defensa, José Bono, por aquel polémico discurso en el que advirtió en pleno debate sobre el estatuto catalán que el Ejército podía intervenir si se rebasaban los límites constitucionales. Tiene gracia que el imputado Torrijos y la procesada Medrano jueguen con el prestigio de un profesional tan gratuitamente. Provoca náuseas que quienes hace dos telediarios ampararon a un edil de Empleo que formó parte de un piquete violento se lleven farisaicamente las manos a la cabeza para arremeter contra Barranca después de realizar una interpretación torticera y sesgada de aquella carta. Debe ser cosa de los bajos fondos de la política, de las alcantarillas por donde corretean las ratas de un estilo artero y desahogado que genera arcadas, del interés por seguir alimentando la vinculación del digno oificio de militar con alguien retrógrado, represor (palabra favorita de quienes parecen tener la exclusiva de repartir los carnés de demócratas) y que por supuesto debe vivir amordazado. La cosa apesta de tal forma que recuerda a ese anticlericalismo trasnochado que sale a relucir cada dos por tres cuando estos mismos personajes ridiculizan al clero. No hay ni una sola prueba de que Barranca sea un golpista, un fascita, un represor, un exaltado, un elemento peligroso, un conspirador o un violento. Más bien de todo lo contrario. Este señor hizo uso de su libertad de expresión. Ni siquiera tiene que perdir disculpas por ello. Y la libertad de expresión no admite posiciones intermedias: o se está con ella o no se está. Incluso disfrutan de ella los imputados y los procesados. Y hasta los que amparan a los que destrozan las lunas de un restaurante en una huelga general.

Coda: Barranca no cobra por ser Defensor del Ciudadano. Tan sólo tiene derecho a 140 euros de dieta por cada sesión que celebra la oficina que preside. Su hoja de servicios está inmaculada. Pero en Internet ya aparece caricaturizado y vinculado a Tejero. Hoy estaba sentado en el Salón Colón junto a su mujer sufriendo en silencio la baja estofa de una política que sigue avivando el fuego de los peores estereotipos.

Una sentencia vergonzante

Carlos Navarro Antolín | 5 de agosto de 2011 a las 14:23

Al que discrepaba o se negaba a acatar las órdenes del señorito, se le arrinconaba, quedaba orillado y, en el mejor de los casos, se le practicaba una modificación sustancial de las condiciones de trabajo de tal forma que cobrara lo mismo, pero con los brazos caídos, castigado a estar sin funciones, dejándole tiempo suficiente para mortificarse con el tic-tac del paso del tiempo. Ahí te quedas, en la cuneta, para no entorpecer el tráfico. Porque el tráfico era vital. Más aún si se trataba de bicicletas. El Juzgado de lo Social número 6 ha dictado una sentencia que deja temblando ciertos principios, que deja en evidencia a quien cree en los sindictados, en unas condiciones laborales dignas, en un concepto del trabajo como fuente de bienestar. La sentencia que da la razón a la ex directora de las Oficina de la Bicicleta debe provocar el sonrojo en un político como Antonio Rodrigo Torrijos (IU), de marcado perfil sindicalista. Esta vez no hay derecha involucionista a la que echarle la culpa. A no ser que los jueces sean fachas, retrógrados y miembros del tea-party. Claro, en tal caso todo cambia. Ya se sabe que todo es según el cristal con que se mira. Incluidas las sentencias. Faltaría más.

Cascos azules en la Plaza Nueva

Carlos Navarro Antolín | 21 de junio de 2011 a las 18:20

El gobierno tiende la mano a la oposición. La oposición dice que valora muy positivamente el gesto del gobierno. Un tsunami de altura de miras y sentido de Estado inunda toda la Plaza Nueva en estos primeros días de juego limpio. Torrijos se estira en el sofá de la Alcaldía. Vean la foto: o quiere hacerle ver a Zoido que conoce los terrenos mucho mejor que él, pues se ha paseado por ellos como Pedro por su casa los últimos ocho años, o es que se siente cómodo en su nuevo papel en la oposición. Juan Espadas es el mago del buen rollito. Hace suyas las teorías de la oposición constructiva, leal y sin crispación como un disciplinado Daniel San de la política local, el alumno aventajado de Miyagi: Dar cera, pulir cera. A ver cuánto dura. Y el de Fregenal, criado en la sierra extremeña, imprime a su arranque de mandato ese halo institucional que desea todo gobernante para reducir cualquier incómodo conato de crispación. Todos juegan. Cada uno desempeña su papel. Todo huele a perfume recargado, de señorona, dulzón y un punto cargante. ¿Quien se cree a quién? Esta política de cascos azules es mera escenificación. El pelotón ciclista se mantiene unido, sin fisuras. No hay escapadas. Pero ya verán como unos se quedan en el primer puerto de montaña y otros serán los que decidan el ritmo de la carrera. Esta historia suena a 2005, cuando Monteseirín propuso el Pacto Cívico por Sevilla, y a 2007, cuando un Zoido orillado en la oposición planteó en el Pleno de constitución un pacto sobre cinco puntos clave para la ciudad. Entonces ninguno consiguió su objetivo, ni siquiera recibió meros elogios de cortesía. El gobierno empieza tomando eso que se llama la iniciativa política. El alcalde se siente cómodo con los cascos azules. Se los ha llevado a su terreno. Ha propuesto un pacto por la ciudad, ha logrado la fotografía del sofá y ha cosechado reacciones favorables en primera instancia. Dar cera, pulir cera.

La guerra de los sueldos y despachos

Carlos Navarro Antolín | 20 de junio de 2011 a las 9:15

La comisión a tres bandas que negocia estos días la nueva estructura de la corporación municipal concede dos coches oficiales para los 11 concejales del PSOE y uno para los dos concejales de IU

El nuevo Ayuntamiento se organiza por dentro. La comisión formada por representantes de los tres partidos políticos con representación en la Plaza Nueva ya ha tomado una serie de acuerdos sustanciales para la vida cotidiana durante el próximo cuatrienio. Como era de esperar, los grupos del PSOE e IU tendrán que habitar en el conocido como palomar, la planta alta de la Casa Consistorial, un lugar con bellas vistas a la Avenida de la Constitución, pero de incómodo acceso, una circunstancia siempre compleja a la hora de atender y recibir a los vecinos y representantes ciudadanos, una labor fundamental cuando se ejerce la oposición. El PP considera que los 13 concejales que suman ambas formaciones políticas (11 el PSOE y 2 IU) pueden convivir perfectamente en este espacio, pues allí han trabajado en el último mandato los 15 ediles peperos con sus correspondientes asesores. Está claro también que la oposición, una vez más, no tendrá ningún espacio asignado para reuniones en la planta baja. El PP niega ahora al PSOE lo que éste le negó en 2007. Ni más, ni menos. En la política, cuando se tiene verdadero interés, hay muy buena memoria. Fina memoria.

La cuestión es que el portavoz de IU-CA, Antonio Rodrigo Torrijos, ya ha mandado a sus colaboradores a ocupar el palomar. Aseguran que se ha tomado la licencia de usar mucho más espacio del que le correspondería. La estrategia practicada no ha sido otra que la de ganarle terreno al mar, ocupar los nichos vacíos, clavar el primero la sombrilla en la playa o como se le quiera llamar. Torrijos ha demostrado su veteranía, anticipándose al resultado de una negociación que nunca le hubiera signado tanto espacio. En la práctica ha ocurrido lo que cuenta un testigo de los hechos: “Si hay 200 metros cuadrados, los de IU ya están usando 70 metros cuadrados por su cuenta. Ahora a ver quién es el que pone orden aquí arriba”. Cuentan que Juan Bueno, portavoz del PP y miembro de la comisión a tres bandas, ha instado a los socialistas a tomar su espacio y a “dejar de hacerle caso a Torrijos de una vez”. Lo que sí está claro es que los albañiles tendrán que entrar en la escena. Hace falta edificar un tabique para separar las dependencias de ambos grupos políticos por mucho que la lealtad haya presidido las relaciones de ambos partidos en el gobierno de progreso. Aseguran que será la primera vez que Juan Espadas (PSOE) se desmarcará por fin de IU de forma nítida, algo que algunos de su partido suplicaban con anterioridad a las elecciones.

El otro asunto es el dinero, la masa salarial que manejará cada grupo político y que resulta clave para realizar las contrataciones del personal de confianza. De la partida asignada dependen el número y los salarios de los asesores, poder librar de la cola del paro a más o a menos compañeros, asegurarse un buen equipo para preparar las estrategias políticas, tener relaciones solventes con los medios de comunicación y vender la gestión de cada día. A IU le corresponderían 80.000 euros en un principio, pero Torrijos ha llegado a exigir 120.000 euros. Todo indica que, al final, se tendrá que conformar con 100.000 euros en el mejor de los casos. “Todo estaba pendiente de una conversación de Diego Valderas con Javier Arenas”. Antonio Rodrigo Torrijos cobrará como un concejal de gobierno (en torno a 50.000 euros anuales) y Josefa Medrano como una edil de la oposición (1.800 euros netos al mes).

El grupo socialista dispondrá de cerca de 500.000 euros de masa salarial de acuerdo con sus once concejales. El portavoz, Juan Espadas, cobrará su sueldo como senador. No le costará un euro a las arcas municipales, como tampoco le costó Zoido en sus años de líder de la oposición al cobrar como diputado autonómico. Los portavoces adjuntos del PSOE, Antonio Muñoz y Antonio Moriña, podrán finalmente cobrar como ediles del gobierno, lo que supone una novedad. Y se da por hecho que entre dos y tres concejales de este grupo no tendrán dedicación exclusiva con el Ayuntamiento, por lo que cobrarían un suelo municipal reducido o de cero euros, según el grado de vinculación.

Cuando el PP ha estado en la oposición, todos sus concejales han cobrado lo mismo independientemente de si eran portavoces o concejales rasos. Bien es verdad que cada grupo político tiene libertad para organizar su masa salarial. Zoido fue partidario de asignar el mismo sueldo de 1.800 euros al mes a todos los concejales de su grupo.

La presidencia del Pleno cambia de ubicación. Ocupará las dependencias que hasta ahora ha tenido el grupo de Izquierda Unida, ubicadas en el sector de la planta baja, junto al Arquillo. El despacho y las oficinas del equipo de la presidenta del Pleno saliente, Rosamar Prieto-Castro (PSOE), serán para Gregorio Serrano, que dirige las áreas de Economía y Empleo, Turismo y Fiestas Mayores. Y las oficinas del grupo popular se instalarán donde han estado hasta ahora las del grupo socialista, en el sector de la planta baja más próximo al Laredo.

El nuevo gobierno del PP está dispuesto a aplicar políticas de austeridad en el uso de los coches oficiales. Al grupo socialista se le han asignado dos vehículos para sus once concejales. Y al grupo de IU un único automóvil oficial para sus dos concejales. Torrijos, gran defensor del uso de la bicicleta, siempre ha defendido que el uso del coche oficial le permitía cumplir con su agenda de gobierno. El PP tuvo en sus años en la oposición tres coches oficiales, uno por cada cinco concejales. Está por ver cuál será el criterio de un gobierno del que ya ha trascendido que tendrá diez concejales con la categoría de tenientes de alcalde. Algunos conductores ya han recibido la indicación oportuna para que regresen a sus puestos bases.

Del CIS a los coches locos

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2011 a las 12:22

MÁS de la mitad de los encuestados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre el 17 de marzo y el 17 de abril de este año admiten que en las elecciones municipales de 2007 y en las generales de 2008 votaron al PSOE, un 53,1% y un 54,1%, respectivamente. Pese a este reconocimiento de voto, el estudio vaticina que el PP subirá entre uno y dos concejales en los próximos comicios. El CIS asegura para los chicos de Zoido el acta número 16 y deja como posible, ojo porque sólo se ofrece como una posibilidad, el concejal de oro que otorga la mayoría absoluta, el número 17. La encuesta del CIS, organismo dependiente del Ministerio de la Presidencia, es la primera que da opciones al socialista Juan Espadas para ser alcalde, siempre con el imprescindible apoyo de la IU de Antonio Rodrigo Torrijos. Todos los sondeos han dado por segura hasta ahora la primera mayoría absoluta del centro derecha en Sevilla. Pero esta encuesta tan sólo garantiza al PP una victoria en número de votos, un resultado que dejaría a Zoido nuevamente orillado del poder municipal.

El tamaño de la muestra ha sido de mil entrevistas, una cantidad nada despreciable. Al igual que fueron mil en 2007, en las vísperas de las elecciones en las que Zoido debutó como candidato frente al alcalde Monteseirín (PSOE), Antonio Rodrigo Torrijos (IU) y Agustín Villar (PA). En aquel estudio, realizado entre el 9 y el 29 de abril, el CIS únicamente clavó el resultado de los socialistas: 15 concejales. Concedió entre 12 y 13 al PP, nada menos que 3 al PA y entre 2 y 3 a IU. La película terminó con el resultado ya sabido. El PP se fue hasta los 15 con un candidato fogeado tan sólo durante nueve meses. IU logró 3. Y los andalucistas desaparecieron de los despachos de la Plaza Nueva, comenzando una nueva travesía del desierto sin que, por el momento, intuyan el más mínimo oasis. Todo un pinchazo del CIS (no confundir con los pinchazos del CESID, que eso fue otra historia bien distinta). Resulta que, para colmo, el PA ni siquiera aparece en la encuesta del CIS de este 2011. No se pregunta por su candidata cuando sí se incluyen cuestiones sobre la de UPyD. Toda una descortesía. El PA parece el perro flaco de estas elecciones al que ya se sabe que le ocurre con las pulgas. Parece que los técnicos del CIS hubieran castigado a los andalucistas con esa arma que gusta tanto a la Sevilla taurina: el silencio.

La encuesta del CIS supone un impulso para el equipo de Espadas. Un ad calorem. Así ha sido recibida por sus asesores. El partido está abierto. La Alcaldía es posible. Son precisamente dos de los mensajes que más necesita el electorado socialista local. Quién ha visto y quién ve a este PSOE que en Sevilla, nada menos que en Sevilla, se ve obligado a depositar sus esperanzas en que el rival no llegue más que en llegar por sí mismo.

Que el CIS concluya a dos semanas de las elecciones que la mayoría absoluta del PP es posible después de entrevistar a mil ciudadanos (500 de ellos votantes socialistas hasta hace un cuarto de hora) es como para ponerse a pensar. O irse a los coches locos de la Calle del Infierno.