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Moreno Bonilla, a tumba abierta

Carlos Navarro Antolín | 17 de octubre de 2017 a las 5:00

El presidente del PP-A

UNA arenga en toda regla con críticas incluidas a la dirección nacional. El líder regional del PP acudió al Ayuntamiento para pedirle a los concejales del Grupo Popular que eleven el tono de sus denuncias políticas para erosionar al socialista Juan Espadas, que destapen con su trabajo a un alcalde que juega a ser amable con todos los públicos y, además, que sean pacientes para contar con un candidato oficial a la Alcaldía. Juan Manuel Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”) se ve obligado a aplazar hasta principios de 2018 la designación del cabeza de lista a las próximas municipales. La designación como tal del portavoz Beltrán Pérez se hace de rogar, como era previsible según la liturgia del PP de las últimas décadas. Moreno Bonilla no se ahorró críticas al calendario impuesto por Génova con respecto a la elección de alcaldables: “Esto no tiene sentido”. Se confesó en cierta manera ante los doce concejales de la capital en una reunión a puerta cerrada en la que también participaron el secretario general del PP de Sevilla, Juan de la Rosa, la incombustible Patricia del Pozo (donde ella esté, está Arenas) e incluso el flamante senador autonómico, “el amigo Toni”, en alusión a Antonio Martín Iglesias, hombre de confianza de Moreno Bonilla en el PP sevillano.

El líder regional se mostró muy preocupado con la lentitud del calendario de designación de candidatos. Habló del grupo político de Huelva como un “grupo machacado”, no ocultó que en Málaga puede haber un fracaso si no se elige pronto a un buen candidato: “Nos podemos meter una hostia”. Y en Granada dijo que “el melón está abierto”. Moreno Bonilla se expresó a tumba abierta en un acto que al Grupo Popular que pilota Beltrán Pérez le sirvió para dar –de nuevo– la imagen aperturista hacia todas las estructuras y cargos del partido.

El presidente regional tomó la palabra durante algo más de un cuarto de hora. “Agradezco la hospitalidad que siempre me dispensáis, la he sentido siempre en estos tres años y varios meses ya que llevo en Sevilla”. Y rápidamente fijó el contexto político, siguiendo las técnicas de oratoria de Arenas: “Estamos ya en situación electoral. Los acontecimientos que se están produciendo nos llevan a un tiempo electoral en Cataluña e incluso a nivel nacional, lo que condiciona a su vez todos los escenarios. Las elecciones municipales serán el último domingo de mayo. Y las autonómicas, en teoría, el último domingo de marzo, lo que implica que sólo habrá ocho semanas de diferencia. Si se descuenta la Semana Santa y la Feria son sólo seis. Si nos va mal en las autonómicas nos irá mal en las municipales por cuestión de dinámicas ascendentes y descendentes”. Abundó en la importancia de las autonómicas, donde él mismo se juega su futuro político, consciente de que será su segunda y última oportunidad para el asalto de San Telmo: “La sociología electoral nos habla de dinámicas caprichosas, nos dice que si son ascendentes te suben y entramos en una dinámica de optimismo, pero si no lo son… Vamos a tener con las autonómicas una primera vuelta, que será clave para generar una dinámica ascendente. Las autonómicas nos la tenemos que tomar como algo muy nuestro, porque de ellas va a depender la probabilidad real de gobernar Sevilla”.

Se hizo una pregunta: “¿Tenemos posibilidades reales de gobernar Sevilla? Evidentemente que sí. Tenemos posibilidades reales. Y no lo digo yo, sino la demoscopia sociológica. Tenemos posibilidades. Sevilla no es Andalucía, donde ganamos una vez y no pudimos gobernar desgraciadamente. En Sevilla hemos gobernado con Soledad Becerril y con la mayoría histórica de Juan Ignacio Zoido. Aquí hay mucha gente que ya ha cogido una vez la papeleta del PP y, como la ha cogido, son susceptibles de que la cojan otra vez. Es verdad que Juan Espadas es un hombre moderado, una persona agradable, el típico hombre que se esfuerza por agradar a todos. A mi me ve y desde la otra punta me dice: ‘Presidente, ¿cómo estás?’. Juega a eso. A ser centrado, moderado, agradable y sin aristas porque juega a ser triangular. Tiene una estrategia clarísima de triangulación electoral. Va formando mayorías en función de las necesidades y del momento, pero es que además es un tío que ya de por sí tiene la marca PSOE, que le da apoyos importantes, y después va cogiendo de Ciudadanos, de nosotros, de las abstenciones… y va haciendo sus mayorías. Esto le ha funcionando en la primera etapa de la legislatura, pero en la segunda no le está funcionando”.

Moreno Bonilla reivindicó su experiencia directa como vecino de Sevilla a la hora de palpar la realidad social: “Yo vivo aquí desde hace más de tres años, salgo por aquí, salgo a cenar por aquí, como por aquí, viene gente y te dice cosas. Y noto ya una frustración y cierta decepción en sectores próximos al socialismo y al alcalde, en sectores económicos e intelectuales”. Y pasó a la crítica directa al alcalde: “Sevilla no tiene proyecto de ciudad. Ya hay quien lo dice claramente. Se están perdiendo años. Incluso se habla de decadencia del gobierno. Y si bajas dos peldaños, hay barrios y distritos que no están arropados. Espadas, el hombre, es muy amable, pero la gente se pregunta en qué le ha beneficiado. ¿Qué ventajas me aporta este señor? La gente se ha dado cuenta de cómo ha quedado desnudado el personaje. El personaje venía nuevo, por así decirlo, pero ya le va a ir mal. Tenéis que pasar a una actitud de mayor confrontación, y de mayor coordinación con el grupo parlamentario y del propio PP autonómico. En Sevilla tenemos que volcarnos todos. Hay que hacer un esfuerzo brutal y titánico. Sevilla es un símbolo, Sevilla es prioritaria. Yo no puedo plantearme un gobierno con Ciudadanos si aquí no ocurren una serie de cosas. La primera es que ganemos en la capital, evidentemente. Y tenemos que ganar en el Aljarafe y mantener el tipo en localidades como Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra. Sevilla es fundamental. Sin Sevilla no podemos hacer nada, el peso de la capital es evidente. En Sevilla nos jugamos el tipo. Vamos a organizar un calendario de actividades muy potente”.

Repartió estopa a la Junta: “La primera víctima de la política miope y centralista de la Junta es Sevilla. La primera. No hay ciudad más castigada, quitemos esa palabra, digamos orillada, que Sevilla. Si la Junta provincializara los datos de los presupuestos, una de las grandes damnificadas se vería que es Sevilla. Tenéis que coger este discurso con fuerza y garra”.
Fue crítico con Génova en cuanto al calendario de designación de candidatos, sabedor de que en Sevilla aprieta fuerte Beltrán Pérez (impulsado por Arenas): “Soy partidario de cerrar cuanto antes los candidatos a las capitales. Lo reconozco. No me parece sensato ni razonable que tengamos melones abiertos en las ocho capitales de provincia. Sabéis que donde tenemos responsabilidades, en municipios de menos de 20.000 habitantes, estamos cerrando candidaturas. Hay paradojas absurdas, como que pueda cerrar el candidato de Jerez pero no el de Cádiz. La decisión sobre las capitales se comparte con la dirección nacional, que entiendo que tiene capitales complejas por cerrar como Madrid y Valencia… Que tengáis clara mi posición, esto no debe retrasarse más allá de enero. Desgraciadamente mi posición choca con la de la dirección nacional. Todo lo de Cataluña nos ha perjudicado. Se había hecho un plan de acción municipal muy bueno, donde Javier estaba trabajando muchísimo, pero todo esto de Cataluña nos está perjudicando mucho”. Y abordó el asunto en el contexto andaluz, donde dejó algunas perlas y hasta una referencia a su fracaso electoral: “Mi sensación es que esto se retrasa y no tiene ningún sentido. No lo digo por Sevilla solamente. En Huelva tenemos un grupo machacado. Pienso también en Granada, donde tenemos posibilidades reales de volver a gobernar, una ciudad conservadora donde tenemos el melón abierto. Pienso en la propia Málaga donde hay una circunstancia ahí, que qué hacemos o no hacemos… que al final nos puede llevar a que nos metamos una hostia. Al final, coño, cuanto antes tengamos a la gente trabajando con certidumbre, mucho mejor”. Al valorar la influencia del desafío separatista catalán en la vida del partido, estuvo muy claro: “Si sale bien, el PP saldrá reforzado como marca. Si esto sale mal, al PP como marca lo cogen por los tobillos y nos tiran para abajo. Yo lo he vivido en 2015 y te hace perder muchas posibilidades. Yo confío en el presidente, las cosas las está haciendo con equilibrio y mesura. Las cosas pueden salir bien. Todos estamos bajo el paraguas de la marca”.
Admitió que los candidatos, incluido el de Sevilla, no estarán designado antes de Navidad: “En las designaciones que tengamos responsabilidad compartida, opinaremos. Esperemos a que se atienda el sentido común. Es verdad que si nosotros nos negamos a algo, es difícil que la dirección nacional nos obligue a lo contrario. Buscaremos la mejor opción. Yo puedo tener un amigo íntimo o un primo hermano, pero si no saca los resultados, no nos vale. Se buscarán los mejores candidatos posibles, y eso se hará con fórmulas tradicionales, como las encuestas nuestras y las que haga la dirección nacional, y también habrá opiniones políticas, porque a lo mejor un buen candidato te puede desunir un grupo. Queremos cerrarlo lo antes posible, a principios de 2018, pero no depende de nosotros. Y lo haremos de forma inteligente, ecuánime y pensando en el interés general”.

A los doce concejales del Grupo Popular les puso una tarea muy específica: “Seguid en la línea de hacerle pupa a Espadas. De Espadas digo que es el decimocuarto consejero de la Junta. Se comporta más cono un consejero que un alcalde. Creo que el camino que estáis recorriendo lo estáis haciendo muy bien. Hay un grupo municipal con enorme calidad política y experiencia. Estoy convencido, yo apostaría por cosas importantes, a que vamos a gobernar Sevilla. Es verdad que con un pacto con Ciudadanos. Con un concejal más podemos gobernar. No es difícil gobernar en Sevilla. Ciudadanos no va a bajar. Mucha gente nuestra estaba cabreada con Rajoy, con los impuestos, que si dijo… los rollos. Pero podemos volver a rescatar esos apoyos, podemos conseguirlo, lo tenemos al alcance de la mano. Tenemos que decidir el candidato a alcalde lo antes posible. Yo no lo demoraría mucho más. Este grupo se está comportando de manera responsable y sensata. Y el portavoz está teniendo mucha mano izquierda”.

El gurú del palomar

Carlos Navarro Antolín | 8 de octubre de 2017 a las 5:00

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EL voto está decidido antes de las campañas electorales. La gran mayoría del electorado no decide su opción durante esos quince cansinos días. Por eso conviene vivir en una campaña permanente, no confiar nada al período legal de petición de voto. Se trata de una de las principales tesis del nuevo gurú del palomar, como son conocidas las dependencias de la planta alta del Ayuntamiento donde tienen sus despachos los doce ediles del PP. El líder municipal Beltrán Pérez, que se alzó con la portavocía del grupo mayoritario del Ayuntamiento tras conquistar el poder orgánico con Virginia Pérez como cabeza de cartel, ya tiene su propio Panoramix. Beltrán Pérez rehusa en todo momento presentarse como candidato a la Alcaldía en 2019, pero no hay que ser ningún fino analista para –primero– apreciar sus movimientos como tal y –segundo– evaluar que lo tiene casi a todo a favor para serlo, salvo que se produzca un volantazo dado desde Madrid para colocar a otro candidato que ofrezca mejores garantías en las encuestas. En cualquier caso, los sondeos internos deben estar ahora mismo paralizados, pues toda la actualidad está condicionada por el desafío separatista catalán. Los partidos saben que de poco sirve ahora mismo preguntar al electorado en clave local. Cualquier opinión está fuertemente influida por los hechos que copan los informativos y tertulias.

El nuevo asesor estrella del Grupo Popular en el Ayuntamiento se llama Rafael Laza y es de Álava. Un vasco debe ser el autor de la poción mágica que debe llevar al correoso concejal Pérez a la cúspide de la candidatura a la Alcaldía, un consultor con pedigrí en el PP y con despacho en la sede nacional de la calle Génova, ya que ejerce de jefe de gabinete de Javier Maroto, el ex alcalde Vitoria (ciudad preciosa donde las haya, pero llévense el abrigo). Maroto es vicesecretario general de Acción Sectorial del PP, con muy buena relación con Javier Arenas, padrino político de Beltrán Pérez. Maroto y Arenas salen todos los lunes en los maitines junto a Rajoy y Cospedal. Laza es quien ha estado siempre junto al conocido dirigente vasco, incluso en la brillante etapa de Maroto como alcalde de Álava.

Laza se presenta como consultor español especializado en planificación estratégica, “campaña permanente y diseño de campañas municipales”. En 2012 fue distinguido con el premio Victory Adwards al consultor político revelación en España e Iberoamérica. Ha sido coordinador del comité de consultores y asesores de la Asociación de Comunicación Política de España. Y, por supuesto, ha desempeñado varios cargos en el PP siempre vinculados al dirigente vasco. Laza es de los que defienden planes de lanzamiento de políticos basados en la Estrategia 4×4, para obtener “un liderazgo de 360 grados”.

El vasco Lazo está contratado por pocos meses. Ya ha visitado el Ayuntamiento de Sevilla para conocer in situ los terrenos por donde se mueve el líder del PP municipal. Cuenta con poco menos de 4.700 seguidores en la red social Twitter, en la que su mensaje más destacado en clave de comunicación política dice así: “Olvida tu nariz. Para conocer al electorado utiliza métodos científicos: encuestas, focus groups, entrevistas, observación…”

Laza concede mucha importancia a los cien primeros días de gestión del político: “La primera impresión es la que cuenta. ¿Cómo nos perciben?”. El siguiente hito lo fija en la mitad del mandato: “Ya nos conocen. ¿Con qué imagen? ¡Ojo! Hay que construir el voto mayoritario y las estrategias a llevar a cabo”. El tercero es la precampaña: “¿Cuándo arranca? ¿Qué comunicamos? ¿Con qué estrategias?”. Y el último, obviamente, es la campaña electoral, en la que insta a analizar “el cuándo, cómo, dónde, por qué y para qué” de los objetivos.

Laza hace ya las funciones de asesor externo. Incluso se le atribuye algún logro en las guerras que los partidos emprenden en las redes sociales para erosionar a sus rivales. Estará ejerciendo al menos hasta Navidad. La estrategia más intensa sólo empezará cuando se confirme que Beltrán Pérez es el candidato. Ese papel provocará necesariamente otras decisiones, siempre en el contexto de un partido que aún sufre la fractura interna en la que ha vivido un año, pero que, eso sí, ha demostrado disciplina de voto en el último congreso de distritos, pues Virginia Pérez controla el cien por cien.

Beltrán Pérez no es el primer político del PP andaluz que contrata a un gurú. Juan Manuel Moreno Bonilla se hizo en sus inicios en la sede regional del partido con los servicios del politólogo catalán Antonio Gutiérrez-Rubí, el mismo que diseñó la imagen del socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y que está considerado uno de los mejores expertos de la comunicación en España. Gutiérrez-Rubí es precisamente ahora una de las voces más críticas con la gestión del gobierno de Rajoy en la crisis catalana. Entre sus perlas de los últimos días destacan dos: “Rajoy pretende secuestrar la propia idea de España” y “El gran patrocinador del independentismo en Cataluña se llama Mariano Rajoy”. Los meses de colaboración del gurú catalán con Juan Manuel Moreno, por fortuna para el malagueño, no fueron muchos.

Un portavoz ante el espejo

Carlos Navarro Antolín | 23 de julio de 2017 a las 5:00

Beltrán sentado

CONSCIENTES del tiempo que se ha llevado sangrando la herida de la división interna, el PP de Sevilla se apresura en pintar la fachada, adecentar la casa y mesarse los cabellos para poner su mejor cara ante el votante. Los populares se dan prisa para alcanzar agosto con los primeros deberes hechos. El líder supremo, Javier Arenas, ha desembarco nada menos que en el Ayuntamiento para reforzar la posición del jefe de la oposición, Beltrán Pérez. Arenas no pisaba la Casa Consistorial desde la toma de posesión como alcalde de Juan Ignacio Zoido, allá por el verano de 2011. A la sesión estaban convocados todos los cargos electos de Sevilla, en presencia, por supuesto, de la presidenta provincial, Virginia Pérez. Arenas, a puerta cerrada, les pidió a todos que trasladen la voz del grupo municipal a los despachos de la Administración del Estado. Y Virginia, siempre con la aguja y el dedal para coser los jirones internos tras un año de zozobra, hizo alusión a que la familia estaba al completo pese a las heridas aún por cicatrizar: “Como veis, existen mesas lo suficientemente grandes para que podamos caber todos”. Claro, lo dijo porque en la sala había miembros destacados del bando oficialista que perdió el control del partido, algunos tan importantes como José Luis Sanz, alcalde de Tomares y senador, jaleado y proclamado el jueves en las redes sociales como “referente del municipalismo del PP”, y también estaban Alberto Díaz, hoy portavoz adjunto del grupo municipal, y los ex presidentes provinciales Ricardo Tarno, diputado nacional, y Juan Bueno, diputado autonómico. La verdad es que acudieron todos los citados salvo la concejal Lola de Pablo-Blanco y la diputada nacional Silvia Heredia, en ambos casos por razones justificadas.

Beltrán Pérez, llamado a ser el candidato en 2019 con todo el apoyo de Arenas y Virginia, tal como se pudo evidenciar el viernes, ha trazado la hoja de ruta de los próximos meses en un documento al que ha tenido acceso este periódico. Lo llamativo del guión es que el PP de Sevilla se dispone a la recuperación del voto de los electores “tradicionales de la Derecha”, escrito así: con mayúsculas. El PP es consciente de que debe remontar el auge de Ciudadanos y contrarrestar el efecto de Espadas en los sectores conservadores de la ciudad. El actual alcalde no provoca rechazo en Los Remedios, ni en el Centro, ni en Triana, ni mucho menos en Nervión, distritos tradicionalmente azules. Espadas es un socialdemócrata sin aristas de los que tanto gusta en Sevilla. Tampoco acumula mandatos como Monteseirín, por lo que aún no ha cometido irregularidades que puedan generarle escándalos mediáticos, ni tan siquiera preside un Ayuntamiento con sueldos altos. Por todo esto, Beltrán Pérez tiene que sacar su perfil más político, reinventarse como concejal correoso de la oposición. No le vale hoy su estilo de éxito anterior a 2011, cuando fue uno de los arietes más fuertes contra el cuartel de Monteseirín. Basta recordar aquella rueda de prensa en la que hizo sonar un cencerro para llamar la atención del entonces alcalde socialista. Hoy no hay facturas de comilonas, ningún cargo electo cobra por encima de los 60.000, todavía no hay primos colocados y los viajes (pocos) han dejado de ser noticia.

Beltrán Pérez se mira estos días al espejo a la búsqueda, quizás, de un nuevo perfil, de un nuevo estilo que lo diferencie a las claras de la imagen de un alcalde que le ha comido terreno al PP por los terrenos de esa derecha sociológica tan amplia en una ciudad como Sevilla. El viernes, entre los suyos y sin cámaras, pronunció un discurso de alcalde, en el que llamó a los cargos hispalenses del PP a trabajar para que Sevilla ejerza una “calidad competitiva” como capital de Andalucía y que sea una urbe que lidere el área metropolitana. En el documento insta a huir de “los liderazgos personales”, a mantener “agilidad y comunicación” con otros grupos municipales de la oposición y a que los doce concejales del PP tengan la convicción de que forman “el mejor grupo del Ayuntamiento”, entre otros detalles de funcionamiento interno. El mismo guión insta a los concejales a “tener vida propia, capacidades propias y agenda propia”. Pero la principal idea es la de la necesidad de “convencer” al votante de derecha. Tal vez por eso Arenas citó a los suyos en el Salón Santo Tomás: para que sus cachorros rebeldes (el bando oficialista) metieran el dedo en la llaga del costado del que ha sido designado como candidato ‘in pectore’ a la Alcaldía de Sevilla en 2019. Beltrán es el elegido por Arenas. De eso no hay duda. En política, un cuarto de hora es mucho tiempo. Arenas representa la eternidad, capaz de pegar un regate en una baldosa, de estar brujuleando por Génova y aparecer en pleno julio en el Ayuntamiento del que fue concejal hasta 1989. Su éxito es que se reinventa. Beltrán Pérez tiene que pasar del cencerro al perfil institucional sin descuidar el aguijón político. Y, al mismo tiempo, mirarse en el espejo y reconocerse.

Saturno en el PP

Carlos Navarro Antolín | 25 de junio de 2017 a las 5:00

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MIENTRAS declaraba como testigo de la Gürtel en Madrid, la nueva cúpula del partido en Sevilla ejecutaba con mano dura y guante de seda la enésima maniobra por la que Javier Arenas se hace omnipresente en el PP sevillano: la sustitución de Alberto Díaz como portavoz del grupo municipal por Beltrán Pérez. El sillón de jefe de la oposición es el alba con la que se cubre al llamado a ser revestido con la estola de candidato a la Alcaldía. Arenas autorizaba desde Madrid un golpe de mano que, nunca se olvide, ha estado ejecutado e impulsado en Sevilla por Virginia Pérez, la figura incontrolable que ha tambaleado hasta convertir en virutas las frágiles patas de la mesa camilla en la que se han cocido las decisiones del partido en los últimos quince años: Juan Ignacio Zoido, Juan Bueno, Ricardo Tarno y José Luis Sanz. Arenas los ha vencido a todos a base de comérselos, como un Saturno que devora a sus hijos por temor a perder el trono. Se ha hecho con la influencia máxima en el aparato local gracias a unos discípulos leales que reconocen su magisterio, con algunas incorporaciones de nuevo cuño como la de la propia Virginia Pérez. Si algo ha sabido en la vida este Saturno disfrazado de lince andaluz es interpretar los cambios políticos cinco minutos antes que los demás. Por eso sobrevivió a Óscar Alzaga, Fraga y Aznar. Apostó por Rajoy en 2004 cuando todos parecían dejarle tirado en el congreso de Valencia. Y acertó. Siempre ha acertado en las guerras internas, lo que escuece hasta la pataleta a sus propios hijos políticos.

Sobrevivió también a la creación de sus propias figuras políticas de cierta proyección (Luis Miguel Martín Rubio) y de incontestable trayectoria (Juan Ignacio Zoido) y también a las que no controlaba directamente pero operaban con fuerza en sus dominios (Soledad Becerril, Teófila Martínez). A la sagacidad y capacidad de análisis de Arenas hay que sumar su pequeña cuota de riesgo: en algunas ocasiones se la ha jugado, como en la citada de Valencia en 2004. En política hay que arriesgar en alguna ocasión para alcanzar alguna meta. Que se lo digan al socialista Gómez de Celis, que la primera vez que ha apostado en serio por un objetivo –al margen del carril acomodaticio del partido– ha salido triunfante. Sólo las especies que se adaptan sobreviven en la selva de la política actual.

Saturno devoró a sus hijos para cumplir la condición impuesta por su hermano Titán si quería reinar en su lugar. Arenas alcanza ya el grado de deidad en este PP en minoría en España, ansioso en Andalucía y tratando de despertar del coma tras la pérdida de la Alcaldía en Sevilla. Sobrevive a todos los líderes nacionales, regionales y locales. Cierra el Espigón, Arenas sigue. Cambia de dueño Antares, Arenas sigue. Cambian los hermanos mayores de la Macarena, Arenas sigue. Controla a buena parte de sus hijos políticos y tiene ya hasta nietos que aprenden de su estilo. Es un mito al que han querido derribar varias veces, pero aún no ha salido el Júpiter que acabe con su influencia. Porque lo que se juega Arenas a estas alturas del partido no es ya ser ministro o alcalde, sino influir en quien desde Andalucía pretenda pintar algo en cualquier orden del PP. Arenas no está para presidir consejos de Emasesa, ni soportar encierros eventuales de despedidos de Lipasam, tras haber volado en el Falcon de los vicepresidentes del Gobierno, haber pasado fines de semana en las fincas del Estado de Doñana o Quintos de Mora, o haber sido recibido por el Papa en el Vaticano. Uno de los problemas de Arenas es que le tiene miedo reverencial a Sevilla: siempre de su casa al AVE sin pasar por la calle Sierpes.

En Andalucía tiene a Antonio Sanz, delegado del Gobierno. En Sevilla, el doble tentáculo de los Pérez: Virginia y Beltrán. Declarando en la Gürtel cambió al jefe de la oposición: quitó a un hombre al que conoce sobradamente, Alberto Díaz, del bando perdedor en el congreso provincial, para colocar a Beltrán Pérez, del bando ganador. Sustituyó nada menos que al que fue jefe de gabinete de Zoido en la Alcaldía, todo un símbolo. Díaz, por cierto, no ha podido sufrir una coyuntura más adversa como portavoz y, al menos, ha salido del entuerto con una elegancia unánimemente elogiada.

Mientras Rajoy siga en Madrid y Moreno Bonilla no crezca políticamente, Arenas seguirá siendo fuerte en Génova, con crédito entre algunos de los periodistas más influyentes de la corte, y continuará ostentando la marca andaluza del PP en la capital de España. A los hijos rebeldes del líder natural de la derecha andaluza sólo les queda –otra vez– esperar confinados en sus respectivos destinos tras haber intentado su derribo. No sería extraño que trate de recuperar a alguno de sus cachorros rebeldes –ya talluditos– cual Maquiavelo que quiera provocar divisiones incluso en el bando derrotado.

Saturno se comió a los hijos cuando ya tenía las sienes encanecidas. El pasado domingo denunció en estas páginas el veterano Juan Manuel Albendea que “está de moda meterse con Arenas”. No, don Juan Manuel, lo que ocurre es que es Arenas quien no deja de estar de moda. Y es Arenas el que no perdona lo que entiende como deslealtades: que algunos no recuerden que han sido lo que han sido por su dedo. Arenas va a durar más que Villar en la Federación Española de Fútbol, Gallardo en el Colegio de Abogados o Cañete en Aprocom. Es la fuerza del mito. Un Saturno de perseverancia voraz.

Maitines en Génova, sabatinas en Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 19 de junio de 2017 a las 5:00

foto comité

LA nueva era en el PP sevillano estará marcada por las sabatinas de Virginia Pérez. ¿No se celebran en la pomposa sede de Génova los maitines dichosos donde siempre vemos a Arenas cuchichear con la Cospedal como si se llevaran la mar de bien aunque luego se tiren los dardos en la diana del PP sevillano?

–¿Y al final quién de los dos ha ganado a los dardos?

–Arenas. Cuando son guerras de partido siempre gana Arenas. Nunca lo dude usted.

Pues si Génova tiene sus maitines, decíamos, la camarlenga Virginia Pérez se ha inventado las sabatinas. “Trabajaremos los sábados”, proclamó en el congreso en el que se alzó con la presidencia. Anda que si lo llega a decir antes de aquellas primarias en las que Juan Bueno acabó junto a la piedra llorosa la iban a votar… en su pueblo. Pues la Pérez estrenó las sabatinas el pasado fin de semana. A las diez de la mañana en el hotel NH Convenciones, donde mismito fue el congreso de su victoria. Las diez de la mañana es la mejor hora, porque las cabezas están fresquitas, no hace todavía el calor tórrido de este junio y se evitan las largas sobremesas que carga el diablo. O la diabla.

El primer comité ejecutivo del nuevo PP de Sevilla estuvo marcado por un ambiente de tranquilidad, abrazos y saludos cordiales no exento de algunos detalles para el análisis. La fotografía del estrado ha cambiado. Como dirían los cursis: se nota el nuevo escenario. Qué barrila con los escenarios. Todo es un escenario en la política de hoy.

La presidenta saludó con especial afecto a Arenas: “Javier, bienvenido a tu casa”. Y tanto que es su casa, como que dicen que usa el despacho de la presidencia provincial cuando se queda en Sevilla. Hemos pasado del Javié de Zoido al Javier de Virginia Pérez, que usa toda las erres y todas las eses con una estudiada pulcritud. Con semejante pronunciación la vemos cualquier día de protagonista en esos desayunos de Madrid donde se quedan siempre las pastas y la bollería en los platitos.

En lugar destacado del estrado estaban Juan de la Rosa, Beltrán Pérez, Patricia del Pozo, Toni Martín y Alberto Díaz. Las mayorías han cambiado. En la primera fila del público estuvieron Felisa Panadero (bienvenida a las encuestas sobre los alcaldables) y los ex presidentes provinciales Jaime Bretón y Juan Luis Muriel. Paco Lucena y Melgarejo junior se encargaron del protocolo para que cada cuál estuviera en su sitio. En asientos destacados colocaron a los alcaldes de Carmona, Villanueva del Ariscal y Pilas. “Llamarnos más, que estamos disponibles”, dijo el regidor Antonio Enamorado, de Lora del Río, que debe estar encantado con el nuevo sistema de sabatinas que se avecina.

Arenas presidió el cónclave. Cómo no. Con el sumo sacerdote en lugar destacado del presbiterio está asegurada la paz de cualquier celebración. Su presencia recuerda a cuando cierto hermano mayor organizaba los cabildos espinosos en el templo y no en la casa de hermandad. Nadie se atrevía a decir nada que tensionara el ambiente delante de las imágenes sagradas. Arenas habló. Actuó. Alternó los pases relajados y los trincherazos con los naturales largos. Pero sin especiales análisis, ni discursos sesudos. Se recreó. Era su desfile de la victoria frente a Cospedal, Zoido y los cachorros de la denominada mesa de camilla que ha gobernado el PP en la última década. Era su día.

Las ausencias fueron sonadas. No estuvieron ni Zoido, ni varios diputados y senadores nacionales o autonómicos. Debe ser que el sábado les pilló a contraquerencia. El primero en hablar fue Pedro González, vicesecretario nacional de Nuevas Generaciones, que hizo un llamamiento a la unidad y destacó las numerosas nuevas incorporaciones que está consiguiendo la organización juvenil: “El PP está volviendo a ilusionar”. A alguno se le puso cara de emoticono ojiplático. Otros musitaron: “Dios oiga a este muchacho”.

Por fin le tocó el turno a Juan de la Rosa, secretario general designado por el bando perdedor. En su discurso hizo de “relator” de la “intensa” actividad de la presidenta y de su equipo durante estas primeras semanas: visitas a los pueblos, reuniones con cargos públicos, encuentros sectoriales, etcétera. Tanta intensidad imprimió a su balance que tuvo un lapsus que generó las risas sanas de los presentes: “Han sido 26 años intensos”, en vez de los 26 días que han transcurrido desde el tensísimo congreso provincial. Arenas sonrió. Por el momento no parece que la convivencia entre la presidenta y el secretario general que le han impuesto sea como para convertir los días en años. De momento.

Juan de la Rosa anunció una remodelación en la sede de la calle Rioja durante el inminente verano: “Hay que adaptar espacios”. ¡Vienen la piqueta y el pladur, oiga!. La camarlenga arranca mandato con albañiles. A tirar tabiques y quién sabe si algo más. El PSOE cose. El PP usa escayola para las roturas y pintura para enlucir las paredes. El verano es tiempo de obras. Se debatió sobre políticas rurales, temas que generaron varias intervenciones. Alberto Sanromán, nuevo vicesecretario de Empleo, trazó estrategias de apoyo a las comarcas. Se recordó que pronto es el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, por lo que hay que cuidar los actos conmemorativos.

Habló la presidenta desde la mesa, permanentemente al lado de Arenas, al que rogó silencio cuando Javié cuchicheaba con Juanito (de la Rosa). La camarlenga mandó callar a Arenas como Letizia al príncipe el día de la pedida de mano. ¿Recuerdan?

Virginia Pérez dio las gracias por la actitud de muchos de los que han sido sus adversarios. Y para “algunos que todavía no lo tienen claro” , tendió la mano en público para “trabajar todos en la misma dirección, que a partir de ahora es la de derrotar al PSOE”. Anunció las próximas citas electorales: “Las autonómicas nos las tomaremos como unas municipales, Juanma tiene que ser presidente para que los municipios de Sevilla ganen”. Y añadió: “Somos el único partido que defiende ya la unidad de España frente al desafío soberanista”. El PP sevillano trabaja con la fecha de marzo de 2019 para las autonómicas.

La presidenta sometió un único acuerdo a la aprobación del comité ejecutivo: la ratificación de su iniciativa de crear un consejo de ex presidentes, tal como anunció en su discurso de investidura. Será un órgano asesor integrado por quienes tuvieron la oportunidad de dirigir el partido en Sevilla: Juan Luis Muriel, Jaime Bretón, José María Pareja Soledad Becerrill, Amalia Gómez, Ricardo Tarno, José Luis Sanz y Juan Bueno. A ellos se supone que pedirá consejo y opinión alguna vez. Arenas fue el que preguntó a los presentes si se apoyaba la iniciativa: “¿Estamos de acuerdo?” Y nadie le dijo que no a Javier, como siempre ocurre en el PP.

Se levantó la sesión, algunos corrieron hacia el atasco de la playa, otros a rendir pleitesía al nuevo orden. Javié se fue con sus particulares Santas Justa y Rufina (Patricia del Pozo y Macarena O’Neill) a comentar las jugadas de la sesión. El verano es tiempo de obras, pintura y pladur. Por ahora reina la paz. Las sabatinas son para la oración. Ya llegarán los tiempos de penitencia.

ARENAS SE REÚNE CON EL ALCALDE DE CARMONA, JUAN ÁVILA

La guerra del PP en la capital

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2017 a las 5:00

VIRGINIA PÉREZ, NUEVA PRESIDENTA DEL PP DE SEVILLA CON EL 61 % DE LOS VOTOS

LA clave para que el PP se coma alguna vez el rosco gordo en Andalucía está en buena medida en la provincia de Sevilla. Arenas dmostró tenerlo muy claro cuando la noche de noviembre de las generales de 2011 todos celebraban el éxito de Rajoy en el balcón de la calle San Fernando, pero él tenía el rostro cariacontecido. No se fiaba un pelo. Sabía desde el principio que con esos resultados no alcanzaba meses después a los 55 diputados en las autonómicas. Y no erró. Lo que ocurrió desde aquellos comicios generales de noviembre a los regionales de marzo fue que Arenas apostó por una campaña plana y se pegó un tiro en el pie al dejar vacío el sillón del debate de Canal Sur. El mejor orador de la política andaluza renunció a la parcela que más controla. Juan Manuel Moreno Bonilla proclamó el domingo pasado que Sevilla es clave para su llegada a San Telmo. Asumió el discurso de Arenas de aquel 2011 en el que la Armada Invencible del PP se fue al traste por el temporal de errores propios. Moreno Bonilla sólo tiene una ventaja respecto a Arenas: la posibilidad de un acuerdo con Ciudadanos. En todo lo demás, el malagueño lo tiene peor que el lince de Olvera. Ni tiene su currículum, ni su proyección, ni su oratoria, ni la capacidad de culebrear que Arenas ha demostrado, otra vez, manejando los hilos en el conflicto interno del PP sevillano. Moreno Bonilla, en cuya heráldica debía estar representada la tibieza con su silueta de perfil, se encuentra ahora con un partido hecho unos zorros y donde los que han ganado saben que no le deben, precisamente, ningún favor al líder regional. “Ná te debo, ná te pido”, le van a cantar los sevillanos manijeros al presidente regional cuando les pida apoyos. El propio Moreno Bonilla aludió en su discurso a la de veces que han discutido su secretaria general, Loles López, con la nueva presidenta provincial, Virginia Pérez.

El PP de Sevilla tendrá que recomponerse en el Ayuntamiento. Por el momento seguirá Alberto Díaz de portavoz mientras no genere problemas de convivencia. El Juan XXIII del palomar podría hacer un papel parecido al del socialista Antonio Hernando cuando la gestora decidió dejarlo como portavoz del grupo en el Congreso contra todo pronóstico. Obviamente esta decisión no es recibida con botes de alegría por Beltrán Pérez, portavoz adjunto en el Ayuntamiento y uno de los principales activistas de la revuelta manijera, quien por el momento podría dedicarse a sus funciones de presidente de la rescatada Junta Local de Sevilla, una estructura recuperada ahora gracias a las mociones presentadas por Rafael Belmonte (sector crítico) y David Antequera (sector oficialista). Ocurre que los oficialistas pretendían armar este organismo de abajo a arriba –desde los distritos a la cúpula– calculando que así podrían controlar sus riendas. Pero una de las primeras decisiones de Virginia Pérez el pasado domingo fue delegar sus funciones directoras en esta junta en Beltrán Pérez (de arriba a abajo), lo que convierte al concejal en el número tres del partido y lo coloca al frente de un organismo que será fundamental en la propuesta del candidato a la Alcaldía en las próximas elecciones municipales.

Virginia Pérez tiene que restablecer contactos en el seno del partido, tender puentes y cerrar algunas heridas. Todo gobierno necesita la paz. “Tenéis que coser, ¿eh?”, le dijo el ministro del Interior a un grupo de militantes cuando se marchaba del plenario del congreso. Los manijeros celebraron la victoria en el bautizado como Kiosko Felisa, ubicado tras el hotel donde se celebró el congreso, un bar donde tuvo lugar el homenaje a Felisa Panadero cuando fue destituida por Zoido como subdelegada del Gobierno. Allí volvieron los críticos (casi todos) a brindar por la victoria a diez euros per cápita. Los principales oficialistas enjugaron las lágrimas de la derrota en La Espumosa de Nervión.

La batalla estará ahora en la capital. La provincia es el particular frente ruso del PP. En la provincia está casi todo por hacer. Moreno Bonilla necesita recuperar la Alcaldía y un gran avance en los pueblos. La marca electoral más fuerte del partido en Sevilla sigue siendo hoy Juan Ignacio Zoido. Si el ejecutivo de Rajoy se mantiene vivo, no hay que descartar que alguien en el PP plantee el retorno del magistrado a la carrera municipal. Pero de aquí a un año pueden ocurrir muchas cosas. La nueva presidenta ha reiterado varias veces que no desea un partido marcado los personalismos. Eso vapor Zoido. La legislatura puede cortarse de repente el próximo otoño tras el resultado de las primarias del PSOE, por lo que la figura de Zoido se quedaría un tiempo en el aire. Si no es Zoido, la opción que más empuja es la de Beltrán Pérez, que sumará dieciséis años de concejal al final del presente mandato, por lo que cuenta con una dilatada trayectoria que o bien corona subiendo hasta la cima de liderar una candidatura, o bien da por zanjada y apuesta por el comienzo de una nueva etapa. La tercera opción es la de José Luis Sanz, senador y alcalde de Tomares, que mantiene en el grupo municipal a Alberto Díaz, persona de su máxima confianza, y que cuenta con un grupo de leales. No hay de momento muchos más nombres, salvo que Arenas saque un conejo de la chistera y, por supuesto, quiera jugar sus cartas en la partida, que las jugará de una u otra forma. La propia Virginia Pérez, conseguida la presidencia del partido y logrado el imprescindible poder orgánico, tendrá también que revelar en algún momento cuál es su objetivo en política por mucho que ahora se pase unos meses consagrada a los asuntos internos propios de un partido fracturado.

Acabado el congreso cesan, al menos, las miradas de tensión, nos libramos de oir a esos militantes que –como gallinas– pronuncian machaconamente eso tan terrible del “coc”, acrónimo del Comité Organizador del Congreso, y dejamos de soportar a los que dicen “catorce congreso” en lugar del ordinal decimocuarto.

Los críticos son ahora oficialistas. Los antiguos oficialistas tendrán que demostrar capacidad de reorganización o diluirse poco a poco. Se acabaron la peinetas que unos (muy conocidos) han dedicados a otros (también conocidos). La feria más larga no va a ser la de Sevilla en 2018, sino la de este PP sevillano que pone rumbo incierto hacia un nuevo orden donde el lince, las gallinas, el tibio y los tíos de la peineta cogerán posiciones en el tío vivo.

Arenas manda desde el púlpito

Carlos Navarro Antolín | 22 de mayo de 2017 a las 5:00

PP

EL lince se revistió ayer con la estola. Arenas abrazó el púlpito más que el atril. Entonó el discurso del perdón. Parecía el cura, el pastor, el reverendo. Quien haya perdido un amigo estos meses que se siente con él, que se pidan disculpas. “Estas cosas las he pensado en la primera comunión en la que he estado”. Arenas es un clásico: quiere la paz tras haber hecho la guerra. Hizo del domingo de congreso su particular Jueves Santo. Faltaba la música del órgano y los cantores de boca bien abierta entonando el Perdón, oh Dios mío. Ha ganado otra vez en un conflicto interno del PP. Es el maestro. Él los ha enseñado a todos. Sabe como nadie que primero hay que controlar el aparato y después, siempre después, vendrán los cargos institucionales. Pero sin aparato no hay paraíso. Ayer barrió en el atril. Perdón, en el púlpito. Demostró que en el PP andaluz nadie controla la oratoria como él, ni la historia del partido, ni el plantel de trabajadores. Le hizo un guiño a Rafael Belmonte: “El único que lleva corbata como yo”. Le gusta dejar claro que nadie como él conoce el PP de Sevilla, se recrea en el remarcar, amarrar y dar la última vuelta de tuerca hasta dejar bien apretado el tornillo de su sapiencia. Ni Zoido ni por supuesto Moreno Bonilla. Su mensaje fue una suerte de En mi casa mando yo. A Zoido le mandó un mensaje, otra vez: “El PP no se inventa hoy. La política no es sólo márquetin. La política es pasión”.

En el lenguaje del poder viste mucho eso de llegar tarde o interumpir. Irrumpir, mejor dicho. Zoido llegó cuando hablaba Virginia Pérez. Aplausos. Arenas lo hizo cuando tenía el turno de palabra Teresa Jiménez Becerril. Larga ovación. Arenas sigue teniendo mucho peso en el PP sevillano. Una proyección que después no ha sabido o podido rentabilizar en la ciudad. Su fuerza se ha quedado siempre de puertas para adentro del PP. No es poco. Pero siempre le ha sido insuficiente.

Virginia Pérez estuvo mucho mejor en el primer discurso –anterior a las votaciones– que en el segundo, breve y menos preparado. Zoido aliñó la faena aposta, sabedor de que en esa plaza tenía muy poco que ganar después de haber perdido. Con Virginia Pérez de presidenta se diluye, en principio, su fuerza en el PP sevillano. Pero aquí no se ha cerrado ninguna guerra. La contienda no ha hecho más que empezar. Los perdedores fruncieron el ceño al ver a Beltrán Pérez de presidente de la Junta Local de Sevilla capital. Ahí puede estar el primer motivo de guerra en este nuevo contexto. ¿Cuánto durará Alberto Díaz de portavoz municipal? Sería un contrasentido derrocarlo ya cuando acaba de ser investido como vicepresidente del partido por mucho que el cargo sea simbólico. Crear un símbolo para orillarlo en 24 horas no parecería un ejercicio de coherencia. Es previsible que, al menos, siga de momento. Un momento en política puede durar un cuarto de hora o la eternidad.

El ambiente del congreso, en general, fue de cordialidad. La mañana trascurrió sin problemas. Por la tarde se percibió la emoción del presidente saliente, Juan Bueno, que en privado se considera el “presidente moral del partido”. Arenas, como siempre, alabó su trabajo en público. Pero lo tiene entre sus cachorros díscolos. Yel maestro no ha parado hasta imponerse y, por cierto, colocar de vicepresidenta a Patricia del Pozo, su brazo derecho. El padre Arenas tiene en ella a su Santa Justa. Santa Rufina es Macarena O’Neill.

Los aseos quedaron inutilizados en varios momentos. “No se pueden usar, están limpiando”, decía un amable vigilante. “La limpieza ha empezado”, apostillaba un militante victorioso con guasa. El mediodía fue largo y la sobremesa aún más para algunos (y algunas). “Es lo que tiene no comer en casa, que es donde hay que comer”, aseveró un periodista caracterizado por su sentido común, mesura y educación.

Hubo ausencias, militantes destacados que no comparecieron en la clausura. Silencios elocuentes de Sevilla, hijos díscolos del lince con estola que no quisieron estar. El viejo profesor no suelta la batuta. La política es una noria, el PP de Sevilla una montaña rusa. Arenas es Mortadelo con los disfraces: hoy lince, mañana sacerdote y siempre, siempre, el guerrero del antifaz. Todos sabíamos que estaba detrás de los críticos. Cospedal y Zoido han perdido. Arenas ha ganado. El partido sigue sumido en su particular cuaresma. Hay que seguir limpiando los aseos. Y acortando las sobremesas.

PP

Los viejos tiempos de la Holiday

Carlos Navarro Antolín | 4 de mayo de 2017 a las 5:00

Sev.

LA Holiday no es ya la discoteca a la que Aznar acudía a relajarse tras los mítines en el Parque de los Príncipes de aquellos años noventa donde las gradas estaban pobladas por clientas rubiancas de la extinta Nova Roma y fogosos estudiantes de Derecho. El PP tampoco es ya el de aquellos años. Mucho han cambiado la discoteca y el partido. Todo ha cambiado. O casi todo. Salvo el incombustible Javié (Arenas), de aquellas noches de la Holiday no queda nada. Ni casi nadie en la escena pública. Pero los símbolos tienen su fuerza. Tal vez por eso los críticos del PP quisieron brindar por la victoria en el mismo local de la Holiday, que aún mantiene el nombre, sólo el nombre, pero nada más, como ocurre con la Óptica Rodríguez del Valle, qué detalle. Brindaron como en los grandes años de Felipe Rodríguez Melgarejo, dueño del histórico negocio que hoy está arrendado a otros hosteleros. Veinticuatro votos, sólo veinticuatro votos de diferencia. Veinticuatro caballeros le bastaron a San Fernando para conquistar Sevilla. Y hasta hoy. Veinticuatro nazarenos con cirio verde llevan los tramos del Cristo de la Vera-Cruz en su recuerdo. Veinticuatro es un número con fuerza en la historia de Sevilla. Con San Fernando debió entrar ya Arenas al frente del PP, además de José Joaquín Gallardo en el Colegio de Abogados, Paco Vélez en el Consejo y Cañete en Aprocom.

Arenas no fue a la Holiday con su fiel muchachada. Él es más de mediodía. Por eso citó a los leales al día siguiente. Había que zamparse un arroz. El arroz de la victoria. El almuerzo fue en la discreta planta alta de Antares, el club donde antaño jugaba al pádel con Zoido y compañía. Zoido está hoy de ministro del Interior, estrenado de nuevo condición de abuelo y pendiente de las votaciones para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Arenas pagó el café o la copa, según la elección de cada comensal. Pero el arroz se pagó a escote: 25 euros del ala. Presidió la mesa el gran anfitrión, el lince de la derecha andaluza, el ciprés de la sombra alargada, el que ha logrado ganar por enésima vez una batalla interna, que es su gran especialidad, el plato estrella de la casa. Y a la vera del maestro se fueron sentando Virginia Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, Rafael Salas, Patricia del Pozo, Macarena O´Neill, la concejal Evelia Rincón, el concejal José Luis García, Luis Panigua, María Eugenio Moreno (Huévar), Isabel Díaz (Olivares) y Eloy Tarno, esposo de Virginia Pérez.

La presidenta electa del PP se dio ayer un baño de masas por el real de la Feria, escoltada por Beltrán Pérez. El comité de derechos y garantías tiene que resolver aún una denuncia firmada por José Miguel Luque a cuenta del recuento en una mesa de Dos Hermanas. Pero con las felicitaciones públicas de Zoido y Maíllo a los ganadores, pocas ganas habrá en Génova de seguir avivando el fuego. La Pérez tiene que coser un partido donde hay poco hilo, casi ningún dedal y muchas agujas. Tendrá que controlar su propia fuerza, saber pasar de la condición de ariete a la de balanza del equilibrio. Transformarse, como ha hecho la Holiday, para no morir de éxito. Los abrazos en la Feria son gratis. Como los tuits de enhorabuena. El arroz se paga. Javié solo da café.

Quién cose al PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 12 de marzo de 2017 a las 5:00

Quién cose al PP de Sevilla

EL PP de Sevilla está roto. Fracturado. Exhibe cada día con más nitidez las entrañas de un desgarro provocado por la traumática pérdida de la Alcaldía en mayo de 2015. Los recientes comicios internos para la elección de compromisarios para el congreso regional que se celebra el próximo fin de semana en Málaga revelan que Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente regional, afronta la cita con la formación hecha unos zorros en la capital, con dos bandos que, a tenor de los resultados, están condenados a entenderse, pero donde nadie hace el menor intento de buscar el consenso, de coger hilo y dedal y ponerse a coser, dicho sea en los términos que empleó Susana Díaz para aludir a la necesidad de recomponer el PSOE, ahora dirigido por una gestora. El PP de Sevilla, por el momento, no tiene quien lo cosa. La tensión que ha marcado estas últimas elecciones internas no augura unas vísperas tranquilas de cara al decisivo congreso provincial que habrá de celebrarse tras las fiestas mayores.

Según pasan las fechas, el conflicto interno es cada vez más explícito, con su correspondiente efecto en la vida interna del partido, con episodios agrios entre militantes, y con el tono plano que mantiene el Grupo Popular en el Ayuntamiento, donde Alberto Díaz parece guardar aposta un perfil exclusivamente institucional a la espera de acontecimientos. Hasta la celebración del congreso provincial no se sabrá con certeza si su etapa de portavoz es duradera o, por el contrario, queda relegada a una interinidad operativa. Por el momento, Alberto Díaz parece el respetuoso inquilino de un piso en alquiler de corta duración, que aún no se atreve a taladrar las paredes, pero que tiene los cuadros y los espiches preparados. Mientras tanto, el gran beneficiario de esta situación es el socialista Juan Espadas, que se pasea por la verde pradera de la Plaza Nueva a lomos del corcel de la estabilidad, disfrutando de la carencia de una verdadera oposición y de la compañía poco molesta de una todavía bisoña izquierda radical.

Tanto el bando oficialista (Cospedal, Zoido, Juan Bueno, Alberto Díaz y José Luis Sanz) como el crítico o renovador (Arenas, Amalia Gómez, Patricia del Pozo, Virginia Pérez, Beltrán Pérez y Juan Ávila) han inflado el censo de nuevos militantes para ganar apoyos en la elección de los compromisarios. Aquí han votado por las dos facciones madres, hermanos, primos, allegados de todo vínculo, etcétera.

Los oficialistas se han impuesto en la capital en número de compromisarios, pero con el aliento crítico pegado a la nuca pues los chicos de Arenas presumen de haber ganado en número de votos. Los críticos sí han ganado en la provincia en número de compromisarios, pero saben de la importancia que hubiera tenido para sus intereses haber controlado totalmente las cocinas capitalinas, donde han obtenido importantes avances respecto a la anterior elección de compromisarios para el congreso nacional, pero sin que puedan descorchar ninguna botella por el momento. El resultado de estas últimas elecciones a compromisarios revela que ninguna corriente tiene la hegemonía en el PP de Sevilla. Ni siquiera el propio Juan Manuel Moreno Bonilla controla casi nada en la sede provincial sevillana, de ahí que su tibieza sea manifiesta desde que se evidenció el conflicto el último Miércoles de Feria con la fotografía de los críticos en la caseta ‘El Manijero’, que dio nombre al grupo que quiere controlar el supuesto pos-zoidismo en el partido. Es más, el líder regional ha salido pellizcado de estos comicios internos, pues los militantes tenían dos urnas para votar: una para elegir a los compromisarios del congreso regional y otra para respaldar al único candidato a presidente regional. Votaron 472 militantes en la capital, de los que sólo 375 dieron su apoyo a la continuidad de Moreno Bonilla. Queda claro que el malagueño sigue generando silencios entre la militancia sevillana. Sevilla no es sólo una plaza que se le resiste, sino que le provoca sufrimientos porque unos (los oficialistas) no lo quieren en el cargo de presidente regional, y los otros (los críticos) no terminan de sacarlo del burladero de la tibieza para que se alinee con sus intereses.

De la capital, el primer dato a destacar es que nadie discute la victoria de los oficialistas en la elección de los compromisarios. Incluso han ganado, aunque haya sido por sólo cinco votos, en el distrito Sur, donde votan el mismísimo Javier Arenas y Amalia Gómez. Las discusiones se centran en determinados compromisarios, como ocurre en Los Remedios, donde ambos bandos se atribuyen a la concejal Carmen Ríos. La caída de los críticos ha sido notable en San Pablo-Santa Justa, donde han perdido las cuatro actas de compromisarios de los que gozaron la vez anterior.

El segundo dato destacable es que el líder municipal de los críticos, el concejal Beltrán Pérez, ha vencido en su distrito de Palmera-Bellavista, después de haberse quedado fuera del congreso nacional, al que no pudo acudir como compromisario por falta de votos. Pérez se puso esta vez las pilas y ha salvado su marca personal al lograr los tres compromisarios de su distrito para la causa denominada renovadora. De 88 votantes, 57 apoyaron a Beltrán Pérez.

La victoria oficialista ha sido evidente (aunque con corto margen de votos en algunos casos) en distritos como Triana, pese al avance de los críticos; y en Nervión, Casco Antiguo, Sur o San Pablo-Santa Justa.

En la provincia, la victoria de los críticos no hay quien la discuta, con más de veinte representantes de diferencia, lo que alienta a los leales a Arenas a tener esperanzas fundadas en una victoria en el congreso provincial, cuya elección previa de compromisarios se disputará a cara de perro ante la previsible presentación de dos listas. Los críticos presumen especialmente de victoria en Gines y de tener de su lado a un ramillete de alcaldes entre los que figura el de Carmona. La provincia no ha sido nunca el fuerte del aparato capitalino del PP, una circunstancia que los críticos quieren seguir explotando de cara al congreso provincial.
En los días previos a la elección de compromisarios regionales se han vivido todo tipo de conflictos, desde conversaciones telefónicas grabadas donde se pone a caldo a dos destacados críticos, a los habituales retrasos en la entrega de los listados para dificultar la captación de los votantes, pasando por las denuncias sobre la ausencia de cabinas que garantizaran el derecho al voto.

El actual presidente provincial, Juan Bueno, se está tragando con una meritoria buena cara todos los conflictos que lastran el partido desde hace casi un año. El desgaste para su figura es innegable, pues no se recuerda un enconamiento igual y tan prolongado en el tiempo en la historia del partido en Sevilla. Bueno ya se desgastó en las maniobras de verano para prescindir de Virginia Pérez como secretaria general, unas operaciones que dejaron al partido al borde de la gestora. Pocos son los que confían en que Bueno siga como presidente a partir del próximo congreso provincial, salvo que una improbable coincidencia de circunstancias así lo aconsejaran. Es diputado autonómico y hombre que guarda la disciplina debida hacia los aparatos. Sabe sufrir, como ha demostrado en distintas etapas y tal como le ha reconocido Arenas en alguna ocasión. Su futuro en el partido no se discute. Su papel como presidente provincial parece ya caducado.

¿Quién será el próximo presidente del PP sevillano? ¿Existen opciones de fusionar ambas corrientes en una sola lista para evitar una explosión que dejaría un buen número de heridos?

Los críticos mantienen que su candidata a la presidencia provincial es Virginia Pérez, la correosa portavoz del PP en la Diputación Provincial, cuyo estilo especialmente directo pone de los nervios al oficialismo del partido. Si gana la opción crítica, la referencia municipal será Beltrán Pérez, que lleva catorce años como concejal y vivió su mejor momento en el acoso y derribo del gobierno de Monteseirín, una habilidad que necesitará en breve el PP si quiere recuperar la Alcaldía. Arenas, que nunca se olvide auspicia la lista crítica, querrá colocar en buen sitio de la ejecutiva a una de sus grandes protegidas: Patricia del Pozo. La otra es Macarena O’Neill.

Los oficialistas tienen a José Luis Sanz como su principal referencia para la presidencia. El alcalde y senador de Tomares ya fue presidente en la etapa de mayor éxito electoral para el PP en la provincia. Tomares es una plaza consolidada electoralmente para el centro-derecha. Sanz podría intentar ser candidato a la Alcaldía de Sevilla, para lo que necesita tres requisitos: lograr el poder orgánico en el partido, quedar absolutamente limpio de posibles nuevos frentes judiciales, y convencer al electorado de que se puede pasar de alcalde de un municipio del Aljarafe a serlo de la capital. Monteseirín ya pasó de concejal de pueblo y presidente de la Diputación a alcalde de la capital durante doce años. Los requisitos que tendría que cubrir Sanz no son difíciles de superar, pero tampoco hay que descartar el posible regreso de Zoido a Sevilla en caso de que la legislatura sea corta, se produzca una eventual victoria de Pedro Sánchez en el congreso del PSOE y el hoy ministro del Interior quiera retornar como la marca más sólida del centro-derecha hispalense.

Si Sanz gana, su referencia inmediata en la Plaza Nueva será Alberto Díaz –hoy portavoz– aún con más fuerza. La probabilidad de entendimiento entre José Luis Sanz y Virginia Pérez es nula. Entre Sanz y Beltrán Pérez pudiera existir algún tímido brote verde. Muy tímido. Los días que pasen entre la elección de compromisarios para el congreso provincial y la celebración del mismo congreso serán decisivos para conocer la probabilidad de formación de una lista de consenso en función del número de compromisarios que cada bando crea tener asegurado. Si no hay entendimiento, habrá que ir a votaciones precedidas de discursos cargados de emotividad para captar los votos de última hora. Habrá una lista ganadora, otra perdedora y un cartel que seguirá reclamando la presencia de aguja, dedal y muchas horas de paciencia. La unidad de todo partido no pasa por el discurso o los ideales, sino por asegurar la supervivencia de los actores de la gran obra de teatro que es la política. Nunca se olvide que Pepe Caballos, otrora factótum del PSOE andaluz, expulsó en 2004 a una tal Susana Díaz del Ayuntamiento para orillarla en el Congreso de los Diputados. Se la quitó de Andalucía asegurándole esa supervivencia. Y en esa etapa de exilio nació la estrella de la política andaluza que hoy prepara el asalto a la calle Ferraz. Hay patadas para arriba que son el preludio del nacimiento de una gran figura. Hay convulsiones, períodos de costura, de las que puede surgir la candidatura más inesperada.

Amalia irrumpe en la crisis del PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 13 de enero de 2017 a las 5:00

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LA tarde del miércoles será difícil de olvidar por la militancia del PP de Sevilla. La formación de la gaviota es una olla exprés a toda potencia donde todos temen el último chuchú, la explosición que provoque los nuevos efectos del enfrentamiento sordo entre Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido, que es lo mismo que decir entre los críticos y los oficialistas. La actualidad del partido se concentró la otra tarde en tres frentes. En primer lugar, en la sala de juntas del Grupo Popular del Ayuntamiento, donde los representantes de una y otra facción discutieron sobre los criterios para cubrir una plaza vacante de asesor a 49.000 euros anuales. Unos y otros quieren colocar a un allegado. La sesión vivió momentos de verdadera tensión por el desagradable rifirrafe entre dos concejales. A media tarde, ya en la sede regional, se celebró la reunión de los compromisarios que representarán a Sevilla en el próximo congreso nacional, previsto para febrero en Madrid. Los críticos, encabezados en esa sesión por Virginia Pérez, portavoz del PP en la Diputación Provincial, intentaron difundir un manifiesto sobre las reformas que el sector exige para que haya mayor democracia interna en el partido. Destacados miembros oficialistas recriminaron a la mesa que se estuviera debatiendo sobre un manifiesto entregado por militantes particulares y no sobre los asuntos de debate del congreso nacional. La sorpresa previa para los oficialistas es que el mismísimo Javier Arenas, consagrado a la lucha por el control del partido en Sevilla, se había presentado en la sede regional para presidir esa reunión como vicesecretario general del PP nacional. Y fue el propio Arenas quien zanjó el tema, dejando claro que mientras él ostentara la presidencia, todos los militantes presentes podrían hablar con libertad de cualquier asunto. Arenas, de facto, estaba corrigiendo a sus propios cachorros, algunos de los cuales no soportan ni un minuto más las tutelas del lince de Olvera.

Por la noche, la atención del partido se centró en el homenaje organizado por los críticos a la ex subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, secretaria judicial de profesión, defenestrada del cargo el pasado diciembre por haber tomado partido en la fractura interna del partido, un cese en el que tuvo un peso determinante el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

El homenaje se celebró bajo la carpa de un bar-quiosco de Nervión. Aseguran que acudieron 112 militantes, lo que generó bromas al coincidir la cifra con la del número de Emergencias. La sorpresa no sólo fue que acudió el propio Arenas, que por fin se retrata con el sector de los críticos nueve meses después de que éstos hayan comenzado sus andanzas, sino que asistió Amalia Gómez, todo un icono del PP andaluz, ex secretaria de Estado de Asuntos Sociales, ex presidenta del PP de Sevilla y actual presidenta de la Cruz Roja sevillana. Se trataba de exhibir músculo frente al aparato oficialista que lidera Zoido con el aval de María Dolores de Cospedal.

Arenas, que acudió junto a su esposa, Macarena Olivencia, no habló en el homenaje a Panadero, pero sí lo hicieron Amalia Gómez, la propia homenajeada y Virginia Pérez. Gómez fue rotunda e hizo continuos guiños a Arenas sin olvidar algún aguijón por la destitución de Panadero: “Estoy aquí porque quiero a Felisa y quiero a Javier, donde esté Javier estaré yo. Felisa ha hecho una labor magnífica y no es justo”. Virginia Pérez fue directa: “Has sido una subdelegada ejemplar con la que se ha cometido una tremenda injusticia”. Ensalzó la presencia de Amalia Gómez en el acto. “La injusticia de Felisa ha hecho que se unan el presente y el futuro del PP de Sevilla. Y que contemos también con los cimientos del partido”.

El alcalde de Carmona, Juan Ávila, elogió a la ex subdelegada del Gobierno en Sevilla en una reunión marcada por un clima almibarado:“Siempre me ha atendido, siempre ha ayudado a todos los pueblos. Me siento orgulloso de ti”. Y habló, cómo no, la propia homenajeada: “Llevo décadas afiliada al Partido Popular. Soy secretaria judicial. Vuelvo a mi puesto. En mi responsabilidad de gestión he tenido que trabajar con Administraciones de todos los Partidos. A todos he intentado servir y ayudar. A eso me enseñó el Partido Popular en el que creo. Son normales los relevos en las Administraciones, pero no son normales otras cosas. Por vosotros ha merecido la pena. Vuelvo a mi puesto de trabajo, pero voy seguir comprometida con un partido en Sevilla que no sea de cuatro personas, sino de los militantes y en donde la gente no tenga miedo”.

Cada uno de los asistentes abonó diez euros para participar en una muestra más de fuerza de los arenistas. Croquetas, calamaritos y cazuelitas de arroz regados con botellines de cerveza o copas de tinto. No hubo melva, símbolo del gobierno de los 20 concejales de Zoido. Felisa sonrió al recibir un regalo de recuerdo: un reloj. Entre los asistentes, además de los ya citados, acudieron el alcalde de Lora, la alcaldesa de Palomares, cinco diputados provinciales, dos diputados autonómicos (Jaime Raynaud y Patricia del Pozo), cinco concejales de la capital, militantes de diversos distritos de la ciudad y de localidades como Gelves y Morón, ex cargos del Ayuntamiento de Sevilla como Francisco Ibáñez, que fue director general de Medio Ambiente, o Pedro Molina de los Santos, que fue director del Distrito Norte.

El calor añadido lo pusieron las estufas de media altura. Los fumadores se tuvieron que salir del salón. Entre caladas a la intemperie hubo comentarios sobre la tensión de la sesión previa de los compromisarios. Algunos abstemios destacaban que los diez euros no incluían el agua con gas. Acudió también la arquitecta Sol Cruz. Arenas no se fue sin saludar uno a uno a los presentes, escoltado por Macarena O´Neill. Arenas en estado puro. Arenas en versión Javié. Alguien dice por teléfono: “Todo esto se arreglaría con una charla de no más de quince minutos entre Javié y Juan Ignacio, pero…”.
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