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Quién cose al PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 12 de marzo de 2017 a las 5:00

Quién cose al PP de Sevilla

EL PP de Sevilla está roto. Fracturado. Exhibe cada día con más nitidez las entrañas de un desgarro provocado por la traumática pérdida de la Alcaldía en mayo de 2015. Los recientes comicios internos para la elección de compromisarios para el congreso regional que se celebra el próximo fin de semana en Málaga revelan que Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente regional, afronta la cita con la formación hecha unos zorros en la capital, con dos bandos que, a tenor de los resultados, están condenados a entenderse, pero donde nadie hace el menor intento de buscar el consenso, de coger hilo y dedal y ponerse a coser, dicho sea en los términos que empleó Susana Díaz para aludir a la necesidad de recomponer el PSOE, ahora dirigido por una gestora. El PP de Sevilla, por el momento, no tiene quien lo cosa. La tensión que ha marcado estas últimas elecciones internas no augura unas vísperas tranquilas de cara al decisivo congreso provincial que habrá de celebrarse tras las fiestas mayores.

Según pasan las fechas, el conflicto interno es cada vez más explícito, con su correspondiente efecto en la vida interna del partido, con episodios agrios entre militantes, y con el tono plano que mantiene el Grupo Popular en el Ayuntamiento, donde Alberto Díaz parece guardar aposta un perfil exclusivamente institucional a la espera de acontecimientos. Hasta la celebración del congreso provincial no se sabrá con certeza si su etapa de portavoz es duradera o, por el contrario, queda relegada a una interinidad operativa. Por el momento, Alberto Díaz parece el respetuoso inquilino de un piso en alquiler de corta duración, que aún no se atreve a taladrar las paredes, pero que tiene los cuadros y los espiches preparados. Mientras tanto, el gran beneficiario de esta situación es el socialista Juan Espadas, que se pasea por la verde pradera de la Plaza Nueva a lomos del corcel de la estabilidad, disfrutando de la carencia de una verdadera oposición y de la compañía poco molesta de una todavía bisoña izquierda radical.

Tanto el bando oficialista (Cospedal, Zoido, Juan Bueno, Alberto Díaz y José Luis Sanz) como el crítico o renovador (Arenas, Amalia Gómez, Patricia del Pozo, Virginia Pérez, Beltrán Pérez y Juan Ávila) han inflado el censo de nuevos militantes para ganar apoyos en la elección de los compromisarios. Aquí han votado por las dos facciones madres, hermanos, primos, allegados de todo vínculo, etcétera.

Los oficialistas se han impuesto en la capital en número de compromisarios, pero con el aliento crítico pegado a la nuca pues los chicos de Arenas presumen de haber ganado en número de votos. Los críticos sí han ganado en la provincia en número de compromisarios, pero saben de la importancia que hubiera tenido para sus intereses haber controlado totalmente las cocinas capitalinas, donde han obtenido importantes avances respecto a la anterior elección de compromisarios para el congreso nacional, pero sin que puedan descorchar ninguna botella por el momento. El resultado de estas últimas elecciones a compromisarios revela que ninguna corriente tiene la hegemonía en el PP de Sevilla. Ni siquiera el propio Juan Manuel Moreno Bonilla controla casi nada en la sede provincial sevillana, de ahí que su tibieza sea manifiesta desde que se evidenció el conflicto el último Miércoles de Feria con la fotografía de los críticos en la caseta ‘El Manijero’, que dio nombre al grupo que quiere controlar el supuesto pos-zoidismo en el partido. Es más, el líder regional ha salido pellizcado de estos comicios internos, pues los militantes tenían dos urnas para votar: una para elegir a los compromisarios del congreso regional y otra para respaldar al único candidato a presidente regional. Votaron 472 militantes en la capital, de los que sólo 375 dieron su apoyo a la continuidad de Moreno Bonilla. Queda claro que el malagueño sigue generando silencios entre la militancia sevillana. Sevilla no es sólo una plaza que se le resiste, sino que le provoca sufrimientos porque unos (los oficialistas) no lo quieren en el cargo de presidente regional, y los otros (los críticos) no terminan de sacarlo del burladero de la tibieza para que se alinee con sus intereses.

De la capital, el primer dato a destacar es que nadie discute la victoria de los oficialistas en la elección de los compromisarios. Incluso han ganado, aunque haya sido por sólo cinco votos, en el distrito Sur, donde votan el mismísimo Javier Arenas y Amalia Gómez. Las discusiones se centran en determinados compromisarios, como ocurre en Los Remedios, donde ambos bandos se atribuyen a la concejal Carmen Ríos. La caída de los críticos ha sido notable en San Pablo-Santa Justa, donde han perdido las cuatro actas de compromisarios de los que gozaron la vez anterior.

El segundo dato destacable es que el líder municipal de los críticos, el concejal Beltrán Pérez, ha vencido en su distrito de Palmera-Bellavista, después de haberse quedado fuera del congreso nacional, al que no pudo acudir como compromisario por falta de votos. Pérez se puso esta vez las pilas y ha salvado su marca personal al lograr los tres compromisarios de su distrito para la causa denominada renovadora. De 88 votantes, 57 apoyaron a Beltrán Pérez.

La victoria oficialista ha sido evidente (aunque con corto margen de votos en algunos casos) en distritos como Triana, pese al avance de los críticos; y en Nervión, Casco Antiguo, Sur o San Pablo-Santa Justa.

En la provincia, la victoria de los críticos no hay quien la discuta, con más de veinte representantes de diferencia, lo que alienta a los leales a Arenas a tener esperanzas fundadas en una victoria en el congreso provincial, cuya elección previa de compromisarios se disputará a cara de perro ante la previsible presentación de dos listas. Los críticos presumen especialmente de victoria en Gines y de tener de su lado a un ramillete de alcaldes entre los que figura el de Carmona. La provincia no ha sido nunca el fuerte del aparato capitalino del PP, una circunstancia que los críticos quieren seguir explotando de cara al congreso provincial.
En los días previos a la elección de compromisarios regionales se han vivido todo tipo de conflictos, desde conversaciones telefónicas grabadas donde se pone a caldo a dos destacados críticos, a los habituales retrasos en la entrega de los listados para dificultar la captación de los votantes, pasando por las denuncias sobre la ausencia de cabinas que garantizaran el derecho al voto.

El actual presidente provincial, Juan Bueno, se está tragando con una meritoria buena cara todos los conflictos que lastran el partido desde hace casi un año. El desgaste para su figura es innegable, pues no se recuerda un enconamiento igual y tan prolongado en el tiempo en la historia del partido en Sevilla. Bueno ya se desgastó en las maniobras de verano para prescindir de Virginia Pérez como secretaria general, unas operaciones que dejaron al partido al borde de la gestora. Pocos son los que confían en que Bueno siga como presidente a partir del próximo congreso provincial, salvo que una improbable coincidencia de circunstancias así lo aconsejaran. Es diputado autonómico y hombre que guarda la disciplina debida hacia los aparatos. Sabe sufrir, como ha demostrado en distintas etapas y tal como le ha reconocido Arenas en alguna ocasión. Su futuro en el partido no se discute. Su papel como presidente provincial parece ya caducado.

¿Quién será el próximo presidente del PP sevillano? ¿Existen opciones de fusionar ambas corrientes en una sola lista para evitar una explosión que dejaría un buen número de heridos?

Los críticos mantienen que su candidata a la presidencia provincial es Virginia Pérez, la correosa portavoz del PP en la Diputación Provincial, cuyo estilo especialmente directo pone de los nervios al oficialismo del partido. Si gana la opción crítica, la referencia municipal será Beltrán Pérez, que lleva catorce años como concejal y vivió su mejor momento en el acoso y derribo del gobierno de Monteseirín, una habilidad que necesitará en breve el PP si quiere recuperar la Alcaldía. Arenas, que nunca se olvide auspicia la lista crítica, querrá colocar en buen sitio de la ejecutiva a una de sus grandes protegidas: Patricia del Pozo. La otra es Macarena O’Neill.

Los oficialistas tienen a José Luis Sanz como su principal referencia para la presidencia. El alcalde y senador de Tomares ya fue presidente en la etapa de mayor éxito electoral para el PP en la provincia. Tomares es una plaza consolidada electoralmente para el centro-derecha. Sanz podría intentar ser candidato a la Alcaldía de Sevilla, para lo que necesita tres requisitos: lograr el poder orgánico en el partido, quedar absolutamente limpio de posibles nuevos frentes judiciales, y convencer al electorado de que se puede pasar de alcalde de un municipio del Aljarafe a serlo de la capital. Monteseirín ya pasó de concejal de pueblo y presidente de la Diputación a alcalde de la capital durante doce años. Los requisitos que tendría que cubrir Sanz no son difíciles de superar, pero tampoco hay que descartar el posible regreso de Zoido a Sevilla en caso de que la legislatura sea corta, se produzca una eventual victoria de Pedro Sánchez en el congreso del PSOE y el hoy ministro del Interior quiera retornar como la marca más sólida del centro-derecha hispalense.

Si Sanz gana, su referencia inmediata en la Plaza Nueva será Alberto Díaz –hoy portavoz– aún con más fuerza. La probabilidad de entendimiento entre José Luis Sanz y Virginia Pérez es nula. Entre Sanz y Beltrán Pérez pudiera existir algún tímido brote verde. Muy tímido. Los días que pasen entre la elección de compromisarios para el congreso provincial y la celebración del mismo congreso serán decisivos para conocer la probabilidad de formación de una lista de consenso en función del número de compromisarios que cada bando crea tener asegurado. Si no hay entendimiento, habrá que ir a votaciones precedidas de discursos cargados de emotividad para captar los votos de última hora. Habrá una lista ganadora, otra perdedora y un cartel que seguirá reclamando la presencia de aguja, dedal y muchas horas de paciencia. La unidad de todo partido no pasa por el discurso o los ideales, sino por asegurar la supervivencia de los actores de la gran obra de teatro que es la política. Nunca se olvide que Pepe Caballos, otrora factótum del PSOE andaluz, expulsó en 2004 a una tal Susana Díaz del Ayuntamiento para orillarla en el Congreso de los Diputados. Se la quitó de Andalucía asegurándole esa supervivencia. Y en esa etapa de exilio nació la estrella de la política andaluza que hoy prepara el asalto a la calle Ferraz. Hay patadas para arriba que son el preludio del nacimiento de una gran figura. Hay convulsiones, períodos de costura, de las que puede surgir la candidatura más inesperada.

El duelo a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 18 de septiembre de 2016 a las 5:00

RP JUAN BUENO
NADA ha trascendido de la última intervención de Virginia Pérez como secretaria general del PP en el comité celebrado a puerta cerrada. De tal intensidad fue el aldabonazo del jefe Arenas a sus cachorros que ha eclipsado cuanto dijeron Juan Bueno, presidente provincial, y la conocida como la camarlenga. Pues sepan todos que la Pérez intervino unos minutos y soltó un combinado de perlas australiana con cien gramos de ojana bien despachaítos, que ya se sabe que la política es una actuación. E incluso una sobreactuación. Pues que se abra el telón y sepamos cuanto ocurrió intramuros.

El discurso de la camarlenga era el más esperado. Comenzó negando la mayor: “Se me ha solicitado la renuncia como secretaria general porque se considera que ha habido un hecho desleal, una deslealtad. Yo entiendo que no he sido desleal ni con el partido ni con su presidente. Cumplo los acuerdos y, de hecho, hoy renuncio como secretaria general”. Acto seguido Virginia pegó el aguijonazo al denunciar que se enteró por la prensa de los dos nuevos fichajes que Bueno y Zoido preparaban para blindar la cúpula del partido contra el sector crítico que ella encabeza en Sevilla, unos nombramientos abortados por el mismísimo Arenas en colaboración con Fernando Martínez Maíllo, vicesecretario general de Organización. “El PP de Sevilla es un partido serio, debe ser un ejemplo de seriedad, compromiso, lealtad, participación y respeto. Pero la sensación que uno tiene cuando se entera por los medios de comunicación de convocatorias y de nombramientos de los que debería conocer precisamente este comité, es es de indignación y desconcierto, justamente algo que debemos corregir”. Y comenzó a combinar el fuego a discreción contra los rostros tradicionales que se han alternado en el control del partido en los últimos lustros con los guiños estratégicos de cara exclsuivamente a la galería: “No quiero un PP lleno de personalismos, sino que refleje los equipos, el proyecto de las ideas, principios y valores. Mi partido es el de los ocho alcaldes. José Luis, Ricardo, Juan, Jorge, Martín, Antonio, Lola o José Leocadio, quien no está aquí hoy porque está ejerciendo de alcalde. Mi partido es el de los cargos públicos y orgánicos. El de Zoido, Arenas, Juanma Moreno y Loles López. Es el de los 278 concejales de la provincia, el de los concejales de la capital y, sobre todo, el de los hombres y mujeres que no aspiran más que a ayudar, que no salen en las fotos, pero que son el pilar sólido del proyecto”.

Uno de los mensajes más directos se produjo cuando expuso su ideal de partido:“Quiero hacer un ruego. Me gustaría que este partido no fuera el partido del rencor, sino el de la unión. Que no sea el partido de tres o cuatro, sino de veinte mil. ¡Tenemos veinte mil afiliados! Con ellos tenemos que ofrecer proyectos para un millón y medio de sevillanos de la capital y la provincia. Tengamos amplitud de miras”.

A modo de declaración de últimas voluntades como secretaria general, Pérez hizo una petición con un tono pretendidamente solemne:“Os pido un último favor. Comportaos con nuestro nuevo secretario general como conmigo. No puedo estar más agradecida por el trato que he recibido en este año. Querido Andrés [Parrado], compañero de aventuras con el que tengo afinidad y amistad, tienes mi mano tendida”. Hubo un largo aplauso.

El presidente provincial Juan Bueno explicó previamente de forma muy somera el cese (renuncia) de Pérez como secretaria general por efecto de los “acontecimientos” que han marcado la vida interna del partido. “Las buenas relaciones que deben existir entre un presidente y una secretaria general se truncaron. Es cierto que yo soy el presidente y, por tanto, soy el que necesita más que nadie mantener esas relaciones. Yo le pedí a la secretaria general que ocurriera lo que está ocurriendo en este momento [su renuncia]. No hay más quejas sobre nadie, ni siquiera sobre ella. Ella es vicesecretaria general del PP andaluz y de Sevilla. Yes portavoz en la Diputación. Y lo va a seguir siendo. Cada uno hacemos las cosas lo mejor que podemos y ella lo va a seguir haciendo. Es la explicación que os quería dar. A algunos les parecerá suficiente y a otros no”. Bueno dejó claro que no entraría en detalles sobre sus problemas con Virginia Pérez. No habría reproches personales:“En los momentos que vivimos, creo que no nos llevaría a nada bueno hurgar en la pormenorización de otro tipo de cuestiones, hurgar en todos los problemas que hemos tenido, en los errores que yo, por supuesto, he cometido, en los asuntos en los que yo no he estado fino… Os pido que con esta explicación no os deis por satisfechos, pero sí por explicados”.

El comité tuvo notas pintorescas, como la del representante de Lebrija, harto de que el abogado del partido tarde en atender sus necesidades y cansado de los problemas internos: “Uno está luchando en Lebrija contra una manada de lobos y viene aquí y resulta que si hay un bando, otro bando…”. Bueno tomó la palabra de nuevo al final de la sesión:“Pido perdón por no haber controlado las filtraciones”. Y algunos hablaron de la cantidad de mosquitos que hay en Coria, la localidad del nuevo secretario general. El PP de Sevilla ya no tiene camarlenga. Pero la curia la sigue controlando (o condicionando) el mismo de siempre. Arenas, el sumo pontífice.
REUNION PP

Juan Sebastián Elcano, el iceberg de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 13 de julio de 2016 a las 5:00

EL BUQUE ESCUELA ESPAÑOL "JUAN SEBASTIÁN ELCANO" SE DESPIDE DE CUBA
LA ocultación de un hecho genera morbo. El que nunca aparece en una fotografía emite un mensaje de desconfianza. El que aparece demasiado, de frivolidad. Un político a bordo del Juan Sebastián Elcano no es ningún delincuente, ni ningún corrupto. Pero el barco es de la Armada Española. Yel sueldo del político procede de las arcas públicas. Zoido, que nos cuenta por las redes sociales desde el sabor de un café de Triana hasta su asistencia a un partido de fútbol europeo entre aficionados de a pie, no dijo ni pío sobre su viaje en el Juan Sebastián Elcano. Ni antes ni durante la singladura. Quiso ir de incógnito, luego generó morbo.

El mismo político que se sube en Marín y se baja en Cádiz como invitado en el buque escuela de la Armada es el que suprimió las recepciones de la Caseta Municipal por “sensibilidad” con los sevillanos que lo estaban pasando mal con la crisis. Es el mismo que acertó al renunciar a encarnar a Baltasar en la cabalgata pese a los reiterados ofrecimientos del Ateneo. Yes el mismo que redujo a la mitad los coches oficiales, recortó el personal eventual y, por supuesto, los sueldos de los cargos a dedo. Quizás por todo esto ordenó silencio sobre un viaje especialmente singular. Se trataba de una apuesta a contraestilo, al menos en contra del “estilo” de austeridad que se había forjado en los cuatro años como alcalde. Tal vez lo ocultó porque, en el fondo, la oportunidad de viajar en el Juan Sebastián Elcano es para muchos un privilegio, sobre todo si se tiene en cuenta la advertencia del secretario del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, quien subraya en su misiva que hay “cientos de solicitantes que se han quedado en la lista de espera” para apremiar una nueva confirmación de la participación en el viaje. Es muy posible que los criterios de la Armada a la hora de elegir a sus invitados sean tan legítimos como respetables, pero hay que destacar en esta ocasión el apagón informativo dictado por el interesado. Zoido ignoró que a bordo de este histórico buque se iba a chocar con todo un iceberg, un impacto utilizado con habilidad por los socialistas andaluces, que jamás habían encontrado una arista en el dirigente del PP en cuatro años de gestión como alcalde. Ciudadanos también ha aprovechado para bautizar al ex alcalde en las redes sociales como “Zoido, el marinero”.

El viaje había sido preparado concienzudamente, pero nunca publicitado. Aquí no existieron ni luces ni taquígrafos. Tan preparado estaba que el gobierno socialista aceptó que el Pleno mensual se celebrara el jueves y no el viernes tras haber recibido una petición de Zoido, que quería facilidades para tomar ese mismo viernes el vuelo con destino a Galicia. El gobierno aceptó con toda normalidad, según reconocen fuentes del ejecutivo local, que precisan que Zoido en ningún momento ofreció detalles de que su periplo fuera a bordo de una embarcación del Estado.

En la reunión celebrada el pasado lunes con la mayoría de los concejales del Grupo Popular, el ex alcalde ofreció a sus compañeros de filas una explicación muy laxa del polémico viaje. Se vio obligado a hacerlo. Alegó una vez más que habían participado 90 civiles como invitados. El caso es que todas esas justificaciones no han llegado hasta que ha trascendido el viaje. Nunca antes, pese a ser un político especializado en la retransmisión de su vida cotidiana. Su actitud ha sido la que ha generado el morbo. Sus decisiones como alcalde eran el listón puesto por él mismo. Ni canapés oficiales en la Feria, ni corona de rey negro, ni un coche oficial por cada concejal del gobierno (muchos lo compartían), ni pago de dietas, pero sí un viaje en el Juan Sebastián Elcano justo después de las elecciones generales a las que ha concurrido como número uno por Sevilla.

Todo ha ocurrido en unos días de máxima agitación para el PP sevillano, que hoy celebra un comité ejecutivo en el que su presidente, Juan Bueno, somete a votación el cese de la secretaria general, la camarlenga Virginia Pérez, que lidera un sector crítico que ayer recopiló más de 50 firmas para que esta tarde haya urna y se garantice el sufragio secreto. Están llamados a votar casi 140 afiliados. Javier Arenas, padre natural del centro derecha andaluz, llamó ayer a la unidad y a esperar al futuro congreso provincial para decidir el nuevo modelo del partido. Pero parece que la apuesta de Juan Bueno sigue adelante, pese a los llamamientos a suspender un comité que será otro iceberg. Pero éste sí ha tenido luz y taquígrafo, pese a los intentos también de algunos marineros (y polizones) por minimizar los hechos.

El PP de Sevilla entra en alerta roja

Carlos Navarro Antolín | 12 de julio de 2016 a las 5:00

El presidente del PP en Sevilla, José Luis Sanz, y el secretario general del PP Sevilla, Juan Bueno, mantienen un encuentro con cargos electos del PP.
NUNCA antes un presidente provincial del PP sevillano se había sometido a una suerte de moción de confianza ante un comité ejecutivo que supera de largo el centenar de miembros y que, por lo tanto, es difícilmente controlable. Nunca antes un presidente provincial ha convocado un comité ejecutivo que evidenciará –necesariamente– una fractura interna en una formación que, paradójicamente, debería estar navegando con el viento a favor de unos resultados electorales meritorios. Nunca antes un presidente provincial había incurrido en el mismo “error” del que ha venido acusando a sus críticos: maniobrar en momentos de especial delicadeza política. Los críticos se movilizaron en las vísperas de las elecciones generales, y él lo hace cuando el PP trata de formar Gobierno en España y deberían quedar pocos meses para un congreso provincial.

El PP de Sevilla entra en alerta roja tras unos meses convulsos en los que han ocurrido todos los hechos insólitos que ha ido narrando este periódico con puntualidad: el nacimiento de un movimiento crítico (la conocida como Operación Manijero) que apuesta por una renovación del partido que orille a los rostros tradicionales que han venido asumiendo la presidencia casi por turnos. Esos críticos han logrado que por primera vez haya destacados dirigentes y militantes que se retratan, nunca mejor dicho, frente al aparato oficial. Lo hicieron el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero. Y lo volvieron a hacer en ambiente festivo el Día de San Fernando.

Juan Bueno quiere cesar a la camarlenga. No aguanta más. Quiere librarse de su número dos, Virginia Pérez, a la que él y, sobre todo, su entorno de influencia, consideran un lastre. En realidad quiso librarse de ella el martes 28 de junio, sólo cuarenta y ocho horas después de las elecciones generales, tal como avanzó este periódico, pero dio marcha atrás al comprobar que los resultados del partido fueron boyantes en Andalucía y en Sevilla. No se hubiera visto con buenos ojos una maniobra de este tipo con el salón de celebraciones oliendo aún a lejía. Bueno llegó a enfrentarse a gritos con la camarlenga en una reunión informal celebrada en la sede del partido con numerosos militantes como testigos a escasos días del 26-J. La camarlenga también se mostró públicamente en contra de los “personalismos” en alguna ocasión, en clara alusión a Zoido. Pero todas estas discrepancias y desavenencias no se habían traducido hasta ahora en un orden del día cargado de hostilidad.

Pasados ya los fastos de los triunfos –bastante forzados en algunos casos– la realidad se impone. Los rostros tradicionales del PP sevillano fuerzan a Juan Bueno a promover el cese de Pérez. Bueno tiene que jugar a contraestilo. La maniobra es dura y confirma todos los acontecimientos convulsos que ha vivido la estructura del partido estos meses, unas aguas revueltas que algunos han reducido interesadamente a movimientos de escasa entidad. No serían los hechos de tan poca importancia cuando un presidente provincial emprende una operación de alta volatilidad como es la de querer librarse de su secretaria general.

Juan Bueno es un tipo afable, de sonrisa fácil, leal al poder establecido, que ha aguantado de Javier Arenas todo lo que ha podido aguantar. Está considerado la cara amable del aparato, pero está fuertemente influenciado por varios personajes, sobre todo por un veterano como Ricardo Tarno, que ejerce una especie de padrinazgo.

El presidente provincial necesita el refrendo del comité ejecutivo para cesar a la camarlenga, una apuesta cargada de riesgo, de ahí que no pocos militantes vean la jugada como un plebiscito en torno al propio funcionamiento del PP de los últimos lustros, porque Bueno representa para muchos la continuidad de los últimos presidentes: José Luis Sanz, senador y alcalde de Tomares, y el citado Ricardo Tarno, diputado nacional y ex alcalde de Mairena del Aljarafe. Los críticos tienen ante sí la oportunidad de demostrar su fuerza, de enseñar músculo más allá de instantáneas sonrientes en las redes sociales.

La cita es mañana a las seis de la tarde en el Hotel Ribera Triana. El mensaje de convocatoria enviado por sms dice textualmente: “Te convoco, comité ejecutivo provincial, extraordinario y urgente”. Y el orden del día tiene tres puntos. El primero se titula simplemente “Excusas”. El segundo es la clave: “Revocación de la delegación de funciones de la Secretaría General en la Vicesecretaría General del PP de Sevilla, aprobada en el Comité Ejecutivo Provincial el pasado 27 de julio de 2015”. Y el tercero: “Informe del presidente”. Virginia Pérez hace las veces de secretaria general del PP de Sevilla desde hace once meses, pero en realidad es coordinadora general, pues los estatutos de Génova obligan a que la secretaría general recaiga en alguno de los 22 vocales del comité ejecutivo. Y Pérez, portavoz del PP en la Diputación, no forma parte de ese elenco, por eso nunca ha sido oficialmente secretaria general. Es decir, el partido le hizo un traje a la medida para que fuera la número dos. Y ahora, en menos de un año, el presidente provincial quiere prescindir de ella cuando hace dos semanas se han obtenido unos resultados más que favorables en unas elecciones en las que se manejaban unas israelitas que anunciaban catástrofe. Pérez ha sido, de hecho, la coordinadora de la campaña en la que el PP ha conseguido por vez primera empatar a cuatro diputados con el PSOE en la circunscripción sevillana.

El resultado del comité de mañana dejará heridos en cualquier caso. Y eso se considera una torpeza hasta por algunos oficialistas. Si Bueno se sale con la suya, Virginia Pérez dejará las funciones de secretaria general, pero la convivencia en algunos ámbitos será imposible, pues sigue siendo la número tres de la regional, continúa como portavoz en la Diputación Provincial y hasta como vicesecretaria general del propio PP sevillano. ¿Promoverá Bueno su expulsión de alguno de estos cargos?

Si, por el contrario, el presidente provincial pierde la votación, será él mismo quien tenga que asumir la responsabilidad de haber quedado desautorizado. Este comité “urgente” no tiene excusa posible, por usar el mismo término del primer punto del orden del día. Menos aún si se conoce medianamente el perfil de Juan Bueno, hasta ahora un corredor de fondo poco amigo de las escapadas. El PP de Sevilla está en alerta roja cuando ha vivido su momento electoral más dulce. Paradojas de la política.

Fiesta en San Fernando

Carlos Navarro Antolín | 3 de julio de 2016 a las 5:00

Zoido
SIEMPRE se dice para enriquecer la manida teoría de la Sevilla dual que esta ciudad tiene dos cementerios. El de San Fernando, donde reina la paz custodiada por los cipreses, y la sede regional del PP andaluz en San Fernando, donde pasan los años sin alegrías y la sombra del ciprés (Arenas)es alargada. San Fernando es Villabajo en las noches electorales, a excepción de las municipales de 2011. El otro día, 26-J, todo apuntaba a que otra vez tocaban las caras de lápidas de camposanto político. El líder regional se presentó tempranito. Juan Manuel Moreno Bonilla se encontró con el presidente del PP sevillano, Juan Bueno, que estaba con cara de Viernes Santo por la mañana tras consultar las israelitas de las ocho de la tarde: dos diputados por Sevilla y el escaño del senador Sanz como la letra de Enrique Iglesias: Bailando. El escrutinio fue suavizando los rostros, los cuerpos comenzaron a encajar en las camisas façonnable y la cúpula del grupo municipal desembarcó por fin en la sede para compartir la noche electoral con los chicos de la regional. En habitaciones separados pero bajo el mismo techo. Era la primera vez que ambas estructuras cohabitaban en una noche de escrutinio. En las elecciones de diciembre se evidenció una separación poco recomendable. Los hombres de la provincial volvieron a dejar solo al líder malagueño, como ya hicieron en marzo en la durísima noche de aquellas autonómicas adelantadas en las que el PP regional se acuarteló en el Meliá, donde sólo había cuatro concejales sevillanos mal contados. Casi nadie quería que le salpicara el más que previsible bajonazo electoral tras los 50 escaños de Arenas.

El líder malagueño comprobó el pasado domingo cuán grande puede ser la ojana hispalense, qué estrecho es el margen entre ser mirado por encima del hombro y ser aupado y saludado con los ramos y olivos de un resultado parcial que se interpreta como victoria electoral global. Qué poco tiempo hay entre ser “el malagueño” a ser Juanma, como le pasó a aquel obispo rechazado por su grey que era “el tal Blázquez” y pasó a ser “nuestro Blázquez”. La cúpula del PP de Sevilla –que perdió las elecciones del 26-J aun logrando un meritorio empate a diputados con el PSOE en la circunscripción socialista por antonomasia– se apoderó de la sede regional el pasado domingo a base de ruido y jarana. Se presentaron y arramplaron con las viandas al estilo de Los Plómez. Capitalizaron el triunfo ajeno, que era el de Moreno Bonilla. Los sevillanos montaron un fiestorro justo donde se han pasado casi dos años sin aparecer. De dejar sólo al líder regional a sacarlo en hombros. La foto de la política en estado puro. Del tal Juanma a nuestro Juanma.

Cuando el recuento confirmó el cuarto diputado se improvisó una barra y el hijo de un conocido militante histórico comenzó a pinchar las canciones de moda. Zoido bailó música disco en la zona elevada del vestíbulo central. El ex alcalde, ayudado por otros militantes sevillanos, llegó a aupar al malagueño. Todo un hito en las relaciones gélidas entre el PP sevillano y el andaluz. Mientras, en la sede de Génova, el ciprés alargado recibía puntual información de esta suerte de cotillón improvisado.

El cátering tuvo que traer viandas de refuerzo. Las cajas de comida y bebida fueron recibidas con vítores por algunos concejales de la capital. Alguno de ellos, arrastrado por el fervor de la victoria (regional, se entiende) llegó a lanzar cortes de mangas al aire. “Debe ser contra el PSOE, no lo sé”, acertó a decir un testigo. Otro concejal cantó Susanita tiene un ratón. La noche avanzaba y hubo quienes no daban crédito a la sevillanización del triunfo malagueño. El acta de senador de José Luis Sanz estaba garantizada. El alcalde de Tomares, junto a su amigo Ricardo Tarno, prefirió seguir el recuento en la Delegación del Gobierno.

Moreno Bonilla estaba feliz. Entraba en directo en el programa de Carlos Herrera, en la Cope. Andalucía era noticia nacional. La música disco era ensordecedora. Un miembro de la regional enviaba un mensaje:“Se han vuelto locos. Pero hay procesos que serán irreversibles”, en alusión a la renovación del PP sevillano en cuanto e celebren los congresos y Cospedal sea apartada de la secretaría general.

Los Plómez de Sevilla alargaron la noche en un intento nostálgico por revivir la gloria de mayo de 2011, la de los 20 concejales que terminó con el manteo de Zoido en una discoteca de la calle Betis. De ser manteado a jercer de millonario del líder regional. Un militante advierte a los de Nuevas Generaciones:“No os equivoquéis, Zoido se irá y éste será el que tome las decisiones”, dice señalando a Curro Pérez, el arriolo del zoidismo, el experto en zonas cálidas y frías de votos, el gurú de la Sevilla de 2029.

En Génova se recibe una llamada. “¡No te vas a creer lo que se está montando aquí!”. Y tras un breve silencio y un arqueo de cejas, el interlocutor, con una displicencia feliz, responde: “No me digas nada, ya tengo hasta fotos. Qué bien lleva Juanito en hombros a Juanma… Ja, ja, ja. El lunes no porque son las juntas, pero el martes nos vemos antes o después de votar en el Cachorro”. Del frío del Meliá a la jarana exagerada de San Fernando. Soledad y ocaso. Se lo avisó Rajoy: “Juanma, tú lo has querido”. Nuestro Juanma.
Moreno

Operación Manijero en el PP: segundo acto

Carlos Navarro Antolín | 31 de mayo de 2016 a las 5:00

ManijeroPP
LA coartada es Rajoy. Apoyar al presidente de cara al 26-J. Eso está muy bien. Siempre hay que alzar una bandera noble. Pero el objetivo de verdad es otro. Que varias decenas de destacados militantes del PP sevillano se reúnan el día de San Fernando para abrir botellines y brindar por su presidente no tiene más relevancia si no es porque se trata del segundo acto de la Operación Manijero. El primero se celebró el Miércoles de Feria en la caseta del veterano Jaime Raynaud (llamada así: El Manijero) con un foto que proyectó el pretendido futuro para el partido en Sevilla: convertir a Virginia Pérez, actual coordinadora general, en la presidenta provincial, y a Beltrán Pérez, actual concejal orillado por el zoidismo, en el portavoz del grupo municipal en cuanto el ex alcalde se afinque políticamente en Madrid.

En la cita de ayer participaron muchos más que en el primer acto. La operación está bendecida (¿dirigida?) por el lince Arenas. Y es vista con buenos ojos por el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, que al final puede ser el pescador que gana en el río revuelto de una estructura (la del PP sevillano) que le ha sido esquiva desde el primer día. No pocos militantes hispalenses –los afrancesados que se han puesto del lado del invasor malagueño– han terminado buscando su plácet en los últimos meses ante la resistencia del partido a hacer autocrítica tras la debacle de las municipales.

Arenas no está en la foto, pero tiene en ella –otra vez– a la subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, y a sus incondicionales Jaime Raynaud, Patricia del Pozo y Macarena O´Neill. El arenismo ha aportado a este segundo capítulo de la Operación Manijero a los Rafaeles nada menos: Rafael Carmona y Rafael Salas, antiguos látigos contra el PSOE andaluz por el caso de los ERE. Del grupo municipal acudieron cinco de los doce concejales:el postulante Beltrán Pérez, María del Mar Sánchez Estrella, Evelia Rincón, Pía Halcón y José Luis García, así como Rafael Belmonte, que está en lista de espera inminente para lograr el acta de concejal en cuanto se produzca la vacante. Hubo alcaldes de la provincia (Carmona, Palomares, Villanueva del Ariscal y Lora del Río), diputados provinciales, concejales de la oposición de varios municipios, ex asesores del gobierno de Zoido, presidentes de los distritos de la capital, etcétera. No estuvieron los rostros tradicionales del PP sevillano: ni el presidente, Juan Bueno; ni el alcalde de Tomares y senador, José Luis Sanz, que no se posiciona de momento; ni el diputado nacional, Ricardo Tarno. Ninguno de los tres fue invitado.

¿Qué gana cada uno de los protagonistas de la Operación Manijero? Virginia Pérez consigue exhibir músculo y mostrar poco a poco su ambición en política: conseguir el poder del aparato provincial. Pérez aterrizó en el organigrama del PP de Sevilla como coordinadora general (secretaria general en la práctica) tras no encajar bien en la estructura regional como número tres de Moreno Bonilla. Beltrán Pérez será su enlace en la Plaza Nueva a cambio de la portavocía del Grupo Popular, pues es el único de los doce concejales que tiene un claro perfil político y una buena imagen, que ha logrado suavizar en los últimos cinco años después de desarrollar un perfil muy acerado al denunciar los escándalos de los últimos años de Monteseirín como alcalde. ¿Y Arenas? Javié desea por encima de todo vender en Madrid que sigue siendo el alma máter del PP sevillano. ¿Por qué? Porque bajo ningún concepto quiere que el tándem que forman Cospedal y Zoido puedan atribuirse ese cotizado trofeo.

¿Y el alcalde de Tomares? Sanz guarda en silencio. En el grupo municipal cuenta con un concejal fundamental como Alberto Díaz, que ostenta el número siete de la lista electoral y todo el bagaje de haber sido jefe de gabinete del alcalde Zoido. A nadie escapa que Sanz, por motivos varios, puede ser acreedor a un puesto de relumbrón en el PP sevillano. Ya fue presidente en la etapa de los mejores resultados del partido, mantiene la Alcaldía de mayor peso que atesoran los populares en todo el área metropolitana y casi con todo seguridad repetirá como senador por Sevilla. Jugará sus cartas propias. O no. Tomares ayer decidió no estar representado. Neutralidad suiza sin teleférico que suba. Ni que baje.

El segundo acto de la Operación Manijero supone una evidencia del crecimiento de una corriente que pretende impulsar cambios en un partido muy estático, una formación donde casi nunca ocurren movimientos internos. La coartada era Rajoy. El objetivo:estar posicionados de cara a los congresos que marcarán el futuro del partido. El único ganador, por ahora, fue la Cruzcampo. Como siempre ocurre en Sevilla.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
comitéPP

Operación Manijero

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2016 a las 5:00

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EL evangelio apócrifo de la derecha andaluza dice que donde se reúnan dos o más arenistas, allí estará Arenas entre ellos. Ocurrió el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero, en una de las escasas calles del real que gozan de la sombra de los plataneros. En un partido donde no se mueve una brisa de rebeldía, donde el motor del tiovivo de los caballitos siempre lo maneja el mismo, donde nunca hay cambio de baraja sino meros cambios de estampas y donde cambian los collares sin que haya ladridos, resultó llamativo que un grupo de conocidos militantes de la formación se reunieran en ambiente festivo lanzando proclamas sobre el futuro, la únión y la ilusión a través de las vuvuzelas de las redes sociales.

Algo se mueve en el PP de Sevilla, pensamos algunos. Pero la fotografía es escrupulosamente fiel a la cita del evangelio apócrifo , que como tal no es de San Mateo, ni mucho menos de Mateo (Risqué), el jefe de prensa de Arenas. La fotografía está tomada en la caseta de Jaime Raynaud, un veterano del PP que hizo de anfitrión, que asumió las funciones del icono de prestigio y, nunca se olvide, que es un clásico del arenismo sevillano por mucho que Javié no haya estado alguna vez a la altura de su fidelidad.

Sigamos con la foto en la que no está Arenas en cuerpo, pero sí en alma. Está Felisa Panadero, subdelegada del Gobierno, íntima amiga de la hermana de Arenas. Están Patricia del Pozo y Macarena O´Neill, santas justas y rufina del arenismo. Del Pozo acompañó a Arenas a declarar ante el juez Ruz en la Audiencia Nacional a cuenta de la supuesta financiación irregular del PP. Raynaud, O´Neill, Del Pozo y Rafa Salas (que no está en la foto y que hoy ocupa sitio en la Cámara de Cuentas) son el cuarteto más fiel de Arenas de los últimos años en Sevilla. Del Ayuntamiento aparecen los ediles Evelia Rincón, embajadora de Arenas en el palomar, y Beltrán Pérez, único de los actuales concejales que puede aspirar a la portavocía del grupo político en condiciones normales, tan leal a Arenas como José Luis Martínez, alias Pepelu, al que Javié impuso en puesto de salida en la lista triunfante de 2011, y Rafael Belmonte, enlace de Virginia y Beltrán Pérez con diversos estamentos de la sociedad civil. Si Raynaud prestigia la foto, la camarlenga Virginia Pérez, coordinadora del PP de Sevilla, concede de facto la bendición del aparato, y el alcalde de Carmona, Julián Ávila, otorga el barniz de poder de la provincia. Horas después de la fotografía,el mismísimo delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, acudió a compartir la fiesta, como se aprecia en la segunda ilustración del miércoles.

La foto del jueves a mediodía fue una réplica de los que se quedaron fuera: el propio Zoido, el presidente provincial Juan Bueno, José Luis Sanz y Ricardo Tarno. Aunque la noche de ese jueves, Sanz y Beltrán Pérez –ya con menos público– compartieron velada junto al concejal Alberto Díaz… Juego de tronos, juego de casetas. Si alguien externo al actual grupo municipal tiene opciones de probar bocado fuerte en la capital por trayectoria, tradición orgánica y poder territorial (Tomares) es el senador Sanz, al que la Alcaldía de su municipio se le queda pequeña. La caballería tomareña relincha en el Aljarafe a la espera de bajar algún día (al trote, sin teleférico) hasta la capital cuando el zoidismo quede sellado.

Arenas no estaba pero se reunieron en su nombre. Arenas es el manijero. Como la caseta. Siempre a la sombra… del platanero.
la foto