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Los viejos tiempos de la Holiday

Carlos Navarro Antolín | 4 de mayo de 2017 a las 5:00

Sev.

LA Holiday no es ya la discoteca a la que Aznar acudía a relajarse tras los mítines en el Parque de los Príncipes de aquellos años noventa donde las gradas estaban pobladas por clientas rubiancas de la extinta Nova Roma y fogosos estudiantes de Derecho. El PP tampoco es ya el de aquellos años. Mucho han cambiado la discoteca y el partido. Todo ha cambiado. O casi todo. Salvo el incombustible Javié (Arenas), de aquellas noches de la Holiday no queda nada. Ni casi nadie en la escena pública. Pero los símbolos tienen su fuerza. Tal vez por eso los críticos del PP quisieron brindar por la victoria en el mismo local de la Holiday, que aún mantiene el nombre, sólo el nombre, pero nada más, como ocurre con la Óptica Rodríguez del Valle, qué detalle. Brindaron como en los grandes años de Felipe Rodríguez Melgarejo, dueño del histórico negocio que hoy está arrendado a otros hosteleros. Veinticuatro votos, sólo veinticuatro votos de diferencia. Veinticuatro caballeros le bastaron a San Fernando para conquistar Sevilla. Y hasta hoy. Veinticuatro nazarenos con cirio verde llevan los tramos del Cristo de la Vera-Cruz en su recuerdo. Veinticuatro es un número con fuerza en la historia de Sevilla. Con San Fernando debió entrar ya Arenas al frente del PP, además de José Joaquín Gallardo en el Colegio de Abogados, Paco Vélez en el Consejo y Cañete en Aprocom.

Arenas no fue a la Holiday con su fiel muchachada. Él es más de mediodía. Por eso citó a los leales al día siguiente. Había que zamparse un arroz. El arroz de la victoria. El almuerzo fue en la discreta planta alta de Antares, el club donde antaño jugaba al pádel con Zoido y compañía. Zoido está hoy de ministro del Interior, estrenado de nuevo condición de abuelo y pendiente de las votaciones para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Arenas pagó el café o la copa, según la elección de cada comensal. Pero el arroz se pagó a escote: 25 euros del ala. Presidió la mesa el gran anfitrión, el lince de la derecha andaluza, el ciprés de la sombra alargada, el que ha logrado ganar por enésima vez una batalla interna, que es su gran especialidad, el plato estrella de la casa. Y a la vera del maestro se fueron sentando Virginia Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, Rafael Salas, Patricia del Pozo, Macarena O´Neill, la concejal Evelia Rincón, el concejal José Luis García, Luis Panigua, María Eugenio Moreno (Huévar), Isabel Díaz (Olivares) y Eloy Tarno, esposo de Virginia Pérez.

La presidenta electa del PP se dio ayer un baño de masas por el real de la Feria, escoltada por Beltrán Pérez. El comité de derechos y garantías tiene que resolver aún una denuncia firmada por José Miguel Luque a cuenta del recuento en una mesa de Dos Hermanas. Pero con las felicitaciones públicas de Zoido y Maíllo a los ganadores, pocas ganas habrá en Génova de seguir avivando el fuego. La Pérez tiene que coser un partido donde hay poco hilo, casi ningún dedal y muchas agujas. Tendrá que controlar su propia fuerza, saber pasar de la condición de ariete a la de balanza del equilibrio. Transformarse, como ha hecho la Holiday, para no morir de éxito. Los abrazos en la Feria son gratis. Como los tuits de enhorabuena. El arroz se paga. Javié solo da café.

Rajoy fuerza un mal acuerdo en el PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 27 de abril de 2017 a las 5:00

RAJOY CLAUSURA EN SEVILLA ACTO XXV ANIVERSARIO ALTA VELOCIDAD EN ESPAÑA

UN mal acuerdo antes que una votación reglada por los estatutos vigentes. Un acuerdo que convierte los estatutos en papel mojado. Un acuerdo forzado por el propio presidente nacional, según la confesión del actual presidente provincial en un foro de íntimos. Los dos aspirantes a la presidencia del PP de Sevilla firmaron ayer un documento de cinco puntos que deja orillada la normativa interna del partido. ¿El objetivo? Cumplir las órdenes de Rajoy para que al congreso provincial del 21 de mayo se llegue con un solo candidato a la presidencia tras un año de tensiones que tienen absolutamente fracturada una formación tras la traumática pérdida de la Alcaldía de Sevilla. ¿El precio? A priori muy caro, pues se condena a convivir en la futura ejecutiva a dos bandos que llevan un año en guerra en un partido donde hay caracteres manifiestamente incompatibles y hasta algunos odios africanos. Todo sea por la foto forzada del día 21, todo sea por la gloria efímera del titular periodístico que venteará el humo de la supuesta unidad y la integración de las diferentes sensibilidades. Prueba de ello es que ha habido que aplazar hasta mañana las votaciones previstas para hoy por el enésimo enfrentamiento entre críticos (Virginia Pérez) y oficialistas (Juan Bueno). Los críticos denunciaron la falta de papeletas y de otras medidas para garantizar un proceso en el que está prevista la participación de más de 8.000 votantes, una cifra insólita en el PP sevillano. Las impugnaciones, las afiliaciones masivas de última hora, la falta de papeletas y otras causas terminaron por forzar el aplazamiento de las votaciones (hubo gritos en la sede provincial), dejando en el ambiente una sensación de chapuza incontrolable hasta desde los despachos de la sede nacional. No se fían unos de otros, pero Rajoy pretende que convivan en una ejecutiva. Pocos minutos después de firmar la supuesta paz, un nuevo despropósito se hacía evidente con el aplazamiento de las votaciones. La paz era frágil. No aguantan una hora juntos y Rajoy quiere que compartan piso durante cuatro años.

El documento firmado ayer en la sede regional por Juan Bueno, actual presidente provincial, y Virginia Pérez, portavoz del PP en la Diputación, consta de cinco puntos. Las horas de negociación estuvieron marcadas por una fuerte tensión. Se pidió en algún momento a los participantes que entraran en la reunión sin teléfonos móviles para evitar filtraciones. El punto inicial del acuerdo consiste en que el candidato que obtenga un voto menos acepta retirarse voluntariamente de la carrera presidencial, pese a que los estatutos fijan que el perdedor sólo debería abandonar la contienda en primera instancia si obtiene 15 puntos menos de apoyo que su rival. Es decir, el perdedor por menos de 15 puntos podría seguir aspirando a la presidencia en el congreso y darle un vuelco al resultado, pero se anula esa posibilidad. La segunda condición es que si no existe una diferencia de un 40% o más entre ambos aspirantes en la votación, el ganador se compromete a elegir a su secretario general de entre una terna que confeccionará el bando perdedor, pese a que los estatutos otorgan plena libertad al presidente para nombrar a su número dos, una figura clave en el gobierno del partido, pues se dedica, sobre todo, al control del más de centenar de pueblos de la provincia. En tercer lugar, se establecen unos cómputos en función del resultado de la doble votación (elección de presidente y de compromisarios) para garantizar los equilibrios en la composición de la futura ejecutiva. En cuarto lugar, se fija en diez el número de vicesecretarios. Y, por último, ambos aspirantes se comprometen a elegir por consenso al presidente del comité electoral, así como cada bando elegirá a cinco miembros de este órgano que confecciona las listas electorales.

El mismo Juan Bueno, actual presidente provincial, reconoció ayer en un foro privado la intervención del propio Mariano Rajoy: “Hace unos minutos he firmado un acuerdo por una razón muy simple: el bien del partido. Había una decisión en la mesa por la que si no firmábamos el acuerdo, había que posponer la votación a la semana que viene. Incluso el propio presidente nacional quiere que no se llegue al congreso sin un acuerdo”. Bueno, seguidamente, se refiere al sector crítico en su alocución privada como “los que nos quieren quitar de en medio”. Yarenga a sus incondicionales:”Más que nunca la victoria será nuestra mañana. ¡Vamos a apretarnos los machos, que sé que os los estáis apretando a muerte! Mañana vamos a ganar!”. A esas horas aún se desconocía que las votaciones no se iban a celebrar hoy jueves.

En política, como en todo, cada cual debe torear con su cuadrilla. YJuan Bueno y Virginia Pérez firmaron ayer un documento en el que ambos –si ganan– renuncian a torear con sus respectivas cuadrillas. Es decir, renuncian a trabajar con personal de su estricta confianza. Rajoy manda. Todos obedecen.

La olla exprés del PP sevillano

Carlos Navarro Antolín | 7 de febrero de 2017 a las 5:00

Caja negra espartinas
LA vicepresidenta del Gobierno está triste. ¿Qué le pasa a la vicepresidenta? Dicen que suspiró en Málaga el pasado sábado al echar en falta al ministro del Interior en la reunión de trabajo sobre la ponencia política que el PP llevará al congreso nacional. Juan Ignacio Zoido hizo rabona. No estuvo junto a Soraya Sáenz de Santamaría, ni junto a Javier Arenas, autor del documento sobre política autonómica y administración territorial, ni junto a Cristóbal Montoro, ese socialdemócrata a juicio de Esperanza Aguirre, ni junto a Fátima Báñez, la ministra de Empleo que ha salido políticamente reforzada nada menos que después de hacer una polémica reforma laboral, ni junto a un tal Feijoó, que gobierna Galicia sin oposición que le rechiste, ni junto al malagueño Juan Manuel Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”), que preside el partido en Andalucía. Zoido los plantó a todos, pese a que el cartel era de Domingo de Resurrección. ¿Dónde estaba Zoido? Pues apostó por estar en Espartinas para presidir la inauguración de la nueva sede del partido en esta localidad. Si es que el ex alcalde de Sevilla como disfruta es de alcalde. No lo puede remediar. Es como el torero que va de paisano y la gente dice: “Mira, ese señor que va por ahí tiene todas las hechuras de un matador de toros”. O el que monta a caballo y luce las piernas arqueadas:“Aquel otro parece que acaba de salir de las cuadras de Pineda”. Pues uno ve a Zoido y dice:“Es el alcalde de España, alcalde por los cuatro costados”.

Zoido apostó el sábado por algo mucho más divertido que oír a Javier Arenas hablando sobre política territorial. Qué horror, otra vez la vuvuzela de Cataluña. Los sábados están hechos para el hombre. Apostó por posicionarse una vez más en la guerra interna que vive el PP sevillano, fracturado entre oficialistas (Cospedal, Zoido, Juan Bueno) y manijeros (Arenas y Los Pérez: Virginia y Beltrán). El ministro prefirió la micropolítica. Para colmo, Espartinas está fuertemente dividida. En la localidad aljarafeña, otrora un bastión del centro-derecha hispalense, se reproduce de forma palmaria el enfrentamiento que sufre el PP de la capital. El presidente, Domingo Salado, va por libre. Y el secretario general, Javier Jiménez, no tiene reparos en denunciar la actitud de su presidente ni en una carta dirigida a los altos mandos del partido, ni desde la cuenta oficial de la formación en tuiter. Los manijeros de Espartinas denuncian que todo un ministro del Interior ha inaugurado una sede en su domicilio particular y se quejan de que no rinde cuentas de la gestión del partido en las instancias debidas.

Espartinas no es cualquier pueblo para el PP. Espartinas era todo un estandarte hasta hace año y medio. Era el único municipio con peso para el centro-derecha cuando el PSOE barría en cada cita electoral en el 90% de los municipios. Hoy ese estandarte se ha deshilachado y su posición la juega ahora Tomares, donde gobierna con reiteradas mayorías absolutas el senador José Luis Sanz, y en parte Carmona, donde Juan Ávila mantiene el bastón de alcalde acariciando la mayoría absoluta.

Espartinas es más que una olla exprés para el PP de Sevilla en vísperas del congreso nacional. Es un frente abierto, descarnado si se atiende a la propia difusión del conflicto que han hecho sus protagonistas. Zoido prefirió Espartinas porque sabe que el control político del PP de Sevilla es absolutamente clave para su futuro después de ser ministro. Y todo político piensa en su futuro desde el primer día en que se estrena en un cargo. Zoido no puede consentir que el PP sevillano quede en manos de los manijeros después del congreso provincial que se celebrará este mismo año. Por eso hace rabona en un debate de altura y prefiere los asuntos domésticos. Ya lo demostró cuando asistió a una reunión técnica sobre los criterios de elección de los compromisarios. En Espartinas están tirando a dar. Y el soldado Zoido ha elegido trinchera de nuevo. Qué sevillano es eso de aplicar la ausencia o presencia, según la conveniencia.

Amalia irrumpe en la crisis del PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 13 de enero de 2017 a las 5:00

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LA tarde del miércoles será difícil de olvidar por la militancia del PP de Sevilla. La formación de la gaviota es una olla exprés a toda potencia donde todos temen el último chuchú, la explosición que provoque los nuevos efectos del enfrentamiento sordo entre Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido, que es lo mismo que decir entre los críticos y los oficialistas. La actualidad del partido se concentró la otra tarde en tres frentes. En primer lugar, en la sala de juntas del Grupo Popular del Ayuntamiento, donde los representantes de una y otra facción discutieron sobre los criterios para cubrir una plaza vacante de asesor a 49.000 euros anuales. Unos y otros quieren colocar a un allegado. La sesión vivió momentos de verdadera tensión por el desagradable rifirrafe entre dos concejales. A media tarde, ya en la sede regional, se celebró la reunión de los compromisarios que representarán a Sevilla en el próximo congreso nacional, previsto para febrero en Madrid. Los críticos, encabezados en esa sesión por Virginia Pérez, portavoz del PP en la Diputación Provincial, intentaron difundir un manifiesto sobre las reformas que el sector exige para que haya mayor democracia interna en el partido. Destacados miembros oficialistas recriminaron a la mesa que se estuviera debatiendo sobre un manifiesto entregado por militantes particulares y no sobre los asuntos de debate del congreso nacional. La sorpresa previa para los oficialistas es que el mismísimo Javier Arenas, consagrado a la lucha por el control del partido en Sevilla, se había presentado en la sede regional para presidir esa reunión como vicesecretario general del PP nacional. Y fue el propio Arenas quien zanjó el tema, dejando claro que mientras él ostentara la presidencia, todos los militantes presentes podrían hablar con libertad de cualquier asunto. Arenas, de facto, estaba corrigiendo a sus propios cachorros, algunos de los cuales no soportan ni un minuto más las tutelas del lince de Olvera.

Por la noche, la atención del partido se centró en el homenaje organizado por los críticos a la ex subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, secretaria judicial de profesión, defenestrada del cargo el pasado diciembre por haber tomado partido en la fractura interna del partido, un cese en el que tuvo un peso determinante el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

El homenaje se celebró bajo la carpa de un bar-quiosco de Nervión. Aseguran que acudieron 112 militantes, lo que generó bromas al coincidir la cifra con la del número de Emergencias. La sorpresa no sólo fue que acudió el propio Arenas, que por fin se retrata con el sector de los críticos nueve meses después de que éstos hayan comenzado sus andanzas, sino que asistió Amalia Gómez, todo un icono del PP andaluz, ex secretaria de Estado de Asuntos Sociales, ex presidenta del PP de Sevilla y actual presidenta de la Cruz Roja sevillana. Se trataba de exhibir músculo frente al aparato oficialista que lidera Zoido con el aval de María Dolores de Cospedal.

Arenas, que acudió junto a su esposa, Macarena Olivencia, no habló en el homenaje a Panadero, pero sí lo hicieron Amalia Gómez, la propia homenajeada y Virginia Pérez. Gómez fue rotunda e hizo continuos guiños a Arenas sin olvidar algún aguijón por la destitución de Panadero: “Estoy aquí porque quiero a Felisa y quiero a Javier, donde esté Javier estaré yo. Felisa ha hecho una labor magnífica y no es justo”. Virginia Pérez fue directa: “Has sido una subdelegada ejemplar con la que se ha cometido una tremenda injusticia”. Ensalzó la presencia de Amalia Gómez en el acto. “La injusticia de Felisa ha hecho que se unan el presente y el futuro del PP de Sevilla. Y que contemos también con los cimientos del partido”.

El alcalde de Carmona, Juan Ávila, elogió a la ex subdelegada del Gobierno en Sevilla en una reunión marcada por un clima almibarado:“Siempre me ha atendido, siempre ha ayudado a todos los pueblos. Me siento orgulloso de ti”. Y habló, cómo no, la propia homenajeada: “Llevo décadas afiliada al Partido Popular. Soy secretaria judicial. Vuelvo a mi puesto. En mi responsabilidad de gestión he tenido que trabajar con Administraciones de todos los Partidos. A todos he intentado servir y ayudar. A eso me enseñó el Partido Popular en el que creo. Son normales los relevos en las Administraciones, pero no son normales otras cosas. Por vosotros ha merecido la pena. Vuelvo a mi puesto de trabajo, pero voy seguir comprometida con un partido en Sevilla que no sea de cuatro personas, sino de los militantes y en donde la gente no tenga miedo”.

Cada uno de los asistentes abonó diez euros para participar en una muestra más de fuerza de los arenistas. Croquetas, calamaritos y cazuelitas de arroz regados con botellines de cerveza o copas de tinto. No hubo melva, símbolo del gobierno de los 20 concejales de Zoido. Felisa sonrió al recibir un regalo de recuerdo: un reloj. Entre los asistentes, además de los ya citados, acudieron el alcalde de Lora, la alcaldesa de Palomares, cinco diputados provinciales, dos diputados autonómicos (Jaime Raynaud y Patricia del Pozo), cinco concejales de la capital, militantes de diversos distritos de la ciudad y de localidades como Gelves y Morón, ex cargos del Ayuntamiento de Sevilla como Francisco Ibáñez, que fue director general de Medio Ambiente, o Pedro Molina de los Santos, que fue director del Distrito Norte.

El calor añadido lo pusieron las estufas de media altura. Los fumadores se tuvieron que salir del salón. Entre caladas a la intemperie hubo comentarios sobre la tensión de la sesión previa de los compromisarios. Algunos abstemios destacaban que los diez euros no incluían el agua con gas. Acudió también la arquitecta Sol Cruz. Arenas no se fue sin saludar uno a uno a los presentes, escoltado por Macarena O´Neill. Arenas en estado puro. Arenas en versión Javié. Alguien dice por teléfono: “Todo esto se arreglaría con una charla de no más de quince minutos entre Javié y Juan Ignacio, pero…”.
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Los pájaros de Cospedal

Carlos Navarro Antolín | 4 de diciembre de 2016 a las 5:00

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A Cospedal empieza a gustarle Sevilla tanto como Arenas se pirraba por Almería en sus buenos tiempos. La ministra de Defensa se hizo su primera foto como tal a bordo de la fragata Navarra, fondeada en aguas del Mediterráneo, y se volvió a España, concretamente a Sevilla, donde estaba interesadísima en asistir al partido de fútbol del Sevilla contra el Valencia, sentada en primera fila de palco, junto a su protegido Zoido, el ministro del Interior que todavía no se ha hecho la foto de ministro pese a que lleva casi un mes en el cargo. Con lo que le gusta a Zoido una foto, aún no hemos visto su bautizo gráfico como ministro. ¿Ustedes han visto a Zoido pasando revista a un destacamento de la Guardia Civil en Alsasua, por poner un ejemplo? ¿Acaso de visita en alguna casa cuartel de las que tienen desconchones? ¿Tal vez en la Academia de la Policía Nacional de Ávila? ¿Quizás lo han avistado por esas carreteras de Dios junto a Gregorio Serrano, quien anda estos días enclaustrado en su despacho de la Dirección General de Tráfico, que es donde tiene que estar cualquiera que se toma en serio una nueva responsabilidad?.

No, a Zoido no lo hemos visto vistiendo el cargo todavía. Sí ha estado en la misa del Gran Poder en la Catedral, en la basílica de la Macarena, en una cena en el Consulado de Portugal de Sevilla, en la entrega de un premio a una empresa en Utrera, en el referido palco de Nervión, en la escuela de otoño del partido celebrada en Carmona, en un almuerzo en Utrera, en la inauguración de una campaña turística en fomento del eje San Sebastián-Madrid, en un comité ejecutivo del PP provincial donde se debatían los criterios de designación de los compromisarios del próximo congreso nacional, lo que para un ministro del Interior es un foro de una importancia capital, que diría Rajoy, por las que hilan… Zoido es ministro del interior con minúscula. Pero muy de interior, por lo que estamos viendo.

Está empeñado en que el palco de las influencias sea el del Sánchez Pizjuán. Ya está bien del centralismo del Bernabéu. Donde se pongan Pepe Castro y el cátering de Robles, que aún no ha puesto veladores con estufas en el antepalco, que se quiten Florentino y las cenas posteriores en El Paraguas. Cospedal al Pizjuán, claro que sí, muy cerca de Manuel Marchena, el hombre fuerte de los doce años de Monteseirín como alcalde, el que dicen que más poder ha ejercido en Sevilla desde los tiempos de Queipo de Llano. Marchena es el último virrey de Sevilla, al que muchos empresarios siguen llamando para agilizar sus licencias. Ni Zoido con sus 20 concejales mandó tanto en la ciudad. Y eso que pudo, pero no supo. O no quiso. Allí estaban los dos en el palco, Cospedal y Zoido, a ver si se les pegaba algo de Marchena. Tanto ha mandado Marchena en Sevilla que en las localidades de Preferente se destiló cierta guasa: “De invitados ilustres están hoy Marchena y dos más”.

Al día siguiente del partido de fútbol, doña Cospedal se fue a Carmona, a darle la plática a la militancia soñolienta del PP. Los muchachos habían pasado la noche de parranda en el hotel cual estudiantes díscolos en viaje de fin de curso a Praga, por eso había sillas vacías cuando la secretaria general comenzó a parlar. Cospedal, para sorpresa de los presentes, se puso el traje de Tippi Hedren, en versión color y de Albacete, acosada por la rebelión silenciosa de los pájaros. Cospedal reveló el gran secreto. Ella ve pájaros en el PP de Sevilla, pájaros de todo tipo, pájaros de diverso pelaje, pero, sobre todo, otea unos pájaros muy concretos cuando suena el tam-tam de la renovación de los cargos orgánicos: “Somos la organización política y la organización civil más importante de España. Tenemos mucho que hacer y trabajar por nuestro país. Esto es algo que compartimos todos los que estamos aquí. Luego, en un partido tan grande, como decía aquél, hay distintas sensibilidades: los conservadores, los liberales… Algunos hablan de palomas, otros de halcones… Y es evidente que cuando llegan los congresos todavía aparecen más pájaros…”. Hubo risas y aplausos. Pío, pío. Cospedal mentó a los pájaros ante un auditorio dividido entre críticos, que venían de exhibir músculo en un almuerzo sabatino, y oficialistas. Es lo mismo que decir que mentó la soga en casa del ahorcado, pues el PP se divide entre los partidarios de Cospedal y Zoido, y los leales a Arenas, Virginia Pérez y una ristra de alcaldes y cargos.

Cospedal habló de pájaros en la ciudad de las aves. En Sevilla, en general, hay muchos pájaros, muchísimos. Hay tantos pájaros (y pájaras, seamos políticamente correctos) como tiburones, que aquí nunca nos hizo falta el acuario para ver escualos de cerca. Aquí los pájaros se sirven fritos como los cerdos se paseaban ya cocidos en la Roma antigua. Cospedal le tiene tomado el pulso a Sevilla, no sólo al PP de la provincia. Tanto viene los Jueves Santos a colocarse la peina y la mantilla para que Zoido la pasee por los palcos, tanto viene a las bodas de Pineda y tanto al palco de Nervión, que ha acabado por captar las claves de la ciudad. De la fragata Navarra en las aguas de Sicilia al palco del Sevilla junto a Marchena. Zoido apuesta por la descentralización, no exportamos ministro del Interior, importamos ministra de Defensa. ¿No hace Carlos Herrera su programa para toda España desde Sevilla? ¿Por qué Zoido no va a ser el ministro del Interior desde el palco del Pizjuán? Al fin y al cabo aquí, siempre, están todos los pájaros. Y si nos falta alguno, los traemos en el AVE. ¿Auriculares, señor?

El fin del cuaderno azul en el PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 20 de noviembre de 2016 a las 5:00

Feria 2016
EL PP de Sevilla sigue siendo un partido en crisis, fracturado, sometido a un continuo estrés, a los vaivenes propios de un cambio de pontificado, del inicio de un nuevo ciclo, donde hay fuerzas que se resisten al cambio y agentes que tratan de irrumpir con la vitola de ser los paladines de un nuevo estilo. El PP de Sevilla es un paciente al que la estructura regional no consigue monitorizar, no logra controlar sus pasos, ni vaticinar sus querencias. El PP de Sevilla vive en continuas contracciones, a la espera de un parto que nunca llega. Funciona sufriendo. Es imposible algún augurio a largo plazo. Cualquier anuncio de futuro que no se pueda materializar en poco tiempo resulta poco creíble. Humo. Zoido se ha ido y su marcha ha desencadenado una suerte de proceso sucesorio en el grupo municipal, avanzado y retransmitido en directo por este periódico en su edición digital a mediodía del pasado jueves. Todo es interino en el PP y en el Grupo Popular. Nada es fijo. El pujante sector crítico logró el jueves una portavocía adjunta y –tal vez lo más importante– consiguió que el nuevo organigrama se acordara tras un debate de tres horas. Una sesión tan larga fue la prueba palmaria del fin del cuaderno azul, aquella libreta que simbolizaba la política digital de la era aznariana: la elección a dedo de los sucesores y delfines en un partido eminentemente presidencialista.

Hasta el mismo Arenas, consciente de que ya pasaron sus días de vino y rosas, anda remangado para lograr que los suyos sean fuertes en la plaza sevillana. Los críticos no pudieron frenar el jueves que el portavoz principal en el Ayuntamiento sea un oficialista, Alberto Díaz, ex jefe de gabinete del alcalde Zoido. Los críticos hubieran preferido, al menos de boquilla, a la concejal María del Mar Sánchez Estrella para dejar así en la reserva activa (activísima se podría decir) al verdadero aspirante a candidato a la Alcaldía en 2019: Beltrán Pérez. El pecado de Sánchez Estrella fue, tal vez, postularse en exceso para el cargo. Un pecado, en cualquier caso, perdonable en el mundo de la política tras cumplir alguna penitencia liviana.

El presidente provincial, Juan Bueno –la cara amable del aparato– jugó con los tiempos. Estuvo hábil hasta que se le vieron las cartas (marcadas). Sus prisas lo delataron. ¿Por qué había que dejar reorganizado el grupo municipal ese mismo jueves? Porque si esperaba un día más ya no dispondría de la mayoría necesaria (siete sobre doce) para sacar adelante su plan, pues la salida de Gregorio Serrano y Curro Pérez (oficialistas fichados por Zoido para Madrid) lo dejaba en cuadro de inmediato, por mucho que hubiera forzado la presencia de Jaime Ruiz, que todavía no ha jurado el cargo de concejal. Ruiz avaló el plan de Bueno sin entusiasmo: “No es mi propuesta pero la apoyo por respeto al presidente del partido”. Si Bueno esperaba la llegada de los sustitutos, la cosa se le ponía aún más fea, pues ya calientan en el andén Rafael Belmonte (vicario general de la causa beltraniana) y Carmen Ríos (crítica con el zoidismo). Bueno metió la directa, afrontó y forzó una reorganización a paso de mudá. Gregorio Serrano, que a esas horas aún ocultaba su condición de flamante director general de la DGT, pidió “respeto” para el presidente provincial. Los críticos, que comenzaban a olerse que el barco oficialista sufría vías de agua, pidieron retrasar la reunión para repetirla cuando ya se pudieran sentar en la mesa los doce concejales que, de verdad, iban a representar al PP en los dos años y medio de mandato que aún quedan. Pero Bueno quería a toda costa dejar los deberes hechos antes de que Zoido confirmara sus fichajes hispalenses, los que iban a dejar a Bueno sin garantías de éxito.

La consecuencia del inminente desembarco de Belmonte y Ríos es que el oficialista Alberto Díaz será un portavoz que dirigirá el Grupo Popular en aparente minoría, será una especie de Rajoy del palomar que tendrá que dialogar cada día, cada minuto, cada instante. No con el PSOE, sino con los suyos. Porque corre el riesgo de ser revocado en cualquier momento. Para dejarle claro que es un portavoz en situación de supuesta fragilidad, los críticos se movieron en la misma mañana del viernes. Se sintieron estafados por Bueno, que no reveló el jueves que Serrano y Pérez tenían ya un pie en el AVE para mudarse a Madrid. Hasta la Secretaría del Ayuntamiento llegaron los amagos para revertir los nombramientos. Bastaba con que cinco concejales retiraran sus firmas del acuerdo alcanzado el día anterior. Con el amago enseñaron la punta del cañón, exhibieron el músculo. Y nada más. Entre los oficialistas hay quien asegura que, en realidad, carecían de las firmas suficientes.

La estructura regional pidió paz, suplicó un período de calma tras meses de convulsión. Derrocar al nuevo portavoz era técnicamente posible, pero el escándalo estaba servido. El PP de Sevilla sería, de nuevo, un avispero a dos meses del congreso nacional. Y, sobre todo, en fechas muy próximas a la elección de los compromisarios que habrán de representar a la provincia en esa cita de febrero en Madrid.

Díaz se comerá los polvorones como portavoz mientras la regional siga frenando el empuje del ariete de los concejales críticos, auspiciados desde la Diputación por la correosa portavoz Virginia Pérez, y dirigidos desde Madrid por el lince Arenas. Díaz es un hombre de José Luis Sanz, el senador y alcalde de Tomares al que su pueblo hace tiempo que se le queda pequeño. El cariño de la regional por todo lo que huela a Sanz es más bien escaso, pero el PP andaluz no quiere más frentes abiertos. Moreno Bonilla no tiene ningún entusiasmo por Zoido, al que culpa en buena parte del rechazo que sufre en Sevilla, ni por Sanz, al que Zoido aupó a la condición de aspirante a presidente regional con un sonoro fracaso. Pero la regional prefiere a Díaz de portavoz durante un período pacífico que sufrir otra crisis como la del pasado verano. Díaz, por el momento, ha comenzado a entrevistarse cara a cara con los concejales críticos. Ha encontrado, en principio, buen talante y ganas de trabajar en armonía. El nuevo portavoz del PP es consejero de Emasesa, la joya de la corona de las empresas municipales. Parece que seguirá siéndolo. Yque respetará el puesto de María del Mar Sánchez Estrella en el patronato del Alcázar. Los cambios que haga, en las empresas municipales o en el equipo de asesores, están por ver. Ahí se percibirá si es un portavoz con las manos libres, o tutelado desde el Ministerio del Interior. De lo que no hay duda es de que conoce los errores del zoidismo.

Beltrán Pérez, hoy portavoz adjunto de su formación en el Ayuntamiento, querrá ser el portavoz principal más pronto que tarde. El caso es que no se lleva mal con Alberto Díaz. Desde la pasada Feria, como se aprecia en la imagen que ahora ve la luz, establecieron una conexión bendecida por el propio José Luis Sanz. En cuanto Sanz tuvo conocimiento del primer acto de los críticos, ocurrido el mediodía del Miércoles de Feria en la caseta Los Manijeros, sabía que el personaje clave, con el que se medirá tarde o temprano, era Beltrán Pérez. Díaz estuvo con Pérez el martes de Feria, con Rafael Belmonte como testigo. Y Sanz y su fiel Díaz acudieron a la caseta particular de Beltrán Pérez el mismo miércoles por la noche. Ambas partes siempre han tenido la interlocución abierta en los meses más duros de empuje de los críticos.

El posible salto de Sanz a la política municipal en Sevilla, opción ya apuntada en estas páginas en varias ocasiones, pasa por varios requisitos. Que se quede limpio cuanto antes de cualquier nuevo frente judicial. Que recupere el poder orgánico, por lo que tendría que ser de nuevo presidente del PP hispalense, ya lo fue en un período notable. Y que sepa convencer al electorado de que hoy se puede ser alcalde de Tomares y mañana aspirar a la Alcaldía de Sevilla. Sanz es un tipo criado en el casco antiguo y hermano muy antiguo en San Isidoro, por lo que goza del marchamo capitalino, otra cosa es que el padrinazgo de Zoido para esa aventura sea el adecuado.

El Zoido de 2016 es ministro, pero no es el Arenas del 96 al 2004. Zoido no tiene influencia en los designios del partido como la tenía el de Olvera en sus buenos tiempos. Ya se vio cuando el ex magistrado fue presidente regional interino, un período negro en una trayectoria política que alcanza ya las dos décadas. El peor favor que Zoido puede hacer a su amigo Sanz es promocionarlo para ser alcalde de Sevilla. Incluso hacer como que lo hace. Ocurre que Zoido ha aprendido de Arenas todo lo que sabe de política. Como diría Malú en su canción de éxito:“Me has enseñado tú. Tú has sido mi maestro para hacer sufrir. Si alguna vez fui mala lo aprendí de ti. No digas que no entiendes como puedo ser así…”. Zoido ha visto a Arenas hacer y deshacer en Andalucía y en Sevilla desde los despachos de Madrid. Eso le influye. Es determinante. Pero Arenas podía permitirse aquellas acciones por dos razones: había creado escuela, todos eran sus discípulos, por lo que tenía autoridad moral, y además siempre conseguía perpetuarse en alguna plaza de poder orgánico e institucional en Madrid. Zoido no ha creado escuela, más allá de tener una cuadrilla de fieles (Gregorio Serrano y Curro Pérez) y no se ha perpetuado en el poder. Más bien al contrario, los lodos de hoy del PP sevillano proceden del barro de haber perdido la Alcaldía de los 20 concejales. Cuando el poder sale por la puerta, las uniones en los partidos saltan por la ventana. A la vista está.

Mal haría Zoido en jugar a ser Arenas a la hora de ejercer de árbitro en el PP sevillano por mucho que el Ministerio del Interior sea una plaza de una indiscutible importancia. Zoido se puede salvar a sí mismo. Por su currículum, por su encanto personal para ganarse a Cospedal como se ganó en su día a Arenas, por su inteligencia de hombre de pueblo y por su pericia para hacerse el sueco. Pero no puede salvar a los demás ni erigir nuevos candidatos. Por el momento no goza de esa potestad. Tuvo una gran oportunidad de convertirse en ese político total del PP en Andalucía, creador de nuevas figuras. Pero no quiso. Rajoy aún está esperando que Zoido le diga en una conversación privada que su sucesor como máximo responsable del partido en Andalucía era Sanz. Esa petición, realizada en firme y con rotundidad, hubiera puesto a Rajoy en un serio compromiso, pues se la hubiera hecho quien ostentaba en ese momento la presidencia regional del partido y la Alcaldía que se había convertido en el estandarte del municipalismo para el PP. Zoido nunca dio ese paso, más allá de referencias en contextos mitineros.

Los nuevos tiempos en el PP no tienen ya el azul de ninguna libreta. Todo lo ocurrido en la formación hispalense en los últimos meses prueba que buena parte de los cargos y militantes han perdido ese respeto reverencial por el aparato del partido, que ahora se ve vulnerable y que es heredera de una estructura incapaz de haber conservado el poder municipal que se logró de forma tan brillante. No se equivocaron José Luis Sanz ni Alberto Díaz en abrir la interlocución con Beltrán Pérez en aquellos días de Feria. Los hechos demuestran que Díaz está condenado a entenderse con los críticos en el Grupo Popular. Y que los críticos tienen que medir su fuerza, ahora que en el Ayuntamiento la van a tener con más intensidad que antes, para no aparecer como políticos con un apetito voraz de poder. Ysi Sanz quiere bajar de Tomares a Sevilla es mejor que construya el teleférico prometido. Porque ya no hay ministro que tenga un dedo tan poderoso. Los emperadores desaparecieron como los dinosaurios. Hasta hay uno que fue vicepresidente del Gobierno que sigue enredando las madejas aparentemente menos importantes. Se toma la molestia en hacerlo. Vivaquea todo lo que le dejan. Ojo al tipo. Arenas no estaba muerto, estaba de parranda. El de siempre, el que los enseñó a todos. El maestro Yoda del PP andaluz. Sigue descendiendo al foro donde se eligen los portavoces de la oposición municipal. Quizás porque sabe que el poder se construye de abajo hacia arriba. Los cuadernos azules ya no señalan desde arriba a los que mandarán desde abajo.
Sev.

Juan Sebastián Elcano, el iceberg de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 13 de julio de 2016 a las 5:00

EL BUQUE ESCUELA ESPAÑOL "JUAN SEBASTIÁN ELCANO" SE DESPIDE DE CUBA
LA ocultación de un hecho genera morbo. El que nunca aparece en una fotografía emite un mensaje de desconfianza. El que aparece demasiado, de frivolidad. Un político a bordo del Juan Sebastián Elcano no es ningún delincuente, ni ningún corrupto. Pero el barco es de la Armada Española. Yel sueldo del político procede de las arcas públicas. Zoido, que nos cuenta por las redes sociales desde el sabor de un café de Triana hasta su asistencia a un partido de fútbol europeo entre aficionados de a pie, no dijo ni pío sobre su viaje en el Juan Sebastián Elcano. Ni antes ni durante la singladura. Quiso ir de incógnito, luego generó morbo.

El mismo político que se sube en Marín y se baja en Cádiz como invitado en el buque escuela de la Armada es el que suprimió las recepciones de la Caseta Municipal por “sensibilidad” con los sevillanos que lo estaban pasando mal con la crisis. Es el mismo que acertó al renunciar a encarnar a Baltasar en la cabalgata pese a los reiterados ofrecimientos del Ateneo. Yes el mismo que redujo a la mitad los coches oficiales, recortó el personal eventual y, por supuesto, los sueldos de los cargos a dedo. Quizás por todo esto ordenó silencio sobre un viaje especialmente singular. Se trataba de una apuesta a contraestilo, al menos en contra del “estilo” de austeridad que se había forjado en los cuatro años como alcalde. Tal vez lo ocultó porque, en el fondo, la oportunidad de viajar en el Juan Sebastián Elcano es para muchos un privilegio, sobre todo si se tiene en cuenta la advertencia del secretario del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, quien subraya en su misiva que hay “cientos de solicitantes que se han quedado en la lista de espera” para apremiar una nueva confirmación de la participación en el viaje. Es muy posible que los criterios de la Armada a la hora de elegir a sus invitados sean tan legítimos como respetables, pero hay que destacar en esta ocasión el apagón informativo dictado por el interesado. Zoido ignoró que a bordo de este histórico buque se iba a chocar con todo un iceberg, un impacto utilizado con habilidad por los socialistas andaluces, que jamás habían encontrado una arista en el dirigente del PP en cuatro años de gestión como alcalde. Ciudadanos también ha aprovechado para bautizar al ex alcalde en las redes sociales como “Zoido, el marinero”.

El viaje había sido preparado concienzudamente, pero nunca publicitado. Aquí no existieron ni luces ni taquígrafos. Tan preparado estaba que el gobierno socialista aceptó que el Pleno mensual se celebrara el jueves y no el viernes tras haber recibido una petición de Zoido, que quería facilidades para tomar ese mismo viernes el vuelo con destino a Galicia. El gobierno aceptó con toda normalidad, según reconocen fuentes del ejecutivo local, que precisan que Zoido en ningún momento ofreció detalles de que su periplo fuera a bordo de una embarcación del Estado.

En la reunión celebrada el pasado lunes con la mayoría de los concejales del Grupo Popular, el ex alcalde ofreció a sus compañeros de filas una explicación muy laxa del polémico viaje. Se vio obligado a hacerlo. Alegó una vez más que habían participado 90 civiles como invitados. El caso es que todas esas justificaciones no han llegado hasta que ha trascendido el viaje. Nunca antes, pese a ser un político especializado en la retransmisión de su vida cotidiana. Su actitud ha sido la que ha generado el morbo. Sus decisiones como alcalde eran el listón puesto por él mismo. Ni canapés oficiales en la Feria, ni corona de rey negro, ni un coche oficial por cada concejal del gobierno (muchos lo compartían), ni pago de dietas, pero sí un viaje en el Juan Sebastián Elcano justo después de las elecciones generales a las que ha concurrido como número uno por Sevilla.

Todo ha ocurrido en unos días de máxima agitación para el PP sevillano, que hoy celebra un comité ejecutivo en el que su presidente, Juan Bueno, somete a votación el cese de la secretaria general, la camarlenga Virginia Pérez, que lidera un sector crítico que ayer recopiló más de 50 firmas para que esta tarde haya urna y se garantice el sufragio secreto. Están llamados a votar casi 140 afiliados. Javier Arenas, padre natural del centro derecha andaluz, llamó ayer a la unidad y a esperar al futuro congreso provincial para decidir el nuevo modelo del partido. Pero parece que la apuesta de Juan Bueno sigue adelante, pese a los llamamientos a suspender un comité que será otro iceberg. Pero éste sí ha tenido luz y taquígrafo, pese a los intentos también de algunos marineros (y polizones) por minimizar los hechos.